
El
pensamiento
bárbaro
al día
de hoy
Por
Enrique
Meléndez
Oropeza
04-05-2008
Corea
acaba de
incorporar
ya el
televisor
al
sistema
de
telefonía
celular,
un
invento
que
revoluciona
más el
mundo de
las
comunicaciones,
además
de la
industria
del
entretenimiento,
y lo más
probable
es que
la
mercancía
se
introduzca
en el
mercado
de
Estados
Unidos y
de la
Comunidad
Europea;
pues así
es como
funcionan
las
leyes de
la
sociedad
de libre
comercio,
sobre la
base de
la
competencia,
y esto
gracias
al mundo
de la
globalización.
Es el
viejo
lema de
la
cultura
de la
ilustración:
sírvete
de tu
razón.
El
cristianismo
a nivel
de Santo
Tomás de
Aquino
la había
considerado
un don
de Dios;
pero
aquí
radica
la clave
para
entender
a los
pueblos
que
llegan a
tal
proceso,
pues
muchos
no lo
logran
porque
padecen
de una
serie de
taras
antropológicas,
y que
les
oscurece
ese
camino
hacia la
racionalidad.
Fue lo
que no
dejó de
advertir
Kant: la
razón
también
produce
monstruos;
sobre
todo,
cuando
no se
tiene
claro el
entendimiento,
y la
capacidad
de
juicio
está
empañada
por un
espíritu
soberbio;
que no
aprovecha
la
máxima
del
método
dialéctico
que
consiste
en sacar
provecho
del
error, y
admitir,
en ese
sentido,
haberse
equivocado,
pues ese
espíritu
soberbio
se
considera
infalible,
enceguecido
por su
yo
mesiánico,
que es
el
arquetipo
del
caudillo.
Así éste
no
tendrá
nunca
claro lo
que es
la
civilización
del
progreso,
que ha
sido la
que ha
levantado
el
imperio
de la
razón.
Todo lo
que
toca,
todo lo
destruye.
Recibió
una
Venezuela
pujante;
que
había
sobrevivido
a la
crisis
de los
precios
del
petróleo
de los
años
97-98,
cuando
los
hidrocarburos
tocaron
mínimos
históricos,
hoy en
día
estamos
ante un
pueblo
empobrecido,
a pesar
de que
navegamos
sobre el
boom
petrolero
más alto
y más
largo de
la
historia
económica
de
nuestro
país.
Es el
mismo
espíritu
de la
contradicción
que
lucha
contra
el
conocimiento
profesional;
aquél es
instintivo
y, en
lugar de
principios,
parte de
delirios.
Nietzsche
dividía
a los
griegos
entre
instintivistas
y
racionalistas,
identificándose
con los
primeros,
sólo que
era una
identificación
estética,
mejor
dicho,
una pose
poética
suya; a
partir
del
hecho de
que
aquella
cultura
se había
estructurado
sobre la
base del
concepto
de una
belleza
clásica,
que se
plasmaba
en la
estatuaria
y en el
teatro
trágico,
pues en
su
crítica
al
racionalismo
socrático,
Nietzsche
no
ofrecía
ningún
paradigma
de
conocimiento
alternativo
a aquél
que
manifestó
Sócrates
cuando
expuso
que el
mundo
estaba
en las
ideas.
A partir
de esta
expresión
se
incuba
esa
forma de
conocimiento,
cuyo
proceso
da
origen a
la
cultura
de la
ciencia
y de la
técnica
o de la
tecnología,
y que se
impuso
por la
asertividad
de sus
propósitos,
basándose
en la
cautela
a la
hora de
proceder
a dar
los
pasos,
que es
donde
juega
mucha
importancia
eso que
he
conocido
como el
método
dialéctico:
la
teoría
del
error;
así como
en la
precisión
de los
instrumentos
tecnológicos,
de modo
que ya
un
televisor
cabe en
un
celular,
y esto
ha sido
posible
en un
pueblo
que no
está
ubicado
en los
centros
más
avanzados
de
producción
de lo
que
llaman
tecnología
de
punta;
aunque
sí en
una
sociedad
donde
esas
taras
antropológicas
de las
que he
hablado
no
nublan
el
inconsciente
colectivo,
para
decirlo
en
términos
psicoanalíticos.
He allí
la
tragedia
de
nuestro
país: el
caudillo
de turno
no mira
la
cultura
del
progreso
con ojos
de
salvaje,
como lo
hacía
Juan
Vicente
Gómez,
quien se
rodeó de
luces,
para
decirlo
en
términos
metafóricos,
sino con
ojos de
bárbaro,
y quien
marcha a
contrapelo
de dicha
cultura.
Chávez
es una
conciencia
venezolana
del
siglo
XVIII,
con
todos
los
prejuicios
de la
época,
sobre
todo,
por su
condición
tomista
y
parroquiana;
de modo
que
nuestras
sociedades
sufren
de estas
deformaciones
imaginarias,
lo que
no
sucede
en las
sociedades
asiáticas,
donde ha
arraigado
muy bien
el
sistema
económico
de libre
comercio,
y en las
que
prevalece
una sola
visión
de
mundo.

Sarkozy
y
Chávez:
dos
momentos
mediáticos
Por
Enrique
Meléndez
Oropeza
26-04-2008
El
presidente
francés,
Nicolás Sarkozy
ofreció
el
pasado
jueves
una
rueda de
prensa,
que
implicó
una
cadena
televisiva,
como la
que nos
pone a
padecer
el señor
Hugo
Chávez
en
Venezuela
en una
forma
muy
reiterada,
con
motivo
de su
primer
año de
gobierno;
un
acontecimiento
muy raro
en
la
Francia,
sólo que
fue una
cadena
donde
los
periodistas
no le
dejaron
hueso
sano al
jefe de
Estado,
hasta
arrinconarlo
y
llevarlo
a
reconocer
errores;
cosa que
no
sucede
con su
homólogo
venezolano,
quien no
admite
críticas,
y no
permite
este
tipo de
encuentro
con los
periodistas,
más que
con los
complacientes
que
están al
servicio
de los
medios
del
Estado:
una
rueda de
prensa
donde
fueron
los
medios
los que
pusieron
las
condiciones,
y los
que le
marcaron
límites
de
tiempo a
las
palabras
de
Sarkozy.
La
actualidad
francesa
palpita
entre
varios
temas,
que van
desde el
conflicto
que se
generó
con el
saboteo
a la
llama
olímpica,
cuando
pasó por
París, y
que
causó
resquemores
en
la
China,
tanto
más
porque
hubo una
imprudencia
de parte
del
alcalde
de la
capital
francesa,
al
declarar
hijo
ilustre
al Dalai
Lama por
estos
días, y
lo que
generó
una
contraofensiva
diplomática,
que
ameritó
el viaje
de un
enviado
especial
por
parte
del país
galo a
Pekín;
hasta la
situación
de la
ciudadana
colombo-francesa
Ingrid
Betancourt,
que es
lo que
nos
interesa
a
nosotros,
pues al
debatir
este
punto,
cuando
se lo
enfocó
el
periodista
especializado
en la
materia,
vino al
caso el
nombre
de Hugo
Chávez
en las
palabras
de
Sarkozy,
para
bochorno
de sus
compatriotas,
sobre
todo,
porque
su
figura
está
asociada
a lo más
bufo que
se
debate
en la
opinión
pública
internacional,
y así
que en
su
intervención
salió
por allá
un “a
pesar
de” (malgré
tout),
que es
lo que
nos
toca,
esto es,
a pesar
de las
críticas
que se
le
hicieron
por
valerse
de los
servicios
del
señor
Chávez,
en su
papel de
mediador
ante las
FARC,
dijo el
presidente
francés,
se
obtuvo
la
prueba
de vida
de
Ingrid
Betancourt,
así como
se logró
la
liberación
de seis
personas,
y demás
etcéteras,
sólo que
no tiene
lo más
importante,
como es
la
propia
persona
de su
compatriota,
y por
cuya
emancipación
ha
luchado
hasta
perder
los
cabales,
al punto
de que
se ha
llegado
a decir
que al
presidente
Sarkozy
no le
interesa
la vida
de los
demás
rehenes
secuestrados
por las
fuerzas
irregulares
de
Colombia,
sino
sólo la
de
Ingrid
Betancourt,
lo cual
es un
acto de
deshonor
de su
parte.
Pero el
hecho
cierto
es que
esta no
fue una
tortura
mediática;
asfixiante
en que
nos
coloca
el señor
Chávez
cada vez
que le
sale de
la real
gana;
como lo
hemos
visto
esta
misma
semana
hasta
cuatro
veces:
una tras
otra las
cadenas,
y por
acontecimientos
tan
insignificantes,
como el
anuncio
del
inicio
de la
siembra
de maíz,
para la
cosecha
de este
año, y
la que
ofreció
desde el
llano de
su
Barinas
natal:
una
forma de
huir
hacia
delante,
en un
instante
en que
el tema
de la
corrupción
de su
familia
no deja
de estar
entre
los
comentarios
periodísticos;
buscando,
en ese
sentido,
de que
con su
presencia
en estos
predios
se borre
todo de
un
plumazo;
se
observe
que con
la
tranquilidad
con que
este
hombre
anda por
Barinas,
es
porque
nada es
verdad
de lo
que se
dice del
nuevo
latifundio
de los
Chávez,
su
enriquecimiento
súbito:
una
cadena
donde
clamó y
bramó;
llegando
a
ponderar
el grado
de su
austeridad,
cuando
dijo que
a él
sólo le
bastaban
cuatro
camisas
“rojas”
para
vivir.
Es esto
lo que
da pie
para que
la
opinión
pública
haga
mofa de
estas
especulaciones
suyas,
pues
nada de
lo que
dice
este
señor a
este
respecto
es
verdad.
Significa:
no hay
correspondencia
entre lo
que
proclama,
y lo que
verdaderamente
hace.
Por lo
demás,
nadie le
está
pidiendo
austeridad,
con
respecto
a su
vestimenta,
si
partimos
del
hecho de
que todo
jefe de
Estado
debe
preservar
una
cierta
apariencia;
lo que
resulta
una
hipocresía
es lo
otro;
que es
lo que
entonces
trivializa
su
discurso,
partiendo
del
hecho de
que él
mismo ha
hecho
gala de
contar
con un
closet
lleno de
trajes,
y los
que
vienen a
costar
una
verdadera
fortuna.
En el
caso de
Sarkozy
una
rueda de
prensa
es una
verdadera
rendición
de
cuentas;
aquí en
nuestro
país con
el
teniente
coronel
lo que
resulta
es pura
palabrería,
como
dice el
venezolano
común,
unas
ganas de
hablar
paja.
Expresan
otros:
tiene
tampoco
que
rendir
que
necesita
hablar
mucho.
