| La Tierra, nuestro destino |
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Por Jesús Pernalete Túa |
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16-10-2008
| A los Ciudadanos del Planeta Azul |
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Por Jesús Pernalete Túa |
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04-06-2008
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A votar, con decisión y esperanza |
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Por Jesús Pernalete Túa |
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26-11-2007
Mahatma
Gandhi célebre como hombre religioso, no intentó escapar al escenario del
mundo de la opresión para forjarse un destino solitario o autocensurado, él
dijo: “Mí esfuerzo se dirige hacia el reino de la salvación, que es la
libertad en todos los aspectos del ser humano. Para mí el camino hacia la
salvación está en el incesante trabajo que dedico al servicio de mi país y de
la humanidad. Quiero vivir en paz tanto con el amigo como con el enemigo”.
Consideró que entre sus deberes religiosos se encontraban el cambio social y
la acción en políticas públicas. No fundó una orden religiosa, sino un partido
político. Gandhi trajo hasta nosotros la lección de los antiguos santos, según
la cual ninguno que crea en los valores espirituales puede abandonar a su
destino a los millones de hombres y mujeres que la miseria y las condiciones
deplorables de vida condenan a un infierno sobre esta tierra. El servicio
activo en favor de la libertad es parte integral de la vida espiritual.
En Venezuela estamos llamados a poner en práctica estas enseñanzas universales
de compromiso social a través de la participación, ya sea mediante programas
educativos, vecinales o como ciudadanos en ejercicio de nuestros derechos
constitucionales como el del voto en procesos electorales. Una de las maneras
en que se puede conocer el verdadero carácter de una persona es a través de su
enfoque de los problemas. Un tipo de personas tiende a pensar, “Sé que debo
actuar, pero será muy difícil”, y termina haciendo nada. El otro, sin embargo,
piensa, “Será muy difícil, pero debo actuar”, y lo hace sin falta, teniendo la
esperanza como el motor de su decisión. La esperanza, en este contexto, es una
decisión. Cuando poseemos el tesoro de la esperanza, podemos extraer nuestro
potencial y la fuerza interior.
La esperanza en una Venezuela democrática es una llama que debemos nutrir
dentro de nuestro corazón, y debe ser avivada y mantenida ardiendo mediante
nuestra propia determinación, para continuar creyendo en la ilimitada dignidad
y las posibilidades de desarrollo tanto de nosotros mismos como de los demás
venezolanos. El Mahatma Gandhi condujo la lucha no violenta por la
independencia de la India logrando el éxito en contra de todas las
probabilidades. Él era, según sus propias palabras, "un optimista indomable".
Su esperanza no estaba basada en las circunstancias, más bien estaba basada en
una fe inalterable en la humanidad, en la capacidad de las personas para el
bien. Él rechazaba absolutamente abandonar su fe en los seres humanos.
Gandhi nos enseñó que el ser humano exige ser tratado con todo amor y respeto,
por lo tanto, le pertenece el derecho a la vida, a la libertad, a la expresión
y a la seguridad. La libertad de ser uno mismo es el derecho de la
personalidad. Nuestra civilización fracasa en la medida en que estos ideales
son negados o traicionados. Cada individuo es miembro de una comunidad en la
cual comparte el trabajo con los otros, pero es también un individuo con
sentidos y emociones propios, deseos y afectos, intereses e ideales, y es aquí
donde la libertad de expresión, de creación y de discernimiento se vuelven
derechos humanos fundamentales para el florecimiento de un país con verdadero
sentido de la democracia y del desarrollo humano integral.
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Nota de Prensa del |
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Medalla Japonesa premia el talento artístico Larense |
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Por: Jesús Pernalete Túa (04-07-07) |
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En un emotivo acto realizado en el
auditorio del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, se llevó a cabo el día
1ero de Julio de 2007 la entrega de las Medallas y Diplomas enviados desde
Japón por la Fundación para la Educación Artística de Japón Bíiku Bunka
Kyoukai y el Ministerio de Relaciones Exteriores de dicho país, y entre las
niñas y niños ubicados en puestos de honor por el protocolo del Museo se
encontraba la niña Valentina Santander única larense y alumna del Centro de
Arte Creatium esperando ser llamada para recibir la distinción de Medalla de
Plata del Concurso International Art Children 2006-2007, el más prestigioso
y antiguo Concurso de Arte Infantil a nivel mundial.
“Cada año tenemos más razones para promover la libertad de expresión de
nuestras niñas y niños a través de las artes plásticas, y nuestro compromiso
es apoyarlos a participar en todas las exposiciones y eventos que surjan a
nivel nacional e internacional donde se valore y realce el arte infantil”.
Así se expresa artista plástico Jesús Pernalete Túa director del Centro de
Arte Creatium luego de inscribir en el año 2007 más de 80 dibujos y pinturas
de pequeños y jóvenes artistas que representan al estado Lara en la edición
número 38 del Concurso de Dibujo y Pintura “International Art Children” con
más de 26 años de fructifica labor, consolidado como el Concurso de arte
infantil más prestigioso del mundo.
Este evento, donde la pequeña artista Valentina Santander alcanzó medalla de
Plata año 2006-2007 es promovido por Japón y es el más amplio concurso de
pintura infantil, al convocar a todas las naciones para que participen en el
evento con sede en país el asiático. La Fundación para la Educación
Artística de
Japón Bíiku Bunka Kyoukai comenzó a promover el proyecto en 1970 al convocar
anualmente a todas las naciones para que juntas exhibieran y premiaran la
creatividad de los niños sin diferenciar razas, idiomas, clases sociales ni
géneros. A partir del 1ero de Julio 2007 se encuentra expuesta en el MACC la
muestra de 400 obras que representarán a Venezuela en el International Art
Children 2007-2008 en Japón, de las cuales 25 son dibujos y pinturas de los
artistas del Centro de Arte Creatium representando dignamente a Barquisimeto
y al Estado Lara, tanto en Caracas como en el resto del mundo donde serán
exhibidas estas obras del arte infantil.
La Fundación para la Educación Artística de Japón Bíiku Bunka Kyoukai
Patrocinante del evento a nivel internacional, hará la selección de las
mejores obras del mundo en mayo de 2008, a través de un jurado internacional
que se reunirá tras la exhibición de los dibujos en Tokio, Osaka e
importantes ciudades fuera de Japón. De acuerdo a su originalidad, los
ganadores recibirán el Premio del Ministerio de Relaciones Exteriores de
Japón, Premio Supremo de Oro, Medalla de
Oro, Medalla de Plata y Medalla de Bronce.
Jesús Pernalete Túa a través del Centro de Arte Creatium insiste en que
gracias a este evento
artístico anualmente se establece un vínculo entre los niños del país y del
mundo que trasciende más allá de la raza, el idioma y las costumbres para
mostrar el pensamiento infantil, y plantea lo siguiente: “Las artes
plásticas son expresión, comunicación, juego, magia, que permiten el
desarrollo del potencial creativo y las sensibilidades de nuestro niños y
adolescentes. La libertad de expresión a través de las artes plásticas
aumenta en el niño las posibilidades de conocer y entender su entorno, le
ayudan a desarrollar un criterio ético y estético y también lo fortalecen
para convertirse en un ser humano autónomo y a la vez empático. El camino
que recorre el arte
pasa por estaciones de vivencias y observaciones, representaciones,
sensaciones, imaginaciones y realizaciones, entre otros procesos, que llevan
a un conocimiento de sí mismo y a la expresión de éste conocimiento,
permitiéndole plasmar en sus obras su mundo interior y también los
acontecimientos que le rodean”.
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Sin Libertad de Expresión |
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Reina el Totalitarismo |
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Por: Jesús Pernalete Túa |
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31-05-07
La
libertad de expresión es la piedra en la bota del
totalitarismo militarista. Decía el escritor George Orwell que si la libertad
significa algo, es el derecho de decir a los demás lo que no quieren oír.
Habría que añadir que libertad de expresión es, además, lo que alguna gente, y
especialmente funcionarios gubernamentales de turno no quieren que se oiga.
Los regímenes militaristas y totalitarios como el de Venezuela, obran con la
presunción de conocer completamente el curso de la historia y las obras de la
naturaleza divina. Fundan su planificación total sobre la base de este
conocimiento total. Pero como nadie puede, ni a través del conocimiento ni a
través de la acción, someter a la totalidad de la sociedad, aquel que no
obstante intente hacerlo debe, en consecuencia, tomar el control total por la
fuerza, pero lo hará como un asesino que toma posesión de un cadáver y no como
un líder transformador que busca entrar en acuerdos con otros seres humanos
para levantar una sociedad con un destino en común. En el reino del
totalitarismo, la libertad de expresión está brutalmente eliminada, y la
política de Estado será la persecución, intentando aislar a quien levante su
voz de inconformidad con el régimen, buscando que se retire a la profundidad
más secreta de su ser para obligarlo a perder la fe en sí mismo, para que las
dudas sobre la verdad de lo que cree puedan desquiciarlo, llegando a creer en
las ideas más absurdas forzado a hacerlo por la constante presión de los
medios gobierneros que lo rodean, llegando finalmente a la autocensura más
férrea.
Gandhi célebre como hombre religioso, no intentó escapar al escenario del
mundo de la opresión para forjarse un destino solitario o autocensurado, él
dijo: “Mí esfuerzo se dirige hacia el reino de la salvación, que es la
libertad en todos los aspectos del ser humano. Para mí el camino hacia la
salvación está en el incesante trabajo que dedico al servicio de mi país y de
la humanidad. Quiero identificarme con todo ser viviente. Quiero vivir en paz
tanto con el amigo como con el enemigo”. Consideró que entre sus deberes
religiosos se encontraban la reforma social y la acción en políticas públicas.
No fundó una orden religiosa, sino un partido político. Gandhi trajo hasta
nosotros la lección de los antiguos santos, según la cual ninguno que crea en
los valores espirituales puede abandonar a su destino a los millones de
hombres y mujeres que la miseria y las condiciones deplorables de vida
condenan a un infierno sobre esta tierra. El servicio activo a favor de la
libertad es parte integrante de la vida espiritual.
Gandhi nos enseñó que el ser humano exige ser tratado con todo amor y respeto,
por lo tanto, le pertenece el derecho a la vida, a la libertad, a la expresión
y a la seguridad. La libertad de ser uno mismo es el derecho de la
personalidad. Nuestra civilización fracasa en la medida en que estos ideales
son negados o traicionados. Cada individuo es miembro de una comunidad en la
cual comparte el trabajo con los otros, pero es también un individuo con
sentidos y emociones propios, deseos y afectos, intereses e ideales, y es aquí
donde la libertad de expresión, de creación y de discernimiento se vuelven
derechos humanos fundamentales para el florecimiento de un país con verdadero
sentido de la democracia y del desarrollo humano integral.
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Crónica de una mordaza anunciada |
|
Por: Jesús Pernalete Túa |
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20-05-07
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El artista: más allá del pensamiento único |
|
Por: Jesús Pernalete Túa |
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14-05-07
La
humanidad tiene necesidad de artistas, del mismo modo que tiene
necesidad de científicos, periodistas, médicos, agrónomos, así como de
testigos de la fe, maestros, padres y madres, que garanticen el
crecimiento y desarrollo de la sociedad basados en la pluralidad de
pensamientos para generar nuevas respuestas ante los intentos dogmáticos
y absolutistas de someter a los pueblos a un pensamiento único
arrasador, en nombre de ideologías trasnochadas que desprecian la
diversidad en todas sus expresiones, y pongo de ejemplo la no tan lejana
aparición a cargo de un maniático cabo austríaco, que arrastró a
Alemania y al mundo a la peor hecatombe de la historia, en el
intento de borrar todo indicio cultural que fuese diferente a lo que él
consideraba puro y correcto.
