
LA PAZ
VERDADERA
Por
Jorge
Euclides
Ramírez
A.
A mi amigo el profesor Antonio José Castillo, dedico.
23-03-2008
La
Resurrección
de Jesús, el
saber
que su
luz sigue
presente
entre
nosotros
en el
plano de
esta
existencia donde
compartimos
esencias
mortales
y
divinas
al mismo
tiempo,
es un
momento
propicio
para la
reflexión
sobre la
necesidad
de
sintonizarnos
con esa
armonía
cósmica
que
llamamos
amor y
superar
de esta
forma el
desorden
que
calificamos como
maldad.
Y en
definitiva
esas son
las dos
grandes
fuerzas
primarias
que
impulsan
la
conducta
humana,
el
desorden
que tiene
como
fuente
los
deseos
de
dominar
nuestros
entornos,
y el
anhelo
espiritual
de
integrarnos
a él como
partes
de un
todo
indisoluble. Al
desorden
lo
denominamos
como MAL
y a la
armonía
la
llamamos
AMOR.
Muchos
católicos
piensan
que el
enfocar
la
moral religiosa
dentro
de esta
dicotomía
existencial
es
una herejía
porque
se
estaría
validando
el
esquema
de
pensamiento
de
masones, rosacruces y otras corrientes o
grupos filosóficos que
intentan
desentrañar lo
esotérico
en
contraposición
a como
nos
conectamos
los
judeocristianos
con los
misterios
del
universo, con la
creencia
en
dogmas
de fe
sobre
los
cuales
no caben
interrogantes
ni
interpretaciones.
Pero
precisamente nuestro
problema
es que
al
asumir
esta
posición
frente a
lo
religioso
y al
mismo
tiempo
montarnos
en la
RAZÓN como
eje
fundamental
de la
civilización occidental,
nos
colocamos
en
situación
de seres
demediados
que por
una
parte
organizan
sus
conocimientos
según
una
lógica
cartesiana
y por
otra
fundamentan
sus
creencias
en un
sistema
de fe
extraño
a los
silogismos
sintéticos
que
estructuran
nuestra
racionalidad.
Este
desencuentro
entre
las
verdades
de la
razón y
las
verdades
de la fe
crea
innumerables
conflictos
conductuales
entre
nosotros
los
cristianos
y es sin
lugar a
dudas la
explicación
de la
existencia
del
ateismo,
incluso
en
personas
que por
virtudes
personales incentivan
un
mayor
aprecio
social
que
otras
apegadas
a
rituales
religiosos
y que
no
tienen
la misma
estima
por
características
individuales
negativas.
Por ello
el
buscar
las
verdades
y las
enseñanzas
de
JESÚS comprometiendo
en ello
inteligencia
y
sentimiento
de forma
complementaria no
tiene
porque
significar
un
agravio
a su
divinidad
aunque pueda
molestar
a
quienes
en su
nombre
han
convertido
a la
religión
en un
bastión
de poder
humano...
Y ese es
uno de
los
grandes
problemas
que
tienen
los
místicos
católicos
cuando
buscan
encontrarse
con el
amor
autentico
de
Jesús,
la
existencia
de unos
formatos
conceptuales
elaborados
por el
hombre
mediante
los
cuales
se
debe
cumplir
a pie
juntillas
un
determinado
procedimiento
como
requisito
previo
para
disfrutar
de una
autentica
interlocución
divina,
cuando
originalmente
Jesús
transmitió
sus
enseñanzas
de forma
sencilla
y en
base a
consejos
fáciles
de
cumplir
por
todo el mundo.
Tenemos
así que
mucho de
lo
contenido
en los
legados teóricos
de las
religiones,
casi
siempre
antiguos
y por
ello
inspirados
en un
pensamiento
primitivo,
más que
facilitar
una
superación
espiritual
de las
personas
representan un
arsenal
de
dificultades
y trabas
para que
los
creyentes
podamos
entrar
en
armonía
con
nuestros
entornos
sociales
y
ambientales.
Si
queremos
vencer
estas
limitaciones
nacidas de
disquisiciones hermenéuticas
sobre
los
dogmas
de fe,
solamente
tenemos
que
acudir a
ese
Jesús que
todos
llevamos
en
nuestros
corazones,
a ese
Jesús
sencillo
que
predicaba
desde
colinas al
descubierto
y a la
orilla
de los
ríos
entre
pescadores.
