El pensamiento bárbaro al día de hoy

Por Enrique Meléndez Oropeza

04-05-2008

Corea acaba de incorporar ya el televisor al sistema de telefonía celular, un invento que revoluciona más el mundo de las comunicaciones, además de la industria del entretenimiento, y lo más probable es que la mercancía se introduzca en el mercado de Estados Unidos y de la Comunidad Europea; pues así es como funcionan las leyes de la sociedad de libre comercio, sobre la base de la competencia, y esto gracias al mundo de la globalización.

Es el viejo lema de la cultura de la ilustración: sírvete de tu razón. El cristianismo a nivel de Santo Tomás de Aquino la había considerado un don de Dios; pero aquí radica la clave para entender a los pueblos que llegan a tal proceso, pues muchos no lo logran porque padecen de una serie de taras antropológicas, y que les oscurece ese camino hacia la racionalidad.

Fue lo que no dejó de advertir Kant: la razón también produce monstruos; sobre todo, cuando no se tiene claro el entendimiento, y la capacidad de juicio está empañada por un espíritu soberbio; que no aprovecha la máxima del método dialéctico que consiste en sacar provecho del error, y admitir, en ese sentido, haberse equivocado, pues ese espíritu soberbio se considera infalible, enceguecido por su yo mesiánico, que es el arquetipo del caudillo. Así éste no tendrá nunca claro lo que es la civilización del progreso, que ha sido la que ha levantado el imperio de la razón.

Todo lo que toca, todo lo destruye. Recibió una Venezuela pujante; que había sobrevivido a la crisis de los precios del petróleo de los años 97-98, cuando los hidrocarburos tocaron mínimos históricos, hoy en día estamos ante un pueblo empobrecido, a pesar de que navegamos sobre el boom petrolero más alto y más largo de la historia económica de nuestro país.

Es el mismo espíritu de la contradicción que lucha contra el conocimiento profesional; aquél es instintivo y, en lugar de principios, parte de delirios. Nietzsche dividía a los griegos entre instintivistas y racionalistas, identificándose con los primeros, sólo que era una identificación estética, mejor dicho, una pose poética suya; a partir del hecho de que aquella cultura se había estructurado sobre la base del concepto de una belleza clásica, que se plasmaba en la estatuaria y en el teatro trágico, pues en su crítica al racionalismo socrático, Nietzsche no ofrecía ningún paradigma de conocimiento alternativo a aquél que manifestó Sócrates cuando expuso que el mundo estaba en las ideas.

A partir de esta expresión se incuba esa forma de conocimiento, cuyo proceso da origen a la cultura de la ciencia y de la técnica o de la tecnología, y que se impuso por la asertividad de sus propósitos, basándose en la cautela a la hora de proceder a dar los pasos, que es donde juega mucha importancia eso que he conocido como el método dialéctico: la teoría del error; así como en la precisión de los instrumentos tecnológicos, de modo que ya un televisor cabe en un celular, y esto ha sido posible en un pueblo que no está ubicado en los centros más avanzados de producción de lo que llaman tecnología de punta; aunque sí en una sociedad donde esas taras antropológicas de las que he hablado no nublan el inconsciente colectivo, para decirlo en términos psicoanalíticos.

He allí la tragedia de nuestro país: el caudillo de turno no mira la cultura del progreso con ojos de salvaje, como lo hacía Juan Vicente Gómez, quien se rodeó de luces, para decirlo en términos metafóricos, sino con ojos de bárbaro, y quien marcha a contrapelo de dicha cultura. Chávez es una conciencia venezolana del siglo XVIII, con todos los prejuicios de la época, sobre todo, por su condición tomista y parroquiana; de modo que nuestras sociedades sufren de estas deformaciones imaginarias, lo que no sucede en las sociedades asiáticas, donde ha arraigado muy bien el sistema económico de libre comercio, y en las que prevalece una sola visión de mundo.

enriquemelendez@cantv.net




Sarkozy y Chávez: dos momentos mediáticos

Por Enrique Meléndez Oropeza

26-04-2008

El presidente francés, Nicolás Sarkozy ofreció el pasado jueves una rueda de prensa, que implicó una cadena televisiva, como la que nos pone a padecer el señor Hugo Chávez en Venezuela en una forma muy reiterada, con motivo de su primer año de gobierno; un acontecimiento muy raro en la Francia, sólo que fue una cadena donde los periodistas no le dejaron hueso sano al jefe de Estado, hasta arrinconarlo y llevarlo a reconocer errores; cosa que no sucede con su homólogo venezolano, quien no admite críticas, y no permite este tipo de encuentro con los periodistas, más que con los complacientes que están al servicio de los medios del Estado: una rueda de prensa donde fueron los medios los que pusieron las condiciones, y los que le marcaron límites de tiempo a las palabras de Sarkozy.

La actualidad francesa palpita entre varios temas, que van desde el conflicto que se generó con el saboteo a la llama olímpica, cuando pasó por París, y que causó resquemores en
la China, tanto más porque hubo una imprudencia de parte del alcalde de la capital francesa, al declarar hijo ilustre al Dalai Lama por estos días, y lo que generó una contraofensiva diplomática, que ameritó el viaje de un enviado especial por parte del país galo a Pekín; hasta la situación de la ciudadana colombo-francesa Ingrid Betancourt, que es lo que nos interesa a nosotros, pues al debatir este punto, cuando se lo enfocó el periodista especializado en la materia, vino al caso el nombre de Hugo Chávez en las palabras de Sarkozy, para bochorno de sus compatriotas, sobre todo, porque su figura está asociada a lo más bufo que se debate en la opinión pública internacional, y así que en su intervención salió por allá un “a pesar de” (malgré tout), que es lo que nos toca, esto es, a pesar de las críticas que se le hicieron por valerse de los servicios del señor Chávez, en su papel de mediador ante las FARC, dijo el presidente francés, se obtuvo la prueba de vida de Ingrid Betancourt, así como se logró la liberación de seis personas, y demás etcéteras, sólo que no tiene lo más importante, como es la propia persona de su compatriota, y por cuya emancipación ha luchado hasta perder los cabales, al punto de que se ha llegado a decir que al presidente Sarkozy no le interesa la vida de los demás rehenes secuestrados por las fuerzas irregulares de Colombia, sino sólo la de Ingrid Betancourt, lo cual es un acto de deshonor de su parte.

Pero el hecho cierto es que esta no fue una tortura mediática; asfixiante en que nos coloca el señor Chávez cada vez que le sale de la real gana; como lo hemos visto esta misma semana hasta cuatro veces: una tras otra las cadenas, y por acontecimientos tan insignificantes, como el anuncio del inicio de la siembra de maíz, para la cosecha de este año, y la que ofreció desde el llano de su Barinas natal: una forma de huir hacia delante, en un instante en que el tema de la corrupción de su familia no deja de estar entre los comentarios periodísticos; buscando, en ese sentido, de que con su presencia en estos predios se borre todo de un plumazo; se observe que con la tranquilidad con que este hombre anda por Barinas, es porque nada es verdad de lo que se dice del nuevo latifundio de los Chávez, su enriquecimiento súbito: una cadena donde clamó y bramó; llegando a ponderar el grado de su austeridad, cuando dijo que a él sólo le bastaban cuatro camisas “rojas” para vivir.

Es esto lo que da pie para que la opinión pública haga mofa de estas especulaciones suyas, pues nada de lo que dice este señor a este respecto es verdad. Significa: no hay correspondencia entre lo que proclama, y lo que verdaderamente hace. Por lo demás, nadie le está pidiendo austeridad, con respecto a su vestimenta, si partimos del hecho de que todo jefe de Estado debe preservar una cierta apariencia; lo que resulta una hipocresía es lo otro; que es lo que entonces trivializa su discurso, partiendo del hecho de que él mismo ha hecho gala de contar con un closet lleno de trajes, y los que vienen a costar una verdadera fortuna. En el caso de Sarkozy una rueda de prensa es una verdadera rendición de cuentas; aquí en nuestro país con el teniente coronel lo que resulta es pura palabrería, como dice el venezolano común, unas ganas de hablar paja. Expresan otros: tiene tampoco que rendir que necesita hablar mucho.

enriquemelendez@cantv.net




La negritud de mister Obama

Por Enrique Meléndez Oropeza

26-04-2008

Si algo se le reconoce a Barack Obama, es el hecho de que se ha manejado muy bien frente al tema racial, siendo un hombre de color, de modo que en sus posiciones con respecto al teniente coronel, a quien ha llegado a calificar de dictador, se aprecia esta posición suya; partiendo de que el señor Hugo Chávez se erige como el nuevo líder de la revolución proletaria, invocando para ello un cierto mestizaje; en última instancia, invocaremos para su caso el término líder del tercermundismo, que es precisamente con lo que Obama no se identifica, y esto porque su tarea consiste en este instante en conquistar el voto conservador.

Como ya se ha dicho, aparecer como un negro blanco, y nada mejor que valerse de la figura de nuestro presidente para fijar sus posiciones, pues él no estaría ganado nunca para participar en esa merienda de negros, al que lo estaría invitando el teniente coronel; justo, porque este ha sido un hombre que no se ha dedicado a explotar los rencores raciales, que están aún muy presentes en esa sociedad, sino que los ha echado a estos en una sepultura, y a la que ha clausurado para no acordarse más de los mismos por el momento.