En el amplio panorama cultural de cada nación, los artistas tienen su
propio lugar. Precisamente porque obedecen a su inspiración en la
realización de obras verdaderamente válidas y bellas, no sólo enriquecen
el patrimonio cultural de cada nación y de toda la humanidad, sino
que prestan un servicio social cualificado en beneficio del bien común,
están conectados con el espíritu de Dios el cual tiene la fuerza
vital creadora de todas las cosas. Él da al artista la sensibilidad y la
imaginación, el discernimiento y la sabiduría. Por lo tanto, el
artista provisto con estas herramientas debe construir una nueva
realidad frente al intento totalitario de borrar el pasado histórico de
los pueblos, su cultura, sus creencias y sus valores en aquellas
sociedades donde se quiera implantar con sangre y olvido el
pensamiento único ya sea vestido de cachucha y con un habano en la boca,
o disfrazado de blue jean modernista y consumista.
El espíritu creador de los artistas está en el origen mismo de la
demanda existencial y espiritual del hombre, la cual nace no sólo de
situaciones circunstanciales, sino de la estructura misma de su
ser, por esto, la presencia y la actividad del espíritu creador del
artista no motiva sólo a los individuos, sino a la sociedad y a la
historia, a los pueblos, las culturas y hasta a las religiones. El
espíritu creador, en suma, está en el origen de los más nobles ideales y
de las iniciativas de bien que la humanidad requiere en estos tiempos de
crisis.
Por lo tanto, la capacidad expresiva y espiritual del artista no puede
replegarse en ella misma o ser exclusivamente contemplativa de si misma.
Debe estar atenta a la vida y servir a la colectividad. Debe
ocuparse de los asuntos cotidianos, de las pequeñas experiencias de cada
día, así como de las grandes cuestiones de la vida y supervivencia del
hombre moderno, y también de las religiones y de las obras de la
cultura humana. La expresión artística plural y espiritual, significa
cooperación en favor de la vida, de la justicia, de los derechos humanos
y de la paz.
En este contexto no estoy pensando en acciones espectaculares, sino en
cooperar en las obras de caridad de cada día, para los niños, los jóvenes, los
enfermos, los discapacitados y la gente mayor, en las huellas, en las
esperanzas, en las metas de la vida, en la observación de los signos de
los tiempos que se encuentran por todas partes, allí donde la vida nace,
está en fermento, se expande, pero también donde las esperanzas de vida
son malogradas, estranguladas, amordazadas y suprimidas. En cualquier
lugar donde sea mostrada la vida verdadera y nueva, allí debe obrar el
espíritu creador del artista, porque allí se encontrará en la
espiritualidad de la verdadera comunión con Dios.
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El verdadero valor del la Contraloría Social |
|
Por: Jesús Pernalete Túa |
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22-04-07
En las manos de los ciudadanos como contralores sociales está el poder para cambiar la realidad de una sociedad egoísta que se resistió siempre a todos los cambios. Las Contralorías Sociales y Los Consejos Comunales no han sido diseñados para disfrazar promesas, sino para presentar soluciones; para trazar las acciones y quitar los obstáculos.
El surgimiento de nuevas instituciones sociales con poder
de articulación institucional y el
fortalecimiento de la redes sociales para la instauración de la
responsabilidad del ciudadano en
los asuntos públicos permite el empoderamiento del pueblo y la consolidación
de un poder popular solidario, transparente, humanista, protagónico,
tolerante y que practique la equidad para la materialización de la Democracia
Social de Derecho y de Justicia que es el anhelo y aspiración de los que
luchamos por una sociedad justa y sin exclusiones, pero necesita de la
incesante acción de la comunidad, de la gente. Es por esto que los
Contralores Sociales son parte fundamental en el seguimiento permanente de
las tareas, decisiones y acciones de los Consejos Comunales, promoviendo la
participación de la comunidad, y en la medida en que la comunidad participa
en la toma de decisiones, vigilancia y seguimiento de esas acciones del
Consejo Comunal se garantiza mayor transparencia, promoviendo la
responsabilidad de lucha colectiva contra la corrupción, el derroche y el
clientelismo, tanto en la comunidad, en el Municipio, la Región y hasta a
Nivel Nacional.
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Anarquía,
violencia y |
|
Por: Jesús Pernalete Túa |
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04-04-07
La infancia se considera el tiempo de crecer, de jugar y de
soñar, es el tiempo de sentir la protección de los adultos que nos rodean,
pero en la Venezuela actual existe una verdadera campaña nacional para
arrancarle la infancia a nuestras niñas y niños, empujándolos a convertirse
en adultos prematuramente, incitándolos a comenzar su vida sexual mediante
mensajes de publicidad, música, moda, entre otras cosas. Un país y su gente
no crece ni se desarrolla bajo un estado permanente de violencia verbal a
través de los medios de comunicación del Estado, ni bombardeado por música
misógina y pornográfica como el reggetón, difundida por muchas emisoras
privadas, ni con "industrias piratas" buhoneriles que comercian libremente
con pornografía infantil en las calles de toda Venezuela, porque estas formas
de violencia se generalizan y degradan al ser humano, porque la violencia
crea anarquía y descompone a las familias que día a día se vuelven más pobres
frente a una inflación económica que galopa libremente, teniendo que salir a
la calle todos sus miembros para completar el mínimo ingreso mensual. En la
medida en que se irrespetan los derechos humanos, los derechos de niños y
adolescentes se crea un caldo de cultivo donde se declara la guerra de todos
contra todos, donde nada tiene valor, salvo el valor material, el consumo
irracional que todo lo corrompe, que todo lo devora, desvalorizando a la
infancia, a la mujer, a los ancianos a la diversidad cultural, robando
nuestro futuro, perdiendo de manera ostensible nuestra capacidad de tener
mejores generaciones con alta autoestima, capaces y con liderazgo, y en su
lugar tendremos generaciones llenas de traumas y conflictos emocionales,
psíquicos, físicos y otros tantos que no tendremos oportunidad alguna de
creer en un futuro mejor.
Está claro que en Venezuela los problemas sociales han desbordado a los
organismos del Estado, los entes gubernamentales se han vuelto parte del
problema y no de la solución, siendo la delincuencia, la situación de las
cárceles, el tráfico de drogas, aborto y embarazo precoz entre otros, los
grandes temas no resueltos de esta "Nueva Nación". Pero, las políticas
sociales no deben ser vistas como problema exclusivo del Estado, debemos
asumir que dicho problema es de todos nosotros, cada uno de nosotros
provenimos de un núcleo familiar, base de la sociedad y consecuentemente eje
del estado moderno, según la concepción clásica de la familia. ¿Así pues,
dentro de nuestras familias, cuantos niños y niñas existen? ¿Cuántos
adolescentes son nuestros familiares, cuán descuidados y en riesgo pueden
estar?, ¿estarán inmersos en la prostitución y explotación sexual infantil
mediante la pornografía? Así, al hacernos estas simples preguntas entenderemos
que las políticas sociales, no pueden trasladarse exclusivamente a nuestros
gobiernos locales, regionales o nacionales, somos nosotros quienes podemos
detectar de primera mano el riesgo, propensión y otras situaciones que
puedan presentar nuestros niños y niñas, somos nosotros, los miembros
activos de la sociedad quienes debemos hacer frente a esta realidad ante la
cual no podemos seguir diciendo que no existe, que no nos toca, que es nueva
para nosotros.
La prostitución y la explotación sexual infantil no son un fenómeno exclusivo
de los pobres o la población marginal, las clases media y alta, todas,
absolutamente todas tienen riesgo de ser víctimas de este flagelo. Que
diferencia existe entre una niña que se prostituye en una calle céntrica de
cualquiera de nuestras ciudades, recibiendo unos pocos bolívares por su
cuerpo con los cuales puede llevar un pedazo de comida a su casa y otra menor
que es contactada en su casa mediante celular y que por el contrario es una
niña de una clase social solvente que busca al prostituirse tener medios
económicos para adquirir joyas, ropa y demás lujos. Habrá alguna
diferencia... definitivamente NO, son en conclusión dos menores que tendrán
para siempre en su mente esa realidad, difícil de borrar, con secuelas que
probablemente jamás superarán del todo.
Así es la realidad del problema social de la prostitución y la explotación
sexual infantil a través de la pornografía, amplio y complejo, pero ante el
cual nuestra posición no debe ser solo la del asombro y la perplejidad,
debemos educar en valores humanos, dar el ejemplo como padres y madres
ejemplares, sin doble moral, nuestra tarea es estar atentos al entorno y
actividades de nuestras hijas, hijos, alumnas, alumnos, primas, primos,
familiares, vecinos, debemos orientar y denunciar, crear frentes sociales
que ataquen los sitios de prostitución infantil, acudir y apoyar a las
organizaciones no gubernamentales, fundaciones y entidades del Estado para
denunciar y hacer frente a quienes pretenden arrebatarnos a nuestros hijos,
nuestro futuro y nuestra esperanza.
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Consejos Comunales: |
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Contrapesos de Poder |
|
Por: Jesús Pernalete Túa |
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15-03-07
No hay Alcalde, Gobernador
ni funcionario público autorizado para controlar la autonomía de los
Consejos Comunales. Nadie tiene derecho, ni autoridad para privar a las
Asambleas de ciudadanas y ciudadanos de su autodeterminación y mucho menos
pretender controlar las funciones de los Consejos Comunales ya que
representan el embrión de un verdadero Poder Popular.
En nuestras manos está el Poder para cambiar la realidad, es nuestra decisión participar en el cambio, recordemos que la apatía, la indolencia y la desesperanza enferman a los pueblos de populismo, de totalitarismo y de dictadura.
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En el río de la fe y la esperanza |
|
Por: Jesús Pernalete Túa |
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09-01-07
Una vez al año, al acercarse el 14 de Enero reflexiono sobre
el tema de la fe y la esperanza, y en la medida de mis posibilidades trato de
plasmar esta reflexión sobre un lienzo multicolor en honor a la Divina
Pastora. En este año que recién comienza siento que la incertidumbre y la
desesperanza están dominando el espíritu de nuestra Nación. La perdida de la
Libertad,
el atropello a los derechos humanos, la censura y la autocensura, la
inseguridad, y el sentimiento de estar aislado causan un profundo perjuicio en
nuestra gente
y pueden paralizar a la colectividad. Pero, cuando los seres humanos estamos
armados de esperanza nunca estamos indefensos. Las personas con esperanzas se
convierten en los más firmes agentes para el cambio.
La esperanza es tan esencial para la vida como lo son la comida y el agua. La
fe en nosotros mismos y en el futuro nos ayuda a continuar frente a los
desastres y los conflictos.
Las grandes corrientes filosóficas y religiosas del mundo enseñan que el mismo
poder que mueve al universo existe dentro de nuestra vida. Cada persona tiene
un inmenso potencial, y un gran cambio en la dimensión interior de la vida de
una persona tiene el poder para tocar la vida de otros y transformar a la
sociedad.
Cuando cambiamos nuestra determinación interior, todo comienza a moverse en
una nueva dirección. La esperanza, en este sentido, es una decisión. Cuando
poseemos el tesoro de la esperanza, podemos extraer nuestro potencial y fuerza
interior. Una persona de esperanza siempre puede avanzar.
La esperanza es una llama que nutrimos dentro de nuestro corazón. Puede ser
provocada por alguien -por las palabras de aliento de un amigo, pariente o
mentor- pero debe ser avivada y mantenida ardiendo a través de nuestra propia
determinación. Lo más crucial es nuestra decisión de continuar creyendo en la
ilimitada dignidad y las posibilidades tanto de
nosotros mismos como de los demás. Creer en nosotros mismos y en los demás y
seguir promoviendo la difícil lucha interior por hacer de esta la base de
nuestras acciones, puede transformar una sociedad como la nuestra, que día a
día parece estar desplomándose
hacia la oscuridad. Puede haber momentos en los que, confrontados con la
absurda realidad, estamos al borde de perder toda esperanza. Si no podemos
sentir esperanza, es hora de crear alguna. Y nuestra capacidad para la
esperanza realmente puede ser expandida y fortalecida por las circunstancias
difíciles. La esperanza que no ha sido probada no es más que un frágil sueño.
Ella comienza a partir de este desafío, de este esfuerzo por luchar hacia un
ideal, no obstante lo distante y duro que pueda parecer. Yo creo que la
tragedia fundamental en la
vida no es la muerte física. Más bien, es la muerte espiritual la que origina
la pérdida de la esperanza, el no insistir en nuestras propias posibilidades
para el desarrollo humano y el cambio.