A ese
Jesús
que nos
invito a
comunicarnos
con el
“Padre” de manera
humilde
y
sencilla
dejando
de lado
la
soberbia
de las
ideas
doctas y
los
ceremoniales
complicados.
Basta
rezar,
simplemente
rezar
poniendo
todos
nuestros
sentidos
en la
comunicación
que
intentamos
con el
poder
supremo
que rige
el
cosmos,
basta
orar
dejando
de lado
los
inconvenientes
de la
rutina,
los
ruidos
ambientales,
y los
desarreglos
del
mundo.
Si
rezamos
colocando
nuestro
ser en
el
propósito
de estar
con
Dios, el
amor de
Dios nos
llevara
a la
paz, a
esa paz
verdadera
donde no
hay
consuelo
porque
no hay
dolor,
donde no
hay
culpa
porque
no
hay pecado
donde no
existen
deudas
porque
no hay
ambición.
Este es
el mismo
método
que
utilizan
los
místicos
indios
en sus
meditaciones,
los
lamas
tibetanas
confundiéndose
con el
mandala,
los
monjes
budistas
en su
camino
al
nirvana.
Total se
trata de
lo
mismo,
de
sustraerse
de las
luchas
animales
que nos
inducen
a competir
por la
subsistencia
material
para
adentrarnos,
atravesando
ventanas
interiores,
en la
inmensidad
del
universo.
El amor
verdadero,
la paz
verdadera
es la
calma
interna
que nos
permite
movernos
en el
mundo
sin
sacrificar
en el
altar de
las
ambiciones
nuestras
esencias
espirituales.
Esa
virtud
la tienen
los
humildes,
los
santos.
Recemos
entonces
para que
Dios nos
de
humildad
entre
tanto
grito de
soberbia
que nos
rodea.
jorgeeuclides@gmail.com


La mejor
vaca del
mundo
Por
Jorge
Euclides
Ramírez
A.
16-03-2008
Si
en algo
han sido
eficientes
en
convencernos
o
vendernos
los
países
mas
desarrollados
del
planeta
es que
ellos
por
latitud
geográfica,
clima y
otras
condiciones
ambientales,
tienen
las
mejores
razas
bovinas
del
mundo y
que a
nosotros
los
habitantes
del sur
del
planeta
no nos
queda
otra
cosa que
buscar
mestizajes,
bajo su
monitoreo
científico,
con el
objeto
de
mejorar
algo
nuestra
producción,
aunque
siempre
confinados
a estar
en
déficit
y por
ende
supeditados
al
control
de los
países
del
hemisferio
norte.
Sobre
estos
paradigmas
de
distribución
de las
condiciones
o
bondades
genéticas
imperantes
en el
planeta
desde la
noche de
los
tiempos
los
países
desarrollados
nos han
ocultado
la
verdadera
conformación
actual
de su
progreso
en los
diferentes
ámbitos
de la
producción
alimentaría,
incluyendo
la
correspondiente
al
ganado
bovino.
Cuando
lo
cierto
es que
como en
todo el
proceso
evolutivo
de la
humanidad
los
avances
se
logran
con el
uso de
la
inteligencia
aplicada
a los
métodos
y
operaciones
que
estructuran
la
producción.
No fue
otra
cosa lo
que hizo
Roberto
Bakeweel
(1725-1795),
en 1760
cuando
al
encargarse
de su
granja
en
Dishley,
Inglaterra,
se
propuso
organizar
y
esquematizar
sus
vacas
para
certificar
mediante
un
pedigree
su
pertenencia
a una
determinada
raza.
Este
esfuerzo
fue
posteriormente
soportado
con la
creación
de
asociaciones,
quienes
en fin
de
cuentan
son las
responsables
de la
vigencia
genética
de cada
raza
bovina
en
particular.
Bakeweel
se
sirvió
del
cruce
entre
animales
similares
sin
temerle
a la
consaguinidad
pero
evaluando
permanentemente
la
transmisión
de
características
monocigoticas
para
evitar
deformaciones
morfológicas.
Su gran
aporte
fue de
esta
forma
crear
las
razas
nuevas
que
actualmente
conocemos
y la
posibilidad
de
crear,
mediante
procesos
de
adaptabilidad,
razas sintéticas
eficientes
en
cualquier
lugar de
nuestro
planeta.
Esta es
la
base del
Girolando
brasileño,
el
Apéndice
3
australiano
y el
Carora
en
nuestro
país,para
nombrar
solamente
algunas
de las
más
reconocidas
internacionalmente.