Por
Enrique
Meléndez
Oropeza
26-04-2008
Si
algo se
le
reconoce
a Barack
Obama,
es el
hecho de
que se
ha
manejado
muy bien
frente
al tema
racial,
siendo
un
hombre
de
color,
de modo
que en
sus
posiciones
con
respecto
al
teniente
coronel,
a quien
ha
llegado
a
calificar
de
dictador,
se
aprecia
esta
posición
suya;
partiendo
de que
el señor
Hugo
Chávez
se erige
como el
nuevo
líder de
la
revolución
proletaria,
invocando
para
ello un
cierto
mestizaje;
en
última
instancia,
invocaremos
para su
caso el
término
líder
del
tercermundismo,
que es
precisamente
con lo
que
Obama no
se
identifica,
y esto
porque
su tarea
consiste
en este
instante
en
conquistar
el voto
conservador.
Como ya
se ha
dicho,
aparecer
como un
negro
blanco,
y nada
mejor
que
valerse
de la
figura
de
nuestro
presidente
para
fijar
sus
posiciones,
pues él
no
estaría
ganado
nunca
para
participar
en esa
merienda
de
negros,
al que
lo
estaría
invitando
el
teniente
coronel;
justo,
porque
este ha
sido un
hombre
que no
se ha
dedicado
a
explotar
los
rencores
raciales,
que
están
aún muy
presentes
en esa
sociedad,
sino que
los ha
echado a
estos en
una
sepultura,
y a la
que ha
clausurado
para no
acordarse
más de
los
mismos
por el
momento.
He allí
la
diferencia
entre
estos
dos
hombres:
entre
tanto el
señor
Chávez
se apoya
en ellos
para
afianzar
más su
liderazgo
entre
las
masas
populares.
El es el
famoso
Antonio
Leocadio
Guzmán
redivivo
en
nuestros
días, un
hombre
que
perturbó
mucho la
vida de
aquella
Venezuela,
que en
nuestros
anales
se
conoce
como la
de la
“oligarquía
conservadora”,
y esto
porque
su
proyecto
político
se basó
en el
uso y
abuso de
vicisitudes
como el
de la
brecha
racial,
a
propósito
de un
periódico
que
tenía
con el
nombre
de El
Venezolano,
y donde
se
presentaba
como el
redentor
de los
pobres.
Lisandro
Alvarado
decía
que
Ezequiel
Zamora
se había
formado
en sus
columnas.
No sin
razón
Juan
Vicente
González,
que era
un
hombre
mucho
más
honrado
que él,
lo
combatió
toda la
vida.
Esta
identificación
de
Guzmán
con la
causa de
los
negros
llegó al
punto de
que, al
ingresar
éste al
gobierno
de José
Tadeo
Monagas,
en
calidad
de
ministro,
los
reportes
diplomáticos
revelaban
que
había
triunfado
el
partido
de
aquéllos:
“las
clases
de color
se han
apoderado
de este
desventurado
y pobre
país”,
por lo
que se
expresa
un
lamento
por el
destino
que le
espera a
la clase
blanca,
que
constituía
la
sociedad
ilustrada:
una de
las
tantas
taras
que se
habían
heredado
del
proceso
de
guerra
de
independencia.
¡Mentira
la de
Guzmán!
Se trata
de uno
los más
grandes
demagogos
que se
han
conocido
en
nuestra
historia,
y como
era un
hombre
con
mucha
influencia
en el
sector
popular,
se le
considera
un
demagogo
brillantísimo.
Nunca
dejo de
recordar
ese
juicio
de don
Augusto
Mijares,
con
motivo
del
advenimiento
de éste
hombre
al
poder,
quien,
según
sus
palabras,
le iba a
dar una
nueva
fisonomía
a
nuestra
política:
sujetos
agresivos
–expresaba
Mijares-,
gárrulos,
improvisados
e
irresistibles.
¡Figurémonos
nosotros
ahora!
De
entonces
a esta
parte ha
corrido
demasiado
agua
debajo
del
puente,
y este
señor
sigue
atizando
estas
banderas,
lo que
ya
representa
un
anacronismo,
puesto
que para
que el
señor
Obama
lleve a
cabo una
política
de
indiferencia
frente
al
problema
racial,
es
porque
ya se
viene de
vuelta
de
muchos
de las
conflictos
que
azotaron
en un
principio
a la
sociedad
democrática
burguesa;
por lo
que su
diferencia
con el
señor
Chávez
no es
sólo
política,
sino
también
cultural.
Por
Enrique
Meléndez
Oropeza
20-04-2008
En
el
proceso
de
militarización
de las
tierras
agrícolas
del
Valle
del
Turbio,
ordenada
por el
señor
Hugo
Chávez,
sin duda
alguna
que
intervienen
varios
factores;
que
irían
desde
sentimentales,
de
acuerdo
a lo que
especulan
las
notas de
comentarios
de
nuestros
periódicos,
a
propósito
de la
figura
de
Marisabel
Rodríguez,
una
persona
que goza
de mucho
aprecio
en el
medio de
los
propietarios
de estas
tierras,
hasta
clasista,
puesto
que la
conciencia
del
señor
Chávez
está
tomada
por los
prejuicios,
habiéndose
criado
en un
medio
social
con
ciertos
atavismos
coloniales,
donde lo
que
prevalece
es el
esquema
de la
jerarquía.
Hay de
por
medio,
en
efecto,
el
argumento
del
teniente
coronel,
relativo
a que
esas
tierras
son de
primera
categoría;
de modo
que
sembrar
caña en
ellas, a
su
juicio,
es una
forma de
desperdiciar
la
riqueza
de este
suelo,
cuyos
cultivos
se
pudieran
orientar
hacia
otros
rubros
más
importantes,
como el
maíz: un
sujeto
que
quién
sabe
quién le
vendió
estas
ideas;
lo
cierto
es que
aquí hay
mucho de
imprudencia
de parte
del
señor
Chávez
al
ponerse
a lanzar
estos
juicios,
tomando
en
cuenta
que
estas
son
tesis
que las
rebasan
los
estudiosos
de la
materia;
aparte
de que
estas
son
tierras
ya
secularmente
dedicadas
al
cultivo
de la
caña, y
hasta
ahora
nadie
había
objetado
esta
situación,
de forma
que no
hay
fundamento
alguno
en esta
teoría
del
señor
Chávez,
más que
pura
audacia
verbal.
El señor
Chávez
carece
de eso
que la
sociedad
occidental,
desde
los
tiempos
del
racionalismo,
desde
los
tiempos
de la
instauración
de la
cultura
de la
ilustración,
mejor
dicho,
conoce
como la
prudencia
de la
hora de
emitir
juicios.
No
hablar
nada
sino se
está
seguro
de lo
que se
va a
decir;
pues el
callar
también
tiene
mucho de
rendimiento;
algo que
ha
resonado
en la
historia
de la
filosofía
moderna,
desde
Descartes,
hasta
Wiggenteins:
los
filósofos
de la
duda, es
decir,
de la
cautela
a la
hora de
manejar
nuestras
palabras.
Su ex
condiscípulo
de
la
Academia
Militar,
el
general
Francisco
Usón, sí
reveló
esta
faceta
suya,
cuando
dijo que
el señor
Chávez
no había
podido
aprobar
el curso
de
Estado
Mayor,
que se
imparte
en dicha
academia,
lo que
nos
habla de
ese
espíritu
bárbaro,
que
caracteriza
al
sujeto
que no
es
permeable
a la
cultura
del
progreso,
y cuyos
pasos
dejan
una
estela
de
destrucción.
Es el
prototipo
de lo
que la
corriente
neo-liberal
latinoamericana,
cuyos
más
conspicuos
representantes
son
Álvaro
Vargas,
Carlos
Alberto
Montaner
y Plinio
Apuleyo
Mendoza
conocen
como el
perfecto
idiota,
tomado
de la
teoría
de
Carlos
Rangel,
quien
hablaba
del
“buen
revolucionario”.
¿Cuáles
serán
las
consecuencias
que nos
deje
esta
militarización
del
Valle
del
Turbio?
Serán
cuantiosas,
a menos
que la
sociedad
civil se
arme de
nuevo de
valor,
como ha
ocurrido,
con
varios
casos,
que no
vamos a
mencionar,
pero en
los que
el
gobierno
tuvo que
retroceder,
a pesar
de la
inquebrantable
voluntad
de ánimo
que puso
a la
hora de
imponer
los
respectivos
proyectos
de los
mismos,
empezando
porque
estaríamos
a las
puertas
de una
escasez
de
azúcar,
y así
sucesivamente,
algo que
no
quisiera
ver
llegar
para mi
país.
Asomo la
figura
de
Marisabel
Rodríguez,
ex
esposa
del
señor
Hugo
Chávez,
y me
refería
a
sentimentalismo
para
este
caso;
decía
que
hasta
ese
factor
influía,
en
virtud
de que
la
imagen
política
de la
señora
Rodríguez
ha
venido a
recobrar
un gran
perfil
en la
región
larense,
y quien
se ve
que ya
ha
trajinado
por los
caminos
de la
política,
sobre
todo, a
partir
de esa
conducta
aleccionadora
que
exhibe;
de
manera
que su
fórmula
política
suena
como
posible
postulación
para las
próximas
elecciones
del mes
de
noviembre
a un
puesto
de
representación,
y esto
parece
que le
altera
los
celos al
teniente
coronel,
producto
de esa
excesiva
dosis de
mezquindad
que
abriga
en su
alma,
con
motivo
de su
personalidad
megalómana,
de modo
que por
aquí
vinieron
sus
arrestos.
El
espíritu
de la
improvisación
es el
que está
presente
aquí,
que es
lo
contrario
de ese
punto de
vista
racionalista,
del cual
hablábamos
atrás,
caracterizado
por la
prudencia
a la
hora de
emitir
juicios;
de que
aquí que
esta
cautela
llevó a
la
ciencia,
nuestra
principal
fuente
de
conocimiento,
a
valerse
de eso
que se
conoció
como el
método
experimental,
y que es
lo que
le falta
a esta
acción
del
gobierno,
es
decir,
la
expropiación
del
Valle
del
Turbio
no
supone
un
proyecto
de
desarrollo
con
perspectivas
y metas
a
cumplir,
puesto
que nada
se
percibe
a este
respecto,
sino más
bien un
gesto
del tipo
populista
que este
gobierno
ha
venido
llevando
a cabo a
lo largo
de esto
diez
años.

La CIA
en el
horizonte
de
Venezuela
Por
Enrique
Meléndez
Oropeza
15-04-2008
Sin
duda
alguna
que
Borges
hubiera
incluido
este
capítulo
en su
“Historia
Universal
de la
Infamia”,
partiendo
del
hecho
mismo de
la
tragedia
que se
vivió a
raíz de
la
muerte
de
Danilo
Anderson,
y que
implicó
segundas
muertas,
persecuciones,
forjamiento
de
actas, y
hasta la
propia
profanación
de la
memoria
del
muerto,
quien se
utilizó
para lo
humano y
lo
divino
sin
ningún
escrúpulo
de
conciencia.
He allí
lo que
Spinoza
advertía:
“El
orden y
las
cosas es
lo mismo
que el
orden y
las
ideas”.
