
Música
Por Pablo Arapé A.
03-02-2009
Pues, si.
Nos encontrábamos en el bar “El Páramo” rajando caña. El ambiente era el de
siempre: buena conversa, clima cálido, arepas con mortadela deliciosas y
cervezas como “beso de suegra”… bien frías. Sin embargo, algo no engranaba.
Algo fallaba. Algo Faltaba. Se notaba su ausencia. Carecíamos de su embrujo.
Aunque- paradoja al fin - estando presente, nadie reparaba en ella, estando
ausente, a todos nos hacia falta. Nos incomodaba no tenerla. Era un fastidio.
Nelson Frites, preguntó: ¿No tiene arreglo? Gerardo Castillo dijo,
¿Precisamente hoy? El poeta Fortunato Hernández, sentenció: “La felicidad es
un vano espejismo” y es que echarse palos y no tener música de fondo es como
ir al cine solo. Como comprar cosas – consumir – y no enseñárselas
a
nadie. Como enterarse que la vecina está en estado – sin tener marido – y no
contárselo a media humanidad.
Es curioso lo de la música: ni pendiente - cuando libamos licor - de la
letra y música. Pero que no falte. Nos escuece su ausencia. Tenemos y debemos
tener un ruido de fondo. Podría ser una moto prendida. Una lavadora. Una moto
sierra. La hojilla o Aló ciudadano; pero no. Tiene que ser música. Escogemos
los temas. Discutimos por los cantantes. Promovemos un referéndum. Ponemos en
marcha el reproductor de C D y… nos olvidamos del asunto. Curioso ¿verdad?
Sea como fuera – el aparato de sonido – estaba dañado. La tarde calurosa y
ventosa nos traía el ruido intermitente de la sierra de una carpintería. La
cerveza fría se dejaba colar. Los temas de conversación – lo humano y lo
divino – transcurrían uno detrás de otro, como las tandas de bebidas. De
repente, sin proponérmelo, sin querer. Sin saber como ni porque me encontré
tarareando, a ratos silbando, a ratos murmurando, la letra y música de una
vieja – viejísima – canción. ¿Porque ésa y no otra?… vaya usted a saber.
─ ¿Qué cantas?, preguntaron los panas
─ ¿Quién, yo?
─ Si (en coro), tú
─ Bueee, no sé.
─ ¿Ataque de estupidez fulminante o lo normal para ti? (Nuevamente en coro).
─ Bueno… No sé… ni siquiera me di cuenta que tarareaba algo. Es muy antiguo.
─ Pero se oye bien; dijo uno.
─ Es rara; martilló el otro.
─ Enséñanosla y la cantamos todos, propusieron.
─ Bueeeno… pero está en latín.
─ ¿Y? hablamos tres idiomas. Podemos lidiar con otro.
─ ¿Tres idiomas?... ¿cuáles?
─ Castellano, Caroreño y “cuti”.
─ Muy graciosos, muy graciosos. Bueno… plomo… vamos a darle.
─ “In
taberna quando sumus, non curamos quid sit humus”
Lentamente, las estrofas de la canción – al principio con timidez – y luego
con mas confianza, comenzaron a apropiarse del ambiente.
─ “Quidam ludun, quidan bibunt, quídam indiscrete vivunt”
La melodía era pegajosa. Nadie sabia lo que cantaba pero era contagiante. De las mesas vecinas comenzaron a llegar cervezas “brindadas” que son las mejores.
─ “Bibit era, bibit herus, bibit miles, bibit clerus, bibit ille, bibit servus cum ancilla”….
La canción se adueñó del local. Era la locura. Todos cantábamos; todos marcábamos el tiempo y nos arropaba una alegría colectiva. Como un rito místico. Como la antigua catarsis de los griegos. La gente repetía las estrofas sin parar.
─ “Bibit
frater, bibit anus, bibit mater, sexies pro sororibus vanis, septies pro
militibus silvanis” de esta forma continuamos por horas hasta que algún agua
fiesta rompió el sortilegio pronunciando la horrorosa blasfemia que voy a
transcribir, con el perdón de ustedes: …”Tráigame LA CUENTA, POR FAVOR”
Al día siguiente, cuando el insoportable ratón lo permitía, reflexionaba sobre
lo predecible que somos los seres humanos: pasan los años, transcurren las
centurias y seguimos siendo iguales. Una canción del siglo XIII.
Perteneciente al folklore de aquellos lejanos días. Compuestas por hombres y
mujeres comunes y corrientes. Que narran historias sobre el amor cortés; sobre
estudiantes y sus correrías; la vida disoluta de los curas (de aquellos
tiempos) las prostitutas la naturaleza y la fortuna. Canciones sin autor.
Composiciones conocidas como profanas pues trataban temas mundanos y no
religiosos. El germen y semilla de nuestros cánticos actuales. Pero; ¿Qué
tenemos en común con gente tan antigua?: El deseo de vivir, lo irreverente; la
burla del estatus y su hipocresía, de la autoridad, de la moral mal entendida.
El afán de cantarle al amor. A la dama de nuestros sueños. A la bebida, al
juego; a lo lúdico... a Eros.
¿Qué son setecientos u ochocientos años para la eternidad? Todos coreamos una
canción del siglo XIII (In Taberna Cuando Sumus) en un bar del siglo XXI. Con
temas que – todavía – son de la actualidad.
Entonces… ¿Quién dijo que todo es relativo?

Belén
Por Pablo Arapé
A.
24-12-2008
Pues,
si. He aquí que en Belén nunca ocurría nada. Impertérrita había visto
desfilar ante si a los ejércitos Babilónicos, Egipcios, Asirios y Romanos. Y
ella: tranquila; serena. Pero no hoy. Belén se encontraba en ascuas, sobre
saltada, angustiada. La culpa de todo la tenia el tabloide de la localidad:
“La gaceta de Belén” algún periodista, falta de oficio, había desempolvado una
antigua profecía. De un oscuro profeta llamado Miqueas, quien hace
sopotocientos años aseguro seria Belén la cuna del Mesías. La población,
expectante, trataba de adivinar donde seria la cosa. Pero – políticamente
ablando – era mal momento para nacer. Y menos si venia precedido por el
apelativo “Mesías” (rey). Particularmente, soy escéptico a estas cosas. Por
experiencias se que un nuevo rey significa… nuevos impuestos. De pronto, la
masa se revolvió inquieta. Un rumor se propagaba como pólvora. Sin quererlo
escuche la infidencia y, créanme, me alarme. Corriendo me dirigí a un portal
que se encontraba a las afueras del pueblo. Belén se encontraba saturada de
personas por el edicto del emperador Cesar Augusto, quien exigía un censo.
Esto era cada 10 años y lo realizaba el Ministerio de Información y Turismo.
Un señor de apellido Tascomumus era el responsable y se la pasaba con una
lista pa’rriba y pa´bajo. Se decían cosas horribles del tal Tascomumus. Pero
yo jamás vi nada irregular. Frente al pesebre se encontraba una gruesa
multitud. Reconocí a un vecino – y con sigilo – le interrogue. Vecino; ¿es
verdad lo que se dice por allí? Ahora les pregunto yo a ustedes: ¿Por qué, la
gente, ante una pregunta… responden con otra? ¿Y que es lo que se dice por
allí?, contesto el muy necio. Amoscado le respondí: Que la profecía se
equivocó. Que Miqueas estaba “pasado” de palos cuando hablo y que el ángel que
anuncio a María era un jodedor. Ya, mas en confianza, mi vecino se confió.
“Peor que eso, vecino”.” El niño nació”. No entiendo, dije yo. ¿Cuál es,
entonces, el aspaviento? Vecino, vecino. No fue varón… !Fue hembra!. Si me
hubiesen dicho que Cesar Augusto proponía un referéndum para saber si el
pueblo lo quería o no; nunca me hubiese sorprendido más que aquella noticia.
Las implicaciones serian siniestras. De pronto la masa se escindió en dos. Por
el centro avanzaba María. Ante los gritos de los periodistas y ante las
cámaras de televisión que le inquirían, María, sin dejar de caminar contesto:
“Estoy muy feliz y contenta” Un hijo o una hija es lo mismo para una madre.
Perdónenme, pero voy a cambiar toda la ropita azul por rosada. Y voy que quemo
porque es 25. Las tiendas trabajan medio tiempo”. Los periodistas –
histéricos – la acribillaban a preguntas. Pero ella, rauda como el viento,
contestaba. “Pregúntenle a José… yo estoy apurada”. Se hizo un silencio
sepulcral. Como a unos tres o cuatro pasos, detrás de la virgen, avanzaba
José. En verdad que la escena seria como para una película 2000 años mas
tarde.
De José se murmuran cosas: Que después de lo del ángel y que bebe mucho. Otros
aseguran que compró una escopeta doble cañón, y que a todo lo que vuele o
tenga alas le mete plomo. Otros murmuran que dejó de asistir a la “CARAMA
DORADA” la cantina del pueblo. Sea como fuese, había un sentimiento de lástima
colectiva. Los periodistas lo dejaron pasar sin molestarle. En mala hora,
alguien, que no suele faltar, dijo: “y después hablan del gobierno; este
barrio de mala muerte y no pasa nada. Se acabó la inseguridad” En el sitio
ardió Troya. Los partidarios del gobierno y los de la oposición se armaron de
piedras y palos. Si no fuese que raudos, una cohorte romana se apresuraba en
llegar, la sangre hubiese llegado al río.
“¿Dónde está el Mesías” -preguntó el centurión que mandaba las tropas. “la
niña” contestó a coro la multitud. El centurión envinagrado: Aaaah se creen
muy chistosos los ciudadanos, ¿no?
De nuevo, a coro, el soberano: “fue niñaaaaa” El centurión, perplejo: “pe pe
pero ¿no y que era un niño?” El soberano: “Falsa alarma, fue niñaaa” El
centurión (murmurando para si) “me ordenaron matar un niño; no dijeron nada de
una niña”. De repente un murmullo gigantesco de la multitud. Majestuosos,
arrogantes, dignos, hicieron su aparición los 3 reyes magos. Les digo, una
escenografía gigante para una superproducción en el futuro año 2009. Al
unísono los tres: ¿Dónde ESTA EL MESIAS? El soberano después de cinco
minutos de reír colectivamente, contesto: “Fueee niñaaaaaaaa” (mas risas) Los
reyes, obviamente molestos. Señores; tenemos tres meses viajando en estos
camellos. Ya no sentimos la rabadilla.
Dígannos ahora “mesmo” donde esta el Mesías, para adorarlo e irnos pa’ el
mismísimo coñ…
El soberano, luego de 10 minutos largos de reír. “Fue niña, fue niñaaaa” (más
risas) de allí nacerá el famoso jo jo jo de San Nicolás. En ese momento
llegaron los pastores. Se repitió la misma escena anterior. Los pastores
apenados dijeron. “No podemos cantar, nuestra letras (Niño Lindo) canta a un
varón. ¿Y qué? Dijo una mujer que salió del soberano: “¿acaso ustedes son
machistas; no puede ser el Mesías una mujer? ¿Lo haría peor quizás? La
multitud se atomizó: unos aplaudían (mujeres) otros insultaban (hombres) otros
reían a mandíbula batiente (gay). La mujer pidió silencio y propuso: Voy a
pedir una enmienda para que las mujeres podamos ser Mesías. Mormullos del
soberano aceptando o rechazando. Pero el Armagedón se armó cuando una voz
dijo: ¿Y si añadimos en esa enmienda, que el César pueda ser reelegido
indefinidamente? No se como pude escapar de la lluvia de palos piedras y
coñazos que se convirtió el nacimiento. Como pude llegue a mi casa, donde me
encerré a ver “La Hojilla” y “Aló Ciudadano” porsia. Mientras tanto me
gustaría decirles Feliz Navidad. Pero no se en que parara todo esto. Pero ni
modo. Que tengan felices fiestas.

Solípedos
Por Pablo Arapé A.
03-11-2008
Pues
sí. En días pasados recibí en mi facebook un correo de un remitente desconocido.
Tengo por norma, no contestar
este tipo de correo. Mas a un si el archivo adjunto anuncia: “muchachas
Caroreñas pre pago”. Les debo advertir – antes de continuar – que soy individuo
de número de la liga contra la pornografía, sodomía, lesbianismo,
homosexualismo, sevicia, necrofilia, mal olor de los pies; afines, similares e
inconexos del Municipio Torres. Pero esta visto que no era mi día. Quise pulsar
el botón suprimir, pero debido a mi santa ira, mi dedo presiono… abrir. Lleno de
espanto mire con horror. Y he aquí, ante mi; un rebaño de… !Solípedos! burras,
pues. Me parecieron tiernas y bucólicas las imágenes de las burras, pastando. Lo
que no logro comprender es ¿qué tiene que ver el pre pago con los jumentos? Y
lo de chicas ¿Cuáles chicas? Bueno; tampoco era para morirse. “colgué” las fotos
en mi facebook y olvidé el asunto.
Por motivos que no vienen al caso, durante dos semanas, no utilice internet. Al
abrirlo, mi sorpresa fue mayúscula. Tenía 876 personas que “querían” ser mis
amigos. Profunda extrañeza. Solo dos solicitudes tenía con anterioridad: mi
madre y mi hermano. Y de pronto; de golpe y porrazo 800 y déle. Algo no estaba
funcionando bien. Con cautela, abrí – al azar – una de las solicitudes. A
continuación, el texto: Señor Pentateuco; saludos. No nos conocemos pero he
sabido de usted. Conocedor de sus méeritos he querido – siempre que usted lo
permita – proponerle mi amistad. Una persona que muestra en facebook ese lindo
rebaño de burras, no puede ser mala gente. Tiene que ser un hombre de bien. Y,
precisamente, “YO QUIERO SER SU AMIGO”. Es más… ya me siento un amigo más
de ti Pentateuco. Y ahora que somos panas, podrías decirme, ¿Dónde tienes
guardadas a esas lindas borriquillas? Je je no es por nada. Es solo que me
gustaría compartir contigo – y ayudarte – en esa bella labor de cuidar a los
“solípedos” como tú dices. Esperando expectante tu respuesta… firma ilegible.
Intrigado y desorientado por ese texto decidí abrir otro correo. Lo escogí al
azar.
Estimado “Penta” que arrecho tu eres. “Subes” a la red las fotos de unas
hermosas burras y, tienes el tupé de no decir donde están. ¡Qué bolas¡…
!Qué rebolitas¡.Es que no hay gobierno. ¡Desgraciado! Si no quieres que te
quememos la casa o te secuestremos el piazo ese de mujer que tienes. ¡!!DINOS EN
QUE SITIO SE ENCUENTRAN LAS MALDITAS BURRAS!!!!
Ya para este momento me encontraba francamente estupefacto, inerte y
aterrorizado. ¿Cuál fue mi pecado? ¿Por qué unas simples burritas despertaban
tales pasiones? ¿De que se trataba todo ésto? Mareado entre en la “red” y me
dediqué a informarme sobre las burras. Después de varios días, de investigar, lo
único que tengo en claro es que las burras son una especie en extinción. Raza
muy apreciada, llegaba al umbral de su fin. En nada aclaró la investigación, el
tono amenazante de las cartas.
Entre todos los correos destacaba uno, procedente de la universidad de
Lujurian, que se ubicaba - según ellos – en la punta del Bósforo. Devorado por
la curiosidad abrí el texto: Excelentísimo señor Pentateuco. Es para esta casa
de estudio un honor participarle que ha sido seleccionado (por unanimidad) para
otorgarle LA GRAN SOGA DE ORO en calidad de cordón. Nuestra máxima
condecoración, por sus innegables meritos en pro del mundo animal y la
conservación de la fauna. Le anexamos un cuestionario para ser llenado con sus
datos. Esto con la finalidad de elaborar los respectivos pergaminos que avalan
nuestra “soga”, en grado de “cordón”. Demás esta decirle que en el aparte 25
inciso 243, donde dice: “ubicación de la especie en peligro” (se ruega
dirección exacta) es requisito insoslayable.
La gran universidad de Lujurian espera la entrega del cuestionario para proceder
a tan justo homenaje Seguidamente la “universidad” remite una dirección de
Barquisimeto.
Confieso que me encuentro exhausto. Todos los días llegan más y más correos.
Unos me amenazan. Otros quieren ser mis amigos Y sigo sin entender nada. Podría
alguien explicarme ¿Qué tienen las burras que levantan tantas pasiones?

Cruzada
Por
Pablo
Arapé A.
06-09-2008
Pues,
si. Creo
que ya les
comente
antes mi
pasión por
internet.
Y créanme:
no me
canso de
decirlo.
Pero
déjenme
participarles
mi
descubrimiento
Actualmente,
esta en
desarrollo,
por
internet,
una
“NUEVA
CRUZADA”.
Si; tal
cual.
Una
nueva
cruzada.
Casi
toda la
gente
envía
mensajes
que se
refieren
a
milagros.
A mi me
llegan
por
montón.
Particularmente
– por
ser
católico,
apostólico
y romano
– los
leo con
avidez.
He
decidido
enrolarme
en esta
campaña
y colaborar,
no
propiamente
con
mensajes,
sino con
un
pequeño
manual
de
instrucciones
para las
personas
que
desean
enviar
sus
experiencias,
en
formato
“power”,
y no
saben
como
hacerlo.
Para
comenzar:
usted
debe ser
una
persona
con una
fe y
convicción
a toda
prueba.
No puede
darse el
lujo de
desmayar
o
decepcionarse.
El
noventa
por
ciento
de sus
mensajes
serán
borrados.
El otro
diez ni
siquiera
serán
abiertos.
Sus
amigos
al ver
su
nombre
dirán;
palabras
mas o
palabras
menos:
“otro
mensaje
de la
“$%&#
de
Enriqueta”.
E
inmediatamente
¡zúas!
Pulsaran
la
tecla de
suprimir.
No se
achicopale
por
esto. No
se
descorazone.
Tenga
fe. Esto
es una
cruzada.
Los
impíos
no
cederán
de
buenas a
primeras.
Nosotros
– los
cruzados
– hemos
ideados
formas
de
lidiar
con
estas
pequeñas
piedras
en el
camino.
Convirtiendo
al
pecado
en
aliado
¡¿Como?!
No
conozco
a nadie
(excepto
yo) que
no abra
un
correo
pornográfico.
Niños,
jóvenes,
adultos
y
ancianos
lo
hacen.
Para
todo
publico,
pues.
Esta
debilidad
la
podemos
aprovechar
en
beneficio
de la
causa.
Solo
debemos
modificar
el
titulo
de
nuestros
mensajes.
Fíjense:
lo
enviamos
con
este
sugestivo
encabezado:
“30
nuevas
posiciones”
y
dejamos
colar
las 30
penitencias
de San
Panchón
cuando
evangelizaba
entre
los
presos.
O
“mamita
rica
mamando”
XXX y
nos
mandamos
con las
reflexiones
de santa
Esculapia
durante
los
setenta
años que
paso,
vagando
y
meditando,
en el
desierto.
Esto
aumentara
la furia
de los
réprobos,
degenerados
y
desalmados.
Corremos
el
riesgo
de que
nuestros
correos
pasen a
la
categoría
de “spam”.
Pero
nadie
dijo que
la cosa
seria
fácil.
Nuestra
misión
es como
el
suplicio
de la
gota de
agua
china.
Lenta
pero
inexorable,
iremos –
gota a
agota -
socavando
la roca
de la
inmoralidad
de
nuestras
amigas y
amigos.
Otra
“arma”
en
nuestro
desempeño
es la
presentación
del
mensaje.
Esto es
muy (very,
Very)
importante.
Alguien
dijo “el
medio es
el
mensaje”…
tenía
razón.
Su
mensaje
puede
que se
lo dicte
dios
mesmo; y
no
tendrá
ningún
impacto
sino
esta
debidamente
presentado.
Pero no
sufra.
Es la
mar de
fácil.
Paisajes;
muchos
paisajes:
ríos,
playas,
montañas.
Siempre
al
atardecer
o al
amanecer.
Perderíamos
a los
pecadores
si la
presentación
es al
medio
día,
cuando
el calor
es más
infernal
y, la
gente,
solo
piensa
en una
cerveza
bien
fría. En
estas
presentaciones
predomina
el
elemento
racial.
Pueden
aparecer
niños,
jóvenes
y
ancianos
pero…siempre
caucásicos.
No se le
ocurra;
por mas
borracho
que se
encuentre
o sumido
en
estupefacientes,
colocar
gente de
color.
¡HORROR!
Olvídelo.
Lo
blanco
es el
cielo;
lo
negro…
el
infierno.
El tema.
Una vez
esmeramos
en la
presentación,
nos
enfocamos
en el
tema.
Aquí la
cosa es
un poco
más
árida
por que
todos
los
pecadores
ya
conocen
nuestra
intención.
Pero: a
lo
hecho;
pecho.
