
BEATIFICACIÓN DE
LA MADRE CANDELARIA DE SAN JOSÉ
PREGON
A los venerables sacerdotes, a los miembros de Institutos de vida consagrada, y a todos los fieles católicos.
Muy queridos Hermanos:
1.-Con gran alegría les anunciamos que el domingo 27 de abril de 2008, Dios mediante, se realizará, por primera vez en Venezuela, la beatificación de una insigne hija de la Iglesia: la Madre Candelaria de San José, fundadora de las Hermanas Carmelitas venezolanas.
2.- Habiéndose comprobado las virtudes que adornaron a esa preclara religiosa guariqueña, y cumplidos los requisitos canónicos, el Santo Padre Benedicto XVI emitió el pasado 6 de julio de 2007 el Decreto por el cual se reconoce un milagro realizado gracias a la intercesión de Madre Candelaria, y la elevó a la gloria de los altares, al declararla "Beata". Con esa declaración se establece que ella goza ya de la felicidad eterna, y puede recibir culto público. La solemne ceremonia se efectuará en Caracas, y será presidida por el Emmo. Sr. Cardenal José Saraiva Martins, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, quien vendrá hasta nosotros como Legado del Papa para esa jubilosa ocasión.
3.-La Madre Candelaria se destacó en vida por su profunda fe, intenso amor a Dios y a sus hermanos, un corazón compasivo y misericordioso, filial adhesión a la Santa Madre Iglesia, y por su carácter generoso y emprendedor. Nacida en Altagracia de Orituco el 11 de agosto de 1863, Susana Paz-Castillo Ramírez, - su nombre de Bautismo -, acogió con entusiasmo la llamada de Dios a la santidad, y desde muy joven descolló en la práctica de la caridad viva y efectiva, con la cual atendió, consoló y curó a los enfermos y heridos que las contiendas bélicas habían dejado en las calles de su ciudad natal.
4.-Animada por el Presbítero Dr. Sixto Sosa, más tarde Obispo de Cumaná, se consagró al servicio de los enfermos en el Hospital "San Antonio" fundado en 1903 en Altagracia de Orituco. Luego, junto con el Padre Sosa, en una época en la que florecieron en Venezuela varias Congregaciones femeninas, inició la fundación de una nueva Congregación religiosa, dedicada al servicio de los pobres, la cual se constituyó definitivamente el 31 de diciembre de 1910 con el nombre de "Congregación de las Hermanitas de los Pobres de Altagracia de Orituco". Posteriormente la Congregación se agregó a la Orden Religiosa del Carmelo, y fueron denominadas Terciarias Carmelitas Regulares. Hoy son conocidas entre nosotros como Hermanas Carmelitas Venezolanas o Carmelitas de la Madre Candelaria.
5.-Con gran tesón y entusiasmo, a pesar de las estrecheces económicas de la Congregación, y de la escasez general de recursos, la Madre Candelaria realizó una extensa labor de atención a los heridos de las guerras y a los enfermos más pobres, manifestando una gran confianza en la Divina Providencia, e intenso amor a los más necesitados. Fruto de sus esfuerzos fue el establecimiento de varios Hospitales en los Llanos y el Oriente del país cuando la atención del Estado a la salud era muy deficiente.
6.-Por su ardiente amor a Dios y por su entrega generosa y abnegada a los pobres, bajo la dirección de los Obispos y en compañía de las religiosas de su Congregación, esta nueva Beata venezolana es hoy ejemplo de virtudes, entre las cuales se destaca su fe viva e intensa en Jesucristo, nuestro único Salvador, la unión y el amor a la Iglesia - y en particular a los obispos de Venezuela -, y la más viva caridad para con los más pobres.
7.-A ella se aplican con justicia las palabras que los obispos latinoamericanos dedican a los santos en el Documento de Aparecida: "Su ejemplo de vida y santidad constituye un regalo precioso para el camino creyente de los latinoamericanos y, a la vez, un estímulo para imitar sus virtudes en las nuevas expresiones culturales de la historia. …. Los cristianos de hoy recogemos su herencia y nos sentimos llamados a continuar con renovado ardor apostólico y misionero el estilo evangélico de vida que nos han trasmitido". (A. 275 )
8.-La beatificación de la Madre Candelaria de San José será una ocasión maravillosa para renovar nuestra fe y defenderla ante las desviaciones; para reafirmar nuestra confianza en la presencia de Dios en medio del pueblo venezolano, apreciar la grandeza de nuestra santa Religión y de la Iglesia Católica, la vigencia y utilidad de las Congregaciones religiosas, y la importancia de las vocaciones a la vida sacerdotal y consagrada. Su ejemplo es, hoy más que nunca, un reclamo a todos los venezolanos a vivir en la solidaridad y en la fraternidad.
Queridos hermanos:
9.-Los invitamos a acoger con alegría el don de la beatificación de la Madre Candelaria, y a participar en las actividades que con ese motivo se irán desarrollando a lo largo de este año. Especialmente los invitamos a participar en la solemne ceremonia, el domingo 27 de abril.
10.-En todas las Diócesis se realizarán actividades y eventos preparatorios a dicha magna celebración. Exhortamos a los sacerdotes, y a los miembros de los institutos de Vida Consagrada a desplegar iniciativas dirigidas a poner de relieve la singularidad, utilidad y belleza de su excelsa vocación, así como el sentido transformador de la fe y de la religión cristiana y católica al servicio de los pobres y excluidos de la sociedad.
