
DESCENTRALIZACIÓN
Y
AUTONOMÍA
Por Juan
Páez
Ávila
07-05-2008
Los
resultados
electorales
en el
Departamento
de Santa
Cruz de
la
República
de
Bolivia,
en los
que el
85% de
los
votantes
se
pronunció
por un
régimen
autonómico
preservando
la
integridad
de la
nación,
pero
asumiendo
facultades
que
garanticen
mayores
ingresos
fiscales
para la
región y
el
ejercicio
de
algunas
funciones
que les
permita
impulsar
su
desarrollo
económico
y
bienestar
de la
población,
se han
convertido
en una
campanada
contra
el
centralismo
y el
autoritarismo
que el
Presidente
Hugo
Chávez
pretende
imponer
contra
la
voluntad
de la
mayoría
de los
venezolanos,
que votó
el 3 de
diciembre
de 2007
negando
la
reforma
propuesta,
por él
mismo,
para
convertirse
en
dictador
constitucional.
Los
golpes a
la
descentralización
en
Venezuela,
que le
ha
propinado
Hugo
Chávez
para
controlar,
además
de los
Poderes
Públicos
Nacionales
que le
obedecen
incondicionalmente,
las
gobernaciones
y las
alcaldías,
ya ha
provocado
una
reacción
mayoritaria
en los
habitantes
de los
principales
estados
del
país,
según
revelan
las
encuestas
que
registran
ganadores
a varios
candidatos
de la
oposición
en las
próximas
elecciones
del 23
de
noviembre
de esta
año.
Estas
nuevas
realidades
que
muestran
las
encuestas
nacionales
y
regionales
realizadas
en los
últimos
meses,
indican
que la
maniobra
del
Comandante
en Jefe
y de sus
seguidores
que
obedecen
y
repiten
como al
caletre
las
palabras
de su
jefe,
denunciando
una
supuesta
política
de
secesión
por
parte de
la
oposición,
de
algunos
estados
del
país, no
tendrá
ningún
respaldo
de la
ciudadanía,
no sólo
porque
es
falsa,
sino
también
porque
la
experiencia
obtenida
por los
venezolanos
en las
últimas
décadas,
señala
que la
descentralización
en un
estado
democrático
es lo
que más
le
conviene
al
crecimiento
y
bienestar
de la
población.
Apelar,
por
parte
del
Presidente
Chávez,
a la
treta de
que la
descentralización
en
Venezuela
y la
autonomía
regional
en
Bolivia,
son obra
del
imperialismo
y de la
oligarquía,
ritornelo
que se
lo
aplica a
todo lo
que vaya
en
contra
de su
aspiración
a
imponer
un
pensamiento
único,
ya no se
lo creen
ni sus
propios
seguidores,
no sólo
porque
el
imperialismo
no nos
ha
invadido,
sino
también
porque
la
oligarquía
del
dinero y
del
poder es
ahora
Chavista.
Y aunque
todo
hace
suponer
que Hugo
Chávez
no
modificará
su
política
de
concentración
de todos
los
poderes
en sus
manos,
los
venezolanos
debemos
marchar
cívicamente
hacia
las
elecciones
del
próximo
noviembre.
El
rechazo
al
personalismo
y al
militarismo
del
Presidente
se
extiende
hasta
las
propias
filas
del
chavismo,
y como
sucedió
en la
Unión
Soviética
y en la
Venezuela
de Pérez
Jiménez,
a la
hora de
una
crisis
política,
hasta
los
compadres
del Jefe
del
Estado
hablan
con
autonomía,
con
independencia.
Y en la
revolución
bolivariana
ya son
muchos
los que
se han
rebelado
contra
la
dedocracia
del
Presidente,
razones
suficientes
para
demostrar
que el
proyecto
chavista
ha
resultado
inviable,
y que la
caída en
las
encuestas
será
irreversible,
porque
los
dogmas
no se
superan
con
recomendaciones
y
consejos.
Y Hugo
Chávez
sigue
creyendo
que si
no es el
nuevo
Mesías,
sí es el
continuador
de la
obra de
Simón
Bolívar,
olvidando
que el
Padre de
la
Patria
también
sucumbió
en los
últimos
años con
su
propuesta
de la
Presidencia
vitalicia
y el
Senado
hereditario,
en la
Bolivia
que hoy,
casi dos
siglos
después,
también
rechaza
el
centralismo
y el
personalismo
de Evo
Morales.

ELECCIONES
UNIVERSITARIAS
Por
Juan
Páez
Ávila
30-04-2008
Las
elecciones
en las
universidades
autónomas
tienen
un
significado
muy
especial
para el
futuro
de la
democracia
venezolana,
porque
no sólo
se van a
elegir
nuevas
autoridades,
sino
también
porque,
como es
el caso
de la
Universidad
Central
de
Venezuela,
los
sectores
progresistas
identificados
con el
régimen
autonómico
y
democrático
concurren
en
diferentes
equipos
rectorales,
en un
escenario
en el
que el
oficialismo
pareciera
no tener
mayor
incidencia.
De allí
que el
resultado
de los
escrutinios
puede
revelar
una
profunda
y sólida
conciencia
democrática
en el
que la
mayoría
es capaz
de
disputarse
el
destino
de la
institución
sin
mayores
contratiempos,
o
generar
lamentables
consecuencias
por no
lograr
la
unidad
que
extramuros
se exige
al mundo
político
de la
oposición
para
enfrentar
al
autoritarismo
del
Presidente
de la
República,
que
amenaza
a la
autonomía
universitaria
y a la
sociedad
venezolana
en
general.
Todo
indica
que en
el
epicentro
del
conocimiento
venezolano
vamos
confiados
a una
confrontación
electoral,
en la
que debe
quedar
claramente
expresado
que la
cultura
política
de
profesores
y
estudiantes
miembros
del
claustro
nos
permite,
como
hasta
ahora,
discutir
sin
descalificaciones
de los
adversarios,
tratando
de
demostrar
cuál es
el mejor
plan
para la
universidad
del
presente
y del
futuro y
el
equipo
que lo
ejecutará.
Las
diferencias
en torno
a lo
primero
no
parecen
fundamentales,
todos
garantizan
la
defensa
de la
autonomía
y de la
universidad
democrática,
pluralista,
en la
que
circulen
y se
discutan
todas
corrientes
del
pensamiento
universal
en la
búsqueda
de la
verdad o
por lo
menos
del
camino
más
cercano
a la
conquista
de la
ciencia,
la
tecnología
y el
sentido
humanístico
del
mundo de
hoy, que
contribuya
al
desarrollo
sustentable
del
país.
Y en
cuanto a
lo
segundo,
aunque
nadie se
puede
inclinar
racionalmente
a
descalificar
a los
contendores,
los
miembros
del
claustro
buscarán
entre
quienes
más
conocen,
por su
experiencia
académica
y
política,
al
equipo
rectoral
para
enfrentar
uno de
los
momentos
más
difíciles
que
tendrá
que
afrontar
la
universidad
autónoma,
por la
persistencia
de la
propensión
autoritaria
del
gobierno
para
controlar
las
universidades
e
imponer
un
pensamiento
único
disfrazado,
desde
luego,
de
revolucionario.
Por lo
menos
ese es
mi caso,
como
Profesor
Titular
Jubilado,
conozco
muy de
cerca a
algunos,
a otros
por el
rol que
han
desempañado
en
defensa
de la
universidad
autónoma
y
democrática,
y
finalmente
por la
información
complementaria
que me
dieron
dos
grandes
amigos
universitarios,
Carlos
Moros
Ghersi,
ex
-Rector
de la
UCV, y
Miriam
Colmenares,
Profesora
de
Castellano
y
Literatura,
votaré
por el
equipo
que
encabeza
la
Profesora
Cecilia
García
Arocha
(Rectora)
Nicolás
Bianco
(Vicerrector
Académico)
Bernardo
Méndez
(Vicerrector
Administrativo)
y Amalio
Belmonte
(Secretario).