Existen
dos
variantes
en los
mensajes:
el
admonitorio
y el
fantástico.
El
admonitorio
es tipo
predica.
Nos
referimos
a dios
como
nuestro
amigo
que solo
trae paz
y amor.
Si usted
es
adicto a
la
biblia
pues;
olvídela.
Nada de
citar al
dios del
antiguo
testamento
que por
“quítame
estas
pajas”
mandaba
a pasar
a
cuchillo,
pueblos
enteros,
incluidas
mujeres
y niños.
Pero
eran
otras
épocas.
Usted,
ya sabe;
NO LO
CITE.
El
relato
fantástico
es
fascinante.
Aquí se
nos
permiten
ciertas
licencias
(pecadillos)
que a no
dudarlo;
nos
serán
perdonados.
Todo sea
por el
bien de
la
causa.
Este
relato
permite
darle
rienda
suelta
a la
fantasía.
En el
ocurren
cosas
portentosas,
milagros
pues.
Que solo
pueden
ser
atribuidos
a la
divinidad.
Los
pecadores
no
pueden –
por más
que lo
intenten
–
sustraerse
a la
magia de
estas
historias.
Siempre,
pero
siempre,
son en
tiempo
presente.
Colocarlos
en un
pasado
lejano
les
daría
carácter
de
fabula y
no es lo
que
queremos.
El
relato
es
nuestro
principal
aliado.
Solo que
manejarlo
no es
cosa de
novato.
Pero no
se
desanime.
Aquí
esta el
ejemplo
para
ayudarlo:
Mejor
que la
catira
regional
XXX
Ese día estaba en el bar “El Páramo” echándome las cervezas con los panas. El ambiente era bueno: la cerveza… bien fría. La conversa… fina. Las tradicionales arepas con mortadela… exquisitas. Los panas: el “Chato” Riera, el “Mocho” Ángel, Gerardo Castillo y yo conversábamos animadamente. Sin embargo; no me sentía del todo bien. Tenia dudas existenciales. Me atormentaba mi vida vacía y sin rumbo. Todo no podía ser una eterna fiesta. Mis amigos se burlaban de mi y el clásico ”Aayyyyy; después de viejo… marico” salió a relucir Mi alma gritaba pidiendo redención. En ese momento, “el Mocho”, dijo: bueno señores vamos a pagar. Y he aquí que sucedió lo impensable; lo inimaginable… había dejado la cartera. No me había dado cuenta; la había dejado. “El mismo cuento de la otra vez” sentenció Gerardo. “Es que nunca piensas pagar, chuco´el coño” me espetó el Chato Riera. Mis amigos no me creían. Era una situación tensa y penosa. Los insultos arreciaban cuando de pronto; el mesonero se presentó y dijo: “un señor, allá afuera, pago su cuenta”. Seguidamente todo fue silencio. Mis amigos me miraban con curiosidad. El Mocho dijo: “Pentateuco; yo sabía que eras marico; un hombre te pagó la cuenta”. Sin detenerme en las burlas de mis amigos, corrí a la entrada para ver a quien le debía tan grande favor. Seguro algún pana – y luego - iríamos a mi casa para pagarle. Pero… no había nadie. Expectante le inquirí al mesonero. “Señor, no sé; estaba aquí,” contestó. Me lancé a la calle. No se veía a nadie. Corrí la cuadra de este a oeste y de oeste a este pero, misterio, no se divisaba un alma. La carrera me dió una sed horrible. “Ojala consiga al pana para decirle que me preste algo más y nos echamos otra”, pensé. Pero nadie. El mesonero me lo describió: un hombre alto, con pelo largo y barba. Llevaba guayabera, pantalón y, sobre todo esto… una túnica. Incrédulo le pregunté: ¿no te pareció rara tal indumentaria? “Se ve que usted no trabaja aquí” fue su lacónica respuesta. En ese momento comprendí: era “el”. Claro que sí. Era “él”. Se dió el milagro. Ahora mi existencia tenía un sentido. Comprendí el mensaje Abandoné mi desmotivada vida y recorro los bares vestido de guayabera, pantalón y una túnica encima. Me fijo quien pasa vaporones al pagar la cuenta – pago por él – y desaparezco del sitio. Esa es y será mi misión en la vida “saecula saeculorum… amén.

Laura
Por
Pablo
Arapé A.
16-08-2008
Pues,
si. No
pude
resistir
más y
“abrí” mi
cuenta en
Facebook.
La presión
de mis
amigos e
hija
fueron
irresistibles.
Bueno. Ya
soy una
cifra más
en el
firmamento
de las
“redes
sociales”.
Y como
suele
suceder… ya me
estoy
arrepintiendo.
Resulta
que me
sentía muy
tranquilo
porque
nadie
solicitaba
mi
amistad.
De
repente,
alguien,
se ofrecía
a ser mi
amiga.
Sentí
curiosidad.
¿Qué
fémina
querría
ser amiga
de un
sesentón?
Bueno; la
curiosidad
y la buena
educación
se
impusieron
y conteste
que si.
La dama
preguntaba:
¿tú eres
Pablo
Arapé
el
que
estudió en
la
universidad
de
Lovaina,
en 1970?
Confieso
que mi
curiosidad
se
exacerbo.
Con
reserva –
si tal
cosa es
posible al
escribir –
contesté:
si.
!!!Lo
sabía!!!!,
chillaron
del otro
lado de la
red o
autopista
de la
información,
!!!LO
SABÍA!!!
Yo, a
punto de
infarto,
pensaba:
No debí
contestar.
Una
persona –
con tantos
acreedores
- no debe
exponerse
públicamente.
Como la
mejor
defensa es
el ataque,
comencé
una
atropellada
ofensiva.
!! Te Juro
que te lo
pagare
todo!!
Solo dame
tiempo:
tengo que
operar a…
!!NOOOOOOOOO!!
exclamaron
del otro
lado del
mundo.
!!NO TE
ESTOY
COBRANDO,
YO ESTUDIÉ
CONTIGO;
SOY
LAURAAAAAAAAAAAAAA.
Lleno de
estupor
quede en
silencio
por
minutos.
¿Laura?...
¿Laura?...
!ERA
LAURA!
Claro que
si. Laura;
mi amiga.
Mi pana de
toda la
vida.
Laura;
quien me
ayudaba a
robar
libros de
la
venerable
biblioteca
de la
universidad.
Laura a
quien yo
acompañaba
a la plaza
vieja para
ver a R…
su novio
de toda la
vida.
Estos - y
mil
recuerdos
más – se
agolparon
en mi
mente. Por
motivos
ajenos a
mi
voluntad
(se decía
que la
policía
pronto
detendría
al furtivo
“ladrón de
la
biblioteca”)
partí de
Lovaina y
nunca más
supe de
Laura.
Y resulta
que ahora,
de golpe y
porrazo –
Laura –
llegaba
nuevamente
a mi vida.
“Te
enviaré
una foto;
Pablito”.
Debo
advertir
que Laura
ignoraba
mi cambio
de nombre
a
Pentateuco.
“Y yo
también,
Laurita”
contesté.
A
continuación
nos
enzarzamos
en una de
recuerdos.
Laura se
había
casado con
R… luego
de 25 años
de
matrimonio
y 2 hijas…
se
divorciaron.
“Cosas de
la vida,
Pentateuco,
(ya le
había
informado)
cosas de
la vida;
filosofaba
con
resignación.
“Pero
todavía lo
amo”
comentaba
toda
afligida.
Bueno.
Para
abreviar.
Esa noche
duramos
hasta las
4 de la
mañana en
una sesión
de
recuerdos.
Al día
siguiente
desperté
feliz.
Después de
todo;
Facebook
no era el
monstruo
que yo
abominaba.
Me
permitía
compartir
con una
amiga que
se
encontraba
en las
antípodas
en tiempo
real.
Amiga muy
entrañable
y querida
para mí.
El tiempo
pasó y
seguíamos
las
charlas,
hasta que
llego su
foto.
Presuroso
abordé el
Facebook
para
comunicarle
a Laurita
que tuvo
una
equivocación
y me mando
la de su
tatatarabuela.
Pero me
detuve.
Aquella
mujer
vieja,
gorda y
fea…era
Laura. Si.
El aire
familiar
era
innegable.
Me sentí
desolado.
Apesadumbrado.
Deben
entender;
Laura tuvo
uno de los
cuerpos
más
espectaculares
de Carora
y regiones
circunvecinas.
Su belleza
era de
fama. Y
ahora, el
tiempo, de
forma
cruel y
obscena,
se burlaba
del ideal
Griego de
la
belleza.
Por varios
días no
abrí el
Facebook.
¿Qué le
diría a
Laura
cuando
hiciera la
fatídica
pregunta:
“¿qué te
parece mi
foto???”
¿Qué
contestaría?...”No
sabes
tomar
fotos;
enfocaste
a una
vaca”. O;
“eres la
viva
estampa de
un lindo y
saludable
cerdo”.
No, no,
no… por
Dios.
Temí
enfermarme.
No tenía
una
solución.
Hasta que,
reuniendo
valor,
entré al
Facebook.
Le diría
la verdad.
Por algo
fuimos y
somos
amigos. El
paso del
tiempo no
sería una
barrera en
nuestra
vida.
Al poco
tiempo
ella
apareció:
Perdona
–dije – no
me
comuniqué
más por…
”No; no
sigas”,
interrumpió.
Te conozco
hace mucho
tiempo.
Eres todo
un
caballero
y un amigo
leal. Por
eso puedo
decirte
que – yo -
no había
entrado
más a
Facebook
por que no
te
reconocí
en la foto
que me
enviaste !Qué
viejo, feo
y gordo te
pusiste¡
Pentateuco.

Laptop
Por
Pablo
Arapé A.
10-08-2008
Pues,
si.
Conocedora
de mi
fascinación
por la
tecnología
– mi hija
-, la
mejor de
todas; me
obsequio
una “laptop”.
Aunque aún
tengo
reservas
con lo
anterior.
Siempre
teníamos
riñas por
el uso de
la
computadora
(u
ordenador,
que
mientan
los
españoles).
Y cuando
pedía que
explicase
alguna
cosa que
no
entendía,
recibía
como
respuestas:
malos
ojos;
miradas al
cielo de
fastidio,
murmullos
ininteligibles
y malos
modales.
Debo
aclarar
que soy un
adulto
mayor,
nacido en
el siglo
pasado.
Por lo
tanto,
brutazo
para la
tecnología.
Las
matemáticas
las
aprendí en
un ábaco.
Con ésto
tendrán
una idea
de la
situación.
Entonces,
bajo esta
perspectiva,
el regalo
adquiere
un matiz
siniestro.
Para
comenzar…
no sabía
que hacer
después de
levantar
la tapa.
Era como
abrir la
caja de
Pandora y
no
conseguir
nada
adentro.
Obviamente,
no
preguntaría
como era
el
funcionamiento
– ni a
propios ni
extraños –
“conmigo
ya no se
metan”
seria mi
eslogan de
ahora en
adelante.
Así
transcurrió
una
semana. Me
la pasaba
en el
recibo de
mi casa,
con mi laptop.
Todos
decían
que
descansara.
Que
pararía en
loco.
Nadie
imaginaba
que no
sabía ni
prenderla.
Por fin lo
logré y me
dispuse a
disfrutarla
pero…
¡perra
suerte! El
sistema
operativo
era Window
2007. El
anterior
todavía
era un
misterio
para mí,
cuando, de
golpe y
porrazo…!!APARECIA
OTRO¡¡
Seis meses
después,
logre
desempeñarme
– sin
preguntar
a nadie –
de una
forma que
podríamos
llamar:
“decente”.
Pletórico
de emoción
trasladé
de una
computadora
a otra mis
archivos
mas
preciados:
los de
pornografía
– en
primer
lugar -;
luego los
que tienen
como tema
a Dios,
los
pájaros,
cachorros
y la
naturaleza
en
general.
Los que
hablan de
la
amistad,
la
hermandad
del
hombre, la
sabiduría
de los
ancianos,
la
protección
a la
mujer, los
que juran
y perjuran
que Chávez
caerá
mañana.
Los que
nos instan
a
sentirnos
jóvenes;
cuando
somos
viejos.
Los que
aconsejan
la
madurez;
cuando
somos
jóvenes.
Los que
abominan
de la
guerra, la
trata de
blanca, la
pena de
muerte.
Los que
resaltan
la caridad
y humildad
del papa
que se ha
recorrido
medio
mundo
pidiendo
perdón por
los curas
pederastas
que
arrasaron
con media
humanidad
(infantil)
Y sobre
todo; el
archivo
contentivo
de las
inefables
cadenas
con sus
mil
suplicios
y
abominaciones
para quien
ose
interrumpirlas.
Pero el
archivo
más oculto
e
importante
era donde
atesoro
nombres y
direcciones
de varias
féminas,
las
cuales, se
complacían
con mi
compañía.
El secreto
esta en
que mi
esposa –
mujer
cerrada e
incomprensiva
– no
entendería
la
naturaleza
“amistosa”
de estas
relaciones.
Ahora si.
Estaba
realizado.
Me sentía
muy ufano
con mi
laptop.
Orgulloso.
Magnifico.
Todos se
horrorizaban
cuando me
trepaba a
busetas y
camioneticas
y; cuando
caminaba
con mi
laptop.”
Te van a
robar”
decían.
“Te van a
matar,
para
quitarte
la cosa
esa”,
añadían
otros. Yo
seguía
impertérrito.
Si se
tiene algo
valioso;
hay que
mostrarlo
¿o no?
Estaba tan
compenetrado
con ella
(la laptop)
que
comencé a
llevármela
a la cama.
Después
dormía con
ella al
lado. Mi
mujer
comenzó a
“revirar”
Alegaba
que sentía
algo en
sus
costillas
(el borde
de mi
laptop) La
muy
pervertida
se ponía
“cachonda”
refocilándose
– en su
mente
cochambrosa
– al creer
que yo la
requería.
Al
constatar
la verdad…
se
arrechaba.
Al final;
se mudó
del
cuarto. ¡Aaah,
que
placer!.
La cama
toda
nuestra.
Mi laptop
y yo.
Sin
embargo,
nada es
perfecto.
Supe lo
que paso
con Reyes
– el de la
Farc – y
su laptop.
El hombre
llevaba un
registro
minucioso
de todas
sus
correrías.
Dicen que
un gentío
esta
temblando.
Y hasta se
rumora que
el Papa
incluirá a
Colombia
en su gira
de perdón
universal.
Yo volví
al
principio.
Me la paso
en la sala
de la
casa. Con
mi laptop
abierta
pero sin
prenderla.
No ée como
apreciarla.
¿Amiga
ahora?
¿Enemiga
mañana? Y…
si... ¿Mi
mujer se
la lleva a
Interpol y
estos le
dan acceso
a todos
mis
archivos?…
De pana
que no sé
que hacer.
Por lo
pronto,
ella, (la
laptop)
duerme
dentro de
mi
escaparate;
mi mujer
recuperó
su lado de
la cama y
– ahora si
– lo que
siente que
“puya” sus
costillas
soy yo.
Creo que
venderé mi
laptop y
desempolvaré
mi ábaco…
¿no les
parece?

Facebook
2
Por Pablo
Arapé A.
03-06-2008
Pues,
si: pasado
el tiempo
y
superadas
las
vicisitudes
que me
produjo el
anterior
Facebook,
dediqué mi
tiempo
libre a
otros
menesteres.
Sin
embargo,
como en la
tragedia
griega,
los dioses
solo viven
para
perder a
los
hombres.
Dentro de
mí. Allá
en lo más
profundo.
En
lúgubres
cavernas
psicológicas.
Donde
habita el
horror.
Agazapado.
Furtivo.
Allí, si;
allí
descansaba
!FACEBOOK!
Todas las
peripecias
anteriores
no
lograron
exorcizarlo.
No lo
había
liquidado
como yo
creía.
Solo
estaba
aletargado.
En estado
de vida
latente.
Perezosamente
adormilado.
Retomando
fuerzas
para
producir
el mal.
Fue así,
que un
día, no se
como, me
encontré
navegando
por
FACEBOOK.
Desatendiendo
la voz de
la razón,
que me
incitaba a
salir del
sitio;
preferí
dejarme
llevar por
herejía
electrónica.
Si; no voy
a negarlo.
Sentí un
placer
voluptuoso
al ver que
tenia 25
propuestas
de
personas
que
querían
ser mis
amigos.
Todos;
perfectos
desconocidos.
Inmediatamente,
la
egolatría,
nubló mi
razón. La
lógica
indicaba
que no
podía ser
muy normal
25
aspirantes
a mi
amistad
sin
siquiera
conocerme.
Pero el
mal estaba
hecho. Mis
neuronas,
razonando
al revés,
emitieron
el fallo
inapelable:
mis amigos
verdaderos
me
recomendaron
a sus
amigos
para que
buscasen
mi
amistad.
No faltaba
más;
cualidades
me
sobraban.
Seguidamente
vi una
lista de
personas
que
también
reclamaban
mi
amistad.
Sin
embargo,
esta
lista, era
más
extraña.
Todas
estas
personas
ya eran
conocidas,
incluso
amigos.
¿Para qué
querían
mis amigos
ser mis
amigos,
otra vez,
si ya lo
eran.?
“Cosas del
ciberespacio”,
razoné,
pensando
como la
bestia que
era.
A pesar se
todas
estas
señales de
alarma,
continué
mi viaje
por lo
virtual.
Allí
localicé
personas
que no
veía hacia
largos
años.
Amigos y
amigas del
colegio;
del liceo,
de
parrandas,
del
trabajo.
Un
universo
abigarrado.
Una fauna
diversa.
Me
encontraba
muy
excitado.
Tenía la
posibilidad
de renovar
cariños y
afectos
que jamás
pensé en
volver a
ver. Me
lancé,
presa del
fervor, a
contactar
las viejas
amistades.
Efectivamente;
todos
compartían
mi
alegría.
Era una
fiesta de
la
emoción.
Un
carnaval
del
recuerdo.
Intoxicado
de
remembranzas.
Eufórico
de
alegría;
cometí el
error
fatal.
Envié un
mensaje
único: Y…
¿DONDE NOS
VEMOS PARA
CHARLAR?
Un pesado
silencio
virtual
acogió mi
propuesta.
De
inmediato
pensé:
seguro se
“fue” una
fase
eléctrica
y por eso
no
contestan.
De nuevo
insistí.
Pero esta
vez;
tímidamente,
alguien
contestó…
¿para qué?
¿Para
qué?!!
Contesté
extrañado.
!!¿Qué
PARA QUÉEEE?!!,
aullé.
Pues –
contestándome
– para lo
mismo que
hacemos
ahora.
Para reír,
conversar,
fraternizar,
cantar,
abrazarnos,
llorar.
Los pocos
que
respondieron
alegaron
ocupaciones
insoslayables.
Otros – de
plano –
rechazaron
la idea,
sin más
explicaciones.
Las
mujeres no
tenían con
quien
dejar a
los niños.
Algunos
más, de
repente,
dijeron no
conocerme.
“Todo fue
un
lamentable
error”, se
disculpaban.
Pero; ¿y
los
recuerdos
que
compartimos?,
pregunté
presa del
estupor.
Nadie
contestó.
Luego de
horas de
estar
frente a
la
pantalla
inerte,
comencé a
comprender.
Eran
amigos
“VIRTUALES”.
El cara a
cara o
FACE to
FACE que
dicen en
el
imperio;
estaba
excluído.
La
confraternización
de carne y
hueso. La
calidez
del
abrazo.
Contemplar
los
rostros y
sus
peculiares
códigos
gestuales.
La
alegría.
El
asombro.
El
intercambio…!!Nunca!!
!!Jamás!!
Me
horroricé
de solo
pensar que
miles de
venezolanos
– en esos
precisos
instantes
-
intercambiaban
saludos,
fotos,
abrazos,
recuerdos,
chismes,
juegos en
facebook.
Todos
podían
sentirse
orgullosos
de tener,
mínimo,
mínimo, 50
o más
amigos.
Pero;
¿podrían
tenerlos
en la vida
real? De
repente,
un atisbo
de locura
– como un
relámpago
– se
entronizó
en mi
imaginación:
¿La vida
real?
¿Sería que
yo estaba
equivocado
y mi vida
no era
real? Y
por el
contrario…
¿La vida
real
sería?...
!!Facebook!!

Apocalipsis
Por
Pablo
Arapé A.
17-05-2008
Pues,
si. Nadie
sabe como
paso o
sucedió.
Yo lo supe
mucho
antes. Lo
avizoré.
Sabía que
nadie
podría
manejarlo.
Creyeron
que seria
para
siempre.
No se
prepararon.
Por eso no
me
sorprendió
cuando
ocurrió.
Paso como
todas las
cosas. Sin
embargo –
ahora – me
comporto
como todos
los demás.