Por más
magia
que pudo
poseer
Isaías
Rodríguez
para
transformar
en un
testigo
estrella
a una
persona,
que está
fuera
del
medio de
Venezuela,
a los
fines de
reconstruir
a través
de sus
testimonios
un
escenario,
en donde
se
impondría
una
nueva
óptica
de las
cosas,
relativas
a este
asesinato,
es algo
que
resulta
ilógico;
pues el
entonces
Fiscal
General
ha
debido
tomar en
cuenta
eso que
los
dialécticos
conocen
como el
uno y la
totalidad:
un
sujeto
descontextualizado,
a quien
sólo lo
mueve el
desmedido
afán que
sufre de
avaricia.
También
Spinoza
decía
que los
hechos
no se
suceden
sino en
cadenas:
¡No
tener el
ex
Fiscal
Rodríguez
la
psicología
suficiente
como
para
darse
cuenta
de que
aquel
individuo
no era
el más
indicado
para el
trabajo
que le
iba a
encomiar
al
momento
de serle
presentado
el
famoso
Giovanni
Vásquez!
No es
posible
que un
hombre
de su
condición,
a
propósito
de lo
que ha
sido su
trayectoria
profesional,
en su
labor
privada
como
pública,
no haya
tomado
en
cuenta
el antes
y el
después
de esta
circunstancia,
las
consecuencias
que se
derivarían
de allí.
¿Conjura
de la
Central
de
Inteligencia
Americana?
Yo creo
que todo
comienza
con el
espíritu
presuntuoso
de la
Fiscal
Luisa
Ortega
Díaz,
embriagada
por su
personalidad
arribista,
y quien
llega al
cargo en
cuestión
cortando
rabo y
oreja, y
entre
los
elementos
que
considera
necesario
extirpar
se
encontró
con el
fiscal
Hernando
Contreras,
víctima
de su
persecución
laboral,
y quien
terminó
abriendo
la boca;
pues
estos
son
sujetos
que hoy
están
con Dios
y mañana
con el
diablo;
ayer
testificaron
contra
Patricia
Poleo y
demás
implicados
en la
autoría
de la
muerte
del
fiscal
Anderson,
de
acuerdo
a la
versión
Isaías
Rodríguez-Giovanni
Vásquez,
hoy lo
desenmascaran
a éste.
Rodríguez
se
encuentra
en la
situación
del
dueño
del
circo a
quien le
han
crecido
los
enanos,
al
trapecista
se le
han
amellado
las
cuerdas,
así
sucesivamente,
una
verdadera
desgracia.
Alega
que es
una
conjura
de la
CIA
contra
la
revolución
bolivariana
ensañándose
contra
su
persona,
lo que
habla
muy mal
de su
condición
de
independencia
e
imparcialidad
con la
que
debió
actuar
al
frente
del
Ministerio
Público,
a
propósito
de esta
confesión
tan
descarada;
algo que
también
uno lo
tenía
presente
desde
que
saltó de
la
Vicepresidencia
de
la
República
para
dicho
cargo,
sólo que
en la
democracia
de
partidos,
al
menos,
se
guardaba
la forma
para
este
tipo de
situación,
y era
muy
extraño
observar
a un
personero
de éstos
declararse
tan
fanático
del
oficialismo,
en los
términos
en los
que lo
hace
Rodríguez.
A ese
respecto,
uno
puede
decir
que el
caso
Venezuela
ha sido
un
verdadero
cangrejo
para la
CIA en
estos
nueve
años que
lleva
intentando
tumbar a
su
gobierno,
mejor
dicho,
enfrentándose
a la
“revolución
bolivariana”,
sin
poder
acertar
ninguno
de sus
golpes,
salvo
aquel
conato
del 11
de abril
de 2002,
que hoy
lo
estamos
recordando,
cuando
estuvo a
punto de
lograr
tan
difícil
objetivo.
Por
Enrique
Meléndez
Oropeza
11-04-2008
El
4 de
febrero
de 1992
no fue
la
insurrección
popular,
que dice
el
chavismo
que
acompañó
a su
jefe en
la
oportunidad
en que
apareció
con un
grupo de
tropas
militares,
que sí
lo fue
el once
de abril
de 2002,
puesto
que
aquella
no
estuvo
precedida
por
sucesivas
manifestaciones,
y que
fueron
las que
dieron
al
traste
con el
gobierno,
desde el
punto de
vista de
la
presión
política.
Las
tropas
que
irrumpieron
esa
madrugada
con Hugo
Chávez a
la
cabeza
en la
ciudad
de
Caracas,
fueron
traídas
bajo
engaño,
según
confesaron
muchos
de sus
componentes,
jóvenes
que
pertenecían
a la
brigada
que
estaba
bajo la
orden
del
teniente
coronel
Hugo
Chávez,
muchos
de
quienes
perdieron
la vida
sin
saber
para qué
luchaban.
Hay
historias
muy
sentimentales
a ese
respecto.
Pero,
además,
nadie
apoyó
dicho
intento
de
golpe,
en ese
sentido,
que es
lo que
yo le
reclamo
a esta
situación
para que
pueda
ser
admitida
por lo
que
considera
el
oficialismo
como
tal.
Es
verdad
que esto
derivó
en un
éxito
político
para
quien
emprendió
la
acción,
más
adelante,
y esto
gracias
al
oportunismo
de
Rafael
Caldera,
quien
monopolizó
la
acción a
su
favor, y
así fue
el héroe
de la
nueva
democracia,
que se
instauró
a partir
de allí,
caracterizada
por la
salida
de los
partidos
tradicionales,
AD y
COPEI;
lo que
se
conoció
como el
bipartidismo.
El once
de abril
fue una
victoria
del
pueblo,
pero que
fue
manipulada
con una
impericia
tal,
que,
finalmente,
derivó
en una
derrota.
Esta
impericia
se
reflejó
en la
desmedida
ambición
que
privó en
los
dirigentes
de aquel
movimiento,
que se
había
ido
fraguando
en las
calles
de
Venezuela,
al calor
de una
serie de
protestas,
que se
caracterizaban
por el
volumen
de
personas,
que
comenzó
a ira a
ellas,
como
nunca
antes
visto en
Venezuela,
y cuya
fuerza
fue
capaz de
dar al
traste
con un
gobierno
soberbio,
como lo
señaló
en su
oportunidad
Teodoro
Petkoff.
Esta
situación
ha
tomado
por
sorpresa
a los
partidos
políticos,
bastante
arrinconados
para ese
momento,
tanto
por el
sectarismo
del
gobierno,
como por
el tipo
nuevo de
actor
político,
como lo
eran
Carlos
Ortega,
que
provenía
del
sindicalismo,
y Pedro
Carmona
Estanca
que
provenía,
que
provenía
de la
dirigencia
empresarial,
es
decir,
figuras
que no
eran
propiamente
profesionales
de la
política;
lo que
demostró
que
aquel
movimiento
carecía
de un
líder
fundamental;
prueba
de ello
está en
la
tozudez,
con la
que
actúa
Carmona
Estanca,
y con la
que
arrastró
y se
llevó
por
delante
a media
humanidad;
con lo
que
Venezuela
no le
está
agradecida
para
nada por
sus
servicios.
Pero
tampoco
supo ser
aprovechado
el
fervor
que
quedó de
esta
situación
en el
ánimo de
los
venezolanos;
privando
en la
estrategia
que se
siguió
la
desesperación,
por el
efecto
inmediatista,
y que
fue el
que nos
condujo
al paro
cívico
nacional;
cuyas
consecuencias
no
sirvieron
más que
para
atornillar
al
teniente
coronel.
Para el
día de
hoy la
situación
ha
cambiado
por
completo,
lo que
significa
que ya
han
comenzado
a elevar
el
perfil
los
partidos
políticos,
y esto
gracias
a que la
colectividad,
luego de
dejarse
guiar
durante
mucho
tiempo
por aves
agoreras;
terminó
plegándose
a éstos,
de forma
que la
proliferación
de
candidaturas
es signo
de la
vitalidad
de
nuestra
democracia.
Quizás,
en ese
sentido,
la
lección
que deja
el once
de abril
aciago
de 2002
es que
lo peor
que le
puede
pasar a
una
sociedad
es caer
en la
visión
cortoplacista
en la
que se
vió la
nuestra,
víctima
de las
provocaciones
del
señor
Chávez;
un
sujeto,
además,
que
maneja
muy bien
el arte
de la
demagogia
y el de
la
seducción
mediática,
de modo
que le
supo
sacar
muy bien
partido
a su
satanización
en las
masas
populares.
Lo
importante
es que
se
descubrió
que nada
se gana
con
enfrentar
a la
arrogancia
del otro
con esta
misma
medicina,
pues
como se
ha dicho
muchas
veces
aquí
hubo
subestimación
de parte
y parte,
y lo que
condujo
a una
ceguera
total,
sólo que
en la
que el
mejor
partido
lo
sacaba
el señor
Chávez,
quien no
tenía
nada que
perder,
visto su
poco
espíritu
de
estadista,
mientras
se
destruía
todo el
país.

Una
educación
a palos
Por
Enrique
Meléndez
Oropeza
10-04-2008
En
lo
particular,
pienso
que este
cambio
de
parecer
del
señor
Hugo
Chávez,
con
respecto
al
currículo
para
nuestra
educación
que
quería
imponernos,
no es
algo
gratuito;
diera la
impresión
de que
este
cambio
de señas
se debe
a
resultados
en las
encuestas,
ya que
este es
un
hombre
que
actúa
sobre la
base de
las
mismas;
lo más
probable
es que
estas no
les son
favorables,
en ese
sentido,
en la
opinión
pública,
y lo que
indica
que la
sociedad
civil,
en esta
oportunidad
el
magisterio,
y la
sociedad
de
padres y
representantes,
se
impusieron.
Es lo
que
dicen
las
agencias
de
medición
de
opinión
de
nuestro
país,
desde
que el
teniente
coronel
decidió
cerrar
el RCTV-Canal
2; a
partir
de este
momento
se
comprueba
que todo
lo que
amenaza
llevar a
cabo
este
señor se
cumple
al pie
de la
letra;
que no
eran
fantasmas
con los
que
jugaba
la
oposición,
cuando
alertaba
en torno
a las
tentaciones
totalitarias
de éste,
y así el
culillo
se fue
apoderando
de la
gente,
que fue
lo que
se
experimentó
el año
pasado,
con
motivo
del
Referéndum
Aprobatorio,
causa
por la
cual
experimentó
una
derrota
contundente,
y el
cual
ahora se
vuelve a
manifestar,
a raíz
de una
serie de
observaciones
y
advertencias
que han
venido
haciendo
el
magisterio
y la
sociedad
de
padres y
representantes
a nivel
de todo
el país,
algo que
impactó
en el
ánimo de
los
venezolanos,
y así
que la
reforma
de “los
Chávez”,
como le
dicen
algunos,
pasa al
congelador,
de
acuerdo
a lo
declarado
por el
teniente
coronel.
Sin duda
alguna
que era
una
educación
chata,
la que
iba a
salir de
allí,
partiendo
del
hecho
mismo de
oír
hablar
al
propio
ministro
de
Educación,
Adán
Chávez,
argumentando
en
defensa
de dicho
proyecto
que, en
el
fondo,
lo que
no
quiere
la
oligarquía
con su
contumaz
rechazo
a la
reforma
es que
no se
divulgue
el
conocimiento
que el
venezolano
debe
tener
acerca
de la
vida y
vicisitudes
de un
guerrero
venezolano;
mitificado
por la
izquierda,
como lo
es
Ezequiel
Zamora,
y quien
no fue
sino un
gran
oportunista
en el
concurso
de esos
personajes
que
colmaron
de
leyendas
nuestros
siglo
XIX.