He allí la diferencia entre estos dos hombres: entre tanto el señor Chávez se apoya en ellos para afianzar más su liderazgo entre las masas populares. El es el famoso Antonio Leocadio Guzmán redivivo en nuestros días, un hombre que perturbó mucho la vida de aquella Venezuela, que en nuestros anales se conoce como la de la “oligarquía conservadora”, y esto porque su proyecto político se basó en el uso y abuso de vicisitudes como el de la brecha racial, a propósito de un periódico que tenía con el nombre de El Venezolano, y donde se presentaba como el redentor de los pobres. Lisandro Alvarado decía que Ezequiel Zamora se había formado en sus columnas. No sin razón Juan Vicente González, que era un hombre mucho más honrado que él, lo combatió toda la vida.

Esta identificación de Guzmán con la causa de los negros llegó al punto de que, al ingresar éste al gobierno de José Tadeo Monagas, en calidad de ministro, los reportes diplomáticos revelaban que había triunfado el partido de aquéllos: “las clases de color se han apoderado de este desventurado y pobre país”, por lo que se expresa un lamento por el destino que le espera a la clase blanca, que constituía la sociedad ilustrada: una de las tantas taras que se habían heredado del proceso de guerra de independencia. ¡Mentira la de Guzmán! Se trata de uno los más grandes demagogos que se han conocido en nuestra historia, y como era un hombre con mucha influencia en el sector popular, se le considera un demagogo brillantísimo. Nunca dejo de recordar ese juicio de don Augusto Mijares, con motivo del advenimiento de éste hombre al poder, quien, según sus palabras, le iba a dar una nueva fisonomía a nuestra política: sujetos agresivos –expresaba Mijares-, gárrulos, improvisados e irresistibles.

¡Figurémonos nosotros ahora! De entonces a esta parte ha corrido demasiado agua debajo del puente, y este señor sigue atizando estas banderas, lo que ya representa un anacronismo, puesto que para que el señor Obama lleve a cabo una política de indiferencia frente al problema racial, es porque ya se viene de vuelta de muchos de las conflictos que azotaron en un principio a la sociedad democrática burguesa; por lo que su diferencia con el señor Chávez no es sólo política, sino también cultural.

enriquemelendez@cantv.net




El ciego irracionalismo

Por Enrique Meléndez Oropeza

20-04-2008

En el proceso de militarización de las tierras agrícolas del Valle del Turbio, ordenada por el señor Hugo Chávez, sin duda alguna que intervienen varios factores; que irían desde sentimentales, de acuerdo a lo que especulan las notas de comentarios de nuestros periódicos, a propósito de la figura de Marisabel Rodríguez, una persona que goza de mucho aprecio en el medio de los propietarios de estas tierras, hasta clasista, puesto que la conciencia del señor Chávez está tomada por los prejuicios, habiéndose criado en un medio social con ciertos atavismos coloniales, donde lo que prevalece es el esquema de la jerarquía.

Hay de por medio, en efecto, el argumento del teniente coronel, relativo a que esas tierras son de primera categoría; de modo que sembrar caña en ellas, a su juicio, es una forma de desperdiciar la riqueza de este suelo, cuyos cultivos se pudieran orientar hacia otros rubros más importantes, como el maíz: un sujeto que quién sabe quién le vendió estas ideas; lo cierto es que aquí hay mucho de imprudencia de parte del señor Chávez al ponerse a lanzar estos juicios, tomando en cuenta que estas son tesis que las rebasan los estudiosos de la materia; aparte de que estas son tierras ya secularmente dedicadas al cultivo de la caña, y hasta ahora nadie había objetado esta situación, de forma que no hay fundamento alguno en esta teoría del señor Chávez, más que pura audacia verbal.

El señor Chávez carece de eso que la sociedad occidental, desde los tiempos del racionalismo, desde los tiempos de la instauración de la cultura de la ilustración, mejor dicho, conoce como la prudencia de la hora de emitir juicios. No hablar nada sino se está seguro de lo que se va a decir; pues el callar también tiene mucho de rendimiento; algo que ha resonado en la historia de la filosofía moderna, desde Descartes, hasta Wiggenteins: los filósofos de la duda, es decir, de la cautela a la hora de manejar nuestras palabras.

Su ex condiscípulo de
la Academia Militar, el general Francisco Usón, sí reveló esta faceta suya, cuando dijo que el señor Chávez no había podido aprobar el curso de Estado Mayor, que se imparte en dicha academia, lo que nos habla de ese espíritu bárbaro, que caracteriza al sujeto que no es permeable a la cultura del progreso, y cuyos pasos dejan una estela de destrucción.

Es el prototipo de lo que la corriente neo-liberal latinoamericana, cuyos más conspicuos representantes son Álvaro Vargas, Carlos Alberto Montaner y Plinio Apuleyo Mendoza conocen como el perfecto idiota, tomado de la teoría de Carlos Rangel, quien hablaba del “buen revolucionario”. ¿Cuáles serán las consecuencias que nos deje esta militarización del Valle del Turbio?  Serán cuantiosas, a menos que la sociedad civil se arme de nuevo de valor, como ha ocurrido, con varios casos, que no vamos a mencionar, pero en los que el gobierno tuvo que retroceder, a pesar de la inquebrantable voluntad de ánimo que puso a la hora de imponer los respectivos proyectos de los mismos, empezando porque estaríamos a las puertas de una escasez de azúcar, y así sucesivamente, algo que no quisiera ver llegar para mi país.

Asomo la figura de Marisabel Rodríguez, ex esposa del señor Hugo Chávez, y me refería a sentimentalismo para este caso; decía que hasta ese factor influía, en virtud de que la imagen política de la señora Rodríguez ha venido a recobrar un gran perfil en la región larense, y quien se ve que ya ha trajinado por los caminos de la política, sobre todo, a partir de esa conducta aleccionadora que exhibe; de manera que su fórmula política suena como posible postulación para las próximas elecciones del mes de noviembre a un puesto de representación, y esto parece que le altera los celos al teniente coronel, producto de esa excesiva dosis de mezquindad que abriga en su alma, con motivo de su personalidad megalómana, de modo que por aquí vinieron sus arrestos.

El espíritu de la improvisación es el que está presente aquí, que es lo contrario de ese punto de vista racionalista, del cual hablábamos atrás, caracterizado por la prudencia a la hora de emitir juicios; de que aquí que esta cautela llevó a la ciencia, nuestra principal fuente de conocimiento, a valerse de eso que se conoció como el método experimental, y que es lo que le falta a esta acción del gobierno, es decir, la expropiación del Valle del Turbio no supone un proyecto de desarrollo con perspectivas y metas a cumplir, puesto que nada se percibe a este respecto, sino más bien un gesto del tipo populista que este gobierno ha venido llevando a cabo a lo largo de esto diez años.

enriquemelendez@cantv.net




La CIA
en el horizonte de Venezuela

Por Enrique Meléndez Oropeza

15-04-2008

Sin duda alguna que Borges hubiera incluido este capítulo en su “Historia Universal de la Infamia”, partiendo del hecho mismo de la tragedia que se vivió a raíz de la muerte de Danilo Anderson, y que implicó segundas muertas, persecuciones, forjamiento de actas, y hasta la propia profanación de la memoria del muerto, quien se utilizó para lo humano y lo divino sin ningún escrúpulo de conciencia.

He allí lo que Spinoza advertía: “El orden y las cosas es lo mismo que el orden y las ideas”. Por más magia que pudo poseer Isaías Rodríguez para transformar en un testigo estrella a una persona, que está fuera del medio de Venezuela, a los fines de reconstruir a través de sus testimonios un escenario, en donde se impondría una nueva óptica de las cosas, relativas a este asesinato, es algo que resulta ilógico; pues el entonces Fiscal General ha debido tomar en cuenta eso que los dialécticos conocen como el uno y la totalidad: un sujeto descontextualizado, a quien sólo lo mueve el desmedido afán que sufre de avaricia.

También Spinoza decía que los hechos no se suceden sino en cadenas: ¡No tener el ex Fiscal Rodríguez la psicología suficiente como para darse cuenta de que aquel individuo no era el más indicado para el trabajo que le iba a encomiar al momento de serle presentado el famoso Giovanni Vásquez! No es posible que un hombre de su condición, a propósito de lo que ha sido su trayectoria profesional, en su labor privada como pública, no haya tomado en cuenta el antes y el después de esta circunstancia, las consecuencias que se derivarían de allí.

¿Conjura de la Central de Inteligencia Americana? Yo creo que todo comienza con el espíritu presuntuoso de la Fiscal Luisa Ortega Díaz, embriagada por su personalidad arribista, y quien llega al cargo en cuestión cortando rabo y oreja, y entre los elementos que considera necesario extirpar se encontró con el fiscal Hernando Contreras, víctima de su persecución laboral, y quien terminó abriendo la boca; pues estos son sujetos que hoy están con Dios y mañana con el diablo; ayer testificaron contra Patricia Poleo y demás implicados en la autoría de la muerte del fiscal Anderson, de acuerdo a la versión Isaías Rodríguez-Giovanni Vásquez, hoy lo desenmascaran a éste. Rodríguez se encuentra en la situación del dueño del circo a quien le han crecido los enanos, al trapecista se le han amellado las cuerdas, así sucesivamente, una verdadera desgracia.

