A votar, con decisión y esperanza.

Por Jesús Pernalete Túa 

 


 

 

 

 

          26-11-2007

 

Mahatma Gandhi célebre como hombre religioso, no intentó escapar al escenario del mundo de la opresión para forjarse un destino solitario o autocensurado, él dijo: “Mí esfuerzo se dirige hacia el reino de la salvación, que es la libertad en todos los aspectos del ser humano. Para mí el camino hacia la salvación está en el incesante trabajo que dedico al servicio de mi país y de la humanidad. Quiero vivir en paz tanto con el amigo como con el enemigo”. Consideró que entre sus deberes religiosos se encontraban el cambio social y la acción en políticas públicas. No fundó una orden religiosa, sino un partido político. Gandhi trajo hasta nosotros la lección de los antiguos santos, según la cual ninguno que crea en los valores espirituales puede abandonar a su destino a los millones de hombres y mujeres que la miseria y las condiciones deplorables de vida condenan a un infierno sobre esta tierra. El servicio activo en favor de la libertad es parte integral de la vida espiritual.

En Venezuela estamos llamados a poner en práctica estas enseñanzas universales de compromiso social a través de la participación, ya sea mediante programas educativos, vecinales o como ciudadanos en ejercicio de nuestros derechos constitucionales como el del voto en procesos electorales.  Una de las maneras en que se puede conocer el verdadero carácter de una persona es a través de su enfoque de los problemas. Un tipo de personas tiende a pensar, “Sé que debo actuar, pero será muy difícil”, y termina haciendo nada. El otro, sin embargo, piensa, “Será muy difícil, pero debo actuar”, y lo hace sin falta, teniendo la esperanza como el motor de su decisión. La esperanza, en este contexto, es una decisión. Cuando poseemos el tesoro de la esperanza, podemos extraer nuestro potencial y la fuerza interior.

La esperanza en una Venezuela democrática es una llama que debemos nutrir dentro de nuestro corazón, y debe ser avivada y mantenida ardiendo mediante nuestra propia determinación, para continuar creyendo en la ilimitada dignidad y las posibilidades de desarrollo tanto de nosotros mismos como de los demás venezolanos. El Mahatma Gandhi condujo la lucha no violenta por la independencia de la India logrando el éxito en contra de todas las probabilidades. Él era, según sus propias palabras, "un optimista indomable". Su esperanza no estaba basada en las circunstancias, más bien estaba basada en una fe inalterable en la humanidad, en la capacidad de las personas para el bien. Él rechazaba absolutamente abandonar su fe en los seres humanos.

Gandhi nos enseñó que el ser humano exige ser tratado con todo amor y respeto, por lo tanto, le pertenece el derecho a la vida, a la libertad, a la expresión y a la seguridad. La libertad de ser uno mismo es el derecho de la personalidad. Nuestra civilización fracasa en la medida en que estos ideales son negados o traicionados. Cada individuo es miembro de una comunidad en la cual comparte el trabajo con los otros, pero es también un individuo con sentidos y emociones propios, deseos y afectos, intereses e ideales, y es aquí donde la libertad de expresión, de creación y de discernimiento se vuelven derechos humanos fundamentales para el florecimiento de un país con verdadero sentido de la democracia y del desarrollo humano integral.

jpernaletetua@yahoo.com


Nota de Prensa del
Centro de Arte Creatium de Barquisimeto.

Medalla Japonesa premia el talento

artístico Larense

Por: Jesús Pernalete Túa  (04-07-07)

 


 

 

 

 

 

 

 


E
n un emotivo acto realizado en el auditorio del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, se llevó a cabo el día 1ero de Julio de 2007 la entrega de las Medallas y Diplomas enviados desde Japón por la Fundación para la Educación Artística de Japón Bíiku Bunka Kyoukai y el Ministerio de Relaciones Exteriores de dicho país, y entre las niñas y niños ubicados en puestos de honor por el protocolo del Museo se encontraba la niña Valentina Santander  única larense y alumna del Centro de Arte Creatium esperando ser llamada para recibir la distinción de Medalla de Plata del Concurso International Art Children 2006-2007, el más prestigioso y antiguo Concurso de Arte Infantil a nivel mundial.

 “Cada año tenemos más razones para promover la libertad de expresión de nuestras niñas y niños a través de las artes plásticas, y nuestro compromiso es apoyarlos a participar en todas las exposiciones y eventos que surjan a nivel nacional e internacional donde se valore y realce el arte infantil”. Así se expresa artista plástico Jesús Pernalete Túa director del Centro de Arte Creatium luego de inscribir en el año 2007 más de 80 dibujos y pinturas de pequeños y jóvenes artistas que representan al estado Lara en la edición número 38 del Concurso de Dibujo y Pintura “International Art Children” con más de 26 años de fructifica labor, consolidado como el Concurso de arte infantil más prestigioso del mundo.

Este evento, donde la pequeña artista Valentina Santander alcanzó medalla de Plata año 2006-2007 es promovido por Japón y es el más amplio concurso de pintura infantil, al convocar a todas las naciones para que participen en el evento con sede en país el asiático. La Fundación para la Educación Artística de Japón Bíiku Bunka Kyoukai comenzó a promover el proyecto en 1970 al convocar anualmente a todas las naciones para que juntas exhibieran y premiaran la creatividad de los niños sin diferenciar razas, idiomas, clases sociales ni géneros. A partir del 1ero de Julio 2007 se encuentra expuesta en el MACC la muestra de 400 obras que representarán a Venezuela en el International Art Children 2007-2008 en Japón, de las cuales 25 son dibujos y pinturas de los artistas del Centro de Arte Creatium representando dignamente a Barquisimeto y al Estado Lara, tanto en Caracas como en el resto del mundo donde serán exhibidas estas obras del arte infantil.

La Fundación para la Educación Artística de Japón Bíiku Bunka Kyoukai Patrocinante del evento a nivel internacional, hará la selección de las mejores obras del mundo en mayo de 2008, a través de un jurado internacional que se reunirá tras la exhibición de los dibujos en Tokio, Osaka e importantes ciudades fuera de Japón. De acuerdo a su originalidad, los ganadores recibirán el Premio del Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón, Premio Supremo de Oro, Medalla de Oro, Medalla de Plata y Medalla de Bronce.

Jesús Pernalete Túa a través del Centro de Arte Creatium insiste en que gracias a este evento
artístico anualmente se establece un vínculo entre los niños del país y del mundo que trasciende más allá de la raza, el idioma y las costumbres para mostrar el pensamiento infantil, y plantea lo siguiente: “Las artes plásticas son expresión, comunicación, juego, magia, que permiten el desarrollo del potencial creativo y las sensibilidades de nuestro niños y adolescentes. La libertad de expresión a través de las artes plásticas  aumenta en el niño las posibilidades de conocer y entender su entorno, le ayudan a desarrollar un criterio ético y estético y también lo fortalecen para convertirse en un ser humano autónomo y a la vez empático. El camino que recorre el arte pasa por estaciones de vivencias y observaciones, representaciones, sensaciones, imaginaciones y realizaciones, entre otros procesos, que llevan a un conocimiento de sí mismo y a la expresión de éste conocimiento, permitiéndole plasmar en sus obras su mundo interior y también los acontecimientos que le rodean”.

 

jpernaletetua@yahoo.com


   Sin Libertad de Expresión

   Reina el Totalitarismo

    Por: Jesús Pernalete Túa


 

 

      


          

 

 31-05-07

La libertad de expresión es la piedra en la bota del totalitarismo militarista. Decía el escritor George Orwell que si la libertad significa algo, es el derecho de decir a los demás lo que no quieren oír. Habría que añadir que libertad de expresión es, además, lo que alguna gente, y especialmente funcionarios gubernamentales de turno no quieren que se oiga.


Los regímenes militaristas y totalitarios como el de Venezuela, obran con la presunción de conocer completamente el curso de la historia y las obras de la naturaleza divina. Fundan su planificación  total sobre la base de este conocimiento total. Pero como nadie puede, ni a través del conocimiento ni a través de la acción, someter a la totalidad de la sociedad, aquel que no obstante intente hacerlo debe, en consecuencia, tomar el control total por la fuerza, pero lo hará como un asesino que toma posesión de un cadáver y no como un líder transformador que busca entrar en acuerdos con otros seres humanos para levantar una sociedad con un destino en común. En el reino del totalitarismo, la libertad de expresión está brutalmente eliminada, y la política de Estado será la persecución, intentando aislar a quien levante su voz de inconformidad con el régimen, buscando que se retire a la profundidad más secreta de su ser para obligarlo a perder la fe en sí mismo, para que las dudas sobre la verdad de lo que cree puedan desquiciarlo, llegando a creer en las ideas más absurdas forzado a hacerlo por la constante presión de los medios gobierneros que lo rodean, llegando finalmente a la autocensura más férrea.