Los problemas que afronta nuestro país son desalentadores por su profundidad y
complejidad. A veces podría ser difícil ver por dónde -o cómo- comenzar. Pero
no podemos quedar paralizados por la desesperación. Cada uno de nosotros debe
emprender acciones hacia las metas que nos hemos establecido y en las cuales
creemos, tanto individuales como
colectivas. En lugar de aceptar pasivamente las cosas tal como nos las quieren
imponer, debemos enrumbarnos en el desafío de crear una nueva realidad,
caminar en el río de la fe y la esperanza. Es en ese esfuerzo donde se
encuentra la verdadera e imperecedera esperanza de un país y un mundo mejor.
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LIDERAZGO CIUDADANO PARA LA INCIDENCIA PÚBLICA |
| Por: Jesús Pernalete Túa |
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10-11-06
En Venezuela vivimos actualmente procesos de transformación
que abarcan todos los aspectos de la vida social. La fuerza, magnitud y
tendencia principal de estos cambios sociales, culturales y educacionales
conllevan importantes elementos de incertidumbre. La democracia se tambalea en
una sociedad de pobreza y desigualdades, donde muchos derechos humanos básicos
no están resueltos y la economía muestra un sistema rígido que propicia el
consumismo, agravando el endeudamiento de la población y la mala distribución
de la riqueza.
Se ha practicado en la política partidista y en la empresa pública y privada
visiones de liderazgo, asociadas a competencias técnicas destinadas a
conseguir la "conducción" eficiente y de adaptación de los grupos sociales. El
liderazgo se ha visto como una racionalidad metodológica que se valida
únicamente a partir de una lógica de resultados. Sin embargo, desde el enfoque
ciudadano, el Liderazgo se construye desde una condición interpretativa de la
realidad, implica una práctica reflexiva, El "hacer" se refiere a una acción
transformadora sujeta a valores construidos y adoptados en los espacios
sociales. Es una pedagogía que se desarrolla sobre las posibilidades de
establecer una crítica a los sistemas sociales y abrir a los sujetos a nuevos
mundos. Eje de este enfoque es la idea de "posibilidad", asociada a temas
generadores como "interés", "sistemas", "globalidad", "transformación",
"acción colectiva". El "saber hacer" se dimensiona en el "saber qué" y en
"saber para qué".
El Liderazgo Ciudadano se desarrolla en el ámbito de lo público, busca la
incidencia, moviliza ideas, construye agendas de trabajo, articula actores en
función de fines públicos, por tanto su ejercicio siempre es intencionado,
busca generar transformaciones a partir de las dinámicas particulares de las
comunidades y capacidades para trabajar en redes sociales. Por esta razón, la
formación para el Liderazgo Ciudadano requiere de una "pedagogía crítica" que
sitúe al sujeto en su comunidad como un práctico-reflexivo y como un aprendiz
crítico. Esto permitirá que se constituyan en actores organizados y
formalizados en términos institucionales acrecentando así su capacidad de
interlocución y representatividad frente a otras organizaciones y el resto de
la sociedad.
Esta estrategia nos remite al concepto de ciudadanía activa, a la cada vez mas
necesaria participación ciudadana, a una ciudadanía con sentido colectivo,
donde siendo importantes no son suficientes las soluciones individuales, en
particular si no van acompañadas de un proyecto transformador, que actúe
responsablemente en todos los niveles y sea capaz de generar diálogos y
mantener debates con quienes deciden políticas en el Estado y en los sectores
empresariales en procura de que asuman las responsabilidades que les son
propias, poniendo énfasis en los valores comunitarios, en el sentido de la
responsabilidad, la justicia social, ecológica y de género.
| INCIDENCIA PÚBLICA Y CONFIANZA INTERPERSONAL |
| Por: Jesús Pernalete Túa |
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15-10-06
"El bienestar de
una Nación depende de la confianza interpersonal como valor social
fundamental, pues donde éste abunda, florecen tanto los mercados como la
política democrática". En Venezuela resulta de vital importancia reflexionar
sobre esta tesis del analista Francis Fukuyama, ya que la percepción
institucional y la participación social están seriamente afectadas por el
hecho de que los venezolanos, no creemos en nosotros mismos, es decir, los
venezolanos desconfiamos de los venezolanos.
En el deber ser, para el común de los venezolanos el aspecto personal de mayor
importancia es la familia, seguido por el trabajo, el tiempo libre, la
religión y los amigos. Y dentro de la familia, los valores que deben ser
enseñados son los buenos modales, la
responsabilidad, la tolerancia, el respeto y el trabajo duro. Al comparar la
desconfianza que sentimos hacia nuestros conciudadanos y los valores que
deseamos poseer, es obvio que el venezolano como parte de un colectivo, es
diferente totalmente al venezolano en su aspecto individual, este contraste
contradictorio puede ser balanceado en la medida en que aumente la educación
ciudadana y la organización de la sociedad, representando en su integración a
diferentes tipos de entidades, afrontando la participación, en especial la
participación política como digno ejercicio de los derechos y deberes
democráticos.
El capital humano de Venezuela desea emitir señales constructivas con relación
a sus valores positivos, por lo cual es indispensable reforzar y estimular
estos valores como soporte a los desafíos que presenta la actual realidad del
país. A nivel global a quedado
demostrado que la manera más eficaz que las sociedades en todo el mundo han
encontrado hasta ahora para formar en valores a su gente es a través de la
familia, la escuela y el trabajo, padres, madres, maestras y maestros son el
punto de partida para
construir la Sociedad Solidaria que necesitamos, la que se reencuentre con la
confianza interpersonal.
Esta posibilidad fortalecería a la Sociedad Civil, como elemento pivotal en la
ruta hacia la modernización y en lo que concierne a la búsqueda del equilibrio
entre el Estado y la sociedad a través de la incidencia pública. Desde esta
perspectiva podemos vislumbrar nuevas alternativas de participación social, y
aunque la crisis en la credibilidad de las
instituciones políticas convencionales es grave y debe estudiarse a fondo, se
observa una plataforma ciudadana que cada día se distancia más del
autoritarismo y es propicia para la negociación y la toma de decisiones
transparentes.
Son evidentes las presiones a las cuales permanece sometido el sistema
democrático venezolano, pero a la vez se hace más urgente la necesidad de
activar estratégicamente las reservas de estabilidad, localizadas en las
organizaciones de la sociedad civil que apoyan la democracia como sistema de
gobierno y pueden cooperar con la superación de sus aspectos más débiles,
soportar las reestructuraciones necesarias para recuperar la satisfacción y
lograr el bienestar de toda nuestra sociedad. En esa dirección hay que empeñar
los mejores talentos, de modo de encarar la compleja tarea colectiva de hallar
un sentido razonable para el destino del país.
| 1ª Parte |
| Las maniguetas del ataúd |
| Por: Jesús Pernalete Túa |
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05-10-06
| 2ª Parte |
| Las maniguetas del ataúd |
| Por: Jesús Pernalete Túa |
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En Zimbabwe, la otrora "joya" de África gracias a su producción agrícola, a su
dictador Robert Mugabe se le dió a principios del año 2000 un memorando
confidencial por parte del Banco de la Reserva de Zimbabwe, que predecía el
peligro de avanzar con las y atizada por los círculos de ex militares ligados
a Mugabe, resultaría en el retiro de la inversión extranjera, en
incumplimiento en el pago de los préstamos agrícolas y en un colapso masivo de
la producción del agro y la cría.
A mediados del año 2000, los ciudadanos rechazaron el intento de Mugabe de
expandir los poderes confiscatorios del estado en un referendo. Además, en una
encuesta del 2000 conducida por la Fundación Helen Suzman, solo 9 por ciento
de los ciudadanos de
Zimbabwe decían que la reforma agraria era el asunto más importante para la
Nación, es decir el común de la gente no lo veía como prioritario dentro de
los problemas que debía atender el gobierno.
Pero volvamos de nuevo al memo enviado por el Banco de la Reserva de Zimbabwe
a principios de 2000, ya que resultó ser contundentemente profético.
Desafortunadamente, Mugabe lo ignoró. Entre el 2000 y el 2003, su gobierno
procedió y autorizó la confiscación de casi todas las 4.500 unidades agrícolas
privadas. El objetivo oficial era el de dividir las tierras en cientos de
miles de pequeñas parcelas para los agricultores comunales. En la práctica,
gran parte de las parcelas terminaron en manos de los ex militares que
apoyaban políticamente a Mugabe y de los funcionarios civiles del gobierno,
quienes no sabían como manejar una unidad de producción agrícola.
Durante los siguientes tres años, la economía comenzó a desmoronarse con
velocidad de vértigo. Para el 2003 esta economía entraba en decrecimiento más
rápido que
cualquier otra en el mundo, a una taza de 18 por ciento al año. La inflación
estaba subiendo por un 500 por ciento, y los ciudadanos de Zimbabwe perdieron
más de un 99 por ciento de su valor de poder adquisitivo.
Hoy la economía continúa su extraordinaria caída libre. Los
inversionistas financieros han huido, por miedo a que otras propiedades
privadas sean confiscadas o expropiadas, la inversión extranjera directa cayó
a cero para el 2001 y como el gobierno ya no respetaba los títulos de
propiedad de tierra, había muchas menos solicitudes para préstamos bancarios.
Docenas de bancos colapsaron y aquellos que no, se negaron a extender crédito
para los agricultores. El colapso del sector agrícola derivó en una gran
hambruna, mientras que los agricultores privados se fueron a otros países
africanos tales como Zambia,
Nigeria, y Ghana llevándose con ellos el conocimiento específico de las
prácticas de la producción agrícola.
El gobierno de Zimbabwe ha culpado del colapso económico a una
variedad de factores externos, incluyendo a las conspiraciones del imperio
Yanqui y al racismo. Zimbabwe por lo tanto representa un estudio de caso
contundente sobre los peligros de ignorar el Estado de Derecho y los derechos
de propiedad al implementar las reformas agrarias. La lección aprendida aquí
es que los derechos de propiedad privada bien protegidos son
cruciales para el crecimiento económico y sirven como el eje de una sana
economía.
Una vez que esos derechos son socavados o suprimidos, las economías tendrán la
tendencia a colapsar con una velocidad sorprendente y devastadora. Eso es
debido a la consecuente pérdida de la confianza de los inversionistas, la
desaparición del valor de la tierra y la desaparición de sabiduría e
incentivos emprendedores, siendo todos ingredientes esenciales para el
crecimiento económico.
Se me olvidaba decirles, que las tuberías de riego ya no son propiedad de
nadie, así que están siendo excavadas y retiradas de la tierra como deshecho,
sin costo alguno, y finalmente son derretidas para hacer maniguetas de
ataúdes, una de las pocas industrias crecientes que quedan en el país.
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Sensibilización
y expresión plástica infantil |
| Por: Jesús Pernalete Túa |
Todo ser humano ha manifestado en algún
momento de su vida el impulso de marcar algo sobre un papel u otro tipo de
soporte; es un deseo de decir algo sobre el mundo o expresar una pasión o
impulso interior. El arte a través del dibujo o la pintura en general, es un
sistema de reproducción de la naturaleza y de la percepción humana. Dibujar es
buscar una imagen que apresa, ilustra y sintetiza una visión, una visión de
algo físico, exterior, o algo interior, íntimo, psicológico. La creación de
una imagen es una trascripción interpretativa pero, sobre todo, una
experiencia de expresión.
Como padres o educadores debemos sensibilizarnos y entender que el arte es un
lenguaje. Pero no es un lenguaje cualquiera, es el lenguaje del corazón, del
alma, de los pensamientos, es nuestra propia esencia que se ve plasmada de
múltiples formas y todas
válidas, y más aún en el mundo de los niños. Lo maravilloso del arte es la
inmediatez con la que se transmiten infinidad de sensaciones, de estados de
ánimo, de creencias, con simplemente el uso de los sentidos. Es una manera de
comunicarnos con los demás y que ellos se comuniquen con nosotros, y esa
comunicación es capaz de pasar barreras insalvables como son el tiempo y el
espacio, logrando que ese mensaje, muchas veces, se pueda escuchar en la
soledad del silencio, y ser capaz de conmovernos, de alegrarnos y de
motivarnos a seguir adelante.
