Facebook

Por Pablo Arapé A.

08-05-2008

Pues sí; no me canso de hablarles de mi fascinación por las nuevas tecnologías. Y no puede ser de otra forma: soy del siglo pasado. Pero además, conservo algo que esta perdido para la gran mayoría de la gente: la capacidad de asombro. ¡Que maravilla poder asombrarse de algo! De lo que sea. De cualquier cosa. Por ejemplo: de la candidez de los niños. De la lluvia. De la electricidad. De la locura. De  la gente que – todos los días – y a todas horas, habla de Chávez (para bien o para mal) sin ¡cansarse jamás!

Bueno, dentro de ese rango esta el inefable “Facebook”. Al principio, cuando recibía un correo invitándome a pertenecer, pensaba que “eso tiene que ser un virus”. No tenía la más elemental idea de lo que era. Automáticamente los borraba. No fue hasta que me hija me envió una invitación que entendí en que consistía. Mi hija, después de largas horas riendo, de pasar crueles retortijones en su barriga por las carcajadas; entre lágrimas  explico: “tú subes tus fotos a la red y allí las ven tus amigos; e igualmente, tú miras las de ellos. Sentí un infinito asombro, y  un gran horror. ¿Para que querría  exponer mi  intimidad a toda la autopista de la información? A duras penas me libro de la intromisión  de las cacatúas de mis vecinas; y  ¿voy a exhibirme  en Internet?, le pregunte a mi hija. Pero, papa, “todo” el mundo esta en Facebook, me comento  mirándome como a un insignificante reptil.

Cuando dijo “todo el mundo” recordé la sentencia de un personaje de farándula: “todos, en el futuro, tendrá sus 15 minutos de fama”. Se refería a la desquiciante influencia de la televisión en nuestras vidas. Y he aquí que la profecía se cumplía pero, en Internet. Resulta que el fulan Facebook está de moda. Y no es precisamente una horda juvenil, no. Señores, señoras y matronas se exhiben con desparpajo en el sitio. Inclusive, ¡en traje de baño! Amigos y amigas aparecen con sus hijos, hijas y nietos posando para la red. Tengo un amigo de la infancia, carnal de innumerables parrandas,  que nunca me invitó a su casa. Y allí aparece; en Facebook, mostrándole la casa a ¡todo el mundo! Estoy seguro que para cuando pase la moda, todos se sentirán avergonzados y retiraran sus fotos con ignominia. Entre ellos….yo. Porque, si. Sucumbí al voyerismo colectivo por la insistencia de mi hija. Resulta que yo era la “vergüenza de su vida” pues no figuraba en Facebook. Todas las amiguitas se burlaban. Sus padres tenían su sitio y yo no. Era el único. Era un “pure”. Y si; le afirmaba: YO SOY UN PURE.

En ese momento comenzó a sollozar. Comprendí que esta entrando en una zona de  donde ningún hombre ha salido vivo: la zona de la manipulación; donde el género femenino es rey. Inmediatamente accedí para evitarme males mayores. Malhumorado le pedí que buscase mi mejor – único -  traje. Un molusco, en una olla de presión, hubiese inspirado más piedad que yo. Mi hija me miraba como lo aprendió de su madre: como a un molusco. “¿En traje?”, chillo. Y sollozando gimió: eres un pure. “YA TE DIJE QUE SI LO SOY, ¿Y? Silencio mortal. Mi hija, indignada, me ignoraba. Está bien, está bien. ¿Cómo debo  tomarme la foto?, pregunté con resignación.  Ese fue el día del apagón. Y sucedió porque mi grito succionó toda la energía de Venezuela cuando supe que tenía que ser en traje de baño. Pero ustedes me darán la razón: peso 150 kilos y mido 1,50 de altura. Entonces no seria en hilo dental, no. Sería un “mecate” dental lo que tendría que usar.

Luego de gritos, histerias imprecaciones e insultos – mi hija y yo – firmamos un armisticio. Yo me tomaría la foto pero, no en mecate dental; ni tampoco en traje. Seria en pantalones cortos y con franela. Consiente del ridículo que estaba haciendo, tome la primera franela que conseguí, sin reparar en ella. Solo para molestar a mi hija. Cuado ella me observo, sonrió, con complacencia; como si se vengara. Debí captar esa mala señal. Ella tomó la foto. Seguidamente, me desvestí y  olvidé el asunto.

Ahora vivo en constante angustia. Mi foto está en “Facebook”. Montones quieren ser mis amigos. Otros mas amenazan con matarme. Gente que ni conozco se acerca a mi puerta para insultarme. Después otro grupo llega para auparme. A veces las dos hordas entran en pugna y se lían a golpes. Los de la urbanización pidieron que desalojara el sitio. Perdí mi trabajo. Los de la televisión acampan en mi jardín y no me dejan en paz a mi o mi familia. Mi vida es un reality show. Mi esposa se mudó a que su mamá y mi hija a que unas amigas. Todo esto por no fijarme en la maldita franela que vestí para la foto. La misma tenia un letrero que decía: “Chávez no se va”

pabloarape@yahoo.com




Cumbre

Por Pablo Arapé A.

03-04-2008

Gracias a la televisión, los venezolanos, pudimos presenciar la reunión de los presidentes signatarios del acuerdo de Río-  en Republica Dominicana. La puesta en escena dejó un reguero de opiniones, positivas o negativas, según la parcialidad del oyente. En lo que Tirios y Troyanos están de acuerdo es en denigrar de la política y, por consiguiente, de los políticos. Sin embargo, los sinónimos de política son: habilidad, tacto, manejo, capacidad, calculo, actitud, estrategia; entre otros. Un espectador imparcial se hubiese deleitado con cada una de las facetas que exteriorizaron los presidentes, en este torneo latinoamericano. A los venezolanos nos repugna la política pero… como nos encanta.

La política esta presente en todas las áreas de nuestras vidas. Y no me refiero, solamente, a la  partidista. Fíjense en el ejemplo. En el siglo pasado – cuando yo fui adolescente – la comunidad liceísta se regía por patrones de  que pudiésemos definir como políticas de conductas  grupales. Era  política común para los varones: beber cerveza, fumar, asistir a fiestas, no estudiar, parecer que si estudiábamos, bailar, “atacar” carajitas, ir al cine, tener buenas “pintas” que lucir, ser popular y mil cosas más. No faltara el despistado que se pregunte ¿y qué tiene eso que ver con la política? Teniendo en cuenta que nunca tuvimos plata en el bolsillo. Que no teníamos carro. Que no fuimos particularmente inteligentes. Que nuestro futuro – por las calificaciones – no se veía prometedor. Entonces, comprenderán que aquello de: habilidad, tacto, manejo, capacidad, cálculo, estrategia y actitud no es gratuito. Aclarado el punto, vamos al relato de la vida real.

Una tarde en que el calor era particularmente feroz; nos encontrábamos en el bar Primero de Mayo. El bar quedaba a dos cuadras del Liceo y forzosamente teníamos que pasar por el frente para llegar al sitio de estudio. Ya era costumbre entrar, saludar y seguir nuestro camino. Pero esa tarde teníamos matemática, física y química. El bar parecía el aula de clases. Solo faltaban las muchachas. En nuestra mesa estaban diez compañeros. Era la más grande. Todos conversaban al mismo tiempo. Todo era un perfecto pandemonio. En cierto momento Luís  N…, le comentó al compañero que estaba a su lado…” me estoy acostando con Maria B”   Inmediatamente se hizo el silencio. Que como pudimos oír esa confidencia en un bar, atestado de muchachos bullangueros y con una rockola a todo dar, es un perfecto misterio hasta el día de hoy. Para la pandilla – el sexo – era una cuestión de alta política. Todas las habilidades de los sinónimos antes dichos, tenían que triplicarse para poder conseguir ese  oscuro objeto del deseo. También existía una norma no escrita, pero que todos respetábamos: era política del grupo participarle, al hermano de la muchacha, que sosteníamos un romance con la misma.

Esto se hacia con la finalidad de evitar roces y  no invadir territorio ajeno. Luís N no lo sabía. El acababa de llegar de Barquisimeto. Era nuevo. Inmediatamente, la tensión, se apoderó del bar. La política de “territorialidad” acababa de ser violada. Un miembro de la pandilla, había “incursionado” en territorio de un colega. Luís N, no sabía que sucedía. Pero, por las miradas, deducía que el estaba metido en un lío. Todos éramos muy panas pero, una situación como esa, podía fracturar nuestra hermandad. Yo tenía que evitar el colapso.  Fui a hablar con Luís. Le expliqué. El me dijo que le apenaba la situación pero que María se le “regaló”. Todos entendíamos, incluso su hermano, que Maria no aguantaba dos pedías: pero lo grave no era el sexo en si, sino,  la violación de la “norma”.  Esto podía resquebrajar la unidad. Vulneraba los acuerdos  y violaba las fronteras individuales. Luís  no podía retractarse por haber “matado” porque la chama estaba “papayita”. Con preocupación me dirigí a conversar con el hermano de Maria. Sucede que Antonio S era hermano de María por parte de madre. Antonio estaba enfurecido. Le parecía intolerable la invasión a su “territorio” por un compañero –“hermano” – de pandilla. Además, dejaba en el limbo los artículos 19 y 21 de la Carta de nuestra organización O E A (Organización Estudiantil Alegre)  Por lo tanto exigía un voto de rechazo a la incursión en su territorio y pedía satisfacción de inmediato. Al mismo tiempo, dos compañeros mas, se ofrecieron para ayudar a Luís “en lo que sea”.  De inmediato comprendí, que de no detener aquello, se produciría una escalada... Apresuradamente pedí tiempo a Luís. Me reuní con el consejo (otros panas)  y allí – mesmo -  pensamos en una estrategia de alta política que parara los vientos de guerra.