Yo
también,
finjo
vivir,
preso de
la
paranoia:
inconforme,
alienado,
ofuscado,
demacrado,
sudoroso,
lloroso,
con la
mirada
extraviada,
sin norte
en la
vida.. Se
los dije
bien:
“finjo”
Existe
toda una
atmósfera
– en el
país –
de
monomanía
pública.
El caso ha
trascendido
las
fronteras.
Científicos
de todo el
mundo se
dan cita
para
estudiar
“El caso
Venezuela”
o “El
síndrome
Venezuela”
La
Organización
Mundial de
la Salud
estudia
declarar
al país en
cuarentena;
para
evitar el
contagio a
otras
naciones.
Nada esta
claro: un
conclave
de
estudiosos,
en cadena
nacional,
aseveraron
que se
trataba de
un caso –
único en
el mundo –
de:
“Turolatismo
General”
el
científico
se veía
apenado
por el
poco
ortodoxo
nombre
pero,
alegaba,
que seria
de mas
fácil
comprensión
para los
nativos
(¿?)
Lo cierto
es que la
población
venezolana
se
encuentra
inconforme.
Algo falta
en su
diario
acontecer.
La
cotidianidad
se
trastocado.
El devenir
es
incierto.
Densos
rumores
recorren
la
geografía
nacional:
mengano
aseguraba
que le
“largas
filas de
tanques
se
dirigían a
la
capital”.
Zutano
juraba que
elementos
de la
quinta
brigada se
encontraban
alzados y
desconocían
a sus
mandos.
Otros
anunciaban
la
secesión
del Zulia
del
territorio
nacional.
También se
decía que
el
municipio
Torres
apoyaba el
movimiento.
Otras
afirmaban
que Torres
apoyaba,
para
después,
separarse,
traidoramente,
del Zulia
y formar
otra
republica.
Se
insistía
que con un
registro
certificado
de
4000000000000
cabezas de
chivo, la
nueva
republica
Torres,
podría
abastecer
de
mondongo
al resto
de
Venezuela
hasta el
siglo
XXXIIIVVVXXX;
de esta
forma, el
ingreso
per
capita, de
la nueva
república
estaría
asegurado.
Rumores
como estos
cundían,
día a día,
en toda la
nación;
incidiendo
en el
estado de
desidia y
enojo que
envolvía
al país.
Pero donde
la crisis
se notaba
mas
palpable y
espantosa
era en los
medios de
comunicación
social:
Varios
presentadores
de
programas
de opinión
se habían
suicidado.
Otros
renunciaron
a sus
programas
y se
dirigieron
al
destierro.
Los mas
habían
enloquecido
y pasaban
los días
deambulando
por las
calles
musitando
“¿porqué,
porqué?”.
Dueños de
emisoras
de radios,
quemaron
sus sedes
y se
inmolaron
en las
llamas.
Otros
regalaron
sus
emisoras y
entraron a
la orden
de los
Carmelitas
Descalzos
por “in
seculam
seculoron”.
Los
programas
de
televisión
eran
monótonos
y grises:
programas
para la
mujer,
programas
de comidas
y
loterías.
Los medios
impresos
no se
salvaron
de la
debacle:
en las
primeras
paginas
solo se
conseguía
una
interminable
lista de
loterías.
Otros se
dedicaron
a copiar
paginas
enteras
del
diccionario.
Algunos se
especializaron
en
astrología
y
acupuntura.
Como les
dije yo;
simulaba.
Y en las
madrugadas,
sin que
nadie lo
notase,
sin
comentarlo
con ser
vivo
alguno,
debajo de
mi cama,
armado con
lápiz y
papel; me
di en
relatar la
verdad de
lo que
acontecía
en la
republica.
Con la
finalidad
que
hubiese un
registro
fidedigno
del mal
que
aquejaba a
los
Venezolanos.
Allí, sin
miedo y
conciente
de el
valor de
mis
registro –
noche a
noche –
plasme en
abigarradas
paginas lo
que
titule:
“La
Novísima
Historia
de
Venezuela
luego que
Hugo
Chávez
dejo el
poder y se
fue a
Cuba”
Como
subtitulo:
Crónica de
un país
que
enmudeció
porque no
tenia nada
de que
hablar.

Facebook
Por
Pablo
Arapé A.
08-05-2008
Pues
sí; no me
canso de
hablarles
de mi
fascinación
por las
nuevas
tecnologías.
Y no puede
ser de
otra
forma: soy
del siglo
pasado.
Pero
además,
conservo
algo que
esta
perdido
para la
gran
mayoría de
la gente:
la
capacidad
de
asombro.
¡Que
maravilla
poder
asombrarse
de algo!
De lo que
sea. De
cualquier
cosa. Por
ejemplo:
de la
candidez
de los
niños. De
la lluvia.
De la
electricidad.
De la
locura.
De la
gente que
– todos
los días –
y a todas
horas,
habla de
Chávez
(para bien
o para
mal) sin
¡cansarse
jamás!
Bueno,
dentro de
ese rango
esta el
inefable “Facebook”.
Al
principio,
cuando
recibía un
correo
invitándome
a
pertenecer,
pensaba
que “eso
tiene que
ser un
virus”. No
tenía la
más
elemental
idea de lo
que era.
Automáticamente
los
borraba.
No fue
hasta que
me hija me
envió una
invitación
que
entendí en
que
consistía.
Mi hija,
después de
largas
horas
riendo, de
pasar
crueles
retortijones
en su
barriga
por las
carcajadas;
entre
lágrimas
explico:
“tú subes
tus fotos
a la red y
allí las
ven tus
amigos; e
igualmente,
tú miras
las de
ellos.
Sentí un
infinito
asombro, y
un gran
horror.
¿Para que
querría
exponer mi
intimidad
a toda la
autopista
de la
información?
A duras
penas me
libro de
la
intromisión
de las
cacatúas
de mis
vecinas; y
¿voy a
exhibirme
en
Internet?,
le
pregunte a
mi hija.
Pero,
papa,
“todo” el
mundo esta
en
Facebook,
me comento
mirándome
como a un
insignificante
reptil.
Cuando
dijo “todo
el mundo”
recordé la
sentencia
de un
personaje
de
farándula:
“todos, en
el futuro,
tendrá sus
15 minutos
de fama”.
Se refería
a la
desquiciante
influencia
de la
televisión
en
nuestras
vidas. Y
he aquí
que la
profecía
se cumplía
pero, en
Internet.
Resulta
que el
fulan
Facebook
está de
moda. Y no
es
precisamente
una horda
juvenil,
no.
Señores,
señoras y
matronas
se exhiben
con
desparpajo
en el
sitio.
Inclusive,
¡en traje
de baño!
Amigos y
amigas
aparecen
con sus
hijos,
hijas y
nietos
posando
para la
red. Tengo
un amigo
de la
infancia,
carnal de
innumerables
parrandas,
que nunca
me invitó
a su casa.
Y allí
aparece;
en
Facebook,
mostrándole
la casa a
¡todo el
mundo!
Estoy
seguro que
para
cuando
pase la
moda,
todos se
sentirán
avergonzados
y
retiraran
sus fotos
con
ignominia.
Entre
ellos….yo.
Porque,
si.
Sucumbí al
voyerismo
colectivo
por la
insistencia
de mi
hija.
Resulta
que yo era
la
“vergüenza
de su
vida” pues
no
figuraba
en
Facebook.
Todas las
amiguitas
se
burlaban.
Sus padres
tenían su
sitio y yo
no. Era el
único. Era
un “pure”.
Y si; le
afirmaba:
YO SOY UN
PURE.
En ese
momento
comenzó a
sollozar.
Comprendí
que esta
entrando
en una
zona de
donde
ningún
hombre ha
salido
vivo: la
zona de la
manipulación;
donde el
género
femenino
es rey.
Inmediatamente
accedí
para
evitarme
males
mayores.
Malhumorado
le pedí
que
buscase mi
mejor –
único -
traje. Un
molusco,
en una
olla de
presión,
hubiese
inspirado
más piedad
que yo. Mi
hija me
miraba
como lo
aprendió
de su
madre:
como a un
molusco.
“¿En
traje?”,
chillo. Y
sollozando
gimió:
eres un pure. “YA
TE DIJE
QUE SI LO
SOY, ¿Y?
Silencio
mortal. Mi
hija,
indignada,
me
ignoraba.
Está bien,
está bien.
¿Cómo
debo
tomarme la
foto?,
pregunté
con
resignación.
Ese fue el
día del
apagón. Y
sucedió
porque mi
grito
succionó
toda la
energía de
Venezuela
cuando
supe que
tenía que
ser en
traje de
baño. Pero
ustedes me
darán la
razón:
peso 150
kilos y
mido 1,50
de altura.
Entonces
no seria
en hilo
dental,
no. Sería
un
“mecate”
dental lo
que
tendría
que usar.
Luego de
gritos,
histerias
imprecaciones
e insultos
– mi hija
y yo –
firmamos
un
armisticio.
Yo me
tomaría la
foto pero,
no en
mecate
dental; ni
tampoco en
traje.
Seria en
pantalones
cortos y
con
franela.
Consiente
del
ridículo
que estaba
haciendo,
tome la
primera
franela
que
conseguí,
sin
reparar en
ella. Solo
para
molestar a
mi hija.
Cuado ella
me
observo,
sonrió,
con
complacencia;
como si se
vengara.
Debí
captar esa
mala
señal.
Ella tomó
la foto.
Seguidamente,
me
desvestí
y olvidé
el asunto.
Ahora vivo
en
constante
angustia.
Mi foto
está en “Facebook”.
Montones
quieren
ser mis
amigos.
Otros mas
amenazan
con
matarme.
Gente que
ni conozco
se acerca
a mi
puerta
para
insultarme.
Después
otro grupo
llega para
auparme. A
veces las
dos hordas
entran en
pugna y se
lían a
golpes.
Los de la
urbanización
pidieron
que
desalojara
el sitio.
Perdí mi
trabajo.
Los de la
televisión
acampan en
mi jardín
y no me
dejan en
paz a mi o
mi
familia.
Mi vida es
un reality
show. Mi
esposa se
mudó a que
su mamá y
mi hija a
que unas
amigas.
Todo esto
por no
fijarme en
la maldita
franela
que vestí
para la
foto. La
misma
tenia un
letrero
que decía:
“Chávez no
se va”

Cumbre
Por
Pablo
Arapé A.
03-04-2008
Gracias
a la
televisión,
los
venezolanos,
pudimos
presenciar
la
reunión
de los
presidentes
signatarios
del
acuerdo
de Río-
en
Republica
Dominicana.
La
puesta
en
escena
dejó
un
reguero
de
opiniones,
positivas
o
negativas,
según la
parcialidad
del
oyente.
En lo
que
Tirios y
Troyanos
están de
acuerdo
es en
denigrar
de la
política
y, por
consiguiente,
de los
políticos.
Sin
embargo,
los
sinónimos
de
política
son:
habilidad,
tacto,
manejo,
capacidad,
calculo,
actitud,
estrategia;
entre
otros.
Un
espectador
imparcial
se
hubiese
deleitado
con cada
una de
las
facetas
que
exteriorizaron
los
presidentes,
en este
torneo
latinoamericano.
A los
venezolanos
nos
repugna
la
política
pero…
como nos
encanta.
La
política
esta
presente
en todas
las
áreas de
nuestras
vidas. Y
no me
refiero,
solamente,
a la
partidista.
Fíjense
en el
ejemplo.
En el
siglo
pasado –
cuando
yo fui
adolescente
– la
comunidad
liceísta
se regía
por
patrones
de que
pudiésemos
definir
como
políticas
de
conductas
grupales.
Era
política
común
para los
varones:
beber
cerveza,
fumar,
asistir
a
fiestas,
no
estudiar,
parecer
que si
estudiábamos,
bailar,
“atacar”
carajitas,
ir al
cine,
tener
buenas
“pintas”
que
lucir,
ser
popular
y mil
cosas
más. No
faltara
el
despistado
que se
pregunte
¿y qué
tiene
eso que
ver con
la
política?
Teniendo
en
cuenta
que
nunca
tuvimos
plata en
el
bolsillo.
Que no
teníamos
carro.
Que no
fuimos
particularmente
inteligentes.
Que
nuestro
futuro –
por las
calificaciones
– no se
veía
prometedor.
Entonces,
comprenderán
que
aquello
de:
habilidad,
tacto,
manejo,
capacidad,
cálculo,
estrategia
y
actitud
no es
gratuito.
Aclarado
el
punto,
vamos al
relato
de la
vida
real.
Una
tarde en
que el
calor
era
particularmente
feroz;
nos
encontrábamos
en el
bar
Primero
de Mayo.
El bar
quedaba
a dos
cuadras
del
Liceo y
forzosamente
teníamos
que
pasar
por el
frente
para
llegar
al sitio
de
estudio.
Ya era
costumbre
entrar,
saludar
y seguir
nuestro
camino.
Pero esa
tarde
teníamos
matemática,
física y
química.
El bar
parecía
el aula
de
clases.
Solo
faltaban
las
muchachas.
En
nuestra
mesa
estaban
diez
compañeros.
Era la
más
grande.
Todos
conversaban
al mismo
tiempo.
Todo era
un
perfecto
pandemonio.
En
cierto
momento
Luís
N…, le
comentó
al
compañero
que
estaba a
su
lado…”
me estoy
acostando
con
Maria
B”
Inmediatamente
se hizo
el
silencio.
Que como
pudimos
oír esa
confidencia
en un
bar,
atestado
de
muchachos
bullangueros
y con
una
rockola
a todo
dar, es
un
perfecto
misterio
hasta el
día de
hoy.
Para la
pandilla
– el
sexo –
era una
cuestión
de alta
política.
Todas
las
habilidades
de los
sinónimos
antes
dichos,
tenían
que
triplicarse
para
poder
conseguir
ese
oscuro
objeto
del
deseo.
También
existía
una
norma no
escrita,
pero que
todos
respetábamos:
era
política
del
grupo
participarle,
al
hermano
de la
muchacha,
que
sosteníamos
un
romance
con la
misma.
Esto se
hacia
con la
finalidad
de
evitar
roces y
no
invadir
territorio
ajeno.
Luís N
no lo
sabía.
El
acababa
de
llegar
de
Barquisimeto.
Era
nuevo.
Inmediatamente,
la
tensión,
se
apoderó
del bar.
La
política
de
“territorialidad”
acababa
de ser
violada.
Un
miembro
de la
pandilla,
había
“incursionado”
en
territorio
de un
colega.
Luís N,
no sabía
que
sucedía.
Pero,
por las
miradas,
deducía
que el
estaba
metido
en un
lío.
Todos
éramos
muy
panas
pero,
una
situación
como
esa,
podía
fracturar
nuestra
hermandad.
Yo tenía
que
evitar
el
colapso.
Fui a
hablar
con
Luís. Le
expliqué.
El me
dijo que
le
apenaba
la
situación
pero que
María se
le
“regaló”.
Todos
entendíamos,
incluso
su
hermano,
que
Maria no
aguantaba
dos
pedías:
pero lo
grave no
era el
sexo en
si,
sino,
la
violación
de la
“norma”.
Esto
podía
resquebrajar
la
unidad.
Vulneraba
los
acuerdos
y
violaba
las
fronteras
individuales.
Luís no
podía
retractarse
por
haber
“matado”
porque
la chama
estaba
“papayita”.
Con
preocupación
me
dirigí a
conversar
con el
hermano
de
Maria.
Sucede
que
Antonio
S era
hermano
de María
por
parte de
madre.
Antonio
estaba
enfurecido.
Le
parecía
intolerable
la
invasión
a su
“territorio”
por un
compañero
–“hermano”
– de
pandilla.
Además,
dejaba
en el
limbo
los
artículos
19 y 21
de la
Carta de
nuestra
organización
O E A
(Organización
Estudiantil
Alegre)
Por lo
tanto
exigía
un voto
de
rechazo
a la
incursión
en su
territorio
y pedía
satisfacción
de
inmediato.
Al mismo
tiempo,
dos
compañeros
mas, se
ofrecieron
para
ayudar a
Luís “en
lo que
sea”.
De
inmediato
comprendí,
que de
no
detener
aquello,
se
produciría
una
escalada...
Apresuradamente
pedí
tiempo a
Luís. Me
reuní
con el
consejo
(otros
panas)
y allí
– mesmo
-
pensamos
en una
estrategia
de alta
política
que
parara
los
vientos
de
guerra.
Luego de
horas
llegamos
a un
acuerdo;
nos
reunimos
con las
partes y
acordamos,
en
asamblea,
en el
bar,
dirimir
la
espinosa
situación.
Luís fue
el
primero
en
hablar:
reconoció
su
error;
le pidió
disculpas
a
Antonio
por la
invasión
a su
territorio
más no
por el
incidente
sexual
con su
hermana
pues
este
había
sido un
asunto
entre
“un
hombre y
una
mujer.”
A
continuación
tome la
palabra
y les
recordé
que
“todos
éramos
hermanos”
que “el
diálogo”
y no la
fuerza
se
debían
imponer.
Que si
bien el
comportamiento
de Luís,
al
violar
territorio
ajeno
fue
execrable;
el había
admitido
su
error.
Que con
amonestarlo
seria
suficiente.
A
continuación
intervino
Antonio:
dejo
claro
que
“estaba
sumamente
dolido y
humillado”
con la
situación.
Luís era
“pana”
pero
violó
los
“acuerdos”.
Sin
embargo;
Luís
había
reconocido
su
error.
Esto
fortalecía
las
instituciones
(hermandad,
amistad)
evitaba
que la
sangre
llegara
al río.
Cimentaba
las
fronteras.
Renovaba
los
tratados
(agresión
cero
entre
nosotros)
y todos
los
presentes
– los
que
estaban
a la
derecha
y a la
izquierda
- se
sintieron
complacidos.
De
seguida
aprobamos
una
resolución:
acordamos
emitir
un
“rechazo”
a la
incursión
de Luís
en
territorio
ajeno.
De igual
forma se
registraron
las
disculpas
de Luís.
También
se hizo
hincapié
en: “la
plena
vigencia”
del
principio
de
“soberanía
territorial”
de cada
uno de
los
panas;
en lo
que
respecta
a
hermanas,
sobrinas,
primas,
afines y
conexos.
Por
insistencia
de un
pana,
del cual
no
recuerdo
el
nombre,
se
incluyó
un
inciso:
“mientras
haya
aguardiente…
las
mujeres
son
pasapalos”.
Me opuse
a ésto
pero fue
aprobado
por
unanimidad
con mi
voto
salvado.
Para
finalizar
– el
consejo
-
amonestó
a Luís.
Logrado
el
acuerdo
y, para
finiquitar
la
faena,
propuse:
“pongo
cinco
bolívares
para la
rockola
(cinco
bolívares
eran 20
canciones)
y los
demás
hagan la
“vaca”
para la
“curda”
(habilidad,
tacto,
estrategia,
etc.)
De esta
forma,
con
diplomacia
–
astucia,
tacto,
disimulo,
sagacidad,
discreción,
- se
logró
solventar
una
situación
que
amenazó,
en aquel
tiempo,
con
fracturar
la
política
de
convivencia
que con
tanto
esmero
edificamos
desde
primer
año de
bachillerato.
¡Que
viva la
política!

Pecado
Por
Pablo
Arapé A.
16-03-2008
Pues,
si. Soy
católico,
apostólico
y romano,
desde que
nací. Me
gustan las
instituciones
que
desafían
el tiempo.
La iglesia
es una
roca donde
se han
estrellado
infinidad
de
intrigas,
pasiones,
inmoralidades.
A pesar de
los
continuos
desafíos –
internos y
externos –
continua
boyante y
flamante.
Pero este
camino no
ha sido
fácil. De
repente
vemos o
sentimos
que la
institución
flaquea.
Como
cuando
eliminaron
(horror)
el latín.
Y no
contentos
con
semejante
desafuero;
pusieron
al
sacerdote
a impartir
la misa…
¡de frente
al
publico!
Confieso
que mi fe
en la
iglesia
vaciló
fuertemente,
en esos
aciagos
tiempos.
Demás esta
decir que
fui uno de
los mas
fieles
defensores
del obispo
francés
Lefebre;
quien se
opuso –
rotundamente
– a
semejante
desatino.
La cosa
quedó así.
A pesar
que no es
de mi
gusto; la
proa de la
nave
clerical
sigue su
marcha
invicta…
hasta hoy.
De nuevo
siento
vacilar mi
fe. Siento
que la
honda de
este
terremoto
es grado 7
en la
escala de
“Ritcher”…
Pero no
los
someteré a
largas
discusiones.
Mejor, más
entendible,
más
pedagógico,
será
contarles
lo que me
sucedió.
Como buen
católico
me acerqué
a la
iglesia, y
al
confesionario,
para
descargar
mis
culpas,
como vengo
haciéndolo
desde hace
40 años,
todos los
primeros
viernes.