Gandhi célebre como hombre religioso, no intentó escapar al escenario del mundo de la opresión para forjarse un destino solitario o autocensurado, él dijo: “Mí esfuerzo se dirige hacia el reino de la salvación, que es la libertad en todos los aspectos del ser humano. Para mí el camino hacia la salvación está en el incesante trabajo que dedico al servicio de mi país y de la humanidad. Quiero identificarme con todo ser viviente. Quiero vivir en paz tanto con el amigo como con el enemigo”. Consideró que entre sus deberes religiosos se encontraban la reforma social y la acción en políticas públicas. No fundó una orden religiosa, sino un partido político. Gandhi trajo hasta nosotros la lección de los antiguos santos, según la cual ninguno que crea en los valores espirituales puede abandonar a su destino a los millones de hombres y mujeres que la miseria y las condiciones deplorables de vida condenan a un infierno sobre esta tierra. El servicio activo a favor de la libertad es parte integrante de la vida espiritual.


Gandhi nos enseñó que el ser humano exige ser tratado con todo amor y respeto, por lo tanto, le pertenece el derecho a la vida, a la libertad, a la expresión y a la seguridad. La libertad de ser uno mismo es el derecho de la personalidad. Nuestra civilización fracasa en la medida en que estos ideales son negados o traicionados. Cada individuo es miembro de una comunidad en la cual comparte el trabajo con los otros, pero es también un individuo con sentidos y emociones propios, deseos y afectos, intereses e ideales, y es aquí donde la libertad de expresión, de creación y de discernimiento se vuelven derechos humanos fundamentales para el florecimiento de un país con verdadero sentido de la democracia y del desarrollo humano integral.
 

jpernaletetua@yahoo.com


Crónica de una mordaza anunciada

Por: Jesús Pernalete Túa

 


 

 

 

 

   

    20-05-07

Las nuevas generaciones de venezolanos que no sufrieron la falta de libertad de expresión en anteriores dictaduras, tal vez no valoren en su justa y necesaria medida el valor de un derecho humano fundamental sin el cual el Estado de Derecho no existiría. La libertad de expresión es el oxígeno de las sociedades libres y democráticas: sin ella, la atmósfera sería irrespirable. Gracias a su desarrollo firme y vigoroso, el ser humano puede aspirar a ser más libre, o a no dejar nunca de serlo, nos hace más libres y también más iguales, pues es uno de los pasos ineludibles para forjar una sociedad donde los ciudadanos tengan las mismas oportunidades de conocimiento de la actualidad y realidades de un país, del continente y del mundo en general.

Pero el debate relacionado con la libertad de expresión requiere entender la realidad de las dos poderosas fuerzas que ahora reinan sobre el planeta Tierra, es decir, los valores del mundo democrático y los dogmas del mundo del totalitarismo. De un lado están las posibilidades ofrecidas por la libertad, por el otro, el control absoluto de parte de una sola mente, de un lado la búsqueda, la discusión y la lucha constante entre espíritu y materia, por el otro, las maquinaciones de la intriga, de un lado, la iniciativa individual dentro de los limites de lo posible, por el otro, la manipulación indecente sin respeto a ningún limite, de un lado, la variedad rica en pluralidad de pensamientos, del otro la uniformidad del pensamiento único con la organización del estado-hormiga, compuesto de seres humanos no considerados por sí mismos sino devorados, como si fuesen una sustancia de desecho, por el partido único, por la burocracia ineficiente, por la policía corrupta, por el ejército cómplice o por los tribunales mercaderes de la justicia. Decía el escritor George Orwell que si la libertad significa algo, es el derecho de decir a los demás lo que no quieren oír. Habría que añadir que libertad de expresión es, además, lo que alguna gente, y especialmente funcionarios gubernamentales de turno no quieren que se oiga.

Por esto, los comunicadores sociales, los medios de comunicación y de expresión no deben ser un espejo donde reflejarse a si mismos sino un espejo donde se refleje la sociedad, con sus virtudes y sus defectos, con sus luces y sus sombras. Escribió Miguel de Cervantes en ese canto a la libertad del pensamiento que es el «Quijote» que «la libertad no hace felices a los hombres; los hace sencillamente hombres». Es un buen consejo al que rendir homenaje ayer, hoy y siempre: la libertad de expresión no sirve para hacer feliz al ser humano, sencillamente lo hace ser humano.

jpernaletetua@yahoo.com


El artista: más allá del pensamiento único

Por: Jesús Pernalete Túa


 

 

      


           14-05-07

La humanidad tiene necesidad de artistas, del mismo  modo que tiene necesidad de científicos, periodistas,  médicos, agrónomos, así como de testigos de la fe,  maestros, padres y madres, que garanticen el  crecimiento y desarrollo de la sociedad basados en la  pluralidad de pensamientos para generar nuevas  respuestas ante los intentos dogmáticos y absolutistas  de someter a los pueblos a un pensamiento único  arrasador, en nombre de ideologías trasnochadas que  desprecian la diversidad en todas sus expresiones, y  pongo de ejemplo la no tan lejana aparición a cargo de  un maniático cabo austríaco, que arrastró a Alemania y  al mundo a la peor hecatombe de la historia, en el  intento de borrar todo indicio cultural que fuese  diferente a lo que él consideraba puro y correcto.

En el amplio panorama cultural de cada nación, los  artistas tienen su propio lugar. Precisamente porque  obedecen a su inspiración en la realización de obras  verdaderamente válidas y bellas, no sólo enriquecen el  patrimonio cultural de cada nación y de toda la  humanidad, sino que prestan un servicio social  cualificado en beneficio del bien común, están  conectados con el espíritu de Dios el cual tiene   la  fuerza vital creadora de todas las cosas. Él da al  artista la sensibilidad y la imaginación, el  discernimiento y la sabiduría. Por lo tanto, el  artista provisto con estas herramientas debe construir  una nueva realidad frente al intento totalitario de  borrar el pasado histórico de los pueblos, su cultura,  sus creencias y sus valores en aquellas sociedades  donde se quiera implantar con sangre y olvido el  pensamiento único ya sea vestido de cachucha y con un  habano en la boca, o disfrazado de  blue jean  modernista y consumista.

El espíritu creador de los artistas está en el origen  mismo de la demanda existencial y espiritual del  hombre, la cual nace no sólo de situaciones  circunstanciales, sino de la estructura misma de su  ser, por esto, la presencia y la actividad del  espíritu creador del artista  no motiva sólo a los  individuos, sino a la sociedad y a la historia, a los  pueblos, las culturas y hasta a las religiones. El  espíritu creador, en suma, está en el origen de los  más nobles ideales y de las iniciativas de bien que la  humanidad requiere en estos tiempos de crisis.

Por lo tanto, la capacidad expresiva y espiritual del  artista no puede replegarse en ella misma o ser  exclusivamente contemplativa de si misma. Debe estar  atenta a la vida y servir a la colectividad. Debe  ocuparse de los asuntos cotidianos, de las pequeñas  experiencias de cada día, así como de las grandes  cuestiones de la vida y supervivencia del hombre  moderno, y también de las religiones y de las obras de  la cultura humana. La expresión artística plural y  espiritual, significa cooperación en favor de la vida,  de la justicia, de los derechos humanos y de la paz.
 
En este contexto no estoy pensando en acciones  espectaculares, sino en cooperar en las obras de caridad de cada día, para los niños, los jóvenes, los  enfermos, los discapacitados y la gente mayor, en las  huellas, en las esperanzas, en las metas de la vida,  en la observación de los signos de los tiempos que se  encuentran por todas partes, allí donde la vida nace,  está en fermento, se expande, pero también donde las  esperanzas de vida son malogradas, estranguladas,  amordazadas y suprimidas. En cualquier lugar donde sea  mostrada la vida verdadera y nueva, allí debe obrar el  espíritu creador del artista, porque allí se  encontrará en la espiritualidad de la verdadera  comunión con Dios.
 

jpernaletetua@yahoo.com


El verdadero valor del la Contraloría Social

Por: Jesús Pernalete Túa

 


 

 

 

 

   

    22-04-07

Las confrontaciones entre la participación, los  privilegios y una cultura del egoísmo, hecha desde el individualismo, podría, profundizar la crisis de  eficacia del Estado, sí su nivel de eficiencia y burocracia no se adecuan a lo que conlleva la  participación ciudadana. Si así fuera, que se profundice la crisis. Los procesos sociales no se  detienen, marchan progresivamente hacia su mejor  construcción y quienes pretendan detenerlos se quedan al margen o a un lado de ese proceso social o,  simplemente, desplazados por el tiempo histórico que inexorablemente avanza con los mejores.