Precisamente,
un
programa
serio de
educación
lo que
perseguiría
sería
eso:
desmitificar
la
historia,
a
propósito
del tema
de la
historiografía
patria,
y cuyas
deformaciones
se
reflejan
en
conciencias
como las
de “los
Chávez”.
Zamora
no puede
ser
padre
doctrinario
de nada,
puesto
que su
formación
no le
vino
sino con
la
lectura
de los
artículos
incendiarios,
que
publicaba
Antonio
Leocadio
Guzmán
en El
Venezolano,
conocido
en
nuestros
anales
patrios
como el
primer
gran
demagogo
de
Venezuela.
De esta
pluma
bebió
este
señor, y
“el
brillante”
Guzmán
no hacía
sino
atizar
la
guerra
entre
los
pobres,
léase,
negros,
y los
godos,
léase,
oligarcas,
y quien
va a
resultar
el
primer
gran
depredador
de
nuestras
arcas
públicas,
tan
pronto
ocupe la
jefatura
de un
despacho
público.
Zamora
fue
simple y
sencillamente
un
agitador
con
mucho
éxito,
gracias
al don
de su
palabra,
como lo
hace ver
Lisandro
Alvarado,
de modo
que
tenía la
facultad
de
hacerse
acompañar
por
tropeles
de
sujetos,
que en
otras
condiciones
se
hubieran
dedicado
al
asalto
de
caminos,
y luego
un
guerrero
con
mucha
habilidad
para
desarrollar
una
estrategia
basada
en la
defensiva.
Ni
siquiera
tuvo la
talla
intelectual
de Juan
Crisóstomo
Falcón,
su jefe
político,
quien se
dedicaba
a
traducir
a los
clásicos
latinos,
como
tampoco
la
dimensión
del
liderazgo
de
Antonio
Guzmán
Blanco,
el
segundo
de
abordo
entre
los
cabecillas
federalistas:
un mito
alimentado
por el
imaginario
de la
izquierda
venezolana

Vivimos
en un
permanente
plebiscito
Por
Enrique
Meléndez
Oropeza
09-04-2008
Es
verdad
que los
problemas
sobre la
realidad
venezolana
son de
extrema
gravedad,
para
estar
pensando
en
elecciones;
sin
embargo,
el
proceso
que se
avecina
es tan
importante
que no
se puede
soslayar,
tomando
en
cuenta
el
carácter
plebiscitario
que le
imprime
el señor
Hugo
Chávez a
todo lo
que
tenga
que ver
con
comicios,
tanto
más que
el
chavismo
tiene
sembrado
de minas
estos
que se
avecinan,
donde
hay la
posibilidad
de que
sean
pospuestos
hasta un
nuevo
aviso
por
razones
de
debilidad
electoral
por
parte de
dicha
corriente,
de
acuerdo
a los
resultados
que van
arrojando
las
encuestas.
Noviembre
luce
lejano
desde
este mes
de
abril;
sin
embargo,
ya a
esta
altura
hay
demasiado
trabajo
por
delante.
Primero,
es
necesario
dar la
pelea
hasta el
final,
en lo
que
atañe a
la
candidatura
de
Leopoldo
López y
los
demás
candidatos
que
están
inhabilitados,
porque
esa es
la
dirigencia
emergente
de la
oposición,
y
dirigencia
a la que
el
sectarismo
oficial
no
quiere
admitir,
y de
allí la
metáfora
que
utilizamos
del
campo de
minas,
de modo
que para
la
oposición
en este
caso el
trabajo
es
doble.
El
oficialismo
cuenta
con una
red de
medios,
a la que
la
oposición
no le
llega ni
a la
mitad,
pues los
únicos,
en
materia
audiovisual,
que
quedan,
no
identificados
con
éste,
son dos:
RCTV-
Internacional
y
Globovisión;
el uno,
un canal
que sólo
se ve
por
cable;
el otro,
un canal
local,
circunscrito
a la
ciudad
de
Caracas
y áreas
circunvecinas;
de modo
que el
resto
del
país,
para
poder
tener
acceso a
su
señal,
también
tiene
que
apelar
al
cable.
Es
decir,
este es
un
gobierno
que ha
acogotado
a la
opinión
pública.
Los
demás
canales
de señal
abierta
están
neutralizados,
sobre
todo,
Venevisión,
lo que
significa
que el
efecto
propagandístico
de
cualquier
actor
político,
identificado
con la
oposición
se ve
muy
débil,
frente a
ese
cerco
mediático
del
oficialismo,
y en
donde
una y
otra vez
están
machacando
los
contenidos
que
quiere
resaltar
éste en
ese afán
que
tiene
por
dominar
de por
vida
nuestra
historia
republicana.
Hay que
tener
presente
también
el
factor
abstención;
pues si
bien es
cierto
que el
señor
Chávez
desciende
vertiginosamente
en las
encuestas,
también
es
cierto
que los
números
relativos
a la
abstención
no
disminuyen
al mismo
ritmo,
algo que
se
demostró
el
pasado 2
de
diciembre,
la mejor
encuesta
que se
produjo,
en ese
sentido,
y esto
porque
aún en
el medio
venezolano
prevalece
un
cierto
sentimiento
de
desconfianza
hacia
nuestro
sistema
electoral,
y que
uno
pudiera
justificar
dado el
carácter
facineroso
que ha
exhibido
la gente
que nos
gobierna.
Es ahí
donde
también
hay que
insistir
en la
necesidad
de
fomentar
un
aparato
electoral,
capaz de
garantizar
la
defensa
del
voto, y
de
revertir
todo
intento
de
trampa
que
puede
venir
del
oficialismo,
lo que
no le
resultaría
muy
difícil
caso de
que esa
estructura
no se
logre
conformar,
ya que
además
de un
carácter
facineroso,
también
esta
gente
está
embriagada
por una
ambición
desmedida
de
poder.
No
pasemos
por alto
que aún
el
Consejo
Nacional
Electoral
no ha
querido
emitir
las
cifras
con los
resultados
definitivos
de las
elecciones
del
pasado 2
de
diciembre,
y esto
por
temor a
una
serie de
incongruencias
que se
pudieran
encontrar
en las
mismas;
incongruencias
sobre
las que
ya han
puesto
el
acento
algunos
profesores
de
matemáticas
de
nuestras
universidades,
de
acuerdo
a lo que
han
podido
deducir
a partir
de lo
poco que
ha dado
a
conocer
el CNE,
y lo que
da pie
para
pensar
que no
fue tan
falsa la
especie
que se
corrió
de que
se
habían
manipulado
las
mismas,
partiendo
de que
la
opción
del NO
había
aventajado
con
mayor
suma a
la
opción
SI.
Precisamente,
por ese
carácter
plebiscitario
que el
señor
Chávez
le
imprime
a
nuestros
asuntos
electorales,
se trata
de un
animal
político
que anda
en
campaña
ya, y
esto de
acuerdo
a la
estrategia
que ha
puesto
en
función
de su
reelección
presidencial,
tomando
en
cuenta
la idea
que
esbozó
hace
poco, en
el
sentido
de que
en el
2010
volvería
a
plantear
una
reforma
a
la
Constitución
con este
punto
específico,
a
propósito
de un
Referéndum
Revocatorio
que
decretaría,
a los
fines de
que el
pueblo
decidiera
su
suerte,
de forma
que, por
ser el
proponente
del
mismo él
tendría
el
derecho
de
incluir
la
cláusula
de la
reelección
presidencial;
lo que
significa
que los
próximos
procesos
electorales
que
tendremos
por
delante,
es
decir,
los
pautados
para
este año
y los
del
2009,
serán
claves
para
acondicionar
esa
situación
a la que
el
teniente
coronel
quiere
llegar.
¿Candidaturitas?
Yo veo
esto
como
algo
normal,
y
mantengo
la
esperanza
de que
al final
en la
oposición
va a
privar
el
criterio
de la
sensatez,
y que se
harán
las
nominaciones
de las
diferentes
candidaturas
en el
clima
más
armonioso
posible;
lo que
será
clave
para la
victoria
del
próximo
noviembre.

Desconsuelo
en las
filas
chavistas
Por
Enrique
Meléndez
Oropeza
02-04-2008
A
medida
que se
cuelan
los
meses,
que ya
vamos
por el
cuarto,
la fecha
de las
elecciones
se hace
inminente,
y que es
lo que
pone con
los
pelos de
punta al
oficialismo,
tomando
en
cuenta
que
tiene
por
delante
un
panorama
desolador.
Sino no
lo
expresara
el señor
Hugo
Chávez
con
tanto
ahínco.
¡Si
perdemos
esta
plaza y
aquella
otra,
entonces
habrá
guerra!
¿Amedrentamientos
a la
ciudadanía?
En parte
sí, dado
que es
un
sujeto
que
responde
con
violencia,
y como
dice el
dicho,
la
violencia
es el
arma de
los que
no
tienen
razón;
aunque
creo que
con
estas
advertencias
suyas,
más
pareciera
hablarle
a la
dirigencia
de su
partido.
Así, uno
está en
presencia
de una
ola de
terror
generalizado
en el
chavismo,
y lo más
probable
es que,
en la
medida
en que
más se
acerque
la fecha
de la
jornada
electoral,
no es
extraño
que de
pronto
seamos
testigos
de
acciones
de tipo
terrorista,
llamadas
a
sabotear
el
proceso
electoral,
pautado
para el
mes de
noviembre,
pues el
triunfo
de la
oposición
es algo
que está
inscrito
en el
horizonte
de la
política
venezolana.
Todos
los
sitios
donde
dice el
señor
Chávez
que
pierden,
allá van
a
perder;
porque
si hay
alguien
que se
confiesa
por
traiciones
de su
subconsciente
es éste,
partiendo
del
principio
de su
incontinencia
verbal,
y lo más
probable
es que
toda la
información
que él
maneja,
la ha
tomado
de las
encuestas.
A él le
consta
que van
a perder
entre
ocho y
diez
gobernaciones,
si es
que esta
gente no
hace
trampas,
teniendo
presente
que
estamos
ante un
Consejo
Nacional
Electoral
plegado
a la
voluntad
absoluta
del
teniente
coronel.
Es por
esto que
resulta
totalmente
válida
esa
advertencia,
que se
ha oído
por ahí,
en el
sentido
de que
por el
hecho de
haber
ganado
el
pasado 2
de
diciembre
la
contienda
electoral,
la
oposición
cree que
ya el
asunto
está
resuelto;
que la
bestia
está
dormida,
pues hay
que
tener
presente
que las
condiciones
en las
que se
dio el
triunfo
el
pasado 2
de
diciembre
tomaron
por
sorpresa
al
oficialismo,
quien no
contó
con la
presencia
de los
estudiantes,
y cuyo
movimiento
en
defensa
del
voto, no
lo tenía
previsto
la sala
situacional
de
Miraflores.
