Discurso pronunciado en la Cámara Municipal Torrense,  por la Ing. Emma Rosa O. de Herrera, como Oradora de Orden, el día 8 de Septiembre del 2004, con motivo de los 435 años de la ciudad de Carora

 

 

435 Años de Carora

 

 

Quiero comenzar, con agradecer a todos y cada uno de Uds., lo que significa para mí el honor de poder expresar en este día, en que Carora conmemora 435 años, lo que eso representa en el sentir de sus hijos por su tierra, a través de mi persona. Mi gran curiosidad por la Historia, ésa que me ha acompañado desde siempre y cuando la Ingeniería me lo ha permitido, me ha llevado a hurgar en el pasado de mi Carora natal, logrando así, una mejor comprensión de la misma y un amor entrañable por lo que eso significa. Se hace entonces menos difícil y comprometedora la tarea encomendada, con la seguridad que es compartida igualmente, por la mayoría de los caroreños, por el regionalismo que nos caracteriza. Para nadie es un secreto esa condición y es bien sabido como los hechos históricos de esta ciudad se han movido y continúa  siendo igual, con los hilos invisibles de los costumbrismos, mitos y tradiciones que abundan en nuestro acervo cultural, que le dan un peculiar sabor  caroreño y el color propio de la historia viva, sembrada tan adentro del alma de cada uno de nosotros, como huella indeleble, permitiendo descubrir como lo mejor de todo, es conocer su acontecer cotidiano en el tiempo, desvestido del rigor y formulismos que la puedan desvirtuar, aún cuando no dejan de ser muchos los sucesos curiosos preñados de la imaginación que le imprime nuestra gente de todos las épocas.

 

Dejémonos llevar un poco por la fantasía de un viaje al pasado, donde podamos dar una ojeada a una Carora en sus comienzos, donde diversos y constantes cambios de escenario producidos por la Conquista y sus consecuencias, dan comienzo a una serie de vivencias como la de cuando la sangrienta presencia del Tirano Aguirre, muy cercana a nuestro territorio, era capaz de ponernos a temblar; ó como la fina galantería de la que siempre ha sido capaz el caroreño ante la presencia de una linda mujer, hacía confidencias de sus cuitas de amor en aquellas ventanas del ayer, iluminados  en un principio con la complicidad de la luna… y más tarde por la luz de un inolvidable farol, acompañados por bien dispuestos trovadores, de esos que nunca han dejado de existir en esta ciudad, eternamente musical.

 

Carora  ofrece la excelencia de sus productos a propios y extraños, aún cuando su mirada ansiosa, ve hacia donde se pone la lluvia que ha de regar su tierra seca y árida… casi siempre logra ver a través de las ventanas de sus casas que dan hacia afuera, el anuncio de un verano recio, dando de esa forma a su gente la fortaleza enérgica y la valentía serena para enfrentar las dificultades, que necesita para sobrevivir: las huellas del hombre son borradas por el viento del verano y se confunden con la impronta del ganado, atascado en el lodo del invierno cuando logra llegar… Venciendo obstáculos, hemos sido grandes los caroreños, ha sido escalada esa cima de grandeza con el andar seguro y lento de los que conocen del paso necesario que evita marearse con la altura, que pueda precipitar una caída.

 

Refrenda toda calidad alcanzada, la preclara inteligencia de grandes hombres y mujeres que grabaron sus nombres en el diario quehacer de esta tierra cuyos hijos ostentan un  inmenso amor a Dios y el orgullo de ser caroreños,  con la rica herencia de que el trabajo y el amor por su pueblo es la clave de su desarrollo.

 

Aunque no debo obviar, como por su condición levítica bien ganada por una gran cantidad de sacerdotes y religiosas nacidos aquí y producto de nuestras fuertes creencias cristianas e innegables valores con que cultivaron el espíritu nuestros mayores, cuando se ha pretendido extraviar sucesos en la lejanía del tiempo y del olvido, no hemos dudado en unir fantasmas inexistentes, artísticamente aderezados entre verdades y mentiras, cual fábrica de locuras que a menudo nos cobija, convertidas en leyendas… en todas ellas, con el Diablo de Carora, como principal actor y convertido en un vecino más que habita entre nosotros.