A diferencia del lenguaje verbal, que contiene grandes dosis de racionalidad
debido a que los sentimientos han de ser traducidos a palabras, el dibujo o la
pintura y en general la expresión plástica infantil se revela como un medio
idóneo a través del cual los niños comunican su manera de entender, racional y
sobre todo emotivamente, la realidad natural y humana que les rodea.
Pero el sistema educativo nos plantea una encrucijada ¿Tenemos que elegir
entre "saber" o "sentir"? Tradicionalmente el sistema educativo se ha centrado
en los aspectos cognitivos dando prioridad a los aprendizajes científicos y
técnicos, dejando de lado
el conocimiento que las personas tenemos a raíz de nuestras vivencias; no se
ha detenido a reflexionar sobre los sentimientos y las emociones, pero los
últimos descubrimientos científicos destacan la vinculación entre las
emociones y el pensamiento como base de toda actividad humana. Por tanto se
hace necesario un replanteamiento serio sobre este tema. El Informe Delors
publicado por UNESCO en 1998, afirma que la educación emocional es un
complemento indispensable en el desarrollo cognitivo y una herramienta
fundamental de prevención, ya que muchos problemas de nuestra sociedad tienen
su origen en el ámbito emocional. Este informe fundamenta la educación del
siglo XXI en cuatro ejes básicos que denomina los cuatro pilares de la
educación: (1) Aprender a conocer y aprender a aprender, para aprovechar las
posibilidades que ofrece la educación a lo largo de toda la vida, (2) aprender
a hacer, para capacitar al ser humano para afrontar muchas y diversas
situaciones, (3) aprender a ser, para obrar con autonomía, juicio y
responsabilidad personal, y (4) aprender a convivir, a trabajar en proyectos
comunes y a gestionar los conflictos.
Frente a estas nuevas necesidades de la educación actual y del futuro, el arte
se convierte en elemento imprescindible no solo para cubrir un aspecto
importante de la cultura del individuo, sino que es el medio indispensable
para poder llevar a cabo una fusión de ese individuo, sus pensamientos y
sentimientos y todo cuanto le rodea. El arte esta ligado a la sociedad puesto
que es un medio de expresión y de interpretación de la realidad en la que
nos desenvolvemos, y más allá de eso nos permite expresarnos para crear
respuestas creativas ante el tiempo histórico en el que nos ha tocado vivir.
jpernaletetua@yahoo.com
El Carácter
vinculante y los Consejos Comunales
jpernaletetua@yahoo.com
LARA,
FALCÓN Y DESERTIFICACIÓN
Por: Jesús Pernalete Túa
01-06-06
La desertificación es un proceso de degradación de los suelos causado por factores inducidos por el ser humano y el cambio climático, afecta a un tercio de la superficie terrestre y a más de 1.000 millones de personas alrededor del mundo. Ante esta situación, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió, en su 58° período de sesiones, declarar el año 2006 Año Internacional de los Desiertos y la Desertificación.
Nosotros, habitantes de los estados Lara y Falcón vivimos dentro del ecosistema árido y semiárido de mayor extensión en Venezuela por lo que resulta fundamental acercarnos a estos temas de trascendencia planetaria para estar preparados y concientes de las acciones a emprender como ciudadanía ambiental y evitar un mayor deterioro en nuestro frágil hábitat semi desértico.
A nivel mundial más de 4.000 millones de hectáreas están amenazadas por la desertificación y cada año desaparecen 24.000 millones de toneladas de tierra fértil. Entre 1991 y 2000, solamente las sequías han sido responsables de más de 280.000 muertes, y representan el 11% del total de desastres relacionados con el agua. La desertificación tiene su origen principalmente en las variaciones atmosféricas y las actividades humanas, pero muchas otras causas pueden interactuar para crear las condiciones que conducen a la desertificación. Entre esas causas se encuentran el desplazamiento de refugiados durante los períodos de conflicto, la inapropiada utilización del suelo o gestión medioambiental, los factores socioeconómicos y políticos específicos y las variaciones meteorológicas, ya que las temperaturas que permanecen altas durante meses provocan sequías que impiden el crecimiento de la vegetación. Las actividades humanas que llevan a la desertificación están relacionadas principalmente con la agricultura: el sobrepastoreo elimina la cubierta vegetal que protege el suelo de la erosión y el cultivo excesivo desgasta el suelo junto con la deforestación que destruye los árboles que compactan la tierra a la superficie.
Otro círculo vicioso se presenta entre pobreza y desertificación ya que las presiones económicas pueden conducir a la sobreexplotación de la tierra, y normalmente golpean más fuerte a los habitantes más pobres. Obligados a extraer todo lo pueden de la naturaleza para obtener alimentos, energía, vivienda y una fuente de ingresos, los pobres a nivel rural se convierten a la vez en la causa y las víctimas de la desertificación. Los modelos de comercio internacional, basados en la explotación a corto plazo de los recursos locales para la exportación, actúan contra los intereses a largo plazo de las poblaciones campesinas. La pobreza lleva a la desertificación, y ésta a su vez a la pobreza. Nosotros, como habitantes de zonas áridas de Lara y Falcón debemos tomar conciencia de que somos una ciudadanía ambiental con problemas y potencialidades comunes con otros habitantes del planeta y responder en favor de la convivencia, la cooperación, la justicia y la paz en función del medioambiente, y que estos valores se conviertan en ejemplos promotores de la acción personal de nuestros conciudadanos en beneficio de una sociedad y un mundo más humano, incluso con una visión de cambio político en el sentido de promover una Organización de Naciones Unidas Ecológica que supere al Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente ya que podría contar con una Asamblea General de Estados, un secretario general, además de expertos para llamar a la conciencia de pueblos y gobiernos. Igualmente centralizaría y simplificaría las normativas ambientales contenidas en más de 500 instrumentos jurídicos bilaterales y multilaterales; y podría llevar adelante una política internacional en esta materia. Coincidimos con algunos movimientos ecológicos en la creación de un parlamento mundial para el medio ambiente, bajo el modelo de la Organización Mundial del Trabajo, donde además de los gobiernos estarían presentes organizaciones no gubernamentales y empresas concientes de su responsabilidad socioambiental, incluso la creación de un Tribunal Mundial que juzgue y sancione los delitos ecológicos y los daños al ecosistema. Deberá llegarse un día en materia ambiental a aplicar el principio de injerencia y de precaución, por ejemplo, en la lucha contra la contaminación a escala mundial como está sucediendo con la acción humanitaria. Asuntos como la destrucción de la capa de ozono, el cambio climático, la biodiversidad, la desertificación, la contaminación atmosférica, de los océanos, mares y ríos, el drama del agua potable, todo obliga a la participación y al compromiso con la ecología política, que más temprano que tarde tiene que llegar.
jpernaletetua@yahoo.com
LIDERAZGO
TRANSFORMADOR
Por Jesús Pernalete Túa
25-05-06
Las energías creadoras de los pueblos se desatan cuando cuentan con un proyecto, un sueño, un ideal de sociedad; cuando existe una visión de hasta dónde y cómo se puede llegar. Pero la visión no puede ser una mera ilusión. Esa visión de país tiene que ser viable, es decir, posible de construir a partir del presente, ya que las transformaciones que están planteadas en Venezuela son de tal naturaleza y magnitud que no se pueden acometer exitosamente si no contamos con un liderazgo de gran calidad. Ese liderazgo tiene que ser visionario, constructor y responsable. Venezuela al igual que otros países de América Latina, ha vivido ya varias veces la experiencia de utopías planteadas por líderes populistas, para quienes todos los problemas se pueden resolver sin ningún costo y sin ningún cambio o compromiso de cada uno de nosotros. Esas utopías, por irrealizables, son lo opuesto a la visión que el auténtico líder debe plantearle a la sociedad.
Esas utopías sólo conducen a la frustración y al descrédito de la política.
En cualquier proceso de transformación social profunda existe un tiempo necesario de rompimiento con las prácticas, modelos y estructuras del pasado. Ese es un momento en el que predomina la destrucción, la negación, el ataque. Pero eso sólo puede ser un primer momento, si es que la destrucción ha de ser creativa.
A partir de allí, para realizar la visión de país que se tiene, se necesita construir. Se requiere entonces de un liderazgo integrador, que articule alianzas y fuerzas sociales, que promueva la unidad del pueblo detrás de los grandes objetivos que se haya planteado.
Un liderazgo constructor promueve el desarrollo del capital social. Es decir, promueve el fortalecimiento de las instituciones formales e informales que contribuyen al bienestar de la sociedad. Promueve la confianza, la solidaridad y el entendimiento entre los ciudadanos. Promueve también el respeto a la norma, a la ley y a la democracia. Promueve de manera muy importante el sentido de responsabilidad individual.
Un liderazgo responsable es el que le presenta a la sociedad los dilemas que ésta enfrenta en cada coyuntura importante de su historia; los riesgos, las oportunidades y amenazas que se plantean con cada opción de política y de estrategia que se elige. Un liderazgo responsable es aquel capaz de formular y discutir con la sociedad preguntas criticas que merecen respuestas de todos los sectores nacionales para determinar el camino más seguro para toda la Nación. Un liderazgo responsable es honesto. Reconoce frente al país los errores cometidos en el ejercicio del poder. No le teme a la información, a la circulación de ideas, al debate. Está siempre dispuesto a rendir cuentas. Un liderazgo responsable ejerce la crítica sobre aquellos a quienes dirige. No tiene temor a reclamarle al pueblo, a sus seguidores, lo que percibe como deficiencias o debilidades en él.
En este sentido, un liderazgo responsable educa a las masas.
En conclusión, para la gran transformación que el País tiene planteada por delante, se requiere un liderazgo visionario, constructor y responsable capaz de guiar la conciencia colectiva, impulsada por la acción de su ejemplo, trazándose como norte el logro de la paz y la justicia como objetivo prioritario e irrenunciable.
Cada vez se comprende más que sólo por el camino del diálogo y la reconciliación se pueden curar las heridas provocadas por la historia en la vida de los pueblos. Sólo por ese camino, se pueden resolver positivamente las dificultades que todavía se presentan en la ruta hacia una verdadera democracia, que tenga como prioridad el entendimiento y el respeto al ser humano.
jpernaletetua@yahoo.com
INSTITUCIONES Y PROSPERIDAD ECONÓMICA.
Por: Jesús Pernalete Túa
16-05-06
En Venezuela estamos presenciando el dilema que enfrenta nuestra sociedad en la búsqueda de instituciones adaptadas a los anhelos y necesidades de la gente. Existen corrientes de pensamiento que enfatizan sobre la importancia del diseño de las instituciones para el logro de los objetivos colectivos. Según estas escuelas de pensamiento, la manera de estructurar las reglas del juego influye de forma determinante en el comportamiento de las personas y los grupos, es decir, el diseño institucional crea incentivos que generan resultados específicos. También influyen las tradiciones y la cultura, por lo que el diseño institucional tiene que adaptarse a las condiciones particulares de cada país.
Diversos estudios han podido establecer que existen múltiples y muy estrechas relaciones entre la calidad de las instituciones y el bienestar y crecimiento económico de una sociedad. Si se trata de instituciones informales, elementos tales como el sentido de responsabilidad, el valor de la palabra o la confianza que se tengan los miembros de una sociedad, facilitan la cooperación y la solidaridad entre ellos. Si por ejemplo, los individuos de una colectividad se movilizan con facilidad para crear organizaciones de apoyo y protección a los niños desamparados, ello aumenta la calidad de vida de toda la población. Esto aumenta el bienestar social.