La participación ciudadana y la Contraloría Social,  son la decisión de dejar atrás el paternalismo con que  se ha pervertido la conducción del Estado venezolano y  el equilibrio de las relaciones de poder, en cuanto a  planificación y toma de decisiones desde la sociedad.
 

En las manos de los ciudadanos como contralores  sociales está el poder para cambiar la realidad de una  sociedad egoísta que se resistió siempre a todos los  cambios. Las Contralorías Sociales y Los Consejos  Comunales no han sido diseñados para disfrazar  promesas, sino para presentar soluciones; para trazar  las acciones y quitar los obstáculos.

 

El surgimiento de nuevas instituciones sociales  con  poder  de articulación institucional y el
fortalecimiento de la redes sociales para la  instauración de la responsabilidad del ciudadano en
los asuntos públicos permite el empoderamiento del  pueblo y la  consolidación de un poder popular solidario, transparente, humanista, protagónico,  tolerante y que practique la equidad para la materialización de la Democracia  Social de Derecho y  de Justicia que es el anhelo y aspiración de los que  luchamos por una sociedad justa y sin  exclusiones,  pero necesita de la incesante acción de la comunidad,  de la gente. Es por esto que los Contralores Sociales  son parte fundamental en el seguimiento permanente de  las tareas, decisiones y acciones de los Consejos  Comunales, promoviendo la participación de la  comunidad, y en la medida en que la comunidad participa en la toma de decisiones, vigilancia y  seguimiento de esas acciones del Consejo Comunal se  garantiza mayor transparencia, promoviendo la  responsabilidad de lucha colectiva contra la corrupción, el derroche y el clientelismo, tanto en la  comunidad, en el Municipio, la Región y hasta a Nivel  Nacional.

 

jpernaletetua@yahoo.com


Anarquía, violencia y
pornografía infantil

Por: Jesús Pernalete Túa


 

 

      

 

      04-04-07

La infancia se considera el tiempo de crecer, de jugar  y de soñar, es el tiempo de sentir la protección de  los adultos que nos rodean, pero en la Venezuela actual existe una verdadera campaña nacional para  arrancarle la infancia a nuestras niñas y niños,  empujándolos a convertirse en adultos prematuramente,  incitándolos a comenzar su vida sexual mediante  mensajes de publicidad, música, moda, entre otras  cosas. Un país y su gente no crece ni se desarrolla bajo un estado permanente de violencia verbal a través  de los medios de comunicación del Estado, ni bombardeado por música misógina y pornográfica como el  reggetón, difundida por muchas emisoras privadas, ni  con "industrias piratas" buhoneriles que comercian  libremente con pornografía infantil en las calles de  toda Venezuela, porque estas formas de violencia se generalizan y degradan al ser humano, porque la  violencia crea anarquía y descompone a las familias  que día a día se vuelven más pobres frente a una  inflación económica que galopa libremente, teniendo  que salir a la calle todos sus miembros para completar  el mínimo ingreso mensual. En la medida en que se  irrespetan los derechos humanos, los derechos de niños y adolescentes se crea un caldo de cultivo donde se  declara la guerra de todos contra todos, donde nada  tiene valor, salvo el valor material, el consumo  irracional que todo lo corrompe, que todo lo devora,  desvalorizando a la infancia, a la mujer, a los  ancianos a la diversidad cultural, robando nuestro  futuro, perdiendo de manera ostensible nuestra  capacidad de tener mejores generaciones con alta  autoestima, capaces y con liderazgo, y en su lugar  tendremos generaciones llenas de traumas y conflictos  emocionales, psíquicos, físicos y otros tantos que no  tendremos oportunidad alguna de creer en un futuro mejor.


Está claro que en Venezuela los problemas sociales han  desbordado a los organismos del Estado, los entes  gubernamentales se han vuelto parte del problema y no  de la solución, siendo la delincuencia, la situación  de las cárceles, el tráfico de drogas, aborto y  embarazo precoz entre otros, los grandes temas no  resueltos de esta "Nueva Nación". Pero, las políticas  sociales no deben ser vistas como problema exclusivo  del Estado, debemos asumir que dicho problema es de todos nosotros, cada uno de nosotros provenimos de un  núcleo familiar, base de la sociedad y consecuentemente eje del estado moderno, según la  concepción clásica de la familia. ¿Así pues, dentro de  nuestras familias, cuantos niños y niñas existen?  ¿Cuántos adolescentes son nuestros familiares, cuán  descuidados y en riesgo pueden estar?, ¿estarán  inmersos en la prostitución y explotación sexual infantil mediante la pornografía? Así, al hacernos estas simples preguntas entenderemos que las políticas sociales, no pueden trasladarse exclusivamente a  nuestros gobiernos locales, regionales o nacionales,  somos nosotros quienes podemos detectar de primera mano el riesgo, propensión y otras  situaciones que  puedan presentar nuestros niños y niñas, somos  nosotros, los miembros activos de la sociedad quienes  debemos hacer frente a esta realidad ante la cual no  podemos seguir diciendo que no existe, que no nos  toca, que es nueva para nosotros.


La prostitución y la explotación sexual infantil no  son un fenómeno exclusivo de los pobres o la población  marginal, las clases media y  alta, todas,  absolutamente todas tienen riesgo de ser víctimas de  este flagelo. Que diferencia existe entre una niña que  se prostituye en una calle céntrica de cualquiera de  nuestras ciudades, recibiendo unos pocos bolívares por  su cuerpo con los cuales puede llevar un pedazo de  comida a su casa y otra menor que es contactada en su casa mediante celular y que por el contrario es una  niña de una clase social solvente que busca al prostituirse tener medios económicos para adquirir  joyas, ropa y demás lujos. Habrá alguna diferencia...  definitivamente NO, son en conclusión dos menores que tendrán para siempre en su mente esa realidad, difícil  de borrar, con secuelas que probablemente jamás  superarán del todo.

Así es la realidad del problema  social de la prostitución y la explotación sexual  infantil a través de la pornografía, amplio y  complejo, pero ante el cual nuestra posición no debe  ser solo la del asombro y la perplejidad, debemos  educar en valores humanos, dar el ejemplo como padres  y madres ejemplares, sin doble moral, nuestra tarea es  estar atentos al entorno y actividades de nuestras  hijas, hijos, alumnas, alumnos, primas, primos,  familiares, vecinos, debemos orientar y denunciar,  crear frentes sociales que ataquen los sitios de  prostitución infantil, acudir y apoyar a las  organizaciones no gubernamentales, fundaciones y  entidades del Estado para denunciar y hacer frente a  quienes pretenden arrebatarnos  a nuestros hijos,  nuestro futuro y nuestra esperanza.

 

jpernaletetua@yahoo.com


Consejos Comunales:

Contrapesos de Poder

Por: Jesús Pernalete Túa

 


 

 

 

 

 

   

 

   15-03-07

Las aceleradas transformaciones mundiales y las  condiciones que se viven en nuestro país, obligan a un  cambio sustantivo en la forma de gobernar, mediante la  definición y el impulso de un nuevo esquema que  garantice el establecimiento de oportunidades para que  todas las personas logren una calidad de vida digna.
 
La introducción de los Consejos Comunales como forma  de organización de las comunidades resulta una  potencial oportunidad de participación ciudadana, con  el fin de generar los necesarios contrapesos  democráticos para evitar los abusos del Poder  constituido, es decir alcaldías, gobernaciones y  gobierno nacional, frente al Poder Popular, es decir  nosotros el Pueblo.
 
Como Ciudadanía de vocación democrática debemos  fomentar el  Triángulo de Solidaridad, que se sustenta  en el convencimiento de la impostergable necesidad de  gobernar con y para las personas, incluyendo a todos  los sectores sociales y económicos por igual. Es una  nueva forma de hacer las cosas que buscaría devolver  la credibilidad de las personas en la función pública,  que permita mejorar la capacidad de respuesta de las  instituciones a las demandas reales de la población,  las familias y las comunidades, mediante la  modernización institucional y la promoción de  mecanismos efectivos de participación ciudadana en la  toma de decisiones, basado en principios de:  Solidaridad, Respeto a los derechos humanos, Respeto a  la pluralidad y diversidad cultural, Democracia  participativa, Equidad y Flexibilidad.
 