Luego de horas llegamos a un acuerdo; nos reunimos con las partes y acordamos, en asamblea, en el bar, dirimir la espinosa situación. Luís fue el primero en hablar: reconoció su error; le pidió disculpas a Antonio por la invasión a su territorio más no por el incidente sexual con su hermana pues este había sido un asunto entre “un hombre y una mujer.” A continuación tome la palabra y les recordé que “todos éramos hermanos”  que “el diálogo” y no la fuerza se debían imponer. Que si bien el comportamiento de Luís, al violar territorio ajeno fue execrable; el había admitido su error. Que con amonestarlo seria suficiente. A continuación intervino Antonio: dejo claro que “estaba sumamente dolido y humillado” con la situación. Luís era “pana” pero violó los “acuerdos”. Sin embargo; Luís había reconocido su error. Esto fortalecía las instituciones (hermandad, amistad) evitaba que la sangre llegara al río. Cimentaba las fronteras. Renovaba los tratados (agresión cero entre nosotros) y todos los presentes – los que estaban a la derecha y a la izquierda -  se sintieron complacidos.  De seguida aprobamos una resolución: acordamos emitir un “rechazo” a la incursión de Luís en territorio ajeno. De igual forma se registraron las disculpas de Luís. También se hizo hincapié en: “la plena vigencia” del principio de “soberanía territorial” de cada uno de los panas; en lo que respecta a hermanas, sobrinas, primas, afines y conexos. Por insistencia de un pana, del cual no recuerdo el nombre, se incluyó un inciso: “mientras haya aguardiente… las mujeres son pasapalos”. Me opuse a ésto pero fue aprobado por unanimidad con mi voto salvado. Para finalizar – el consejo -   amonestó a Luís.

Logrado el acuerdo y, para finiquitar la faena, propuse: “pongo cinco bolívares para la rockola (cinco bolívares eran 20 canciones) y los demás hagan la “vaca” para la “curda” (habilidad, tacto, estrategia, etc.)

De esta forma, con diplomacia – astucia, tacto, disimulo, sagacidad, discreción, -   se logró solventar una situación que amenazó, en aquel tiempo, con fracturar la política de convivencia que con tanto esmero  edificamos desde primer año de bachillerato. ¡Que viva la política!

pabloarape@yahoo.com




Pecado

Por Pablo Arapé A.

16-03-2008

Pues, si. Soy católico, apostólico y romano, desde que nací. Me gustan las instituciones que desafían el tiempo. La iglesia es una roca donde se han estrellado infinidad de intrigas, pasiones, inmoralidades. A pesar de los continuos desafíos – internos y externos – continua boyante y flamante.

Pero este camino no ha sido fácil. De repente vemos o sentimos que la institución flaquea. Como cuando eliminaron (horror) el latín. Y no contentos con semejante desafuero; pusieron al sacerdote a impartir la misa… ¡de frente al publico! Confieso que mi fe en la iglesia vaciló fuertemente, en esos aciagos tiempos. Demás esta decir que fui uno de los mas fieles defensores del obispo francés Lefebre; quien se opuso – rotundamente – a semejante desatino.

La cosa quedó así. A pesar que no es de mi gusto; la proa de la nave clerical sigue su marcha invicta… hasta hoy. De nuevo siento vacilar mi fe. Siento que la honda de este terremoto es grado 7 en la escala de “Ritcher”… Pero no los someteré a largas discusiones. Mejor, más entendible, más pedagógico, será contarles lo que me sucedió.

Como buen católico me acerqué a la iglesia, y al confesionario, para descargar mis culpas, como vengo haciéndolo desde hace 40 años, todos los primeros viernes. Allí me esperaba  (en el confesionario) mi buen amigo el padre ”Betote”.

No soy hombre de grandes pecados. Como ser humano educado en colegios de curas – Jesuitas y Escolapios – procuro no caer en las tentaciones que provoca el señor de la oscuridad (Satán – Belcebú – Luzbel – Moloch). Claro, la carne es débil y de vez en cuando incurro en conductas “non Santas” que expío en el confesionario.

 Bien, hijo
, dime tus pecados.

 Si, Betote –perdón- padre. Acúsome de emocionarme con el discurso de Chávez en Republica Dominicana.

“Betote” ni se inmutó ante semejante herejía. Allí entendí que algo marchaba mal. Con gran calma y displicencia musitó:

 Continúa.

 Acúsome  de ir a votar el domingo en las elecciones del PSUV y no solo eso; sino que voté por… !Julito Chávez, el Alcalde!

Pensé que allí ardería Troya. Esperaba que « Betote » me sacaría a empeñlones de la iglesia y me negaría los sacramentos. Pero no. Calma chicha en el templo. Con un bostezo, acompañado de un murmullo, me insinuó:

 Continúa.

Bien. Hasta ahora había salido bien librado del asunto. Sin embargo, lo que venía, me hizo vacilar. No sé si seria la hora de la tarde (3:00 p.m.) o tal vez algún mal del oído, “Betote” se mostraba impertérrito con mis grandes pecados. No se inmutaba. Algo pasaba pero no sabía que era. Sin embargo – el siguiente pecado – si era mortal. No me atrevía a decírselo.

 Continúa, pues- musitó.

 Si; si. Esteeeee. Hummmmm. Esteeeee.

 Tú dirás- me presiona « Betote ».

 Si, si. Claro “Betote” , PERDON…Padre. Esteeeee acúsome de creer que Uribe es igual que Chávez pero al revés.

Nada. Nada pasó. “Betote” seguía preso del sopor y la canícula propios de la hora. Me salvé, pensé.

 Bueno, “Betote”. Perdón, padre…eso es todo.

De inmediato, como impulsado por un resorte, “Betote”, se acercó a mí. Con cara inquisitorial. Con voz profunda y cavernosa preguntó.

 Todo, eso es todo ¿estás seguro?

Sentí un frío helado en la nuca. Mis músculos estaban tensos. Era como si el propio Torquemada, el gran inquisidor español, me interrogara.

 SIIIIIIIII-  contesté con voz de ratón.

Torquemada. Perdón, “Betote” , perdón.

El padre me fulminaba con ojos que penetraban mi alma. Ahora se movida como un felino. Su pasividad  era cosa del pasado.

 Dime, infeliz. ¿No tienes en tu casa algún “bote” de agua?, inquirió.

 ¿What?  ¿Qué cosa?  ¿bote de agua?  ¿Qué tiene que ver? “Betote”, perdón… Padre.

¡!!SIIIIIIIIIIIIIII!!!!- aulló. No te hagas el esntúpido y ¡CONTESTAAAAAAAAAAAAAAA!

Pero, pero “Betote”… Perdon, Padre. Debo de tener. ¿Quién no tiene en su casa una llave que gotea? Eso es muy normal. Hasta dos.

Pensé que pronto una apoplejía fulminaría a “Betote”. Estaba todo rojo, rojito de la ira. El fuego del infierno se asomaba por sus ojos. Me miraba como el presidente Correa  a Uribe.

 ¡!!PIEDAD, DIOS!!- gritó. ¡Perdónalo por que no sabe lo que hace!

  
 ¡!Pero; ¿Qué pasa, “Betote”, perdón: Padre.

 ¡!!¿Es que no lees la prensa? ¿Es que no te enteras?  Ahora, botar el agua, es un pecado peor – para la iglesia – que ser Chavista. Ese es uno de los nuevos “pecados” que la iglesia no tolerará. El medio ambiente será protegido. La iglesia – de ahora en adelante – será  “verde”.

Me sentí abatido. No entendía nada. Tener un “bote” de agua es una cosa de lo más normal. Siempre existirá una “llave” que no sierra bien. El goteo del agua arrulla a los bebés. Aplaca el insomnio, Es refrescante en las noches de calor. Es como una resistencia al gobierno; resistencia pasiva; le dicen. Si eliminamos los “botes” echaremos a la calle a miles de Venezolanos que trabajan en fábricas que hacen “baldes”. Todo “bote” de agua va a acompañado de su respectivo  “balde”.

Salí de la iglesia todo confuso. Tambaleando me dirigí a mi casa. La cabeza me daba vuelta. Un hombre se apiado de mí y acercándose me dijo:

 Pare de sufrir, venga conmigo.

Ahora me encuentro feliz. Entre cánticos y alabanzas en una religión donde “botar” el agua no es pecado… Vengan; vengan ustedes también.

pabloarape@yahoo.com




Nombre… Mi Nombre

Por Pablo Arapé A.


19-09-2007

Pues, si. Al fin ocurrió.  El gobierno nacional vino en auxilio de la población que desea; quiere, implora; necesita; clama; busca; solicita; un cambio de nombre.


Y es que la cosa no es tan sencilla. Nuestros padres – fuentes naturales de todo abuso – nos traen a la vida (sin permiso) y no contentos con esto; nos  encaraman un nombre sin preocuparse si es de nuestro agrado o no. Nadie escogió su nombre – y no me refiero a los de inefable procedencia maracucha – me refiero al nombre que tienes asignado tu y tú. Si, tú también. Ese nombre – que es para toda la vida – no lo escogiste ¿o me equivoco?

    
No poco asesinos seriales andan por la vida destripando, torturando, violando, masacrando, humillando, mancillando, violentando, atropellando, solo por que a sus padres se les ocurrió la brillante idea de llamarlos: Roso, Hermenegildo, Protáseo, Cecil, Sinforoso, Ecuménico, Epaminondas, Ananías, Ataulfo, Adeltrudis, Gwendoline, Godiva y todos los derivados de las fantasías delirantes de nuestros padres.

 
Pero ahora, el gobierno tomó cartas en el asunto y podemos gozar del nombre que más queramos.