Quiere
decir,
reflexionando
sobre lo
escrito
hasta
ahora,
que para
buscar
el
mejoramiento
de
nuestros
rebaños
bovinos
en
Venezuela
debemos
partir
de los
conocimientos
de
nuestros
ganaderos
y de
nuestros
investigadores
para
convertirlos
en una
plataforma
sobre la
cual
construir
el
desarrollo
de
nuestra
ganadería.
De tal
modo se
necesitaría
mayor
inversión
oficial
en
consolidar
los
ensayos
de
nuestros
productores
de
vanguardia
y al
mismo
tiempo
reforzar
las
investigaciones
de
nuestros
académicos
y
científicos
en el
área.
Pero en
Venezuela
lamentablemente
estamos
muy
lejos de
alcanzar
este
engranaje
funcional
entre
ganaderos,
investigadores
y
gobierno
y por
esta
dispersión
es que
dependemos
del
esfuerzo
solitario
de
algunos
productores
líderes
para
abastecer
nuestro
mercado
interno.
El que
las
vacas
Holstein,
las
Jersey,
las
Pardo
Suizo
tengan
un alto
potencial
genético
para
producir
leche no
es algo
que sus
asociaciones
de raza
lograron
de
manera
inercial
sino que
es el
resultado
de años
de
investigación
aplicada,
de
control
de
enfermedades,
de
estudios
de
progenie,
de
análisis
en
materia
nutricional.
En fin,
cada
paso en
las
mejoras
genéticas
de estas
razas ha
tenido
como
motor la
inteligencia
humana y
el
esfuerzo
de los
ganaderos
en
incorporar
sus
frutos a
sus
rutinas
de
trabajo
y
producción.
Y por
ello
estas
bondades
genéticas
de las
vacas
funcionaran
siempre
y cuando
los
productores
las
repitan
en sus
ámbitos
particulares
de
trabajo.
A este
respecto
toca en
nuestro
país
realizar
ese gran
esfuerzo
para
organizar
todas
las
variables
productivas
de las
cuales
disponemos
para
integrarlas
en un
modelo
viable
que nos
lleve a
desarrollarnos
como
país
autosuficiente
en
producción
de leche
y carne.
Indispensable
para
ello
consultar
a
personas
como el
doctor
Hugo
Leyva-Ocariz,
eminente
investigador
venezolano
con
doctorado
en una
de las
más
prestigiosas
universidades
a nivel
mundial
en
materia
agropecuaria
y
con obra publicada
en las
revistas
de mayor
nivel
científico
a escala
internacional.
También
como a
él, al
doctor
Roy
Meléndez,
y al
igual
que
ellos
dos,
muchos
investigadores
que en
condición
de
jubilados han
ofrecido
su
aporte
patriótico
para
engrandecer
unos
caminos
de
superación
que
es necesario
transitar
con
ánimo
nacionalista.
Decía
uno de
los
grandes
sabios
de la
genética
que el
mejor
ganado
del
mundo es
aquel
que
mejor se
adapte a
las
particularidades
de cada
región.
Por ello
no
dejamos
de
repetir
que el
mejor
ganado
lechero
del
mundo
para
Venezuela
es el
Carora.
Con la
ventaja
que esta
raza
cuenta
con una
asociación
que es
ejemplo
en toda
Latinoamérica
por su
organización
y sus
métodos
de
trabajo,
Asocrica,
presidida
por
Mario
José
Oropeza
y
gerenciada
por
Julio
César
Álvarez.
Con base
en estos
criterios
podemos
concluir
que las
mejores
vacas
del
mundo no
son
aquellas
que
podemos
importar
con
petrodólares
sino
aquellas
que
podamos
criar y
mejorar
en base
a la
inteligencia venezolana,
en base
al
esfuerzo
venezolano.
Son así,
pues,
las
vacas
Carora
las
mejores
vacas
del
mundo
con la
cual
podamos
contar
los
venezolanos.

Por
Jorge
Euclides
Ramírez
A.
16-03-2008
El
Gobierno
nacional
le
incrementó
el
precio
regulado,
se puso
nuevamente
en
funcionamiento
la
planta
procesadora
de
Machiques,
a las
importaciones
de vacas
brasileñas
y
argentinas
ahora se
sumarán
las
procedentes
de
Nicaragua,
el
presidente
Chávez
amenaza
con
expropiaciones
y
algunos
diputados
como
Darío
Vivas
hablan
de
boicot y
sabotaje
alimentario,
los
ganaderos
ripostan
con el
incremento
del
índice
inflacionario
que
repercute
en la
estructura
de
costos,
con la
carencia
de
dólares
de
Cadivi
para
importar
insumos,
con el
flagelo
de la
inseguridad
y la
competencia
desleal
que
significan
las
importaciones
oficiales
subsidiadas,
total,
en
Venezuela
el tema
de la
leche se
ha
convertido
también
en una
gran
polémica
donde de
lado y
lado se
esgrimen
razones
y se
sugieren
nuevas
estrategias
para
enfrentar
una
escasez
que
definitivamente
pasó de
coyuntural
a
estructural.