El Triángulo de Solidaridad es una estrategia que  persigue el desarrollo humano duradero, con la  participación de todos los venezolanos en programas y  proyectos, para beneficio de sus familias y sus  comunidades, siendo los protagonistas de sus propios  logros, que les permita asumir con responsabilidad y  actitud de triunfo los cambios para el mejoramiento de  la calidad de vida.
 
Se llama Triángulo porque integra tres partes en el  proceso de trabajo conjunto: Los Consejos Comunales  legítimos, sin control político partidista, las  municipalidades y las demás instituciones del Estado.

Es de solidaridad porque hace que los tres actores  trabajen juntos, poniendo sus recursos, su tiempo y  esfuerzo en proyectos que serán de beneficio para  todos. Los Consejos Comunales son para hacer  seguimiento permanente a las tareas; en la medida en que la comunidad participa en la toma de decisiones,  vigilancia y seguimiento de esas decisiones se  garantiza mayor transparencia, también promueven la  responsabilidad de lucha colectiva contra la  corrupción, el derroche y el clientelismo. Ayudan a  construir moral pública y a la integración  transparente de la ciudadanía con las instituciones  legítimas de la democracia y el Estado, ya que en  lugar de acuerdos amañados por debajo de la mesa, las  discusiones sobre temas como la participación regional  en proyectos de obras de envergadura se exponen en  público, ante la comunidad, los funcionarios y todos  los interesados, de esta manera nada puede estar por  encima de las asambleas de ciudadanos y ciudadanas.
 
Corresponde a los vecinos y ciudadanos organizados  desechar y derrotar las pretensiones de dirigentes de  partidos políticos o funcionarios parcializados con  campañas partidistas que pretendan manipular esta  organización comunitaria. La comunidad debe imponer  sus decisiones a través de la Asamblea Constituyente  Comunitaria como máxima instancia de decisión popular.
 

No hay Alcalde, Gobernador ni funcionario público  autorizado para controlar la autonomía de los Consejos  Comunales. Nadie tiene derecho, ni autoridad para  privar a las Asambleas de ciudadanas y ciudadanos de  su autodeterminación y mucho menos pretender controlar  las funciones de los Consejos Comunales ya que  representan el embrión de un verdadero Poder Popular.
 

En nuestras manos está el Poder para cambiar la  realidad, es nuestra decisión participar en el cambio,  recordemos que la apatía, la indolencia y la  desesperanza enferman a los pueblos de  populismo, de  totalitarismo y de dictadura.


jpernaletetua@yahoo.com


En el río de la fe y la esperanza

Por: Jesús Pernalete Túa


 

 

      

 

 09-01-07

Una vez al año, al acercarse el 14 de Enero reflexiono sobre el tema de la fe y la esperanza, y en la medida de mis posibilidades trato de plasmar esta reflexión sobre un lienzo multicolor en honor a la Divina Pastora. En este año que recién comienza siento que la incertidumbre y la desesperanza están dominando el espíritu de nuestra Nación. La perdida de la Libertad, el atropello a los derechos humanos, la censura y la autocensura, la inseguridad, y el sentimiento de estar aislado causan un profundo perjuicio en nuestra gente
y pueden paralizar a la colectividad. Pero, cuando los seres humanos estamos armados de esperanza nunca estamos indefensos. Las personas con esperanzas se convierten en los más firmes agentes para el cambio.


La esperanza es tan esencial para la vida como lo son la comida y el agua. La fe en nosotros mismos y en el futuro nos ayuda a continuar frente a los desastres y los conflictos.

Las grandes corrientes filosóficas y religiosas del mundo enseñan que el mismo poder que mueve al universo existe dentro de nuestra vida. Cada persona tiene un inmenso potencial, y un gran cambio en la dimensión interior de la vida de una persona tiene el poder para tocar la vida de otros y transformar a la sociedad.


Cuando cambiamos nuestra determinación interior, todo comienza a moverse en una nueva dirección. La esperanza, en este sentido, es una decisión. Cuando poseemos el tesoro de la esperanza, podemos extraer nuestro potencial y fuerza interior. Una persona de esperanza siempre puede avanzar.


La esperanza es una llama que nutrimos dentro de nuestro corazón. Puede ser provocada por alguien -por las palabras de aliento de un amigo, pariente o mentor- pero debe ser avivada y mantenida ardiendo a través de nuestra propia determinación. Lo más crucial es nuestra decisión de continuar creyendo en la ilimitada dignidad y las posibilidades tanto de
nosotros mismos como de los demás. Creer en nosotros mismos y en los demás y seguir promoviendo la difícil lucha interior por hacer de esta la base de nuestras acciones, puede transformar una sociedad como la nuestra, que día a día parece estar desplomándose
hacia la oscuridad. Puede haber momentos en los que, confrontados con la absurda realidad, estamos al borde de perder toda esperanza. Si no podemos sentir esperanza, es hora de crear alguna. Y nuestra capacidad para la esperanza realmente puede ser expandida y fortalecida por las circunstancias difíciles. La esperanza que no ha sido probada no es más que un frágil sueño. Ella comienza a partir de este desafío, de este esfuerzo por luchar hacia un ideal, no obstante lo distante y duro que pueda parecer. Yo creo que la tragedia fundamental en la
vida no es la muerte física. Más bien, es la muerte espiritual la que origina la pérdida de la esperanza, el no insistir en nuestras propias posibilidades para el desarrollo humano y el cambio.

Los problemas que afronta nuestro país son desalentadores por su profundidad y complejidad. A veces podría ser difícil ver por dónde -o cómo- comenzar. Pero no podemos quedar paralizados por la desesperación. Cada uno de nosotros debe emprender acciones hacia las metas que nos hemos establecido y en las cuales creemos, tanto individuales como
colectivas. En lugar de aceptar pasivamente las cosas tal como nos las quieren imponer, debemos enrumbarnos en el desafío de crear una nueva realidad, caminar en el río de la fe y la esperanza. Es en ese esfuerzo donde se encuentra la verdadera e imperecedera esperanza de un país y un mundo mejor.

 

jpernaletetua@yahoo.com


LIDERAZGO CIUDADANO PARA LA  INCIDENCIA PÚBLICA

Por: Jesús Pernalete Túa

 

 

 

 

 

    10-11-06

En Venezuela vivimos actualmente procesos de transformación que abarcan todos los aspectos de la vida social. La fuerza, magnitud y tendencia principal de estos cambios sociales, culturales y educacionales conllevan importantes elementos de incertidumbre. La democracia se tambalea en una sociedad de pobreza y desigualdades, donde muchos derechos humanos básicos no están resueltos y la economía muestra un sistema rígido que propicia el consumismo, agravando el endeudamiento de la población y la mala distribución de la riqueza.

Se ha practicado en la política partidista y en la empresa pública y privada visiones de liderazgo, asociadas a competencias técnicas destinadas a conseguir la "conducción" eficiente y de adaptación de los grupos sociales. El liderazgo se ha visto como una racionalidad metodológica que se valida únicamente a partir de una lógica de resultados. Sin embargo, desde el enfoque ciudadano, el Liderazgo se construye desde una condición interpretativa de la realidad, implica una práctica reflexiva, El "hacer" se refiere a una acción transformadora sujeta a valores construidos y adoptados en los espacios sociales. Es una pedagogía que se desarrolla sobre las posibilidades de establecer una crítica a los sistemas sociales y abrir a los sujetos a nuevos mundos. Eje de este enfoque es la idea de "posibilidad", asociada a temas generadores como "interés", "sistemas", "globalidad", "transformación", "acción colectiva". El "saber hacer" se dimensiona en el "saber qué" y en "saber para qué".

El Liderazgo Ciudadano se desarrolla en el ámbito de lo público, busca la incidencia, moviliza ideas, construye agendas de trabajo, articula actores en función de fines públicos, por tanto su ejercicio siempre es intencionado, busca generar transformaciones a partir de las dinámicas particulares de las comunidades y capacidades para trabajar en redes sociales. Por esta razón, la formación para el Liderazgo Ciudadano requiere de una "pedagogía crítica" que sitúe al sujeto en su comunidad como un práctico-reflexivo y como un aprendiz crítico. Esto permitirá que se constituyan en actores organizados y formalizados en términos institucionales acrecentando así su capacidad de interlocución y representatividad frente a otras organizaciones y el resto de la sociedad.