Allí me
esperaba
(en el
confesionario)
mi buen
amigo el
padre ”Betote”.
No soy
hombre de
grandes
pecados.
Como ser
humano
educado en
colegios
de curas –
Jesuitas y
Escolapios
– procuro
no caer en
las
tentaciones
que
provoca el
señor de
la
oscuridad
(Satán –
Belcebú –
Luzbel –
Moloch).
Claro, la
carne es
débil y de
vez en
cuando
incurro en
conductas
“non
Santas”
que expío
en el
confesionario.
Bien,
hijo,
dime tus
pecados.
Si,
Betote
–perdón-
padre.
Acúsome de
emocionarme
con el
discurso
de Chávez
en
Republica
Dominicana.
“Betote”
ni se
inmutó
ante
semejante
herejía.
Allí
entendí
que algo
marchaba
mal. Con
gran calma
y
displicencia
musitó:
Continúa.
Acúsome
de ir a
votar el
domingo en
las
elecciones
del PSUV y
no solo
eso; sino
que voté
por…
!Julito
Chávez, el
Alcalde!
Pensé que
allí
ardería
Troya.
Esperaba
que « Betote »
me sacaría
a
empeñlones
de la
iglesia y
me negaría
los
sacramentos.
Pero no.
Calma
chicha en
el templo.
Con un
bostezo,
acompañado
de un
murmullo,
me
insinuó:
Continúa.
Bien.
Hasta
ahora
había
salido
bien
librado
del
asunto.
Sin
embargo,
lo que
venía, me
hizo
vacilar.
No sé si
seria la
hora de la
tarde
(3:00
p.m.) o
tal vez
algún mal
del oído,
“Betote”
se
mostraba
impertérrito
con mis
grandes
pecados.
No se
inmutaba.
Algo
pasaba
pero no
sabía que
era. Sin
embargo –
el
siguiente
pecado –
si era
mortal. No
me atrevía
a
decírselo.
Continúa,
pues-
musitó.
Si; si.
Esteeeee.
Hummmmm.
Esteeeee.
Tú
dirás- me
presiona
« Betote ».
Si, si.
Claro
“Betote” ,
PERDON…Padre.
Esteeeee
acúsome de
creer que
Uribe es
igual que
Chávez
pero al
revés.
Nada. Nada
pasó.
“Betote”
seguía
preso del
sopor y la
canícula
propios de
la hora.
Me salvé,
pensé.
Bueno, “Betote”.
Perdón,
padre…eso
es todo.
De
inmediato,
como
impulsado
por un
resorte, “Betote”,
se acercó
a mí. Con
cara
inquisitorial.
Con voz
profunda y
cavernosa
preguntó.
Todo,
eso es
todo
¿estás
seguro?
Sentí un
frío
helado en
la nuca.
Mis
músculos
estaban
tensos.
Era como
si el
propio
Torquemada,
el gran
inquisidor
español,
me
interrogara.
SIIIIIIIII-
contesté
con voz de
ratón.
Torquemada.
Perdón,
“Betote” ,
perdón.
El padre
me
fulminaba
con ojos
que
penetraban
mi alma.
Ahora se
movida
como un
felino. Su
pasividad
era cosa
del
pasado.
Dime,
infeliz.
¿No tienes
en tu casa
algún
“bote” de
agua?,
inquirió.
¿What?
¿Qué
cosa?
¿bote de
agua?
¿Qué tiene
que ver? “Betote”,
perdón…
Padre.
¡!!SIIIIIIIIIIIIIII!!!!-
aulló. No
te hagas
el
esntúpido
y ¡CONTESTAAAAAAAAAAAAAAA!
Pero, pero
“Betote”…
Perdon,
Padre.
Debo de
tener.
¿Quién no
tiene en
su casa
una llave
que gotea?
Eso es muy
normal.
Hasta dos.
Pensé que
pronto una
apoplejía
fulminaría
a “Betote”.
Estaba
todo rojo,
rojito de
la ira. El
fuego del
infierno
se asomaba
por sus
ojos. Me
miraba
como el
presidente
Correa a
Uribe.
¡!!PIEDAD,
DIOS!!-
gritó.
¡Perdónalo
por que no
sabe lo
que hace!
¡!Pero;
¿Qué
pasa, “Betote”,
perdón:
Padre.
¡!!¿Es
que no
lees la
prensa?
¿Es que
no te
enteras?
Ahora,
botar el
agua, es
un
pecado
peor –
para la
iglesia
– que
ser
Chavista.
Ese es
uno de
los
nuevos
“pecados”
que la
iglesia
no
tolerará.
El medio
ambiente
será
protegido.
La
iglesia
– de
ahora en
adelante
– será
“verde”.
Me sentí
abatido.
No
entendía
nada.
Tener un
“bote”
de agua
es una
cosa de
lo más
normal.
Siempre
existirá
una
“llave”
que no
sierra
bien. El
goteo
del agua
arrulla
a los
bebés.
Aplaca
el
insomnio,
Es
refrescante
en las
noches
de
calor.
Es como
una
resistencia
al
gobierno;
resistencia
pasiva;
le
dicen.
Si
eliminamos
los
“botes”
echaremos
a la
calle a
miles de
Venezolanos
que
trabajan
en
fábricas
que
hacen
“baldes”.
Todo
“bote”
de agua
va a
acompañado
de su
respectivo
“balde”.
Salí de
la
iglesia
todo
confuso.
Tambaleando
me
dirigí a
mi casa.
La
cabeza
me daba
vuelta.
Un
hombre
se
apiado
de mí y
acercándose
me dijo:
Pare
de
sufrir,
venga
conmigo.
Ahora me
encuentro
feliz.
Entre
cánticos
y
alabanzas
en una
religión
donde
“botar”
el agua
no es
pecado…
Vengan;
vengan
ustedes
también.

Nombre… Mi Nombre
Por Pablo Arapé A.
19-09-2007
Pues,
si. Al fin
ocurrió. El gobierno nacional vino en auxilio de la población que desea;
quiere, implora; necesita; clama; busca; solicita; un cambio de nombre.
Y es que la cosa no es tan sencilla. Nuestros padres – fuentes naturales de todo
abuso – nos traen a la vida (sin permiso) y no contentos con esto; nos
encaraman un nombre sin preocuparse si es de nuestro agrado o no. Nadie escogió
su nombre – y no me refiero a los de inefable procedencia maracucha – me refiero
al nombre que tienes asignado tu y tú. Si, tú también. Ese nombre – que es para
toda la vida – no lo escogiste ¿o me equivoco?
No poco asesinos seriales andan por la vida destripando, torturando, violando,
masacrando, humillando, mancillando, violentando, atropellando, solo por que a
sus padres se les ocurrió la brillante idea de llamarlos: Roso, Hermenegildo,
Protáseo, Cecil, Sinforoso, Ecuménico, Epaminondas, Ananías, Ataulfo, Adeltrudis,
Gwendoline, Godiva y todos los derivados de las fantasías delirantes de nuestros
padres.
Pero ahora, el gobierno tomó cartas en el asunto y podemos gozar del nombre que
más queramos.
Pues bien; muy temprano, después que vi el decreto en la gaceta; me dirigí al
registro público. Allí me recibieron con amabilidad y cortesía. Cuando les
expliqué que quería cambiar el nombre se mostraron complacidos. Pero todo cambió
cuando les dije que mi nombre – el cual quería cambiar era…Pablo. Todos se
miraron las caras con expresión bovina. Al fin alguno atinó a decir.
Ejem…esteee…Sr. Pablo. Esta iniciativa es para cambiar nombres infamantes, que
solo producen escarnio y burla en las personas que los llevan. Estee, bueno… su
nombre me parece muy normal; si.
Con mirada glacial le contesté: Permítame hablar con su jefe; señor.
El empleado – muy azorado – se dirigió a un despacho y tras largos minutos me
dijo que pasara. Allí se encontraba el jefe. Un cara común cualquiera que me
escrutaba como si yo fuese un loco peligroso. Me disponía a cerrar la puerta
cuando – el “mesmo” – me gritó: !NO! Déjela así; hace mucho calor je je.
Su nerviosismo era manifiesto. Esto me alteraba. ¡QUIERO ACOJERME A LA LEY Y
CAMBIAR MI NOMBRE!; rugí.
Pero señor Pablo – protestó el hombrecillo - ¿Qué tiene de malo su nombre? Es
“normal”. Agradable al oído: con connotaciones viriles; decía con afán.
Usted no entiende – le dije – ese nombre no lo escogí yo.
Pero… -balbuceó el funcionario-, ese nombre se lo pusieron sus padres; ¿o no?
!Y CON QUE DERECHO! grité. El hombre miraba la puerta. No sabía si salir
corriendo o – de rodillas - implorarme por su vida.
Sin importarme nada le dije: Usted sabe que aquí en Carora no le dan el nombre
a nadie. Todo se convierte en guachafita y en diminutivos: que si Cartucho,
Platanote; Bemba´e perro; Cara´e mono, Sobaco´e pollo, Titinote, Rafucho, Ché,
Cogote´e sapo. El propio bochinche. Yo me llamo Pablo – continué – pero toda la
vida me han dicho “Pablito” Eso no esta mal cuando uno es joven. Pero a esta
edad, es justo que me llamen “Don Pablo” pero no. Me dicen: “Don Pablito” ¿Qué
vaina es esa? ¿Qué falta de respeto? NO PUEDO SER UN PABLITO CON 60 (SESENTA)
AÑOS.
El hombre – a punto de perder la razón – con un hilillo de voz, respondió:
Está bien… si… está bien. ¿Qué nombre quiere usar?
Después de un largo silencio y mirándolo a los ojos le dije: “PENTATEUCO”
¿PENTA…QUEEEEEE?,” chilló el hombrecillo.
Pentateuco” – respondí. Pentateuco no tiene diminutivo. Tampoco pueden
contraerlo. Decirle a uno Penta; o teuco no es gracioso; por lo cual quiero ser
llamado de ahora en adelante: Don Pentateuco Arapé.
Demás esta decir que no pude lograr mi cometido. El funcionario enloqueció y hoy
por hoy, se encuentra deambulando por la carretera. Por mi parte, decidí
abocarme a recoger firmas para lograr que el Presidente me reciba y
manifestarle – personalmente – el deseo de cambiar mi nombre a “PENTATEUCO”…
¿podrían darme su firma para esta justa causa?
Atte: Pentateuco Arapé (ex - Pablo o ex - Pablito)

CONSEJOS
Por: Pablo Arapé A.
17-06-07
Por
motivos que – obviamente – desconozco, la muerte visita a mi familia con
inquietante regularidad. Sin embargo, este echo (de por si notorio) no logra
quebrar las pautas sociales que nos rigen. Quizás las altera; quizás trastoca
las cosas, pero Eros y Tanatos se las arreglan para seguir conviviendo. Nada
mas llegar a la sala funeraria, fui saludado con efusión por el personal del
mismo. “Como esta usted” “Caramba; se nos había perdido” ¡¿De nuevo por acá?!
Fueron algunos de sus comentarios. Si no fuese por las circunstancias…
me
reiría. El hecho de ser “cliente” genera una peculiar relación de seudo
amistad. Es más; si me apuran, diría que raya en el absurdo. El personal se
esmera en hacerme las cosas más llevaderas siendo solícitos y amables. Las
camareras insisten que coma con ellos, casi obligándome a probar otras cosas
diferentes al tradicional consomé que se suele servir en estas ocasiones. No
quisiera que me mal entendieran. No lo hacen por algún servil interés
pecuniario; no. Es solo que yo soy un “asiduo cliente” y esto genera –
inexorablemente – cierta proto amistad como verán mas adelante.
Las diligencias de acta de defunción y diligencias del campo santo corren por
cuenta del servicio funerario. K...quien se encarga de estas cosas me rogó,
encarecidamente que lo acompañase pues “me veía solo y triste y, para esos
momentos, son los amigos” K..., a pesar de mis protestas, literalmente, me
arrastro al carro fúnebre que usaríamos para hacer las diligencias. Una vez
dentro, vinieron a mi mente, recuerdos de cuando – niños y adolescentes – le
enseñábamos cuernos a las carrozas fúnebres (mis amigos y yo) como si con esto
conjuráramos a las horribles parcas; eludiendo nuestro fatal destino. Cosas de
la juventud, que piensa tener toda la eternidad para si. En ese momento,
cuando un simple vehiculo se convierte en “Carroza Fúnebre” es que cobra
significado el titulo del excelente libro del autor checo Milán Kundera: “La
Insoportable Levedad Del Ser”. En ese instante estaba neutro. No tenía emoción
alguna. Al cabo de algunos minutos sentí la imperiosa necesidad de “mirar
hacia atrás” .La parte trasera del vehiculo. Donde el difunto realiza su
último viaje. Me pareció
extremadamente larga. Era como un corredor largo y angosto. Viajar en ese vehículo,
a esa hora del día, para efectuar diversos tramites burocráticos, relativos a
parafernalia que rodea a la muerte, era – esos momentos – francamente
surrealistas. La gente de la calle nos miraba con curiosidad. Debo
puntualizar que, generalmente, en estos vehículos solo va el chofer y en
ocasiones un ayudante de camisa y corbata. La gente que nos contemplaba
pensaría que yo era el finado.
Pero, luego de estas divagaciones, vamos a lo nuestro: los consejos. Dado la
experiencia que poseo en estas lides me permito adelantarles varios consejos;
entresacados de mi próximo libro: LA HORA NONA o todo lo que usted debe saber
al enfrentar el ritual mortuorio.
1) al disponerse a dar “pésame” es forzoso tener o poner cara de
“circunstancia” ¿Que cómo es eso? Bueno; su cara o expresión no puede ser
como la del deudo, pues entonces seria usted el deudo (absurdo) o su amante.
En mi libro, antes mencionado, se encuentra todo un capitulo dedicado a este
espinoso tema (el o la amante sobreviviente) y que reglas deben privar para
no escandalizar ni ofender a la esposa u esposo del fiambre en la capilla
fúnebre. Sin embargo la duda persiste: ¿Cuál es la cara de circunstancia? Es
una mezcla de estar enratonado; con pesadumbre por el cierre de RCTV; con
angustia por no conseguir las entradas para los juegos de la copa América y
desolación por el rumor de que la Polar se marcha del país. Si usted logra
reflejar todas esas sensaciones en su rostro, tendrá éxito de inmediato y el
deudo le recordara como el más intimo de los amigos del muertito.
2) En cuanto a la vestimenta no hay nada que añadir sino el buen gusto y
discreción de cada quien. Sin embargo, no debemos dejar de insistir a las
damas que: “NADA DE ESCOTES” Generalmente el deudo (masculino) se encuentra
sentado y si usted pretende darle el pésame, tendrá que inclinarse. Esto la
arrastrara a una situación absurda. Al usted inclinarse dejara ver generosas
porciones de su seno al deudo. Este, confundido por su pena, confundido por lo
que ve, no la dejara recobrar su postura vertical -pues el la tomo de los
brazos cuando usted se inclino – extasiado por sus redondeces. Esta situación
se conoce en criollo como “Vaporón” y descompone toda la “puesta en escena”
del velorio. Inclusive; como consecuencia indeseable, destruye la cara de
circunstancia que tanto nos costo lograr. Por lo tanto señoras: RECATO.
3) este consejo es para el deudo o familiares más cercano. A ustedes les esta
permitido todo: llanto; aullidos; caídas en el suelo; desmayos, sofocones y
pare usted de contar. Lo que les estad vedado; prohibido; negado; abolido,
suprimido; es la expresión: ¿PORQUÉ
A MI SEÑOR; PORQUÉ
A MI? ¿Qué tiene de malo tal expresión? se preguntaran ustedes. “Es algo muy
normal” acotaran los otros. Pues no. Definitivamente, no. Cuando usted aúlla a
los cuatro gritos que porque le pasa esa desgracia. Esta dejando en el aire un
complemento de la frase que la gente entiende como: ¡! ¿PORQUÉ
A MI SEÑOR; Y NO A ELLOS?!! ¿Lo entiende ahora? Sabemos que usted no
quiso decir eso, pero así lo entiende la gente. El “ellos” ambiguo de
sus aullidos se convierte en ellos; los que están presentes .Esta
metida de pata le puede traer consecuencias indeseables: la gente puede perder
la cara de circunstancia que le costo lograr. Se volatiliza el respeto por
usted y lo que era un sitio de recogimiento se convierte en una gallera donde
la gente solo comenta lo del matrimonio de Maria Isabel con el tenista o de si
Arango esta en condiciones para jugar en la vinotinto.
4) La parte mas incomoda de estos rituales es lo que vamos a decir al momento
de “dar” el pésame. En esto me confieso sorprendido y estupefacto. Las nuevas
tendencias (minimalismo) han impuesto una parquedad y sequedad, a la hora de
encarar al deudo que ya se instalaron en las salas velatorias, los respectivos
psicólogos que se encargan de asistir (por un precio módico) al deudo y
familiares. Sabíamos todos que existía una variedad de palabras para
enfrentar este momento (pésame); ninguna era realmente efectiva ni lograba
transmitir lo que no sentíamos. Pero allí estaban como muletas mortuorias.
Ahora la moda que viene del imperio –escueta, inocua, sencilla, pragmática –
recomienda decir: “NO HAY PALABRAS” Eso es lo único que se le dice al
deudo bañado en llanto. Imagínense ustedes la perplejidad del deudo que solo
esperaba cualquiera de las formulas rituales para desgajarse en aullidos,
berridos, soponcios y que usted le venga a decir (con alevosía y
premeditación): “NO HAY PALABRAS” Pues se quedara con un palmo de
narices. Sin atinar ha que decir o responder. Sin poder gritar o llorar o
gimotear. Si usted confirma aquello; pues no hay más nada que añadir. Y si
usted, en el colmo de la rebeldía dice que: “Si hay palabras”; todos se le
quedaran mirando esperando a que usted las diga. De esta forma vil se le
arrebata la iniciativa a alguien que además de perder a un ser querido; no
puede expresarlo de ninguna manera pues: NO HAY PALABRAS.
Tomen estos humildes consejos como un aporte de, mí para ustedes, ante un
eventual óbito que mas temprano que tarde les tocara enfrentar.
PD:
pronto estará en los estantes de las más prestigiosas librerías mi obra: LA
HORA NONA. Resérvenla antes de que se agote.
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Bombillos (2) |
| Por: Pablo Arapé A. |
01-05-07
Escribo estas líneas por petición expresa de Antonio, mi vecino. El leyó mi anterior “bombillo” y se acercó para recomendarme de buenas maneras (estaba arrechísimo) que relatara el cuento completo sin soslayar nada. Creí prudente seguir su consejo y aquí esta el relato con las cosas que omití por no considerar importantes.
Les dije que
cambié todos los bombillos de la casa por los que me ofreció, gentilmente, el
Gobierno. Inmediatamente llegaron a mi casa una multitud de gente conocida –
al principio – y luego un tropel de extraños. Al comienzo fueron mis vecinos
Chavistas que me felicitaron y se dedicaron a mirar a los bombillos a y
manifestar loas al gobierno y ditirambos al Presidente.
Luego se presentaron los vecinos que están en la oposición con un petitorio
para que abandonase el barrio: “por traidor” dijeron; y seguidamente voltearon
sus rostros a los bombillos profiriendo insultos e imprecaciones al régimen.
Para mi era muy gracioso observar a gente sencilla y normal, arrastrada al
paroxismo de lo irracional por motivos políticos. Sin embargo me vi obligado
a reglamentar el asunto: para evitar batallas campales y males mayores en la
comunidad, otorgué a los de la oposición permiso para venir a mi casa en
horas de la mañana y tarde - todos eran desempleados – para dar rienda
suelta a su ira. De igual forma cedí las horas de la noche para que los
Chavistas – todos trabajaban – pudieran desatar sus cánticos de alabanza.
Insisto; era la mar de cómico observar a toda esa gente mirando a los
bombillos y riendo o despotricando, según su tinte político.
Todo marchaba muy bien. A mi mujer y a mi no nos estorbaba la multitud, pues
la mayoría eran vecinos y con los desconocidos entablamos amistad. Claro; era
incómodo conversar con alguien que constantemente miraba hacia el techo. Pero
todo es costumbre. No obstante, los hechos que precipitaron los
acontecimientos, vinieron de parte de mi familia más cercana: mis hijos. Tengo
cuatro (4) hijos: dos hembras y dos varones. Ellos tomaron la presencia de
tanta gente mirando al techo como lo que era… un circo. Pero andando el tiempo
comencé a notar ciertas actitudes que me llenaron de alarma. La otra noche, mi
esposa, les ordenó apagar el televisor e irse a dormir. Una de mis hijas miró
a mi mujer y masculló:
Estamos en una tiranía.