Alega que es una conjura de la CIA contra la revolución bolivariana ensañándose contra su persona, lo que habla muy mal de su condición de independencia e imparcialidad con la que debió actuar al frente del Ministerio Público, a propósito de esta confesión tan descarada; algo que también uno lo tenía presente desde que saltó de
la Vicepresidencia de la República para dicho cargo, sólo que en la democracia de partidos, al menos, se guardaba la forma para este tipo de situación, y era muy extraño observar a un personero de éstos declararse tan fanático del oficialismo, en los términos en los que lo hace Rodríguez.

A ese respecto, uno puede decir que el caso Venezuela ha sido un verdadero cangrejo para la CIA en estos nueve años que lleva intentando tumbar a su gobierno, mejor dicho, enfrentándose a la “revolución bolivariana”, sin poder acertar ninguno de sus golpes, salvo aquel conato del 11 de abril de 2002, que hoy lo estamos recordando, cuando estuvo a punto de lograr tan difícil objetivo.

enriquemelendez@cantv.net




El ya lejano once de abril

Por Enrique Meléndez Oropeza

11-04-2008

El 4 de febrero de 1992 no fue la insurrección popular, que dice el chavismo que acompañó a su jefe en la oportunidad en que apareció con un grupo de tropas militares, que sí lo fue el once de abril de 2002, puesto que aquella no estuvo precedida por sucesivas manifestaciones, y que fueron las que dieron al traste con el gobierno, desde el punto de vista de la presión política.

Las tropas que irrumpieron esa madrugada con Hugo Chávez a la cabeza en la ciudad de Caracas, fueron traídas bajo engaño, según confesaron muchos de sus componentes, jóvenes que pertenecían a la brigada que estaba bajo la orden del teniente coronel Hugo Chávez, muchos de quienes perdieron la vida sin saber para qué luchaban. Hay historias muy sentimentales a ese respecto. Pero, además, nadie apoyó dicho intento de golpe, en ese sentido, que es lo que yo le reclamo a esta situación para que pueda ser admitida por lo que considera el oficialismo como tal.

Es verdad que esto derivó en un éxito político para quien emprendió la acción, más adelante, y esto gracias al oportunismo de Rafael Caldera, quien monopolizó la acción a su favor, y así fue el héroe de la nueva democracia, que se instauró a partir de allí, caracterizada por la salida de los partidos tradicionales, AD y COPEI; lo que se conoció como el bipartidismo.

El once de abril fue una victoria del pueblo, pero que fue manipulada con una impericia tal, que, finalmente, derivó en una derrota. Esta impericia se reflejó en la desmedida ambición que privó en los dirigentes de aquel movimiento, que se había ido fraguando en las calles de Venezuela, al calor de una serie de protestas, que se caracterizaban por el volumen de personas, que comenzó a ira a ellas, como nunca antes visto en Venezuela, y cuya fuerza fue capaz de dar al traste con un gobierno soberbio, como lo señaló en su oportunidad Teodoro Petkoff.

Esta situación ha tomado por sorpresa a los partidos políticos, bastante arrinconados para ese momento, tanto por el sectarismo del gobierno, como por el tipo nuevo de actor político, como lo eran Carlos Ortega, que provenía del sindicalismo, y Pedro Carmona Estanca que provenía, que provenía de la dirigencia empresarial, es decir, figuras que no eran propiamente profesionales de la política; lo que demostró que aquel movimiento carecía de un líder fundamental; prueba de ello está en la tozudez, con la que actúa Carmona Estanca, y con la que arrastró y se llevó por delante a media humanidad; con lo que Venezuela no le está agradecida para nada por sus servicios.

Pero tampoco supo ser aprovechado el fervor que quedó de esta situación en el ánimo de los venezolanos; privando en la estrategia que se siguió la desesperación, por el efecto inmediatista, y que fue el que nos condujo al paro cívico nacional; cuyas consecuencias no sirvieron más que para atornillar al teniente coronel.

Para el día de hoy la situación ha cambiado por completo, lo que significa que ya han comenzado a elevar el perfil los partidos políticos, y esto gracias a que la colectividad, luego de dejarse guiar durante mucho tiempo por aves agoreras; terminó plegándose a éstos, de forma que la proliferación de candidaturas es signo de la vitalidad de nuestra democracia.

Quizás, en ese sentido, la lección que deja el once de abril aciago de 2002 es que lo peor que le puede pasar a una sociedad es caer en la visión cortoplacista en la que se vió la nuestra, víctima de las provocaciones del señor Chávez; un sujeto, además, que maneja muy bien el arte de la demagogia y el de la seducción mediática, de modo que le supo sacar muy bien partido a su satanización en las masas populares. Lo importante es que se descubrió que nada se gana con enfrentar a la arrogancia del otro con esta misma medicina, pues como se ha dicho muchas veces aquí hubo subestimación de parte y parte, y lo que condujo a una ceguera total, sólo que en la que el mejor partido lo sacaba el señor Chávez, quien no tenía nada que perder, visto su poco espíritu de estadista, mientras se destruía todo el país.

enriquemelendez@cantv.net




Una educación a palos

Por Enrique Meléndez Oropeza

10-04-2008

En lo particular, pienso que este cambio de parecer del señor Hugo Chávez, con respecto al currículo para nuestra educación que quería imponernos, no es algo gratuito; diera la impresión de que este cambio de señas se debe a resultados en las encuestas, ya que este es un hombre que actúa sobre la base de las mismas; lo más probable es que estas no les son favorables, en ese sentido, en la opinión pública, y lo que indica que la sociedad civil, en esta oportunidad el magisterio, y la sociedad de padres y representantes, se impusieron.

Es lo que dicen las agencias de medición de opinión de nuestro país, desde que el teniente coronel decidió cerrar el RCTV-Canal 2; a partir de este momento se comprueba que todo lo que amenaza llevar a cabo este señor se cumple al pie de la letra; que no eran fantasmas con los que jugaba la oposición, cuando alertaba en torno a las tentaciones totalitarias de éste, y así el culillo se fue apoderando de la gente, que fue lo que se experimentó el año pasado, con motivo del Referéndum Aprobatorio, causa por la cual experimentó una derrota contundente, y el cual ahora se vuelve a manifestar, a raíz de una serie de observaciones y advertencias que han venido haciendo el magisterio y la sociedad de padres y representantes a nivel de todo el país, algo que impactó en el ánimo de los venezolanos, y así que la reforma de “los Chávez”, como le dicen algunos, pasa al congelador, de acuerdo a lo declarado por el teniente coronel.

Sin duda alguna que era una educación chata, la que iba a salir de allí, partiendo del hecho mismo de oír hablar al propio ministro de Educación, Adán Chávez, argumentando en defensa de dicho proyecto que, en el fondo,  lo que no quiere la oligarquía con su contumaz rechazo a la reforma es que no se divulgue el conocimiento que el venezolano debe tener acerca de la vida y vicisitudes de un guerrero venezolano; mitificado por la izquierda, como lo es Ezequiel Zamora, y quien no fue sino un gran oportunista en el concurso de esos personajes que colmaron de leyendas nuestros siglo XIX.

Precisamente, un programa serio de educación lo que perseguiría sería eso: desmitificar la historia, a propósito del tema de la historiografía patria, y cuyas deformaciones se reflejan en conciencias como las de “los Chávez”. Zamora no puede ser padre doctrinario de nada, puesto que su formación no le vino sino con la lectura de los artículos incendiarios, que publicaba Antonio Leocadio Guzmán en El Venezolano, conocido en nuestros anales patrios como el primer gran demagogo de Venezuela. De esta pluma bebió este señor, y “el brillante” Guzmán no hacía sino atizar la guerra entre los pobres, léase, negros, y los godos, léase, oligarcas, y quien va a resultar el primer gran depredador de nuestras arcas públicas, tan pronto ocupe la jefatura de un despacho público. Zamora fue simple y sencillamente un agitador con mucho éxito, gracias al don de su palabra, como lo hace ver Lisandro Alvarado, de modo que tenía la facultad de hacerse acompañar por tropeles de sujetos, que en otras condiciones se hubieran dedicado al asalto de caminos, y luego un guerrero con mucha habilidad para desarrollar una estrategia basada en la defensiva.

Ni siquiera tuvo la talla intelectual de Juan Crisóstomo Falcón, su jefe político, quien se dedicaba a traducir a los clásicos latinos, como tampoco la dimensión del liderazgo de Antonio Guzmán Blanco, el segundo de abordo entre los cabecillas federalistas: un mito alimentado por el imaginario de la izquierda venezolana

enriquemelendez@cantv.net




Vivimos en un permanente plebiscito

Por Enrique Meléndez Oropeza

09-04-2008

Es verdad que los problemas sobre la realidad venezolana son de extrema gravedad, para estar pensando en elecciones; sin embargo, el proceso que se avecina es tan importante que no se puede soslayar, tomando en cuenta el carácter plebiscitario que le imprime el señor Hugo Chávez a todo lo que tenga que ver con comicios, tanto más que el chavismo tiene sembrado de minas estos que se avecinan, donde hay la posibilidad de que sean pospuestos hasta un nuevo aviso por razones de debilidad electoral por parte de dicha corriente, de acuerdo a los resultados que van arrojando las encuestas.