Esta estrategia nos remite al concepto de ciudadanía activa, a la cada vez mas necesaria participación ciudadana, a una ciudadanía con sentido colectivo, donde siendo importantes no son suficientes las soluciones individuales, en particular si no van acompañadas de un proyecto transformador, que actúe responsablemente en todos los niveles y sea capaz de generar diálogos y mantener debates con quienes deciden políticas en el Estado y en los sectores empresariales en procura de que asuman las responsabilidades que les son propias, poniendo énfasis en los valores comunitarios, en el sentido de la responsabilidad, la justicia social, ecológica y de género.
 

jpernaletetua@yahoo.com


INCIDENCIA PÚBLICA Y CONFIANZA INTERPERSONAL
Por: Jesús Pernalete Túa

 

 

 

 

 

 

         15-10-06

"El bienestar de una Nación depende de la confianza interpersonal como valor social fundamental, pues donde éste abunda, florecen tanto los mercados como la política democrática". En Venezuela resulta de vital importancia reflexionar sobre esta tesis del analista  Francis Fukuyama, ya que la percepción institucional y la participación social están seriamente afectadas por el hecho de que los venezolanos, no creemos en nosotros mismos, es decir, los venezolanos desconfiamos de los venezolanos. 

En el deber ser, para el común de los venezolanos el aspecto personal de mayor importancia es la familia, seguido por el trabajo, el tiempo libre, la religión y los amigos. Y dentro de la familia, los valores que deben ser enseñados son los buenos modales, la
responsabilidad, la tolerancia, el respeto y el trabajo duro. Al comparar la desconfianza que sentimos hacia nuestros conciudadanos y los valores que deseamos poseer, es obvio que el venezolano como parte de un colectivo, es diferente totalmente al venezolano en su aspecto individual, este contraste contradictorio puede ser balanceado en la medida en que aumente la educación ciudadana y la organización de la sociedad, representando en su integración  a diferentes tipos de entidades, afrontando la participación, en especial la participación política como  digno ejercicio de los derechos y deberes democráticos.

El capital humano de Venezuela desea emitir señales constructivas con relación a sus valores positivos, por lo cual es indispensable reforzar y estimular estos valores como soporte a los desafíos que presenta la actual realidad del país. A nivel global a quedado
demostrado que la manera más eficaz que las sociedades en todo el mundo han encontrado hasta ahora para formar en valores a su gente es a través de la familia, la escuela y el trabajo, padres, madres, maestras y maestros son el punto de partida para
construir la Sociedad Solidaria que necesitamos, la que se reencuentre con la confianza interpersonal.

Esta posibilidad fortalecería a la Sociedad Civil, como elemento pivotal en la ruta hacia la modernización y en lo que concierne a la búsqueda del equilibrio entre el Estado y la sociedad a través de la incidencia pública. Desde esta perspectiva podemos vislumbrar nuevas alternativas de participación social, y aunque la crisis en la credibilidad de las
instituciones políticas convencionales es grave y debe estudiarse a fondo, se observa una plataforma ciudadana que cada día se distancia más del autoritarismo y es propicia para la negociación y la toma de decisiones transparentes.

Son evidentes las presiones a las cuales permanece sometido el sistema democrático venezolano, pero a la vez se hace más urgente la necesidad de activar estratégicamente las reservas de estabilidad, localizadas en las organizaciones de la sociedad civil que apoyan la democracia como sistema de gobierno y pueden cooperar con la superación de sus aspectos más débiles, soportar las reestructuraciones necesarias para recuperar la satisfacción y lograr el bienestar de toda nuestra sociedad. En esa dirección hay que empeñar los mejores talentos, de modo de encarar la compleja tarea colectiva de hallar un sentido razonable para el destino del país.

jpernaletetua@yahoo.com


1ª Parte
Las maniguetas del ataúd
Por: Jesús Pernalete Túa

 

 

 


   05-10-06


Por muchos años Zimbabwe fue conocido como la "joya" de África. Rico en recursos naturales y tierra fértil, produjo suficiente comida para alimentar a su gente y exportar a otros. El sector agrícola producía 60 por ciento de los insumos para la producción de su industria manufacturera, por lo tanto la agricultura era verdaderamente la columna vertebral de la economía. Tal vez lo más importante es que el país tenía un Estado de Derecho sólido, con un sistema de derechos de propiedad moderno que permitía que los dueños utilizaran el valor de sus tierras para desarrollar y construir negocios nuevos, o expandir los anteriores. Todo aquello condujo al crecimiento del Producto Interno Bruto real, el cual en promedio era de 4,3 por año luego de la independencia en 1980.

Existían fincas y haciendas privadas ubicadas en zonas de pocas lluvias y suelos poco fértiles y resultaban altamente productivas y rentables, y también había fincas y haciendas  comunales en áreas fértiles y de buenas lluvias  pero, en casi todos los casos, las fincas comunales eran improductivas y sobreexplotadas, mientras que las fincas privadas eran verdes y exuberantes. ¿Por qué la diferencia entonces? La respuesta está en los derechos de propiedad entre las dos áreas. Las fincas privadas tenían títulos de propiedad sólidos, que estimulaban a los agricultores para administrar eficientemente la tierra y le permitió al sector bancario prestarles fondos para la maquinaria, las tuberías de aluminio para riego, semillas, equipos e implementos agropecuarios.

En contraste, las fincas comunales estaban en permanentes disputas entre grupos que pretendían controlar el trabajo y la propiedad colectiva mientras la tierra era sobreexplotada y erosionada considerablemente a través del tiempo. Además, sin títulos de propiedad, habían muertes frecuentes producto de venganzas relacionadas con los derechos de uso de la tierra entre los residentes de las aldeas y el jefe de la aldea, ya que cada aldea había complicado las restricciones de cómo se podía o no usar la tierra.

Desafortunadamente, el rol vital que los derechos de propiedad jugaban como eje de la economía de Zimbabwe fue invisible para la gran mayoría de la población. A principios del  año 2000, a Robert Mugabe el dictador, se le dio un memorando confidencial por parte del Banco de la Reserva de Zimbabwe, que predecía el peligro de avanzar con las confiscaciones de tierra.

En la segunda parte de este artículo veremos cómo estas medidas populistas llegan a las maniguetas del ataúd.

jpernaletetua@yahoo.com


2ª Parte
Las maniguetas del ataúd
Por: Jesús Pernalete Túa


 

 

 




En Zimbabwe, la otrora "joya" de África gracias a su producción agrícola, a su dictador Robert Mugabe  se le dió a principios del año 2000 un memorando confidencial por parte del Banco de la Reserva de Zimbabwe, que predecía el peligro de avanzar con las y atizada por los círculos de ex militares ligados a Mugabe, resultaría en el retiro de la inversión extranjera, en incumplimiento en el pago de los préstamos agrícolas y en un colapso masivo de la producción del agro y la cría.

A mediados del año 2000, los ciudadanos rechazaron el intento de Mugabe de expandir los poderes confiscatorios del estado en un referendo. Además, en una encuesta del 2000 conducida por la Fundación Helen Suzman, solo 9 por ciento de los ciudadanos de
Zimbabwe decían que la reforma agraria era el asunto más importante para la Nación, es decir el común de la gente no lo veía como prioritario dentro de los problemas que debía atender el gobierno.
 
Pero volvamos de nuevo al memo enviado por el Banco de la Reserva de Zimbabwe a principios de 2000, ya que resultó ser contundentemente profético. Desafortunadamente, Mugabe lo ignoró. Entre el 2000 y el 2003, su gobierno procedió y autorizó la confiscación de casi todas las 4.500 unidades agrícolas privadas. El objetivo oficial era el de dividir las tierras en cientos de miles de pequeñas parcelas para los agricultores comunales. En la práctica, gran parte de las parcelas terminaron en manos de los ex militares que apoyaban políticamente a Mugabe y de los funcionarios civiles del gobierno, quienes no sabían como manejar una unidad de producción agrícola.

Durante los siguientes tres años, la economía comenzó a desmoronarse con velocidad de vértigo. Para el 2003 esta economía entraba en decrecimiento más rápido que
cualquier otra en el mundo, a una taza de 18 por ciento al año. La inflación estaba subiendo por un 500 por ciento, y los ciudadanos de Zimbabwe perdieron más de un 99 por ciento de su valor de poder adquisitivo.
   