Lo que
nadie
dice es
el
verdadero
origen
de esta
deficiencia.
La causa
absoluta
y real
del por
qué en
Venezuela
no
podemos
autoabastecernos
de
leche.
Presumiblemente
el
Gobierno
no la
expone
por
ignorancia,
mientras
que el
sector
privado
probablemente
eluda el
tema
para
evitar
daños a
su
autoestima,
pero lo
cierto
es que
en
Venezuela
no
producimos
la leche
necesaria
para el
consumo
nacional,
sencillamente
porque
tenemos
alrededor
de un
siglo de
atraso
en los
métodos
de
producción.
Pretender
que bajo
el
actual
esquema
productivo
tengamos
la leche
necesaria
para el
autoabastecimiento
es lo
mismo
que
pensar
que
pudiéramos
surtir
el
marcado
nacional
de
pollos y
huevos
con el
sistema
de
gallineros
tradicionales
de
gallinas
picatierras
y gallos
fecundadores.
Esta es
la cruda
realidad
que
tenemos
en el
sector
ganadero
en Venezuela.
El
problema
principal
no es la
calidad
de los
animales,
ni la
falta de
una
industria
que
garantice
la
recepción
del
producto,
ni
siquiera
en lo
inmediato
una
política
de
precios.
El drama
fundamental
de la
ganadería
venezolana
es el
manejo
primitivo
de un
altísimo
porcentaje
del
rebaño
nacional;
por eso
si traen
vacas de
razas
especializadas
se
mueren
de
mengua
en manos
de
quienes
no
tienen
la
capacitación
profesional
para atenderlas.
Por eso
no
sirven
de nada
las
amenazas
del
presidente
Chávez
para
obligar
a que
los
ganaderos
arrimen
una
leche
inexistente
a las
plantas
procesadoras
que anda
inaugurando
por todo
el país.
Por
estas
razones
no
solamente
es que
producimos
tan poco
sino que
producimos
una
importante
cantidad
de leche
y
queso
que no
sería
apto
para el
consumo
humano
en
ningún
país
desarrollado
del
mundo,
ya que
parte de
la leche
que se
arrima a
las
pasteurizadoras
permanece
hasta
dos días
a la
intemperie
y por
otra
parte en
nuestras
queseras
artesanales
no
existen
normas
higiénicas
básicas
y
seguramente
esto no
origina
serios
problemas
de
salud,
porque
los
venezolanos
hemos
desarrollado
enzimas
heroicas
que
neutralizan
los
agentes
patógenos
contenidos
en buena
parte de
los
productos
lácteos
que
consumimos.
Una de
los
indicadores
más
claros
de
nuestro
atraso
ganadero
es el
intervalo
entre
partos
de las
vacas,
el cual
no se
ajusta a
los 12 ó
14 meses
del
período
fisiológico
de los
bovinos
sino que
se
alarga
de dos
hasta
tres
años. Lo
mismo
sucede
con el
primer
parto el
cual
debiera
producirse
de los
30 a
36 meses
de edad
y el
promedio
en
nuestro
país es
de 48
meses,
lo cual
reduce
dramáticamente
la
producción
de leche
y tan
grave
como
ello es
que no
se
generan
animales
suficientes
para el
matadero,
y esta
es una
de las
razones
por las
cuales
progresivamente
se
observa
una
merma
creciente
del
rebaño
nacional,
el cual
ha
disminuido
a
términos
alarmantes.
Otro
indicador
de
nuestro
gran
atraso
es que
el
setenta
u
ochenta
por
ciento
de la
leche
que se
produce
a nivel
nacional
tiene su
origen
en el
estado
Zulia y
básicamente
en el
Sur del
Lago,
las
mejores
tierras
agrícolas
del
país,
con una
capa de
humus
que
llega
hasta
los dos
metros
de
espesor.
Estas
tierras
A1 son
destinadas
a la
ganadería
cuando
debieran
ser
el gran
vergel
agrícola
de
Venezuela.