Noviembre luce lejano desde este mes de abril; sin embargo, ya a esta altura hay demasiado trabajo por delante. Primero, es necesario dar la pelea hasta el final, en lo que atañe a la candidatura de Leopoldo López y los demás candidatos que están inhabilitados, porque esa es la dirigencia emergente de la oposición, y dirigencia a la que el sectarismo oficial no quiere admitir, y de allí la metáfora que utilizamos del campo de minas, de modo que para la oposición en este caso el trabajo es doble.

El oficialismo cuenta con una red de medios, a la que la oposición no le llega ni a la mitad, pues los únicos, en materia audiovisual, que quedan, no identificados con éste, son dos: RCTV- Internacional y Globovisión; el uno, un canal que sólo se ve por cable; el otro, un canal local, circunscrito a la ciudad de Caracas y áreas circunvecinas; de modo que el resto del país, para poder tener acceso a su señal, también tiene que apelar al cable. Es decir, este es un gobierno que ha acogotado a la opinión pública. Los demás canales de señal abierta están neutralizados, sobre todo, Venevisión, lo que significa que el efecto propagandístico de cualquier actor político, identificado con la oposición se ve muy débil, frente a ese cerco mediático del oficialismo, y en donde una y otra vez están machacando los contenidos que quiere resaltar éste en ese afán que tiene por dominar de por vida nuestra historia republicana.

Hay que tener presente también el factor abstención; pues si bien es cierto que el señor Chávez desciende vertiginosamente en las encuestas, también es cierto que los números relativos a la abstención no disminuyen al mismo ritmo, algo que se demostró el pasado 2 de diciembre, la mejor encuesta que se produjo, en ese sentido, y esto porque aún en el medio venezolano prevalece un cierto sentimiento de desconfianza hacia nuestro sistema electoral, y que uno pudiera justificar dado el carácter facineroso que ha exhibido la gente que nos gobierna.

Es ahí donde también hay que insistir en la necesidad de fomentar un aparato electoral, capaz de garantizar la defensa del voto, y de revertir todo intento de trampa que puede venir del oficialismo, lo que no le resultaría muy difícil caso de que esa estructura no se logre conformar, ya que además de un carácter facineroso, también esta gente está embriagada por una ambición desmedida de poder. No pasemos por alto que aún el Consejo Nacional Electoral no ha querido emitir las cifras con los resultados definitivos de las elecciones del pasado 2 de diciembre, y esto por temor a una serie de incongruencias que se pudieran encontrar en las mismas; incongruencias sobre las que ya han puesto el acento algunos profesores de matemáticas de nuestras universidades, de acuerdo a lo que han podido deducir a partir de lo poco que ha dado a conocer el CNE, y lo que da pie para pensar que no fue tan falsa la especie que se corrió de que se habían manipulado las mismas, partiendo de que la opción del NO había aventajado con mayor suma a la opción SI.

Precisamente, por ese carácter plebiscitario que el señor Chávez le imprime a nuestros asuntos electorales, se trata de un animal político que anda en campaña ya, y esto de acuerdo a la estrategia que ha puesto en función de su reelección presidencial, tomando en cuenta la idea que esbozó hace poco, en el sentido de que en el 2010 volvería a plantear una reforma a
la Constitución con este punto específico, a propósito de un Referéndum Revocatorio que decretaría, a los fines de que el pueblo decidiera su suerte, de forma que, por ser el proponente del mismo él tendría el derecho de incluir la cláusula de la reelección presidencial; lo  que significa que los próximos procesos electorales que tendremos por delante, es decir, los pautados para este año y los del 2009, serán claves para acondicionar esa situación a la que el teniente coronel quiere llegar.  ¿Candidaturitas? Yo veo esto como algo normal, y mantengo la esperanza de que al final en la oposición va a privar el criterio de la sensatez, y que se harán las nominaciones de las diferentes candidaturas en el clima más armonioso posible; lo que será clave para la victoria del próximo noviembre.

enriquemelendez@cantv.net




Desconsuelo en las filas chavistas

Por Enrique Meléndez Oropeza

02-04-2008

A medida que se cuelan los meses, que ya vamos por el cuarto, la fecha de las elecciones se hace inminente, y que es lo que pone con los pelos de punta al oficialismo, tomando en cuenta que tiene por delante un panorama desolador.

Sino no lo expresara el señor Hugo Chávez con tanto ahínco. ¡Si perdemos esta plaza y aquella otra, entonces habrá guerra! ¿Amedrentamientos a la ciudadanía? En parte sí, dado que es un sujeto que responde con violencia, y como dice el dicho, la violencia es el arma de los que no tienen razón; aunque creo que con estas advertencias suyas, más pareciera hablarle a la dirigencia de su partido. Así, uno está en presencia de una ola de terror generalizado en el chavismo, y lo más probable es que, en la medida en que más se acerque la fecha de la jornada electoral, no es extraño que de pronto seamos testigos de acciones de tipo terrorista, llamadas a sabotear el proceso electoral, pautado para el mes de noviembre, pues el triunfo de la oposición es algo que está inscrito en el horizonte de la política venezolana.

Todos los sitios donde dice el señor Chávez que pierden, allá van a perder; porque si hay alguien que se confiesa por traiciones de su subconsciente es éste, partiendo del principio de su incontinencia verbal, y lo más probable es que toda la información que él maneja, la ha tomado de las encuestas. A él le consta que van a perder entre ocho y diez gobernaciones, si es que esta gente no hace trampas, teniendo presente que estamos ante un Consejo Nacional Electoral plegado a la voluntad absoluta del teniente coronel.

Es por esto que resulta totalmente válida esa advertencia, que se ha oído por ahí, en el sentido de que por el hecho de haber ganado el pasado 2 de diciembre la contienda electoral, la oposición cree que ya el asunto está resuelto; que la bestia está dormida, pues hay que tener presente que las condiciones en las que se dio el triunfo el pasado 2 de diciembre tomaron por sorpresa al oficialismo, quien no contó con la presencia de los estudiantes, y cuyo movimiento en defensa del voto, no lo tenía previsto la sala situacional de Miraflores.

Es una verdad admitida por propios y extraños: la desmedida ambición de poder del señor Chávez lo va a llevar a éste a vender el país, si es posible. En su mente no está sino el prurito de querer mandar, más que gobernar, a toda costa, pues él se parangona más con un rey que con un presidente de la República. Es por eso que el confunde la acción de gobierno, con hablar. Es verdad que todo mandatario está en el deber de rendir cuentas; pero lo menos que él rinde son las cuentas del gobierno en sus largas peroratas: ¿qué pasó con la historia del maletín de los ochocientos mil dólares, que le fue incautado a los entonces funcionarios de gobierno de este país en una aduana de Argentina, en momentos en que recién descendían de una avioneta fletada por Pdvsa? Estamos ante un sujeto que pone y dispone de los dineros públicos a la manera de aquellos reyes de antes de las revoluciones políticas e industriales, es decir, de antes de la configuración de las repúblicas modernas, donde existen órganos contralores y fiscales, que llevan a la despersonificación de la figura del jefe de Estado, y cada uno de sus pasos son consultados de acuerdo a lo establecido por la ley. ¿La Asamblea Nacional? Brilló por su ausencia en esta oportunidad, como en muchas otras. Nadie dijo nada ante la historia de este maletín, como de otros escándalos más que se han suscitado, sin que exista la menor voluntad de llevar al señor Chávez ante alguna corte. “Esto es jauja”, dice el señor Chávez, es decir, este es el reino de la felicidad, algo que no está dispuesto a sacrificar, dado su espíritu poco escrupuloso; lo que significa que la oposición debe estar en estado de alerta.

Los periodistas colombianos le temían mucho a las sentencias de muerte de los entonces “varones de la droga”, alzados con sus ejércitos paramilitares, porque decían que éstas se cumplían rigurosamente. Así procede el chavismo. Si ellos dijeron que Leopoldo López y Enrique Mendoza no van, creo que habría que pensar en la posibilidad de un plan B para estos casos, aun cuando, López ya ha alcanzado los niveles de proyección nacional, por encima de Hugo Chávez, en términos de liderazgos. El chavismo sabe que de permitírsele la plaza de la alcaldía mayor de Caracas a este señor, ésta sería su mejor catapulta, para alcanzar la presidencia de la República en los próximos cinco años. Reconozco que tampoco el asunto no es para echarse a morir, y que hay que dar la pelea hasta el final, pues en este caso se estaría luchando no sólo por un sujeto, en especial, como sería en este caso Leopoldo López, sino además por el supremo derecho que tiene todo ciudadano a optar por cualquier cargo de representación.

enriquemelendez@cantv.net




La quimera de Hugo

Por Enrique Meléndez Oropeza

17-03-2008

A pesar de que el señor Hugo Chávez ha tenido que recoger, en lo que se refiere a Álvaro Uribe, tronó de nuevo en contra de George Bush con esa boca que le apesta, y entonces en su lenguaje figurado lo mandó a que se lavase a fulanito de tal, que es una procacidad, la más alta insolencia que rueda entre la boca del venezolano común; lo que nos coloca al borde del abismo, si reparamos en el hecho de que de ser incluido nuestro país en la lista de los que se consideran terroristas, como amenaza hacerlo “el imperio norteamericano”, entonces esto significaría nuestro aislamiento del concurso de Estados que hoy en día conforman la comunidad de naciones unidas, en dos palabras, terminaríamos comiéndonos nuestro propio petróleo. Fue un proyecto descabellado porque en el teniente coronel la mitad es razón, pero la otra mitad es imaginería. Es la segunda versión de Simón Bolívar, una figura que la conciencia tercermundista de la América Latina, a propósito de su visión de mundo distorsionada por los prejuicios históricos, no ha llegado a comprender de un todo, desde el punto de vista político, así que se le asocia a una entidad divina; de allí la teoría sobre el culto al Libertador, y cuya fe forma parte de un dogma, y en el cual se le proclama como una especie de redentor de las clases oprimidas, y no el Libertador de naciones, y creador de nuevas repúblicas, que fue lo que vino a constituir su liderazgo.