EL FINAL
DE LAS
DICTADURAS
Por Juan
Páez
Ávila
25-04-2008
No
obstante
el final
trágico
de todas
las
dictaduras
que por
diversas
circunstancias
el
hombre
las ha
asumido
y
practicado
con la
tesis de
que en
un
momento
determinado
se
justifican
para
mantener
el orden
público
y hasta
para
impulsar
cierto
progreso,
algunos
personajes
mesiánicos,
autoritarios
y
militaristas
han
persistido
en
tratar
de
imponer
su
hegemonía
individual
generalmente
apoyado
por un
grupo de
oportunistas
o
partidarios
del
llamado
gendarme
necesario.
Esa
violencia
policial,
militar
o
aparentemente
legal en
la que
se han
apoyado
los
dictadores,
siempre
ha
encontrado
resistencia
en la
naturaleza
humana y
libertaria
de
hombre.
En el
hemisferio
occidental
se
consolida,
aunque
con
algunos
serios
tropiezos
que han
dejado
una
lamentable
estela
de
violación
de los
derechos
humanos,
el
sistema
democrático
que
desde la
revolución
francesa
con la
conquista
de la
libertad,
justicia
e
igualdad,
el
hombre
-y la
mujer
desde
luego en
esta
época-
se han
empeñado
en
establecer
como
forma
civilizada
de
convivencia
en la
sociedad.
Después
de la
derrota
del
nazismo
y del
fascismo
en
Alemania
e Italia
y el
derrumbe
de la
Unión
Soviética,
para
mencionar
los
ejemplos
de mayor
repercusión
mundial,
la
humanidad
se
inclina
a buscar
solución
a sus
problemas
económicos
y
sociales
en un
régimen
en el
que la
pluralidad
y el
respecto
entre
los
adversarios,
permita
dilucidar
sus
diferencias
en
libertad.
En
nuestro
subcontinente
latinoamericano,
lo que
el
escritor
Mario
Vargas
Llosa
llamó la
dictadura
perfecta
para
referirse
a la
hegemonía
del
Partido
Revolucionario
Institucional
(PRI) en
México,
mediante
el
control
de los
Poderes
Públicos
y de la
sociedad
en
general
por
parte
del
Poder
Ejecutivo,
no sólo
se
desplomó
en la
nación
mexicana,
sino que
con los
recientes
resultados
electorales
escrutados
en
Paraguay,
también
han
finalizado
más de
60 años
de
hegemonía
de la
Partido
Colorado,
con lo
que
queda
demostrado
que toda
dictadura
es
imperfecta
por lo
derrotable
a corto
o largo
plazo.
Tanto la
dictadura
sostenida
mediante
la
represión
brutal
contra
quienes
piensan
distinto,
como
aquella
que
pretende
lavarse
el
rostro
oscuro
de la
violencia,
exhibiendo
una
fachada
democrática
por su
origen
electoral,
pero
controlando
todos
los
poderes
y la
sociedad
en
general
sin
contrapesos
legales,
han sido
derrotadas
por la
voluntad
libertaria
del ser
humano.
De allí
lo que
comienza
a
observarse
y a
conocerse
en Cuba
como un
giro
lento
pero
irreversible
hacia
una
apertura
a la
convivencia
en un
régimen
de
mayores
libertades
económicas,
con la
evidente
inclinación
a abrir
otros
caminos
hacia la
libertad
política,
en la
que ya
comienza
a oírse
y a
leerse
la
palabra
de Fidel
Castro
como
parte de
una voz
importante,
pero no
de un
mandato.
De lo
primero
que
habló el
nuevo
gobernante,
Raúl
Castro,
fue de
la
necesidad
de
eliminar
prohibiciones
estériles
como las
estricciones
a
transitar
libremente
por la
isla,
ver
televisión
o
ingresar
a
Internet.
¿De qué
han
servido
50 años
de
dictadura,
reprimiendo
a la
disidencia
por
considerarla
agente
del
imperialismo,
para al
final
volver
con
mucha
cautela
al
sistema
democrático?
Y en
nuestro
país,
después
de 9
años de
una
supuesta
revolución
para
crear un
hombre
nuevo,
nos
encontramos
con más
inseguridad,
más
corrupción
y menos
producción
de
alimentos
que nos
obliga a
la
importación
de más
de 70%
de lo
que
consumimos;
el
déficit
de
viviendas
es
mayor,
cerca de
2.000.000
de
unidades
habitacionales,
y una
dependencia
del
petróleo
y sus
altos
precios
no ha
hecho
más
rentistas
y
atrasados,
en
comparación
con
pequeños
países
que no
tienen
petróleo
pero han
sabido
ahorrar
e
invertir
para
aumentar
su
producción
y ser
menos
dependiente
del
extranjero.
Después
de 9
años de
un ya
largo
intento
de
imponer
una
autocracia,
resistida
por la
sociedad
civil,
se nos
abre la
posibilidad
de un
triunfo
de la
oposición,
como lo
indican
las
encuestas,
por lo
cual
debemos
prepararnos
para la
reconciliación
de todos
los
venezolanos
y una
convivencia
pacífica,
civilizada,
con el
chavismo.

¿LATIFUNDIOS
EN EL
RÍO
TURBIO?
Por Juan
Páez
Ávila
16-04-2008
A
pesar
del
fracaso
de
muchos
fundos
zamoranos
y de
algunas
cooperativas
campesinas
llevadas
desde
Caracas
a
diversos
Estados
del
país, y
que han
sido
denunciados
por los
propios
chavistas,
como es
caso de
la
Alcaldesa
del
municipio
Freites
del
Anzoátegui,
Evelyn
Urdaneta
de
Barreto
quien
denunció
las
experiencias
de las
expropiaciones
de la
fincas
Atascosa
y
Trujillo
donde se
entregaron
tierras
durante
un Aló
Presidente,
al
humildes
campesinos
sin
preparación
para
explotarlas,
y hoy
constituyen
un
cementerio
de
animales
sacrificados
para
subsistir,
sin
producción
alguna,
el
gobierno
insiste
en
imponer
por la
fuerza
una
política
agraria
que
acaba
con la
producción
y por lo
tanto
aumenta
las
importaciones.
La
ocupación
militar
de 32
pequeñas
y
medianas
fincas
de caña
de
azúcar,
en plena
producción,
es un
hecho
arbitrario
e
intimidatorio,
que no
responde
a la
lucha
contra
el
latifundio,
y
aumenta
el
desasosiego
e
incertidumbre
entre
los
productores
del
campo
venezolano
que han
dedicado
sus
esfuerzos
y sus
ahorros
no sólo
a
realizar
una
inversión
para
obtener
un
rendimiento
y un
beneficio
personal
de una
difícil
actividad
privada,
sino
también
a
generar
trabajo
a
centenares
o miles
de
campesinos
y a
preservar
la vida
del
valle
del río
Turbio.
Un
cultivo
en las
riberas
de un
río que
bordea
la
ciudad
de
Barquisimeto
y que
consume
una
pequeña
cantidad
de agua
que
desciende
de las
montañas
andinas
del
Estado
Lara,
para
sustituirlo
por una
empresa
campesina
socialista,
es un
despropósito
desde
todo
punto de
vista.
Primero
porque
la
experiencia
en la ex
-Unión
Soviética
constituyó
un
rotundo
fracaso,
que 70
años
después
de su
implementación
ha
regresado
a la
explotación
individual
o
familiar
tal como
existe
actualmente
en los
valles
del río
Turbio.
Y si se
requiere
un
ejemplo
de otro
país,
China es
hoy un
gran
productor
de
diversos
rubros
agrícolas
porque
dio un
viraje
de la
granja
colectiva
no sólo
hacia la
mediana
y
pequeña
empresa
campesina
de
propiedad
individual,
sino
también
a la
gran
empresa
capitalista
en el
campo,
con
gerencia
y
tecnología
modernas
que la
han
convertido
en una
potencia
agrícola
en el
mundo de
hoy.
De allí
que la
ocupación
de las
32
pequeñas
y
medianas
fincas
del
valle
del río
Turbio,
además
de
constituir
una
violación
a los
derechos
de sus
ocupantes,
que las
han
venido
trabajado
durante
generaciones,
para
luego
solicitarles
títulos
que
comprueben
su
propiedad,
es
también
una
política
agrícola
equivocada,
y
lamentablemente
lo
veremos
en pocos
meses o
años,
cuando
esas
tierras
sean
abandonadas
por
quienes
no
tendrán
incentivos
ni
asesoría
efectiva
para el
trabajo
productivo,
como ha
sucedido
en la
mayoría
de las
cooperativas
impuestas
desde
arriba,
desde la
burocracia
gubernamental,
y no han
surgido
de la
voluntad
de sus
integrantes
como es
el
ejemplo
de
CECOSESOLA,
creada
por
decisión
de sus
fundadores.
El
derecho
a la
protesta
ejercido
por los
cañicultores
con
apoyo de
la
sociedad
civil
debería
hacer
reflexionar
al
gobierno,
por lo
menos a
nivel
regional.
Y si no
les
devuelven
sus
tierras,
porque
casi
nadie
posee
documentos
registrados
hace más
de un
siglo,
donde la
mayor
parte de
los
archivos
fueron
destruidos
por
guerras
civiles
e
incendios
zamoranos,
la sola
ocupación
pacífica
que
durante
décadas
han
realizado
los
cañicultores
y su
explotación
productiva
y
cuidadosa
del
medio
ambiente,
les da
el
derecho
a que
cualquier
gobierno
les
otorgue
la
posesión
de las
mismas.
Pero
como
parece
seguro
que la
revolución
socialista
que
transforma
en ricos
a la
familia
presidencial
en el
Estado
Barinas,
pretenda
recuperar
algunos
votos
campesinos
antes de
las
elecciones
de
noviembre,
debe
pagarle
a los
productores
del
valle
del
Turbio
el
precio
justo de
sus
bienhechurías
y demás
inversiones
hechas a
lo largo
de
muchos
años. Es
lo menos
que
deben
hacer si
insisten
en
continuar
engañando
a los
campesinos,
hasta
que
éstos se
de
cuenta
de que
además
de
tierras,
requieren
educación,
preparación
para el
trabajo,
salud y
vivienda,
derechos
constitucionales
que
durante
9 años
el
gobierno
no ha
podido
cumplir
ni
hacer
cumplir.