Me hubiese reído a no ser por que mi otra hija le contestó:
El que no se sienta contento… ¡qué se vaya! Mis hijos varones se alinearon
con sus hermanas.
De modo que en mi casa existe un micro cosmos de lo que es el país- pensé.
Pero la cosa no paró allí. Al recoger las notas de los muchachos notamos que
dos (varón y hembra) sacaron horrorosas calificaciones. Mientras que los otros
dos (varón y hembra) fueron sobresalientes. Primera vez que sucedía tal cosa.
Pero los que nos llenó de terror a Torcuata – mi mujer – y a mí fue lo que les
cuento a continuación: los que salieron bien se burlaban de los
otros
riéndose y escarneciéndoles.
Ja ja, ¿No les da pena esas notas tan “escuálidas”? Mi papá y mi mamá –
continuaban – como castigo les van a cerrar su “medio de comunicación”
entiéndase TELEVISION. Ja, ja, ja.
Estas palabras enardecían a mis otros dos hijos. Chirriando los dientes de
rabia – ellos – les contestaron:
Y ustedes que están con el proceso ¿no es una ofensa que sus notas sean
todas ¡AZUL; AZULITAS!?- Allí ardió Troya. El bando oficial no quería verse
ligado a nada que fuese o pareciese de color azul. Y el otro sector, de
igual manera, pero con el rojo
Mis cuatro hijos son adolescentes y PRE adolescentes por lo cual Torcuata y yo
estábamos angustiados. Ellos respondían a las palabras y actitudes que veían
en nuestros visitantes.
Decidido a cortar por lo sano les enviamos – como expliqué con anterioridad -
a casa de sus tíos con la intención de liberarlos de este ambiente maligno.
Esta es la parte que omití en mi anterior relato: Bombillo. ¿Verdad que es
irrelevante y carece de interés?
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Bombillos |
|
Por: Pablo Arapé A. |
02-04-07
Vivimos en el mundo del surrealismo. No debo ni un solo recibo de la energía eléctrica y… vivo a oscuras. No es solo eso. Tampoco puedo hablar; y no me hagan subir el tono de voz. En eso me va la vida. Si se están quietos y callados les contaré ¿estamos?
Un día cualquiera, llegaron a mi casa un grupo de muchachos con una propuesta insólita: “Señor; venimos a cambiarle sus bombillos por estos (enseñan los bombillos) que consumen menos corriente.” Disculpa – le dije interrumpiendo su perorata – pero no tengo dinero para hacer ese negocio que tú me propones. “Señor – continuó el mozalbete con cara de fastidio – es completamente gratis.”
Gratis es una palabra que mueve montañas, derrite sospechas, desmorona argumentos, insita complicidades. A todas esta, ya el muchacho había explicado que era un plan del gobierno y no se cuantas cosas mas. Yo, como buen clase media, pensé: Nunca he podido sacarle nada al gobierno. Ni un carguito. Ni una embajada, Ni una sola canonjía; y ahora, de golpe y porrazo, ofrecen ayudarme con el recibo de luz que me esta matando. !NO FALTABA MÁS, grité, ADELANTE CON EL AHORRO ENERGÉTICO! En un santiamén los nuevos bombillos (32) estaban instalados. De inmediato quite la trampa que tenia en el medidor para ahorrar energía y seguí recibiendo correos por Internet.
No habían pasado 5 minutos cuando sonó el timbre. “Deben ser los muchachos de los bombillos”, me dije. “Debería pedirles algunos por si se queman los otros”, pensé. Pero no Era mi vecino Antonio. !!Qué hubo, Antonio, que te trae por aqui!! Antonio se retorcía de espanto y gesticulaba con horrorosas muecas de miedo. Tomándome del brazo y poniéndose el dedo índice en la boca, me arrastró hacia fuera de la casa. “Calla insensato” murmuraba. “Me vas a delatar necio”. Pe…pero ¿ qué pasa Antonio? De nuevo volvieron las muecas de espanto. Demudado, líbido, infartado, asertó a mascullar: cá - lla - te. !!! Qué nos están grabando !!! De repente sentí miedo. ¿Qué podía ser tan espantoso que intimidara a Antonio así? Miré hacia los lados y, bajando el tono de voz, pregunté: ¿Dónde, quién, cómo? . Antonio, apunto de sufrir una apoplejía, miraba a los bombillos con terror. !!ALLÍ, ALLÍ!! Chillaba lleno de espanto. !!¿Dónde, dónde?!! Preguntaba yo, lleno de frenética ansiedad. !!!!En los bombillos!!!. !!!EN LOS BOMBILLOS!!!.
En ese momento, les confieso, no sabia como reaccionar. ¿Era broma? ¿Droga quizás? Antonio se caracterizaba por ser un hombre serio. No fumaba ni bebía. Padre ejemplar. Cinta negra y 1,95 de estatura. Católico practicante. Presidente del condominio. Ejemplo constante para todas las mujeres de la urbanización (“Porque yo no tuve la suerte de que un hombre como Antonio se fijara en mi”) era el látigo que atizaban nuestras esposas en contra nuestra. Pero ese hombre yacía aterrorizado; postrado en el suelo; con el rostro desencajado y demudado. Intimidado, arredrado, atemorizado, acobardado, apocado, amilanado. “Antonio” le dije con suavidad. “Todo se arreglará” “Los nervios son otra enfermedad cualquiera”
Me miró con rabia. Sin alzar la voz; pero con furia, espetó: “No te das cuenta – estúpido – dentro de esos bombillos hay diminutos aparatos que graban todas nuestras conversaciones” “ El gobierno” “ES EL GOBIERNO” dijo. Con un hilo de voz pregunté ¿y para qué? Para saber que pensamos. Para espiarnos, contestó. Para intimidarnos, añadió. ¿Dentro de los bombillos? pregunte incrédulo. !!!CLARO QUE SI!! Es lo último en tecnología . Pero Antonio, le dije un poco mas repuesto; simplemente... los quitaré. !!!!NOOOOO!!!! Chilló !!!NOOOO!!! También tienen cámaras. Si los quitan, vendrán por ti. Jamás podrás volver a comprar en Mercal. !!!NOOOOOOOOOOOOOOOO!!!! Esta vez fui yo el que grité. Pero; !!!QUE HAGO!!!. Antonio, con aire de complicidad, arrimando su boca a mi oreja; deslizó estas palabras. “NO – LOS – Prendas – Jamás”
Mi vida ha cambiado desde entonces. Mi casa vive en una perenne oscuridad. Nuestras conversaciones solo se refieren a lo bondadoso que es el régimen. Nuestros hijos los enviamos a vivir con sus tíos para evitar alguna metida de pata. Nuestra vida se va en mirar el techo; hacia donde están los bombillos. Nos vestimos y desvestimos en un tinglado que esta anexo a la casa. Mi mujer tiene terror que la observen desnuda por los bombillos porque. “Estoy muy gorda; parezco una vaca” dice. Ahora nos bañamos vestidos. Ya desarrollamos una especie de tic, porque constantemente miramos al techo. Dejamos de hacer el amor porque uno de los goces de mi mujer era observar – a la luz de los bombillos - “lo bien dotado” que estaba por la naturaleza. Aunque ustedes no lo crean, nuestra casa se la pasa llena de gente que recita, canta y entona loas y ditirambos al régimen, mirando a los bombillos.
He pensado, seriamente, en vender la casa. Sin embargo, solo me detiene el pensar que: ¿en qué otra casa voy a pagar cinco mil Bs. ( 5000) de luz?
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Internet (2) |
| Por: Pablo Arapé A. |
30-01-07
Pues, si. Les decía (en la anterior entrega) que facilitaría un ejemplo de “cadena” para las personas que quieran lanzarse al proceloso mundo de “Creador de cadenas” sin tener experiencia. Sin más, vámonos de ejemplo: Amigos (as) me encontraba abatido por la derrota de de Rosales, cuando me llegó esta cadena que cambio para siempre mi vida: ante el triunfo apocalíptico de Chávez, solo nos queda irnos del país. Un lugar en el imperio sería lo más adecuado. Pero para los que no tengan recursos económicos para huir solo queda templar el espíritu de resistencia; para este fin debes realizar estos ejercicios: antes de acostarse y al levantarse de la cama, repetir ochocientas veces (800) ¡Dios mió! – my God - ¿Qué nos pasó en las elecciones? Con esta sencilla rogativa fortalecerás el alma. 2) debes correr y buscar a la persona que te inscribió en el programa de la “negra” para suplicarle y, hasta amenazarle, si no te borra del registro. Dile que tú siempre has sido racista y no quieres nada con negros y menos con negras. Puedes añadir que algún hijo de perra te dio burundanga, para anularte la voluntad, y que te envió a inscribirte en…”La negra”. Con este ejercicio conseguirás potenciar tus habilidades histriónicas que te harán mucha falta si no consigues que te borren de esa lista “negra”. 3) Para terminar; le donaras a los pobres toda las horribles franelas y camisas de color azul y blanco que compraste; procurando remplazarlas por franelas y camisas de color “rojo, rojito”. Estos consejos te traerán sana paz pero para conseguir que Chávez se marche en el 2012 (o que Rosales llegue) tienes que enviarle esta cadena a diez (10) o quince (15) personas para continuar la mesma. Recuerda; la cadena no debe romperse. Si eres hijo de mala madre y haces caso omiso de esta cadena; rompiendo la misma; tendrás que atenerte a las consecuencias. Fíjate lo que le paso a varias personas que ignoraron el poder de la cadena: A Gerardo Castillo lo pusieron preso los militares del plan republica porque – el día de las elecciones - no mostró la cedula sino “la negra” A Fortunato Hernández (anti Chavista) todos los días, Guillermo Meléndez (Chavista), le saca la lengua y le dice: “lero, lero, rojita, rojita”. Si no quieres sufrir estos tormentos del averno…NO ROMPAS LA CADENA.
Existen otro tipo de
personas que colonizan la red y son los que para este estudio yo he llamado
“Los pornógrafos” Por cada “seráfico” hay cien millones (100000000) de
pornógrafos. Los correos pornográficos conllevan una curiosa consecuencia.
Nadie; pero nadie, se arrecha porque le manden un correo de estos; cosa que si
sucede con los correos “seráficos” y “cadenas”. Estos personajes (pornógrafos
y pornógrafas) son muy peculiares, pues invariablemente cumplen con estas
reglas: 1) envían pornografía a casi todo el mundo con el intrigante resultado
que estos correos son re – enviados a otras personas sin exigirlo, ni estar
amedrentando con terribles castigos como en las cadenas. 2) los correos
pornógrafos son clasificados con equis (x) según una escala particular de la
retorcida mente que envía el mensaje. Una “x” clasifica como mensaje “light”.
Dos “x” clasifica como excelente. Tres “x” clasifica el mensaje como lo máximo
y si estuviese permitido clasificar con colores, los triple “x” se conocerían
como “rojito; rojito”. 3) No contento con las imágenes que envía y de
clasificarlos con “x” – el pornógrafo – se da a la tarea de comentar el
material y añade antes de las “x” su libidinosa opinión, ejemplo: ¡muy bueno!
“x”. ¡Qué mamacita tan rica! “xx” ¿!como le quedaría el ojo?! “xxx”.Esta
perversa manía de clasificar los correos pornográficos les ha traído fama a
varios personas; pues son reconocidos – en el circuito porno – como verdaderos
conocedores y sus correos están considerados como “bocati di cardinale”
A continuación yo debería, como en las cadenas, dar un ejemplo de cómo se hace
un correo pornográfico; pero debo confesar mi ignorancia en la materia. Jamás
he recibido, y yo nunca he enviado un correo de tales características; por lo
cual, les debo el ejemplo.
“Seráficos” y
“pornográficos” son una plaga pues te envían su material sin que lo
solicites. Y si les dice que basta ya… Te envían el doble. Sin embargo, la
red es un sitio democrático y relajante; además: la vida seria muy triste sin
los “seráficos” y “pornógrafos” ¿no lo creen ustedes así?
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Internet (1) |
|
Por: Pablo Arapé A. |
19-01-07
Pues, si. A pesar que soy de la edad de piedra, tengo mi correo electrónico y de vez en cuando y de cuando en vez; navego por la “red”. Créanme; no deja de causarme asombro el invento llamado Internet. Me imagino en la Carora de los 70 con un recurso como ese. Que de cosas no hubiese hecho. Pero sigamos en el presente. Como persona que no termina de habituarse a Internet, la miro y admiro con respeto y fascinación. Y también con curiosidad. Como toda moda, invento o novedad, la “red” fue y esta colonizada por un variopinto grupo de personas. En Internet podemos encontrar lo más sublime acompañado de lo más pedestre y ordinario. Es muy rica y variada la fauna que puebla la “autopista de la información” sin embargo – hoy – solo me referiré a dos especimenes que pululan en el ciber espacio.
Para empezar debo aclarar que no pertenezco a ninguno de los
dos. Y si digo mentiras; que me salga el diablo Bush acompañado de su peculiar
olor a azufre. Aclarado el punto; continuemos: Para los cínicos, el primer
grupo podría clasificarse como santurrones o beatos. Pero como esta es una
investigación seria le daremos el nombre de Seráficos. Los seráficos son un
grupo numeroso. De quien menos pensamos resulta que es un seráfico. Este grupo
se especializa en enviar correos que tienen como tema a Dios, la amistad o
algún derivado (cadena) Es imposible leer alguno de estos correos sin sentirse
tocado por la gracia divina. Los e mail que envían los seráficos son
verdaderas obras de arte en su presentación. Algunas exquisitas, que a no
dudarlo, serán consideradas con el pasar del tiempo, verdaderas joyas
visuales. A pesar de su complejidad, no es tan difícil elaborar un correo
seráfico. Siga mi consejo: escoja imágenes del amanecer o el atardecer, pero
ojo, estos paisajes deben tener grandes nubes BLANCAS en formaciones llamadas
cúmulos. No creo que usted sea tan entupido como para poner nubes negras,
cargados de tormentas, granizo o nieve para referirse a la amistad, la
hermandad del hombre, el amor o la religión (la que sea) Estos cúmulos deben
ser el centro de un paisaje marino – no equivocarse – !!!PAISAJE MARINO!!!
Jamás será un paisaje terrestre o lunar. ¿Por qué? ni idea. Confórmese con
saber que será un paisaje… marino. Algunos tienen una delgada franja de tierra
con una solitaria palma o cocotero. Este paisaje será usado para abrir o
cerrar el mensaje. La siguiente imagen debe sustentarse con figuras de niños
Ningún mensaje que se respete tendrá valor si no esta acompañado de caras de
niños. Los rostros de infantes deben exhibir radiantes sonrisas. Si son de
bebés… mejor. Yo creo que estas imágenes se originan en el imperio porque
nunca he visto, en estos mensajes, niñitos negros; mestizos; mulatos;
cuarterones; zambos; tres cuartos o cualquiera variante del color oscuro. Pero
continuemos: seria imperdonable si no añadiera cachorros de perros con ojos
grandes. Inclusive de león. Pero jamás de los jamases se le ocurra el tercer mundismo de insertar un cachorro de pantera (recuerde que lo oscuro está
execrado).
Esta permitido las figura de ancianos. Una pareja. O un grupo de
ancianas, pero nunca de ancianos (hombres) solos. Jamás he entendido el
porque de esta segregación. Animado por conocer el origen de la misma,
contacte a mi amigo el sociólogo Nelson Fréitez, ávido de razón. Nelson –
amablemente – me refirió una complicadísima explicación que el
inmediatamente, al contemplar mi cara de idiota, dio por descontado que no
había entendido nada. Seguidamente, en un tono mas pedagógico, inquirió si
recordaba la canción que habla de un caimán que se va para Barranquilla,
comiendo pan untado con mantequilla. Yo jamás escuche tal canción y, en
verdad, me parece absurdo ese estribillo de un caimán comiendo pan untado de
mantequilla. Para no torcerle la buena voluntad a Nelson, le dije que sí
conocía la canción. Seguidamente, con cara de malicia, refirió que la canción
tenía otras estrofas donde una “vieja y un viejito” eran “protagonistas” y más
aún el viejito y que por “esa” razón no se ponían a viejitos solos. Por la
expresión maliciosa de Nelson, deduje que debe existir algo de inmoral o
libidinoso en la conducta del “viejito” de la canción. Por si las dudas… no
pongan ningún viejito solo, y menos, caimanes – que se van para Barraquilla -
comiendo pan untado con mantequilla
Concluido lo de las imágenes viene la parte más peliaguda: el mensaje. Cualquiera escoge imágenes, le da un cierto orden y le añade efectos de “cortina” “barrido” “disolvencias” “encadenados” y muchos otros. Pero el texto es harina de otro costal. El mensaje escrito no puede desmerecer a las imágenes artísticas. Yo no me considero ”facurto” para dictarles un texto. Lo que puedo hacer es aconsejarle sobre el contenido. Si el tema trata sobre el amor y desprendimiento de la madre - es obvio - que todo ditirambo será poco. No importa si su madre (la de usted) lo abandono en un pote de basura cuando tenia un día de nacido. Usted debe ensalzar el espíritu de sacrificio de la madre. Si su madre (la de usted) consideraba que la botella estaba por delante de sus hijos; entonces, es su deber glorificar la templanza y continencia de las madres. Si sus amigos son una cuerda de borrachos licenciosos impenitentes, escorias de la humanidad, usted debe cantar a la amistad como regalo de Dios donde se unen el sacrificio desinteresado con la bienaventuranza. Si su padre (el de usted) huyo de la casa, cuando todos estaban pequeños, por la mesonera del bar de la esquina; es su deber, entonar cánticos por el amor paternal, como ejemplo de rectitud moral.
Estos seráficos, quieran o no, terminan enviando lo que es el terror de todos en la red… las “cadenas” .Estas “cadenas” son la versión moderna del infierno. En esta modalidad (la cadena) descubrimos la faz perversa del seráfico. La cadena es mucho más parca. No tiene hermosos paisajes ni citas rimbombantes. Es un relato sencillo; despojado de toda pretensión literaria; donde el narrador (seráfico) nos relata un echo extraordinario que el realizo – y por lo cual - fue bendecido con premios y dones generalmente en metálico. El seráfico te brinda la oportunidad de que tu compartas esta dicha si le envías la misma misiva a diez (10) quince (15) o más personas. Pero aquí viene lo siniestro del caso. La cadena viene acompañada de una serie de terribles castigos para quien no la continúe Aquí es donde está lo perverso. ¿Por qué el seráfico si es nuestro amigo o amiga, nos amenaza con semejantes plagas? ¿Qué arrastra al seráfico a pasar de mansa oveja a terrible león? ¿Si esta cadena significa el éxito inmediato; porque aterrorizar con castigos tan horripilantes como éstos?: Chávez hasta el 2030; los discursos de Rosales; recapturaran a Ortega en… otro bingo; desaparecerán el “oso” y la “catira”; si no continuamos la cadena. ¿Porqué amenazarnos? Misterios de los misterios. Nadie lo sabe. Y si se le pregunta a un seráfico… te miran como si uno fuese un miserable coleóptero y asumen un silencio glacial.
Pero no todo puede ser teoría. Sin ser un conocedor en la materia, me atreveré a darles un ejemplo – de mi propia inspiración – para graficar lo que digo y también, para ayudar a algún neo – seráfico que desea dejar su impronta en la red. Sin embargo; el ejemplo, será para la próxima semana pues en este momento debo enviar treinta (30) cadenas con carácter de urgencia. Chau…
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Nuevo |
|
Por: Pablo Arapé A. |
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03-01-2007
Pues si. Es indudable que la modernidad hace
más llevadera la vida. Para prueba de esto esta un ejemplo entre muchos: el
celular (o teléfono móvil, como dicen los españoles) Después de la Biblia este
es el mejor invento: cómodo, eficiente, barato y moderno. Sin embargo, como
todo lo fabricado por el hombre… no es perfecto. El celular, pese a su
pretendida inocencia, es el culpable de mis desgracias.
Con motivo de la inminente llegada del fin de año, me apreste, como todo el mundo, a manifestar los deseos de rigor de año nuevo. Desechadas por obsoletas las tarjetas de navidad y obviado Internet por un ataque agudo de pereza; elegí el celular como vía para manifestar mis buenos deseos. Sin embargo, en un arrebato de pedantería, no quise enviar los insípidos e insulsos mensajes tradicionales. Debería ser algo preciso, conciso y breve. Después de mucho meditar… parió el cerebro: QUE DISFRUTES TU AÑO NUEVO; MUCHO MAS QUE EL ANTERIOR. Estaba perfecto. Era lo suficiente ambiguo como para satisfacer a todo el mundo. Si el año anterior fue malo; la fórmula “mucho más”, dejaba en claro el deseo de mejoría. Y si había sido bueno pues; tanto mejor. Lleno de complacencia por mi agudo ingenio; envié los mensajes.