Es una
verdad
admitida
por
propios
y
extraños:
la
desmedida
ambición
de poder
del
señor
Chávez
lo va a
llevar a
éste a
vender
el país,
si es
posible.
En su
mente no
está
sino el
prurito
de
querer
mandar,
más que
gobernar,
a toda
costa,
pues él
se
parangona
más con
un rey
que con
un
presidente
de la
República.
Es por
eso que
el
confunde
la
acción
de
gobierno,
con
hablar.
Es
verdad
que todo
mandatario
está en
el deber
de
rendir
cuentas;
pero lo
menos
que él
rinde
son las
cuentas
del
gobierno
en sus
largas
peroratas:
¿qué
pasó con
la
historia
del
maletín
de los
ochocientos
mil
dólares,
que le
fue
incautado
a los
entonces
funcionarios
de
gobierno
de este
país en
una
aduana
de
Argentina,
en
momentos
en que
recién
descendían
de una
avioneta
fletada
por
Pdvsa?
Estamos
ante un
sujeto
que pone
y
dispone
de los
dineros
públicos
a la
manera
de
aquellos
reyes de
antes de
las
revoluciones
políticas
e
industriales,
es
decir,
de antes
de la
configuración
de las
repúblicas
modernas,
donde
existen
órganos
contralores
y
fiscales,
que
llevan a
la
despersonificación
de la
figura
del jefe
de
Estado,
y cada
uno de
sus
pasos
son
consultados
de
acuerdo
a lo
establecido
por la
ley. ¿La
Asamblea
Nacional?
Brilló
por su
ausencia
en esta
oportunidad,
como en
muchas
otras.
Nadie
dijo
nada
ante la
historia
de este
maletín,
como de
otros
escándalos
más que
se han
suscitado,
sin que
exista
la menor
voluntad
de
llevar
al señor
Chávez
ante
alguna
corte.
“Esto es
jauja”,
dice el
señor
Chávez,
es
decir,
este es
el reino
de la
felicidad,
algo que
no está
dispuesto
a
sacrificar,
dado su
espíritu
poco
escrupuloso;
lo que
significa
que la
oposición
debe
estar en
estado
de
alerta.
Los
periodistas
colombianos
le
temían
mucho a
las
sentencias
de
muerte
de los
entonces
“varones
de la
droga”,
alzados
con sus
ejércitos
paramilitares,
porque
decían
que
éstas se
cumplían
rigurosamente.
Así
procede
el
chavismo.
Si ellos
dijeron
que
Leopoldo
López y
Enrique
Mendoza
no van,
creo que
habría
que
pensar
en la
posibilidad
de un
plan B
para
estos
casos,
aun
cuando,
López ya
ha
alcanzado
los
niveles
de
proyección
nacional,
por
encima
de Hugo
Chávez,
en
términos
de
liderazgos.
El
chavismo
sabe que
de
permitírsele
la plaza
de la
alcaldía
mayor de
Caracas
a este
señor,
ésta
sería su
mejor
catapulta,
para
alcanzar
la
presidencia
de la
República
en los
próximos
cinco
años.
Reconozco
que
tampoco
el
asunto
no es
para
echarse
a morir,
y que
hay que
dar la
pelea
hasta el
final,
pues en
este
caso se
estaría
luchando
no sólo
por un
sujeto,
en
especial,
como
sería en
este
caso
Leopoldo
López,
sino
además
por el
supremo
derecho
que
tiene
todo
ciudadano
a optar
por
cualquier
cargo de
representación.
Por
Enrique
Meléndez
Oropeza
17-03-2008
A
pesar de
que el
señor
Hugo
Chávez
ha
tenido
que
recoger,
en lo
que se
refiere
a Álvaro
Uribe,
tronó de
nuevo en
contra
de
George
Bush con
esa boca
que le
apesta,
y
entonces
en su
lenguaje
figurado
lo mandó
a que se
lavase a
fulanito
de tal,
que es
una
procacidad,
la más
alta
insolencia
que
rueda
entre la
boca del
venezolano
común;
lo que
nos
coloca
al borde
del
abismo,
si
reparamos
en el
hecho de
que de
ser
incluido
nuestro
país en
la lista
de los
que se
consideran
terroristas,
como
amenaza
hacerlo
“el
imperio
norteamericano”,
entonces
esto
significaría
nuestro
aislamiento
del
concurso
de
Estados
que hoy
en día
conforman
la
comunidad
de
naciones
unidas,
en dos
palabras,
terminaríamos
comiéndonos
nuestro
propio
petróleo.
Fue un
proyecto
descabellado
porque
en el
teniente
coronel
la mitad
es
razón,
pero la
otra
mitad es
imaginería.
Es la
segunda
versión
de Simón
Bolívar,
una
figura
que la
conciencia
tercermundista
de la
América
Latina,
a
propósito
de su
visión
de mundo
distorsionada
por los
prejuicios
históricos,
no ha
llegado
a
comprender
de un
todo,
desde el
punto de
vista
político,
así que
se le
asocia a
una
entidad
divina;
de allí
la
teoría
sobre el
culto al
Libertador,
y cuya
fe forma
parte de
un
dogma, y
en el
cual se
le
proclama
como una
especie
de
redentor
de las
clases
oprimidas,
y no el
Libertador
de
naciones,
y
creador
de
nuevas
repúblicas,
que fue
lo que
vino a
constituir
su
liderazgo.
Así Hugo
Chávez
concibió
la idea
de un
panamericanismo
tropical,
con
motivo
de la
expansión
de
la
Revolución
Boliviariana,
en la
que
gracias
a la
diplomacia
de los
petrodólares
ha
logrado
ganarse
algunos
adeptos,
con la
excepción
de Lula
Da
Silva,
quien le
dio la
espalda
en esta
oportunidad,
según ha
trascendido,
se negó
a
responderle
sus
llamadas
en los
momentos
más
álgidos
del
conflicto;
cuando
forzó
una
cayapa
contra
Alvaro
Uribe y
quería
enredar
a todo
el
mundo;
un
panamericanismo
que
tendría
como
conclusión
la
consumación
final de
dicha
revolución
en suelo
colombiano,
como
diría
Carlos
Marx,
echándose
sobre
los
hombres
de la
narcoguerrilla.
Un sueño
bolivariano;
algo en
lo que
se vino
a
exceder
en su
imaginación,
que le
desbordó
el ego,
pensando
que
estos
irregulares
constituirían
un
ejército,
él mismo
lo dijo
en una
de sus
peroratas:
se
equivocó
como la
famosa
paloma
del
poema de
Miguel
Hernández,
la
revolución
en
Colombia
no está
a la
vuelta
de la
esquina;
de modo
que hoy
se habla
de dos
grandes
derrotados:
Chávez y
la
narcoguerrilla.
El
problema
del
señor
Chávez
es que
ha sido
develado,
a partir
de las
revelaciones
de la
computadora
de Raúl
Reyes,
que ha
seguido
su curso
de
la
INTERPOL
para
la CIA,
que es
lo que
le va a
dar
elementos
a la
justicia
estadounidense
para
llevar
al señor
Chávez
ante
algún
tribunal
penal
internacional,
y como
ya lo
comienzan
a
destacar
los
especialistas
en los
temas
internacionales.
En
efecto,
lo que
más
indigna
es esa
forma
como el
señor
Chávez
responde
como si
fuese el
amo y
dueño de
este
país,
tanto
más que
lo que
expulsa
por esa
boca es
pestilencia,
como
decíamos
al
comienzo.
Un ser
periclitado,
sin
norte,
improvisado,
y quien
anda a
tientas
por el
mundo:
he allí
el por
qué
tiene
apelar a
su
espíritu
de
comediante
en ese
papel
tan
relevante
que por
cosas
del
destino
vino a
caer en
sus
manos.
En ese
sentido,
uno
puede
decir
que el
señor
Chávez
tiene el
juego
trancado.
Es aquí
donde
cobra
vigencia
aquella
advertencia
que
hacía
Arturo
Uslar
Pietri,
antes de
morir,
dígase
de paso,
de que
el
proyecto
político
del
señor
Chávez.
Empezando
porque
si ha
tenido
éxito en
términos
de su
expansión
en una
determinada
área
geográfica
de la
América
Latina,
esto ha
sido
gracias
a la
diplomacia
de los
petrodólares,
y luego
porque
se trata
de un
proyecto
muy
quimérico.
Así que
no ha
hecho
más que
caer en
barrabasadas,
de
acuerdo
a esa
tendencia
suya de
maquinarse
entre
delirios:
una de
las
cuales
vendría
a ser su
perdición.
Creo que
ahora sí
están
las
condiciones
dadas
para que
el señor
Chávez
renuncie
al
desempeño
de tan
alta
misión,
pues su
suerte
en este
caso, es
la
suerte
del
país, a
propósito
de las
responsabilidades
que le
pudieran
acarrear
las
acciones
judiciales
que
pudiera
emprender
EEUU en
los
tribunales
penales
internacionales.
Yo sé
que lo
que
estoy
diciendo
es letra
muerta,
por
aquello
de que
la que
deja
decir el
discurso
del
señor
Chávez
es que,
“después
de mí,
el
diluvio”,
pero hay
que
plantearse
hipótesis,
de la
misma
manera
que el
señor
Chávez
expresa
que hay
que
planteárselas
para el
caso de
la
teoría
que él
divulga
al
respecto
de que
Marte
fue un
planeta
con una
existencia,
igual a
la de
nosotros,
pero que
una
política
depredadora
impulsada
también
por un
Fondo
Monetario
Internacional
que allí
existió
en el
seno de
su
humanidad,
acabó
con toda
forma de
vida en
ese
planeta.

El eje
de “Los
Tres
Chiflados”
Por
Enrique
Meléndez
Oropeza
12-03-2008
He
allí una
política
llamada
al
fracaso
esta del
amiguismo
que
promueve
el señor
Hugo
Chávez
con sus
homólogos
de
la
América
Latina;
gente
que no
hace
sino
vivirle
los
petrodólares,
como se
acaba de
demostrar
en
la
Cumbre
de Río,
que se
realizó
este
memorable
viernes
7 de
marzo en
la
República
Dominicana,
a
propósito
de la
cayapa
que
intentaron
propinarle
a Álvaro
Uribe
nuestro
primer
magistrado,
Rafael
Correa y
Daniel
Ortega,
a raíz
del
incidente
ocurrido
en la
frontera
de
Colombia
con el
Ecuador,
y en la
que
resultó
acribillado
el
comandante
guerrillero
Raúl
Reyes.
Se
demostró
que lo
de estos
“Tres
Chiflados”
era puro
teatro,
a
propósito
de la
exageración
de un
hecho
que no
había
traído
mayores
prejuicios
para la
población
ecuatoriana,
que era
la que
finalmente
estaba
en
juego, a
propósito
de esta
incursión
armada,
y que
formaba
parte
más bien
del plan
del
gobierno
colombiano
de
extirparse
ese
tumor
que
corroe
su
sociedad,
como es
el
flagelo
de la
narcoguerrilla.