   

En estas horas de angustia del acontecer nacional y por su condición de pueblo amante de la Libertad, demostrado con creces en las luchas que precedieron la Independencia de Venezuela, hoy y con el derecho que me da el hecho de ser descendiente directa de cuatro tíos de la familia de la Torre y Arrieche: Da. Jacinta de la Torre, Da. Cecilia de la Torre, hermanas de Don Francisco, el padre  y de Don Pedro Regalado de Arrieche y Da. Antonia Rosalía de Arrieche, tío y hermana de Da Juana Francisca, la madre y compartir mis ancestros en común con ellos, quiero rememorar lo dicho por María de los Reyes, a sus hermanos menores, en el momento que ellos habían de partir a la guerra y quedar en casa, sólo las tres mujeres: “Cuando la patria peligra, vacilar es traicionar. No merece ser hombre, ni debe levantar su vista al firmamento, sino bajarla al suelo como animal irracional, el que se resigna a ser sumiso, esclavo, pudiendo morir con gloria en el campo del honor”.

 

Crezcámonos una vez más, no veamos como falsos espejismos puedan disfrazar la realidad que estamos viviendo  y sometámonos a una escrupulosa reflexión al momento de elegir  las autoridades que nos han  de gobernar, invocando a la unión y a una profunda madurez para construir la Carora de un futuro esperanzador que todo queremos y por tanto una Patria libre de peligros que continúen atentando contra  su integridad, aprendiendo de lo errores cometidos y de los enfrentamientos innecesarios que entre hermanos se hayan podido suscitar. Luchas fratricidas  que nos recuerdan aquellas que una vez declarada Venezuela  libre del yugo español, conocemos como la Guerra Federal, que trajo consecuencias nefastas por su larga duración, sumiendo a la nueva Nación en violentas batallas, teatro de enfrentamientos sangrientos de caudillos y montoneras en toda su extensión territorial, unas veces al lado de los liberales y otras  al de los conservadores, de lo que nunca Carora pudo librarse al igual que el resto del país.

 

Un triste recuerdo de esas luchas, viene a mi mente, por una batalla librada en Carora el 26 de Abril de 1870, llamada la  Revolución de Abril, en el sitio que se conocerá con el nombre de La Playa Fréitez; tristemente, pasa a nuestros anales como una de las más  sangrientas... en ella se enfrentan el Gral. Buenaventura Fréitez, por el bando Conservador y pabellón Azul y el Gral. León Colina, Liberal y de bandera Amarilla.

Caldeados los ánimos, por una contienda a todas luces cruel e innecesaria y capaz de acabar con toda vinculación posible, resulta doloroso que ambos, antes de que sus ideales se hiciesen contrarios, les había unido una hermosa amistad. Es legendaria la bravura de ambos, pero uno de ellos, el Gral. Fréitez  muere en la lucha... dando el triunfo a los Liberales, cuyas tropas ocuparon de inmediato a Carora. En el libro de Entierros Nº 11 (1859-1870), folio 379 de la Parroquia San Juan Bautista de Carora, se encuentra dos partidas: la del Gral. Fréitez y de Pedro Solares, ambos, muertos en combate. Con una nota, termina esta página...”En este día, fueron sepultados en el Cementerio, sin permiso del Cura y Celador, como treinta hombres mas, cuyos nombres no pudieron saberse: y no se les hizo oficios de sepultura, porque no los llevaron a la Iglesia parroquial á causa de que todos murieron trágicamente en el combate de ayer. Carora, Abril 27 de 1870. M. Hurtado”. M. Hurtado es, Mons. Dr. Maximiano Hurtado Colmenárez, párroco para esa época. ¡Señores es realmente doloroso como dos amigos pudieron enfrentarse por diferencias de sus ideales en un momento dado y para doblegar su voluntad tener que llegar a la muerte por ellas. Y… más de treinta hombres fueron esperados por sus familias, ¿por cuánto tiempo? Ni siquiera  su nombre se conocerá jamás, es segada su vida miserablemente en el más atroz de los anonimatos. 

 

Aún con la guerra a cuestas y en la lejanía de la Provincia, Carora obtiene logros sobresalientes en las empresas que emprende. La ciudad continúa desarrollándose y convertida en un centro importante de  economía y cultura. Es su época de oro e incursiona con éxito en el mundo de las artes gráficas y la comunicación social, lo que nos coloca a la vanguardia en el país. En 1875 llega la primera imprenta y se publica su primer periódico: La Patria, de José Antonio (Pepe) Mármol  Herrera. En 1890 se instaló el telégrafo. La imprenta Torres, de los hermanos Carmona  publica una serie de folletos que induce a los caroreños a la lectura de un género literario diferente al que acostumbraba  leer y cuya aprobación masiva en la ciudad, anima a Don Federico Carmona Alvarez a editar el primer número de EL IMPULSO, el 1º de Enero de 1904, periódico que fue trasladado a Barquisimeto en 1919, donde continúa funcionando ininterrumpidamente, convirtiéndose en el más antiguo del país. El 1º de Septiembre de 1919 aparece EL DIARIO, periódico fundado por Don José Herrera Oropeza y que viene a llenar el vacío dejado por EL IMPULSO. Funcionó hasta 1995, reaparece un poco mas tarde y desaparece en el 2003. Desde el 26 de Julio del año 2000, es fundado El Caroreño, por iniciativa de Don Francisco Juan Oropeza Álvarez. 