El primer indicio de que
algo andaba mal surgió cuando no recibí, los respectivos buenos deseos de
vuelta a mis mensajes. Intrigado contacté a mi amiga Zulma Bermúdez, en
Valencia, quien solo dijo “estúpido” y cortó la comunicación. Dilcia
Betancourt, en Miranda, ni se dignó a hablar; solo apagó el celular. Alarmado
intenté con mis amigos: Gerardo Castillo amenazó con pisarme un pie. Fortunato
Hernández juró que dedicaría dos horas de su programa de radio a hablar mal de
mi. José Rafael (Lerú) Silva prometió anular todas las pólizas de seguro que
tenia con él. Franklin Piña me quitó el saludo. Dilcia Álvarez de Castillo
prohibió que se me vendiese ricota. Luís Arispe me ofreció trabajo en uno de
sus parque de diversiones. “Lula” Alvarado deseo que me ahorcaran pero por
las partes púdicas. Mauricio Zapata amenazó con probar en mi la carabina 30 30
que le trajo el niño. Desesperado ante tanto odio contacté con Nelson Freites
de quien no había recibido amenazas. Nelson se apiadó de mí y seguidamente,
mirándome como si fuese un protozoo, pasó a explicarme.
– Pablo; siempre te lo he dicho: cuando quieras valerte de cualquiera de los
inventos modernos; busca la ayuda de tu nieto de cuatro años que es mas listo
que tú.
No sin cierta molestia pregunté:
– Pero Nelson, ¿qué fue lo malo que hice? La mirada de piedad se acentuó y,
seguidamente explicó.
– Por cosas del imperio – que tu no entenderías – la decimoséptima letra del
alfabeto pierde la nubecita esa que tiene arriba con forma de ese acostada y
de ser Ñ; pasa a ser N. Horrorizado comprendí la gravedad de mi error. “Que
disfrutes tu “ANO ” nuevo, mucho mas que el anterior. Demudado; lívido;
desencajado y angustiado desee que me tragara la tierra. Pero no tanto por la
perdida de mis amigos y amigas; sino porque el mensaje también se lo había
enviado al…cura Betote!
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Navidad |
|
Por: Pablo Arapé A. |
30-12-06
Pues si;
salí de Carora un día de navidad hace 20 años. Tenia que
hacerlo. No podía lograr nada allí. Mi ambición me arrastraba a probar fortuna
en otros países. Ahora lo he logrado todo: Fama; riquezas; honores. Me he
realizado. Sin embargo – en fechas como esta – una pregunta se vuelve
recurrente. ¿Qué sucedería con mi mujer y con los tres hijos que deje atrás?
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Pues si; en fechas como esta; una pregunta se vuelve recurrente. ¿Qué sucedería con aquella basura que me abandonó a mi y mis tres hijos en una fecha como ésta? Aunque después desecho el pensamiento. Gracias a aquello me vi forzada a sobrevivir. Luché con la vida – a brazo partido - y hoy; 20 años después, puedo decir con orgullo que mis hijos y yo triunfamos ante la adversidad
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Pues si; todo es alegría y felicidad como debe ser en una fecha como esta. Una buena cena de navidad. Mi esposa los niños y yo, estrenando ropa. El árbol colmado de regalos. Los abuelos y mis suegros sentados a la mesa. ¿Qué más puedo pedir? Cuando estemos cenando, en mi pensamiento, daré gracias al altísimo por permitir que todo se diese como lo planee. Sin tiros. Sin derramamiento de sangre. Sin victimas. Y – muy importante – un buen botín. Todo un clásico asalto a un banco. Cuando sean las doce saldré a la calle y gritaré ¡FELIZ NAVIDAD!
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Nulo |
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Por: Pablo Arapé A. |
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20-12-06
Pues,
si: café, aceite, huevos, azúcar, leche, mantequilla, carne,
pescado, arroz, mortadela, harina, pastillas para la tos, el dolor de cabeza,
la diarrea, malestar estomacal, aspirinas, papel sanitario, espagueti, queso,
salsa de tomate, atún, sardinas y un largo etc. mas. ¿Vacaciones; guerra
civil; deslaves; terremotos; huracanes o la furia de la naturaleza? Pues… no.
Algo más sencillo pero quizás más devastador. “Elecciones 2006 en Venezuela”.
Si. No pongan esa cara de asombro y escepticismo. Lo que en otras partes es un
sano ejercicio de civismo, sin ningún aspaviento, es acá una verdadera
ordalía. Con mucha pena debo admitir que mi nevera se llena cada seis (6)
años; en tiempo de elecciones Y es que la mitad de los Venezolanos pensamos
que la otra mitad saldrá a asesinarnos si no les favorecen los resultados.
Demás esta decir que esa otra mitad teme que seamos nosotros los que salgamos
a asesinarlos por las mismas causas. Pienso que todo esto es una conspiración
de la laboriosa comunidad china que echa a rodar la “bola” para tener pingues
ganancias en sus supermercados. Sin embargo, estas compras, las estoy haciendo
un día después de las elecciones y todo gracias a mi enorme bocota. Les cuento
antes de morir. Luego de los resultados, la calle Carabobo – donde vivo – se
llenó de gente jubilosa por el triunfo y, en la otra cara de la moneda, por
gente apesadumbrada y triste por la derrota electoral. Debo advertirles que
estoy hablando de pacificas familias; honestos y laboriosos trabajadores.
Personas que siempre han vivido allí, con 20 0 30 años de residencia y tal vez
más. Sin embargo el clima era tenso. Por un lado; felicidad extrema. Por el
otro; resentimiento y rabia. Yo intuía que cualquier cosa rompería el
delicado velo de la convivencia pacífica. Y así fue. De repente; no se sabe
quien; hombre o mujer aulló:
– ¡Fraude!
Seguidamente, sin mediar palabra, se desató una feroz batalla campal. Yo no
podía limitarme a ver, de brazos cruzados, semejante horror. Como pude y
exponiendo mi integridad física llegué al centro de la contienda y en un
esfuerzo sobrehumano grité:
– ¡Basta, ya!
No sé como pero por un instante dejaron de combatir.
– ¡No les da vergüenza! les grité.
– Mírense, ¡parecen cavernícolas! ¿Acaso estamos en Irak? ¿O dios nos castigo y nos envió a Afganistán? ¿Acaso somos servios y croatas?
Ante mis palabras hombres, mujeres y niños dejaron de combatir. Ancianos y ancianas; primos, hermanos, cuñados, suegros, yernos, nueras; abuelos y abuelas se miraron a los ojos con vergüenza bajando los brazos en actitud de rendición. Entendí que ya los tenia en la olla (como se dice vulgarmente) Con eso seria suficiente para imponer la paz. Pero el que nace para martillo del cielo le llueven los clavos. No contento con haber detenido la batalla campal quise cerrar con broche de oro mi hazaña cuando la soberbia me cegó.
– ¿Acaso ustedes me han visto repartiendo golpes? Les lancé en cara lleno de estúpida fatuidad.
– Yo también ejercí el sagrado derecho del voto y no me caigo a piedra con nadie porque gané o perdí. Ya estaba listo. La masa (mis vecinos) estaban apunto de llorar. Pronto se abrazarían pidiéndose perdón unos a otros cuando una voz – que debió ser la del Diablo (Bush), preguntó.
– Y usted señor Pablo, ¿por quién votó? La pregunta era una trampa mortal, pero ya obnubilado por mi papel de héroe y henchido de estúpida vanidad, contesté – automáticamente – y sin pensar:
–Yo voté nulo.
Todavía no recuerdo bien los acontecimientos, pero creo que fueron como les narrare a continuación; sin embargo, me permitiré un ejercicio pedagógico. El voto nulo es una conquista de muy reciente data. En 1925 Otto Friedich y Caspar Runge fueron masacrados en Alemania por una multitud enfurecida ante su pedido al parlamento alemán de instaurar el voto nulo en las elecciones. Necmetin Ciller en Turquía purgo condena de 20 años por abogar por el voto nulo como expresión de opinión democrática. Aquí en Venezuela se puede estar con Dios o con el Diablo o con ambos a la vez pero jamás en medio. Y como esta la situación yo seré el primer mártir por ejercer el derecho… corrijo: por proclamarlo. Pero sigamos: Como en la fabula del gallo y el zorro, había cerrado los ojos (para saborear el supuesto triunfo moral) cuando contesté: “yo voté nulo” Enseguida se hizo un silencio mortal. Todos los cobardes tenemos un séptimo, octavo y noveno sentido que nos advierte del peligro. Inmediatamente todos ellos accionaron las luces rojas que indican la proximidad del desastre. En mi prepotente actitud, había violado el primer mandamiento del voto nulo: “jamás decir que se voto nulo” Lleno de estulticia olvidé el segundo mandamiento “si es del gobierno, quien pregunta, decirle que se voto por esa opción y si es de oposición igual” en ese momento abrí mis ojos. Los vecinos que segundos antes hubiesen dado su vida por mi, ahora… querían arrebatármela. Todos me miraban de una forma brutal. Rápidamente comprendí que necesitaba tiempo para poder zafarme de tan incomoda situación. Mientras retrocedía les hablaba: “El voto nulo es de sociedades civilizadas” Una voz salió de la compacta masa:
– ¿Es que acaso no le gustaba mi comandante?
– No se trata de eso - alegué.
– Se trata de un derecho que no emite opinión a favor o en contra de algún candidato.
Seguí retrocediendo intentando escapar. De la masa una voz o casi chillido de mujer me espetó:
– ¿Acaso es racista; tiene algo contra la negra? “El voto nulo está por encima de prejuicios sociales o raciales- grité.
Pero nada los pararía. Ya no eran los pacíficos vecinos de la calle Carabobo que saludaban y compartían todo entre si. Ahora solo eran una turba que no podía ni quería razonar. Ya tenía la espalda contra la reja de mi casa. Imposible retroceder mas. El final se acercaba. En ese instante les grité, señalando a otro lado.
– ¡¡¡Allá va; ése es el culpable!!!
La masa enardecida, como un solo hombre, volteó a mirar; instante que aproveche para saltar la verja de mi casa; abrir la puerta y cerrarla detrás de mí. La multitud se abalanzó contra la puerta y la hubiesen derribado sino fuese por que alguien llegó corriendo anunciando que el Presidente se dirigiría a la Nación. La poblada se dispersó en busca de sus casas; momento que aproveche para salir y efectuar compras nerviosísimas, convocar al ejército, marina y aviación; bloquear puertas y ventanas, llamar por teléfono a mis amistades y familia para despedirme porque no lo duden; ellos volverán. Y ahora los dejo. Debo seguir inventariando a ver si no olvide nada: sopa de sobre, enlatados, refrescos, pilas para la linterna, revistas, planta a gasolina…
| En memoria de José A. Delgado |
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Rutina |
|
Por: Pablo Arapé A. |
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07-12-06
Pues, si: Viajé a
la India y luego al Tibet,
como los Beatles, en busca de la felicidad. En el Tibet todos se referían al
santón: Wcoelo Asmolgamez, como poseedor de la verdad y de la suprema
sabiduría. Antes de continuar, déjenme aclarar, detesto subir montañas.
Jamás me gustó. Pero como suele suceder, siempre tengo alguna montaña monte o
montículo que escalar en mi aburrida vida. Cuando fui “boy scout” - bajo la
guía de el padre Juan B Pérez Altuna -, invariablemente nos toco escalar el
cerro que estaba al pie de nuestro campamento. Todos mis compañeros lo
disfrutaban y gozaban una y parte de otra. Yo, en cambio, lo hacia con
arrechera; maldiciendo todo el camino tanto de subida como de bajada. Esta
explicación es para que entiendan lo que sucedió a continuación. Cuando
pregunté donde ubicar al santón sentí temor. Imagine que la respuesta lo
situaría en una montaña inaccesible. Y lo más probable – con mi buena suerte –
es que fuera en los Himalayas. Con un hilo de voz pregunté:
– ¿Dónde puedo encontrar al santón?
– En Nancha Barwa; la montaña – fue la respuesta.
Sonreí aliviado. No era el Everest de 8000 MT de altura. Lo que desconocía es
que el pico Nancha Barwa media 7756Mt. Había caminado descalzo desde Carora
al Tibet (el techo del mundo) en busca de la felicidad y no podía echarme
atrás. Yo no “arrugaría”. Armado de valor y echando sapos y culebras empecé a
escalar. A medida que ascendía pensaba: ¿Por qué todos estos santones; gurús;
yoguis, se encuentran en sitios inaccesibles; minados de precipicios; poblados
de alimañas; a temperaturas extremas? ¿Por qué – piénsenlo bien – no pueden
ejercer sus funciones desde un centro comercial o “MALL” como decimos ahora?
¿Es que acaso la sabiduría no sería igual? Seguía pensando en esto cuando,
inadvertidamente, pise mal y caí montaña abajo como unos 1500 mts. Después que
terminé de sacarme del cuerpo todas las tunas que arrastre en mi caída, retomé
la subida, pero esta vez con la firme intención de matar al santón en cuanto
lo tuviese enfrente. Luego de 24 horas consecutivas de escalar llegué a la
boca de una cueva. El olor que partía de allí era nauseabundo. Cuando intenté
retirarme del sitio, ¡¡escuché una voz en mi interior que me conminaba!!
– ¡DETENTE, INSENSATO, ENTRA Y AGUARDA! –
Mansamente, como un corderito, obedecí el mandato que se proyectaba en mi
interior. Lentamente fui acostumbrando mi vista a la oscuridad y mi olfato a
la inmundicia A trescientos metros de la entrada- entre penumbras-, se
encontraba lo que parecía un anciano envuelto en unas mantas antiquísimas. El
sujeto parecía una momia y olía como si el proceso momificatorio hubiese
fallado. Enseguida entendí: !! Era el santón!!.. Debía de tener décadas en ese
lugar. Acá debo detenerme para explicarles que solo hay una cosa que me da más
arrechera que subir picos, montañas, o colinas y es….esperar. Armado de
paciencia, y en cuclillas me dispuse a esperar a que el santón le diera la
gana de hablar. Seis meses después (ya los dos olíamos igual) percibí un leve
mover de labios en el santón. Me apresuré a acercarme - sin embargo - seis
meses en cuclillas; solo me permitieron arrastrarme hasta el iluminado. Sus
labios se movían mascullando algo ininteligible. Su murmullo era rítmico y
acompasado. Yo pugnaba por oír. ¡Al fin entendí! ¡RUTINA, RUTINA, RUTINA!
salmodiada con monótono sonsonete. Súbitamente, puso sus ojos en blanco y;
volvió al inmovilismo de siempre. Preso de inenarrable angustia salí de la
cueva. Sentía el suicida impulso de lanzarme de la cima del Nancha Barwa.
¿Había caminado desde Carora, todo el globo terráqueo solo para escuchar
decir?! RUTINA, RUTINA, RUTINA!? Eso lo pude decir yo de mi trabajo o de mi
vida, sin dar un paso fuera de mi casa. Empecé el descenso envuelto en tres
arrecheras: Pensar en todo el tiempo que había esperado; la frustración de la
respuesta y ahora…el bajar A medida que descendía crecía mi furor. Para
completar, volví a tropezar con la misma piedra y, nuevamente, rodé los mismos
1500mt. De nuevo estaba “desentunándome” cuando me sorprendí salmodiando las
palabras del santón: “RUTINA RUTINA RUTINA”. De manera fluida los pensamientos
se agolpaban en mi masa cerebral. Cavilaba de esta forma: cuándo somos
sorprendidos en la cama con otra mujer. Cuándo el jefe – furtivamente – se
sitúa a nuestras espalda en el preciso instante en que hablamos (mal) de el
Cuándo - bajo los efectos del alcohol - embestimos otro vehiculo. Cuando de
una u otra forma nos vemos involucrados en acontecimientos vergonzosos… ¿Qué
pensamos? Primero deseamos que el tiempo de marcha atrás para evitar la tan
enojosa situación. Y luego que el “vaporón” pase pronto y todo vuelva a ser –
en lo posible -.como antes. E allí la clave del asunto. “QUE TODO VUELVA A
LA NORMALIDAD”. O sea ¡La rutina! Ansiamos; deseamos; anhelamos; aspiramos;
ilusionamos estar inmersos en el estado de gracia anterior al espantoso
suceso que descarrilo nuestra apacible vida de su…!RUTINA! ¡Pues claro que si!
El santón tenía razón. La rutina es el sinónimo de la felicidad. Cuando
nuestra vida transcurre en un placido fluir. Cuando el tedio se apodera de
nuestra existencia y nos quejamos de que nada pasa; ¡Es que somos felices!
Pero no lo sabemos. Solo el acontecimiento que quiebra nuestra monotonía
bastaría para obligarnos a reflexionar sobre nuestra continua felicidad. El
santón era feliz en su inaccesible soledad. Su vida transcurría en absoluta
paz; día tras día. Yo también era feliz, en mi caroreñísima y soporífera vida.
Con prisa termine
de sacarme las tunas. Di una última mirada a la cima del Nancha Barwa y
musitando un estribillo inicie mi regreso a Carora. ¿Quieren saber que
musitaba?...
– ¡RUTINA RUTINA RUTINA!
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Chinchorro |
|
Por: Pablo Arapé A. |
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15-10-06
Pues,
si. Poseo un tremendo chinchorro. De los fabricado por Asnoldo Torres que vive
en la Bolívar por los lados del Káiser. Afuera, la temperatura debe estar en
los seiscientos (600º) grados. Toda Carora está en un proceso de fusión
calórico del cual – seguramente – nacerá un nuevo sol. Pero yo en mi
chinchorro: feliz. Esto me recuerda un viaje que realice con unas amigas de
Barquisimeto a Carora. Estaba sumido en mis pensamientos y mis amigas
parlaban hasta por los codos, cuando pasamos por Tintorero. La vista de unos
chinchorros que se exhibían allí propiciaron mi comentario (pensando en voz
alta) “nada como el chinchorro para hacer el amor” seguidamente volví al
mutismo anterior cavilando en otras cosas. Sin embargo, al rato, noté que algo
pasaba. Saliendo de mi ensimismamiento noté que el silencio en el vehiculo era
sepulcral. Mis cuatro amigas (la otra observaba por el retrovisor pues
manejaba) me miraban con curiosidad.
- ¿Qué pasa? Pregunté.
Solo recibí evasivas como respuesta. El viaje continuó con monotonía. Mis
amigas guardaban silencio. Sin embargo yo percibía una gran tensión en la
atmósfera. Sabía que algo pasaba. No era posible que cuatro mujeres en media
hora no cruzaran palabras. Unas me miraban, furtivamente, como si fuese un
extraño. Otras, escondían risitas nerviosas. Obstinado, pregunté:
- ¿Qué pasa; entupidas? (recuerden que eran amigas).
La que manejaba respondió:
- ¡Más estúpida será tu abuela!
Seguidamente otra terció:
- Eres muy gracioso ja, ja. Estuvo bueno eso de hacer el amor en un chinchorro
ja; ja.
Sin más comprendí. Las muy zánganas nunca – óigase bien – nunca lo habían echo
en un chinchorro y ahora las mataba la curiosidad. Poniendo cara de ofendido
les comuniqué que no les contaría nada si Araceli – la que me había sacado la
abuela – no se disculpaba. Lo que restaba de viaje fue un pandemonio. Todas le
rogaban a Araceli que me pidiera perdón y ella que no. Aunque se moría de la
curiosidad. Luego de pasar por Arenales, Araceli, se orilló, apagó el carro,
bajó, abrió mi puerta, me clavó las uñas en el brazo y me interrogó:
- ¿Hablaras? Yo respondí que olvidaría la ofensa y que accedería a contarle. A
continuación les pregunté si en verdad nunca lo habían echo en un chinchorro.
Ellas entre avergonzadas unas; ruborizadas otras; dijeron que nunca. El
chinchorro – para ellas - solo era una cosa molesta que había que estar
colgando y descolgando. Como supongo que ese será tu caso – amiga que me lees
– te daré algunas ideas de cómo convertir este objeto molesto y fastidioso en
un vehiculo de fantasía sexual.
Para comenzar: no existen reglas para tener sexo en un chinchorro. No puede ser de otro modo. El susodicho desafía la gravedad pues su (in) estabilidad descansa en dos ganchos empotrados en la pared. Nada que ver con la cama, mesa de comer, pared, potro, bañera o piso. Todo muy sólido y fijo. Pero a pesar de no existir reglas si hay formas y maneras de abordar la situación. Como primer consejo se debe tener en consideración que uno (hombre) debe ser el primero en introducirse al chinchorro. Esto nos lleva a un mandamiento que es inapelable: jamás; pero jamás; se debe intentar en chinchorro de nylon. Yo por miserable, tenía uno de nylon. Me estaba introduciendo en el – de frente – cuando perdí el apoyo con el piso y caí de forma frontal en el chinchorro. Demás esta decir que sufrí (en el miembro viril) múltiples excoriaciones, laceraciones y cortaduras debido a la excitación en que me encontraba en el momento.