Allí se
trabaja
con
pasto
guinea
que los
animales
pueden
consumir
siempre
fresco,
antes de
los 35
días de
maduración,
el cual
mezclado
con
pequeñas
cantidades
de urea
sal y
melaza
representa
una
dieta alimenticia
suficiente
para la
producción
de ocho
y diez
litros
promedio
por vaca
a libre
pastoreo.
Allí las
ganancias
de los
ganaderos
son muy
altas
porque
su
estructura
de
costos
es muy
baja en
el
renglón
nutritivo,
no
obstante
la gran
bondad
de esas
tierras
que para
los
ganaderos
funciona
como una
extraordinaria
economía
externa,
al país
le sale
muy
gravoso
porque
está
utilizando
tierras
de
primera
para un
sector
que
internacionalmente
está
clasificado
para su
explotación
en
tierras
de
segunda.
Dentro
de este
cuadro
nacional
donde se
observan
deficiencias
dramáticas
y
perniciosas
para el
futuro
alimentario
del
país, es
que
destacan
el
conjunto
de
logros
que se
ha
conseguido
en
nuestro
estado
Lara
donde
han
cristalizado
proyectos
modernos
de
explotación
láctea a
semejanza
de las
granjas
europeas
y
norteamericanas,
en las
cuales
dentro
de
espacios
pequeños
y
mediante
un
manejo
muy
profesional
asistido
de
avances
tecnológicos,
se
produce
leche
con
altos
rendimientos
por
unidad
animal y
con
estándares
de
calidad
internacional.
Todo
esto con
el apoyo
de las
universidades
nacionales
y
especialmente
la UCLA.
Por eso
insistimos,
la
solución
a
nuestros
problemas
en el
sector
ganadero
no
tenemos
por qué
buscarla
afuera.
Tenemos
el mejor
ganado
lechero
tropical,
la Raza
Carora;
tenemos
ganaderos
bien
preparados
y con
alta
sensibilidad
nacionalista,
tenemos
profesores
e
investigadores
universitarios comprometidos
con el
objetivo
de
lograr
el
autoabastecimiento
de leche
en
Venezuela.
Sólo
falta
que el
sector
político
haga un
buen
diagnóstico
de
nuestra
realidad
ganadera
y tome
en sus
manos la
bandera
de la
unidad
entre el
gobierno
y los
productores,
tan
pisoteada
a lo
largo de
los
últimos
años.
jorgeeuclides@gmail.com

jorgeeuclides@gmail.com

jorgeeuclides@gmail.com

jorgeeuclides@gmail.com

Estas
reflexiones
me
vinieron
a la
mente al
observar
cómo
independientemente
de la
ostensible
mengua
de
popularidad
del
presidente
Hugo
Chávez
en
Venezuela
se ha
matrizado
una
opinión
contraria
a
considerar
a los
Estados
Unidos
como un
país
amigo.
Si bien
para
este
resultado
han
trabajado
con el
mismo
ahínco
los
presidentes
Chávez y
Busch,
sería
injusto
olvidar
que
junto a
males
inocultables
que
hemos
padecido,
también
existen
factores
o
elementos
positivos
que
debemos
incorporar
en el
inventario
de las
relaciones
bilaterales.
Pero
sobre
este
lado
positivo
de las
relaciones
entre
Venezuela
y
Estados
Unidos
nadie
dice
nada,
algunos
porque
tenemos
cierta
predisposición
en su
contra
al
observar
cómo su
democracia
funciona
muy bien
puertas
adentro
pero
hacia
fuera es
otra
cosa y
otros
porque
seguramente
estarán
escarmentados
por los
errores
iniciales
de la
oposición
al
convertir
la
embajada
de los
Estados
Unidos
en una
instancia
supranacional
a la
cual
acudían
como
alumnos
acusetos
para
denunciar
ante el
maestro
los
coscorrones
de los
caciques
de la
escuela.
No
obstante
sean
cuales
fueran
las
razones
de las
inexistentes defensas
públicas
respecto
a los
aportes
norteamericanos
a
nuestro
país, lo
cierto
es que
se
siente
un gran
vacío en
torno a
lo que
debiera
ser una
discusión
abierta
y
descarnada
sobre la
ambivalencia
afectiva
que
tenemos
los
venezolanos
en
relación
a la
poderosa
nación
que por
muchos
años ha
sido la
meca del
éxito
para
nuestra
clase
media.