 

El Hospital San Antonio de Padua, se erige en 1902, regentado por la Congregación  Hermanitas de los Pobres de Maiquetía. Es una de las magníficas obras del Pbro. Dr Carlos Zubillaga Perera, con una muy estrecha participación del Pbro. Lisímaco Gutiérrez Meléndez.

 

En 1913, llega a Carora como Jefe Civil, el Gral. Juan de Jesús Blanco, como parte del régimen gomecista que gobernaba al país para ese entonces y por su solicitud ante el Gobierno Nacional, nuestra colectividad recibe el primer chorro de agua proveniente del Río Morere y a través del mismo, mediante un Acueducto que es inaugurado el 19 de Diciembre de 1914, cumpliéndose de esa forma, esa vieja aspiración de los caroreños por el consumo de agua potable.

 

En 1915 se inicia un importante proyecto ganadero, con el fin de contar con reses adaptadas a nuestro medio y que se consolida hacia 1937: la raza Carora constituye uno de los componentes más importantes de la ganadería nacional porque hemos dado al mundo la única raza tropical de ganado lechero, orgullo y premio a la constancia y al trabajo creador que aquí demasiado bien sabemos mantener.

En 1922, con motivo del centenario de la muerte del Gral. Pedro León Torres,  se instala la luz eléctrica por iniciativa privada de los mismos caroreños. Un poco más tarde, en 1925, la carretera Trasandina, importante arteria vial que nos comunicaría con Caracas y el resto del Occidente del país entra en funcionamiento; obra del Gral. Juan Vicente Gómez, donde muchos de los trabajadores que en ella laboraron, eran presos políticos sometidos a esa condición, por sus ideas antagónicas al régimen dictatorial del mencionado General. El Benemérito como era llamado, había acabado con las guerras post independentistas al asumir la Presidencia de la República arrebatándole el poder a su compadre el Gral. Cipriano Castro. Duró mandando 35 años hasta el 17 de Diciembre de 1935, fecha en que se produce su deceso.

 

Carora, siguiendo su andar comenzado en lo que a comunicaciones  respecta, el 6 de Junio de 1948, sale al aire la emisora Radio Carora, pionera en su ramo y dirigida hasta su muerte por el siempre emprendedor, Carlos José González Perera. Hoy día sus hijos, al lado de su madre Da. Flor de González, continúan lo empezado por su padre, más una emisora en FM, Carora 100.5. En la actualidad la localidad cuenta además con otras empresas de la Radiodifusión: Radio Cardenal, Melodía Estéreo y dos radios comunitarias. 

 

En 1947, se construye el dique que contiene las aguas del Morere; por falta de un mantenimiento adecuado, se produce su ruptura el 14 de Noviembre de 1973, acabando con un importante sector del casco histórico de la ciudad, que fue declarada en emergencia y habilitada una junta que habría de hacerse responsable de la reconstrucción de los daños ocasionados por la inundación. Es decretada nuestra zona colonial, Patrimonio Histórico de la Nación.

 

A mediados del siglo XX, a la actividad económica se va sumando un importante desarrollo industrial que genera la siembra de caña de azúcar: en Octubre de 1952, se establece el Central Pastora y el Central Carora arranca con su factoría en 1976 después de su primera zafra sin tropiezos. En la actualidad se produce en ellos alrededor del 20% de la producción nacional. Se cosecha además en la región, significativos rubros de cebollas, tomates, pimentones, melones, champiñones, café, sin olvidar que se caracteriza por ser uno de los mayores surtidores de carne, leche y derivados lácteos  de Venezuela, de los que se destacan sus quesos, ampliamente conocidos en el país, y amén de nuestra gastronomía que proviene  de una rica tradición culinaria, sujeta  siempre a la  mención especial de todos.

En la otra banda del río Morere, una muy extensa región que no estaba siendo aprovechada por falta del recurso agua y específicamente en las cercanías de la población de Altagracia, las empresas Pomar, inician experimentalmente en 1986, mediante una bien lograda cosecha de uvas y construcción de bodegas de maduración de las mismas,  la elaboración de vinos que fueron embotellados por primera vez en 1990. Han alcanzado una alta calidad nacional e internacional y en los viñedos se dan dos vendimias anuales de cosechas.