11.-Bendecimos al Señor por este nuevo regalo a la Iglesia en Venezuela. Intensifiquemos nuestras plegarias por la pronta beatificación de los venezolanos cuyos procesos están actualmente en curso en Roma: el querido y venerado Dr. José Gregorio Hernández, la Madre Emilia de San José, fundadora de las Hermanitas de los Pobres de Maiquetía, la Madre Carmen Rendiles, fundadora de la Congregación de las Siervas de Jesús, la Madre Marcelina, fundadora de las Hermanas de los Pobres de San Pedro Claver, la Hna. María Bogotá Baquero, y Mons. Arturo Celestino Álvarez, quien fuera Obispo de Maracaibo y de Calabozo.
12.-Aprovechemos esta nueva oportunidad que nos brinda el Señor para valorar con alegría nuestra identidad cristiana de hijos de Dios, discípulos y misioneros de Jesucristo y miembros de nuestra Santa Iglesia Católica.
Con nuestra afectuosa bendición episcopal,
Los Arzobispos y Obispos de Venezuela
Caracas, 11 de enero de 2008
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CAMINOS DE RECONCILIACION Y ESPERANZA
EXHORTACIÓN DEL EPISCOPADO VENEZOLANO
A todos los hombres y mujeres de buena voluntad
I- INTRODUCCION
1. Los Arzobispos y Obispos de Venezuela, como legítimos pastores de la Iglesia, compartiendo con el pueblo sus esperanzas y angustias e interpretando sus anhelos, queremos aportar nuestra visión cristiana para iluminar las conciencias y señalar caminos de reconciliación y esperanza a la luz del Evangelio, a fin de lograr unidos una Venezuela en paz.
2. Lo hacemos en el gozo de las recientes celebraciones navideñas, e inspirados por la Carta Encíclica “Salvados por la Esperanza” del Papa Benedicto XVI y por su mensaje con motivo de la Jornada Mundial por la Paz, a fin de trabajar juntos y hacer de nuestra tierra una “Casa Común” al servicio de toda la familia humana.
3. Los Obispos consideramos que el mejor servicio que debemos darle a nuestra patria, en estos momentos de antagonismos entre los venezolanos, es el de mantenernos unidos, de ser fieles en anunciar al país el Evangelio de la Reconciliación, de establecer puentes de entendimiento y aportar valores y principios éticos para la construcción de una cultura de la paz y de la solidaridad.
4. Los venezolanos anhelamos profundamente encontrarnos de nuevo como hermanos y hermanas en torno a lo que tenemos más en común: la vida y la dignidad sagrada de toda persona humana.
II.- Realidad Interpelante
5. Damos gracias a Dios por la liberación de dos hermanas de la República de Colombia, compartiendo su alegría y la de sus familias, al tiempo que deseamos que todos los que sufren cautiverio, tanto en Colombia como en Venezuela, alcancen lo mas pronto posible la anhelada liberación.
6. Queremos, ante todo, resaltar los valores positivos que encontramos en nuestra sociedad actual. Es innegable que nuestro pueblo ha avanzado en su autoestima y en la conciencia de su dignidad; su participación política se ha incrementado y encontramos un aumento sensible de la organización comunitaria. En todo ello percibimos aspectos positivos que manifiestan signos de la presencia del Reino de Dios y exhortamos a su perfeccionamiento e incremento.
7. Vemos con esperanza el despertar de una juventud con conciencia social y política, animada por deseos auténticos de libertad, verdad, justicia y solidaridad. “La Iglesia ve en la juventud la constante renovación de la vida y de la humanidad y descubre en ella un signo de sí misma”[ 1 ].
8. Sin embargo, no podemos eludir los problemas que nos aquejan y que exigen una intervención más oportuna y eficaz. La persistente situación de injusticia por la pobreza de las mayorías, ante la riqueza e indiferencia de una minoría, ha causado odios y enfrentamientos. Esta situación de injusticia es un clamor a Dios y es insostenible por más tiempo. Necesitamos superar, no obstante, cualquier proyecto de justicia social que se alimente del populismo y se fundamente en ideologías autoritarias y materialistas que fomenten el odio, la violencia y el paternalismo.
9. La violencia y la inseguridad mantienen en constante amenaza la vida de todos en el País, sin tomar en cuenta las clases sociales ni las militancias políticas. La delincuencia, el secuestro, el crimen, el sicariato y el narcotráfico, han creado un clima de zozobra. Un ejemplo de esta realidad, es el caso de la frontera, donde los vacíos de autoridad, el mal funcionamiento de los servicios públicos, la ausencia de organismos de seguridad y defensa, la han transformado en tierra de nadie.
10. Preocupa también la persistencia de la inseguridad civil y jurídica, la lentitud en la administración de la justicia, la precaria situación de los detenidos por motivos políticos, las condiciones infrahumanas de vida de los procesados y condenados en los retenes y centros penitenciarios del País y el creciente e incontrolable flagelo de la corrupción.
11. Denunciamos, del mismo modo, el relativismo ético que debilita la conciencia; el materialismo y el consumismo; la permisividad sexual; el narcotráfico manifestado de muchas maneras, sobre todo en el lavado de dinero; las discriminaciones y el menosprecio de los demás.