    
Pues bien; muy temprano, después que vi el decreto en la gaceta; me dirigí al registro público. Allí me recibieron con amabilidad y cortesía. Cuando les expliqué que quería cambiar el nombre se mostraron complacidos. Pero todo cambió cuando les dije que mi nombre – el cual quería cambiar era…Pablo. Todos se miraron las caras con expresión bovina. Al fin alguno atinó a decir.


 Ejem…esteee…Sr. Pablo. Esta iniciativa es para cambiar nombres infamantes, que solo producen escarnio y burla en las personas que los llevan. Estee, bueno… su nombre me parece muy normal; si.


Con  mirada glacial le contesté:  Permítame hablar con su jefe; señor.


El empleado – muy azorado – se dirigió a un despacho y tras largos minutos me dijo que pasara. Allí se encontraba el jefe. Un cara común cualquiera que me escrutaba como si yo fuese un loco peligroso. Me disponía a cerrar la puerta cuando – el “mesmo” – me  gritó:  !NO! Déjela  así; hace mucho calor je je.


Su nerviosismo era manifiesto. Esto me alteraba. ¡QUIERO ACOJERME A LA LEY Y CAMBIAR MI NOMBRE!; rugí.


 Pero señor Pablo – protestó el hombrecillo - ¿Qué tiene de malo su nombre? Es “normal”.  Agradable al oído: con connotaciones viriles; decía con afán.


  Usted no entiende – le dije – ese nombre no lo escogí yo.


 Pero… -balbuceó el funcionario-, ese nombre se lo pusieron sus padres; ¿o no?

 !Y CON QUE DERECHO! grité. El hombre miraba la puerta. No sabía si salir corriendo o – de rodillas - implorarme por su vida.

 
Sin importarme nada le dije:  Usted sabe que aquí en Carora no le dan el nombre a nadie. Todo se convierte en guachafita y en diminutivos: que si Cartucho, Platanote; Bemba´e perro; Cara´e mono, Sobaco´e pollo, Titinote, Rafucho, Ché, Cogote´e sapo. El propio bochinche. Yo me llamo Pablo – continué – pero toda la vida me han dicho “Pablito” Eso no esta mal cuando uno es joven. Pero a esta edad, es justo que me llamen “Don Pablo” pero no. Me dicen: “Don Pablito” ¿Qué vaina es esa? ¿Qué falta de respeto? NO PUEDO SER UN PABLITO CON 60 (SESENTA) AÑOS.


El hombre – a punto de perder la razón – con un hilillo de voz, respondió:  Está bien… si… está bien. ¿Qué nombre quiere usar? 


Después de un largo silencio y mirándolo a los ojos le dije: “PENTATEUCO”  

 ¿PENTA…QUEEEEEE?,” chilló el hombrecillo.


 Pentateuco” – respondí.  Pentateuco no tiene diminutivo. Tampoco pueden contraerlo. Decirle a uno  Penta; o teuco no es gracioso; por lo cual quiero ser llamado de ahora en adelante: Don Pentateuco Arapé.

  
Demás esta decir que no pude lograr mi cometido. El funcionario enloqueció y hoy por hoy, se encuentra deambulando por la carretera. Por mi parte, decidí abocarme a recoger  firmas para lograr que el Presidente me reciba y  manifestarle – personalmente –  el deseo de cambiar mi nombre a  “PENTATEUCO”… ¿podrían darme su firma para esta justa causa?

                                                            
Atte: Pentateuco Arapé (ex - Pablo o ex - Pablito)

 

pabloarape@yahoo.com




CONSEJOS

Por: Pablo Arapé A.
 

17-06-07

Por motivos que – obviamente – desconozco, la muerte visita a mi familia con inquietante regularidad. Sin embargo, este echo (de por si notorio) no logra quebrar las pautas sociales que nos rigen. Quizás las altera; quizás trastoca las cosas, pero Eros y Tanatos se las arreglan para seguir conviviendo.  Nada mas llegar a la sala funeraria, fui saludado con efusión por el personal del mismo. “Como esta usted” “Caramba; se nos había perdido” ¡¿De nuevo por acá?! Fueron algunos de sus comentarios. Si no fuese por las circunstancias… me reiría. El hecho de ser “cliente” genera una peculiar relación de seudo amistad. Es más;  si me apuran, diría  que raya en el absurdo. El personal se esmera en hacerme las cosas más llevaderas siendo solícitos y amables. Las camareras insisten que coma con ellos, casi obligándome a probar otras cosas diferentes al tradicional consomé que se suele servir en estas ocasiones. No quisiera que me mal entendieran. No lo hacen por algún servil interés pecuniario; no. Es solo que yo soy un “asiduo cliente” y esto genera – inexorablemente – cierta proto amistad como verán mas adelante.

Las diligencias de acta de defunción y  diligencias del campo santo corren por cuenta del servicio funerario. K...quien se encarga de estas cosas me rogó, encarecidamente que lo acompañase pues “me veía solo y triste y, para esos momentos, son los amigos” K..., a pesar de mis protestas, literalmente, me arrastro al carro fúnebre que usaríamos para hacer las diligencias. Una vez dentro, vinieron a mi mente, recuerdos de cuando – niños y adolescentes – le enseñábamos cuernos a las carrozas fúnebres (mis amigos y yo) como si con esto conjuráramos a las horribles parcas; eludiendo nuestro fatal destino. Cosas de la juventud, que piensa tener toda la eternidad para si. En ese momento, cuando un simple vehiculo se convierte en “Carroza Fúnebre” es que cobra significado el titulo del excelente libro del autor checo Milán Kundera: “La Insoportable Levedad Del Ser”. En ese instante estaba neutro. No tenía emoción alguna. Al cabo de algunos minutos sentí la imperiosa necesidad de “mirar hacia atrás” .La parte trasera del vehiculo. Donde el difunto realiza su último viaje.  Me pareci
ó extremadamente larga.  Era como un corredor largo y angosto. Viajar en ese vehículo, a esa hora del día, para efectuar diversos tramites burocráticos, relativos a parafernalia que rodea a la muerte, era – esos momentos – francamente surrealistas.  La gente de la calle nos miraba con curiosidad. Debo puntualizar que, generalmente, en estos vehículos solo va el chofer y  en ocasiones un ayudante de camisa y corbata. La gente que nos contemplaba pensaría que yo era el finado.
    
Pero, luego de estas divagaciones, vamos a lo nuestro: los consejos. Dado la experiencia que poseo en estas lides me permito adelantarles varios consejos; entresacados de mi próximo libro: LA HORA NONA o todo lo que usted debe saber al enfrentar el ritual mortuorio.

1) al  disponerse a dar “pésame” es forzoso tener o poner cara de “circunstancia”  ¿Que cómo es eso? Bueno; su cara o expresión no puede ser como la del deudo, pues entonces seria usted el deudo (absurdo) o su amante. En mi libro, antes mencionado, se encuentra todo un capitulo dedicado a este espinoso tema (el o la  amante sobreviviente) y que reglas deben privar para no escandalizar ni ofender a la esposa u esposo del fiambre en la capilla fúnebre. Sin embargo la duda persiste: ¿Cuál es la cara de circunstancia? Es una mezcla de estar enratonado; con pesadumbre por el cierre de RCTV; con angustia por no  conseguir las entradas para los juegos de la copa América  y desolación por el rumor de que la Polar se marcha del país. Si usted logra  reflejar todas esas sensaciones en su rostro, tendrá éxito de inmediato y el deudo le recordara como el más intimo de los amigos del muertito.

2) En cuanto a la vestimenta no hay nada que añadir sino  el buen gusto y discreción de cada quien. Sin embargo, no debemos dejar de insistir a las damas que: “NADA DE ESCOTES” Generalmente el deudo (masculino) se encuentra sentado y si usted pretende darle el pésame, tendrá que inclinarse. Esto la  arrastrara a  una situación absurda. Al usted inclinarse dejara ver generosas porciones de su seno al deudo. Este, confundido por su pena, confundido por lo que ve, no la dejara recobrar su postura vertical -pues el la tomo de los brazos cuando usted se inclino – extasiado por sus redondeces. Esta situación se conoce en criollo como “Vaporón”  y descompone toda la “puesta en escena” del velorio.  Inclusive; como consecuencia indeseable, destruye la cara de circunstancia que tanto nos costo lograr. Por lo tanto señoras: RECATO
. 

3) este consejo es para el deudo o familiares más cercano. A ustedes les esta permitido todo: llanto; aullidos; caídas en el suelo; desmayos, sofocones y pare usted de contar. Lo que les estad vedado; prohibido; negado; abolido, suprimido; es la expresión: ¿PORQU
É A MI SEÑOR; PORQUÉ A MI? ¿Qué tiene de malo tal expresión? se preguntaran ustedes. “Es algo muy normal” acotaran los otros. Pues no. Definitivamente, no. Cuando usted aúlla a los cuatro gritos que porque le pasa esa desgracia. Esta dejando en el aire un complemento de la frase que la gente entiende como: ¡! ¿PORQUÉ A MI SEÑOR; Y NO A ELLOS?!! ¿Lo entiende ahora? Sabemos que usted no quiso decir eso, pero así lo entiende la gente. El “ellos” ambiguo de sus aullidos se convierte en ellos; los que están presentes .Esta metida de pata le puede traer consecuencias indeseables: la gente puede perder la cara de circunstancia que le costo lograr. Se volatiliza el respeto por usted y lo que era un sitio de recogimiento se convierte en una gallera donde la gente solo comenta lo del matrimonio de Maria Isabel con el tenista o de si Arango esta en condiciones para jugar en la vinotinto.