En cambio, si para operar un supermercado se necesitan muchos individuos que vigilen la mercancía para evitar el hurto, el abuso de personas que consumen las frutas sin pagarlas, que deliberadamente maltratan los vegetales y verduras produciendo perdidas innecesarias de dichos alimentos ello hará aumentar los precios de los bienes que allí se venden, incrementándose el costo de la vida para los consumidores. En función de esto es crucial que valores y conductas como la confianza que se tiene entre si la gente, el respeto a la palabra empeñada, el comportamiento cívico, entre otros, se vuelvan motores solidarios para generar progreso y bienestar, y se les conoce como “capital social”. Ayudan a producir riqueza, de la misma manera que lo hace el “capital físico” conformado por maquinarias, edificios, etc., de lo cual se concluye que es tan importante preservar e incrementar conductas sociales de respeto, colaboración y confianza “capital social”, como lo es incrementar el patrimonio de equipos y materiales productivos con que cuenta la sociedad. En este campo de la creación de capital social, el papel de los individuos, de las familias y del liderazgo político es trascendental, ya que estos pueden incrementar o destruir capital social con sus conductas y actitudes. Cuando una persona falta a su palabra, cuando una familia no practica la solidaridad, cuando un dirigente político promueve el odio, están todos destruyendo capital social, están destruyendo riqueza y bienestar.
El capital social lo forman también las instituciones formales, ya que la manera como funcionen organizaciones como el Gobierno nacional, regional y local, el Parlamento, el Poder Judicial, el Sistema Financiero, los Partidos Políticos y muchas otras instituciones formales más, puede acelerar o frenar significativamente el crecimiento y la prosperidad económica de los ciudadanos de un país.
jpernaletetua@yahoo.com
Creator Spiritus… a los artistas.
Por: Jesús Pernalete Túa
07-05-06
Nota: Este artículo ha sido escrito a propósito del Día del Artista Plástico que será el 10 de Mayo.
En la Iglesia resuena con frecuencia la invocación al Espíritu Santo: “Veni, Creator Spiritus”. Ven, Espíritu creador, visita las almas de tus fieles y llena de la divina gracia los corazones que Tú mismo creaste. Este llamado compromete a todos los seres humanos en la tarea de ser creativos ante los desafíos del tiempo que nos ha tocado vivir, y en especial es una convocatoria a los artistas, que con todas las dificultades propias de la profesión, luchan por humanizar a través del arte a esta sociedad que se afana en endurecerse y autodestruirse.
Muchos han escrito sobre el arte y los artistas, pero en esta ocasión tomaré palabras del Papa Juan Pablo II que ilustran esta singular vocación por los misterios del alma, la mente, las emociones y el corazón del ser humano, ya que toda forma auténtica de arte es, a su modo, una vía de acceso a la realidad más profunda del hombre y del mundo. Por ello, constituye un acercamiento muy válido al horizonte de la fe, donde la vicisitud humana encuentra su interpretación completa. Este es el motivo por el que la plenitud evangélica de la verdad suscitó desde el principio el interés de los artistas, particularmente sensibles a todas las manifestaciones de la íntima belleza de la realidad. Por esto el artista, cuanto más consciente es de su « don », tanto más se siente movido a mirar hacia sí mismo y hacia toda la creación con ojos capaces de contemplar y de agradecer, elevando a Dios su himno de alabanza. Sólo así puede comprenderse a fondo a sí mismo, su propia vocación y misión.
No todos están llamados a ser artistas en el sentido específico de la palabra. Sin embargo, según la expresión del Génesis, a cada hombre se le confía la tarea de ser artífice de la propia vida; en cierto modo, debe hacer de ella una obra de arte, una obra maestra. Es importante entender la distinción, pero también la conexión, entre estas dos facetas de la actividad humana. La distinción es evidente. En efecto, una cosa es la disposición por la cual el ser humano es autor de sus propios actos y responsable de su valor moral, y otra la disposición por la cual es artista y sabe actuar según las exigencias del arte, acogiendo con fidelidad sus dictámenes específicos.
Por eso el artista es capaz de producir objetos, pero esto, de por sí, nada dice aún de sus disposiciones morales. En efecto, en este caso, no se trata de realizarse uno mismo, de formar la propia personalidad, sino solamente de poner en acto las capacidades operativas, dando forma estética a las ideas concebidas en la mente.
Pero si la distinción es fundamental, no lo es menos la conexión entre estas dos disposiciones, la moral y la artística. Éstas se condicionan profundamente de modo recíproco. En efecto, al modelar una obra el artista se expresa a sí mismo hasta el punto de que su producción es un reflejo singular de su mismo ser, de lo que él es y de cómo es. Esto se confirma en la historia de la humanidad, pues el artista, cuando realiza una obra maestra, no sólo da vida a su obra, sino que por medio de ella, en cierto modo, descubre también su propia personalidad. En el arte encuentra una dimensión nueva y un canal extraordinario de expresión para su crecimiento espiritual. Por medio de las obras realizadas, el artista habla y se comunica con los otros. La historia del arte, por ello, no es sólo historia de las obras, sino también de los hombres. Las obras de arte hablan de sus autores, introducen en el conocimiento de su intimidad y revelan la original contribución que ofrecen a la historia de la cultura. El modo en que el hombre establece la propia relación con el ser, con la verdad y con el bien, es viviendo y trabajando. El artista vive una relación peculiar con la belleza. En un sentido muy real puede decirse que la belleza es la vocación a la que el Creador le llama con el don del « talento artístico ». Y, ciertamente, también éste es un talento que hay que desarrollar según la lógica de la parábola evangélica de los talentos. Entramos aquí en un punto esencial. Quien percibe en sí mismo esta especie de destello divino que es la vocación artística
—de poeta, escritor, pintor, escultor, arquitecto, músico, actor, etc. — advierte al mismo tiempo la obligación de no malgastar ese talento, sino de desarrollarlo para ponerlo al servicio del prójimo y de toda la humanidad.La humanidad, en efecto, tiene necesidad de artistas, del mismo modo que tiene necesidad de científicos, técnicos, trabajadores, profesionales, así como de testigos de la fe, maestros, padres y madres, que garanticen el crecimiento de la persona y el desarrollo de la comunidad por medio de ese arte eminente que es el « arte de educar ». En el amplio panorama cultural de cada nación, los artistas tienen su propio lugar. Precisamente porque obedecen a su inspiración en la realización de obras verdaderamente válidas y bellas, no sólo enriquecen el patrimonio cultural de cada nación y de toda la humanidad, sino que prestan un servicio social cualificado en beneficio del bien común. La vocación de cada artista, a la vez que determina el ámbito de su servicio, indica las tareas que debe asumir, el duro trabajo al que debe someterse y la responsabilidad que debe afrontar. Un artista consciente de todo ello sabe también que ha de trabajar sin dejarse llevar por la búsqueda de la gloria banal o la avidez de una fácil popularidad, y menos aún por la ambición de posibles ganancias personales. Existe, pues, una ética, o más bien una « espiritualidad » del servicio artístico que de un modo propio contribuye a la vida y al renacimiento de un pueblo. Precisamente a esto parece querer aludir Cyprian Norwid cuando afirma: « La belleza sirve para entusiasmar en el trabajo, el trabajo para resurgir ».
La auténtica intuición artística va más allá de lo que perciben los sentidos y, penetrando la realidad, intenta interpretar su misterio escondido. Dicha intuición brota de lo más íntimo del alma humana, allí donde la aspiración a dar sentido a la propia vida se ve acompañada por la percepción fugaz de la belleza y de la unidad misteriosa de las cosas. Todos los artistas tienen en común la experiencia de la distancia insondable que existe entre la obra de sus manos, por lograda que sea, y la perfección fulgurante de la belleza percibida en el fervor del momento creativo: lo que logran expresar en lo que pintan, esculpen o crean es sólo un tenue reflejo del esplendor que durante unos instantes ha brillado ante los ojos de su espíritu.
jpernaletetua@yahoo.com
COLOMBIA Y LOS CONSEJOS COMUNALES
Por: Jesús Pernalete Túa
Los Consejos Comunales son una herramienta de gobierno, intrínsecamente unida al estilo de administración pública por parte del presidente Álvaro Uribe Vélez de Colombia. Los Consejos Comunales de Planificación Pública (CCPP), nacen del espíritu de las asambleas de ciudadanos y ciudadanas, consagradas en la Constitución colombiana y coinciden con el artículo 70 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela como medio de participación y protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía en lo político, además de atribuirle valor vinculante a las decisiones dadas en este espacio. Cuando hablamos de vinculante, le imprimimos a las decisiones de las asambleas un carácter de mandato popular, que implica el obligatorio cumplimiento por parte de las instituciones públicas vinculadas a la decisión asumida.
Recordemos cosas claves para el desarrollo de esta idea. Los Consejos Comunales de Planificación Pública (CCPP), nacen como espacios públicos de participación popular, que permiten la articulación de todos los sectores, agrupaciones y organizaciones sociales, con el único fin común de mejorar la calidad de vida de la comunidad con una visión colectiva. El establecimiento de Los Consejos Comunales de Planificación Pública (CCPP), gira en torno al concepto de comunidad que se construye a partir de una realidad común tanto de espacio físico, de relación humana, de identidad social, de historia común, de servicios públicos comunes, de tradiciones culturales similares, y de problemas compartidos en diferentes áreas.
Los Consejos Comunales son una metodología de trabajo característica del Estado Comunitario cuya aplicación comenzó en el departamento de Antioquia cuando Uribe Vélez fue su gobernador. Durante 3 años se realizaron todos los sábados y domingos. En la campaña a la presidencia, con el fin de elaborar el Manifiesto Democrático, se realizaron 30 Talleres Democráticos con características muy similares a los Consejos y estos están incluidos dentro del plan de desarrollo de la Nación colombiana, promoviendo la credibilidad del pueblo en sus instituciones; y recuperando la credibilidad popular en la democracia, además fortalecen la coordinación e integración de los gobiernos nacional, departamental y local y sirven como un escenario para articular las políticas públicas nacionales con las regionales.
En los Consejos Comunales hay un permanente y sincero diálogo entre funcionarios y sociedad civil para conocer necesidades colectivas, limitaciones presupuestarias y para buscar alternativas de solución a los diferentes problemas. Los Consejos no son para hacer promesas, son para tratar de plantear soluciones entre todos, así como para definir acciones y remover obstáculos con creatividad. Son para liderar, acompañar, apoyar y cooperar en la gestión local y regional. Sirven para que ministros y funcionarios mantengan permanente actividad y contacto con las regiones y generan un alto compromiso de los funcionarios con la comunidad ya que los Consejos promueven la vigilancia y el control comunitario hacia los funcionarios. Los Consejos Comunales son para hacer seguimiento permanente a las tareas; en la medida en que la comunidad participa en la toma de decisiones, vigilancia y seguimiento de esas decisiones se garantiza mayor transparencia, también promueven la responsabilidad de lucha colectiva contra la corrupción, el derroche y el clientelismo. Ayudan a construir moral pública y a la integración transparente de la ciudadanía con las instituciones legítimas de la democracia y el Estado, ya que en lugar de acuerdos amañados por debajo de la mesa, las discusiones sobre temas como la participación regional en proyectos de obras de envergadura se exponen en público, ante la comunidad, los funcionarios y todos los interesados, de esta manera nada puede estar por encima de las asambleas de ciudadanos y ciudadanas, y Los Consejos Comunales de Planificación Pública (CCPP), están subordinados a las decisiones que ellas tomen, siendo los CCPP el brazo operativo y ejecutor de las decisiones que en las Asambleas de Ciudadanos y Ciudadanas se asuman. Es importante aclarar esto en función de comprender donde radica el verdadero poder popular. De esta forma en Colombia se adelanta la verdadera democracia participativa poniendo en práctica siete herramientas para construir justicia social: transformación educativa, seguridad social, impulso a la economía solidaria, manejo social del campo y de los servicios públicos, desarrollo de la pequeña empresa y calidad de vida urbana, además de los proyectos específicos de cada región.
jpernaletetua@yahoo.com
LAS
INSTITUCIONES Y EL DERECHO A LA VIDA
Por: Jesús Pernalete Túa
29-04-06
Una de las tareas más importantes de nuestra generación consiste en construir una sociedad que valore y respete el derecho a la vida, reconociendo en él la piedra angular de todos los derechos humanos. A lo largo de la historia, nunca tuvo la humanidad tantas razones para admirar el misterio de la vida humana y el horizonte de su progreso, como así mismo las aportaciones técnicas, científicas, culturales y religiosas con las que el ser humano puede enriquecer a la sociedad.