Hoy la economía continúa su extraordinaria caída libre. Los inversionistas financieros han huido, por miedo a que otras propiedades privadas sean confiscadas o expropiadas, la inversión extranjera directa cayó a cero para el 2001 y como el gobierno ya no respetaba los títulos de propiedad de tierra, había muchas menos solicitudes para préstamos bancarios.

Docenas de bancos colapsaron y aquellos que no, se negaron a extender crédito para los agricultores. El colapso del sector agrícola derivó en una gran hambruna, mientras que los agricultores privados se fueron a otros países africanos tales como Zambia,
Nigeria, y Ghana llevándose con ellos el conocimiento específico de las prácticas de la producción agrícola.
                

El gobierno de Zimbabwe ha culpado del colapso económico a una variedad de factores externos, incluyendo a las conspiraciones del imperio Yanqui y al racismo. Zimbabwe por lo tanto representa un estudio de caso contundente sobre los peligros de ignorar el Estado de Derecho y los derechos de propiedad al implementar las reformas agrarias. La lección aprendida aquí es que los derechos de propiedad privada bien protegidos son
cruciales para el crecimiento económico y sirven como el eje de una sana economía.

Una vez que esos derechos son socavados o suprimidos, las economías tendrán la
tendencia a colapsar con una velocidad sorprendente y devastadora. Eso es debido a la consecuente pérdida de la confianza de los inversionistas, la desaparición del valor de la tierra y la desaparición de sabiduría e incentivos emprendedores, siendo todos ingredientes esenciales para el crecimiento económico.

Se me olvidaba decirles, que las tuberías de riego ya no son propiedad de nadie, así que están siendo excavadas y retiradas de la tierra como deshecho, sin costo alguno, y finalmente son derretidas para hacer maniguetas de ataúdes, una de las pocas industrias crecientes que quedan en el país.


jpernaletetua@yahoo.com


Sensibilización y expresión
plástica infantil
Por: Jesús Pernalete Túa


 

 


Todo ser humano ha manifestado en algún momento de su vida el impulso de marcar algo  sobre un papel u otro tipo de soporte; es un deseo de decir algo sobre el mundo o expresar una pasión o impulso interior. El arte a través del dibujo o la pintura en general, es un sistema de reproducción de la naturaleza y de la percepción humana. Dibujar es buscar una imagen que apresa, ilustra y sintetiza una visión, una visión de algo físico, exterior, o algo interior, íntimo, psicológico. La creación de una imagen es una trascripción  interpretativa pero, sobre todo, una experiencia de expresión.

Como padres o educadores debemos sensibilizarnos y entender que el arte es un lenguaje. Pero no es un lenguaje cualquiera, es el lenguaje del corazón, del alma, de los pensamientos, es nuestra propia esencia que se ve plasmada de múltiples formas y todas válidas, y más aún en el mundo de los niños. Lo maravilloso del arte es la inmediatez con la que se transmiten infinidad de sensaciones, de estados de ánimo, de creencias, con simplemente el uso de los sentidos. Es una manera de comunicarnos con los demás y que ellos se comuniquen con nosotros,  y esa comunicación es capaz de pasar barreras insalvables como son el tiempo y el espacio, logrando que ese mensaje, muchas veces, se pueda escuchar en la soledad del silencio, y ser capaz de conmovernos, de alegrarnos  y de motivarnos a seguir adelante.

A diferencia del lenguaje verbal, que contiene grandes dosis de racionalidad debido a que los sentimientos han de ser traducidos a palabras, el dibujo o la pintura y en general la expresión plástica infantil se revela como un medio idóneo a través del cual los niños comunican su manera de entender, racional y sobre todo emotivamente, la realidad natural y humana que les rodea.

Pero el sistema educativo nos plantea una encrucijada ¿Tenemos que elegir entre "saber" o "sentir"? Tradicionalmente el sistema educativo se ha centrado en los aspectos cognitivos dando prioridad a los aprendizajes científicos y técnicos, dejando de lado el conocimiento que las personas tenemos a raíz de nuestras vivencias; no se ha detenido a reflexionar sobre los sentimientos y las emociones, pero los últimos descubrimientos científicos destacan la vinculación entre las emociones y el pensamiento como base de toda actividad humana. Por tanto se hace necesario un replanteamiento serio sobre este tema. El Informe Delors publicado por UNESCO en 1998, afirma que la educación emocional es un complemento indispensable en el desarrollo cognitivo y una herramienta fundamental de prevención, ya que muchos problemas de nuestra sociedad tienen su origen en el ámbito emocional. Este informe fundamenta la educación del siglo XXI en cuatro ejes básicos que denomina los cuatro pilares de la educación: (1) Aprender a  conocer y aprender a aprender, para aprovechar las posibilidades que ofrece la educación a lo largo de toda la vida, (2) aprender a hacer, para capacitar al ser humano para afrontar muchas y diversas situaciones, (3) aprender a ser, para obrar con autonomía, juicio y responsabilidad personal, y (4) aprender a convivir, a trabajar en proyectos comunes y a gestionar los conflictos.

Frente a estas nuevas necesidades de la educación actual y del futuro, el arte se convierte en elemento imprescindible no solo para cubrir un aspecto importante de la cultura del individuo, sino que es el medio indispensable para poder llevar a cabo una fusión de ese individuo, sus pensamientos y sentimientos y todo cuanto le rodea. El arte esta ligado a la sociedad puesto que es un medio de expresión y de interpretación de la realidad en la que nos desenvolvemos, y más allá de eso nos permite expresarnos para crear respuestas creativas ante el tiempo histórico en el que nos ha tocado vivir.

jpernaletetua@yahoo.com


El Carácter vinculante y los Consejos Comunales
Por: Jesús Pernalete Túa
09-06-06

La historia de las organizaciones vecinales en Venezuela ha vivido dos etapas conocidas. En un principio se hablaba de juntas de vecinos, años más tarde se habló de asociaciones de vecinos, pero desde el punto de vista legal, ninguna de las dos tenía la capacidad de obligar a ningún concejal, alcalde, gobernador o presidente a ejecutar las decisiones que se tomaran en las Asambleas de vecinos o ciudadanos, es decir, las juntas y las asociaciones de vecinos no tenían lo que se conoce como "Carácter vinculante".

El "Carácter vinculante" obliga a todas las instituciones del Estado a cumplir con el mandato popular, ya que está consagrado en la Constitución venezolana de 1999 mediante el articulo 70 que le otorga a las Asambleas de Ciudadanas y Ciudadanos todo el Poder para el Pueblo, de esta manera, las organizaciones vecinales y comunitarias que nazcan de las Asambleas de Ciudadanas y Ciudadanos se convierten en las planificadoras, administradoras y controladoras de todas las actividades y obras que se realicen en la comunidad.

Siguiendo modelos exitosos implementados en Colombia y Costa Rica y para darle forma a lo que indica la Constitución venezolana surge la Ley de Consejos Comunales, y nacen como espacios públicos de participación popular, que permiten la articulación de  todos los sectores, agrupaciones y organizaciones sociales, con el único fin común de mejorar la calidad de vida de la comunidad con una visión colectiva. El establecimiento de Los Consejos Comunales gira en torno al concepto de comunidad que se construye a partir de una realidad común tanto de espacio físico, de relación humana, de identidad social, de historia común, de servicios públicos comunes, de tradiciones culturales similares, y de problemas compartidos en diferentes áreas. La constitución de los Consejos Comunales comienza con la elección, en Asamblea de Ciudadanos y Ciudadanas, de la Comisión Promotora  y de la Comisión Electoral que se convierten en las instancia encargadas de convocar, organizar y conducir la Asamblea Constituyente Comunitaria donde se elegirán: 1.- Un Órgano Ejecutivo conformado por los voceros y voceras de los distintos Comités de Trabajo Comunitario, entre otros: Salud, educación, cultura, deportes, infraestructura, vivienda, ambiente, economía, alimentación, seguridad integral, servicios públicos, etc. 2.- La Unidad de Gestión Financiera conformado por 5 habitantes de la comunidad que se encargarán de administrar los recursos financieros, recursos materiales, servir como ente de inversión y crédito convirtiéndose en una especie de Banco Comunal y 3.- La Unidad de Contraloría Social conformada por 5 habitantes de la comunidad que asumen la
responsabilidad de controlar, vigilar, supervisar y fiscalizar la ejecución financiera y ejercer las acciones de Contraloría Social sobre los Programas e inversión de las diferentes instancias del Poder Público. Las atribuciones de cada uno de las unidades que conforman los Consejos Comunales están definidas en la Ley.