4) La parte mas incomoda de estos rituales es lo que vamos a decir al momento de “dar” el pésame. En esto me confieso sorprendido y estupefacto. Las nuevas tendencias (minimalismo) han impuesto una parquedad y sequedad, a la hora de encarar al deudo que ya se instalaron en las salas velatorias, los respectivos psicólogos que se encargan de asistir (por un precio módico) al deudo y familiares. Sabíamos todos que existía  una variedad de palabras para enfrentar este momento (pésame); ninguna era realmente efectiva ni lograba transmitir lo que no sentíamos. Pero allí estaban como muletas mortuorias. Ahora la moda que viene del imperio –escueta, inocua, sencilla, pragmática – recomienda decir: “NO HAY PALABRAS”  Eso es lo único que se le dice al deudo bañado en llanto. Imagínense ustedes la perplejidad del deudo que solo esperaba cualquiera de las formulas rituales para desgajarse en aullidos, berridos, soponcios y que usted le venga a decir (con alevosía y premeditación): “NO HAY PALABRAS”  Pues se quedara con un palmo de narices. Sin atinar ha que decir o responder. Sin poder gritar o llorar o gimotear. Si usted confirma aquello; pues no hay más nada que añadir. Y si usted, en el colmo de la rebeldía dice que: “Si hay palabras”; todos se le quedaran mirando esperando a que usted las diga. De esta forma vil se le arrebata la iniciativa a alguien que además de perder  a un ser querido; no puede expresarlo de ninguna manera pues: NO HAY PALABRAS.


Tomen estos humildes consejos como un aporte de, mí para ustedes, ante un eventual óbito que mas temprano que tarde les tocara enfrentar.


PD:
pronto estará en los estantes de las más prestigiosas librerías mi obra: LA HORA NONA. Resérvenla antes de que se agote.
 

pabloarape@yahoo.com


Bombillos (2)

Por: Pablo Arapé A.

 

 


 01-05-07

Escribo estas líneas por petición expresa de Antonio, mi vecino. El leyó mi anterior “bombillo” y se acercó para recomendarme de buenas maneras (estaba arrechísimo) que relatara el cuento completo sin soslayar nada. Creí prudente seguir su consejo y aquí esta el relato con las cosas que omití por no considerar importantes.

  

Les dije que cambié todos los bombillos de la casa por los que me ofreció, gentilmente, el Gobierno. Inmediatamente llegaron a mi casa una multitud de gente conocida – al principio – y luego un tropel de extraños. Al comienzo  fueron mis vecinos Chavistas que me felicitaron y se dedicaron a mirar a los bombillos a y manifestar loas al gobierno y ditirambos al Presidente.

Luego se presentaron los vecinos que están en la oposición con un petitorio para que abandonase el barrio: “por traidor” dijeron; y seguidamente voltearon sus rostros a los bombillos  profiriendo insultos e imprecaciones al régimen. Para mi  era muy gracioso observar a gente sencilla y normal, arrastrada al paroxismo de lo irracional por motivos políticos. Sin embargo me vi  obligado a reglamentar el asunto: para evitar batallas campales y males mayores en la comunidad, otorgué a los de la  oposición permiso para venir a mi casa en horas de la mañana y tarde  - todos eran desempleados – para  dar rienda suelta a su ira. De igual forma cedí las horas de la noche para que los Chavistas – todos trabajaban – pudieran desatar sus cánticos de alabanza.  Insisto; era la mar de cómico observar a toda esa gente mirando a los bombillos y riendo o despotricando, según su tinte político.

 
Todo marchaba muy bien. A mi mujer y a mi no nos estorbaba la multitud, pues la mayoría eran vecinos y con los desconocidos entablamos amistad. Claro; era incómodo conversar con alguien que constantemente miraba  hacia el techo. Pero todo es costumbre. No obstante, los hechos que precipitaron los acontecimientos, vinieron de parte de mi familia más cercana: mis hijos. Tengo cuatro (4) hijos: dos hembras y dos varones. Ellos tomaron la presencia de tanta gente mirando al techo como lo que era… un circo. Pero andando el tiempo comencé a notar ciertas actitudes que me llenaron de alarma. La otra noche, mi esposa, les ordenó apagar el televisor e irse a dormir. Una de mis hijas miró a mi mujer y masculló:


  Estamos en una tiranía.

 Me hubiese reído a no ser por que mi otra hija le contestó:

 El que no se sienta contento… ¡qué se vaya! Mis hijos varones se alinearon con sus hermanas.

 De modo que en mi casa existe un micro cosmos de lo que es el país- pensé.

 
Pero la cosa no paró allí. Al recoger las notas de los muchachos notamos que dos (varón y hembra) sacaron horrorosas calificaciones. Mientras que los otros dos (varón y hembra) fueron sobresalientes. Primera vez que sucedía tal cosa. Pero los que nos llenó de terror a Torcuata – mi mujer – y a mí fue lo que les cuento a continuación: los que salieron bien se burlaban de los

otros riéndose y escarneciéndoles.

 Ja ja, ¿No les da pena esas notas tan “escuálidas”?  Mi papá y mi mamá – continuaban –  como castigo les van a cerrar su “medio de comunicación” entiéndase TELEVISION. Ja, ja, ja.

Estas palabras enardecían a mis otros dos hijos. Chirriando los dientes de rabia – ellos – les contestaron:

 Y ustedes que están con el proceso ¿no es una ofensa que sus notas  sean  todas ¡AZUL; AZULITAS!?-  Allí ardió Troya. El bando oficial no  quería  verse ligado a nada que fuese o pareciese de color  azul. Y  el otro sector,  de igual manera, pero con el rojo

 
Mis cuatro hijos son adolescentes y PRE adolescentes por lo cual Torcuata y yo estábamos angustiados. Ellos respondían a las palabras y actitudes que  veían en  nuestros visitantes.

Decidido a cortar por lo sano les enviamos – como expliqué con anterioridad -  a casa  de sus tíos con la intención de liberarlos de este ambiente maligno. Esta es la parte que omití en mi anterior relato: Bombillo. ¿Verdad que es irrelevante y carece de interés?  

pabloarape@yahoo.com


Bombillos

Por: Pablo Arapé A.

 


 

 

     02-04-07
 

Vivimos en el mundo del surrealismo. No debo ni un solo recibo de la energía eléctrica y… vivo a oscuras. No es solo eso. Tampoco puedo hablar; y no me hagan subir el tono de voz. En eso me va la vida. Si se están quietos y callados les contaré ¿estamos?     

          

Un día cualquiera, llegaron a mi casa un grupo de muchachos con una propuesta insólita: “Señor; venimos a cambiarle sus bombillos por estos (enseñan los bombillos) que consumen menos corriente.”  Disculpa – le dije interrumpiendo su perorata – pero no tengo dinero para hacer ese negocio que tú me propones. “Señor – continuó el mozalbete con cara de fastidio – es completamente gratis.

          

Gratis es una palabra que mueve montañas, derrite sospechas, desmorona argumentos, insita complicidades. A todas esta, ya el muchacho había explicado que era un plan del gobierno y no se cuantas cosas mas. Yo, como buen clase media, pensé: Nunca he podido sacarle nada al gobierno. Ni un carguito. Ni una embajada, Ni una sola canonjía; y ahora, de golpe y porrazo, ofrecen ayudarme con el recibo de luz que me esta matando. !NO FALTABA MÁS, grité,  ADELANTE CON EL AHORRO ENERGÉTICO! En un santiamén los nuevos bombillos (32) estaban instalados. De inmediato quite la trampa que tenia en el medidor para ahorrar energía y seguí recibiendo correos por Internet.

        

No habían pasado 5 minutos cuando sonó el timbre. “Deben ser los muchachos de los bombillos”,  me dije.  “Debería pedirles algunos por si se queman los otros”, pensé. Pero no Era mi vecino Antonio. !!Qué hubo, Antonio, que te trae por aqui!! Antonio se retorcía de espanto y gesticulaba con horrorosas muecas de miedo. Tomándome del brazo y poniéndose el dedo índice en la boca, me arrastró hacia fuera de la casa. “Calla insensato” murmuraba. “Me vas a delatar necio”. Pe…pero ¿ qué pasa Antonio? De nuevo volvieron las muecas de espanto. Demudado, líbido, infartado, asertó a mascullar: cá -  lla -  te. !!! Qué nos están grabando !!!  De repente sentí miedo. ¿Qué podía ser tan espantoso que intimidara a Antonio así? Miré hacia los lados y, bajando el tono de voz, pregunté: ¿Dónde, quién, cómo? . Antonio, apunto de sufrir una apoplejía, miraba a los bombillos con terror. !!ALLÍ, ALLÍ!! Chillaba lleno de espanto. !!¿Dónde, dónde?!! Preguntaba yo, lleno de frenética ansiedad. !!!!En los bombillos!!!.  !!!EN LOS BOMBILLOS!!!.