Así Hugo Chávez concibió la idea de un panamericanismo tropical, con motivo de la expansión de
la Revolución Boliviariana, en la que gracias a la diplomacia de los petrodólares ha logrado ganarse algunos adeptos, con la excepción de Lula Da Silva, quien le dio la espalda en esta oportunidad, según ha trascendido, se negó a responderle sus llamadas en los momentos más álgidos del conflicto; cuando forzó una cayapa contra Alvaro Uribe y quería enredar a todo el mundo; un panamericanismo que tendría como conclusión la consumación final de dicha revolución en suelo colombiano, como diría Carlos Marx, echándose sobre los hombres de la narcoguerrilla. Un sueño bolivariano; algo en lo que se vino a exceder en su imaginación, que le desbordó el ego, pensando que estos irregulares constituirían un ejército, él mismo lo dijo en una de sus peroratas: se equivocó como la famosa paloma del poema de Miguel Hernández, la revolución en Colombia no está a la vuelta de la esquina; de modo que hoy se habla de dos grandes derrotados: Chávez y la narcoguerrilla.

El problema del señor Chávez es que ha sido develado, a partir de las revelaciones de la computadora de Raúl Reyes, que ha seguido su curso de
la INTERPOL para la CIA, que es lo que le va a dar elementos a la justicia estadounidense para llevar al señor Chávez ante algún tribunal penal internacional, y como ya lo comienzan a destacar los especialistas en los temas internacionales. En efecto, lo que más indigna es esa forma como el señor Chávez responde como si fuese el amo y dueño de este país, tanto más que lo que expulsa por esa boca es pestilencia, como decíamos al comienzo. Un ser periclitado, sin norte, improvisado, y quien anda a tientas por el mundo: he allí el por qué tiene apelar a su espíritu de comediante en ese papel tan relevante que por cosas del destino vino a caer en sus manos.

En ese sentido, uno puede decir que el señor Chávez tiene el juego trancado. Es aquí donde cobra vigencia aquella advertencia que hacía Arturo Uslar Pietri, antes de morir, dígase de paso, de que el proyecto político del señor Chávez. Empezando porque si ha tenido éxito en términos de su expansión en una determinada área geográfica de la América Latina, esto ha sido gracias a la diplomacia de los petrodólares, y luego porque se trata de un proyecto muy quimérico. Así que no ha hecho más que caer en barrabasadas, de acuerdo a esa tendencia suya de maquinarse entre delirios: una de las cuales vendría a ser su perdición. Creo que ahora sí están las condiciones dadas para que el señor Chávez renuncie al desempeño de tan alta misión, pues su suerte en este caso, es la suerte del país, a propósito de las responsabilidades que le pudieran acarrear las acciones judiciales que pudiera emprender EEUU en los tribunales penales internacionales. Yo sé que lo que estoy diciendo es letra muerta, por aquello de que la que deja decir el discurso del señor Chávez es que, “después de mí, el diluvio”, pero hay que plantearse hipótesis, de la misma manera que el señor Chávez expresa que hay que planteárselas para el caso de la teoría que él divulga al respecto de que Marte fue un planeta con una existencia, igual a la de nosotros, pero que una política depredadora impulsada también por un Fondo Monetario Internacional que allí existió en el seno de su humanidad, acabó con toda forma de vida en ese planeta.

enriquemelendez@cantv.net




El eje de “Los Tres Chiflados”

Por Enrique Meléndez Oropeza

12-03-2008

He allí una política llamada al fracaso esta del amiguismo que promueve el señor Hugo Chávez con sus homólogos de la América Latina; gente que no hace sino vivirle los petrodólares, como se acaba de demostrar en la Cumbre de Río, que se realizó este memorable viernes 7 de marzo en la República Dominicana, a propósito de la cayapa que intentaron propinarle a Álvaro Uribe nuestro primer magistrado, Rafael Correa y Daniel Ortega, a raíz del incidente ocurrido en la frontera de Colombia con el Ecuador, y en la que resultó acribillado el comandante guerrillero Raúl Reyes.

Se demostró que lo de estos “Tres Chiflados” era puro teatro, a propósito de la exageración de un hecho que no había traído mayores prejuicios para la población ecuatoriana, que era la que finalmente estaba en juego, a propósito de esta incursión armada, y que formaba parte más bien del plan del gobierno colombiano de extirparse ese tumor que corroe su sociedad, como es el flagelo de la narcoguerrilla.

La actitud de Rafael Correa en la Cumbre fue peor de desfachatada que la del propio señor Chávez, porque al menos el teniente coronel es simpático, uno pudiera decir, un comediante con ángel, que es lo que le ha permitido proyectar su liderazgo. Aquél es engreído, soberbio y pecó de impertinente al final del acto. El venezolano dice aquí: se pasó.

¿Fue envenenado por el señor Hugo Chávez? Eso fue lo que le dijo el presidente peruano Alan García, con la ocasión de la visita que le hizo a Lima, cuando entonces Correa se dedicó a llevar a cabo una ofensiva diplomática, a raíz del incidente fronterizo, entre el vecindario de países de nuestra geografía andino-caribeña. Entonces García le dijo dos cosas;  primero, que tratara de resolver el conflicto con su vecino de la manera más pacífica posible; segundo, que tratara de no permitir que otro país se entrometiera en esta situación, tomando en cuenta que se veía que aquel otro país era el que le estaba emanando directrices a su conducta frente a este caso. He allí el por qué se vio como una intromisión el hecho de que este señor apareciera en el camino, y no sólo azuzando al otro, sino también dedicándose a lanzarle sartas al presidente Uribe, resentido como se encuentra, porque el otro lo ha ignorado hasta ese momento, en lo que se refiere a dichas sartas, y que en cada ocasión se las esgrime. De hecho, algo que resaltó fue la forma como el presidente Uribe obvió su presencia en
la Cumbre de Río, sin ocuparse para nada de su persona, respondiendo las reprimendas de éste en una forma muy generalizada, y sólo vino a pronunciar su nombre cuando el propio presidente dominicano, Leonel Fernández, y quien fue el que vino a poner la nota para que este evento concluyera con éxito gracias a su habilidad y experiencia diplomática, le hizo ver que la intervención del señor Chávez abría la posibilidad de que se llegara a un entendimiento, teniendo a la vista que éste se había mostrado dispuesto a deponer su actitud beligerante, fue cuando el presidente Uribe reveló que el día de la liberación de Clara Rojas y de Consuelo de Perdomo lo había llamado numerosas veces para darle las gracias a nombre de Colombia.

El otro escollo es la presencia también de Daniel Ortega en la escena, y quien en lugar de asumir la misma actitud del presidente peruano, a propósito de la ofensiva diplomática, que emprendía Correa, se une a la comparsa, y es cuando entonces viene a desatarse el torneo verbal, que se vivió sobre todo contra el presidente Uribe; desaforado el señor Chávez aquí en Venezuela, más encendido que nunca: movimientos de tropas, cierres de sedes diplomáticas, ruptura de relaciones que llegaron hasta lo comercial; una situación además que se veía que había caído en un círculo vicioso, pues mientras Colombia se disculpaba por el incidente, reconociendo su falta, Ecuador le solicitaba que se disculpara aún más, es decir, unas disculpas sin términos, como aquel cuento del gallo pelón, y el que nunca comienza y nunca termina; de modo que la impresión que se tenía era la de que aquello no era sino un show muy acartonado; muy propio de esos tres cómicos, que se conocieron en una serie televisiva como “Los Tres Chiflados”, pues en resumidas cuentas allí lo que estaba en juego era la vida de un delincuente, cuya política de terror no trajo sino dolor para miles de familias colombianas. Esto era lo que nuestro sentido común no terminaba de comprender. Porque no fue a un convento de monjas el que se bombardeó, sino a un campamento guerrillero que tenía visos de ser un hotel de cabañas de cinco estrellas, tomando en cuenta las revelaciones que ha hecho la prensa picaresca de nuestro continente, y en lo que no viene al caso redundar por respeto al pudor público.

enriquemelendez@cantv.net




Fanfarronerías suyas

Por Enrique Meléndez Oropeza

03-03-2008

A las claras se ve que el señor Chávez lo que quiere es provocar un conflicto artificial con Colombia, tomando en cuenta que ha escogido un camino muy errático, y esto porque ese anunciado acuerdo humanitario entre la narcoguerrilla y el gobierno colombiano es algo que no existe sino en la mente suya, dadas las condiciones en las que se encuentran los actores en el juego; se ve que lo que quiere es consenso a su alrededor, a los fines de hacer olvidar las penas que sufre nuestra sociedad, y que son muchas, a propósito de su ineptitud como jefe de Estado para corregir las mismas.