Dentro
de este
vacío es
que
resalta
la
ausencia
de la
doctora
Janet
Kelly,
internacionalista
con
ciudadanía
norteamericana
pero
venezolana
de
corazón.
Ella
formaba
parte
del
elenco
de
especialistas
que
opinaban
sobre
políticas
publicas
pero
siempre
dejaba
espacios
y tiempo
para
explicar
de
manera
didáctica
el
funcionamiento
político
de su
país de
origen y
con ella
entre
nosotros
podíamos
admirar
y
respetar
a esa
nación
que se
hizo
gran
potencia
mundial
a partir
de los
101
humildes colonos
que
desembarcaron
del
Mayflower
y en
calidoscopio
afectuoso
ver la
cara de
Abraham
Lincoln,
quien de
leñador
en
Springfield
se
convirtió
en el
Presidente
que
derrotó
a los
esclavistas
del Sur;
de
Martin
Luther
King y
su sueño
cumplido
en la
figura
de Barak
Obama;
de
Herman "Babe"
Ruth,
emblema
del
béisbol
criado
en un
orfanatorio;
de Walt
Withman
con sus
hojas de
hierba
siempre
en
vuelo,
algunas
veces
montadas
sobre el
viento
de Bob
Dylan y
otras en
el
genoma
de la
palabra
cuando
le toca
el turno
a
Chomsky
de
revivirlo.
Y de
nombre
en
nombre,
desde
Arthur
Penn y
Baltimore
hasta la
aciaga
actualidad
que
representa
el
presidente
George
Busch,
los
venezolanos
necesitamos
que
alguien
nos
recuerde
lo bueno
que
hemos
recibido
de los
Estados
Unidos
para no
caer en
el
primitivismo
de
derrumbar
un Tótem
para ser
libres y
luego
descubrir
que como
en los
laberintos
de Jorge
Luis
Borges,
nosotros
somos
nuestros
propios
victimarios
a causa
de
limitantes
culturales
que nos
hicieron
transitar
un
desarrollo
desigual
respecto
a los
norteamericanos,
para
decirlo
en
palabras
de
Carlos
Rangel,
a quien
desde
hace
tiempo
olvidamos
seguramente
por las
mismas
razones
que
tampoco
queremos
recordar
a la
doctora
Janet
Kelly,
sin
importar
que sus
voces
tengan
plena
vigencia
en estos
momentos
cuando
medio
país
anda
deprimido
coqueteando
como
ellos
con los
abismos
de la
nada.
Si algo
podemos
adelantar
sobre
esta
obligante
discusión
que
debemos
dar
internamente
en
Venezuela
para
establecer
las
bases de
una
renovación
del
pensamiento
nacional,
como
bien lo
plantea
el
doctor
Ramón
Escobar
Salom, a
quien
recordamos
como
nuestro
profesor
de Ideas
Políticas
Contemporáneas
en la de
Escuela
de
Comunicación
Social
de la
UCV, es
que
desde
los
inicios
de
nuestra
República
las
ideas de
los
padres
ideológicos
de los
Estados
Unidos
han
ejercido
una gran
influencia
en
nuestra
forma de
ver las
instituciones
políticas.
En
verdad
es mucho
lo que
pudiéramos
reclamarle
a los
Estados
Unidos
respecto
al trato
que nos
han dado
bajo la
condición
de
patrio
trasero
en la
cual nos
colocó
Teodoro
Roosvelt,
pero con
todo y
que
la memoria
algunas
veces
quiera
convertírsenos
en
espada
vengadora,
debemos
tener
presente
que de
este
país
intentamos
copiar
algo
estupendo,
la
posibilidad
de
corregir
errores,
la
opción
de
modificar
realidades
de
manera
pacifica
y
democrática,
este
valor
absoluto
e
indeclinable
bastaría
solamente
para
dejar
nuestro
saldo
con USA
a
beneficio
de
inventario.
Lo otro,
lo
alimentado
por el
Presidente
Chávez
es retroceder
a
hogueras
tribales
para
luego de
incendiar
los
tótem
incinerarnos
nosotros
mismos
en el
fuego de
nuestras
propias
culpas.
Janet
Kelly
era de
las
voces
dentro
del
concierto
de
opinadores
más
calificados
del
país que
mas
sindéresis
reclamaba
para
lograr
un
entendimiento
nacional
en base
a las
nuevas
realidades
políticas
instaladas
en
nuestro
país a
raíz de
la
emergencia
del
chavismo.