III.- COMUNION Y SOLIDARIDAD
12. La Iglesia en Venezuela unida al Papa desea manifestar, con valentía y esperanza la verdad que ha cambiado al mundo: “Dios es Amor” (I Jn. 4, 8). Esta verdad se nos ha manifestado en su Hijo Jesucristo, en quien el hombre encuentra la realización de su vocación a la comunión con Dios y con sus hermanos, hecha caridad y solidaridad fraterna.
13. Juan Pablo II, siguiendo el Mensaje del Evangelio y de la Tradición de la Iglesia, nos dijo que “La Solidaridad es un camino hacia la Paz”[2] y Benedicto XVI nos ha recordado que la Justicia y la Solidaridad sólo se dan realmente en aquellos que viven el Amor a Dios y a los hermanos, ya que Cristo crucificado “reconcilia la justicia y el amor”[3]. “Esta es nuestra esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente”[4]. Estamos convencidos de que en estos principios se encuentra el itinerario que debemos seguir para lograr el don de la paz y de la reconciliación entre los venezolanos.
IV.- AL SERVICIO DEL PUEBLO
14. Para consolidar las bases de una sana democracia es necesario defender y promover a la familia como núcleo fundamental de la sociedad y santuario de la vida; fortalecer la autonomía de los poderes públicos; mejorar la calidad de la educación en todos sus niveles y favorecer la transmisión de valores ciudadanos, morales y religiosos, a través de los medios de comunicación social, la formación ciudadana para la paz y la reconciliación y la continuidad de los programas de Educación Religiosa Escolar.
15. Reafirmamos como absoluta prioridad el cumplimiento de las legítimas esperanzas de la mayoría de nuestro pueblo: la seguridad, la vivienda, la salud y un empleo digno y estable, que promocione a la persona y permita el disfrute de los beneficios conquistados por una larga historia de luchas sociales en nuestro país y en todo el mundo por el movimiento obrero. El empleo digno exige la remuneración con un salario justo que permita a todas las familias cubrir la canasta básica y el ahorro honesto. Pedimos a los dirigentes políticos de todos los sectores que no prioricen la conquista del poder sobre el verdadero y anhelado cambio social.
16. Es necesario promover una verdadera primacía de la familia e independencia de las organizaciones sociales (vecinales, sindicales, estudiantiles, etc.) frente a los poderes económicos, partidistas y frente al Estado; buscar medidas apropiadas para frenar el alto costo de la vida y el desabastecimiento de alimentos; facilitar el acceso a una vivienda digna y darle verdadero empuje y sostenimiento a lo positivo de los programas sociales del Gobierno.
V.- DIALOGO Y REENCUENTRO
17. Hemos de apostar por el bien común del país, promover el diálogo y el reencuentro de todos los hombres y mujeres de Venezuela, fortalecer más lo que nos une que lo que nos puede separar, recorrer juntos un mismo camino, cultivando la convivencia tolerante y respetuosa.
18. Para reconstituir las buenas relaciones entre sectores y grupos enfrentados, necesitamos volver a un diálogo franco, afable, confiado y prudente. “El diálogo no es orgulloso, no es hiriente, no es ofensivo. Su autoridad es intrínseca por la verdad que expone, por la caridad que difunde, por el ejemplo que propone; no es un mandato, ni una imposición. Es pacífico, evita los modos violentos, es paciente, es generoso”[5].
19. Si queremos conseguir una paz estable y duradera, es imprescindible que todos tengamos la voluntad de escuchar al otro, de dialogar y de trabajar mancomunadamente por el bien común. Todos, pero principalmente los gobernantes, tienen una responsabilidad primaria en tomar la iniciativa a favor del reencuentro de todos los venezolanos.
20. Para avanzar por la ruta del diálogo y de la conciliación hay que evitar el insulto, la descalificación y la agresión a personas e instituciones, tanto civiles como eclesiásticas. Sirva de ejemplo, la aparición de letreros ofensivos y el lanzamiento de una granada a la Nunciatura Apostólica; el incidente de agresión contra la persona del Señor Cardenal Jorge Urosa Savino y las amenazas de promover escándalos.
21. Reiteramos nuestra convicción de que el lema “Patria, socialismo o muerte” u otros semejantes, contrarios al valor de la vida, no ayudan al urgente trabajo del reencuentro de todos los venezolanos.
22. Con la voluntad de crear espacios y ambientes favorables para la conciliación, exhortamos a los partidos políticos y al sector oficial, a no enfrascarse desde ahora en una nueva campaña electoral, sino más bien, dedicarse a la solución solidaria de los problemas que aquejan a nuestro pueblo.
23. La depuración del registro electoral sería un paso importante para profundizar los cambios y mejorar la confianza de la población en el Consejo Nacional Electoral, en vista a las próximas elecciones de gobernadores y alcaldes.
24. Necesitamos fomentar una cultura de la honestidad y de la transparencia para que las instituciones nunca sirvan a la corrupción o a los intereses egoístas.
VI.- RECONCILIACION NACIONAL
25. Los venezolanos queremos avanzar por caminos democráticos y no bajo sistemas que coarten las libertades fundamentales, rechazando la violencia, el odio y la lucha de clases. Esto nos interpela y nos mueve, como embajadores de Cristo, a rogarles en su nombre que acepten reconciliarse con Dios y no desaprovechar su bondad y paciente misericordia (Cf. II Co. 5, 20).