¿No oyó la advertencia de la narcoguerrilla en el sentido de que no se iban a producir más entregas unilaterales de rehenes hasta tanto el gobierno colombiano no cediera, en cuanto a la solicitud que ellos hacen del despeje de una zona? ¿No oyó al gobierno colombiano pronunciarse al respecto, y decir que no? He allí su falta de visión de estadista.

En lugar de estar feliz porque ha sido ajusticiado uno de los azotes más perversos de la humanidad, lo que hace es estallar en cólera, y asumir una postura radical, que lo ha llevado a romper relaciones con el vecino país. Un conflicto que no nos corresponde; que, por el contrario, se trata de un asunto de seguridad nacional, porque el mismo ha terminado arrastrando en sus circunstancias también a la sociedad venezolana, que en forma indirecta sufre, asimismo, los embates de ese terrorismo que esta gente propicia, tanto en la parte que corresponde al tráfico de drogas, como en la que corresponde al secuestro de personas, o es que al señor Hugo Chávez se le olvida aquella acción vil, que llevó a cabo la narcoguerrilla en un puesto de frontera de las fuerzas armadas venezolanas, en la población de Cararabo, y donde fueron decapitados un grupo de soldados compatriotas nuestros de la manera más atroz: práctica muy común en esta gente que se vale de la truculencia, para ganar resonancia internacional.

He allí el que un jefe de Estado, como el nuestro, está obligado más bien a sentir satisfacción por el hecho de que el ejército del hermano país le haya propinado este golpe a la narcoguerrilla, con motivo de la muerte de Raúl Reyes, algo que puede implicar el golpe certero a estas fuerzas irregulares, tomando en cuenta esa especulación que rueda entre los medios colombianos de que Manuel Marulanda, alias Tirofijo, está muerto, y lo que supone la desbandada total para las mismas en el futuro más inmediato.

Desde el punto de vista militar el teniente coronel está reprobado, a raíz de esta acción, si partimos del hecho de que su teoría, para vender su idea del acuerdo humanitario, estribaba en el hecho de que afirmaba que por la vía de las armas el conflicto del hermano país no tenía solución, que ninguno de los bandos iba a ceder en cuanto a las posiciones consolidadas de uno y otro. Sangrar por la herida, he allí lo único que le quedó, tanto más tratándose de ese sujeto tan malcriado que él lleva por dentro. Una operación, que los expertos han calificado de exitosa, con una sola baja en lo que atañe al ejército colombiano, y con una precisión tan absoluta que apenas sólo se registraron tres sobrevivientes de este pelotón, que constituía la escolta de este famoso guerrillero.

El país ha amanecido indignado porque ha sido una ofensa a la conciencia nacional el haber solicitado el señor Chávez un minuto de silencio por la muerte de Raúl Reyes, sobre todo, por la talla de criminal que llegó a representar este hombre; aparte de que ha sido un atropello a nuestro estado de derecho la forma como el señor Chávez ha manejado la situación con Colombia, determinando el cierre de nuestra embajada en Bogotá, y solicitando movilización de tropas hacia la frontera. Aquí nadie ha sido consultado; toda la institucionalidad ha sido obviada, por el contrario, ha sido cosa de un arranque de este señor: una decisión tomada en ese consejo de ministros que es Aló, Presidente.

Se trata de un desafuero, y no porque va a ir a los hechos, o sea, no va a llegar hasta sus últimas consecuencias que implicaría el apelar a las armas, que todo esto no son más que bravuconadas suyas, a las que luego le echa tierra, sino porque como le respondió el ministro de
la Defensa del hermano país, este es un asunto muy delicado, y que podría desatar situaciones que el medio venezolano no desea. Ahora, ¿estarían dispuestos nuestros oficiales a seguir al señor Chávez por esta aventura? Fanfarronería, éste sabe que nadie lo acompañaría, y así que el asunto no le sirve sino para enmascarar esa situación caótica que tiene en el país, en todos los órdenes: escasez y alto costo de vida en el aspecto económico; inseguridad en el aspecto de la tranquilidad ciudadana; corrupción en el aspecto de la moral.

enriquemelendez@cantv.net




El desmantelamiento de un país
Por Enrique Meléndez Oropeza

25-02-2008

El señor Hugo Chávez ha comenzado a especular con el hecho del arribo a la década, en lo que se refiere a su ejercicio presidencial, a la manera infantil, como a él le gusta tratar los temas; la verdad es que son diez años perdidos, habida cuenta de que su gestión se ha traducido en una especie de cataclismo que ha atentado contra toda nuestra ingeniería institucional.

Primero, porque nos ha dividido a los venezolanos, hasta abrigarse verdaderas posiciones sectarias, tanto de uno, como de otro bando; llegándose hasta los radicalismos del año 2002, cuando decidimos suicidarnos, a propósito del paro cívico nacional, que se extendió por espacio de meses; lo cual quebró una serie de fuerzas productivas, como mermó la producción en su conjunto: una ceguera total en la que caímos, producto de un desatino con nuestros métodos lucha, cuando cundió la desesperación total, porque a este señor ya no se le toleraba su carácter autoritario y abusador del que había hecho gala desde los primeros años de su gobierno, y entonces la ciudadanía consideró que ya bastaba. Sobre todo, harta de sus provocaciones, que fue en lo que cayó la dirigencia de ese momento, y lo que dejó en desbancada toda forma de oposición. Así el señor Chávez gobernó a sus anchas; yo estoy de acuerdo con esa rama de la astrología más radical que pregona que el señor Chávez encarna a Satanás, a partir de ciertos signos que le interpretan a sus respectivas bolas de cristal; lo cierto es que este señor todo lo que edificó la democracia de partidos, mal que bien, en términos de ingeniería institucional, lo ha venido desmantelando con una voracidad de bárbaro, peor que José Tomás Boves, quien le entregaba la riqueza de los pueblos a sus secuaces en sus incursiones por los llanos venezolanos, tomando en cuenta que el saqueo de este señor ha sido a la propia estructura del Estado.

¿Su mayor obra en estos diez años? Hablar. ¿Su filosofía de gobierno? Las promesas. Todos los días arranca con un nuevo plan, el que se olvida en muy poco tiempo. En dos palabras, su tarea es la de nunca comenzar. De allí que se valga de un lenguaje abstracto, como esa terminología basada en la revolución y demás epítetos que le ha dado por ponerle esta gente a esta verborrea que ellos manejan; llamada a esconder algo más primitivo aún, como es la ideología militarista, que es lo que, en resumidas cuentas, profesa este señor.

Así hemos llegado al nivel del Estado primitivo, como el que destiló por los poros, si es que se me permite esta imagen, aquel famoso rey francés, Luís XIV, conocido también como el rey sol, quien acuña la expresión l´etat c´est moi, esto es, el estado soy yo; la tragedia que vive este país es que no hay luces por ninguna parte en lo que atañe al señor que nos gobierna; téngase en cuenta que el famoso rey francés ameritó el que Voltaire le dedicara una obra con el título de El Siglo de Luís XIV; un hombre que va a impulsar la cultura francesa hasta la suprema exquisitez, de la cual se ufana aún hoy en día; sin ir muy lejos, Juan Vicente Gómez fue un tirano que al menos se sirvió de ciertas luces, los más ilustres intelectuales de la época, entre ellos y uno de los más conspicuos, Laureano Vallenilla Lanz, estuvieron a su servicio. Obsérvese el tipo de persona que rodea al teniente coronel; desde el vicepresidente, salido de un cuartel; el canciller Maduro, un ex conductor de un autobús, y así sucesivamente gente sin mérito alguno, y que está allí sólo por la lealtad.

Los reportes de las actividades económicas dan cuenta de una caída de todos sus respectivos rubros, en materia agrícola, en materia industrial; por otra parte, en lo que se refiere a los servicios, la salud está por el suelo, la inseguridad campea, al punto de que el propio señor Chávez admite que en los barrios caraqueños hay un mercado de libre competencia, en lo que atañe al comercio de la cocaína: el propio Chacumbele refiriéndose a su ineptitud, en este sentido; pues al señalar que los paramilitares están vendiendo drogas en estas zonas, a propósito de lo que decía que la están distribuyendo más barata, que los expendedores tradicionales, no está sino admitiendo la existencia de este flagelo, y el que, en lugar de denunciar, que es lo que parece que persigue con estos fines, debe combatir. ¿De modo que en manos de los paramilitares está el problema del hampa? Es aquí donde demuestra la poca majestad que tiene con respecto al cargo que representa; pues cada uno de sus gazapos lo vende ante la opinión pública, en esa tendencia suya a no admitir ninguna falta. El problema de la inseguridad no existe, en dos palabras, sino que nos viene de Colombia, con motivo de unos paramilitares que se han infiltrado en los barrios populosos de Caracas, y así le han comenzado a repartir drogas a los jóvenes de esas comunidades, con el objeto de que se alboroten, y se desaten a delinquir; lo que no explica es cómo el gobierno dejó penetrar las mismas por esta gente. Eso en cuanto a la inseguridad, luego el problema de la escasez que cada día también se hace crónico, y producto de una política basada en una actitud de choque a la propiedad privada en todas sus formas, que es la otra parte satánica también del señor Chávez, y que es lo que ha acelerado aún más la caída paulatina de nuestra economía: invasiones, secuestros, chantajes, expropiaciones, amenazas. En fin, un verdadero terremoto la presencia de este señor al frente de nuestra primera magistratura en esta década, injustamente, perdida.

enriquemelendez@cantv.net




¿Quién fue? -Globovisión fue, señor-

Por Enrique Meléndez Oropeza

19-02-2008

El sentimiento de derrota que cunde en el oficialismo, ante lo que ha sido el fracaso del señor Hugo Chávez, como líder mesiánico de este país, los lleva a inventarse otro enemigo en quien encarnar esta dura realidad, y quien no es otro sino el mensajero: aquél que se la muestra; la única ventana abierta que nos queda a los venezolanos, por lo demás, como es Globovisión.