NO AL
CURRÍCULO
TOTALITARIO
Por Juan
Páez
Ávila
10-04-2008
El
rechazo
de la
mayoría
de los
venezolanos
a la
Reforma
Constitucional
presentada
por el
Presidente
de la
República,
el 2 de
diciembre
del
2007, no
puede
ser
burlado
mediante
un nuevo
currículo
de
educación
que
pretende
moldear
la
conciencia
de niños
y
adolescentes,
de
acuerdo
con el
pensamiento
militarista,
autoritario
y
anacrónico
del
actual
Jefe del
Estado.
Y aunque
el
propio
Comandante
ha
llamado
a
elaborar
otro
currículo
por
parte de
la
oposición
y luego
someterlos
a un
referéndum,
la lucha
de
estudiantes,
padres,
educadores
y
representantes
no debe
cesar
hasta
conseguir
el
retiro
definitivo
de dicho
proyecto,
porque
este no
es un
problema
de
gobierno
y
oposición
sino de
toda la
sociedad
venezolana.
El nuevo
currículo
de
educación,
tal como
está
establecido
en el
Proyecto
que
circula
en los
medios
educativos
y de
comunicación
social,
no sólo
tendrá
que
enfrentar
la
concepción
democrática
que
tiene la
sociedad
en
general
de la
educación,
sino que
también
tendrá
que
resolver
sus
propias
y
evidentes
contradicciones,
que de
aplicarse
conduciría
a un
terminante
fracaso
como
sucedió
en otros
países
en los
cuales
se ha
intentó
dirigir
y
controlar
el
pensamiento
de los
ciudadanos.
De allí
el
rotundo
NO que
ha
recibido
de parte
de la
mayoría
de los
venezolanos
dispuestos
a
defender
el
presente
y futuro
de sus
hijos.
Por más
patriótico,
nacionalista
y
heroico
que
suene al
oído de
algunos
compatriotas
el verbo
encendido
del
Presidente
de la
República,
llamando
a
construir
un
hombre
nuevo
con las
ideas
educativas
de
Bolívar,
Simón
Rodríguez
y Zamora
(si es
que sus
teóricos
del
socialismo
del
siglo
XXI las
han
descubierto
en este
último)
pertenecientes
todas al
siglo
XIX, con
algunas
proyecciones
muy
genéricas
y
superficiales
en
nuestra
historia
republicana,
que en
ningún
caso
podrán
sustituir
los
avances
democráticos,
científicos,
tecnológicos
y
humanísticos,
alcanzados
por la
humanidad
en los
siglos
XX y XXI.
Es más,
lo que
de
renovador
y
democrático
tienen
algunas
ideas de
Bolívar
y Simón
Rodríguez,
contradicen
el
carácter
centralista
y
autoritario
de la
política
fundamental
del
Comandante
en Jefe,
que sus
colaboradores
se
esfuerzan
por
cumplir
y
aspiran
imponer
a todos
los
venezolanos.
Incluso
las
ideas de
dos
grandes
maestros
del
siglo XX,
Luís
Beltrán
Prieto
Figueroa
y Belén
Sanjuán,
si bien
representan
una
firme
concepción
del
Estado
Docente,
nunca
negaron
en la
teoría y
menos en
la
práctica,
porque
llegaron
a
aplicarla,
una
educación
democrática,
pluralista,
abierta
a todas
las
corrientes
del
pensamiento
universal.
Nada de
anacronismos
endógenos,
decimonónicos,
en una
época en
que los
niños y
los
jóvenes,
incluso
los
adultos,
son
impactados
por las
nuevas
tecnologías
de la
comunicación
como una
parte
significativa
de la
revolución
del
conocimiento.
De
acuerdo
con la
experiencia
mundial,
especialmente
la
vivida
por las
sociedades
europeas
y
asiáticas
a las
que se
intentó
imponerles
un
pensamiento
único, y
después
de
décadas
de
sometimiento,
persecuciones
y
crímenes
políticos,
vuelven
a la
democracia,
podemos
asegurar
que
estamos
en
presencia
de una
conocida
utopía
fracasada.
El
rechazo
generalizado
que
comenzó
a
observarse
en las
principales
ciudades
del país
contra
el nuevo
currículo
de
educación
presentado
por el
Ministro
Adán
Chávez y
que
llevó
al
Presidente
de la
República
a
proponer
un
referéndum
aprobatorio
el
próximo
año,
merece
una
consideración
especial
sobre su
contenido
y
pertinencia.
El
frenazo
del Jefe
del
Estado,
ante la
posibilidad
de que
se
extienda
la
protesta
masiva
de
padres y
representantes,
educadores
y
estudiantes,
sin
atender
a color
político
alguno,
ha sido
percibido
por
quienes
defienden
una
educación
plural,
civilista
y
democrática
tal como
está
establecido
en la
Constitución
de 1999,
como una
decisión
eminentemente
política
orientada
a evadir
el
debate y
la
reprobación
de
miles de
venezolanos
durante
un año
electoral.
De allí
el
rechazo
al
llamado
del
Comandante
en Jefe
a un
posible
referéndum,
por
considerarlo
contrario
al
mandato
expreso
de la
Constitución
Bolivariana
que
excluye
a los
derechos
humanos
de este
tipo de
consulta,
y la
resolución
de
continuar
la
discusión
en los
centros
educativos
y en la
calle
para
demostrar
la
firmeza
en las
convicciones
democráticas
de la
mayoría
de los
ciudadanos
en
materia
de
educación
para los
niños y
jóvenes
de hoy y
del
futuro.
Un nuevo
currículo
debe
estar
precedido
de una
nueva
Ley
Orgánica
de
Educación,
producto
de una
discusión
entre
las
partes
interesadas
y del
consenso
necesario
para que
responda
a las
aspiraciones
de la
mayoría
y no de
una
cúpula
de
parlamentarios
que sólo
representan
la
voluntad
del
Comandante
en Jefe.
Además,
si se
persigue
como
objetivo
fundamental
formar
un nuevo
venezolano
capacitado
para
enfrentar
los
retos de
una
sociedad
globalizada
e
inevitablemente
competitiva,
se tiene
que
atender
no sólo
el
aspecto
curricular
endógeno
tal como
lo
propone
el
Ministro
Adán
Chávez,
sino
también
a los
principales
planteamientos
del
pensamiento
universal,
que
amparado
en el
dominio
de la
ciencia
y la
tecnología
impulsan
el
desarrollo
del
mundo
contemporáneo,
y no
sólo en
los
Estados
Unidos,
sino
también
en China
y otros
países
asiáticos,
y entre
los
países
miembros
de la
Unión
Europea.
Y
finalmente,
atender
a la
preparación
y
calidad
de vida
de los
docentes,
a la
dotación
de las
escuelas
y a la
asistencia
total a
los
niños y
jóvenes
de
menores
recursos
económicos.
EL CURRÍCULO AUTORITARIO

LA
CRISIS
AGRÍCOLA
Por
Juan
Páez
Ávila
04-04-2008
Después
de
aproximadamente
8 años
de
abandono
del
programa
agrícola
que
presentara
el
primer
ministro
de
Agricultura
y Cría,
Alejandro
Riera,
al
Presidente
Chávez,
en el
que se
hacía
énfasis
en darle
prioridad
a la
producción
de
algunos
rubros
como el
arroz,
el café,
el
cacao,
el
aceite
de la
Palma
Africana,
la caña
de
azúcar y
otros
altamente
competitivos
por las
condiciones
del
campo
venezolano,
y
vitales
para el
desarrollo
de la
agroindustria,
el país
entró
en una
profunda
crisis
agrícola
que hoy
estamos
presenciando.
El
cambio
en la
política
agrícola,
expresada
en lo
fundamental
en la
expropiación
y hasta
confiscación
de
fincas
productivas,
agravó
de tal
manera
las
fallas
en la
producción
del
campo,
que
inevitablemente
conduciría
al
desabastecimiento
de los
alimentos
básicos
para la
dieta
del
venezolano.
En el
último
Aló
Presidente
el
Comandante
en Jefe
culpó al
Presidente
Bush de
dirigir
un plan
para
desestabilizar
su
gobierno,
mediante
el
desabastecimiento
de los
principales
productos
de
consumo
humano y
provocar
el
descontento
entre
los
venezolanos
que
tienen
serias
dificultades
para
encontrarlos,
aunque
continúa
el
intercambio
de
petróleo
nuestro
por toda
clase de
mercancías
industrializadas
y hasta
materias
primas
desde el
imperio.
La
credibilidad
del
Presidente
Chávez
cae
irremediablemente
por
buscar
un
enemigo
a quien
echarle
las
culpas
de todos
los
males
que
afectan
la
economía
y la
vida de
los
venezolanos,
y no
pedirle
a sus
asesores
que le
indiquen
cuál es
la
política
que el
gobierno
debe
ejecutar
para
encontrar
la
solución.
En el
caso del
desabastecimiento
de los
productos
agrícolas,
la razón
es
evidentemente
muy
sencilla.
Los
productores
del
campo
han sido
despojados
de
tierras
en plena
producción
y muy
pocos de
latifundios,
con lo
cual han
dejado
de fluir
hacia
los
mercados
decenas
de
rubros
agrícolas
y
millones
de
kilogramos
de los
mismos.
Si la
lucha la
emprende
el
Presidente
de la
República
contra
los
latifundios
-tierras
improductivas-
y las
pone en
manos de
campesinos
preparados
para su
explotación
y una
buena
administración,
no sólo
hubiera
aumentado
la
producción
y
abastecido
a los
consumidores,
sino que
también
tendría
el apoyo
de la
mayoría
de los
venezolanos
y
posiblemente
estaríamos
exportando
algunos
de esos
productos
a los
grandes
mercados
internacionales.
Pero la
ocupación
de
fincas
productivas,
que
inmediatamente
dejaron
de
producir,
y las
constantes
amenazas
contra
la
agroindustria
a los
pocos
productores
que
todavía
exponen
sus
vidas en
el
trabajo
del
campo,
acosados
por el
abigeato
-robo de
ganado-
el cobro
de
vacunas
por
guerrilleros
y
paramilitares
que
pululan
en la
frontera
e
incluso
más acá,
cuando
no son
víctimas
del
secuestro,
sólo han
servido
para que
los
productores
continúen
abandonando
sus
tierras,
y por lo
tanto
generando
más
desabastecimiento
en las
ciudades.
En el
mundo no
han
encontrado
otra
manera
de
combatir
el
desabastecimiento,
que
aumentando
la
producción
e
incluso
subsidiando
a los
productores
como lo
hacen la
Unión
Europea
y
Estados
Unidos,
con más
de 100
mil
millones
de euros
al año
los
países
europeos,
y con
más de
100 mil
millones
de
dólares
el
gobierno
norteamericano.
Con la
importación
de más
de 70%
de los
alimentos
que se
consumen
en el
país, se
resuelve
transitoriamente
el
problemas
del
desabastecimiento,
mientras
existan
los
altos
precios
del
petróleo,
pero si
no hay
un
cambio
en la
política
agrícola
del
gobierno,
que
garantice
la
propiedad
privada
y cree
condiciones
que den
garantías
jurídicas
y
estímulos
a los
productores
la
crisis
agrícola
se
profundizará
en los
próximos
años.
Con la
importación
el
gobierno
del
Presidente
Chávez
ayuda a
los
productores
de otros
países,
mientras
desaparece
gran
parte de
nuestra
agricultura.

