
| Atanasio Alegre: |
| Nueva novela de Juan Páez Ávila |
| Especial.- |
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En la pagina 209 de esta nueva novela de
Juan Páez Ávila- cuyo título sirve de cabezal a esta nota- uno de los
protagonistas da cuenta a una periodista francesa sobre Juan Bimba.
“Al hablarte de Juan Bimba, me refiero al humilde ser humano, que desde que
nace ve acercarse la muerte aliada con el hambre, que lentamente lo destruye y
contra quien conspira todo en Carohana.”
No es, en todo caso, el juanbimbismo el tema de esta novela, sino las sutiles
y eficaces maneras por las que se llega a este estado de cosas y de qué y de
quién depende que el Juan Bimba encalle en ese arrecife rocoso. La novela está
ambientada en Carohana, un aldea poblada antes del descubrimiento por unas
tribus nómadas llamadas ajaguas. Lo que allí pasa es, a la larga, un trasunto
de lo que ha sucedido, en conjunto, en este país de flores, de música y de
sol.
El juanbimbismo es una consecuencia directa de la corrupción de los políticos,
de la venalidad de los jueces que patronean la impunidad de aquéllos, de los
militares en armas en torno al poder y del soborno, cuya eficacia en la compra
y trastorno de voluntades, no conoce límites. Pero esto que pertenece a la
historia, constituye aquí el nudo argumental de este bien conducido relato que
se inicia cuando uno de los vecinos de esta población- terrateniente él y
periodista aficionado en sus ratos de ocio- se embarca rumbo al puerto del
Havre con destino a Paris a comienzos del siglo pasado.
El tal Manovuelta, de origen vasco, se encuentra en Paris con Germaine, una
deliciosa periodista que ya en el primer encuentro pregunta al carohareño
frente al hotel donde se aloja por el número de su habitación.
-Es el 11, dice.
-Pues, subamos.
La cosa es que el señor Manovuelta abriga, entre otros propósitos, hacer una
entrevista a Don Miguel de Unamuno a quien la dictadura de Primo de Rivera- la
llamada dictablanda- le ha confinado en Paris junto a otros intelectuales
españoles. A ese encuentro va de la mano de la dulce Germaine. Para Unamuno,
la independencia de América es un hecho admirable, aunque la descolonización
llevará mucho más tiempo.
Pareciera que Páez Ávila ha tenido muy en cuenta esa advertencia del autor
de San Manuel, bueno y mártir.
Viendo pasar el siglo,
es una novela movida por dos hilos narrativos. Uno de ellos corresponde al
compromiso que el protagonista hace con la periodista parisina de contarle,
para que lo reproduzca en la prensa francesa cómo se va desenvolviendo la vida
en Carohana, comprometiéndose en razón de ello a llevar acta de lo que ocurra
en esa sociedad. Cosa que hará.
El segundo hilo conductor responde a las informaciones que recabará desde
Paris la pluma de Germaine para que en la prensa de Carohana se sepa cómo
marchan las cosas en Paris. Una de esos hilos es manifiesto y palpable, el
otro hará la función de ese misterioso río que se conoce como el Guadiana que
se oculta misteriosamente durante largos trechos para aparecer con plena
vigencia más adelante. A la lista de militares, banqueros, autoridades,
abogados y hombres de negocios que se reúnen en el banco de la localidad y en
casino del hotel- dos símbolos bien logrados del cobijo de esa sociedad
renuente a la descolonización - hay que contar en la novela con un triunvirato
de hermosas mujeres, Germaine, Omaira e Isa. Tres mujeres que constituyen,
hasta cierto punto, la contrapartida de la segunda descolonización: la
francesa simboliza la información como aprendizaje nutricio; de las otras dos,
una asciende limpiamente a lo más alto de la administración del banco y la
tercera, una heredera que lo tiene todo, se va a la guerrilla. El enganche de
estas tres mujeres con los protagonistas de la novela y su omnímoda presencia
en los dos hilos de la narración es uno de los mayores atractivos literarios
de esta obra.
No cabe duda de que el autor no ha dejado pasar el tiempo en vano ni en Carora
de donde procede, ni en la Capital de la República. Se da el caso en la
literatura venezolana de que un buen número de autores, venidos del Interior a
la Capital, pareciera que nunca terminaron de llegar por no haber abandonado
definitivamente sus lugares de origen. Por ello, no es de extrañar que su obra
ostente una tonalidad narrativa empapada de acentos regionales Una feliz
conjugación ésta que añade un excipiente de lejanía y extrañeza a un peculiar
modo de narración literaria para quienes les leemos desde aquí.
Este es también el caso de Juan Páez Ávila... Por tanto, si el lector está
interesado en conocer algunas de las claves fundamentales sobre las que se
sustenta la sociedad venezolana y si, además, le gusta mezclar lo útil, con
lo agradable con arreglo a la fórmula horaciana, esta novela ha sido escrita
para él. No me cabe de ello la menor duda.
(*)
Páez Ávila Juan:
VIENDO PASAR EL SIGLO.
Colección El Parque. Barquisimeto 2004.
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Reseña Bibliográfica
Juan Páez Ávila, periodista y escritor ha publicado cuatro novelas, La Otra Banda, Dos Guitarras, Coroneles de Carohana y ALÍ el viajero enlutado (éste última con la Editorial Ala de Cuervo); la Biografía de Cecilio Zubillaga Perera y Pasantía por el Parlamento (una selección de sus intervenciones en el Congreso de Venezuela).
Ex-director de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela, obtuvo el Premio Nacional de Periodismo en 1978, el de Cuentos del diario El Nacional en 1970 con el cuento Atarigua-2, el de la Dirección de Cultura de la Universidad “Santa María” en 1980 con el cuento El Balcón de los Álvarez, y el Municipal de Cultura del Distrito Federal en 1981 con la Biografía de Cecilio Zubillaga Perera.