Un país como el nuestro, que aún no se repone de las heridas causadas por muy graves violaciones de los derechos humanos, sobre todo del derecho a la vida, quiere construir su futuro con clara conciencia de aquellas actitudes y acciones del pasado que nunca más deben darse entre nosotros. Por eso, con la mayor coherencia y decisión, quiere optar por la vida.
Nuestra Patria necesita la alegría de ser, toda ella, un espacio propicio a la vida, en el cual las instituciones, las comunidades, las leyes y las familias favorezcan todo lo que respete, aliente y apoye a la vida con calidad y dignidad; y todo cuanto sea expresión de solidaridad con ella.
Esta solidaridad se materializa a través de las instituciones, es decir, aquellas reglas de convivencia social, reglas para el comportamiento de los individuos, de las organizaciones y de la sociedad. Las reglas hacen posible la convivencia humana porque establecen la manera como los individuos y las organizaciones deben actuar en diferentes situaciones, y las restricciones a las cuales están sometidos. Las reglas pueden ser formales e informales, estar escritas o no, siendo las formales las que generalmente están escritas y se les llama constituciones, leyes, reglamentos o marcos regulatorios. Las reglas informales, en cambio, pocas veces aparecen escritas, pero son igualmente poderosas, o incluso más poderosas que las formales.
Estas reglas incluyen códigos éticos, costumbres, tradiciones y valores religiosos. Para crear las reglas formales, desarrollarlas y exigir su cumplimiento, las sociedades crean y mantienen organizaciones de todo tipo, en el aspecto político tenemos los Congresos o Parlamentos, el Poder Judicial y el poder Ejecutivo o Gobierno. Estas son tres de las organizaciones más importantes en cualquier sociedad y juntas conforman el Estado. Fuera del Estado, existen también numerosas organizaciones muy influyentes que crean y vigilan el cumplimiento de distintos tipos de reglas, como lo son las iglesias, el sistema financiero, la sociedad civil agremiada y los partidos políticos. Ampliando el término, todas estas organizaciones, además de las reglas que ellas generan y hacen cumplir, reciben el nombre de instituciones.
Muchas de las reglas y hábitos que tienen su origen en la convivencia cívica y en la enseñanza más amplia de valores democráticos también favorecen el fortalecimiento de las instituciones, pero éstas necesitan atención y cuidados especiales. Me refiero a la tolerancia, la moderación, el civismo, el respeto mutuo y la voluntad de negociar y transigir. Estos son valores que debemos aprender y poner en práctica; sobre todo, cuando el país está inmerso en un largo período de violación de los derechos humanos con un considerable historial de injusticia social, penuria económica y sentimientos políticos intensamente polarizados. Los hombres y mujeres de hoy y de mañana tenemos la necesidad de cultivar con entusiasmo las instituciones, en especial las democráticas, para afrontar y superar los desafíos cruciales que se avistan en el horizonte, logrando de esta manera después de momentos de extravío, ponernos en pie y reanudar el camino hacia la paz y la verdadera justicia social.
jpernaletetua@yahoo.com
Por
una nueva Cultura del Agua
Por Jesús Pernalete Túa - CI 6976671
13-03-06
La mayoría de los investigadores afirma que la Tierra es un Planeta acuático, dado que el 71% de su superficie se encuentra cubierta por el agua. Esta preciada envoltura resulta esencial para toda forma de vida, sin embargo sólo una pequeña cantidad de agua dulce se encuentra disponible para el ser humano y en los últimos tiempos ésta se ha visto seriamente amenaza. El agua es esencial para nuestras vidas y para los ecosistemas de los que dependemos. A diario, catástrofes naturales como inundaciones y sequías, desastres de origen humano como la contaminación, perjudican nuestros recursos hídricos y tienen consecuencias graves para nuestra salud y nuestras vidas. El agua es esencial para la vida en todos los
sentidos: se necesita agua potable para beber, agua adecuada para la salud y la higiene, agua suficiente para la comida y la producción industrial, y gran parte de la generación de energía depende o afecta el suministro de agua.
A medida que crece la población mundial, la presión ejercida sobre los ríos, lagos y acuíferos subterráneos crece con ella. En muchas regiones del mundo, la competencia aumenta entre sectores que luchan por una porción de agua utilizable. Las tendencias globales no son optimistas, y aumentan las dificultades medioambientales, sociales y económicas como resultado de las múltiples presiones que compiten por los recursos naturales. Durante el siglo XX, la población mundial se triplicó mientras que el consumo de agua se sextuplicó. Para el año 2050, incluso las previsiones más optimistas prevén que una de cada cuatro personas viva en un país afectado por la escasez de agua dulce, de manera crónica o recurrente.
Debemos actuar ahora, ya que no habrá una segunda oportunidad. El agua ha sido considerada comúnmente como un recurso renovable, cuyo uso no se veía limitado por el peligro de agotamiento que afecta, por ejemplo, a los yacimientos minerales. Los textos escolares hablan, precisamente, del “ciclo del agua”
que, a través de la evaporación y la lluvia, devuelve el agua a sus fuentes para engrosar los ríos, lagos y acuíferos subterráneos… y vuelta a empezar. Y ha sido así mientras se ha mantenido un equilibrio en el que el volumen de agua utilizada no era superior al que ese ciclo del agua reponía. Pero el consumo de agua se ha disparado debido a la conjunción de los excesos de consumo de los países desarrollados y del crecimiento demográfico en los países subdesarrollados, con las consiguientes necesidades de alimentos, reafirmándose lo que señalaba el Primer Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos del Mundo en 1977: “De todas las crisis, ya sean de orden social o relativas a los recursos naturales con las que nos enfrentamos los seres humanos, la crisis del agua es la que se encuentra en el corazón mismo de nuestra supervivencia y la de nuestro planeta”. Es necesario recordar que aunque el agua es la sustancia más abundante del planeta solo el 2,53% del total es agua dulce, el resto es agua salada, y son los pobres y los sectores de menores ingresos los más afectados cuando se reduce la disponibilidad de agua y alimentos, o se pierden o degradan los humedales y los recursos que proveen. En consecuencia, en las últimas décadas del siglo XX hemos asistido a un fuerte rebrote de las enfermedades parasitarias asociado a las dificultades de acceso al agua potable y a carencias en los servicios de salud. La mayoría de los afectados por mortalidad y morbilidad relacionadas con el agua son niños menores de cinco años y como señala el más reciente informe de Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos del Mundo: “la tragedia es que la mayoría de estas enfermedades son en gran parte evitables”.
El problema del agua aparece así como un elemento central de la actual situación de emergencia planetaria y su solución sólo puede concebirse como parte de una reorientación global del desarrollo tecnocientífico, de la educación ciudadana y de las medidas políticas para la construcción de un futuro sostenible, superando la búsqueda de beneficios particulares a corto plazo y ajustando la economía a las exigencias de la ecología y del bienestar social global. Lo que falta, pues, es decisión responsable para llevar adelante los cambios necesarios. Algo que exige impulsar la educación para la sostenibilidad y, como parte de la misma, una Nueva Cultura del Agua:
Para asumir este reto se precisan cambios radicales en nuestras escalas de valores, en nuestra concepción de la naturaleza, en nuestros principios éticos, y en nuestros estilos de vida; es decir, existe la necesidad de un cambio cultural que se reconoce como la Nueva Cultura del Agua. Una Nueva Cultura que debe asumir una visión holística y reconocer las múltiples dimensiones de valores éticos, medioambientales, sociales, económicos, políticos, y emocionales integrados en los ecosistemas acuáticos. Tomando como base el principio universal del respeto a la vida, y asumiendo que los ríos, los lagos, las fuentes, los humedales y los acuíferos deben ser considerados como Patrimonio de la Biosfera y deben ser gestionados por las comunidades y las instituciones públicas para garantizar una gestión equitativa y sostenible.
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ADIÓS
A UN HÉROE CIVIL
Por Jesús Pernalete Túa
Hace exactamente dos años en enero de 2004, en ocasión de celebrarse los 100 años del diario El Impulso, tuve la oportunidad de expresarle al Dr. Juan Manuel Carmona Perera, hoy lamentablemente fallecido losiguiente:
“En el futuro, la grandeza de Venezuela también tendrá que ser colectiva, y tenemos el compromiso de cambiar la creencia que del retorcido tronco de Venezuela no ha salido nunca nada derecho. Yo sí creo que tenemos ejemplos de rectitud dentro de nuestra sociedad, usted representa uno de estos ejemplos, ya que con su trabajo y esfuerzo está taladrando las murallas de la intolerancia, la exclusión y la apatía, males éstos, que debemos erradicar para evitar la total decadencia de nuestro país. Son evidentes las presiones a las cuales permanece sometida la libertad de expresión y con ella el sistema democrático y, a la vez, urge la necesidad de activar estratégicamente las reservas de estabilidad, localizadas en instituciones como el Diario El Impulso que apoyan al régimen democrático y pueden cooperar en la superación de sus aspectos más débiles, y soportar las reestructuraciones necesarias para recuperar el tejido social y lograr el bienestar de nuestra sociedad”.
El Dr. Juan Manuel Carmona expresaba una y otra vez en sus editoriales, en sus entrevistas que lo que hace que funcione la democracia, lo que la hace más profunda, más limpia, más vigilante y vibrante es el compromiso cívico. Esto es un hábito, una práctica, una serie de aptitudes y una forma de vida que debemos cuidar desde una edad temprana y fomentar en todo lo que hacemos nosotros mismos como ciudadanos. Con serena y firme actitud, el Dr. Carmona reiteraba que como sociedad civil debíamos evolucionar con una serie de valores e ideales que fomenten el compromiso al bien público, promuevan el debate abierto y respetuoso y, desde muy temprano, cultive la responsabilidad implícita, tomando en cuenta que en todo existen dos escenarios de compromiso cívico: en las políticas de elecciones, representación y gobierno; y en la vida más amplia de la sociedad civil y sus diversas organizaciones independientes. Una sociedad civil vigorosa y densamente organizada contribuye a profundizar y consolidar la democracia de muchas formas. Una de ellas es, precisamente, cultivar el conocimiento, los valores y las prácticas de la ciudadanía democrática. Sin embargo, es fundamental poner de relieve la filosofía de aprender haciendo. La gente aprende mejor a través de la práctica, y a los jóvenes se les debe enseñar el compromiso cívico alentándolos a asociarse y organizarse, en condiciones de igualdad política, para el logro de objetivos comunes. No son sólo las organizaciones profesionales y los grupos de interés decididamente político los que fomentan el compromiso cívico en este sentido, una democracia vibrante está basada en una vida vibrante de asociaciones de todo tipo. Es en la práctica frecuente de la asociación mutua en plan de igualdad, con lazos recíprocos de obligaciones y apoyo, por encima de los lazos tradicionales de familia, donde los ciudadanos desarrollan la confianza, la cooperación, la tolerancia, el respeto mutuo, una voluntad de compromiso, una valoración del bien de la comunidad más amplia y un interés en sus asuntos. En consecuencia, los ciudadanos de la comunidad cívica tienen unos sentimientos más positivos respecto a la democracia y son más honestos, más respetuosos de las leyes y más comprometidos a largo plazo.
Ejemplos de vida y liderazgo como el que nos dio el Dr. Juan Manuel Carmona Perera se convierten en nuestro compromiso como ciudadanos larenses y como venezolanos para recobrar la confianza en nosotros mismos, tal y como él lo demostró, y juntos encender la esperanza de una verdadera democracia en esta Patria que hoy llora su partida.
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Estimados Maestros.
Por: Jesús Pernalete Túa. C.I. 6976671
26-09-05
Frente al desgastante y ciclico combate entre gobiernos y sindicatos educacionales, quisiera hacer un alto y decir que nos corresponde como sociedad voltear la mirada hacia el maestro como punto de partida para reestructurar la educación en Venezuela.