La
actitud
de
Rafael
Correa
en la
Cumbre
fue peor
de
desfachatada
que la
del
propio
señor
Chávez,
porque
al menos
el
teniente
coronel
es
simpático,
uno
pudiera
decir,
un
comediante
con
ángel,
que es
lo que
le ha
permitido
proyectar
su
liderazgo.
Aquél es
engreído,
soberbio
y pecó
de
impertinente
al final
del
acto. El
venezolano
dice
aquí: se
pasó.
¿Fue
envenenado
por el
señor
Hugo
Chávez?
Eso fue
lo que
le dijo
el
presidente
peruano
Alan
García,
con la
ocasión
de la
visita
que le
hizo a
Lima,
cuando
entonces
Correa
se
dedicó a
llevar a
cabo una
ofensiva
diplomática,
a raíz
del
incidente
fronterizo,
entre el
vecindario
de
países
de
nuestra
geografía
andino-caribeña.
Entonces
García
le dijo
dos
cosas;
primero,
que
tratara
de
resolver
el
conflicto
con su
vecino
de la
manera
más
pacífica
posible;
segundo,
que
tratara
de no
permitir
que otro
país se
entrometiera
en esta
situación,
tomando
en
cuenta
que se
veía que
aquel
otro
país era
el que
le
estaba
emanando
directrices
a su
conducta
frente a
este
caso. He
allí el
por qué
se vio
como una
intromisión
el hecho
de que
este
señor
apareciera
en el
camino,
y no
sólo
azuzando
al otro,
sino
también
dedicándose
a
lanzarle
sartas
al
presidente
Uribe,
resentido
como se
encuentra,
porque
el otro
lo ha
ignorado
hasta
ese
momento,
en lo
que se
refiere
a dichas
sartas,
y que en
cada
ocasión
se las
esgrime.
De
hecho,
algo que
resaltó
fue la
forma
como el
presidente
Uribe
obvió su
presencia
en
la
Cumbre
de Río,
sin
ocuparse
para
nada de
su
persona,
respondiendo
las
reprimendas
de éste
en una
forma
muy
generalizada,
y sólo
vino a
pronunciar
su
nombre
cuando
el
propio
presidente
dominicano,
Leonel
Fernández,
y quien
fue el
que vino
a poner
la nota
para que
este
evento
concluyera
con
éxito
gracias
a su
habilidad
y
experiencia
diplomática,
le hizo
ver que
la
intervención
del
señor
Chávez
abría la
posibilidad
de que
se
llegara
a un
entendimiento,
teniendo
a la
vista
que éste
se había
mostrado
dispuesto
a
deponer
su
actitud
beligerante,
fue
cuando
el
presidente
Uribe
reveló
que el
día de
la
liberación
de Clara
Rojas y
de
Consuelo
de
Perdomo
lo había
llamado
numerosas
veces
para
darle
las
gracias
a nombre
de
Colombia.
El otro
escollo
es la
presencia
también
de
Daniel
Ortega
en la
escena,
y quien
en lugar
de
asumir
la misma
actitud
del
presidente
peruano,
a
propósito
de la
ofensiva
diplomática,
que
emprendía
Correa,
se une a
la
comparsa,
y es
cuando
entonces
viene a
desatarse
el
torneo
verbal,
que se
vivió
sobre
todo
contra
el
presidente
Uribe;
desaforado
el señor
Chávez
aquí en
Venezuela,
más
encendido
que
nunca:
movimientos
de
tropas,
cierres
de sedes
diplomáticas,
ruptura
de
relaciones
que
llegaron
hasta lo
comercial;
una
situación
además
que se
veía que
había
caído en
un
círculo
vicioso,
pues
mientras
Colombia
se
disculpaba
por el
incidente,
reconociendo
su
falta,
Ecuador
le
solicitaba
que se
disculpara
aún más,
es
decir,
unas
disculpas
sin
términos,
como
aquel
cuento
del
gallo
pelón, y
el que
nunca
comienza
y nunca
termina;
de modo
que la
impresión
que se
tenía
era la
de que
aquello
no era
sino un
show muy
acartonado;
muy
propio
de esos
tres
cómicos,
que se
conocieron
en una
serie
televisiva
como
“Los
Tres
Chiflados”,
pues en
resumidas
cuentas
allí lo
que
estaba
en juego
era la
vida de
un
delincuente,
cuya
política
de
terror
no trajo
sino
dolor
para
miles de
familias
colombianas.
Esto era
lo que
nuestro
sentido
común no
terminaba
de
comprender.
Porque
no fue a
un
convento
de
monjas
el que
se
bombardeó,
sino a
un
campamento
guerrillero
que
tenía
visos de
ser un
hotel de
cabañas
de cinco
estrellas,
tomando
en
cuenta
las
revelaciones
que ha
hecho la
prensa
picaresca
de
nuestro
continente,
y en lo
que no
viene al
caso
redundar
por
respeto
al pudor
público.
Por Enrique
Meléndez Oropeza
03-03-2008
A
las claras se ve que el señor Chávez lo que quiere es provocar un conflicto
artificial con Colombia, tomando en cuenta que ha escogido un camino muy
errático, y esto porque ese anunciado acuerdo humanitario entre la
narcoguerrilla y el gobierno colombiano es algo que no existe sino en la mente
suya, dadas las condiciones en las que se encuentran los actores en el juego;
se ve que lo que quiere es consenso a su alrededor, a los fines de hacer
olvidar las penas que sufre nuestra sociedad, y que son muchas, a propósito de
su ineptitud como jefe de Estado para corregir las mismas.
¿No oyó la advertencia de la narcoguerrilla en el sentido de que no se iban a
producir más entregas unilaterales de rehenes hasta tanto el gobierno
colombiano no cediera, en cuanto a la solicitud que ellos hacen del despeje de
una zona? ¿No oyó al gobierno colombiano pronunciarse al respecto, y decir que
no? He allí su falta de visión de estadista.
En lugar de estar feliz porque ha sido ajusticiado uno de los azotes más
perversos de la humanidad, lo que hace es estallar en cólera, y asumir una
postura radical, que lo ha llevado a romper relaciones con el vecino país. Un
conflicto que no nos corresponde; que, por el contrario, se trata de un asunto
de seguridad nacional, porque el mismo ha terminado arrastrando en sus
circunstancias también a la sociedad venezolana, que en forma indirecta sufre,
asimismo, los embates de ese terrorismo que esta gente propicia, tanto en la
parte que corresponde al tráfico de drogas, como en la que corresponde al
secuestro de personas, o es que al señor Hugo Chávez se le olvida aquella
acción vil, que llevó a cabo la narcoguerrilla en un puesto de frontera de las
fuerzas armadas venezolanas, en la población de Cararabo, y donde fueron
decapitados un grupo de soldados compatriotas nuestros de la manera más atroz:
práctica muy común en esta gente que se vale de la truculencia, para ganar
resonancia internacional.
He allí el que un jefe de Estado, como el nuestro, está obligado más bien a
sentir satisfacción por el hecho de que el ejército del hermano país le haya
propinado este golpe a la narcoguerrilla, con motivo de la muerte de Raúl
Reyes, algo que puede implicar el golpe certero a estas fuerzas irregulares,
tomando en cuenta esa especulación que rueda entre los medios colombianos de
que Manuel Marulanda, alias Tirofijo, está muerto, y lo que supone la
desbandada total para las mismas en el futuro más inmediato.
Desde el punto de vista militar el teniente coronel está reprobado, a raíz de
esta acción, si partimos del hecho de que su teoría, para vender su idea del
acuerdo humanitario, estribaba en el hecho de que afirmaba que por la vía de
las armas el conflicto del hermano país no tenía solución, que ninguno de los
bandos iba a ceder en cuanto a las posiciones consolidadas de uno y otro.
Sangrar por la herida, he allí lo único que le quedó, tanto más tratándose de
ese sujeto tan malcriado que él lleva por dentro. Una operación, que los
expertos han calificado de exitosa, con una sola baja en lo que atañe al
ejército colombiano, y con una precisión tan absoluta que apenas sólo se
registraron tres sobrevivientes de este pelotón, que constituía la escolta de
este famoso guerrillero.
El país ha amanecido indignado porque ha sido una ofensa a la conciencia
nacional el haber solicitado el señor Chávez un minuto de silencio por la
muerte de Raúl Reyes, sobre todo, por la talla de criminal que llegó a
representar este hombre; aparte de que ha sido un atropello a nuestro estado
de derecho la forma como el señor Chávez ha manejado la situación con
Colombia, determinando el cierre de nuestra embajada en Bogotá, y solicitando
movilización de tropas hacia la frontera. Aquí nadie ha sido consultado; toda
la institucionalidad ha sido obviada, por el contrario, ha sido cosa de un
arranque de este señor: una decisión tomada en ese consejo de ministros que es
Aló, Presidente.
Se trata de un desafuero, y no porque va a ir a los hechos, o sea, no va a
llegar hasta sus últimas consecuencias que implicaría el apelar a las armas,
que todo esto no son más que bravuconadas suyas, a las que luego le echa
tierra, sino porque como le respondió el ministro de
la Defensa del hermano país, este es un asunto muy delicado, y
que podría desatar situaciones que el medio venezolano no desea. Ahora,
¿estarían dispuestos nuestros oficiales a seguir al señor Chávez por esta
aventura? Fanfarronería, éste sabe que nadie lo acompañaría, y así que el
asunto no le sirve sino para enmascarar esa situación caótica que tiene en el
país, en todos los órdenes: escasez y alto costo de vida en el aspecto
económico; inseguridad en el aspecto de la tranquilidad ciudadana; corrupción
en el aspecto de la moral.

El desmantelamiento de un país
Por
Enrique Meléndez Oropeza
25-02-2008
El
señor Hugo Chávez ha comenzado a especular con el hecho del arribo a la
década, en lo que se refiere a su ejercicio presidencial, a la manera
infantil, como a él le gusta tratar los temas; la verdad es que son diez años
perdidos, habida cuenta de que su gestión se ha traducido en una especie de
cataclismo que ha atentado contra toda nuestra ingeniería institucional.
Primero, porque nos ha dividido a los venezolanos, hasta abrigarse verdaderas
posiciones sectarias, tanto de uno, como de otro bando; llegándose hasta los
radicalismos del año 2002, cuando decidimos suicidarnos, a propósito del paro
cívico nacional, que se extendió por espacio de meses; lo cual quebró una
serie de fuerzas productivas, como mermó la producción en su conjunto: una
ceguera total en la que caímos, producto de un desatino con nuestros métodos
lucha, cuando cundió la desesperación total, porque a este señor ya no se le
toleraba su carácter autoritario y abusador del que había hecho gala desde los
primeros años de su gobierno, y entonces la ciudadanía consideró que ya
bastaba. Sobre todo, harta de sus provocaciones, que fue en lo que cayó la
dirigencia de ese momento, y lo que dejó en desbancada toda forma de
oposición. Así el señor Chávez gobernó a sus anchas; yo estoy de acuerdo con
esa rama de la astrología más radical que pregona que el señor Chávez encarna
a Satanás, a partir de ciertos signos que le interpretan a sus respectivas
bolas de cristal; lo cierto es que este señor todo lo que edificó la
democracia de partidos, mal que bien, en términos de ingeniería institucional,
lo ha venido desmantelando con una voracidad de bárbaro, peor que José Tomás
Boves, quien le entregaba la riqueza de los pueblos a sus secuaces en sus
incursiones por los llanos venezolanos, tomando en cuenta que el saqueo de
este señor ha sido a la propia estructura del Estado.