Ya entendimos que el abordaje se debe realizar de espaldas, para el hombre. Solo existe una excepción y es cuando la mujer pesa cien kilos o más. Mi mujer tiene un “pequeño peso” de 150 kg. Entonces sería suicida entrar primero al chinchorro y exponerse a desaparecer del mundo de los vivos cuando semejante montaña de carne pretenda “montarse” en el chinchorro Ya subsanado estos detalles lo demás depende de su fantasía. Dentro de este mundo de ensueño se generan una serie de juegos y retozos que han pasado a ser – algunos – clásicos del chinchorro. Dentro de esto se encuentra el de: “Uh, ah, se va o no se va” Esta delicada fantasía, lamentablemente, no podemos realizarlas en casas como las nuestras: grandes y espaciosas Tiene que ser puesta en practica en apartamentos pequeños; donde los cuartos son de reducidas dimensiones y paredes cercanas. Consiste este divertimiento en que estando ambos dos unidos en firme abrazo sexual, su mujer o amante, saca ambas piernas fuera del chinchorro, una a la izquierda y otra a la derecha, y comienza a mecerse impulsándose con el pie izquierdo en una pared y luego el derecho en la otra pared. Lo que uno llama “talón y talón” Cada impulso va acompañado de voces que al unísono dicen “Uh, se va” cuando se impulsa en una pared y “Ah, no se va” en la otra pared. Como es comprensible, el ritmo se va incrementando y en el clímax, las piernas de tu mujer – o amante – formaran un ángulo rígido de 180 grados de pared a pared y, al final, no importa si se va o se queda pues igual se gozo una y parte de la otra.
Acerca del sexo en los chinchorros corren muchas historias y mitos. Cuentan que una pareja de ciegos mandó a fabricar un chinchorro bastante grande, por motivos obvios. Estando ambos dentro, aprestándose a comenzar su experiencia cuando de pronto, un movimiento telúrico de 7º en la escala, removió todo el sitio. Presa de la desesperación, la pareja, pugnaba por salir. Sin embargo, al ser un chinchorro extra grande, solo se envolvían y confundían más y más a medida que pasaban uno por encima del otro, luchando por ganar el piso. El remezón pasó y la pareja se tranquilizó, solo para advertir que habían quedado en una posición bastante curiosa. La pareja decidió explorar las posibilidades de esa unión y de allí salió – créanme o no – lo que hoy es conocido como el… 69
Otra de las fantasías clásicas es el de el “abstención”: Para esto es
indispensable colocarse – usted y su pareja – de forma “atravesada” en su
chinchorro. Entienda que siempre nos colocamos en la dirección que sigue el
chinchorro; esto es de alcayata a alcayata. Acá nos acostamos contraviniendo
esta posición: “a lo ancho” Una vez que estamos – firmemente unidos – con
nuestra pareja, sin separarnos, dejamos de abrazarnos y rodamos en dirección
de una de las alcayatas y luego volvemos al centro y rodamos en dirección de
la otra. Como comprenderán los movimientos, las risas, y lo difícil del
trabajo dificulta que el miembro viril continúe arropado por el sexo
contrario (comprendan que este articulo se rige por la clasificación de
lenguaje A. Violencia A. Salud A y sexo A por lo tanto no se pude decir al pan
pan y al vino vino) De esta forma lo mas seguro es que usted tenga que
intentarlo varias veces perfeccionando su técnica para no verse ridiculizado
por su pareja por… “abstencionista”.
Si usted conoce otras fantasías o ha puesto en práctica otras inventivas le
ruego enviarme correos contándome sus experiencias a la siguiente dirección:
michinchorrosexualsoy@encarora.com
PD: Todas las experiencias narradas son fidedignas; lo juro
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Tatarabuelo |
|
Por: Pablo Arapé A. |
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Pues, si. Siempre me gusto visitar a mi
Tatarabuelo. Aunque nada es perfecto. Cuando se tienen 140 años algunas cosas
pasan de peculiares a rutinarias; por ejemplo: mi tatarabuelo siempre pregunta
¿y tu quien eres? Puede tener horas hablando conmigo o con otra persona de la
familia y siempre pregunta lo mismo: ¿y tú quien eres?
Otra curiosa manía consiste en – literalmente – abrazar a cualquier mujer
bonita (siempre de las que visitaban la casa) y seguidamente iniciar un
rítmico movimiento pélvico que podríamos definir como: dentro y fuera; dentro
y fuera. Esta manía provocaba sofocones en mi bisabuela. Las carcajadas de mi
abuelo y las severas miradas reprobatorias de mi abuela. Mi papa dice que a
principio de siglo la reproducción humana se canalizaba por medio del sexo
(¿?) . Los chips implantados en nuestros cerebros nos informan que constituía
una antigua costumbre el apareamiento de un hombre y una mujer, para concebir
hijos. Parece ser que la usanza declino a medida que los nacimientos fueron
inducidos en los laboratorios. Con el paso del tiempo – el antiguo hábito –
fue dejada de lado por inmoral; antihigiénico; decadente y anticuado. Los
movimientos rítmicos de mi tatarabuelo, parecen formar parte de un antiguo y
complicado ritual copulatorio (palabra usada por mi tatarabuelo de la cual se
ignora su significado) Lo cierto es que el pobre no recuerda nada y los
movimientos son como el residuo de lejanas y paganas practicas ya olvidadas
por el mismo. “Tatarabuelo, tatarabuelo” “Si; que quieres ¿quién eres tu?
“Tatarabuelo; estamos en campaña electoral; ¿quienes eran los candidatos a
principio de siglo? Je je; los candidatos eran Chávez y Rafael Caldera ¿Quién
eres tu? Yo no sabía cuando el tatarabuelo decía la verdad y cuando
desvariaba.
Para ayudarme tenía que consultar los chips ubicados en mis circunvoluciones
cerebrales o en datos aclaratorios de mis abuelos. Enseguida entre en duda. No
era posible. Corría el año 2072 y el candidato era Hugo Chávez. No podía ser
el mismo del año 2000. Las informaciones eran confusas. Parece que Chávez y
Caldera fueron (¿o son?) dos antiguos lideres protagonistas del echo histórico
en remotas edades. Debo aclara que en nuestro tiempo, los candidatos no son
mostrados nunca. Se conocen sus acciones y programas pero no su físico. Mi
abuelo dice que nos gobierna una camarilla y añade – con gran misterio – que
la época de “El GRAN HERMANO” llego para quedarse. El partido de Caldera es
conocido como “rolo a rolo” y sus militantes se hacen llamar “toletes.” siglas
esotéricas que nadie sabe su significado. El vulgo los identifica como: “Rolo
a rolo y tolete a tolete” El del comandante Chávez se llama: “El mesmo” y como
en el anterior, su significado quedo perdido en las brumas del tiempo.
Mi tatarabuelo tiene dos amigos de su misma edad: Fortunato Hernández y
Rolando Herrera. Decidí visitarlos en busca de más información. En ese momento
había un gran revuelo en la casa pues ambos eran visitados rutinariamente por
jóvenes universitarios que se acercaban para indagar cuestiones del pasado,
las cuales, tenían que ver con sus estudios. Demás esta decirles que ambos (Fortunato
y Rolando) tenían las mismas mañas de mi tatarabuelo y, para el momento, se
afanaban por alcanzar a las jóvenes estudiantes. Ellas (perras) les dejaban
llegar lo más cerca posible; para alejarse riéndose cuando ellos casi las
alcanzaban Cuando los ancianos se cansaban (casi enseguida) aprovechaban las
muchachas para interrogarlos. Luego que se marcharon los estudiantes y se
sosegaron los ancianos aproveche para saciar mi curiosidad sobre el candidato
del año 2000. Debo advertirles que si mi tatarabuelo tenía por maña preguntar
cada 5 segundos: ¿Quién eres tú? Estos te decían a coro: ¡Chávez; vete ya!
Nadie savia a que se referían y todos pensábamos que eran manía de viejos
seniles. “Señor Fortunato; señor Rolando: saludos les manda mi tatarabuelo
Pablo Arapé” “Claro que si; el amigo Pablito ¿Cómo esta el? ¡Chávez vete ya!
(a dúo) “Estamos en campaña electoral y deseo saber quien fue el candidato
ganador en el año 2000” “!el demonio!, dijo uno; ¡el anticristo!, añadió el
otro” ¡Chávez vete ya! (a dúo) “Y dinos, hijito. ¿Quién es el candidato actual
en estos tiempos tan calamitosos?, ¡Chávez vete ya! (a dúo) Cándidamente
respondí: Hugo Rafael Chávez Frías. Mas vale que no. Parecía que las furias
del infierno hubiesen roto sus cadenas. Los ancianos, con ojos desorbitados,
movían sus brazos como aspas. Se ahogaban en su propia desesperación. De sus
gargantas pugnaban por salir agudos gritos pero, no emitían nada. Por fin en
un paroxismo apoplegetico rugieron:!CHÁVEZ, VETE YA!
Aterrorizado por la reacción salí corriendo rogando al cielo que no les
pasara nada o me vería obligado a irme de mi casa. Ya mas sereno – a medida
que caminaba – me preguntaba: ¿qué personaje sería ese lejano Chávez que
despertaba tal terror en los ancianos?
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Batalla |
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Por: Pablo Arapé A. |
Pues, si. Dice en un libro muy antiguo: “El sexo es la batalla del amor” Como
todo aforismo, dicho, sentencia, axioma, agudeza, máxima; es mas lo que
esconde que lo que delata. Cuando dice batalla ¿es en sentido figurado? El
termino batalla ¿debe ser tomado literalmente? Cualquier forma de unión,
llámese matrimonio, concubinato o arrejuntamiento conlleva una serie de retos
y dificultades que desanimarían a cualquiera que fuese medianamente
inteligente. Ya esta comprobado que la raza humana carece de este elemental
atributo. Desde la alborada de los tiempos, el hombre, ha insistido en vivir
en pareja. Este afán ha traído concatenado infinidad de conflictos que parecen
repetirse de generación en generación. Y el sexo es uno de ellos. Nada tan
normal, sano y elemental como el sexo. Es tan normal que cada quien carga su
órgano sexual, para todos lados. Esto es con la finalidad que podamos darle
gusto al cuerpo en cualquier sitio del planeta donde estemos en determinado
momento. Sin embargo es más complicado de lo que parece. Desde que las mujeres
– las más beneficiadas de esta actividad – sentenciaron: “los hombres nada más
piensan en ESO” dejaron en claro que el tálamo conyugal seria un campo de
batalla. ¿Qué porque ellas actúan así?; vaya usted a saber. Se lo he
preguntado a amigos que llevan a cuestas cuatro matrimonios. He pesquisados
con celebres amantes que exhiben un amplio prontuario de conquistas amorosas,
tales como el poeta Fortunato Hernández; Franklin Piña, del Caroreño; “Leru”
Silva, Lorenzo (Loro) Arispe, y en Barquisimeto a: Napoleón Arispe Piña;
Mauricio Zapata y el amigo Rua Álvarez. Para todos ellos y muchos más…la
cuestión es un verdadero misterio.
Todo esto lo traigo a colación por la última (ayer) batalla sexual que
libramos mi mujer y yo. Ella es – en este aspecto – como cualquier otra mujer:
le gusta el sexo pero… lo niega. Para evitar las enojosas peleas sobre el tema
en cuestión, decidimos, llegar a un acuerdo. Yo propuse que los encuentros
sexuales fueran de cinco (5) veces a la semana. Ella, horrorizada, propuso que
fueran; una vez (1)… al año. Después de la tremebunda pelea que se desato;
firmamos, a continuación, un armisticio. Serian tres veces a la semana. Yo –
como buen entupido – me sentí triunfador. Había subestimado a mi media
naranja.
Ayer seria el día que marcaría el comienzo de nuestro pacto. Pase todo el día
en ascuas. Me asegure de que cada uno de nuestros cinco muchachos no tuvieran
síntomas de gripe o cualquiera afección viral que torpedeara el encuentro
sexual de los dos. Para asegurarme les di a tomar (a cada uno) sus respectivas
pastillas de Tempra y los abrigue bien. Mas adelante los envié para que sus
abuelos, con instrucciones precisas (dinero) para que pasaran el día (y la
noche) por allá. Después repase varias (100) veces el calendario lunar para
comprobar que no se presentaría la maldita regla. Con detenimiento observe
(durante el día y parte de la noche) la actitud de mi esposa tratando de
percibir algún cambio de humor que pudiese dar al traste con nuestra
actividad. Nada denotaba cambio alguno en ella; solo una rara sonrisa, como la
de la Monalisa, adornaba su rostro. Pase el detalle por alto y rece para que
el día transcurriera raudo
Por fin llego la noche – y con ella – el momento del amor. Yo estaba ya en mi
cama; bañado; afeitado; entalcado; perfumado; radiante y feliz. En ese momento
entro al cuarto mi mujer ¡!!Completamente desnuda!!... ¿Qué que tiene de raro?
¡!!Nunca la había visto desnuda en todo nuestro matrimonio!!. Pero lo que me
dejo mudo; frió y sin habla fue cuando dijo: “ Hoy no aremos el amor con la
sabana del huequito; lo aremos sin ella”. Amigos; !!AQUELLO ERA LO MÁXIMO!! La
sabana en cuestión tenía un hueco. Ella se cubría con la sabana y la unión
sexual se realizaba por el orificio. Yo me encontraba en un estado de total
excitación y en completa felicidad. Seguidamente, mi mujer, comenzó a untarse
el cuerpo con una crema que provenía de un pequeño tarro. Enseguida las
alarmas se dispararon en mi cerebro. Luces rojas intermitentes me alertaban:
!!Peligro; peligro!! Pero estaba tan embobado que ignore el llamado. Mi mujer
se unto la crema en la cara y en todo el cuerpo. Aquello me pareció exagerado.
Pregunté: ¿No te pondrá esa crema muy resbalosa? Y ella con candidez “Querido;
lo hago por ti. Esta crema es para la cara; pero me la unto en el cuerpo para
conservarme mejor por ti. Se llama BABA DE CARACOL” En seguida entendí. Era
otra forma de combatir. El enemigo (ella) acepta tus condiciones a sabiendas
que minaría el pacto pero con astucia y no por la fuerza. La guerra asimétrica
se había instalado en mi cama. “¿Lo hacemos amor?” me preguntó con evidente
sonrisa de triunfo. ¿Cómo podría hacerle el amor a una mujer que estaba llena
de los pies a la cabeza de una cosa repugnante y asquerosa llamada BABA DE
CARACOL. Otro invento del imperio para acabar con los matrimonios
subdesarrollados. La cosa era grave Aquellas excusas infantiles: “me duele la
cabeza”; “después que terminemos te cuento lo que le paso a Pablito en la
escuela” o “apúrate que tengo un montón de ropa para planchar” eran cosas
del pasado. Ahora la batalla se había refinado. La cosmetología se convertía
en vulgares fusiles Kalshnikov. “¿Y entonces?” Me apuraba con ironía la
pérfida descendiente de Eva. Yo sabía que estaba atrapado. Tenía que salir de
ese atoro o perdería lo que había ganado en el armisticio. “¿Qué te pasa; es
que acaso no te gusto o… será que tienes otra?” Su ofensiva se tornaba más
peligrosa. Estaba ejerciendo un movimiento de pinzas que amenazaba con
encerrarme y cortarme la retirada. Presa del desespero evite el enfrentamiento
y – con la excusa de orinar – abandone el campo de batalla. Ya me daba por
vencido cuando, para ganar tiempo, entre al cuarto de mi hijo mayor. Allí, en
el suelo, se encontraba un tarro que levante del piso, automáticamente, con la
intención de colocarlo en su sitio. Por alguna circunstancia que ignoro, leí
la etiqueta del frasco. Inmediatamente comprendí que no perdería la batalla a
manos de las fuerzas del imperio. Seguidamente regrese al teatro de
operaciones. Fingiendo estar derrotado pregunte con un hilo de voz.
“¿tendremos sexo oral los dos?” Ella; en la cúspide de su poder, sin pensar ni
meditar, respondió: “TODO EL QUE TU QUIERAS”. El triunfo o por lo menos el
empate eran míos. A continuación destape el pote que traía del cuarto de mi
hijo y lentamente empecé a untarme su contenido en todo mi cuerpo y,
especialmente; en mi órgano sexual. Mi mujer, alarmada, pregunto. ¿Qué haces?
En ese momento cerré la trampa. “Este es un producto que se utiliza para
endurecer o aplacar el cabello y los pelos en general. Se llama MOCO DE GORILA
y lo hago por ti; mi amor. De inmediato, antes que se repusiera de su estupor,
apuré el conflicto: “Lo hacemos; amor”. Mi mujer cambiaba de colores. La rabia
le demudaba el rostro. No tenía escapatoria y ella lo sabia. Estaba en camino
de jaque mate. Jaque mate que seria para los dos pues, cualquiera que tomara
la iniciativa se enfrentaría a tenerle que hacer el amor a la “baba de
caracol o al moco de gorila”. Mi mujer quebró el tenso silencio. “Hoy esta
haciendo mucho calor. Yo me voy a bañar otra ves y tu también, pues estas muy
sudado. Luego; haremos el amor”.
Y así fue. Mi mujer- de forma muy astuta - resolvió el lance. La contienda
quedo empatada. Sin embargo no será por mucho tiempo. Ella estará – seguro -
rumiando otra estrategia para tratar de reducir algo que le encanta.
Y ahora una pregunta: ¿no les ha pasado a ustedes algo parecido?
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Latas |
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Por: Pablo Arapé A. |
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Pues, sí; tengo yate,
carro y avión. Casa, dinero y amor. Pero, siempre no fue así. Existieron
momentos en que mi estomago tenía, como único acompañamiento, los sonidos
estentóreos del hambre. En esa época fue que me fije en las latas. Antes había
visto, sin mirar, a las personas que recogían latas. Las percibía mas como
integrantes del paisaje urbano, que como seres humanos. Pero en aquellos
instantes miraba las latas como objetos que me permitirían calmar los alaridos
pugnantes en ese foso vació que era mi estómago. Sin embargo; todo debe tener
una dificultad. Algo tan banal e intrascendente como agacharse, recoger una
lata, depositarla en un saco y así sucesivamente; se convertía en todo un acto
de desacato social.
!!YO, PABLO ARAPÉ, RECOGE LATAS!! Que horror. ¿Que dirían mis amigos. ¿Qué
murmurarían mis amigas? ¿Me convertiría en paria social? ¿Sería, acaso, un
reprobó moderno? ¿Leproso económico? ¿Indigente del capitalismo salvaje? De
repente; un movimiento espasmódico acompañado de un rugido espantoso - en el
saco alimenticio - me convenció de la inutilidad de los prejuicios sociales en
casos de auténtica hambruna. Sin embargo, no me abalance sobre la lata; no.
Con auténticos buenos modales, casi con pudor; levante el brillante cilindro.
Después de mirar a derecha e izquierda - furtivamente - deposite el cacharro
en un saco de fique que adquirí para la ocasión. Enseguida me sentí distinto.
Ya todo estaba consumado.
Dejaba atrás un estatus para ingresar a otro. Era extravagante. No era Adán
expulsado del paraíso; tampoco el hijo pródigo. Solo era diferente. Más
humilde; más humano. Fuera de los estamentos sociales, esta actividad, es como
cualquier otra. Posee su rutina de trabajo y, como tal, se tiene la
oportunidad de oír los más variados e interesantes comentarios. Con fines
pedagógicos paso a repetirles – palabras mas, palabras menos -, los que
considero mas aleccionadores y profundos: “Ahora si; con esta huelga petrolera
Chávez no podrá aguantar: tendrá que irse” “El presidente no les venderá mas
petróleo a los gringos y los pondrá de rodillas”. “Los Estados Unidos no
apoyaron el golpe”. “Con mis hijos no te metas” “Métete con mis hijos pero
liberen al oso”. “Yo no voy a dormir en una cola para comprar gasolina; no
señor”. “El pobre Julito; piensa que le ganara a Javi la alcaldía” “Yo estoy
con el paro pero, la gasolina es de todos”. “El gobierno es respetuoso de la
religión” “El fiscal dijo que en 30 días se resolverá el caso Anderson” “Con
la abstención ganamos todos” “El gobierno barrió en las elecciones para el
congreso”
El trabajo de recoge latas rinde sus dividendos y es como toda actividad
humana: mientras mas trabajas más tienes. Pronto mi condición económica
mejoró. Luego pude frecuentar los sitios que me vi obligado a abandonar. Mis
amigos volvieron a brindarme su amistad (solo que no me saludaban cuando yo
estaba “trabajando”) mis amigas no fueron la excepción; obviando el detalle
que dirigían rápidas miradas a mi humanidad en busca de cualquier rastro de
suciedad.