Debemos interesarnos por todas las realidades de estos venezolanos en los que entregamos la formación de nuestros hijos: su vocación, su formación, su desempeño dentro y fuera del aula de clase, su remuneración, sus incentivos. En otras palabras, se trata de convertir a maestras y maestros en un centro muy destacado de la atención del País.
Un maestro puede influir de manera significativa en el futuro de una niño. En 1957, Albert Camus, un distinguido escritor de origen argelino, luego de saberse ganador del premio Nobel de Literatura, escribió la siguiente carta a quien fuera su maestro, muchos años atrás, en los años de su infancia: Querido Sr. Germain, he dejado que la conmoción que en estos días me embarga disminuya un poco antes de hablarle a usted desde el fondo de mi corazón. Me acaban de conceder un honor demasiado grande, uno que yo no busqué ni solicité. Pero, cuando oí la noticia, mi primer pensamiento, después de mi madre, fue para usted. Sin usted, sin la mano afectuosa que usted le extendió al pequeño niño pobre que yo era, sin su enseñanza y su ejemplo, nada de esto hubiera ocurrido.
Yo no sobrevaloro este tipo de honores. Pero, por lo menos, él me da la oportunidad de decirle lo que usted ha significado y todavía significa para mí, y para asegurarle que sus esfuerzos, su trabajo, y el corazón generoso que usted puso en ello, todavía vive en uno de sus pequeños alumnos quien, a pesar de los años, nunca ha dejado de ser su agradecido alumno. Lo abrazo con todo mi corazón. Albert Camus.
La respuesta del Sr. Germain a la carta de Camus nos deja ver la calidad humana del maestro, por quien el escritor sentía tanto afecto. “Mi querido niño: Si fuese posible, yo le daría un gran abrazo al muchacho grande en el que te has convertido, quien para mí será siempre mi pequeño Camus. El pedagogo que hace su trabajo conscientemente, no desperdicia oportunidades para conocer a sus alumnos, sus niños y estas oportunidades se presentan siempre. Una respuesta, un gesto, una postura, son simplemente reveladoras, y muy a menudo, el niño contiene la semilla del hombre en el que habrá de convertirse mañana”.
Aún cuando se trata de algo verdaderamente excepcional, esta carta sirve para recordarnos lo inmensamente importante que un maestro puede llegar a ser en la vida de un ser humano. Un maestro, uno solo, puede significar una gran diferencia en el futuro de una niña o de un niño. Ese es el mensaje de la carta.
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Educación primera
prioridad para el Estado venezolano.
Por: Jesús Pernalete Túa
31-08-05
El Estado venezolano debe convertir la
educación en una absoluta prioridad. Debe dejar de verla como un rubro
presupuestario más y colocarla en el centro de su agenda y de la estrategia de
desarrollo. Esto significa que el Estado finalmente decida tomar interés por
lo que está pasando en nuestras escuelas y aulas de clases; que preste
atención también a las transformaciones que vive la educación en el resto del
mundo. Esto significa que el Estado venezolano asuma, junto al resto de la
sociedad, el reto de darle a nuestra educación la mejor calidad que se conoce
en el mundo, en esto consiste el sembrar el petróleo. En razón del
empobrecimiento que hemos vivido los venezolanos en la última década, el monto
de recursos invertidos por estudiante en todos los niveles del sistema a caído
considerablemente, a pesar de que el país continua asignando un alto
porcentaje de su producto a la educación.
Sin embargo, lo que resulta particularmente preocupante es que los niveles más
severamente afectados por la mala distribución del gasto público han sido los
de educación básica y media. Por un lado hay una desviación anárquica de los
recursos disponibles y por el otro, el Estado asigna el grueso del presupuesto
a la educación superior. En esta materia caminamos en dirección opuesta a lo
que es una tendencia creciente en el mundo, especialmente en aquellos países
en desarrollo que están logrando crecer de manera sostenida, tal es el caso de
Chile y Colombia. En estos dos países el Estado invierte en educación primaria
entre dos y tres veces más de lo que dedican a la educación superior.
Conviene aclarar que estamos hablando aquí de asignación de recursos públicos,
es decir, de recursos que administra el Estado. Si incluimos el aporte
privado, el de las familias y empresas, veremos que la inversión total en
educación en países como Chile y Colombia ha venido aumentando de manera
continua por muchos años, incluida la educación superior. Es decir, lo que ha
venido ocurriendo en esos países, como en otras partes del mundo, es que la
educación superior se financia cada vez más de manera privada, liberando
recursos públicos que el Estado invierte entonces en la educación básica y
media, y en subsidiar solamente a aquellos estudiantes de educación superior
que no pueden financiar sus estudios o no tienen manera de acceder a créditos
educativos.
La razón por la cual la mayoría de los países en el mundo ponen énfasis en la educación básica y secundaria, cuando se trata de distribuir los recursos públicos en educación, es muy simple: la educación básica y secundaria es la que, comparada con sus costos, produce mayores beneficios sociales. Es la que tiene mayor impacto en la calidad de vida, en la salud de la población, en la capacitación para el trabajo y en la distribución del ingreso. En el caso de la educación secundaria, diversos estudios han encontrado, además, que ésta juega un papel fundamental en la capacitación de los trabajadores para absorber tecnologías más sofisticadas de producción, y de esa manera desarrollar su potencial productivo. En conclusión, se requiere que la educación, en especial la educación básica sea prioridad del Estado venezolano ya que ella es el primer instrumento para convertir a todo ser humano en un ciudadano útil para sí mismo y para la sociedad.
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Hombres activos en la educación de nuestros hijos
Los padres venezolanos tenemos que involucrarnos mucho más a fondo en la educación de nuestros hijos. La participación que tenemos hoy es muy pobre y limitada.
En algunos casos se produce un tipo de participación de los padres y representantes en las actividades de la escuela, pero muy centrada en tareas de apoyo logístico o financiero; por ejemplo, para la construcción y mantenimiento de las edificaciones escolares o, para la realización de actividades especiales. Rifas, ferias, verbenas y operativos de limpieza, son el tipo de actividades en que solemos participar los padres y representantes y generalmente, ese es también el tipo de contribución que la escuela demanda de nosotros. Nuestra participación como padres y representantes debe extenderse a los aspectos pedagógicos de la escuela. Debemos estar informados sobre los contenidos, programas y prácticas de enseñanza; conocer las metodologías que utilizan los maestros y profesores, involucrarnos en la organización interna de la escuela. En todos estos campos tenemos que hacer de la escuela algo muy cercano y nuestro.
Debemos lograr también que el sistema educativo estimule la participación de los padres en la gestión educativa. Los directivos de la escuela, así como los maestros en sus aulas de clases, tienen que ser entrenados para estimular e interactuar con la comunidad de padres y representantes, para demandar su apoyo y colaboración. De esta manera las dos conductas, la de los padres por un lado y la de los maestros por el otro, reforzarán mutuamente la calidad de la educación.
En una encuesta de opinión pública sobre educación realizada por el Foro Educativo Venezuela, ante una pregunta sobre las causas de la inasistencia de los niños a la escuela, los participantes ofrecieron las siguientes respuestas: Falta de recursos de las familias 36,95%, falta de interés de los padres 25,79%, los maestros faltan mucho 12,31%, otras causas 24,96%. Como se aprecia en las cifras anteriores, la segunda causa de inasistencia de los niños a la escuela mencionada por los encuestados, es la falta de interés de los padres. Es de suponer que si los padres dedicamos poco esfuerzo a lograr que nuestros hijos asistan a la escuela, menos atención aún prestaremos a la calidad de la educación que allí reciben, especialmente si el sistema tampoco nos exige o incentiva a hacerlo. Es ésta realidad la que debemos revertir en el más corto plazo posible. Comunidades organizadas alrededor de la escuela y padres más involucrados en la educación de sus hijos contribuirán a lograr que también el Estado le otorgue a la educación formal la prioridad que merece.
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LA INFANCIA, MÁS
ALLÁ DE LA VIOLENCIA Y EL MIEDO
Por: Jesús Pernalete Túa 0251-2547296
12-07-05
Hace siete años atrás conocí personalmente el primer núcleo de la Orquesta Sinfónica Infantil creado exclusivamente para formar a niños de la calle como músicos. Demás está decir que entrar en este albergue de Los Chorros en Caracas, le conmovía el corazón hasta al ser más duro e inhumano, un sitio lleno niñas y niños que escasamente superaban los 6 años de edad, de brazos y piernas con extrañas cicatrices, salvoconducto de sangre que se autopractican para evitar ser arrastrados a los calabozos de las comisarías, recintos más peligrosos que las propias calles, a estos niños los caracterizaba una hiperactividad constante que sorprendentemente cesaba cuando comenzaba sus clases de música, cesaba cuando se conectaban con la armonía, con los ritmos, con el contacto humano de aquellos maestros que eran músicos y que contagiaban a estos niños con el amor por la música, un amor que los reencontraba con su niñez más allá de la violencia y el miedo que les envenenaba el alma en las calles.
Como venezolanos contemporáneos, debemos sentirnos orgullosos del fenómeno organizativo, cultural y social que representa el Sistema Nacional de Orquestas Sinfónicas Juveniles e Infantiles de Venezuela, creado por el Dr. José Antonio Abreu. Este esfuerzo de inclusión social a través de la música representa uno de los grandes ejemplos de creatividad gerencial en Venezuela y en la América Latina en los últimos cien años. En el caso del Estado Lara, esta historia se repite de la mano de jóvenes maestros y de un colectivo que está convirtiendo el estudio musical en una alternativa cierta de participación social y ciudadana. Ahora le corresponde a la dirigencia política del Estado Lara y en especial a la del Municipio Iribarren, a las empresas privadas apelando a su responsabilidad social, a la sociedad civil organizada para que demuestre su capacidad de trazarse metas y lograrlas, en fin, nos corresponde a todos caminar a la par de esta corriente sociocultural que se ha ganado el derecho de contar con un Centro Cultural dotado con todas las condiciones para presentar ante la ciudad sus destrezas musicales y artísticas en general, para orgullo de todo el contingente de familiares, docentes, personal administrativo y gerencial que día a día aportan su esfuerzo para que este ejemplo de superación colectiva sirva de motivador para las generaciones actuales y futuras. Todos soñamos con un Municipio mejor, con un estado mejor, con un país mejor, y debemos como sociedad demostrar el compromiso intergeneracional, con el apoyo a todas las iniciativas de inclusión que nos permitan identificarnos como parte de una sola Nación, debemos seguir soñando con ver algún día, cómo niños y jóvenes músicos venezolanos destacarán como pinceladas amarillas, azules y rojas, entre el universo artístico que recorrerá nuestro Planeta con el mensaje de su música, con el corazón, con el talento y con el amor por una cultura que llevan en sus venas, y que sin saberlo a ciencia cierta son la esencia de la venezolanidad.
Esa es la Venezuela de la esperanza, la patria niña que levanta su voz en la música para que se le respeten sus derechos a desarrollarse como ciudadanos dignos, educados para la libertad y la autonomía, la que está frenada pero viva y esperando una oportunidad en cada rincón del país, está en Barquisimeto, en Guanare, en Puerto Ordaz, en Coro, en Mérida, en Caracas, lucha en el barrio, vive en el edificio, sale de la urbanización, no es blanca, no es negra, no es india, es mestiza, no es rica ni pobre, es sencillamente Venezuela.
jpernaletetua@yahoo.com
SIGNOS
VITALES DEL PLANETA TIERRA
Por: Jesús Pernalete Túa CI 6976671
03-06-05
“Debemos evitar el impulso de vivir exclusivamente para el hoy, saqueando, por nuestra propia comodidad y conveniencia, los preciosos recursos del mañana”, con esta reflexión comencé un escrito hace algunos años atrás para hablar de la explotación desenfrenada de nuestro Medioambiente. Desde el punto de vista técnico podemos definir esta explotación como La Huella Ecológica, es decir, una medida que relaciona el consumo de recursos naturales con la capacidad del Planeta Tierra para producirlos. Según el Fondo Mundial para la Naturaleza, la huella ecológica global mantiene un déficit constante desde la década de 1980, de hecho, se calcula que en 1999 este déficit alcanzó el 20 por ciento, en otras palabras, hicieron falta más de catorce meses para reponer todos los recursos naturales que usó la humanidad durante solo doce meses.