Su cara
bondadosa
y su
verbo
firme
pero
conciliador
expresaban
con
calidez
su aguda
inteligencia
y sus
grandes
dotes
académicas.
Ella
sola era
un
emblema
de las
bondades
que han
surgido
de la
relación
entre
los
pueblos
de
Venezuela
y
Estados
Unidos.
Recordarla
en estos
momentos
de
injustificados
distanciamientos puede
ayudarnos
a pensar
mejor en
nuestro
futuro y
ver que
reclamar soberanía
no es lo
mismo
que
transitar
un
camino
de
aislamiento
internacional.
jorgeeuclides@gmail.com

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LA 109
Por Jorge Euclides Ramírez
Cuando
Victoria Morales tenia que viajar de Carora a Barquisimeto para cualquier
diligencia siempre lo hacia por la línea la 109, la única que existía en la
capital torrense por allá por la década de los años cincuenta del pasado
siglo 20. Llamaba desde el día anterior para que la fueran a buscar muy
temprano. Ella le gustaba ser pasajera de Foncho Pérez porque decía que era
muy seguro al volante, jamás corría a mas de setenta kilómetros por hora y las
curvas las tomaba a treinta y cuarenta. A eso de las cinco de la mañana se
aparecía el carro de la 109 al frente de la casa. Como Victoria vivía en la
calle Lara con la Monagas ya el carro había montado a dos pasajeros que
venían de los lados de la Plaza Bolívar, Pero faltaban dos pasajeros mas por
recoger , uno por el trasandino y otro que estaba esperando en la avenida
Miranda. Las madrugadas eran obscuritas pero no había peligro de nada porque
en ese tiempo no había balandros en las calles cobrando peaje y los ladrones
eran como espantos que andaban por los solares de las casas robando ropa vieja
colgada o sobando caderas, no se sabe sin con permiso, de las mujeres que
dormían en los cuartos del patio trasero.
Con los cinco pasajeros el carro aceleraba la marcha y lentamente como un
avión de hélice iba tomando distancia de la ciudad dormida pero ya cobijada
por un fuerte olor a café que lo envolvía todo. Al llegar al Néctar se
iniciaba el viaje definitivo. Se cruzaba el puente y desde ese momento se
entraba en un túnel de unas dos horas de sustos y sorpresas. El Néctar a esa
hora estaba cerrado porque en las noches permanecía atendiendo clientes hasta
eso de las nueve de la noche, vendiendo sus famosas tostadas, un invento de
su cocinero que luego se haría popular y colectivo. Pero no eran estrafalarias
ni tan enmenadas de papitas y salsa como las de ahora, eran dos arepitas con
bistecitos de cochino y una ensaladita, todo suavecito. Costaban algo así
como tres reales.
Al pasar el puente se podía ver la casa de Techimitechi como un pesebre, la
familia levantándose con algunos bombillos encendidos. Uno se imaginaba al
Techi con su inmensa y contagiosa sonrisa blanca sobre azabache pidiendo café
con alguna torta trinitaria o jamaiquina. Luego se pasaba por El Roble y
aunque estuviera dormido a esa hora de la madrugada uno veía sentado en el
porche de su casa a Pedro el enanito, de quien decían era el enano mejor
conformado de Venezuela porque tenia un cuerpo bien configurado.
Mas adelante se pasaba frente a palo de Olor donde desde temprano los
fabricantes de cuatro ya estaban levantados y dispuestos a vender sus
instrumentos, los cuales tenían fama nacional y los venían a comprar desde
Caracas los más importantes ejecutantes. En ese tiempo había dos tipos de
cuatro en Venezuela, con fama y etiqueta de calidad, el cuatro caroreño, de
Palo de Olor y el cuatro cumanés.
Poco a poco, al paso del león como decía Foncho, lento pero seguro, se llegaba
al Punte de Río Tocuyo. Hasta ese momento la carretera solamente presentaba
suaves curvas y algunos aprovechaban el tiñe que tiñe entre el sol y la luna
para echar una cabeceadita. Media hora apenas entre el Néctar y el Puente. Al
cruzarlo ya se había dejado atrás la Mansión Negra de Pablo Ovalles y sus
rituales esotéricos, con sus muchachos caminando el laberinto psicológico de
las sectas.