 

En la misma zona y desde tiempos inmemoriales, los alfareros de Alemán y zonas adyacentes, con los secretos y virtudes ancestrales  de quien conoce la tierra que trabajan, fabrican: tejas, adoboncitos, lengüetas, ladrillos y pisos en diversas formas, llevados al fuego  en hornos artesanales. Conseguimos así mismo, a la comunidad de San Pedro Caliente que elabora artesanías de arcilla, con los mismos procedimientos rudimentarios del pasado, utilizados por los loceros que allí habitaban. Hacen gala de sus producciones y vienen gentes de todas partes,  en su solicitud.

 

En el desarrollo de toda actividad generadora de recursos para nuestra región,  juega una muy importante participación presente y futura,  el Embalse Ricardo Meléndez Silva, represa solicitada por los caroreños al  conmemorarse el cuatricentenario de nuestra ciudad. Rinde homenaje con su nombre a un progresista e insigne caroreño. Almacena  423 millones de m3 de agua que inundan un área de 2025 has. y es fuente importante de dotación de agua. En su ejecución se sacrificó el pueblo de Atarigua  la vieja, cuyo sueño eterno vela esta represa y lo eleva al creador.

 

No podía faltar en Carora alguna manifestación popular que involucrara directamente a la madre Patria. La  esencia de una inigualable fiesta brava es el toro de lidia. Lo complementan la grandeza, el sentido del honor y el coraje, que son precisamente los valores que de no existir, resultaría imposible el arte del toreo. Esta conjunción de hombre y bestia nos brinda uno de los espectáculos más singulares del mundo: las corridas de toros. Se dan cita además, el arte, la tradición, el color, el mito. El torero engalanado en su traje de luces  frente al bravo toro se enfrenta en un combate real que mide el empuje de la bestia contra la inteligencia del matador. Los Aranguez anotan para esta tierra un éxito más para la región, por su afamada ganadería de lidia, galardonada en las mejores plazas de Toros del país y del extranjero.

La Diócesis de Carora, es decretada mediante bula papal el 25 de Julio de 1.992 y se oficializa el 14 de Noviembre del mismo año. Es su primer Obispo y el quinto de los nacidos acá, Mons. Eduardo Herrera Riera quien en la actualidad es nuestro Obispo Emérito y sustituido por Mons. Ulises Antonio Gutiérrez Reyes, segundo Obispo de la Diócesis.  Los cuatro Obispos restantes que ha dado nuestra Ciudad son: en Diciembre de 1856, en Caracas Obispo de Guayana. Mons. José Manuel  Arroyo y Niño; Mons. Salustiano Crespo Catarí, Obispo Calabozo, en manos de Mons. Ponte  (educado en Carora también), el 30 de Octubre de 1881;  Mons. Críspulo Uzcátegui Oropeza, Arzobispo de Caracas, el 22 de Febrero1885; Mons. Salvador Montesdeoca, electo Obispo de Valencia en el Congreso de 1927 y consagrado allí el 23 de Octubre de  1927. Espera éste último su canonización y de esa forma, tener Carora su primer santo.

 

En nuestra ciudad, el talento popular es impulsado por una marcada expresión cultural y folklórica representada por artesanos de los diferentes oficios y músicos de talla universal: las guitarras de los maestros Alirio Díaz   y el Chueco Riera.

 

En fin, muchos son los logros que ostentan nuestra vieja ciudad y todas las parroquias que conforman nuestro Municipio, alcanzados en el tiempo en todos los aspectos posibles. Continuar y mantener lo andado, debe comprometernos por  el bien de nuestro futuro. Es necesario el consenso y participación de todos los caroreños para alcanzar esa meta.

 

Para finalizar, debo decirles que hacer historia exige dar lo mejor de cada uno de nosotros, mucho caroreño ha cumplido ese empeño con creces y ha dado el brillo propio que caracteriza a nuestra estirpe a través de los 435 años de nuestra ciudad, sin olvidar a aquellos que aún no habiendo nacido aquí plantaron su raíz en esta tierra, contribuyendo de forma magistral en la forja y temple de juventudes, ente otros no menos importantes, no te olvido Juan Martínez Herrera, insigne maestro de mi generación y algunas más, por ese precioso legado… y,  rindámosles en este día, a todos ellos un sentido y  verdadero homenaje con la admiración que seamos capaces de sentir. Para los que ya se han ido, en cuanto podamos elevemos una oración y acompáñenme en la mía por mis padres el Chueco Oropeza y Adela Virginia Riera por tan rica herencia de una Carora por siempre y para siempre, sembrada tan adentro del alma, se agiganta día a día en mi ser.

 

¡Feliz cumpleaños Carora! Muchas gracias.