¿Su mayor obra en estos diez años? Hablar. ¿Su filosofía de gobierno? Las
promesas. Todos los días arranca con un nuevo plan, el que se olvida en muy
poco tiempo. En dos palabras, su tarea es la de nunca comenzar. De allí que se
valga de un lenguaje abstracto, como esa terminología basada en la revolución
y demás epítetos que le ha dado por ponerle esta gente a esta verborrea que
ellos manejan; llamada a esconder algo más primitivo aún, como es la ideología
militarista, que es lo que, en resumidas cuentas, profesa este señor.
Así hemos llegado al nivel del Estado primitivo, como el que destiló por los
poros, si es que se me permite esta imagen, aquel famoso rey francés, Luís XIV,
conocido también como el rey sol, quien acuña la expresión l´etat c´est moi,
esto es, el estado soy yo; la tragedia que vive este país es que no hay luces
por ninguna parte en lo que atañe al señor que nos gobierna; téngase en cuenta
que el famoso rey francés ameritó el que Voltaire le dedicara una obra con el
título de El Siglo de Luís XIV; un hombre que va a impulsar la cultura
francesa hasta la suprema exquisitez, de la cual se ufana aún hoy en día; sin
ir muy lejos, Juan Vicente Gómez fue un tirano que al menos se sirvió de
ciertas luces, los más ilustres intelectuales de la época, entre ellos y uno
de los más conspicuos, Laureano Vallenilla Lanz, estuvieron a su servicio.
Obsérvese el tipo de persona que rodea al teniente coronel; desde el
vicepresidente, salido de un cuartel; el canciller Maduro, un ex conductor de
un autobús, y así sucesivamente gente sin mérito alguno, y que está allí sólo
por la lealtad.
Los reportes de las actividades económicas dan cuenta de una caída de todos
sus respectivos rubros, en materia agrícola, en materia industrial; por otra
parte, en lo que se refiere a los servicios, la salud está por el suelo, la
inseguridad campea, al punto de que el propio señor Chávez admite que en los
barrios caraqueños hay un mercado de libre competencia, en lo que atañe al
comercio de la cocaína: el propio Chacumbele refiriéndose a su ineptitud, en
este sentido; pues al señalar que los paramilitares están vendiendo drogas en
estas zonas, a propósito de lo que decía que la están distribuyendo más
barata, que los expendedores tradicionales, no está sino admitiendo la
existencia de este flagelo, y el que, en lugar de denunciar, que es lo que
parece que persigue con estos fines, debe combatir. ¿De modo que en manos de
los paramilitares está el problema del hampa? Es aquí donde demuestra la poca
majestad que tiene con respecto al cargo que representa; pues cada uno de sus
gazapos lo vende ante la opinión pública, en esa tendencia suya a no admitir
ninguna falta. El problema de la inseguridad no existe, en dos palabras, sino
que nos viene de Colombia, con motivo de unos paramilitares que se han
infiltrado en los barrios populosos de Caracas, y así le han comenzado a
repartir drogas a los jóvenes de esas comunidades, con el objeto de que se
alboroten, y se desaten a delinquir; lo que no explica es cómo el gobierno
dejó penetrar las mismas por esta gente. Eso en cuanto a la inseguridad, luego
el problema de la escasez que cada día también se hace crónico, y producto de
una política basada en una actitud de choque a la propiedad privada en todas
sus formas, que es la otra parte satánica también del señor Chávez, y que es
lo que ha acelerado aún más la caída paulatina de nuestra economía:
invasiones, secuestros, chantajes, expropiaciones, amenazas. En fin, un
verdadero terremoto la presencia de este señor al frente de nuestra primera
magistratura en esta década, injustamente, perdida.

¿Quién fue? -Globovisión fue, señor-
Por Enrique
Meléndez Oropeza
19-02-2008
El
sentimiento de derrota que cunde en el oficialismo, ante lo que ha sido el
fracaso del señor Hugo Chávez, como líder mesiánico de este país, los lleva a
inventarse otro enemigo en quien encarnar esta dura realidad, y quien no es
otro sino el mensajero: aquél que se la muestra; la única ventana abierta que
nos queda a los venezolanos, por lo demás, como es Globovisión.
Así se hace del mensajero el enemigo público número uno de la sociedad
venezolana: no hay escasez; este flagelo no está sino en la mente maquiavélica
de los dueños de los medios de comunicación, a propósito de una campaña
despiadada que adelantan contra el proceso revolucionario; la inseguridad no
se observa sino en los montajes de video, que truca la gente que está al
servicio de la propaganda mediática de Alberto Federico Ravell: todo
financiado por el Departamento de Estado de EEUU; aparte de que son
sintomáticas esas manifestaciones que ahora comienza a atizar el aparato del
oficialismo hacia la sede del canal de noticias; compuestas, en lo
fundamental, por tarifadas y tarifados, como gustan decir los voceros
gubernamentales, que se han venido entrenando para estar al servicio de la
disolución de cualquier tipo de manifestación callejera, que se suscite por
algún reclamo de tipo social o laboral; como para estar al servicio del
amedrentamiento; lo que lleva a pensar a uno que ya estamos frente a rasgos de
una conducta fascista, y la que consiste en anular todo lo que contradiga su
esquema de pensamiento.
Pero es que en el gobierno hay la convicción de que ese fantasma de
Globovisión existe como tal. Era lo que decía aquel entonces ministro de
Planificación de los primeros años de este gobierno, Felipe Pérez, quien
recomendaba dosis de optimismo en la conciencia de los venezolanos, a los
fines de estar en sintonía con las políticas emanadas de la esfera oficial;
mientras aseguraba que, a ese respecto, las cosas salían bien. Así Globovisión
le ha saboteado las buenas intenciones a este gobierno: los gallineros
verticales fracasaron porque Globovisión los condenó a tal; lo mismo sucedió
con los fundos zamoranos. En la América Latina los venezolanos somos famosos
por haber ajustado la palabra pavoso; una derivación de pava, que nosotros
connotamos por sinónimo de mala suerte. He allí, a juicio del oficialismo, el
papel que ha jugado Globovisión a lo largo de estos años, una planta
televisora llamada a ligar que todas las cosas le salgan mal al gobierno del
señor Chávez; ave de mal agüero, y así que llegó el momento de pasarle
factura.
Será tan contraproducente la decisión de cerrar esta planta televisora; con
consecuencias tan desfavorables para la imagen del señor Hugo Chávez, como las
que tuvo que afrontar luego del cierre del Canal 2-RCTV. Primero, porque este
evento dio lugar a la configuración del nuevo movimiento estudiantil con una
clara vocación de participación ciudadana, y así comenzó a reclamar sus
derechos, especialmente, el de la libertad de expresión; lo cual le permitió
más tarde la oxigenación a la sociedad civil, desde el punto de vista de sus
luchas políticas; factor clave para la victoria de la oposición en las pasadas
elecciones del 2 de diciembre.
En síntesis, esto acelerará el proceso de caída del señor Hugo Chávez,
teniendo a la vista que cerrará esa única ventana, de la que hablábamos atrás,
por donde ha venido respirando la ciudadanía; en especial, luego de la
clausura de RCTV, frente a la avasallante presencia de la red de medios de
comunicación del oficialismo, puesta en función de la ideología chavista o de
un servilismo ramplón; que el chavismo no cuenta con ninguna ideología, y
entonces lo más probable es que la opinión pública se sienta sofocada, lo que
nos pone a un paso de la violencia. No se pase por alto que toda situación
cerrada termina por estallar por algún costado, a medida que se desata su
volumen, en este caso, a medida que se desata la gravedad de los hechos; por
esta vía uno no estaría lejos de presenciar un estallido de la magnitud de la
del 27 de febrero de 1989, sólo que propinado al propio gobierno; ya no contra
el pequeño y mediano empresario, como ocurrió en aquella oportunidad, sino
contra establecimientos como los de Mercal; algo que ya ocurrió en Sabaneta de
Barinas, según reportan las informaciones periodísticas; partiendo, además, de
la circunstancia de que el gobierno hasta ahora no ha hecho nada por
solucionar problemas, como el de la escasez; que no es un invento de
Globovisión; cuando el frío no está en las cobijas, como dicen los andinos,
simplemente este canal se ciñe a presentar esta realidad, a los fines de que
se afronte el problema; pero la presunción puede más, y así que no se quiere
oír acerca de los entuertos que no se han podido enderezar; acerca de las
viudas que se no han podido socorrer, y así sucesivamente, como antes se
prometía, a la manera del Quijote, cuando asume el ejercicio de la caballería;
problema de la demasiada ineptitud que se exhibe en el desempeño de la
gerencia de administración la administración pública, cuya camisa de cinco
varas le queda demasiado grande a esta gente.

Hablando de lo que no es, y culpando al inocente
Por
Enrique Meléndez Oropeza
16-02-2008
Es
la hora en la que nuestros gobernantes entiendan que los problemas no se
resuelven por la vía de los conflictos, sino llamando al concurso de toda la
población. No es posible seguir sembrando odio; como ese que se destila en
la Asamblea Nacional,
cuyos integrantes pretenden ahora volver a los viejos tiempos, y desde allí
traer a un par de chivos expiatorios; personas que propiciaron el proceso de
apertura petrolera, considerando, en ese sentido, que fue por culpa del mismo
que la Exxon Mobil pretende montarse encima ahora de Venezuela; a propósito
del embargo que pesa hoy sobre el capital de Pdvsa, demandada por esta
transnacional ante cortes internacionales: una especie de venganza que se le
aplicaría a esta gente por haber vendido al país, según declaraciones de los
legisladores; más que todo un juicio, y, en especial, se apela al hecho de que
las condiciones, en las que procedía a otorgar los contrarios, significaba la
entrega del país a las compañías transnacionales; partiendo de un impuesto de
regalía de uno por ciento, que allí se contemplaba entre las prendas que se
ofrecían, pasando luego por la conformación de las empresas que se ocuparían
de manejar la concesión petrolera, y en las que Pdvsa tenía un mínimo de
participación en el capital accionario: a precios de gallina flaca, dicen los
diputados oficialistas que se entregaba en ese momento nuestro negocio
petrolero; sin poder darle solución de continuidad a una cosa con la otra;
esto es, al hecho de que la demanda de la Exxom Mobil contra Venezuela haya
derivado en un juicio contra la gente que propició la apertura petrolera.
En su momento se procedió a dar una discusión en todo el país, con motivo del
tema dicha apertura, son más que lógicas las razones que exponen los
conocedores de la materia, remontándose al hecho, que se alegaron entonces
para volver al antiguo régimen de concesiones, instaurado en la época de Juan
Vicente Gómez, para venir a ser proscrito éste a raíz de la nacionalización de
la industria en la década de 1970; una proscripción que duró unos veinte años,
en consecuencia; o sea, hasta el período del segundo gobierno de Rafael
Caldera, cuando entonces se firmaron los famosos Convenios Operativos y las
Asociaciones Estratégicas, y adiós nacionalismo. ¿Por qué motivo no
procedieron en los primeros años de este gobierno a establecer los juicios,
que ahora se plantean contra los que llevaron adelante el proceso de apertura
petrolera? Pregunta sin respuesta.