         

En ese momento, les confieso, no sabia como reaccionar. ¿Era broma? ¿Droga quizás? Antonio se caracterizaba por ser un hombre serio. No fumaba ni bebía. Padre ejemplar. Cinta negra y 1,95 de estatura. Católico practicante. Presidente del condominio. Ejemplo constante para todas las mujeres de la urbanización  (“Porque yo no tuve la suerte de que un hombre como Antonio se fijara en mi”) era el látigo que atizaban nuestras esposas en contra nuestra. Pero ese hombre yacía aterrorizado; postrado en el suelo; con el rostro desencajado y demudado. Intimidado, arredrado, atemorizado, acobardado, apocado, amilanado. “Antonio” le dije con suavidad. “Todo se arreglará”  “Los nervios son otra enfermedad cualquiera”

         

Me miró con rabia. Sin alzar la voz; pero con furia, espetó: “No te das cuenta – estúpido – dentro de esos bombillos hay diminutos aparatos que graban todas nuestras conversaciones”  “ El gobierno” “ES EL GOBIERNO” dijo.  Con un hilo de voz pregunté ¿y para qué? Para saber que pensamos. Para espiarnos, contestó. Para intimidarnos, añadió. ¿Dentro de los bombillos? pregunte incrédulo.  !!!CLARO QUE SI!! Es lo último en tecnología . Pero Antonio, le dije un poco mas repuesto; simplemente... los quitaré. !!!!NOOOOO!!!! Chilló !!!NOOOO!!! También tienen cámaras. Si los quitan, vendrán por ti. Jamás podrás volver a comprar en Mercal. !!!NOOOOOOOOOOOOOOOO!!!! Esta vez fui yo el que grité. Pero; !!!QUE HAGO!!!. Antonio, con aire de complicidad, arrimando su boca a mi oreja; deslizó estas palabras. “NO – LOS – Prendas – Jamás”

        

Mi vida ha cambiado desde entonces. Mi casa vive en una perenne oscuridad. Nuestras conversaciones solo se refieren a lo bondadoso que es el régimen. Nuestros hijos los enviamos a vivir con sus tíos para evitar alguna metida de pata. Nuestra vida se va en mirar el techo; hacia donde están los bombillos. Nos vestimos y desvestimos en un tinglado que esta anexo a la casa. Mi mujer tiene terror que la observen  desnuda por los bombillos porque. “Estoy muy gorda; parezco una vaca” dice. Ahora nos bañamos vestidos.  Ya desarrollamos una especie de tic, porque constantemente miramos al techo. Dejamos de hacer el amor porque uno de los goces de mi mujer era observar – a la luz de los bombillos -  “lo bien dotado” que estaba por la naturaleza.   Aunque ustedes no lo crean, nuestra casa se la pasa llena de gente que recita, canta y entona loas y ditirambos al régimen, mirando a los bombillos.

 

He pensado, seriamente, en vender la casa. Sin embargo, solo me detiene el pensar que: ¿en qué otra casa voy a pagar cinco mil Bs. ( 5000) de luz?

     

pabloarape@yahoo.com


Internet (2)

Por: Pablo Arapé A.

 

 


 30-01-07

Pues, si. Les decía (en la anterior entrega) que facilitaría un ejemplo de “cadena” para las personas que quieran lanzarse al proceloso mundo de “Creador de cadenas” sin tener experiencia.  Sin más, vámonos de ejemplo: Amigos (as) me encontraba abatido por la derrota de  de Rosales, cuando me llegó esta cadena que cambio para siempre mi vida: ante el triunfo apocalíptico de Chávez, solo nos queda irnos del país. Un lugar en el imperio sería lo más adecuado. Pero para los que no tengan recursos económicos para huir solo queda templar el espíritu de resistencia; para este fin debes realizar estos ejercicios: antes de acostarse y al levantarse de la cama, repetir ochocientas veces (800) ¡Dios mió! – my God - ¿Qué nos pasó en las elecciones? Con esta sencilla rogativa  fortalecerás el alma. 2) debes correr y buscar a la persona que te inscribió en el programa de la “negra” para suplicarle y, hasta amenazarle, si no te borra del registro. Dile que tú siempre has sido racista y no quieres nada con negros y menos con negras. Puedes añadir  que algún hijo de perra te dio burundanga, para anularte la voluntad, y que te envió a inscribirte en…”La negra”. Con este ejercicio conseguirás potenciar tus habilidades histriónicas que te harán mucha falta si no consigues que te borren de esa lista “negra”.  3) Para terminar; le donaras a los pobres toda las horribles franelas y camisas de color  azul y blanco que compraste; procurando remplazarlas por franelas y camisas de color “rojo, rojito”. Estos consejos te traerán sana paz pero para conseguir que Chávez se marche en el 2012 (o que Rosales llegue) tienes que enviarle esta cadena a diez (10) o quince (15) personas para continuar la mesma. Recuerda; la cadena no debe romperse. Si eres hijo de mala madre y haces caso omiso de esta cadena; rompiendo la misma; tendrás que atenerte a las consecuencias. Fíjate lo que le paso a varias personas que ignoraron el poder de la cadena: A Gerardo Castillo lo pusieron preso los militares del plan republica porque – el día de las elecciones -  no mostró la cedula sino “la negra” A Fortunato Hernández (anti Chavista) todos los días, Guillermo Meléndez (Chavista), le saca la lengua y le dice: “lero, lero, rojita, rojita”. Si no quieres sufrir estos tormentos del averno…NO ROMPAS LA CADENA.

                                                                                      

Existen otro tipo de personas que colonizan la red y son los que para este estudio yo he llamado “Los pornógrafos”  Por cada “seráfico” hay cien millones (100000000) de pornógrafos. Los correos pornográficos conllevan una curiosa consecuencia. Nadie; pero nadie, se arrecha porque le manden un correo de estos; cosa que si sucede con los correos “seráficos” y “cadenas”.  Estos personajes (pornógrafos y pornógrafas) son muy peculiares, pues invariablemente cumplen con estas reglas: 1) envían pornografía a casi todo el mundo con el intrigante resultado que estos correos son re – enviados a otras personas sin  exigirlo, ni estar amedrentando  con terribles castigos como en las cadenas. 2) los correos pornógrafos  son clasificados con equis (x) según una escala particular de la retorcida mente que envía el mensaje. Una “x” clasifica como  mensaje  “light”. Dos “x” clasifica como excelente. Tres “x” clasifica el mensaje como lo máximo y si estuviese permitido clasificar con colores, los triple  “x” se conocerían como “rojito; rojito”. 3) No contento con las imágenes que envía y de clasificarlos con “x” – el pornógrafo – se da a la tarea de comentar el material y añade antes de las “x” su libidinosa opinión, ejemplo: ¡muy bueno! “x”. ¡Qué mamacita tan rica! “xx”  ¿!como le quedaría el ojo?! “xxx”.Esta perversa manía de clasificar los correos pornográficos les ha traído fama a varios personas; pues son reconocidos – en el circuito porno – como verdaderos conocedores y sus correos están considerados como “bocati di cardinale”   

A continuación yo debería, como en las cadenas, dar un ejemplo de cómo se hace un correo pornográfico; pero debo confesar mi ignorancia en la materia. Jamás  he recibido, y yo nunca he enviado un correo de tales características; por lo cual, les debo el ejemplo.

 

“Seráficos” y “pornográficos” son una plaga pues te envían su material sin que lo solicites.  Y si les dice que basta ya… Te envían el doble. Sin embargo, la red es un sitio democrático y relajante; además: la vida seria muy triste sin los “seráficos” y “pornógrafos” ¿no lo creen ustedes así?   
 

pabloarape@yahoo.com


Internet (1)

Por: Pablo Arapé A.

 


 

 

   19-01-07

 

Pues, si. A pesar que soy de la edad de piedra, tengo mi correo electrónico y de vez en cuando y de cuando en vez; navego por la “red”. Créanme;  no deja de causarme asombro el invento llamado Internet. Me imagino en la Carora de los 70 con un recurso como ese. Que de cosas no hubiese hecho. Pero sigamos en el presente. Como persona que no termina de habituarse a Internet, la miro y admiro con respeto y fascinación. Y también con curiosidad. Como toda moda, invento o novedad, la “red”  fue y esta  colonizada por un variopinto grupo de personas. En Internet podemos encontrar lo más sublime acompañado de lo más pedestre y ordinario. Es muy rica y variada la fauna que puebla la “autopista de la información” sin embargo – hoy – solo me referiré a dos especimenes  que pululan en el ciber espacio.

   

Para empezar debo aclarar que no pertenezco a ninguno de los dos. Y si digo mentiras; que me salga el diablo Bush acompañado de su peculiar olor a azufre. Aclarado el punto; continuemos: Para los cínicos, el primer grupo podría clasificarse como santurrones o beatos. Pero como esta es una investigación seria le daremos el nombre de Seráficos. Los seráficos son un grupo numeroso. De quien menos pensamos resulta que es un seráfico. Este grupo se especializa en enviar correos que tienen como tema  a Dios, la amistad o algún derivado (cadena) Es imposible leer alguno de estos correos sin sentirse tocado por la gracia divina. Los e mail que envían los seráficos son verdaderas obras de arte en su presentación. Algunas exquisitas, que a no dudarlo, serán consideradas con el pasar del tiempo, verdaderas joyas visuales. A pesar de su complejidad, no es tan difícil elaborar un correo seráfico. Siga mi consejo: escoja imágenes del amanecer o el atardecer, pero ojo, estos paisajes deben tener grandes nubes BLANCAS en formaciones llamadas cúmulos. No creo que usted sea tan entupido como para poner nubes negras, cargados de tormentas, granizo o nieve para referirse a la amistad, la hermandad del hombre, el amor o la religión (la que sea) Estos cúmulos deben ser el centro de un paisaje marino – no equivocarse – !!!PAISAJE MARINO!!! Jamás será un paisaje terrestre o lunar. ¿Por qué? ni idea. Confórmese con saber que será un paisaje… marino. Algunos tienen una delgada franja de tierra con una solitaria palma o cocotero. Este paisaje será usado para abrir o cerrar el mensaje. La siguiente imagen debe sustentarse con   figuras de niños Ningún mensaje que se respete tendrá valor si no esta acompañado de caras de niños. Los rostros de infantes  deben exhibir radiantes sonrisas. Si son de bebés… mejor. Yo creo que estas imágenes se originan  en el imperio porque nunca  he visto, en estos mensajes, niñitos negros; mestizos; mulatos; cuarterones; zambos; tres cuartos o cualquiera variante del color oscuro. Pero continuemos: seria imperdonable si no añadiera cachorros de perros con ojos grandes. Inclusive de león. Pero jamás de los jamases se le ocurra el tercer mundismo de insertar un cachorro de pantera (recuerde que lo oscuro está execrado).