Hay quienes culpan de la pobreza de los países en desarrollo a las prácticas comerciales de las naciones ricas, y ciertamente el crecimiento económico de los países desarrollados tiene como eje motor el consumo de artículos superfluos y la energía generada por el petróleo, materias primas extraídas de países pobres, pero más allá de la diatriba entre capitalismo y socialismo, izquierdas y derechas, explotados y explotadores, nuestro mundo sigue cayendo en un abismo que no podrá ser superado ni por gigantes nucleares ni por enanos éticos. La urgente necesidad de crear una Ética Ecológica no nos permite permanecer estáticos, requerimos evolucionar y desarrollar respuestas sustentadas por ideales conservacionistas capaces de liberarse hacia el mundo de lo posible, donde la semilla de una nueva conciencia de identidad terrenal pueda germinar con la esperanza de que logre dar frutos. Es hora de entender que viajamos juntos, siendo efímeros habitantes de una pequeña nave espacial llamada Planeta Tierra, vivos gracias a sus vulnerables recursos de agua, aire y tierra; comprometidos todos por nuestro propio bien en su seguridad y paz; preservados de la aniquilación sólo por el trabajo, el cuidado y por qué no decirlo, el amor que entreguemos a nuestra frágil nave.
Sin duda, muchas de las acciones del hombre son bien intencionadas. Pero solemos carecer de los conocimientos ecológicos necesarios para predecir con exactitud las consecuencias de nuestras intervenciones, las cuales han sido terribles. Hemos trastocado tanto el equilibrio de la vida, que hemos puesto en peligro la misma Tierra que nos mantiene y, con ello, nuestra propia supervivencia. El que no quiera entender la gravedad de los desastres ecológicos, causados por los seres humanos al Planeta Tierra, es un fanático del crecimiento económico sin límites; el que no puede entenderlo es un necio; y el que no se atreve es un esclavo de su propia indolencia e ignorancia.
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Piñero,
Hato embarbascao
Por: Jesús Pernalete Túa. C.I. 6976671
29-03-05
Cuando yo pensaba en conservación del medioambiente, siempre tenía en mi memoria al Hato Piñero como paradigma de protección ecológica, y modelo de agroecoturismo sustentable, pero la realidad es que el Hato Piñero está embarbascao.
Embarbascao es una palabra del castellano antiguo que se sigue usando en los llanos venezolanos para ilustrar un proceso devastador, donde las aguas de los caños y ríos poco profundos de calientan y empiezan a morir los peces grandes y pequeños, atrapados en pozos que el verano convierte en hervideros que preparan el festín de zamuros y cuanta ave de rapiña se cuente entre las especies propias de las tierras llanas. Esta vorágine se convierte en uno de los espectáculos más impresionantes, ya que la sensación de aniquilación de una especie sobre otra se hace masiva a lo largo de kilómetros de caños extendidos en las inmensidades del llano. Este mismo espectáculo lo estoy viendo con diferentes protagonistas cuando se produce la invasión y posterior proceso de expropiación del Hato Piñero, solo que resulta obvio que no serán solo las especies acuáticas las arrasadas, arrasarán la flora y fauna de 80.000 hectáreas protegidas durante más de 50 años, que cometieron el pecado contrarrevolucionario de ser el santuario de vida silvestre de propiedad privada más grande del continente americano, y ser el primer y más exitoso intento conservacionista en Venezuela que combina la actividad agropecuaria con la investigación ecológica y el ecoturismo, pero estas explicaciones caben en una sola palabra: latifundio. La misma palabra que usó el dictador Robert Mugabe en un país africano llamado Zimbabwe por allá a principios de la década de 1990, después de que expiraran las estipulaciones especiales de la Constitución que protegían a los propietarios blancos, y el gobierno decidió redistribuir gran parte de estas tierras a cientos de miles de agricultores negros en un supuesto plan de desarrollo endógeno.
Pese a que los agricultores blancos se opusieron a la ley por la que se daba vía libre a esa redistribución, en 1994 la Corte Suprema dictaminó la constitucionalidad de tales medidas. Poco después, la ley quedó en entredicho cuando un estudio reveló que en la práctica casi la totalidad de las tierras idóneas para el cultivo, lejos de haber sido redistribuidas entre los agricultores pobres sin tierras, habían sido entregadas a funcionarios del gobierno para su explotación personal y privada.
En 1997 Mugabe anunció un nuevo programa de distribución de tierras, una sobremarcha agrícola, un relanzamiento del plan de tierras, una lucha contra el latifundio, y cerca de 1.500 fincas en plena producción propiedad de ciudadanos blancos, que equivalían a la mitad del total de las tierras de cultivo destinadas a uso comercial, fueron escogidas para ser nacionalizadas sin compensación a mediados de 1998 y repartidas entre campesinos negros sin tierras o pequeños propietarios, también negros. El 12 y 13 de febrero de 2000 se celebró un referéndum que rechazó las enmiendas a la Constitución propuestas por la Asamblea Constituyente y que pretendían reforzar el poder presidencial y permitir la expropiación de tierras sin indemnización. Al mes siguiente, Mugabe disolvió el Parlamento, una vez cumplido el mandato para el que éste fue elegido, y hasta mayo siguiente no convocó elecciones para sustituir a sus miembros, previstas para celebrarse los días 24 y 25 de junio.
Desde abril de ese año, el presidente consintió e incluso, de alguna manera, promovió la ocupación de las granjas de la población blanca a cargo de las asociaciones de veteranos zimbabuos, es decir se embarbascaron las granjas productivas en Zimbabwe.
El populismo político es un mal que se encuentra en cualquier rincón del Planeta Tierra, pero resulta de magnitudes catastróficas cuando se aplica a nivel de los recursos naturales, sobre todo en aquellos que están siendo trabajados con criterios sustentables para la producción de alimentos o como industria verde mediante el ecoturismo y la investigación científica, como venezolanos y como habitantes de un planeta en común no debemos olvidar que el petróleo no se come, y no hay necesidad de esperar que se haya cortado el último árbol, se haya secado el último río, y se haya muerto el último pez, para darnos cuenta de esta terrible realidad.
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Comenzar de Cero
Por: Jesús Pernalete Túa. CI
6976671
Estamos viviendo la última crisis de nuestra historia democrática, y esta crisis ha logrado tragarse a la débil estructura que permitió un sistema de libertades con la preeminencia de los derechos, establecida con aciertos y errores en el periodo republicano posterior a la dictadura de Pérez Jiménez. Después de 1958 se instauró un Estado legal, un Estado con normas, basado en la idea de la independencia de los Poderes, pero sus debilidades perfectibles fueron tomadas por el Gobierno a través del Poder Electoral y el Judicial, logrando erradicar de Venezuela toda posibilidad de instaurar un Estado de libertades o un Estado de respeto a los derechos de los ciudadanos, transformando el sistema electoral y el de justicia, en un diabólico sistema inquisitivo puro y absoluto, acelerador de la crisis de la jurisdicción, que en realidad corresponde a una crisis general del Estado de Derecho.
Frente a estas circunstancias, debemos valientemente comenzar de cero. Debemos educarnos en todas aquellas materias en las que la lección ciudadana no fue aprendida, por ejemplo: la educación para la democracia. La educación para la democracia, debe comenzar con un franco reconocimiento de las realidades. Como ciudadanos no podemos contentarnos con regímenes constitucionales en teoría, en los que los presidentes soslayan la legislatura para gobernar por decreto al mismo tiempo que tratan de amañar el poder judicial; en los que la policía “fabrica”
evidencias para inculpar inocentes, tortura a los sospechosos y "limpia" la sociedad matando indigentes, y a jóvenes y niños sin hogar bajo la infalible excusa del ajuste de cuentas; en el que las fuerzas de seguridad del Estado todavía gozan de impunidad para asesinar y oprimir a cualquier ciudadano que reclame sus derechos, a las poblaciones carcelarias y a otros que impugnen el desorden jurídico establecido; en los que la autoridad del Estado es tan cómplice que los guerrilleros nacionales y extranjeros pueden dedicarse con total impunidad a asesinar a políticos, secuestrar a los empresarios y productores agropecuarios y sembrar el terror entre la población rural y urbana; en los que los jueces, fiscales y militares promueven el tráfico de drogas, la corrupción política y el delito desenfrenado con recursos absolutamente malversados; en los que las instituciones gubernamentales que deben velar por la seguridad social, sencillamente, no son accesibles a grandes sectores de la población.
En primer lugar, los ciudadanos necesitamos entender los principios básicos de la democracia que transcienden países, culturas y épocas históricas.
Esto significa inculcar valores e ideas fundamentales. Significa enseñar conceptos de política en el sentido más amplio: el aprecio de la libertad, el constitucionalismo, el respeto a la ley, el control del poder, la elección política, la responsabilidad de los gobernantes ante los gobernados. Los jóvenes y los ciudadanos de más edad que estamos viviendo este ciclo de gobierno autoritario necesitamos descubrir el atractivo inherente a los principios democráticos, su evolución conceptual a través del tiempo y las culturas, y su florecimiento en las épocas de mayor civilización. Los ciudadanos debemos aprender cómo coexisten esos principios en el sistema político de la democracia liberal. Y se les debe mostrar que estos principios ofrecen las mejores perspectivas para garantizar otros valores básicos comunes a todas las grandes civilizaciones: la paz, y, por ende, la seguridad; la justicia política y social; el respeto al medioambiente; y la dignidad humana para todas las personas, sin distinción de color, cultura o religión.
Los ciudadanos venezolanos debemos convencernos de que esos valores están cada vez más extendidos por todo el mundo y que se han incorporado en las expectativas y normas de la comunidad global. Desde el punto de vista educativo, los ciudadanos debemos conocer las historias ejemplares de la lucha por la democracia, los valores e ideales que inspiraron a muchos de sus "fundadores", y el progreso político y social que han facilitado. Todo país que se rigió por un gobierno democrático como había sido el caso de Venezuela, tiene una historia que contar sobre cómo se estableció en él la democracia. Algunas historias son más edificantes que otras, pero cada país merece, y de hecho necesita, relatar a sus ciudadanos la historia de lo que ha sido su propia democracia, identificar a sus próceres democráticos y forjar sus propios tradiciones y símbolos democráticos distintivos. Tomar conciencia de nuestro protagonismo como ciudadanos demócratas nos unifica, elevando moralmente a toda la sociedad en el sentido político, ya que esta conciencia ciudadana satisface la necesidad de cada individuo de creer en el valor del grupo o la comunidad y, de este modo, en su propio valor como miembro de ese grupo. Pero lo hace en el espíritu de la democracia al incluir, en vez de excluir; al enaltecer, en vez de menospreciar; al buscar la cooperación, en vez del dominio; al promover una serie de ideales y principios democráticos a los que aspiran los pueblos del mundo entero. La educación para la democracia debe abrazar a cada ciudadano como miembro igual, apreciado, digno de estima, y al mismo tiempo responsable e interdependiente de la comunidad política. La democracia se debe enseñar como una opción esperanzadora aunque las primeras lecciones las tengamos que dar en la clandestinidad, recordando siempre las palabras que dijo Bolívar en 1819, palabras más palabras menos: un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; en especial cuando la ambición y la intriga de hombres sin experiencia y ajenos a todo conocimiento político, económico o civil, abusan de la confianza que este mismo pueblo les ofrece, queriendo hacer ver como realidades las que son puras ilusiones, tomando el libertinaje por la libertad, la traición por el patriotismo y la venganza por la justicia.
No dejemos para mañana el construir una sociedad democrática nueva, donde los sueños más nobles no se frustren por el totalitarismo y donde nosotros podamos ser los protagonistas de nuestra historia contemporánea, oxigenando a nuestro país al trabajar por la paz, la justicia y la solidaridad. Abramos nuestro corazón a estos valores y emprendamos así un camino nuevo, que sea conforme a Dios y responda a las legítimas aspiraciones que tenemos vivir en democracia y en una sociedad de verdad, de bondad y de hermandad.
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