EL PSUV
SIN
CANDIDATOS
Por Juan
Páez
Ávila
21-03-2008
La
nueva
directiva
del
Partido
Socialista
Unido de
Venezuela
(PSUV)
no ha
anunciado
su
primera
reunión
para
considerar
cómo y
cuándo
serán
escogidos
sus
candidatos
que
participarán
en las
próximas
elecciones
para
escoger
los
nuevos
gobernadores,
alcaldes
y
legisladores
regionales,
pero ya
su
Presidente,
el
Comandante
Chávez,
se
adelantó
a
prohibir
pronunciamientos
públicos
sobre
aspiraciones
legítimas
o no de
sus
principales
dirigentes
en los
diferentes
Estados
del
país.
Incluso
amenazó
con
pedirle
al
Partido
que los
borre de
las
posibles
listas
que se
estudiarán
en el
futuro,
lo que
puede
traducirse
que
hasta
estos
momentos
las
iniciativas
fundamentales
las toma
sin
discusión
alguna,
verticalmente,
el
Presidente
de la
República
y no la
organización
recientemente
creada
por
decisión
suya,
también
presentada
unilateralmente
por él.
Y como
para que
nadie se
crea con
derecho
a
deliberar
libremente
y hacer
propuestas
a la
nueva
directiva,
el Jefe
Único
fijo el
mes de
agosto
como la
fecha
inapelable
para que
el PSUV
seleccione
sus
candidatos.
Esta
primera
incursión
pública
del
Comandante
en Jefe
puede
tener
varias
lecturas.
La
primera
que no
le
importa
que la
nueva
directiva
del PSUV
no sea
el
resultado
de su
mandato,
que
parte de
la base
de ese
partido
le haya
desobedecido
al no
elegir a
los
militares
que
proponía,
igualmente
él
seguirá
decidiendo
y
ordenando
acerca
de lo
que debe
hacer la
mayoría
de
civiles
que
recibieron
el
mandato
mayoritario
del
pueblo
chavista
y no
total de
su
máximo
dirigente.
La
segunda
lectura
que
puede
hacerse
es,
explorar
el grado
de
incondicionalidad
que
mantendrá
esa
nueva
directiva
y los
aspirantes
a
gobernadores
y
alcaldes,
después
de la
primera
derrota
que su
sufriera
en las
elecciones
de
segundo
grado
del PSUV.
Esto
lleva
ineludiblemente
a una
tercera
visión
de sus
inconsultas
declaraciones:
desafiar
los
niveles
de
autonomía,
que
algunos
dirigentes
del
chavismo
podrían
estar
acariciando
ejercer
para
buscar
primero
el apoyo
de las
bases de
su
partido
y no
aparecer
como
simples
y nuevos
borregos.
En
síntesis,
aunque
podrían
extraerse
otras
hipótesis,
como por
ejemplo,
que
algunos
dirigentes
del PSUV
consideren
oportuno
desafiar
el dedo
omnipotente
de un
Presidente
cuyo
prestigio
ha
entrado
en
franca
decadencia
de
acuerdo
con las
últimas
encuestas
publicadas,
el
Comandante
Chávez
intentará,
por
todos
los
medios a
su
disposición,
sin
excluir
la
influencia
que
tiene en
el
manejo
de dos
grandes
presupuestos
nacionales,
imponer
sus
candidatos.
Hasta
dónde
llegará
la
autonomía
y la
posible
disidencia
para
defender
sus
aspiraciones
legítimas
de
algunos
dirigentes
nacionales
y
regionales,
lo
veremos
en los
próximos
meses.

PELIGROS
DE LA
GUERRA
Por Juan
Páez
Ávila
14-03-2008
A
lo largo
de
nuestra
historia
republicana
en
América
Latina
se han
producido
algunas
guerras
suicidas,
que no
han
cambiado
para
nada las
condiciones
infrahumanas
en que
viven
las
grandes
mayorías
que
pueblan
este
subcontinente,
y que
sólo han
servido
para
modificar
parcialmente
las
fronteras,
generalmente
en
pequeños
territorios
inhóspitos,
para
enriquecer
a unos
cuantos
vendedores
de armas
de
desecho,
dividirnos
y
sembrar
odios
irracionales
en la
conciencia
de
muchos,
que nos
alejan
de una
necesaria
integración
regional
para
impulsar
el
progreso
de
economías
complementarias,
que nos
permitan
acercarnos
a los
altos
niveles
de
civilización
alcanzados
por los
principales
bloques
naciones
de
nuestro
tiempo.
Y aunque
se han
dado
algunos
pasos
interesantes
y hasta
prometedores
como la
Comunidad
Andina,
el
MERCOSUR
y la
integración
de
Centro
América
y del
Caribe,
todavía
subsisten
serios
peligros
de que
la
política
integracionista
sea
sustituida
por la
hegemonía
de las
armas,
de la
guerra
fraticida.
Después
que el
Grupo de
Río
logró un
sorprendente
y
exitoso
acuerdo
para
frenar
la
escalada
de
violencia
que
amenazaba
con
desatar
una
guerra,
aunque
fuera de
opereta,
entre
Colombia,
Ecuador
y
Venezuela,
y
retornar
la
normalidad
en las
relaciones
fraternas
de mutuo
interés
que han
existido
y deben
seguir
existiendo
entre
países
vecinos,
hermanados
por
lazos
más que
históricos,
humanos
en
general,
lo
pueden
convertir
en el
mejor
escenario
para
contribuir
con el
gobierno
colombiano
y la
guerrilla
a buscar
una
solución
pacífica
a la
guerra
estéril
que los
enfrenta
desde
hace
varias
décadas.
Mientras
no se
ponga
fin a
esa
confrontación
armada
en
Colombia,
los
peligros
de un
enfrentamiento
militar
entre
este
país y
sus
vecinos
Ecuador
y
Venezuela,
donde es
evidente
que
buscan
refugio
los
principales
jefes de
las
FARC,
estarán
presentes,
y
podríamos
volver
una
situación
prebélica
en la
que las
buenas
gestiones
del
Grupo de
Río se
encuentren
ya
agotadas
o con
poca
credibilidad,
porque
las
causas
que
generaron
la
crisis
anterior
no hayan
sido
eliminadas.
Las
promesas
del
Presidente
Uribe de
no
repetir
una
acción
militar
que
viole la
soberanía
de
Ecuador,
para
perseguir
a los
grupos
guerrilleros,
y las
del
Presidente
Correa,
apoyado
por el
Presidente
Chávez,
de no
permitir
en el
territorio
de ambos
países
las
operaciones
de la
guerrilla,
podrían
ser
anuladas
no sólo
por
incumplimiento
de
alguna
de las
partes,
sino
también
-y ello
sería lo
más
probable
e
incontenible-
si la
lucha
armada
en
Colombia
continúa
y toma
otras
dimensiones
en las
que la
política
sea
desbordada
por lo
militar.
De allí
que el
Grupo de
Río,
aunque
ha
logrado
apaciguar
los
ánimos y
el
continente
democrático
se lo
agradece
y ha
celebrado
sus
buenos
oficios,
debería
asumir,
con el
beneplácito
de los
demócratas,
las más
trascendental
e
histórica
labor:
invitar
a una
reunión
extraordinaria
y sentar
en una
mesa de
discusión
a los
más
altos
representantes
del
gobierno
de
Colombia
y de las
FARC. Ya
el
Ejército
de
Liberación
Nacional
(ELN) ha
solicitado
su
intervención
para
buscar
un
acuerdo
de paz.
Y el
Presidente
Uribe en
una de
sus
últimas
declaraciones,
con el
sesgo
propio
de quien
aspira
un
triunfo
unilateral,
llamó a
los
guerrilleros
a
desertar,
pero
también
solicitó
un
diálogo
para
buscar
la paz
definitiva.
Si el
Grupo de
Río
interviene,
Colombia
podría
ahorrarse
más
dolorosos
sacrificios
humanos
y
alcanzar
la paz,
vital
para su
pueblo y
necesaria
para sus
vecinos.