26. La reconciliación no es vuelta al pasado para asumir una praxis poco transformadora; apunta más bien a superar la lucha que intenta eliminar al adversario, crea las condiciones objetivas que se comparten y exige compromiso a favor del bien común. Ella exige un profundo cambio de nuestra mente, corazón y estilo de vida. Así como el Señor se hizo pobre para darnos vida, necesitamos comprometernos con los empobrecidos de nuestra nación, para buscar junto con ellos las causas y soluciones de sus problemas, en lugar de utilizarlos en proyectos políticos o ideológicos.
27. No hay reconciliación sin el perdón que “cura las heridas y restablece en profundidad las relaciones humanas truncadas”. Así es posible una “política del perdón”, con la aplicación de una justicia “con rostro humano (…), capaz de superar el instinto espontáneo de devolver mal por mal (…). La capacidad de perdón es básica en cualquier proyecto de una sociedad futura mas justa y solidaria”. “No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón”[6]. Pedimos perdón si, en nuestras declaraciones y posturas, hemos herido a personas o instituciones, o hemos obstaculizado el diálogo y el entendimiento entre los venezolanos.
28. Un positivo gesto de reconciliación por parte del Gobierno, ha sido promover medidas de gracia. En este sentido, esperamos medidas a favor de otros venezolanos procesados o condenados por presuntos delitos vinculados con posiciones políticas. Al margen de que se puedan otorgar medidas de gracia, recordamos el derecho a ser juzgados en libertad que tienen los funcionarios policiales, actualmente detenidos, en razón del debido proceso, ya que el lapso legal establecido para juzgarlos bajo detención ha sido con creces excedido. Así también, en esta línea de reconciliación, solicitamos que el caso de Nixon Moreno se resuelva dentro de la tradición cristiana y latinoamericana del asilo diplomático.
29. Conscientes de la situación de la que han sido víctimas los trabajadores despedidos masivamente de la industria petrolera nacional, en virtud de los principios de justicia social y sus derechos laborales, veríamos como acto de reconciliación del Gobierno Nacional, el pago de los beneficios que les corresponden, a quienes aún no los han recibido, así como las ayudas necesarias para que encuentren nuevas fuentes de trabajo en el marco del derecho a la no discriminación social ni política. Medidas similares deberían tomarse respecto de todos aquellos que hayan perdido su empleo en el servicio público por razones políticas.
30. No contribuiría a la paz nacional el intento de volver a proponer una reforma que fue rechazada por una significativa parte del pueblo; además, la Carta Magna vigente no permite que sea presentada en un mismo período constitucional.
VII.- DISCIPULOS Y MISIONEROS de Jesucristo.
31. Movidos por el Espíritu Santo, nos disponemos a asumir el reto de aplicar las enseñanzas y conclusiones del Concilio Plenario de Venezuela y de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe en Aparecida, que se están traduciendo en proyectos pastorales a nivel nacional y diocesano. A ello nos impulsan: la Misión Continental, los Congresos Misionero y Eucarístico y el Año Paulino, que nos ayudarán a un nuevo despertar de nuestra conciencia como discípulos y misioneros de Jesucristo. La conmemoración de los 40 años de la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano realizada en Medellín, es una oportunidad para reafirmar que “la solidaridad humana no puede realizarse verdaderamente sino en Cristo”[7].
32. Compartimos con toda Venezuela la grata noticia de la beatificación de la Madre Candelaria de San José, a celebrarse el próximo 27 de abril. Es la segunda mujer venezolana, junto con la Madre María de San José, en ser elevada a los altares. En ella encontramos el modelo de una venezolana cabal, mujer de pueblo, humilde servidora de los desamparados y educadora cristiana; fundadora con Mons. Sixto Sosa de la Congregación de las Hermanitas de los Pobres de Altagracia de Orituco, hoy conocidas como Hermanas Carmelitas Venezolanas o Hermanas de la Madre Candelaria.
33. Exhortamos a todos los católicos y personas de buena voluntad a orar y trabajar por la paz y la reconciliación, por la solidaridad y la conversión de todos nosotros y a realizar un proyecto común de País sin exclusión. Les invitamos a edificar unidos el Reino de Dios, optando por los pobres y prestando un eficaz servicio a la verdad.
34. Como Pastores, estamos comprometidos a caminar con nuestro pueblo, a mejorar nuestra disposición para el encuentro, a ser instrumentos de reconciliación sobre la base de la solidaridad y la conversión. Encomendamos este camino de Reconciliación Nacional a María de Coromoto que, “como Madre de tantos, fortalece los vínculos fraternos entre todos, alienta a la reconciliación y el perdón, y ayuda a que los discípulos de Jesucristo se experimenten como una familia, familia de Dios”[8].
Con nuestra Bendición.
Los arzobispos y Obispos de Venezuela.
Caracas, 11 de Enero de 2008.
[1] Documento de Medellín V, 10.
[2] Juan Pablo II, Carta Encíclica “Sollicitudo Rei Socialis”, 39g.
[3] Benedicto XVI, Carta Encíclica “Deus Caritas est”, 10ª.
[4] Benedicto XVI, Carta Encíclica “Spe Salvi”, 1.
[5] Pablo VI, Carta Encíclica “Ecclesiam Suam”, 31.