En la medida que el carro se metía entre los cerros y la claridad todo lo
iluminaba el viaje se aproximaba al peligro. Las temibles y mortales curvas de
San Pablo. Freno y corneta, susto y alivio. Mareos y rezos. Los niños que no
miren hacia los lados y se pongan en el pecho papel periódico. De pronto los
grandes camiones en sentido contrario que tomaban toda la vía y el grito que
se quedaba secuestrado en la garganta. Baja y baja entre curva y los prudentes
metían segunda para que las bandas no se recalentaran. El primer alivio cuando
se llegaba a la estación de San Pablo. A comer tostones siempre calientes
porque los tenían en una caja de vidrio con calefacción interna. Un mostrador
grande con una variedad subyugante de chucherias.
Quince minutos de descanso y alivio y vuelta al carro a terminar la odisea.
Las curvas se hacían mas pronunciadas y los barrancos mas profundos. Los
camiones de adelante a veinte y sin poderlos pasar porque del otro lado venían
otros mas grandes pitando al viento su prisa e intolerancia. Victoria se puso
a rezar en voz alta ya sin pena ni miedo a pasar por beata prematura. Los
hombre con los ojos pelaos sentían el precipicio como una siniestra enamorada
que los reclamaba con intensidad y pasión. Pero Foncho Pérez, en la misma
línea de maestría de Pedro Sánchez y de otros chóferes fundadora de la 109
restituía la tranquilidad con palabras serenas que daban cuenta de la
normalidad.
De pronto todo se disipaba, las curvas se hacían amigable y la velocidad
llegaba a ritmo de crucero.Una bajadita lenta y sabrosa por lo segura, se
pasaba frente a la casa de las culo de oro, al lado de un puente colocado
sobre una quebrada siempre seca. Un pedacito corto de curvitas cariñosas y ya
uno estaba en la recta de Padre Diego. El Sol clarito y Foncho audaz y
temerario ponía la velocidad en ochenta kilómetros por hora. Loas niños
sacaban los brazos para sentir la brisa y la respiración se hacia acordeón de
melodías felices.
Luego se llegaba triunfante al cruce con la carretera vía Churuguara y uno se
sentía un cosmopolita aventurero que logro vencer las emboscadas de malignos
enemigos de todos los viajeros. Pero todo quedaba en silencio cuando en la
recta final insurgía en el paisaje, solitario y sugerente, el Obelisco, Ya
Victoria estaba en Barquisimeto y sentía en sus pies la alegría festiva de la
avenida 20, con sus modas, sus grandes tiendas y galanes de zapatos brillantes
y sombreros ladeados.
PANCHITO
El pasaje en aquella época costaba cinco bolívares, lo buscaban en su casa
y le dejaban en el sitio que usted dijera. Todos los conductores eran sus
amigos y sin ninguna pena cualquier pasajero podía indicarles que se parara
en mitad de la carretera para comprar algo o cumplir una necesidad. Los
chóferes eran como unos capitanes de barco revestidos de autoridad en todo el
trayecto y uno se sentía protegido por ellos. Es posible que ahora sea
distinta, aunque yo pienso que mi hermano Panchito es como Foncho Pérez, es
gordo, buena gente y disfruta como nadie andar parsimonioso por la carretera.
A él y todos los chóferes de la 109 un saludo impregnado de nostalgias.

EL CANTÓN
CIFRAS DE LECHE EN LARA
Por Jorge Euclides Ramírez
Con
la intención de mostrar el éxito de la Gobernación de Lara en el manejo del
programa lechero regional, el General Miguel Ángel González, hace pocas
semanas indicó que la producción en Lara había aumentado en apenas un año de
siete mil a 27 litros diarios. Cifra que indica que con todo y las innegables
buenas intenciones oficiales en esta materia, no se tiene para nada claro el
panorama de la realidad. Baste decir que solamente en el Complejo
Agroindustrial El Tunal se producen más de cuarenta mil litros de leche
diariamente.
Estas declaraciones fueron emitidas por el General mediante un boletín de
prensa emanado del Ejecutivo Regional, apareció en distintos medios impresos
con lapsos suficientes para una corrección que nunca se hizo. Posteriormente,
es posible que para aclarar y reivindicar la experticia técnica de los
organismos oficiales se produjo en Lara una jornada de trabajo en torno al
PIDEL, Programa Integral de Desarrollo Lechero en Lara, creo que algo así
significan las siglas. Este evento contó con la presencia, nada más y nada
menos, que de la Ministra de Ciencia y Tecnología Yadira Calderón y del
Gobernador de Lara, Comandante Luís Reyes Reyes.
En el marco de estas jornadas el Doctor Andrés Kolwasky, ofreció cifras
diferentes a las suministradas previamente por el General Miguel Ángel. Dijo
el Coordinador de