LA PAZ
DE
COLOMBIA
Por Juan
Páez
Ávila
08-03-2008
El
pronunciamiento
de la
mayoría
de los
países
miembros
de la
OEA en
favor de
la paz
entre
los
colombianos,
puede
ser el
mejor y
más
oportuno
aporte
de las
democracias
latinoamericanas,
para
poner
fin a un
conflicto
sangriento
que
durante
varias
décadas
no ha
encontrado
un
interlocutor
ni una
vía
adecuada
para
convencer
a los
contendientes
de la
necesidad
de un
diálogo
sincero
que
devuelva
la paz a
la
hermana
república.
La
muerte
del
segundo
jefe de
las
FARC,
Raúl
Reyes,
que para
algunos
conocedores
de la
realidad
colombiana
era el
primero,
porque
Manuel
Marulanda
parece
estar
muy
enfermo
y
prácticamente
retirado
del
mando
supremo
de esa
guerrilla,
le debe
crear a
los
principales
comandantes
y a sus
seguidores,
un
dilema
parecido
al que
generó
en el
movimiento
guerrillero
venezolano
que
seguía
en armas
para ese
momento
-y
seguramente
el de
otros
países
latinoamericanos-
guardando
las
diferencias,
la
detención
y muerte
del Ché
Guevara
en la
selva
boliviana:
continuar
en la
lucha
armada o
buscar
una
salida
pacífica,
sin
renunciar
a sus
ideas y
objetivos
fundamentales.
Después
de más
de 40
años de
guerra
fraticida,
sin
poder
avanzar
hacia la
meta de
tomar el
poder,
sino por
lo
contrario,
haber
tenido
que
replegarse
hacia la
selva
fronteriza
con
Ecuador,
Brasil y
Venezuela,
donde
por una
combinación
de
inteligencia
y una
sofisticada
tecnología
militar,
pierden
a su más
activo
comandante,
los
tiene
que
sentar a
discutir
cómo
enfrentar
esta
nueva
realidad,
pues,
aunque
habían
sufrido
otras
bajas,
ninguna
del alto
nivel en
el mando
como
esta
última.
La
primera
reacción
de
continuar
con las
negociaciones
para un
canje
humanitario
de
secuestrados
y
prisioneros
de
guerra,
podría
ser un
indicador
de que
pueden
avanzar
hacia
una
acuerdo
de paz,
y deje
muy mal
parado
al
Presidente
Chávez,
quien se
apresuró
a
terciar
en un
pleito
que no
es de
los
venezolanos,
a
movilizar
tropas
hacia la
frontera
con
Colombia
y a
amenazar
con los
aviones
Sukhoi
de
reciente
adquisición,
y en los
que
posiblemente
todavía
se estén
entrenando
los
pilotos
de
nuestra
Fuerza
Aérea.
Para los
comandantes
de las
FARC la
continuación
de una
guerra
que cada
día
reduce
más su
capacidad
de
movilización
y los ha
llevado
a la
pérdida
de su
principal
conductor
político,
diplomático
y
militar,
depende
de la
evaluación
de sus
propias
fuerzas
en
comparación
con las
de
enemigo.
De muy
poco les
pueden
servir
las
amenazaras
e
insultos
del
Presidente
Hugo
Chávez
al
Presidente
Uribe,
que por
lo
repetitivo
ya
forman
parte de
una
maniobra
política
interna,
para
tratar
de
recuperar
su
menguado
y
decadente
prestigio,
ante la
posibilidad
de una
segunda
derrota
electoral
el
próximo
mes de
noviembre.
Sufrir
los
efectos
de la
superioridad
operativa
que
demostró
el
ejército
de
Colombia,
aún
violando
el
territorio
ecuatoriano,
por lo
cual
vendrán
excusas
y
arreglos
diplomáticos,
no es
para
contrarrestarlo
con
amenazas
desde un
programa
de
televisión.
Ahora la
corresponde
al
gobierno
colombiano,
una vez
aceptadas
las
excusas
por el
gobierno
ecuatoriano,
ofrecer
garantías
y
respeto
a la
vida y a
la
participación
de los
guerrilleros
que se
acojan a
una
política
de paz,
en el
engranaje
institucional
de la
democracia.
Si
existe
voluntad
política
para
ampliar
y
preservar
la
democracia,
este
momento
podría
ser
definitivo
para un
cese al
fuego y
dar paso
a una
tal vez
larga
negociación
por la
paz de
Colombia,
en la
que
participen
y sean
garantes
de la
misma,
los
países
que han
llamado
a la
cordura,
a la
reflexión
de los
contrincantes,
a callar
los
tambores
de la
guerra y
abrirle
cauce a
las
bandera
de la
paz. No
más
heridos,
no más
perseguidos
por sus
ideas
políticas,
no más
sangre
ni
muertos
en
Colombia
y en
toda
nuestra
América
Hispana.
La paz
es el
escenario
para el
progreso
y
nuestra
incorporación
al mundo
civilizado.

MANUEL VICENTE LEDESMA
Por Juan Páez Ávila
28-02-2008
La
muerte de Manuel Vicente Ledesma es doblemente lamentable, primero por el
dolor que aflige a su familia y segundo, porque ha privado a Venezuela y en
particular a los Estados Lara y Yaracuy -nacido en este último y
residenciado por muchos años en Barquisimeto- de uno de esos hombres que con
humildad y sabiduría le prestó un servicio digno y honorable a la República
y a la empresa privada cuando le fueron requeridos. Lo conocí cuando yo
estudiaba bachillerato en el liceo “Lisandro Alvarado” y dirigía un pequeño
periódico clandestino, que pomposamente titulamos “Combate”, con mis
compañeros de aula Julio Valero Roa, Ramón Ballesteros y Dimas Mendoza, en
plena dictadura perezjimenista. Me fue presentado por Carlos Emilio Muñoz Oráa,
estudiante universitario de la UCV y dirigente juvenil nacional de Acción
Democrática, como el más prominente de los dirigentes de ese partido, que
hacía vida legal ejerciendo su profesión de abogado, pero que nos prestaría
toda clase de apoyo para impulsar la lucha contra dictadura.
Esta breve introducción sólo tiene por objeto presentarle a nuestros lectores
y a los larenses en general, una faceta de su vida que muy pocos
contemporáneos conocen y de la que ni siquiera la mayoría de los luchadores
antidictadura llegaron a estar al tanto, por las exigencias de la lucha
clandestina que prohibía informar lo que hacían los que dirigían la
resistencia, y menos si la persona hacía vida legal. Para quienes participamos
en esa lucha antidictadura, Manuel Vicente no sólo era nuestra máxima figura
política, sino el Secretario General de AD en la clandestinidad en el Estado.
Por razones obvias a nadie se le podía decir algo semejante sin exponerlo a un
carcelazo y hasta en peligro de muerte. Tratamos de preservar su rol de
dirigente de la lucha clandestina y sólo yo, que también hacía vida legal,
visitaba su bufete, para recibir alguna orientación o información sobre la
situación del país, que luego transmitía a quienes estaban “enconchados”, o la
reflejaba en el periódico “Combate”.
Manuel Vicente ejerció su profesión con dignidad y honorabilidad, sin
desligarse de sus las obligaciones que le dictaba su conciencia para con el
país y la democracia. Una vez caída la dictadura fue ratificado como
Secretario General de AD en Lara, electo diputado al Congreso de la República
en la que se destacó como un excelente conductor democrático, tolerante y
respetuoso de sus colegas de la Cámara, cuando fue nominado Presidente de la
misma. Después fue nombrado Contralor General de la República en la que se
destacó por su rectitud, y sin atropellar a nadie realizó el trabajo que por
mandato de la Ley le estaba encomendado.
No es un lugar común decir, en su caso, que deja un gran vacío en el foro, en
la política aunque estuviera retirado desde hace algunos años, porque su vida
fue un ejemplo de probidad ciudadana, que en estos momentos de menguada vida
republicana y de amenazas de autoritarismo, la Venezuela democrática lo
recordará como uno de sus baluartes espirituales y humanos, que la estimula a
continuar defendiendo la libertad.