Así se hace del mensajero el enemigo público número uno de la sociedad venezolana: no hay escasez; este flagelo no está sino en la mente maquiavélica de los dueños de los medios de comunicación, a propósito de una campaña despiadada que adelantan contra el proceso revolucionario; la inseguridad no se observa sino en los montajes de video, que truca la gente que está al servicio de la propaganda mediática de Alberto Federico Ravell: todo financiado por el Departamento de Estado de EEUU; aparte de que son sintomáticas esas manifestaciones que ahora comienza a atizar el aparato del oficialismo hacia la sede del canal de noticias; compuestas, en lo fundamental, por tarifadas y tarifados, como gustan decir los voceros gubernamentales, que se han venido entrenando para estar al servicio de la disolución de cualquier tipo de manifestación callejera, que se suscite por algún reclamo de tipo social o laboral; como para estar al servicio del amedrentamiento; lo que lleva a pensar a uno que ya estamos frente a rasgos de una conducta fascista, y la que consiste en anular todo lo que contradiga su esquema de pensamiento.

Pero es que en el gobierno hay la convicción de que ese fantasma de Globovisión existe como tal. Era lo que decía aquel entonces ministro de Planificación de los primeros años de este gobierno, Felipe Pérez, quien recomendaba dosis de optimismo en la conciencia de los venezolanos, a los fines de estar en sintonía con las políticas emanadas de la esfera oficial; mientras aseguraba que, a ese respecto, las cosas salían bien. Así Globovisión le ha saboteado las buenas intenciones a este gobierno: los gallineros verticales fracasaron porque Globovisión los condenó a tal; lo mismo sucedió con los fundos zamoranos. En la América Latina los venezolanos somos famosos por haber ajustado la palabra pavoso; una derivación de pava, que nosotros connotamos por sinónimo de mala suerte. He allí, a juicio del oficialismo, el papel que ha jugado Globovisión a lo largo de estos años, una planta televisora llamada a ligar que todas las cosas le salgan mal al gobierno del señor Chávez; ave de mal agüero, y así que llegó el momento de pasarle factura.

Será tan contraproducente la decisión de cerrar esta planta televisora; con consecuencias tan desfavorables para la imagen del señor Hugo Chávez, como las que tuvo que afrontar luego del cierre del Canal 2-RCTV. Primero, porque este evento dio lugar a la configuración del nuevo movimiento estudiantil con una clara vocación de participación ciudadana, y así comenzó a reclamar sus derechos, especialmente, el de la libertad de expresión; lo cual le permitió más tarde la oxigenación a la sociedad civil, desde el punto de vista de sus luchas políticas; factor clave para la victoria de la oposición en las pasadas elecciones del 2 de diciembre.

En síntesis, esto acelerará el proceso de caída del señor Hugo Chávez, teniendo a la vista que cerrará esa única ventana, de la que hablábamos atrás, por donde ha venido respirando la ciudadanía; en especial, luego de la clausura de RCTV, frente a la avasallante presencia de la red de medios de comunicación del oficialismo, puesta en función de la ideología chavista o de un servilismo ramplón; que el chavismo no cuenta con ninguna ideología, y entonces lo más probable es que la opinión pública se sienta sofocada, lo que nos pone a un paso de la violencia. No se pase por alto que toda situación cerrada termina por estallar por algún costado, a medida que se desata su volumen, en este caso, a medida que se desata la gravedad de los hechos; por esta vía uno no estaría lejos de presenciar un estallido de la magnitud de la del 27 de febrero de 1989, sólo que propinado al propio gobierno; ya no contra el pequeño y mediano empresario, como ocurrió en aquella oportunidad, sino contra establecimientos como los de Mercal; algo que ya ocurrió en Sabaneta de Barinas, según reportan las informaciones periodísticas; partiendo, además, de la circunstancia de que el gobierno hasta ahora no ha hecho nada por solucionar problemas, como el de la escasez; que no es un invento de Globovisión; cuando el frío no está en las cobijas, como dicen los andinos, simplemente este canal se ciñe a presentar esta realidad, a los fines de que se afronte el problema; pero la presunción puede más, y así que no se quiere oír acerca de los entuertos que no se han podido enderezar; acerca de las viudas que se no han podido socorrer, y así sucesivamente, como antes se prometía, a la manera del Quijote, cuando asume el ejercicio de la caballería; problema de la demasiada ineptitud que se exhibe en el desempeño de la gerencia de administración la administración pública, cuya camisa de cinco varas le queda demasiado grande a esta gente.

enriquemelendez@cantv.net




Hablando de lo que no es, y culpando al inocente

Por Enrique Meléndez Oropeza

16-02-2008

Es la hora en la que nuestros gobernantes entiendan que los problemas no se resuelven por la vía de los conflictos, sino llamando al concurso de toda la población. No es posible seguir sembrando odio; como ese que se destila en la Asamblea Nacional, cuyos integrantes pretenden ahora volver a los viejos tiempos, y desde allí traer a un par de chivos expiatorios; personas que propiciaron el proceso de apertura petrolera, considerando, en ese sentido, que fue por culpa del mismo que la Exxon Mobil pretende montarse encima ahora de Venezuela; a propósito del embargo que pesa hoy sobre el capital de Pdvsa, demandada por esta transnacional ante cortes internacionales: una especie de venganza que se le aplicaría a esta gente por haber vendido al país, según declaraciones de los legisladores; más que todo un juicio, y, en especial, se apela al hecho de que las condiciones, en las que procedía a otorgar los contrarios, significaba la entrega del país a las compañías transnacionales; partiendo de un impuesto de regalía de uno por ciento, que allí se contemplaba entre las prendas que se ofrecían, pasando luego por la conformación de las empresas que se ocuparían de manejar la concesión petrolera, y en las que Pdvsa tenía un mínimo de participación en el capital accionario: a precios de gallina flaca, dicen los diputados oficialistas que se entregaba en ese momento nuestro negocio petrolero; sin poder darle solución de continuidad a una cosa con la otra; esto es, al hecho de que la demanda de la Exxom Mobil contra Venezuela haya derivado en un juicio contra la gente que propició la apertura petrolera.


En su momento se procedió a dar una discusión en todo el país, con motivo del tema dicha apertura, son más que lógicas las razones que exponen los conocedores de la materia, remontándose al hecho, que se alegaron entonces para volver al antiguo régimen de concesiones, instaurado en la época de Juan Vicente Gómez, para venir a ser proscrito éste a raíz de la nacionalización de la industria en la década de 1970; una proscripción que duró unos veinte años, en consecuencia; o sea, hasta el período del segundo gobierno de Rafael Caldera, cuando entonces se firmaron los famosos Convenios Operativos y las Asociaciones Estratégicas, y adiós nacionalismo. ¿Por qué motivo no procedieron en los primeros años de este gobierno a establecer los juicios, que ahora se plantean contra los que llevaron adelante el proceso de apertura petrolera? Pregunta sin respuesta.


Pero el problema no es ese, el hecho es que por esta vía la fracción parlamentaria oficialista transita por un camino equivocado, cuando su tarea en este momento es convocar a la unidad del país, y así llamar a los hombres más calificados para enfrentar esta situación que a ningún venezolano puede alegrar, tomando en cuenta la fatalidad que no espera en el futuro más inmediato de prosperar las demandas judiciales de la Exxom Mobil contra Pdvsa, que es lo que parece que va a suceder; tomando en cuenta la reacción de este gobierno,  y que nada señala que ha adoptado la posición más cónsona con la gravedad de la situación.