[6] Juan Pablo II, Mensaje de la Jornada por la Paz 2002, 9.15.
[7] Documento de Medellín II, 14c.
[8] Documento de Aparecida, 267.
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Mensaje de Navidad |
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NAVIDAD, TIEMPO DE REENCUENTRO, PAZ Y ESPERANZA |
| + Mons. Ulises Gutiérrez Reyes, Obispo de Carora |
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22-12-2007
Cercana la Navidad quiero enviar a todo el pueblo torrense un fraternal saludo y un mensaje de esperanza. Doy infinitas gracias al Buen Dios por la ejemplar y democrática jornada vivida el pasado dos de diciembre, que marca una nueva etapa de nuestra democracia. Ahora se nos presenta el reto de superar el enfrentamiento y ponernos a trabajar en la construcción de la patria grande, en democracia plena, tal como lo sueña y exige la actual Constitución en su artículo 2.
Este nuevo contexto político y la proximidad de la Navidad nos invitan a tener
gestos concretos de cercanía, diálogo y reconciliación. El único camino para
construir una Venezuela unida es a través del diálogo, abierto, franco y
constructivo, del perdón y del reencuentro.
Necesitamos unirnos para erradicar de nuestra mente y de nuestro corazón el
hostigamiento, el lenguaje insultante y la humillación del adversario.
Conductas éstas que vemos con mucha frecuencia en las altas esferas
gubernamentales y que paulatinamente se van copiando en los distintos niveles
del acontecer ciudadano. El venezolano nunca ha sido así y no quiere que se
le identifique como una persona violenta, que no es capaz de respetar, tolerar
y aceptar al otro.
En torno al pesebre, bajo la mirada amorosa de María, testigo silencioso del
nacimiento de Jesús y junto con los pastores, que representan a todos los
hombres y mujeres de buena voluntad, hagamos el gesto de consagrar nuestra
propia familia al Niño Dios y repitamos la oración por Venezuela, sobre todo
aquella parte que dice: “Como hijos de Dios, danos la capacidad de
construir la convivencia fraterna, amando a todos sin excluir a nadie,
solidarizándonos con los pobres y trabajando por la reconciliación y la paz.
Concédenos la sabiduría del diálogo y del encuentro para que juntos
construyamos la civilización del amor”.
Deseo a todos los torrenses una Navidad muy feliz y un nuevo año de mucha paz,
trabajo y reconciliación. A María de Chiquinquirá, nuestra celestial patrona,
Reina de la Paz, pido nos ayude a vivir una buena Navidad y nos guíe en
nuestra misión de ser testigos ante el mundo del amor de Dios.
+ Mons. Ulises Gutiérrez
Carora, Diciembre 2007.

CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA.
COMISIÓN DE JUSTICIA Y PAZ.
“Reconciliación y Perdón para la Paz”.
Los Obispos miembros de la Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Venezolana, en medio de la realidad que vivimos y las exigencias que como creyentes nos llevan a unirnos a las celebraciones de los sesenta años de la Declaración universal de los derechos humanos (1948-2008), los cuarenta años de la celebración de la primera Jornada Mundial de la Paz (1968-2008) y los veinticinco años de la adopción por parte de la Santa Sede de la Carta de los derechos de la familia (1983-2008), sentimos la urgencia de fortalecer y promover en la familia y la sociedad, la dignidad humana, el valor de la justicia, la verdad y la libertad, en la búsqueda de una paz duradera.
En este contexto creemos pertinente se hagan gestos humanitarios que reflejen la firme voluntad de una búsqueda de reconciliación y de paz en el país. El tiempo del adviento en el que el profeta Isaías nos invita a convertir las lanzas en arados, tiene una concreción en nuestra patria en el gesto de devolver la libertad a quienes están presos por razones políticas. Como nos recordó muchas veces Juan Pablo II, no hay futuro sin perdón. Por tanto, solicitamos nuevamente al Sr. Presidente de la República, Hugo Rafael Chávez Frías, “la concesión de medidas de gracia o indultos a los civiles y militares condenados o imputados por razones políticas” (CEV. Exh. Pastoral: “Diálogo y Perdón para la Paz”,13. (11-01-2005)), siguiendo el espíritu de su experiencia personal cuando fue indultado en el año 1994. Somos conscientes de la complejidad de las normas jurídicas, pero también de que existiendo la voluntad política, los entendidos pueden dar una respuesta rápida, justa y apegada a la ley.
Esta petición no tiene otro motivo sino, la exigencia de la fe, de la búsqueda permanente de la reconciliación y la paz, el velar por la integridad personal y familiar de estas personas que hoy se encuentran en distintos centros de reclusión, algunos de los cuales ya han cumplido lo prescrito por la ley, y todavía se encuentran privados de libertad. Igualmente solicitamos le sea otorgado el requerimiento legal necesario al Bachiller Nixon Moreno, quien desde hace ya meses se encuentra en la Nunciatura Apostólica, para que retorne a la normalidad de su vida familiar y social, de esta manera podrá él y su familia vivir en paz y organizar su futuro.