EL CENTENARIO DE BETANCOURT
Por Juan
Páez Ávila
21-02-2008
Muy
pocos políticos latinoamericanos del siglo XX pueden ser recordados por su
pensamiento, su legado teórico y la tenacidad en la lucha para contribuir e
implantar un sistema democrático en nuestro subcontinente, como es el caso de
Rómulo Betancourt, quien, al cumplirse 100 años de su nacimiento, recibe el
reconocimiento de historiadores y analistas políticos, incluyendo a muchos que
le adversamos cuando ejerció la Primera Magistratura del país. De origen
humilde, nacido Guatire, un pequeño pueblo del Estado Miranda, con una
primaria formación intelectual recibida en una escuela pueblerina, de las
pocas que funcionaban en la época de la dictadura de Juan Vicente Gómez, se
vino a Caracas a estudiar bachillerato y luego Derecho en la Universidad
Central de Venezuela, en la que hizo sus primeros contactos con una juventud
que comenzaría a hacer historia al realizar sus primeras protestas contra la
tiranía gomecista, que lo condujeron a la cárcel y al destierro.
Aventado al exilio se incorporó al Partido Comunista, al que abandonó al
descubrir su talante totalitario, y con algunos de sus compañeros de lo que
posteriormente se conocería como la Generación del 28, fundó un Partido
Democrático, que legalizarían años después como Acción Democrática, con el
cual arribó al poder por primera vez el 18 de Octubre de 1945, mediante un
Golpe de Estado que encabezó con un grupo de militares. Nombrado Presidente de
una Junta Revolucionaria de Gobierno dio comienzo a una serie de reformas
políticas y sociales, como el voto de la mujer, de los jóvenes de 18 años y de
los analfabetas, todo lo cual culminaría con una Constitución Democrática en
1947 y la elección de Rómulo Gallegos por el voto universal, directo y
secreto, para entonces una verdadera revolución democrática.
Derrocado Rómulo Gallegos por los militares, volvió al exilio, hasta la caída
de la dictadura de Pérez Jiménez el 23 de Enero de 1958. Ganó las elecciones
que se realizaron ese año y presidió su período más polémico, de golpes y
contragolpes, de los cuales salió victorioso al consolidar el poder civil
durante 40 años, sobre un militarismo que había retrazado por varios siglos la
vida civilizada y democrática de los venezolanos.
La conciencia democrática que contribuyó a forjar en las últimas décadas del
siglo pasado, con la alternabilidad de gobiernos civiles, de respeto a la
pluralidad de ideas y de partidos políticos, de institucionalización de las
Fuerzas Armadas sometidas al poder civil, fue lo que permitió a los
venezolanos derrotar los intentos de golpes de Estado del año 1992 y resistir
los planes
totalitarios del Comandante Chávez.

GUILLERMO MORÓN Y EL ATENEO DE CARORA
Por Juan Páez Ávila
20-02-2008
Caracas, 19 de febrero del 2008
Señor Don
Leonardo Pereira
Secretario de la Junta Directiva
Ateneo de Carora Guillermo Morón
Carora, Estado Lara
Distinguido Señor Secretario:
El escritor y
amigo Don Juan Páez Ávila me trae hoy un ejemplar de nuestro gran periódico
“El Impulso” correspondiente al día jueves 14 de febrero, en el cual se dedica
una página a los “18 años proyectando cultura tiene el Ateneo de Carora”.
Me ha conmovido y alegrado mucho la magnífica noticia sobre el resurgimiento
que esa nueva y extraordinaria generación de caroreños han hecho y continúan
haciendo por mantener viva, en alto la dignidad de la cultura caroreña y
venezolana en ese Ateneo que tantas satisfacciones me dio en sus inicios y
que, ahora, de la mano de sus nuevos dirigentes y miembros, alzan
victoriosamente su voz y acción.
A mis 82 años no olvida a mi ciudad y presento a ustedes un saludo y mi
agradecimiento por mantener mi modesto nombre a su sombra.
Un cordial abrazo, como diría Don Chío
Ex corde
Guillermo Morón

LA GUERRA CON COLOMBIA
Por Juan
Páez Ávila
05-02-2008
La
idea de Francisco de Miranda de la creación de Colombia y ejecutada por Simón
Bolívar, conocida más tarde como la Gran Colombia, dividida por el caudillismo
de allá y de acá del siglo XIX, y tratada en cierto modo de ser restablecida
por la Comunidad Andina de Naciones en un contexto democrático moderno, ha
creado nexos humanos, sociales y económicos, no obstante las diferencias
políticas de los gobiernos existentes en la actualidad, que difícilmente
pueden ser violentados o destruidos por una guerra estúpida y suicida
provocada por el delirio destructivo de uno de sus gobernantes. Y aunque
hubiese un ejército que obedeciera una orden antimirandina y antibolivariana,
de agredir e invadir uno u otro territorio, los pueblos de Venezuela y de
Colombia la rechazarían y la condenarían con la firmeza que generan la
fraternidad histórica y los intereses comunes.
Los peligros de un conflicto armado con Colombia no sólo han producido alarma
y preocupación en los círculos políticos y económicos de ambas naciones, sino
también el rechazo de más del 80% de la población de nuestros países, que
durante más de un siglo han vivido en paz y fraternidad. Y aunque la presencia
en Bogotá del Jefe de Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de los
Estados Unidos se puede interpretar como una amenaza o parte de un plan
disuasivo contra el proyecto del Presidente Chávez de extender la revolución
bolivariana al país vecino y otras naciones del subcontinente, nuestro
Comandante en Jefe no puede ni debe llevar a los venezolanos a una guerra
porque el Presidente Uribe lo haya relevado oficialmente de sus funciones de
mediador del intercambio humanitario con las FARC.
Venezuela y Colombia tienen gobiernos distintos, diametralmente opuestos,
porque los pueblos de ambas naciones los han electo mediante el voto, y entre
ambas naciones han existido relaciones económicas de mutuo beneficio y de gran
hermandad entre los habitantes de la frontera e incluso de toda la extensión
de nuestros territorios. En muchos rubros, especialmente en alimentos, existe
una economía complementaria que constituye un avance de integración regional.
Incluso la existencia de las FARC, del ELN y de los paramilitares no ha sido
obstáculo para que las buenas relaciones entre los gobiernos de cada día y de
la población en general se preserven a lo largo de más de 40 años que Colombia
se desangra en una guerra inútil y mortalmente destructiva como todas las
guerras, agravada por el narcotráfico y la violación de los derechos humanos.
Tenemos que admitir como sociedad civilizada y democrática que los problemas
de Colombia los resuelven los colombianos, como los nuestros le buscamos
solución los venezolanos. Y aunque Colombia tiene derecho a la aliarse con los
Estados Unidos para defenderse de la guerrilla y del narcotráfico, Venezuela
tiene derecho a rechazar cualquier amenaza de intervención en nuestros asuntos
por parte del ejército norteamericano. Y aunque es evidente que el discurso y
el manejo de una chequera petrolera por parte del Presidente Chávez se han
convertido en un instrumento de intervención indebida en algunos países de
América Latina, su presencia en Miraflores sólo las podemos decidir los
venezolanos, y por vía democrática, electoral y pacífica.
Los venezolanos, chavistas y no chavistas, debemos decirle no a la guerra, no
a la intervención extranjera y pedirle al Presidente más diplomacia y menos
discursos incendiarios.
Democrática y civilizadamente vamos elecciones éste y el próximo año.

EL BLOQUE UNITARIO
Por Juan Páez Ávila
30-01-2008
Por
primera vez la oposición atraviesa un gran momento político, como resultado de
una ya larga experiencia histórica en la que se ha podido aprender que sólo la
constitución de un bloque unitario puede enfrentar con éxito la tendencia
autoritaria del Comandante Chávez.
Inspirados en los resultados del 2 de diciembre de 2007 cuando la unidad de la
oposición derrotó también por primera vez al actual Presidente de la República
a quien se le demostró que no es invencible electoral y pacíficamente, y
estimulados por el espíritu del quincuagésimo aniversario del 23 de enero de
1958, la mayoría de los partidos políticos que procuran un cambio en
democracia, firmaron un primer acuerdo, que debe servir de base para escoger
y presentar al electorado un solo candidato para disputarle al oficialismo las
gobernaciones, alcaldías y otros cargos de elección popular el próximo mes de
noviembre.
Este primer acuerdo de los partidos políticos de la oposición, para que
exprese realistamente el espíritu y mandato del 2 de diciembre tiene que
avanzar hacia la incorporación de la disidencia chavista y del movimiento
juvenil universitario que sacudió los cimientos de la política venezolana a
lo largo del año 2007, y que representan no sólo la amplitud política
fundamental en estos tiempos, sino también el nuevo rostro de especial y
necesaria credibilidad. De allí que guiados por el espíritu de ese primer
acuerdo unitario, la convicción de que el mandado no está hecho todavía, debe
pasar por la prueba más difícil de la selección de los mejores candidatos
entre muchos aspirantes con legítimas o aparentes credenciales para optar a
los cargos respectivos.
La disidencia chavista expresada, por ahora, por PODEMOS y las voces del
General Raúl Baduel y Marisabel Rodríguez no ha sido medida por las encuestas,
pero para cualquier observador o analista político que se aproxime con cierta
objetivad a los resultados del 2 de diciembre, deduce fácilmente que la
derrota del Comandante en Jefe para perpetuarse en el poder, no hubiera sido
posible sin la presencia firme y opositora de quienes rompieron con el
socialismo autoritario. Igual afirmación puede hacerse del rol que jugaron
los estudiantes en esas elecciones. Su voz en los medios y su presencia masiva
en los barrios y en las mesas electorales hizo y hará imposible la consumación
de algún intento de fraude por parte del oficialismo.
Esta reciente experiencia política es un claro indicador de que la disidencia
chavista y el movimiento juvenil universitario forman parte de una nueva
realidad que no se puede obviar. La mesa está servida, pero faltan algunos
comensales por llegar, y otros que como la Iglesia Católica no podrán sentarse
en la misma para la discusión definitiva, deben consultados.
Si se logra combinar la experiencia de algunos líderes batalladores y
honestos, con el espíritu, la imagen y la presencia de una juventud que llegó
para hacer historia, y los socialistas democráticos que han abandonado y
abandonarán la filas de un movimiento que fue esperanza de millones de
venezolanos, pero que se desvió hacia el caudillismo y el autoritarismo,
caminaremos hacia un segunda victoria. La metodología para la escogencia ya
está aprobada, para evitar acuerdos de los cogollos partidistas se buscará el
consenso entre los actores políticos, y de no lograrse se acudirá a las
encuestas e incluso a las elecciones primarias realizadas en las comunidades
con participación de todos los electores, los primeros interesados en elegir
sus candidatos, a quienes exigirles planes concretos para la solución de sus
problemas, y a quienes podrán vigilar y controlar en el cumplimiento de esos
planes.