Esta permitido las figura de ancianos. Una pareja. O un grupo de ancianas, pero nunca de ancianos (hombres) solos.  Jamás he entendido el porque de esta segregación. Animado por conocer el origen de la misma, contacte a mi amigo el sociólogo Nelson Fréitez, ávido de razón. Nelson –  amablemente – me refirió una complicadísima explicación que el inmediatamente, al contemplar mi cara de idiota, dio por descontado que no había entendido nada. Seguidamente, en un tono mas pedagógico, inquirió si recordaba la canción que habla de un caimán que se va para Barranquilla, comiendo pan untado con mantequilla. Yo jamás escuche tal canción y, en verdad, me parece absurdo ese estribillo de un  caimán comiendo pan untado de mantequilla. Para no torcerle la buena voluntad a Nelson, le dije que sí conocía la canción. Seguidamente, con cara de malicia, refirió que la canción tenía otras estrofas donde una “vieja y un viejito” eran “protagonistas” y más aún el viejito y que por “esa” razón no se ponían a viejitos solos. Por la expresión maliciosa de Nelson, deduje que debe existir algo de inmoral o libidinoso en la conducta del “viejito” de la canción. Por si las dudas… no pongan ningún viejito solo, y menos, caimanes – que se van para Barraquilla - comiendo pan untado con mantequilla

 

Concluido lo de las imágenes viene la parte más peliaguda: el mensaje. Cualquiera escoge imágenes, le da un cierto orden y le añade efectos de “cortina” “barrido” “disolvencias” “encadenados” y muchos otros. Pero el texto es harina de otro costal. El mensaje escrito no puede desmerecer a las imágenes artísticas. Yo no me considero ”facurto” para dictarles un  texto. Lo que puedo hacer es aconsejarle sobre el contenido. Si el tema trata sobre el amor y desprendimiento de la madre - es obvio - que todo ditirambo será poco. No importa si su madre (la de usted) lo abandono  en un pote de basura cuando tenia un día de nacido. Usted debe ensalzar el espíritu de sacrificio de la madre. Si su madre (la de usted) consideraba que la botella estaba por delante de sus hijos; entonces, es su deber glorificar la templanza y continencia de las madres. Si sus amigos son una cuerda de borrachos licenciosos impenitentes, escorias de la humanidad, usted debe cantar a la amistad como regalo de Dios donde se unen el sacrificio desinteresado con la bienaventuranza. Si su padre (el de usted) huyo de la casa, cuando todos estaban pequeños, por la mesonera del bar de la esquina;  es su deber,  entonar cánticos por el amor paternal, como ejemplo de rectitud moral.

   

Estos seráficos, quieran o no, terminan enviando lo que es el terror de todos en la red… las “cadenas” .Estas “cadenas” son la versión moderna del infierno.  En esta modalidad (la cadena) descubrimos la faz perversa del seráfico. La cadena es mucho más parca. No tiene hermosos paisajes ni citas rimbombantes. Es un relato sencillo; despojado de toda pretensión literaria; donde el narrador (seráfico)   nos relata un echo extraordinario que el realizo – y por lo cual -  fue bendecido con premios y dones generalmente en metálico. El seráfico te brinda la oportunidad de que tu compartas esta dicha si le envías la misma misiva a diez (10) quince (15) o más personas. Pero aquí viene lo siniestro del caso. La cadena viene acompañada de una serie de terribles castigos para quien no la continúe  Aquí es donde está lo perverso. ¿Por qué el seráfico si es nuestro amigo o amiga, nos amenaza con semejantes plagas?  ¿Qué arrastra al seráfico a pasar de mansa oveja  a terrible león? ¿Si esta cadena significa el éxito inmediato; porque aterrorizar con castigos tan horripilantes como éstos?: Chávez  hasta el 2030; los discursos de Rosales;  recapturaran a Ortega en… otro bingo;  desaparecerán el “oso” y la “catira”; si no continuamos la cadena. ¿Porqué amenazarnos?   Misterios de los misterios. Nadie lo sabe. Y si se le pregunta a un seráfico… te miran como si uno fuese un miserable coleóptero y asumen un silencio glacial.

 

Pero no todo puede ser teoría. Sin ser un conocedor en la materia, me atreveré a darles un ejemplo – de mi propia inspiración – para graficar lo que digo y también, para ayudar a algún neo – seráfico que desea dejar su impronta en la red. Sin embargo; el ejemplo, será para la próxima semana pues en este momento debo enviar treinta (30) cadenas con carácter de urgencia. Chau…


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Nuevo

Por: Pablo Arapé A.

 


 

 

    03-01-2007

P
ues si. Es indudable que la modernidad hace más llevadera la vida. Para prueba de esto esta un ejemplo entre muchos: el celular (o teléfono móvil, como dicen los españoles) Después de la Biblia este es el mejor invento: cómodo, eficiente, barato y moderno. Sin embargo, como todo lo  fabricado por el hombre… no es perfecto. El celular, pese a su pretendida inocencia, es el culpable de mis desgracias.

   

Con motivo de la inminente llegada del fin de año, me apreste, como todo el mundo, a manifestar los deseos de rigor de año nuevo. Desechadas por obsoletas las tarjetas de navidad y obviado Internet por un ataque agudo de pereza; elegí el celular como vía para manifestar mis buenos deseos. Sin embargo, en un arrebato de pedantería, no quise enviar los insípidos e insulsos mensajes tradicionales. Debería ser algo preciso, conciso y breve. Después de mucho meditar… parió el cerebro: QUE DISFRUTES TU AÑO NUEVO; MUCHO MAS QUE EL ANTERIOR. Estaba perfecto. Era lo suficiente ambiguo como para satisfacer a todo el mundo. Si el año anterior fue malo; la fórmula “mucho más”, dejaba en claro el deseo de mejoría. Y si había sido bueno pues; tanto mejor. Lleno de complacencia por mi agudo ingenio; envié los mensajes.

        

El primer indicio de que algo andaba mal   surgió cuando no recibí, los respectivos buenos deseos de vuelta a mis mensajes. Intrigado contacté a mi amiga Zulma Bermúdez, en Valencia, quien solo dijo “estúpido” y cortó la comunicación. Dilcia Betancourt, en Miranda, ni se dignó a hablar; solo apagó el celular. Alarmado intenté con mis amigos: Gerardo Castillo amenazó con pisarme un pie. Fortunato Hernández juró que dedicaría dos horas de su programa de radio a hablar mal de mi. José Rafael (Lerú) Silva prometió anular todas las pólizas de seguro que tenia con él. Franklin Piña me quitó el saludo. Dilcia Álvarez de Castillo prohibió que se me vendiese ricota. Luís Arispe me ofreció trabajo en uno de sus parque de diversiones. “Lula” Alvarado  deseo  que me ahorcaran pero por las partes púdicas. Mauricio Zapata amenazó con probar en mi la carabina 30 30 que le trajo el niño. Desesperado ante tanto odio contacté con Nelson Freites  de quien no había recibido amenazas. Nelson se apiadó de mí y seguidamente, mirándome como si fuese un protozoo, pasó a explicarme.

– Pablo; siempre te lo he dicho: cuando quieras valerte de cualquiera de los inventos modernos; busca la ayuda de tu nieto de cuatro años que es mas listo que tú.

No sin cierta molestia pregunté:

– Pero Nelson, ¿qué fue lo malo que hice? La mirada de piedad se acentuó y, seguidamente explicó.

– Por cosas del imperio – que tu no entenderías – la decimoséptima letra del alfabeto pierde la nubecita esa que tiene arriba con forma de ese acostada  y de ser  Ñ; pasa a ser N. Horrorizado comprendí la gravedad de mi error. “Que disfrutes tu “ANO ” nuevo, mucho mas que el anterior.  Demudado; lívido; desencajado y angustiado desee que me tragara la tierra. Pero no tanto por la perdida de mis amigos y amigas; sino porque el mensaje también se lo había enviado al…cura Betote!  
 

pabloarape@yahoo.com


Navidad

Por: Pablo Arapé A.

 


 

 

30-12-06 


Pues si; salí  de Carora un día de navidad hace 20 años. Tenia que hacerlo. No podía lograr nada allí. Mi ambición me arrastraba a probar fortuna en otros países. Ahora lo he logrado todo: Fama; riquezas; honores. Me he realizado. Sin embargo – en fechas como esta – una pregunta se vuelve recurrente. ¿Qué sucedería con mi mujer y con los tres hijos que deje atrás?

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Pues si; en fechas como esta; una pregunta se vuelve recurrente. ¿Qué sucedería con aquella basura que me abandonó a mi y mis tres hijos en una fecha como ésta? Aunque después desecho el pensamiento. Gracias a aquello me vi forzada a sobrevivir. Luché con la vida – a brazo partido -  y hoy; 20 años después,  puedo decir con orgullo que  mis hijos y yo triunfamos ante la adversidad

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Pues si; todo es alegría y felicidad como debe ser en una fecha como esta. Una buena cena de navidad. Mi esposa los niños y yo, estrenando ropa. El árbol colmado de regalos. Los abuelos y mis suegros sentados a la mesa. ¿Qué más puedo pedir? Cuando estemos cenando, en mi pensamiento, daré gracias al altísimo por permitir que todo se diese como lo planee. Sin tiros. Sin derramamiento de sangre. Sin victimas. Y – muy importante – un buen botín. Todo un clásico asalto a un banco. Cuando sean las doce saldré a la calle y gritaré ¡FELIZ NAVIDAD!

 

pabloarape@yahoo.com


Nulo

Por: Pablo Arapé A.