No podemos obviar como cristianos que el tiempo que se acerca de la Navidad, es un tiempo propicio para vivir la unidad en el amor familiar; este es un derecho de toda persona, sabiendo que la familia es “la primera e insustituible educadora de la paz”; por tanto, “quien obstaculice la institución familiar, auque sea inconscientemente, hace que la paz de toda la comunidad, nacional e internacional, sea frágil, porque debilita lo que, de hecho, es la principal “agencia” de paz” (Benedicto XVI, Jornada Mundial de la paz 2008, 5)
La Reconciliación y la Paz es tarea de todos, personas e instituciones. Nadie puede oponerse a esto; por eso queremos invitar a todas las Iglesias hermanas, a las distintas denominaciones religiosas y a las instituciones sociales de diversas áreas, a que nos acompañen en esta petición justa y necesaria en el camino de un país reconciliado.
Que el pesebre de Belén, en la Navidad, sea el hogar donde todos nos encontremos para seguir trabajando y testimoniando que la reconciliación y la paz es posible y que solo en ellas nuestras familias serán felices. María de Guadalupe, patrona de nuestra América, acompañe nuestro caminar hacia la paz personal y social.
Caracas, 12 de Diciembre de 2007.
Con nuestra bendición,
+ Mons. José Luis Azuaje Ayala + Mons. Roberto Luckert león
Obispo del El Vigía- San Carlos del Zulia Arzobispo de Coro
Presidente 1er Vice-Presidente
+ Mons. Victor Pérez Rojas + Mons. Wiliam Delgado Silva
Obispo de San Fernando de Apure Obispo de Cabimas
2 do Vice- Presidente Vocal
+ Mons.
Ulises Gutierrez
Obispo de Carora
Vocal
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La crónica menor |
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LA PURÍSIMA |
| + Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo |
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30-11-2007
( 2043)
La devoción a María Santísima se multiplica y potencia durante
el adviento y la navidad. Las tradiciones populares, -novenas, cantos, romerías,
compartir humano y gastronómico-, tienen tintes peculiares en cada región
latinoamericana. Bajo matriz común hispana, más bien andaluza, todas ellas
transidas de alegría y colorido que invitan a la fraternidad y la ternura.
En Nicaragua la solemnidad de la Purísima Concepción tiene visos de fiesta nacional. La novena se inicia el 28 de noviembre, para concluir el 7 de diciembre, la víspera, día de “La Gritería”. Cohetes, cantos de sabor andaluz con su recreación indígena/mestizo, multitudes por las calles, altares familiares con flores multicolores, y presidiendo, la imagen de la Purísima.
Se remonta al siglo XVII esta tradición de raíz franciscana que tiene su máxima expresión en las ciudades nicas de León y Granada. Las invitaciones de unas familias a otras para compartir el rezo, hace que las calles se llenen de gente que se entrecruza. Quienes mejor lo disfrutan son los “chavales”, niños y adolescentes, que con su mochila al hombro van de casa en casa, saludando al entrar “Quién causa tanta alegría”, y los de dentro contestan “la Concepción de María”. Se ora y se reciben ricos dulces caseros, chicha y pinolillo. Es un signo de identidad religiosa, de sentido comunitario, que impregna el ser nacional nicaragüense.
El 7 de diciembre se desbordan las calles de poblados y ciudades. Es “La Gritería”. Nuestras novenas de aguinaldos, las posadas y las paraduras del Niño tienen rasgos muy parecidos. Hay cantos que invitan a la danza y a la fácil repetición y forman parte de esa gritería que despierta los mejores sentimientos que tenemos los humanos: la familiaridad y la cercanía. Uno de ellos dice candorosamente: “Por eso el cristianismo, con grata melodía, repite de María, su nombe sin cesar”. Ella es la causa de tanta alegría, la que necesitamos todos, en medio de la intolerancia y las privaciones de la vida.
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AHORA A GOBERNAR |
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Por Pbro. Luís Ugalde S.J. |
06-12-2007
Ganó la democracia en Venezuela. La defendimos contra una locura, como sería el establecimiento de un totalitarismo cubanoide. El domingo la mayoría, de un signo y de otro, salió a defender el artículo 2 de la Constitución bolivariana que debemos convertir en tarea de gobierno de todos los venezolanos: “Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y, en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”(Art. 2)
Obviamente, esta no es la realidad venezolana, pero sí el horizonte de
nuestro deseo democrático. Por eso, nuestra batalla (aunque el Presidente se
obstinó en lo contrario) no fue contra Chávez, que debe gobernar cinco años
más, de manera muy distinta.
La defensa de este artículo no es una batalla de papel, para redactar otro
papel, así se llame Constitución. El reto de todos es la difícil
transformación de nuestra realidad que lo contradice.
Gracias a los estudiantes, hemos frenado a tiempo para evitar la caída al precipicio, pero sería irresponsable dar rienda suelta a la fiesta. Los estudiantes no deben olvidar nunca que las malas prácticas, de ahora y de antes, hacen que Venezuela esté muy lejos de ser “un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia”. Aquí no prevalece “la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social”.
El gobierno tiene una terrible deuda social, luego de nueve años en el poder.
Ahora le toca gobernar en serio: combatir la corrupción, inseguridad, la falta
de empleo productivo y de vivienda, y de oportunidades de vida para tantos y
tantos… Los que no somos gobierno tenemos una formidable tarea que no se
resuelve yéndose del país, ni con la abstención frívola. La Iglesia tiene una
deuda profunda con la evangélica “opción preferencial por los pobres”, que no
la podrá pagar sino abriendo sus tesoros espirituales y entregándolos a la
gente creyente para construir el país que estamos lejos de ser.