LAS PRÓXIMAS ELECCIONES
Por Juan Páez Ávila
12-01-2008
Nuestro
país avanza hacia una nueva confrontación entre la democracia y el
autoritarismo.
Las próximas elecciones a celebrarse a finales de este año para elegir
gobernadores, alcaldes, diputados regionales y posiblemente concejales, a
quienes se les vencen sus respectivos períodos en el 2008, pero que podrían
ser llamados a nuevos comicios por el CNE para evitarse un nuevo proceso
electoral, constituirán la prueba de fuego definitiva para el Presidente Hugo
Chávez, y posiblemente una estruendosa derrota para los candidatos del PSUV,
quienes no contarán ahora con el poderoso portaviones que los encumbró en
pasadas elecciones.
Después de la primera derrota que sufriera el Comandante en Jefe en las
elecciones del 2 de diciembre del 2007, éste quedó inhabilitado como el gran
elector de otros tiempos, y como para curarse en salud ha declarado que los
candidatos oficialistas deben ser escogidos por las bases del Partido
Socialista Unido, recién creado. Y un partido en el que antes de nacer
surgieron tendencias enfrentadas públicamente, entre quienes se consideran
verdaderos revolucionarios y los llamados “boliburgueses”, denunciados por los
primeros como representantes de la derecha y de haberse enriquecido en
funciones de gobierno, ya comienza a ser escenario de una batalla interna por
la conquista de las candidaturas, en la que saldrán a relucir expedientes de
corruptos de alto y bajo nivel.
En una sociedad muy corrompida, a los nuevos ricos al amparo de contratos y
cobro de comisiones ilícitas que se han hecho de una clientela política entre
los más pobres, a quienes le han matado el hambre por algunos días, se les ha
reducido la esfera de influencia, porque muchos hombres y mujeres humildes han
descubierto que han sido utilizados para llevar al poder a unos cuantos
traficantes de los dineros del pueblo.
Y como ese pueblo humilde que arrastró el Comandante en Jefe durante 8 años
tras las banderas de una revolución socialista que sirvió para elegir
gobernadores y alcaldes escogidos a dedo, son hoy tanto o más pobres que
antes, demostraron el 2 de diciembre que la manipulación no podrá continuar.
Las posibilidades de la oposición se acrecientan si sus dirigentes son capaces
de mantener la unidad y combinar la experiencia de algunos líderes honestos
con la presencia de los nuevos actores juveniles vinculados a la sociedad
civil, y presentar candidatos de la mayor credibilidad posible. Después que la
mayoría de los partidos políticos de la oposición firmaron un acuerdo de
unidad para presentarle al electorado candidatos únicos a las gobernaciones,
alcaldías y cuerpos deliberantes de carácter regional, tienen que incorporar
también a la disidencia chavista representada por PODEMOS y las indiscutibles
personalidades del General Baduel y Marisabel Rodríguez, quienes tuvieron una
importante participación en las elecciones del 2 de diciembre de 2007.
Si el espíritu unitario del 23 de Enero de 1958 y la experiencia de las
pasadas elecciones privan sobre apetencias personales y grupales, dado el
bajón en las encuestas del Comandante en Jefe, la oposición podría ganar la
mayoría de las gobernaciones, alcaldías, consejos legistalivos y concejos
municipales del país, abriéndole perspectivas a la derrota final de Chávez.

EL
FLAGELO DEL TERRORISMO
Por Juan Páez
Ávila
18-01-2008
Uno
de los terribles flagelos que afectan a la sociedad contemporánea a escala
universal es el secuestro y el asesinato de niños, mujeres, ancianos y seres
humanos en general, inocentes, que no participan en ninguna guerra y que
resultan víctimas de una maquinaria mortífera que el dogmatismo y el fanatismo
utilizan para aterrorizar a la población civil. De allí que muchos países
democráticos hayan tenido que aprobar leyes antiterroristas para enfrentar la
acción vandálica de agrupaciones criminales sin rostros u ocultas en falsas
posiciones revolucionarias.
En este contexto mundial el llamado del Presidente de la República, Hugo
Chávez, a los diferentes Jefes de Estado del mundo a reconocer como
insurgentes y no terroristas a las FARC y al ELN de Colombia, pareciera formar
parte de una política del Comandante en Jefe tendiente a agravar las ya
precarias relaciones diplomáticas con el Presidente Álvaro Uribe, sin
percatarse que en esta materia el pueblo colombiano no sólo rechaza en un
altísimo porcentaje las prácticas deshumanizadas en que ha caído la guerrilla
en los últimos años, sino que también ha sido víctima de acciones crueles,
violentas contra la población civil, que no participa en la confrontación
armada, y que el mundo democrático combate y cataloga de terroristas.
Por la experiencia terrible que viven los colombianos, e incluso muchísimos
venezolanos en las zonas fronterizas, esa proposición del Presidente Chávez
recibió el rechazo expreso o implícito en las respuestas que le dieron
diferentes Jefes de Gobierno en América y en Europa. Aceptando que el
Presidente Chávez quiere contribuir a encontrar fórmulas políticas para
alcanzar una paz definitiva en Colombia, escogió una vía equivocada, que
podría tener efectos contrarios y avivar las llamas de una posible guerra
entre nuestras naciones, que la celebrarían los vendedores de armas, pero la
sufrirían los pueblos que liberó Simón Bolívar. Una cosa distinta hubiera sido
que el Presidente Chávez explorara privadamente con el Presidente Uribe y con
los Jefes de la guerrerilla, un posible acuerdo de paz, previo compromiso de
ambos contendientes a respetarlo, y recibiera la autorización de hacerlo
público. Que el mundo democrático se enterara que su intermediación se
extendería más allá de lograr la justa y humanitaria liberación de dos damas
secuestradas durante 5 años, para lo cual existió previo acuerdo con el
Presidente de Colombia y los jefes guerrilleros. Este precedente ha podido
servirle de guía en la materia, para avanzar hacia un acuerdo de paz
definitivo, que es lo que aspira el pueblo colombiano y requieren los países
vecinos.
El Presidente Chávez sólo apeló a su voluntad o a sus planes personales, que
los venezolanos no conocemos, con el grave peligro que nos puede arrastrar a
un conflicto bélico de dimensiones internacionales, en el que él recibiría el
apoyo de Cuba, si es que Raúl Castro no piensa distinto a Fidel, y Uribe el de
los Estados Unidos. Si eso forma parte del proyecto político del Comandante en
Jefe, el país debe conocerlo y analizarlo para determinar si lo acompaña en lo
que son los muchos los factores que indican que puede ser un suicidio.
Si el Presidente consultara se enteraría que nuestros pueblos quieren paz, no
violencia.

LA GENERACIÓN 2007
Por Juan Páez
Ávila
10-01-2008
La
insurgencia del movimiento estudiantil universitario en el escenario político
durante el año 2007 y su participación en las principales manifestaciones
pacíficas en defensa de la libertad de expresión y de otros derechos
ciudadanos en general, que culminara con el llamado a votar NO en el referendo
del 2 de diciembre, con los resultados conocidos, no sólo produjo un cambio
evidente en la correlación de fuerzas políticas en el país, sino que también
marca el futuro de la democracia venezolana.
Y aunque sus dirigentes fundamentales han señalado con frecuencia que no serán
objeto de manipulación por la vieja política que fracasó en el pasado y en el
presente, por no haber resuelto los graves problemas del desempleo, de la
inseguridad, de la vivienda y de la pobreza en general, tienen que consolidar
ciertos valores éticos y morales que hoy ostentan como jóvenes soñadores,
acertados en la escogencia de la no violencia como forma de lucha y armados de
un gran coraje cívico que les ha permitido superar las primeras pruebas de la
represión política.
Pero no es la represión policial o militar el único obstáculo que tendrán que
enfrentar y vencer. En una sociedad muy corrompida en casi todos los aspectos
de la vida política, social y económica, las tentaciones del dinero y del
enriqueciendo fácil e ilegal los acecharán a lo largo de muchos años. Pero hay
algo muy importante a tener en cuenta, y dos ejemplos pueden servir si no como
guía absoluta, sí para la discusión. Simón Bolívar gastó parte de su fortuna
en la política, y aunque algunos historiadores se lo atribuyen a su gran
ambición de poder, lo cierto es que nadie ha podido condenarlo por haberse
apropiado de bienes de la nación, como lo han hecho algunos bolivarianos, a lo
largo de nuestra historia republicana, que han utilizado su nombre y su
prestigio para encubrir sus falacias políticas. El otro, más polémico por lo
reciente de su actuación que sin duda ha dejado cicatrices no totalmente
curadas, es Rómulo Betancourt. No tuvo fortuna qué gastar, pero vivió como un
luchador de todos los días por su vocación de servicio a la nación, un
político honesto a quien han exaltado, después de una razonable rectificación,
algunos historiadores que lo adversaron, y no sólo en la teoría sino también
en el combate político.
La generación 2007 no puede ser soslayada con discursos displicentes y menos
con pretensiones excluyentes, de quienes todavía no han admitido que
fracasaron como máximos conductores de un país cada día más pobre, inseguro y
éticamente corrompido por culpa de muchas de sus actuaciones u omisiones. La
superación de esta crisis sólo podrá alcanzarse si los partidos políticos, en
recuperación, comparten espacios con esta juventud emergente.