Corresponde a los vecinos organizados desechar y derrotar las pretensiones de dirigentes de partidos políticos o funcionarios parcializados con campañas
partidistas que pretendan manipular esta organización comunitaria. La comunidad debe imponer sus decisiones a través de la Asamblea Constituyente Comunitaria como máxima instancia de decisión popular. No hay Alcalde, Gobernador ni funcionario público autorizado para controlar la autonomía de los Consejos Comunales. Nadie tiene derecho, ni autoridad para privar a las Asambleas de ciudadanas y ciudadanos de su autodeterminación y mucho menos pretender controlar las funciones de los Consejos Comunales ya que representan el embrión de un verdadero Poder Popular. En nuestras manos está el Poder para cambiar la realidad, es nuestra decisión participar en el cambio, recordemos que la apatía, la indolencia y la desesperanza enferman a los pueblos de  populismo, de totalitarismo y de dictadura. Necesitamos caminos que nos conduzcan a una salida inclusiva y efectiva a la grave y peligrosa crisis política que enfrentamos, y que tiene herida de muerte a la paz social y a la convivencia pacífica en Venezuela.

jpernaletetua@yahoo.com


LARA, FALCÓN Y DESERTIFICACIÓN
Por: Jesús Pernalete Túa
01-06-06

La desertificación es un proceso de degradación de los suelos causado por factores inducidos por el ser humano y el cambio climático, afecta a un tercio de la superficie terrestre y a más de 1.000 millones de personas alrededor del mundo. Ante esta situación, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió, en su 58° período de sesiones, declarar el año 2006 Año Internacional de los Desiertos y la Desertificación.

Nosotros, habitantes de los estados Lara y Falcón vivimos dentro del ecosistema árido y semiárido de mayor extensión en Venezuela por lo que resulta fundamental acercarnos a estos temas de trascendencia planetaria para estar preparados y concientes de las acciones a emprender como ciudadanía ambiental y evitar un mayor deterioro en nuestro frágil hábitat semi desértico.

A nivel mundial más de 4.000 millones de hectáreas están amenazadas por la desertificación y cada año desaparecen 24.000 millones de toneladas de tierra fértil. Entre 1991 y 2000, solamente las sequías han sido responsables de más de 280.000 muertes, y representan el 11% del total de desastres relacionados con el agua. La desertificación tiene su origen principalmente en las variaciones atmosféricas y las actividades humanas, pero muchas otras causas pueden interactuar para crear las condiciones que conducen a la desertificación. Entre esas causas se encuentran el desplazamiento de refugiados durante los períodos de conflicto, la inapropiada utilización del suelo o gestión medioambiental, los factores socioeconómicos y políticos específicos y las variaciones meteorológicas, ya que las temperaturas que permanecen altas durante meses provocan sequías que impiden el crecimiento de la vegetación. Las actividades humanas que llevan a la desertificación están relacionadas principalmente con la agricultura: el sobrepastoreo elimina la cubierta vegetal que protege el suelo de la erosión y el cultivo excesivo desgasta el suelo junto con la deforestación que destruye los árboles que compactan la tierra a la superficie.

Otro círculo vicioso se presenta entre pobreza y desertificación ya que las presiones económicas pueden conducir a la sobreexplotación de la tierra, y normalmente golpean más fuerte a los habitantes más pobres. Obligados a extraer todo lo pueden de la naturaleza para obtener alimentos, energía, vivienda y una fuente de ingresos, los pobres a nivel rural se convierten a la vez en la causa y las víctimas de la desertificación. Los modelos de comercio internacional, basados en la explotación a corto plazo de los recursos locales para la exportación, actúan contra los intereses a largo plazo de las poblaciones campesinas. La pobreza lleva a la desertificación, y ésta a su vez a la pobreza. Nosotros, como habitantes de zonas áridas de Lara y Falcón debemos tomar conciencia de que somos una ciudadanía ambiental con problemas y potencialidades comunes con otros habitantes del planeta y responder en favor de la convivencia, la cooperación, la justicia y la paz en función del medioambiente, y que estos valores se conviertan en ejemplos promotores de la acción personal de nuestros conciudadanos en beneficio de una sociedad y un mundo más humano, incluso con una visión de cambio político en el sentido de promover una Organización de Naciones Unidas Ecológica que supere al Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente ya que podría contar con una Asamblea General de Estados, un secretario general, además de expertos para llamar a la conciencia de pueblos y gobiernos. Igualmente centralizaría y simplificaría las normativas ambientales contenidas en más de 500 instrumentos jurídicos bilaterales y multilaterales; y podría llevar adelante una política internacional en esta materia. Coincidimos con algunos movimientos ecológicos en la creación de un parlamento mundial para el medio ambiente, bajo el modelo de la Organización Mundial del Trabajo, donde además de los gobiernos estarían presentes organizaciones no gubernamentales y empresas concientes de su responsabilidad socioambiental, incluso la creación de un Tribunal Mundial que juzgue y sancione los delitos ecológicos y los daños al ecosistema. Deberá llegarse un día en materia ambiental a aplicar el principio de injerencia y de precaución, por ejemplo, en la lucha contra la contaminación a escala mundial como está sucediendo con la acción humanitaria. Asuntos como la destrucción de la capa de ozono, el cambio climático, la biodiversidad, la desertificación, la contaminación atmosférica, de los océanos, mares y ríos, el drama del agua potable, todo obliga a la participación y al compromiso con la ecología política, que más temprano que tarde tiene que llegar.

jpernaletetua@yahoo.com


LIDERAZGO TRANSFORMADOR
Por Jesús Pernalete Túa
25-05-06

Las energías creadoras de los pueblos se desatan cuando cuentan con un proyecto, un sueño, un ideal de sociedad; cuando existe una visión de hasta dónde y cómo se puede llegar. Pero la visión no puede ser una mera ilusión. Esa visión de país tiene que ser viable, es decir, posible de construir a partir del presente, ya que las transformaciones que están planteadas en Venezuela son de tal naturaleza y magnitud que no se pueden acometer exitosamente si no contamos con un liderazgo de gran calidad. Ese liderazgo tiene que ser visionario, constructor y responsable. Venezuela al igual que otros países de América Latina, ha vivido ya varias veces la experiencia de utopías planteadas por líderes populistas, para quienes todos los problemas se pueden resolver sin ningún costo y sin ningún cambio o compromiso de cada uno de nosotros. Esas utopías, por irrealizables, son lo opuesto a la visión que el auténtico líder debe plantearle a la sociedad.

Esas utopías sólo conducen a la frustración y al descrédito de la política.

En cualquier proceso de transformación social profunda existe un tiempo necesario de rompimiento con las prácticas, modelos y estructuras del pasado. Ese es un momento en el que predomina la destrucción, la negación, el ataque. Pero eso sólo puede ser un primer momento, si es que la destrucción ha de ser creativa.

A partir de allí, para realizar la visión de país que se tiene, se necesita construir. Se requiere entonces de un liderazgo integrador, que articule alianzas y fuerzas sociales, que promueva la unidad del pueblo detrás de los grandes objetivos que se haya planteado.

Un liderazgo constructor promueve el desarrollo del capital social. Es decir, promueve el fortalecimiento de las instituciones formales e informales que contribuyen al bienestar de la sociedad. Promueve la confianza, la solidaridad y el entendimiento entre los ciudadanos. Promueve también el respeto a la norma, a la ley y a la democracia. Promueve de manera muy importante el sentido de responsabilidad individual.

Un liderazgo responsable es el que le presenta a la sociedad los dilemas que ésta enfrenta en cada coyuntura importante de su historia; los riesgos, las oportunidades y amenazas que se plantean con cada opción de política y de estrategia que se elige. Un liderazgo responsable es aquel capaz de formular y discutir con la sociedad preguntas criticas que merecen respuestas de todos los sectores nacionales para determinar el camino más seguro para toda la Nación. Un liderazgo responsable es honesto. Reconoce frente al país los errores cometidos en el ejercicio del poder. No le teme a la información, a la circulación de ideas, al debate. Está siempre dispuesto a rendir cuentas. Un liderazgo responsable ejerce la crítica sobre aquellos a quienes dirige. No tiene temor a reclamarle al pueblo, a sus seguidores, lo que percibe como deficiencias o debilidades en él.

En este sentido, un liderazgo responsable educa a las masas.

En conclusión, para la gran transformación que el País tiene planteada por delante, se requiere un liderazgo visionario, constructor y responsable capaz de guiar la conciencia colectiva, impulsada por la acción de su ejemplo, trazándose como norte el logro de la paz y la justicia como objetivo prioritario e irrenunciable.