Este domingo, luego de votar temprano, fui a decir la Misa por Venezuela. El
“salmo responsorial”, tomado de los viejos salmos judíos, me habló con fuerza
sobre lo que tenemos que hacer los venezolanos:
“Jerusalén [Venezuela], que haya paz entre aquellos que te aman, que haya paz
dentro de las murallas y que reine la paz en cada casa”. “Por el amor que
tengo a mis hermanos [chavistas o no] voy a decir: La paz esté contigo. Y por
la casa del Señor, mí Dios, pediré para ti todos los bienes” (salmo 121)
La soberbia llevó al gobierno a retarnos con la concentración de poder en el
Presidente. Por ello perdió tres millones de votos y sólo el 27%( algo más de
4 de 16) de los venezolanos (muchos obligados y engañados) dijeron sí a la
nueva constitución totalitaria.
Dura y merecida lección para el gobierno ensoberbecido. También debe serlo para quienes asustados desean volver al pasado. La deuda social acumulada requiere lo mejor de nosotros para un cambio social y político verdadero y realista, lejos de privilegios y de mesianismos engañosos.
¿Sabremos construir para hacer realidad lo formulado en el artículo 2 de la
Constitución?
Gran reto para el país, pero sobre todo para los estudiantes, pues está visto
que sin ellos carecemos de fuerza para soñar y lograr lo que es justo. Ellos a
su vez tienen que seguir aprendiendo…
Jesús, en una de sus enseñanzas más extrañas, paradójicas e inspiradoras,
llamadas “bienaventuranzas” nos dice:“Felices los que trabajan por la paz
porque serán llamados hijos de Dios” (Mateo 5,9). Sabemos que no hay paz
sin justicia construida en libertad, que abrace la diversidad de los
venezolanos.
Gracias Venezuela por este bello triunfo contra el intento autoritario. Ahora
todos a gobernar, es decir construir, en un año 2008 particularmente difícil,
cada uno (gobierno, oposiciones, iglesias, universidades, empresarios…) desde
su puesto. Y ustedes estudiantes sigan enarbolando su conciencia para
convertirla en fuerza espiritual contagiosa y apasionada en la construcción
efectiva de paz y vida para los venezolanos. Juntos podemos.
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RECONCILIACION NACIONAL, TAREA DE TODOS |
| + Mons. Ulises Gutiérrez Reyes, Obispo de Carora |
03-12-2007
“Felices los que trabajan por la paz,
porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt 5,12)
Después de la gran jornada cumplida el pasado domingo 2 de diciembre, surge un clamor que todos debemos hacer propio: descubrir y promover caminos de justicia y reconciliación que nos lleven a vivir en paz. Las buenas relaciones entre las personas y los pueblos pasan por la aceptación y el respeto al otro. Todos estamos llamados a sumir actitudes cristianas y cívicas de sensatez, cordura y respeto a los demás, y al mismo tiempo asumir el compromiso de trabajar para que se imponga un clima de paz y de sana convivencia.
La reconciliación de Venezuela ha comenzado, se impone el diálogo y la paz. Más que el triunfo de unos de los bloques es el triunfo de todo el pueblo venezolano, es la hora del abrazo de todos los venezolanos, de los hermanos, es el momento del reencuentro de todos en un nuevo proyecto de país.
El largo proceso de reconciliación nacional es tarea de todos. La unidad es
posible en la diversidad. Venezuela necesita un clima diferente pues el camino
que veníamos transitando es peligroso y destructor. Se impone buscar juntos la
verdad. Nadie es el dueño absoluto de la verdad; el único absoluto es Dios,
que en Jesucristo se nos manifiesta como “camino verdad y vida”.
Démonos la oportunidad de ser instrumento en la reconstrucción de nuestra
querida Venezuela y hacer de ella la patria grande en donde todos cabemos, sin
excluir a nadie. La tolerancia y el respeto deben ser las virtudes que más
debemos cultivar en estos días post referéndum.
La Navidad, ya cercana, es tiempo propicio para que cada uno dé lo mejor de
sí. El nacimiento de Jesús trae gozo, paz y felicidad para todos los que
sienten en el corazón el eco del canto de los ángeles en Belén: “Gloria a Dios
en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad”.
+ Mons. Ulises Gutiérrez, Obispo de Carora
Carora, Diciembre 2007
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ADVIENTO, TIEMPO DE ESPERANZA |
| + Mons. Ulises Gutiérrez Reyes, Obispo de Carora |
30-12-2007
Con el adviento la Iglesia comienza un nuevo
año litúrgico y se prepara para celebrar la gran fiesta de la humanidad, la
Navidad.
Con el nacimiento de Jesús se inicia una nueva etapa en la historia de los
hombres, Dios regala la salvación a todos los hombres. La historia a partir de
ese momento se divide en el “antes de Cristo” y en el “después de Cristo”.
La salvación de Dios es una realidad, que aunque tendrá su plenitud con la
segunda venida de Jesús, se cumple en nuestra propia vida, en nuestra historia
personal. En la medida que asumimos nuestra condición de bautizados,
discípulos del Señor y vivimos los valores del Evangelio, el Reino de Dios,
Reino de amor, de paz y de justicia se estará realizando entre nosotros.
Dios asume nuestra condición humana y nos da la posibilidad de ser hijos de
Dios, asociándonos a su obra de salvación. San Juan lo dirá con palabras
sencillas “El Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros” (Jn 1,1-18).