NO A LA VIOLENCIA
Por Juan Páez Ávila
21-12-2007
Los
estudiantes universitarios no sólo lograron tener un rol protagónico, al lado
de los partidos políticos y otras organizaciones democráticas del país en las
elecciones para rechazar la Reforma a la Constitución Nacional propuesta por
el Presidente de la República, sino que también convencieron a muchos
pesimistas de que la lucha pacífica y el voto son las armas más poderosas que
tiene la mayoría de los venezolanos para derrotar la tendencia autoritaria
del gobierno.
De allí que una de las consecuencias que se deriva del triunfo del NO en las
elecciones del 2 de diciembre, y tal vez una de las de mayor contenido cívico,
es el desarme del espíritu agresivo de algunos de los integrantes de los
grupos para policiales que no sólo hirieron a muchos manifestantes pacíficos,
particularmente estudiantes, en los días previos al Referendo, sino que
amenazaban con propiciar un conflicto violento de proporciones incalculables
en el país.
Estimulados por un discurso excluyente que ha considerado al adversario
político como un enemigo al que se ha de destruir, y armados
irresponsablemente por algunos altos funcionarios, en la creencia de que
obedecerían vertical y ciegamente sus órdenes, muchos de esos venezolanos,
trabajadores la mayoría en Alcaldías y Gobernaciones, se encontraron el 2 de
diciembre con que una multitudinaria concurrencia a las urnas electorales
derrotó pacíficamente a su Comandante en Jefe, y celebró el triunfo llamando a
la reconciliación de los venezolanos.
Una vez conocidos los resultados electorales comenzó a percibirse una
atmósfera política de menor tensión, que dio inicio a un desarme mental, que
debe preservarse como expresión de una conducta civilizada de quienes
portando, incluso armas de guerra, no se sientan inclinados a utilizarlas
contra la ciudadanía que manifiesta pacíficamente. En una democracia avanzada,
que perfecciona su funcionamiento en un Estado de Derecho, una parte de la
población recibe autorización para portar armamento y emplearlo en defensa de
la soberanía nacional, y contra la delincuencia cuando ésta se resiste a
atender y reconocer la autoridad legítimamente constituida.
Lo que parece sencillo en la teoría aunque no de fácil aplicación en la
práctica, un acto de profundo contenido democrático y pacífico como el
realizado el 2 de diciembre pasado, resulta ser parte de un aprendizaje para
convivir en un contexto de respeto mutuo y de tolerancia en la expresión de
ideas diferentes.
Una disidencia como la expresada por el grupo PODEMOS, el General Raúl Baduel
y Marisabel Rodríguez, llamando a respetar el texto de la Constitución
Bolivariana de Venezuela, por un socialismo democrático, es un rechazo a la
arbitrariedad y a la violencia política, un NO a la guerra entre los
venezolanos, para lo cual hay que avanzar en el desarme mental de quienes
militan en los extremos.
Y como el futuro pertenece a la juventud, parece inevitable que no sólo por el
acierto que han tenido al emerger como una fuerza pacífica y de especial
credibilidad ante la sociedad contemporánea, sino también por su nivel
intelectual expresado en su discurso, las organizaciones democráticas
tradicionales deben seguir oyendo su mensaje, asesorándola, apoyándola y
acompañándola como hasta ahora, sin permitir que aparezcan las pretensiones
perversas de la manipulación, propias de una vieja política de algunos
sectores e individualidades que le cerraron el paso a las nuevas generaciones
que proponían profundizar y perfeccionar la democracia.

NUEVAS
REALIDADES 2008
Por Juan
Páez Ávila
18-12-2007
Después
del triunfo del NO en las elecciones del 2 de diciembre pasado, que contuvo la
tendencia autoritaria enrumbada a perpetuar en el poder al Comandante en Jefe
del socialismo del siglo XXI, el panorama político del país registra algunas
nuevas realidades, sin descartar lo económico y social, que la dirigencia
política deberá manejar con el mismo espíritu unitario que los acompañó para
enfrentar y derrotar por primera vez al Presidente de la República.
Lo que parece una perogrullada tiene unas peligrosas aristas que pueden crear
roces y hasta divisiones en la oposición, si se desatan las ambiciones
personales (seguramente muy legítimas en la mayoría de los casos) para
presentarse en el 2008 como candidatos a las gobernaciones y alcaldías,
consejos legislativos y concejos municipales, en la creencia de que el mandado
está hecho para derrotar a los aspirantes del oficialismo. Las propias cifras
electorales obtenidas tanto por el NO como por el SÍ indican que diferencias
es muy reducida, y por lo tanto nadie, con cierta sindéresis política, puede
atribuirse posibles victorias unilaterales.
Lo único que puede afirmarse con espíritu realista es que el triunfo en las
elecciones del 2 de diciembre, es de la democracia venezolana, representada
por adversarios y partidarios del oficialismo. Si el Comandante Chávez oyera
la voz del pueblo, debería invitar al diálogo civilizado, como lo ha hecho la
oposición llamando a la reconciliación nacional, conservando cada quien sus
puntos de vista acerca de las ventajas de sus respectivos proyectos políticos.
2008 será un año crucial para el futuro democrático del país, en el que las
voces del extremismo tendrán menos eco, y durante el cual la oposición está
obligada a trazar una política consustanciada con el interés e inquietudes de
una inmensa masa de abstencionista que no se sintió representada por ninguno
de los grupos que participaron en el Referendo. El mensaje y los candidatos
serán determinantes para atraer un alto porcentaje de los abstencionistas que
en las elecciones presidenciales sufragaron por Hugo Chávez, pero que el 2 de
diciembre se quedaron en sus casas. No hay dudas de que el oficialismo tratará
de reconquistarlos, pero su mensaje está equivocado al llamarlos traidores,
cobardes y mierdas.
La locura que ha desatado en el oficialismo la derrota del SÍ, soberbia,
desafiante, tiene que ser enfrentada con un mensaje unitario, de inclusión y
respeto a todas las ideas, de confianza en un futuro sin exclusiones, sin
persecuciones, sin presos políticos ni exiliados, es decir, conviviendo en un
Estado de Derecho.

EL SOCIALISMO DEMOCRÁTICO
Por Juan Páez Ávila
06-12-2007
En
las elecciones celebradas el domingo 2 de diciembre, el pueblo venezolano
derrotó una propuesta autoritaria del socialismo a la cubana, fracasado en la
Unión Soviética y en el este de Europa, y vio emerger un tercer polo como una
clara y firme expresión del socialismo democrático defendido por el General
Raúl Baduel en el discurso de traspaso del Ministerio de la Defensa a su
sucesor y por el grupo Podemos encabezado por su Secretario General Ismael
García, que sumados a la ya tradicional oposición democrática y a la vigorosa
presencia juvenil en las calles defendiendo las libertades públicas,
produjeron el primer gran revés del Presidente Chávez.
Lo que dijo el General Baduel en el discurso del traspaso del mando del
Ministerio de la Defensa y en posteriores intervenciones, y lo que han
sostenido públicamente Ismael García y otros dirigentes de Podemos, es que la
solución de los graves problemas sociales y económicos que atraviesa nuestro
país, sólo son solucionables en el marco de un sistema socialista
profundamente democrático, que genere una inmensa riqueza a través de la
empresa privada y pública, para poder pensar en una distribución equitativa de
sus beneficios. La disidencia de Baduel y de Podemos en el contexto del
socialismo, le pudo haber llegado a miles de chavistas que aspiran a un cambio
social de progreso individual y colectivo en un clima de participación y
libertades de los ciudadanos. De allí el rechazo a la tendencia totalitaria
contenida en el Proyecto de Reforma Constitucional expresado en la votación
del 2 de diciembre, mediante la votación por el NO y la abstención de unos 3
millones de venezolanos que habían sufragado por Chávez en las elecciones que
lo reeligieron Presidente de la República.
Si algo puede explicar la victoria de la oposición en las elecciones pasadas
es la presencia de nuevos liderazgos, en lo individual Raúl Baduel y en lo
colectivo Podemos y esa gigantesca y protestataria generación juvenil del
2007. De estos emergentes liderazgos, Baduel y Podemos se han pronunciado a
favor de un socialismo democrático, no sólo como una expresión de que no hay
vuelta al pasado, sino que tampoco avala un socialismo autoritario que le
quita poder al soberano para concentrarlo en el Presidente de la República.
Este pudiera ser también el rumbo de la mayoría de las nuevas generaciones
presentes en el escenario político, cuestión que sólo ellos deben decidir.
En el Estado Lara, con indudable repercusión nacional, ha emergido el
liderazgo de Marisabel Rodríguez, posiblemente empujada por las
circunstancias de haber sido la Primera Dama de la República y madre de una
niña concebida en ese matrimonio, aspecto de su vida que solamente ella podrá
explicar, pero con un discurso ponderado, inteligente y constructivo, propio
de una persona que le preocupan los problemas del país, los conoce y
manifiesta estar dispuesta a participar en la búsqueda de sus soluciones.
Todo indica que en el momento político que vive nuestro país se ha
experimentado un cambio importante y se abre un camino hacia la convivencia
civilizada, propia de los países en los que se ha consolidado un socialismo
democrático, como en Europa Occidental, Chile o Brasil para mencionar algunos
muy cercanos.