Cada vez se comprende más que sólo por el camino del diálogo y la reconciliación se pueden curar las heridas provocadas por la historia en la vida de los pueblos. Sólo por ese camino, se pueden resolver positivamente las dificultades que todavía se presentan en la ruta hacia una verdadera democracia, que tenga como prioridad el entendimiento y el respeto al ser humano.

jpernaletetua@yahoo.com


INSTITUCIONES Y PROSPERIDAD ECONÓMICA.
Por: Jesús Pernalete Túa
16-05-06

En Venezuela estamos presenciando el dilema que enfrenta nuestra sociedad en la búsqueda de instituciones adaptadas a los anhelos y necesidades de la gente. Existen corrientes de pensamiento que enfatizan sobre la importancia del diseño de las instituciones para el logro de los objetivos colectivos. Según estas escuelas de pensamiento, la manera de estructurar las reglas del juego influye de forma determinante en el comportamiento de las personas y los grupos, es decir, el diseño institucional crea incentivos que generan resultados específicos. También influyen las tradiciones y la cultura, por lo que el diseño institucional tiene que adaptarse a las condiciones particulares de cada país.

Diversos estudios han podido establecer que existen múltiples y muy estrechas relaciones entre la calidad de las instituciones y el bienestar y crecimiento económico de una sociedad. Si se trata de instituciones informales, elementos tales como el sentido de responsabilidad, el valor de la palabra o la confianza que se tengan los miembros de una sociedad, facilitan la cooperación y la solidaridad entre ellos. Si por ejemplo, los individuos de una colectividad se movilizan con facilidad para crear organizaciones de apoyo y protección a los niños desamparados, ello aumenta la calidad de vida de toda la población. Esto aumenta el bienestar social.

En cambio, si para operar un supermercado se necesitan muchos individuos que vigilen la mercancía para evitar el hurto, el abuso de personas que consumen las frutas sin pagarlas, que deliberadamente maltratan los vegetales y verduras produciendo perdidas innecesarias de dichos alimentos ello hará aumentar los precios de los bienes que allí se venden, incrementándose el costo de la vida para los consumidores. En función de esto es crucial que valores y conductas como la confianza que se tiene entre si la gente, el respeto a la palabra empeñada, el comportamiento cívico, entre otros, se vuelvan motores solidarios para generar progreso y bienestar, y se les conoce como “capital social”. Ayudan a producir riqueza, de la misma manera que lo hace el “capital físico” conformado por maquinarias, edificios, etc., de lo cual se concluye que es tan importante preservar e incrementar conductas sociales de respeto, colaboración y confianza “capital social”, como lo es incrementar el patrimonio de equipos y materiales productivos con que cuenta la sociedad. En este campo de la creación de capital social, el papel de los individuos, de las familias y del liderazgo político es trascendental, ya que estos pueden incrementar o destruir capital social con sus conductas y actitudes. Cuando una persona falta a su palabra, cuando una familia no practica la solidaridad, cuando un dirigente político promueve el odio, están todos destruyendo capital social, están destruyendo riqueza y bienestar.

El capital social lo forman también las instituciones formales, ya que la manera como funcionen organizaciones como el Gobierno nacional, regional y local, el Parlamento, el Poder Judicial, el Sistema Financiero, los Partidos Políticos y muchas otras instituciones formales más, puede acelerar o frenar significativamente el crecimiento y la prosperidad económica de los ciudadanos de un país.

jpernaletetua@yahoo.com


Creator Spiritus… a los artistas.
Por: Jesús Pernalete Túa
07-05-06

Nota: Este artículo ha sido escrito a propósito del Día del Artista Plástico que será el 10 de Mayo.

En la Iglesia resuena con frecuencia la invocación al Espíritu Santo: “Veni, Creator Spiritus”. Ven, Espíritu creador, visita las almas de tus fieles y llena de la divina gracia los corazones que Tú mismo creaste. Este llamado compromete a todos los seres humanos en la tarea de ser creativos ante los desafíos del tiempo que nos ha tocado vivir, y en especial es una convocatoria a los artistas, que con todas las dificultades propias de la profesión, luchan por humanizar a través del arte a esta sociedad que se afana en endurecerse y autodestruirse.

Muchos han escrito sobre el arte y los artistas, pero en esta ocasión tomaré palabras del Papa Juan Pablo II que ilustran esta singular vocación por los misterios del alma, la mente, las emociones y el corazón del ser humano, ya que toda forma auténtica de arte es, a su modo, una vía de acceso a la realidad más profunda del hombre y del mundo. Por ello, constituye un acercamiento muy válido al horizonte de la fe, donde la vicisitud humana encuentra su interpretación completa. Este es el motivo por el que la plenitud evangélica de la verdad suscitó desde el principio el interés de los artistas, particularmente sensibles a todas las manifestaciones de la íntima belleza de la realidad. Por esto el artista, cuanto más consciente es de su « don », tanto más se siente movido a mirar hacia sí mismo y hacia toda la creación con ojos capaces de contemplar y de agradecer, elevando a Dios su himno de alabanza. Sólo así puede comprenderse a fondo a sí mismo, su propia vocación y misión.

No todos están llamados a ser artistas en el sentido específico de la palabra. Sin embargo, según la expresión del Génesis, a cada hombre se le confía la tarea de ser artífice de la propia vida; en cierto modo, debe hacer de ella una obra de arte, una obra maestra. Es importante entender la distinción, pero también la conexión, entre estas dos facetas de la actividad humana. La distinción es evidente. En efecto, una cosa es la disposición por la cual el ser humano es autor de sus propios actos y responsable de su valor moral, y otra la disposición por la cual es artista y sabe actuar según las exigencias del arte, acogiendo con fidelidad sus dictámenes específicos.

Por eso el artista es capaz de producir objetos, pero esto, de por sí, nada dice aún de sus disposiciones morales. En efecto, en este caso, no se trata de realizarse uno mismo, de formar la propia personalidad, sino solamente de poner en acto las capacidades operativas, dando forma estética a las ideas concebidas en la mente.

Pero si la distinción es fundamental, no lo es menos la conexión entre estas dos disposiciones, la moral y la artística. Éstas se condicionan profundamente de modo recíproco. En efecto, al modelar una obra el artista se expresa a sí mismo hasta el punto de que su producción es un reflejo singular de su mismo ser, de lo que él es y de cómo es. Esto se confirma en la historia de la humanidad, pues el artista, cuando realiza una obra maestra, no sólo da vida a su obra, sino que por medio de ella, en cierto modo, descubre también su propia personalidad. En el arte encuentra una dimensión nueva y un canal extraordinario de expresión para su crecimiento espiritual. Por medio de las obras realizadas, el artista habla y se comunica con los otros. La historia del arte, por ello, no es sólo historia de las obras, sino también de los hombres. Las obras de arte hablan de sus autores, introducen en el conocimiento de su intimidad y revelan la original contribución que ofrecen a la historia de la cultura. El modo en que el hombre establece la propia relación con el ser, con la verdad y con el bien, es viviendo y trabajando. El artista vive una relación peculiar con la belleza. En un sentido muy real puede decirse que la belleza es la vocación a la que el Creador le llama con el don del « talento artístico ». Y, ciertamente, también éste es un talento que hay que desarrollar según la lógica de la parábola evangélica de los talentos. Entramos aquí en un punto esencial. Quien percibe en sí mismo esta especie de destello divino que es la vocación artística —de poeta, escritor, pintor, escultor, arquitecto, músico, actor, etc. — advierte al mismo tiempo la obligación de no malgastar ese talento, sino de desarrollarlo para ponerlo al servicio del prójimo y de toda la humanidad.

La humanidad, en efecto, tiene necesidad de artistas, del mismo modo que tiene necesidad de científicos, técnicos, trabajadores, profesionales, así como de testigos de la fe, maestros, padres y madres, que garanticen el crecimiento de la persona y el desarrollo de la comunidad por medio de ese arte eminente que es el « arte de educar ». En el amplio panorama cultural de cada nación, los artistas tienen su propio lugar. Precisamente porque obedecen a su inspiración en la realización de obras verdaderamente válidas y bellas, no sólo enriquecen el patrimonio cultural de cada nación y de toda la humanidad, sino que prestan un servicio social cualificado en beneficio del bien común. La vocación de cada artista, a la vez que determina el ámbito de su servicio, indica las tareas que debe asumir, el duro