Ser discípulos de Jesús implica que nuestra vocación es la misma de Jesús:
proclamar el amor de Dios a todo el que nos rodea. Es exactamente lo que
nuestros obispos, reunidos en Aparecida nos pedían: ser discípulos y
misioneros de Jesucristo.
Para vivir en la esperanza que nos ofrece el adviento es necesario estar en sintonía con el Evangelio de Jesús. Pongámonos en marcha, abramos nuestro corazón y dejemos que también en nosotros nazca Jesús.
El nacimiento de Jesús trae gozo, paz y felicidad para todos los que sienten
en el corazón el eco del canto de los ángeles en Belén: “Gloria a Dios en el
cielo, y en la tierra paz a los hombres que Dios ama”.
La gran noticia del adviento es la encarnación de Dios, la salvación y
liberación del hombre. ¡Qué importante debe ser nuestra humilde condición
humana para que Dios decida asumirla¡ Si Dios se hace hombre es porque vale la
pena se hombre, pero hombres y mujeres nuevos.
¿Porqué no darnos la oportunidad de que en nuestro corazón, en nuestra familia
en nuestra comunidad llegue la salvación de Dios que Jesús nos trae?
Gracias, Señor porque nos amas, porque al asumir nuestra condición humana la
divinizaste. Porque con tu venida nos das razones para vivir y para amar, para
llenar nuestro vacío interior, para vencer nuestro egoísmo y así ser felices.

CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA
PRESIDENCIA
COMUNICADO
1. Dentro de pocos días el pueblo venezolano deberá concurrir a las urnas electorales para pronunciarse en referéndum sobre la propuesta de reforma constitucional, presentada al país por el Ciudadano Presidente de la República y la Asamblea Nacional. Con ese motivo, los Obispos miembros de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana queremos dirigirnos nuevamente a los católicos y a todos los venezolanos y venezolanas de buena voluntad.
2. Reiteramos nuestra convicción expresada en anteriores documentos de que dicha reforma es innecesaria, moralmente inaceptable e inconveniente para el país. Además de restringir muchos derechos humanos civiles, sociales y políticos consagrados en la Constitución, crea motivos de discriminación política e introduce nuevos campos de enfrentamiento y polarización entre los venezolanos.
3. Recordamos que todos los ciudadanos tienen el derecho a tener una opinión sobre la propuesta de reforma y a expresarla democráticamente. Por consiguiente, nadie tiene derecho a agraviar o insultar a quienes disientan de ella. Rechazamos los ataques, difamatorios e injuriosos contra el Sr. Cardenal Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas, los Obispos en general y otras personalidades y sectores del pueblo venezolano.
4. Llamamos a todos los electores a participar activamente y a expresarse libre y conscientemente con el voto. Recordamos al Consejo Nacional Electoral la imperiosa obligación constitucional, democrática y ética que tienen ante Dios y ante la Patria de asegurar la transparencia de la consulta, tanto en el mismo proceso comicial como en la entrega de los resultados.
5. En estos días previos a una decisión histórica de la cual dependerá el futuro de nuestra querida Venezuela, estamos todos llamados a asumir actitudes cristianas y cívicas de sensatez, cordura, respeto a los demás, junto con el compromiso de trabajar para que impere un clima de paz y de sana convivencia.
6. Invitamos a todos los católicos, a todos los cristianos y a todos los hombres y mujeres de cualquier religión, a orar intensamente a Dios para que todos contribuyamos a construir los caminos de la paz. Ponemos esta intención en manos de nuestra amorosa madre, la Santísima Virgen de Coromoto, Patrona de Venezuela.
Caracas, 26 de noviembre de 2007
Con nuestra bendición,
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XUbaldo R. Santana Sequera Arzobispo de Maracaibo Presidente de la CEV
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XRoberto Lückert León Arzobispo de Coro 1er. Vicepresidente de la CEV
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XJorge CARDENAL Urosa Savino Arzobispo de Caracas 2do. Vicepresidente de la CEV |
XRamón Viloria Pinzón Obispo de Puerto Cabello Secretario General de la CEV
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| Ante la Reforma Constitucional |
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A nuestros hermanos en la Fe |
| + Mons. Ulises Gutiérrez Reyes, Obispo de Carora |
24-11-2007
Nosotros, Sacerdotes y Religiosas y Religiosos que compartimos la fe en medio de la Iglesia Diocesana de Carora, no podemos callar ante la coyuntura histórica que estamos atravesando. Sintiendo el deber de dar razón de nuestra esperanza a quien nos la pide (cfr. 1 Pe 3, 15), e intentando ser coherentes con los valores del Evangelio, expresamos nuestra opinión sobre la llamada Reforma a la Constitución Nacional propuesta por el Presidente de la República.
Una Reforma a la Constitución Nacional, según el Art. 342 de la misma “…tiene por objeto una revisión parcial de esta Constitución y la sustitución de una o varias de sus normas que no modifiquen la estructura y principios fundamentales del texto constitucional”.
Consideramos que la propuesta de reforma modifica la concepción de Estado, al convertirlo en Estado socialista (cfr. Art. 16 del Proyecto de Reforma) lo cual rompe con los enunciados del Preámbulo de la Constitución que consagra los principios fundamentales en la que se asienta el país: “una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural…”