Pero el problema no es ese, el hecho es que por esta vía la fracción
parlamentaria oficialista transita por un camino equivocado, cuando su tarea
en este momento es convocar a la unidad del país, y así llamar a los hombres
más calificados para enfrentar esta situación que a ningún venezolano puede
alegrar, tomando en cuenta la fatalidad que no espera en el futuro más
inmediato de prosperar las demandas judiciales de la Exxom Mobil contra Pdvsa,
que es lo que parece que va a suceder; tomando en cuenta la reacción de este
gobierno, y que nada señala que ha adoptado la posición más cónsona con la
gravedad de la situación.
Es de terror oír hablar al ministro de Energía, y presidente de Pdvsa, de
ensañamiento de los sectores imperiales contra nuestro país, pretendiendo, a
ese respecto, darle carácter político a una situación que sólo tiene que ver
con lo jurídico, y esto porque hay un actor en este caso, que ha desconocido
flagrantemente lo dispuesto en las cláusulas que se firmaron con motivo del
otorgamiento de los contratos, que se firmaron a raíz de las negociaciones del
proceso de apertura, y ese actor no es sino el gobierno. ¿Leoninos estos
contratos? Es aquí donde se nota el falso patriotismo de quien esgrime la
tesis de traición contra un grupo de personas que no pensaron sino en el
progreso de Venezuela, a la hora de verse involucrados en la firma de los
mismos, cuya transición al día de hoy se ve que tienen ese carácter, leoninos;
sólo que la situación en la que ocurrió este hecho ya no es la misma de hoy en
día, y es donde pecan de deshonrados los diputados oficialistas al pretender
someter a juicio a estos compatriotas suyos, sin tomar en consideración para
nada el contexto de los tiempos: si algo tiene de grande la Revolución
Francesa fue que impuso el principio de la fraternidad, y lo cual supone
comprensión, a propósito de los actos en que puede incurrir cualquiera: típica
actitud del improvisado esta de la clase que nos gobierna, descargarse de
culpas, y responsabilizar a mengano, como ha sucedido en este caso; pues como
ya se lo han dicho varios columnistas de nuestra opinión pública, si el
gobierno sabía que allí privaban varias cláusulas que estipulaban esta
situación que hoy está viviendo nuestra industria petrolera, ¿para qué
desconocerlas?
Lo que yo me imagino fue que alguien, en lugar de planteárselas bien claras al
señor Hugo Chávez, cuando procedió a dar estos pasos de desconocimiento de las
reglas de juego, en lo que se refiere a estos contratos, en torno a la clase
de gente vil que constituye la directiva de Exxom Mobil, como el propio
teniente coronel lo sostiene ahora; le calentaron la cabeza con ideas de otro
tino; gente que medra a su alrededor: le vendieron la imagen de este trust
como un tigre de papel. Hoy el país está más conmovido que él; ya que no da
muestras de cordura frente a esta delicada situación: hablando de lo que no
es, y culpando al inocente.
Por Enrique
Meléndez Oropeza
15-02-2008
Ha
sido bastante desconsolador para los venezolanos el hecho de tener noticias de
una Pdvsa que ha sido demandada en unas cortes de Londres y Nueva York; que
sobre ella pesan embargos, y que está condenada a resarcir doce mil millones
de dólares a su demandante, que es
la Exxom Mobil,
y esto como consecuencia de una de las patanerías del tercio, acostumbrado a
llevar las cosas dando bandazos: ¿en algún momento hemos tenido la sensación
de un barco ebrio; de “un bateau ivre”, como decía Rimbaud? Así vamos con este
capitán que recién confesó que le gusta masticar hojas de coca.
Lo más indigno es que el chavismo quiere que uno se calle; se coma el cuento
de que es sólo cuestión de una persecución internacional contra la pobre
Venezuela, y quien ensaya una forma de gobierno, que va a poner patas arriba a
todas las formas conocidas en el sistema capitalista; muerto de envidia el
imperialismo, a propósito de la brillantez de este país, llamado a convertirse
en la vanguardia de la humanidad; tal como nos lo vendía el gigante Rafael
Ramírez (gigante por lo de su tamaño), mientras declaraba a la prensa en torno
al asunto, y así se sacudía de preguntas imprudentes.
-Esta gente cree que uno es tonto-, es lo que se oye decir en el medio
venezolano, a partir de estas respuestas que no toman en consideración el
nivel de la conciencia del pueblo; de modo que aquí también se observa la
política del menosprecio con la que actúa este gobierno, no sólo ante entes
jurídicos, como
la Exxom Mobil,
sino también ante la ciudadanía.
Contra soberbia, humildad. Esta gente está muy lejos de abrigar ese estado de
alma; porque no tiene capacidad de desmontarse, y reconocer los errores, y así
apela a algo más deshonroso aún, y es que se vale del recurso del
patrioterismo, para todo aquel que se atreva a opinar sobre este asunto,
acusándolo de traidor a la patria, en ese sentido; gente que sólo se ha
limitado a exponer las causas que generan este proceso judicial, y sus
consecuencias; sobre todo esto último, las consecuencias que esta situación le
deparará a Venezuela en el futuro más inmediato, es lo que no se quiere oír,
como el avestruz que entierra la cabeza, y esto porque esta gente pensó que
gobernar era un problema de improvisación, y se niega a reconocer su novatada.
¿Cuáles son los méritos que avalan al señor Ramírez para presidir nuestra
industria petrolera? Por aquí comienza el drama de este episodio, para pasar
luego al capítulo del despido de veinte mil trabajadores, que constituía el
sector tecnocrático de mayor avanzada en el país; a esta altura, todo el mundo
pensaba que Pdvsa estaba llamada a colapsar, no desde un punto de vista
financiero, como parece que se encamina, dado el estado de cosas que confronta
a partir de esta situación de embargo en la que se encuentra su capital, a
consecuencia de la decisión de cortes de Londres y Nueva York que dictaron tal
medida, sino desde un punto de vista técnico. Ha sido una verdadera sorpresa o
el hecho ha tomado como tal al gobierno, y por aquí comienza la
descalificación del señor Ramírez como presidente de la misma. Pero el
problema es que el gobierno, en lugar de acogerse al consejo del rey Juan
Carlos, ahora ha
proclamado la política de rodilla en tierra frente a este asunto, y que es lo
que tiene crispado a más de uno.

La difícil situación de la FAN
Por Enrique
Meléndez Oropeza
13-02-2008
El
ambiente debe estar muy tenso en el seno de la Fuerza Armada Nacional (FAN), a
partir de estos pronunciamientos del señor Hugo Chávez a favor de las FARC y
el ELN; no sólo porque la misma ha combatido toda forma de insurgencia
guerrillera, exterminando de raíz aquellos brotes que intentaron formarse en
la década de 1960 en nuestro país, e incentivados por las corrientes
comunistas, sino también porque la visión y la misión de la institución armada
está al servicio de un estado de derecho, es por esto que la FAN responde a una política de Estado, y no de gobierno; a
propósito de las tareas muy específicas que le conciernen, en especial, la de
velar por la seguridad de los venezolanos.
Confieso que para mí sería una descorazonada, en mi situación de oficial,
siendo un general, por ejemplo, y habiendo sido preparado para la defensa de
un orden establecido, legítimamente constituido; ahora tenga que admitir otro
estado de cosas, y que parte, precisamente, de la subversión de ese orden
establecido; siendo su práctica el terrorismo; sobre todo, después de este
intento del señor Chávez de lavarle la cara a estas fuerzas irregulares. Es
abjurar de quien se considera enemigo; pues la narcoguerrilla es uno de los
flagelos de la humanidad, y la labor de un soldado es el de combatir el mismo,
al igual que el tráfico de personas, que también constituye otro de los
grandes flagelos del mundo de hoy; pero, en especial, el narcotráfico, y el
cual se ha tenido que servir de la antigua guerrilla colombiana para el libre
desenvolvimiento de su operatividad, que es lo que raya en la impunidad, y
cuyas vicisitudes llevan a esta gente a operar en los términos del terrorismo.
La prueba de que el señor Chávez no tiene razón, en lo que atañe a la
situación de la narcoguerrilla; pregonando en este sentido que este “ejército”
controla la mitad de Colombia, la tuvo el pasado lunes 4 de febrero, cuando
miles de ciudadanos en diferentes ciudades del hermano país, de acuerdo a la
convocatoria que se venía haciendo, salieron a las calles a protestar contra
esta especie de cáncer social; una protesta que se secundó a nivel
internacional, como sucedió aquí en Venezuela, con repercusión no sólo en
Caracas, sino también en las principales ciudades del interior; de modo que no
es verdad lo afirmado por el teniente coronel, en el sentido de que Venezuela
limita en buena parte por el suroeste con un Estado independiente del
colombiano, y que llamó de las FARC, “un Estado –dijo- que se rige por leyes
propias, y que las hacen cumplir”; algo que él sabe que no es verdad; por lo
demás, sólo que lo prodiga con la mayor provocación del caso.
Día clave este 4 de febrero, tomando en cuenta que se conmemoraban los
dieciséis años de la intentona golpista, que lideró este señor en el año de
1992; algo que le vino a aguarle la fiesta; tanto más porque el señor Chávez
no tomó en cuenta los alcances de esta plegaria que hizo salir al colombiano a
la calle, con trascendencia, como decíamos, no sólo en Venezuela sino en el
mundo entero; como se pudo comprobar a través de las informaciones de los
diferentes medios de comunicación; siendo una ola expansiva que lo arrastró a
él también con su torbellino; saliendo a relucir su cabeza en medio de todo
este panorama; es decir, hubo un trasfondo entre los motivos que convocaron a
esta protesta, y era la intromisión descarada en los asuntos internos del
hermano país por parte del señor Chávez; destacándose, en ese sentido, el
gesto del pintor Fernando Botero; quien le recomendó al señor Chávez ceñirse a
la política de su país; porque con su revelación, ha venido a demostrar que su
relación con estos sectores irregulares de la sociedad colombiana es de vieja
data, lo cual es una intromisión flagrante en su acontecer político, y que
constituye una falta de nobleza, que no es bien vista por el concurso de la
humanidad.
Más estrafalaria aún fue su facha: vestido de militar; el último grito en
materia de uniforme, con una capucha, a la manera de un fraile franciscano,
como detalle de innovación en la confección del mismo; su sempiterna boina
roja de héroe guerrillero, que es lo que los mal pensados afirman que a él le
hubiera gustado ser, dada la identificación que siente por los grupos
irregulares colombianos; el lugar desde donde habló para la conmemoración de
los dieciséis años de su gesta golpista, como lo fue en un cuartel de
Valencia, lo que le dio estricto carácter militar a este acto. Para volver a
nuestro tema inicial: ¿qué piensa un general de todo esto? Esa inversión de
los valores: ¿no lo perturba? Quizás lo que diferencia al señor Chávez del