 

 



    20-12-06

Pues, si: café, aceite, huevos, azúcar, leche, mantequilla, carne, pescado, arroz, mortadela, harina, pastillas para la tos, el dolor de cabeza, la diarrea, malestar estomacal, aspirinas, papel sanitario, espagueti, queso, salsa de tomate, atún, sardinas y un largo etc. mas. ¿Vacaciones; guerra civil; deslaves; terremotos; huracanes o la furia de la naturaleza? Pues… no. Algo más sencillo pero quizás más devastador. “Elecciones 2006 en Venezuela”. Si. No pongan esa cara de asombro y escepticismo. Lo que en otras partes es un sano ejercicio de civismo, sin ningún aspaviento, es acá una verdadera ordalía. Con mucha pena debo admitir que mi nevera se llena cada seis (6) años; en tiempo de elecciones Y es que  la mitad de los Venezolanos pensamos que la otra mitad saldrá a asesinarnos si no les favorecen los resultados. Demás esta decir que esa otra  mitad teme que seamos nosotros los que salgamos a asesinarlos por las mismas causas. Pienso que todo esto es una conspiración de la laboriosa comunidad china que echa a rodar la “bola” para tener pingues ganancias en sus supermercados. Sin embargo, estas compras, las estoy haciendo un día después de las elecciones y todo gracias a mi enorme bocota. Les cuento antes de morir. Luego de los resultados, la calle Carabobo – donde vivo – se llenó de gente jubilosa por el triunfo y, en la otra cara de la moneda, por gente apesadumbrada y triste por la derrota electoral. Debo advertirles que estoy hablando de pacificas familias; honestos y laboriosos trabajadores. Personas que siempre han vivido allí, con 20 0 30 años de residencia y tal vez más. Sin embargo el clima era tenso. Por un lado; felicidad extrema. Por el otro; resentimiento y rabia. Yo intuía que cualquier cosa rompería  el delicado velo de la convivencia pacífica. Y así fue. De repente; no se sabe quien; hombre o mujer aulló:


– ¡Fraude!


Seguidamente,  sin mediar palabra, se desató una feroz batalla campal. Yo no podía limitarme a ver, de brazos cruzados, semejante horror. Como pude y exponiendo mi integridad física  llegué al centro de la contienda y en un esfuerzo sobrehumano grité:

 

– ¡Basta, ya!  


No s
é como pero por un instante dejaron de combatir.


– ¡No les da vergüenza!  les grité.

 

–  Mírense, ¡parecen cavernícolas! ¿Acaso estamos en Irak? ¿O dios nos castigo y nos envió a Afganistán? ¿Acaso somos servios y croatas?

 

Ante mis palabras hombres, mujeres y niños dejaron de combatir. Ancianos y ancianas; primos, hermanos, cuñados, suegros, yernos, nueras; abuelos y abuelas se miraron a los ojos con vergüenza bajando los brazos en actitud de rendición. Entendí que ya los tenia en la olla (como se dice vulgarmente) Con eso seria suficiente para imponer la paz. Pero el que nace para martillo del cielo le llueven los clavos. No contento con haber detenido la batalla campal quise cerrar con broche de oro mi hazaña cuando  la soberbia me cegó.

 

– ¿Acaso ustedes me han visto repartiendo golpes? Les lancé en cara lleno de estúpida fatuidad.

 

– Yo también ejercí el sagrado derecho del voto y no me caigo a piedra con nadie porque gané o perdí.  Ya estaba listo. La masa (mis vecinos) estaban apunto de llorar. Pronto se abrazarían pidiéndose perdón unos a otros cuando una voz – que debió ser la del Diablo (Bush), preguntó.

 

– Y usted señor Pablo, ¿por quién votó? La pregunta era una trampa mortal, pero ya obnubilado por mi papel de héroe  y henchido de estúpida vanidad, contesté – automáticamente – y sin pensar:

 

–Yo voté nulo.

      

Todavía no recuerdo bien los acontecimientos, pero creo que fueron como les narrare a continuación; sin embargo, me permitiré un ejercicio pedagógico. El voto nulo es una conquista de muy reciente data. En 1925  Otto Friedich y Caspar  Runge fueron masacrados en Alemania por una multitud enfurecida ante su pedido al parlamento alemán de instaurar el voto nulo en las elecciones. Necmetin Ciller en Turquía purgo condena de 20 años por abogar por el voto nulo como expresión de opinión democrática. Aquí en Venezuela se puede estar con Dios o con el Diablo o con ambos a la vez  pero jamás en medio. Y como esta la situación yo seré el primer mártir por ejercer el derecho… corrijo: por proclamarlo. Pero sigamos: Como en la fabula del gallo y el zorro,  había cerrado los ojos (para saborear el supuesto triunfo moral) cuando contesté: “yo voté nulo” Enseguida se hizo un silencio mortal. Todos los cobardes tenemos un séptimo, octavo y noveno sentido que nos advierte del peligro. Inmediatamente todos ellos  accionaron las luces rojas que indican la proximidad del desastre. En mi prepotente actitud, había violado el primer mandamiento del voto nulo: “jamás decir que se voto nulo” Lleno de estulticia olvidé el segundo mandamiento “si es del gobierno, quien pregunta, decirle que se voto por esa opción y si es de oposición igual” en ese momento abrí mis ojos. Los vecinos que segundos antes hubiesen dado su vida por mi, ahora… querían arrebatármela. Todos me miraban de una forma brutal. Rápidamente comprendí que necesitaba tiempo para poder zafarme de tan incomoda situación. Mientras retrocedía les hablaba: “El voto nulo es de sociedades civilizadas”  Una voz salió de la compacta masa:

 

– ¿Es que acaso no le gustaba mi comandante?

 

– No se trata de eso - alegué.

 

– Se trata de un derecho que no emite opinión a favor o en contra de algún candidato.

 

Seguí retrocediendo intentando escapar. De la masa una voz o casi chillido de mujer me espetó:

 

– ¿Acaso es racista; tiene algo contra la negra? “El voto nulo está por encima de prejuicios sociales o raciales- grité.

 

Pero nada los pararía. Ya no eran los pacíficos vecinos de la calle Carabobo que saludaban y compartían todo entre si. Ahora solo eran una turba que no podía ni quería  razonar. Ya tenía la espalda contra la reja de mi casa. Imposible retroceder mas. El final se acercaba. En ese instante les grité, señalando a otro lado.

 

– ¡¡¡Allá va; ése es el culpable!!!  

La masa enardecida, como un solo hombre, volteó a mirar; instante que aproveche para saltar la verja de mi casa; abrir la puerta y cerrarla detrás de mí. La multitud se abalanzó contra la puerta y la hubiesen derribado sino fuese por que alguien llegó corriendo anunciando que el Presidente se dirigiría a la Nación. La poblada se dispersó en busca de sus casas; momento que aproveche para salir y efectuar compras nerviosísimas, convocar al ejército, marina y aviación; bloquear puertas y ventanas, llamar por teléfono a mis amistades y familia para despedirme porque no lo duden; ellos volverán. Y ahora los dejo. Debo seguir inventariando a ver si no olvide nada: sopa de sobre, enlatados, refrescos, pilas para la linterna, revistas, planta a gasolina…

pabloarape@yahoo.com


En memoria de José A. Delgado

Rutina

Por: Pablo Arapé A.

 






 

 

 

 


 

07-12-06

Pues, si: Viajé a la India y luego al Tibet, como los Beatles, en busca de la felicidad. En el Tibet todos se referían al santón: Wcoelo Asmolgamez, como  poseedor de la verdad y de la suprema sabiduría. Antes de continuar, déjenme aclarar,  detesto  subir montañas. Jamás me gustó. Pero como suele suceder, siempre tengo alguna montaña monte o montículo que escalar en mi aburrida vida. Cuando fui “boy scout”   - bajo la guía  de el padre Juan B Pérez Altuna -, invariablemente nos toco escalar el cerro que estaba al pie de nuestro campamento. Todos mis compañeros lo disfrutaban  y gozaban una y parte de otra. Yo, en cambio, lo hacia con arrechera; maldiciendo todo el camino tanto de subida  como  de bajada.  Esta explicación es para que entiendan lo que sucedió a continuación. Cuando  pregunté donde ubicar al santón  sentí temor. Imagine que la respuesta lo situaría en una montaña inaccesible. Y lo más probable – con mi buena suerte – es que fuera en los Himalayas. Con un hilo de voz pregunté:

– ¿Dónde puedo encontrar al santón?


– En Nancha Barwa; la montaña –  fue la respuesta.


Sonreí aliviado. No era el Everest de 8000 MT de altura. Lo que desconocía es  que el pico Nancha Barwa media 7756Mt. Había caminado descalzo desde Carora al Tibet (el techo del mundo) en busca de la felicidad y no podía echarme atrás. Yo no “arrugaría”. Armado de valor y echando sapos y culebras empecé a escalar. A medida que ascendía pensaba: ¿Por qué todos estos santones; gurús; yoguis, se encuentran en sitios inaccesibles; minados de precipicios; poblados de alimañas; a temperaturas extremas? ¿Por qué – piénsenlo bien – no pueden ejercer sus funciones desde un centro comercial o “MALL” como decimos ahora? ¿Es que acaso la sabiduría  no sería  igual? Seguía pensando en esto cuando, inadvertidamente, pise mal y caí montaña abajo como unos 1500 mts. Después que terminé de sacarme del cuerpo todas las tunas que arrastre en mi caída, retomé la subida, pero esta vez con la firme intención de matar al santón en cuanto lo tuviese enfrente. Luego de 24 horas consecutivas de escalar llegué a la boca de una cueva. El olor que partía de allí era nauseabundo. Cuando intenté retirarme del sitio, ¡¡escuché una voz en mi interior que me conminaba!!