Es de terror oír hablar al ministro de Energía, y presidente de Pdvsa, de ensañamiento de los sectores imperiales contra nuestro país, pretendiendo, a ese respecto, darle carácter político a una situación que sólo tiene que ver con lo jurídico, y esto porque hay un actor en este caso, que ha desconocido flagrantemente lo dispuesto en las cláusulas que se firmaron con motivo del otorgamiento de los contratos, que se firmaron a raíz de las negociaciones del proceso de apertura, y ese actor no es sino el gobierno. ¿Leoninos estos contratos? Es aquí donde se nota el falso patriotismo de quien esgrime la tesis de traición contra un grupo de personas que no pensaron sino en el progreso de Venezuela, a la hora de verse involucrados en la firma de los mismos, cuya transición al día de hoy se ve que tienen ese carácter, leoninos; sólo que la situación en la que ocurrió este hecho ya no es la misma de hoy en día, y es donde pecan de deshonrados los diputados oficialistas al pretender someter a juicio a estos compatriotas suyos, sin tomar en consideración para nada el contexto de los tiempos: si algo tiene de grande la Revolución Francesa fue que impuso el principio de la fraternidad, y lo cual supone comprensión, a propósito de los actos en que puede incurrir cualquiera: típica actitud del improvisado esta de la clase que nos gobierna, descargarse de culpas, y responsabilizar a mengano, como ha sucedido en este caso; pues como ya se lo han dicho varios columnistas de nuestra opinión pública, si el gobierno sabía que allí privaban varias cláusulas que estipulaban esta situación que hoy está viviendo nuestra industria petrolera, ¿para qué desconocerlas?


Lo que yo me imagino fue que alguien, en lugar de planteárselas bien claras al señor Hugo Chávez, cuando procedió a dar estos pasos de desconocimiento de las reglas de juego, en lo que se refiere a estos contratos,  en torno a la clase de gente vil que constituye la directiva de Exxom Mobil, como el propio teniente coronel lo sostiene ahora; le calentaron la cabeza con ideas de otro tino; gente que medra a su alrededor: le vendieron la imagen de este trust como un tigre de papel. Hoy el país está más conmovido que él; ya que no da muestras de cordura frente a esta delicada situación: hablando de lo que no es, y culpando al inocente.

enriquemelendez@cantv.net




¿Por qué no te callas?

Por Enrique Meléndez Oropeza

15-02-2008

Ha sido bastante desconsolador para los venezolanos el hecho de tener noticias de una Pdvsa que ha sido demandada en unas cortes de Londres y Nueva York; que sobre ella pesan embargos, y que está condenada a resarcir doce mil millones de dólares a su demandante, que es la Exxom Mobil, y esto como consecuencia de una de las patanerías del tercio, acostumbrado a llevar las cosas dando bandazos: ¿en algún momento hemos tenido la sensación de un barco ebrio; de “un bateau ivre”, como decía Rimbaud? Así vamos con este capitán que recién confesó que le gusta masticar hojas de coca.

Lo más indigno es que el chavismo quiere que uno se calle; se coma el cuento de que es sólo cuestión de una persecución internacional contra la pobre Venezuela, y quien ensaya una forma de gobierno, que va a poner patas arriba a todas las formas conocidas en el sistema capitalista; muerto de envidia el imperialismo, a propósito de la brillantez de este país, llamado a convertirse en la vanguardia de la humanidad; tal como nos lo vendía el gigante Rafael Ramírez (gigante por lo de su tamaño), mientras declaraba a la prensa en torno al asunto, y así se sacudía de preguntas imprudentes.

-Esta gente cree que uno es tonto-, es lo que se oye decir en el medio venezolano, a partir de estas respuestas que no toman en consideración el nivel de la conciencia del pueblo; de modo que aquí también se observa la política del menosprecio con la que actúa este gobierno, no sólo ante entes jurídicos, como
la Exxom Mobil, sino también ante la ciudadanía.

Contra soberbia, humildad. Esta gente está muy lejos de abrigar ese estado de alma; porque no tiene capacidad de desmontarse, y reconocer los errores, y así apela a algo más deshonroso aún, y es que se vale del recurso del patrioterismo, para todo aquel que se atreva a opinar sobre este asunto, acusándolo de traidor a la patria, en ese sentido; gente que sólo se ha limitado a exponer las causas que generan este proceso judicial, y sus consecuencias; sobre todo esto último, las consecuencias que esta situación le deparará a Venezuela en el futuro más inmediato, es lo que no se quiere oír, como el avestruz que entierra la cabeza, y esto porque esta gente pensó que gobernar era un problema de improvisación, y se niega a reconocer su novatada.

¿Cuáles son los méritos que avalan al señor Ramírez para presidir nuestra industria petrolera? Por aquí comienza el drama de este episodio, para pasar luego al capítulo del despido de veinte mil trabajadores, que constituía el sector tecnocrático de mayor avanzada en el país; a esta altura, todo el mundo pensaba que Pdvsa estaba llamada a colapsar, no desde un punto de vista financiero, como parece que se encamina, dado el estado de cosas que confronta a partir de esta situación de embargo en la que se encuentra su capital, a consecuencia de la decisión de cortes de Londres y Nueva York que dictaron tal medida, sino desde un punto de vista técnico. Ha sido una verdadera sorpresa o el hecho ha tomado como tal al gobierno, y por aquí comienza la descalificación del señor Ramírez como presidente de la misma. Pero el problema es que el gobierno, en lugar de acogerse al consejo del rey Juan Carlos, ahora ha
proclamado la política de rodilla en tierra frente a este asunto, y que es lo que tiene crispado a más de uno.

enriquemelendez@cantv.net




La difícil situación de la FAN

Por Enrique Meléndez Oropeza

13-02-2008

El ambiente debe estar muy tenso en el seno de la Fuerza Armada Nacional (FAN), a partir de estos pronunciamientos del señor Hugo Chávez a favor de las FARC y el ELN; no sólo porque la misma ha combatido toda forma de insurgencia guerrillera, exterminando de raíz aquellos brotes que intentaron formarse en la década de 1960 en nuestro país, e incentivados por las corrientes comunistas, sino también porque la visión y la misión de la institución armada está al servicio de un estado de derecho, es por esto que la FAN responde a una política de Estado, y no de gobierno; a propósito de las tareas muy específicas que le conciernen, en especial, la de velar por la seguridad de los venezolanos.

Confieso que para mí sería una descorazonada, en mi situación de oficial, siendo un general, por ejemplo, y habiendo sido preparado para la defensa de un orden establecido, legítimamente constituido; ahora tenga que admitir otro estado de cosas, y que parte, precisamente, de la subversión de ese orden establecido; siendo su práctica el terrorismo; sobre todo, después de este intento del señor Chávez de lavarle la cara a estas fuerzas irregulares. Es abjurar de quien se considera enemigo; pues la narcoguerrilla es uno de los flagelos de la humanidad, y la labor de un soldado es el de combatir el mismo, al igual que el tráfico de personas, que también constituye otro de los grandes flagelos del mundo de hoy; pero, en especial, el narcotráfico, y el cual se ha tenido que servir de la antigua guerrilla colombiana para el libre desenvolvimiento de su operatividad, que es lo que raya en la impunidad, y cuyas vicisitudes llevan a esta gente a operar en los términos del terrorismo.

La prueba de que el señor Chávez no tiene razón, en lo que atañe a la situación de la narcoguerrilla; pregonando en este sentido que este “ejército” controla la mitad de Colombia, la tuvo el pasado lunes 4 de febrero, cuando miles de ciudadanos en diferentes ciudades del hermano país, de acuerdo a la convocatoria que se venía haciendo, salieron a las calles a protestar contra esta especie de cáncer social; una protesta que se secundó a nivel internacional, como sucedió aquí en Venezuela, con repercusión no sólo en Caracas, sino también en las principales ciudades del interior; de modo que no es verdad lo afirmado por el teniente coronel, en el sentido de que Venezuela limita en buena parte por el suroeste con un Estado independiente del colombiano, y que llamó de las FARC, “un Estado –dijo- que se rige por leyes propias, y que las hacen cumplir”; algo que él sabe que no es verdad; por lo demás, sólo que lo prodiga con la mayor provocación del caso.

Día clave este 4 de febrero, tomando en cuenta que se conmemoraban los dieciséis años de la intentona golpista, que lideró este señor en el año de 1992; algo que le vino a aguarle la fiesta; tanto más porque el señor Chávez no tomó en cuenta los alcances de esta plegaria que hizo salir al colombiano a la calle, con trascendencia, como decíamos, no sólo en Venezuela sino en el mundo entero; como se pudo comprobar a través de las informaciones de los diferentes medios de comunicación; siendo una ola expansiva que lo arrastró a él también con su torbellino; saliendo a relucir su cabeza en medio de todo este panorama; es decir, hubo un trasfondo entre los motivos que convocaron a esta protesta, y era la intromisión descarada en los asuntos internos del hermano país por parte del señor Chávez; destacándose, en ese sentido, el gesto del pintor Fernando Botero; quien le recomendó al señor Chávez ceñirse a la política de su país; porque con su revelación, ha venido a demostrar que su relación con estos sectores irregulares de la sociedad colombiana es de vieja data, lo cual es una intromisión flagrante en su acontecer político, y que constituye una falta de nobleza, que no es bien vista por el concurso de la humanidad.

Más estrafalaria aún fue su facha: vestido de militar; el último grito en materia de uniforme, con una capucha, a la manera de un fraile franciscano, como detalle de innovación en la confección del mismo; su sempiterna boina roja de héroe guerrillero, que es lo que los mal pensados afirman que a él le hubiera gustado ser, dada la identificación que siente por los grupos irregulares colombianos; el lugar desde donde habló para la conmemoración de los dieciséis años de su gesta golpista, como lo fue en un cuartel de Valencia, lo que le dio estricto carácter militar a este acto. Para volver a nuestro tema inicial: ¿qué piensa un general de todo esto? Esa inversión de los valores: ¿no lo perturba? Quizás lo que diferencia al señor Chávez del