– ¡DETENTE, INSENSATO, ENTRA Y  AGUARDA! –


Mansamente, como un corderito, obedecí el mandato  que se proyectaba en mi interior. Lentamente fui acostumbrando mi vista a la oscuridad y mi olfato a la inmundicia A trescientos metros de la entrada- entre penumbras-, se encontraba lo que parecía un anciano envuelto en unas mantas antiquísimas. El sujeto parecía una momia y olía  como si el proceso momificatorio hubiese fallado. Enseguida entendí: !! Era el santón!!.. Debía de tener décadas en ese lugar. Acá debo detenerme para explicarles que solo hay una cosa que me da más arrechera que subir picos, montañas, o colinas y es….esperar. Armado de paciencia, y en cuclillas me dispuse a esperar a que el santón le diera la gana de hablar. Seis meses después (ya los dos olíamos igual) percibí un leve mover de labios en el santón. Me apresuré a acercarme - sin embargo - seis meses en cuclillas; solo me permitieron arrastrarme hasta el iluminado. Sus labios se movían mascullando algo ininteligible. Su murmullo era rítmico y acompasado. Yo pugnaba por oír. ¡Al fin entendí! ¡RUTINA, RUTINA, RUTINA! salmodiada con monótono sonsonete. Súbitamente, puso sus ojos en blanco y; volvió al inmovilismo de siempre. Preso de inenarrable angustia salí de la cueva. Sentía el suicida impulso de lanzarme de la cima del Nancha Barwa.  ¿Había caminado desde Carora,  todo el globo terráqueo solo para escuchar decir?! RUTINA, RUTINA, RUTINA!? Eso lo pude decir yo de mi trabajo o de mi vida, sin dar un paso fuera de mi casa. Empecé el descenso envuelto en tres arrecheras: Pensar en todo el tiempo  que había esperado; la frustración de la respuesta y ahora…el bajar   A medida que descendía crecía mi furor. Para completar, volví a tropezar con la misma piedra y, nuevamente, rodé los mismos 1500mt. De nuevo estaba “desentunándome” cuando me sorprendí salmodiando las palabras del santón: “RUTINA RUTINA RUTINA”. De manera fluida los pensamientos se agolpaban en mi masa cerebral.  Cavilaba de esta forma: cuándo somos sorprendidos  en la cama con otra mujer. Cuándo el jefe – furtivamente – se sitúa a nuestras espalda en el preciso instante en que hablamos (mal) de el  Cuándo - bajo los efectos del alcohol - embestimos otro vehiculo. Cuando de una u otra forma nos vemos involucrados en acontecimientos vergonzosos… ¿Qué pensamos? Primero deseamos que el tiempo de marcha atrás  para evitar la tan enojosa situación. Y luego que el “vaporón” pase pronto y todo vuelva a ser – en lo posible -.como antes. E allí la clave del asunto. “QUE TODO VUELVA A
LA NORMALIDAD”. O sea ¡La rutina! Ansiamos; deseamos; anhelamos; aspiramos; ilusionamos estar inmersos en el estado de gracia anterior  al espantoso suceso que descarrilo nuestra apacible vida de su…!RUTINA! ¡Pues claro que si! El santón tenía razón. La rutina es el sinónimo de la felicidad. Cuando nuestra vida transcurre en un placido fluir. Cuando el tedio se apodera de nuestra existencia y nos quejamos de que nada pasa; ¡Es que somos felices! Pero no lo sabemos. Solo el acontecimiento que quiebra nuestra monotonía bastaría para obligarnos a reflexionar sobre nuestra continua felicidad. El santón era feliz en su inaccesible soledad. Su vida transcurría en absoluta paz; día tras día. Yo también era feliz, en mi caroreñísima y soporífera vida.


Con prisa termine de sacarme las tunas. Di una última mirada a la cima del Nancha Barwa y musitando un estribillo inicie mi regreso a Carora. ¿Quieren saber que musitaba?...

– ¡RUTINA RUTINA RUTINA!

pabloarape@yahoo.com


Chinchorro

Por: Pablo Arapé A.

 

 



15-10-06

Pues, si. Poseo un tremendo chinchorro. De los fabricado por Asnoldo Torres que vive en la Bolívar por los lados del Káiser. Afuera, la temperatura debe estar en los seiscientos (600º) grados. Toda Carora está en un proceso de fusión calórico del cual – seguramente – nacerá un nuevo sol. Pero yo en mi chinchorro: feliz. Esto me recuerda  un viaje que realice con unas amigas de Barquisimeto a Carora. Estaba  sumido en mis pensamientos y mis amigas parlaban hasta por los codos, cuando pasamos por Tintorero.  La vista de unos chinchorros que se exhibían allí propiciaron mi comentario (pensando en voz alta) “nada como el chinchorro para hacer el amor” seguidamente volví al mutismo anterior cavilando en otras cosas. Sin embargo, al rato, noté que algo pasaba. Saliendo de mi ensimismamiento noté que el silencio en el vehiculo era sepulcral. Mis cuatro amigas (la otra observaba por el retrovisor pues manejaba) me miraban con curiosidad.


- ¿Qué pasa? Pregunté.


 Solo recibí evasivas como respuesta. El viaje continuó con monotonía. Mis amigas guardaban silencio. Sin embargo yo percibía una gran tensión en la atmósfera. Sabía que algo pasaba. No era posible que cuatro mujeres en media hora no cruzaran palabras. Unas me miraban, furtivamente, como si fuese un extraño. Otras, escondían risitas nerviosas. Obstinado, pregunté:


- ¿Qué pasa; entupidas? (recuerden que eran amigas).


 La que manejaba respondió:


- ¡Más estúpida será tu abuela!


Seguidamente otra terció:


- Eres muy gracioso ja, ja. Estuvo bueno eso de hacer el amor en un chinchorro ja; ja.


Sin más comprendí. Las muy zánganas nunca – óigase bien – nunca lo habían echo en un chinchorro y ahora las mataba la curiosidad. Poniendo cara de ofendido les comuniqué que no les contaría nada si Araceli – la que me había sacado la abuela – no se disculpaba. Lo que restaba de viaje fue un pandemonio. Todas le rogaban a Araceli que me pidiera perdón y ella que no. Aunque se moría de la curiosidad. Luego de pasar por Arenales, Araceli, se orilló, apagó el carro,  bajó, abrió mi puerta, me clavó las uñas en el brazo y me interrogó:


- ¿Hablaras? Yo respondí que olvidaría la ofensa y que accedería a contarle. A continuación les pregunté si en verdad nunca lo habían echo en un chinchorro. Ellas entre avergonzadas unas; ruborizadas otras; dijeron que nunca. El chinchorro – para ellas - solo era una cosa molesta que había que estar colgando y descolgando. Como supongo que ese será tu caso – amiga que me lees – te daré algunas ideas de cómo convertir este objeto molesto y fastidioso en un vehiculo de fantasía sexual.

    

Para comenzar: no existen reglas para tener sexo en un chinchorro. No puede ser de otro modo. El susodicho desafía  la gravedad  pues su (in) estabilidad descansa en dos ganchos  empotrados en la pared. Nada que ver con la cama, mesa de comer, pared, potro, bañera o piso. Todo muy sólido y fijo. Pero a pesar de no existir reglas si hay formas y maneras de abordar la situación. Como primer consejo se debe tener en consideración que uno (hombre) debe ser el primero en introducirse al chinchorro. Esto nos lleva a un mandamiento que es inapelable: jamás; pero jamás; se debe intentar en chinchorro de nylon. Yo por miserable, tenía uno de nylon. Me estaba introduciendo en  el – de frente – cuando perdí el apoyo con el piso y caí de forma frontal en  el chinchorro. Demás esta decir que sufrí (en el miembro viril) múltiples excoriaciones, laceraciones y cortaduras debido a la excitación en que me encontraba en el momento.

    

Ya entendimos que el abordaje se debe realizar de espaldas, para el hombre. Solo existe una excepción y es cuando la mujer pesa cien kilos o más. Mi mujer tiene un “pequeño peso” de 150 kg. Entonces sería suicida entrar  primero al chinchorro y exponerse a desaparecer del mundo de los vivos cuando semejante montaña de carne pretenda “montarse” en el chinchorro Ya subsanado estos detalles lo demás depende de su fantasía.  Dentro de este mundo de ensueño se generan una serie de juegos y  retozos que han pasado a ser – algunos – clásicos del chinchorro. Dentro de esto se encuentra el de: “Uh, ah, se va o no se va”  Esta delicada fantasía, lamentablemente, no podemos realizarlas en casas como las nuestras: grandes y espaciosas Tiene que ser puesta en practica en apartamentos pequeños; donde los cuartos son de reducidas dimensiones y paredes cercanas.  Consiste este divertimiento en que estando ambos dos unidos en firme abrazo sexual, su mujer o amante, saca ambas piernas fuera del chinchorro, una a la izquierda y otra a la derecha, y comienza a mecerse impulsándose con el pie izquierdo en una pared y luego el derecho en la otra pared. Lo que uno llama “talón y talón” Cada impulso va acompañado de voces que al unísono dicen “Uh, se va”  cuando se impulsa en una pared y “Ah, no se va” en la otra pared. Como es comprensible, el ritmo se va incrementando y en el clímax, las piernas de tu mujer – o amante – formaran un ángulo rígido de 180 grados de pared a pared  y, al final, no importa si se va o se queda pues igual se gozo  una  y parte de la otra.

     

Acerca del sexo en los chinchorros corren muchas historias y mitos. Cuentan que una pareja de ciegos mandó a fabricar  un chinchorro bastante grande, por motivos obvios. Estando ambos dentro,  aprestándose a comenzar su experiencia cuando de pronto, un movimiento telúrico de 7º en la escala, removió todo el sitio. Presa de la desesperación, la pareja, pugnaba por salir. Sin embargo, al ser un chinchorro extra grande,  solo se envolvían y confundían más y más a medida que pasaban uno por  encima del otro, luchando por ganar el piso. El remezón pasó y la pareja se tranquilizó, solo para advertir que habían quedado en una posición bastante curiosa. La pareja decidió explorar las posibilidades de esa unión y de allí salió – créanme o no – lo que hoy es conocido como el… 69