Todo era como antes - sin embargo - la felicidad no es eterna. Abrumado;
apesadumbrado; con lagrimas en el rostro; me vi obligado a rechazar mi
lucrativa actividad. Un día estaba acodado en la barra de la “Chimpolera”
disfrutando de una sabrosa y espirituosa “fría” cuando llamo mi atención un
“colega” que recogía latas en la calle. Sin saber como me encontré pensando:
Si yo organizara a todos los recoge latas. Si sectorizo a Carora y le doy una
zona a cada quien. Luego, en la tarde, los recojo en un transporte y así todos
los días, en perfecta sincronización Mas adelante exigiríamos y lograríamos
mejores precios por el metal. Tendríamos uniformes, salarios, vivienda y
educación. Con el remanente de la ganancia formaríamos una cooperativa y yo,
que no soy nada bruto, podría establecer una “franquicia” Nada podría
detenernos. Nos perderíamos de vista. En el futuro podría aspirar, talvez ¿por
qué no? a una curul en el congreso.
O la alcaldía. Mi lema seria: El que recoge …te acoge. O: Vote por mi; los
demás son una lata. Deliraba ya cuando comencé a pensar que algo no encajaba
en ese esquema. Después de 70 cervezas… vi la luz. Siempre satanizamos a la
riqueza por que supuestamente es un mal que nos devora y nos impide disfrutar
la vida. Sin embargo; todo esto es una verdad a medias. El secretó esta en
parar cuando tenemos suficiente. ¿Por qué? Pues cuando logramos detentar
algo, sin extralimitarnos, lo podremos disfrutar en la medida que dispongamos
de “tiempo” para ello. La obtención de recursos económicos nos provee de
pequeñas cuotas de “tiempo” libre que los demás no poseen. La codicia por
tener mas va anulando esa ganancia y, al final, llenos de plata, nos
encontramos con que jamás podemos disfrutarla… por falta de tiempo. Si ponía
en práctica todas mis ideas, tendría que despedirme de las “frías” vespertinas
en La Chimpolera. De las partidas de domino y bolas criollas con los panas los
sábados. De los fines de semana en la playa con mi familia. De los ratos de
ocio dedicado a la música o la lectura En fin; del: “dulce es no hacer nada”
Mi actividad como recoge lata había estado en perfecto equilibrio. Si me
dedicaba a ganar más plata, sacrificaría las cuotas de tiempo libre que le
había arrancado a la vida. Como les dije anteriormente, me retire con pesar
del oficio. Ya nada podía ser como antes. La codicia había torpedeado mi
estabilidad. Si continuaba con mi trabajo, estaría -la codicia - tocando
insistente a mi puerta. Hoy; aquí en La Chimpolera, camino de la cerveza
número 35; disfruto de la espectacular bandada de pericos que - puntualmente
pasa por aquí - todas las tardes con su alegre algarabía. El horizonte me
brinda un imponente crepúsculo, regalo barroco de la naturaleza. Y como fondo,
de la rockola, parte una plácida melodía conocida, pero que en este momento,
no acierto a identificar. No sé ustedes, pero yo…¿para qué quiero más dinero?
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EL MUNDIAL DE FÚTBOL |
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Por: Pablo Arapé A. |
Pues; si. ¡!!Por fin!!¡ !!Ya esta aquí!!. Lo esperado. Lo anhelado. Lo añorado. El mundial de fútbol… !!!está aquí!!! Cada 1460 días volvemos a vivir. Escapamos de nuestras agobiantes rutinas para ser partícipes de una fiesta universal. Razas, credos, colores u ideologías son opacados ante el brillo del mundial. Chavistas y anti Chavistas son hermanados por la pasión balompédica. Es tan supranacional esta efervescencia que el que gane, o pierda, no podrá alegar que el triunfo se logró gracias a - o - se dejó
de obtener por culpa de… ¡!!Chávez!!¡
El origen del juego se pierde en la bruma del tiempo. Unos alegan que
fueron extraterrestres quienes originaron el entretenimiento. Resulta que los
alienígenas llegaron a nuestro planeta con la muy plausible intención de
sembrar el conocimiento en las primitivas hordas de primates que lo poblaban
y, que con el tiempo, darían origen a nuestra raza. Con este fin, los seres
del espacio, desempacaron lo último en tecnología: una esfera que emanaba
conocimiento y podía culturizar al cerebro más estólido. El artilugio fue
expuesto ante los arborícolas con escaso o ningún resultado. Los homínido –
divididos en dos bandos - no dejaban de corear una especie de letanía en una
jerga ininteligible: “Hu; ha se va”, decían unos. “ Hu; ha no se va”
contestaban los otros. Y así; todo el santo día. Los visitantes del espacio-
obstinados de esta cantaleta – se dieron por vencidos. Presa de una honda
depresión se dedicaron a patear la esfera del saber, pensando, que se había
descompuesto y al final se marcharon dejándola en la tierra. A nuestros
primitivos parientes (micos) la cosa les pareció interesante y también
patearon la esfera (abandonada por supuestamente inservible) día y noche
acompañando – todo esto – por horribles alaridos (Hu, ha se va. Hu,ha no se
va). De allí el origen del fútbol – para una corriente – y de los cantos de
odio y muerte que entonan los fanáticos en los estadios. Otra tendencia
(antropológica) explica: los deportes, en la actualidad, son la sublimación de
las guerras tribales. El juego permite el desahogo de nuestra hostilidad
instintiva.
Sea una teoría o sea otra; a mí no me importa. Yo colecciono las barajitas.
Compro diferentes franelas con nombres de jugadores. Poseo una extensa
colección de fotografías y afiches de los diferentes mundiales. No tengo una
sola foto de mis hijos. Pero sí las de Pelé; Maradona; Arango; Shevchenko;
Raúl; Owen; Mecí y cientos más. Estoy suscrito a todas las revistas del orbe,
que tratan del balompié y, durante el mundial, me visto con los uniformes de
las 32 selecciones. Y así como yo, millones de millones de hombres en el
planeta; nos dedicamos a esta pasión por 30 días. No existe tiempo para nada
más. Para que ustedes puedan entender: durante este lapso se invierten los
papeles. Son los hombres los que dicen a las mujeres. “Hoy no, mi amor, me
duele mucho la cabeza”.
Sin embargo – en honor a la verdad – debo participarles mi secreto. A mí:
¡!!NO ME GUSTA EL FÚTBOL!!! Les explicaré. Durante el mundial es la única vez
que el machismo recobra su antiguo esplendor. Durante el mes – las mujeres –
se olvidan de nosotros y nos dejan en paz. Se termina, por treinta días, el
fulan: tráeme; búscame; llévame en el carro. Durante 30 días no sabemos de
recibos de: agua, teléfono y luz. Tampoco debemos asistir al colegio para
que nos digan lo que ya sabemos: que nuestros hijos son unos tarados y que
como limosneros, con suerte, se ganaran la vida. También se acaban las
reparaciones al carro. Quitar y poner bombillos. La limpiadera y arregladera
de puertas, ventanas, cerraduras, cortaderas de grama. El “sí mi amor”, el
“no mi amor” Las visitas de la suegra. Los chismes del barrio. El “báñate y
cámbiate… sucio” Sacar el perro a pasear; etc., etc.
El mundial es época de salir con los panas y poder llegar a cualquier hora,
sin tener que escuchar el tenebroso: “mira mijo; tenemos que hablar”. De igual
forma obviamos el llevar a los niños a las tareas dirigidas y luego, en la
noche, ponerse a resolverles problemas que ni en la “NASA” se plantean. Se
acaban los viajes a la panadería. El televisor es mío. Cero novelas,
concursos, reality show y, sobre todo, adiós al odioso “Barney”. Los niños no
nos molestan. Nuestras esposas – alzándose de hombros - nos ignoran. ¿Qué más
puede uno pedir? Por supuesto; yo no podía pelar ese boche. Si dijese que no
me gusta el fútbol, me perdería todas esas ventajas comparativas…..!!! Ni que
estuviera loco !!! Por lo tanto yo soy el mas acérrimo fanático del deporte de
la patadas al balón Cuando llega el mundial, me encierro en mi cuarto, pongo
el televisor a todo volumen y en mi reproductor portátil con audífonos,
inserto un CD para disfrutar de la sinfonía numero 4 en mi menor – segundo
movimiento – “andante moderato” de Brahms interpretado por: la Orquesta de
Cámara Escocesa. O me deleito con el rey del blue: Miles Davis a dúo con
John Lee Hoker (fino obsequio de mi amigo Franklin Piña) Sin olvidar la grata
compañía de Milán Kundera con “La broma”. José de Saramago y “Las
intermitencias de la muerte” y el supremo: J L Borges. Tampoco debo olvidar a
Heidegger y su : “Ser y tiempo”. Pero no crean que bajo la guardia. Siempre
estoy pendiente del televisor y cuando el balón entra en la portería, soy el
que mas aúlla ¡!!!!GOOOL – GOOL!!!!!
Confió en que me guardaran el secreto. Mientras tanto; disfrutemos del mundial y ¡!!GOOOOOOL!! para todo el mundo
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Ramona (2) |
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Por: Pablo Arapé A. |
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Pues, si. Como les comentaba con anterioridad,
ese domingo, prácticamente me arrastraba a misa. De la calle Carabobo donde yo
vivía; a la capilla del hospital San Antonio en la Bolívar; solo median cinco
(5) cuadras (llaneras). Pero para mi fueron como el camino al calvario. Me
ahogaba en dudas. Esperaba que mi cultura cinematográfica me ayudara a salir
del atoro.
La misa, para mi pesar, transcurrió como todo los domingos. Solo que en mi
entendimiento: más rauda; más rápida. El lunes, muy temprano, me dirigiría a
la curia y denunciaría al padre Aniceto por crueldad mental; por privarnos
del respectivo sermón. Ustedes deben comprenderme. Quería y a la vez no quería
ir al cine. Tenía terror a lo que pudiese suceder. Con resignación enfile mis
pasos al Estelar. Solo cuadra y media separaban al cine de la iglesia. En mi
ansiedad esperaba conseguirme un voluminoso candado en la reja y el respectivo
cartel que informara: SUSPENDIDA LA FUNCIÓN. Pero no. No era así. Todo estaba
rabiosamente normal.
El cine Estelar debía ser de la década de los cuarenta. Era una estructura
grande y cómoda. En su parte delantera se encontraba lo que podríamos llamar
el vestíbulo. Luego se accedía a la sala de proyección, propiamente dicha.
Después de franquear las puertas del vestíbulo, nos encontrábamos con una
media pared de cartón piedra que impedía el paso de la luz, y la visión,
cuando se abría la puerta. La hilera de butacas del centro se encontraban
–literalmente – pegada a esta pared. La puerta se cerraba al comenzar la
película.
Me encontraba en el vestíbulo – ausente – de la frenética actividad del mismo
cuando vi. a Ramona. Créanme si les digo que lo recuerdo como si fuera en este
instante. Ramona estaba allí; mirándome. De pronto, todo lo que nos rodeaba
perdió importancia. Mis temores; la mañana; mis amigos y amigas. El sol y toda
la creación se eclipsaron ante… Ramona. Su presencia me aturdía. Llevaba un
vestido color perla; liso; sencillo. Sin adornos. Solo unos detalles bordados
en la parte delantera del mismo – casi imperceptibles – su cara sin
maquillaje. Casi con pena; un poco de rubor. Tanto ella como yo, nos
debatíamos en esa edad de la incertidumbre que llaman PRE adolescencia. Cuando
la torpeza del crecimiento se apodera de nuestras acciones. Cuando –
tímidamente – comenzábamos a abandonar los juegos de niños; para intentar otra
clase de ficción. Cuando de pronto la ansiedad por el otro se instala en tu
vida. Cuando de pronto descubres que existe la melancolía. Si; allí estaba
Ramona en quien se resumían todos estas ideas y miles mas. Y se encontraba
allí por mí. Respondiendo a mi llamado. En ese momento me sentí invencible. Ya
no dudaba. Ya estaba en paz conmigo mismo. Lentamente me acerque. Cuando la
tuviese al alcance de mi voz, pensaba, le diría: Ramona, mi amor, ven conmigo;
acompáñame; deja que me arrope con tu luz. Cuando la tuve al alcance de mi voz
le dije… ! Hola! y ella me dijo… !Hola! (No puede ser de otra forma. La
timidez siempre por delante). Como una marioneta compre las entradas y
dándole su ticket le sugerí. “Toma tu entrada y ocupa dos puestos pegados a
la pared de cartón”. Antes de continuar debo explicar Estos puestos eran los
mas codiciados por las parejitas Esto por motivos obvios. Detrás solo la
pared y delante estaba todo el resto del cine. Era una posición ideal para la
intimidad. Yo, mientras tanto, había afinado mi estrategia. Para poder
facilitar la maniobra del beso; debía quedar sentado a la izquierda de ella.
Por dos razones fundamentales: para poder pasar mi brazo izquierdo por encima
de sus hombros Y porque solo para esa axila (izquierda) me avía alcanzado el
desodorante. La película comenzó. Era un musical holliwoodense. ¡Excelente!
Tendría mucho baile, muchas canciones y muchas escenas románticas. La
adrenalina me corría a torrentes furiosos por todo el cuerpo. Mi corazón era
una gigantesca bomba que no me dejaba oír. Para serenarme fingí una tos que me
permitió pasar mi brazo (izquierdo) por sobre sus hombros. Por fin. El momento
se acercaba. Solicito le ofrecí una caja de chicle Adam´s de menta.
Previamente – antes de entrar – yo había devorado tres (3) cajas. La
película ya estaba por la mitad. Sigilosamente recosté mi cabeza contra la de
ella y ella… lo permitió. Con delicada firmeza tomé su mano con la mía y
ella… lo aceptó. Estaba pletórico de dicha. Quería gritar ¡SI, YO: PABLO ARAPÉ;
ERA MAS GALÁN QUE TODOS LOS DEL CINE JUNTOS. INCLUYENDO A LOS DE LA
PELÍCULA... Debía serenarme. Podía sobrevenirme una embolia o un ataque al
corazón. De repente; en la pantalla; sucedió lo que había estado esperando. El
galán (no mas que yo) tomaba a su contrafigura femenina en los brazos -.y
cerrando los ojos – unió sus labios con los de ella. De las gargantas
adolescentes partió un suspiro, y pronto, todos imitaban a los protagonistas
Inmediatamente pensé. ¡!!AHORA O NUNCA!!. A la sazón me encontraba en el borde
del asiento, pues cuando surgió la escena, la emoción me empujó a moverme
hacia adelante. Totalmente poseído por la dicha y la angustia; cerré los
ojos; giré y, me precipité hacia donde – supuestamente – estaban los labios de
Ramona. ¡!!!PACATLAN!!! sonó mi frente cuando se estrelló contra la pared de
cartón piedra que estaba detrás de las butacas. Ramona se había agachado a
recoger la caja de chicle que resbaló de sus manos en ese preciso instante.
¿Qué les puedo decir? Charles Chaplin; Búster Keaton; Cantinflas no podrían –
todos juntos – generar la carcajada colectiva que se desató en el cine. Ramona
tomó mi cabeza en sus manos y con extrema delicadeza me acarició mientras
decía ¿Qué te pasó; amor? Pero yo me encontraba “grogui”. Como pude salí del
cine y corrí a mi casa sin preocuparme de Ramona.
Durante toda una semana falté al colegio. Solo quería morir. Todos mis amigos
vinieron a visitarme (burlarse) No quería saber nada de nadie A la semana
justa, Salí a la calle. No podía esconderme para siempre además; quería,
anhelaba, deseaba ver a Ramona. Cuando llegué a su casa, la encontré vacía. Su
padre – según me contó Lerú – recibió una asignación urgente en otra parte del
país, a donde envió su familia y luego se marchó él.
Hoy; frente al cine – tienda, recuerdo los momentos de desesperada impotencia
que me embargaron ante la imposibilidad de volver a ver a Ramona. Después de
tanto tiempo aún es música para mis oídos cuando recuerdo el tono de su voz
diciéndome: ¿Qué te pasó; amor?
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Ramona |
|
Por: Pablo Arapé A. |
Pues, si. Estaba apurado. Me esperaban en el bar.
“El Páramo” para finiquitar un negocio. Caminaba por la calle Bolívar – a paso
de vencedores – cuando me detuve a contestar una llamada en mi celular.
Mientras conversaba reparé en el sitio donde estaba parado. Me encontraba
enfrente de una de las tantas tiendas que jalonan el recorrido de la arteria
comercial. Sin embargo – esta tienda – era diferente. Su estructura albergo,
en un pasado no tan remoto, al cine “Estelar”
Permítanme aclarar que en aquella época, Carora, se podía ufanar de contar
con cinco salas de cine: el cine auto; el cine Trasandino; el Bolívar; el
Estelar y el cine Salamanca. Todos muy importantes para mí por diversas
causas. Pero el “Estelar” era diferente. Este cine estaba totalmente techado.
Sus otros “hermanos” solo parcialmente. Cada uno tenía su encanto pero el
Estelar podía pasar películas durante el día. Esa condición única permitía,
los domingos, contar con cuatro funciones: “Vermut” (a las 11am) “Matinée” (a
las 3 p.m.) y las dos restantes funciones de las 6 de la tarde y las 9 de la
noche respectivamente.
Todo conglomerado humano se deja manejar por ritos y normas que les imprimen
características especiales. ¿Qué podrían tener en común la misa de 10am y las
funciones del cine Estelar a las 11 a.m. o “vermut”?. En cualquier parte del
mundo…nada. Pero en Carora……si. En la Carora de la época era de rigurosa
observancia asistir a misa los domingo… le gustase a uno o no.
Nosotros; que estudiábamos en el colegio católico “Cristo Rey” contábamos con
el agravante de que seriamos interrogados el lunes, por nuestros profesores
(curas) sobre: ¿de que trató el evangelio y que tema desarrolló el sacerdote
en el mismo? Trampa vil que solo sirvió para engendrar comunistas. Pero ¿qué
tiene que ver la misa con el cine?, se preguntaran ustedes.
Por favor; paciencia. Teniendo en claro la obligatoriedad de la misa, también
debemos tener claro la obligatoriedad que significaba para nosotros (pre y,
adolescentes) asistir a la función de las 11am o “vermut” en el cine Estelar.
¿Por qué a esa función y no cualquiera de las otras?
….Miren; si quieren saber !cállense y no pregunten mas! o me voy para “El
Páramo” y no sigo contando nada, ¿estamos?.....Bien; a esa función asistían
un montón de muchachas que no iban a las otras por que la película de las 11am
era apta para público juvenil. Los padres de las mismas (muchachas) no
darían su permiso para ver otro tipo de películas. Todo Carora sabia que las
películas de las 11 estaban dentro de lo correcto. Entenderán que muchachos y
muchachas se daban cita en el cine. Allí conseguimos a los que ya eran novios,
a los que querían ser novio de alguna chica; a los que eran amigos y asistían
en cambote; a los que se balanceaban entre el amor y la amistad; a los que
aprovecharían para “declararse” y los estúpidos que solo iban a ver la
película. Les dejo a su criterio ubicarme en el renglón que ustedes deseen.
Los domingos, en la mañana, se convertía en un completo “estrés” Debíamos
asistir al cine pero también a misa. Si íbamos a misa no podríamos ir al
cine: la misa de 10am terminaba a las 11 y a esa hora comenzaba el cine. Ir a
misa de 6 de la tarde era impensable y pararse a las 6
a.m. para misa de 7a.m. equivalía a ser tildado
como: santurrón, estúpido o marica. No existía solución. Sin embargo; Dios no
olvida a sus criaturas. La solución surgió de donde menos lo esperábamos…”El
padre Aniceto” A las 10 en punto – los domingos - se iniciaba la misa en la
capilla del hospital San Antonio. Allí nos reuníamos todos los que deseábamos
(miles) ir al cine y es que la misa la oficiaba el padre Aniceto. El padre
Aniceto, por motivos que ignoro; pero comparto,...!!No daba sermón!!. Leía el
evangelio del día pero……!!!No sermoneaba!!! Esto reducía la misa a más o menos
media hora. Disponíamos de media hora- antes de que comenzara la función –
para llegar al cine: Comprar los chicles y chocolates de rigor. Mirar y
saludar a las amigas. “Echarles vainas” a los amigos con fulanita. O que si
“menganita gusta de X y no de ti”. Demás esta añadir que ese domingo servia
para lucir la mejor ropa que teníamos – además de - estar convenientemente
bañados
Allí; en el cine Estelar; después de misa; fue que me cité con Ramona. A
Ramona la conocí en el grupo escolar “Ramón Pompilio Oropeza”. Me la presentó
un amigo común de los dos: José Rafael (Leru) Silva. Leru ya tenia novia y
Ramona era muy amiga de ella. Lo que comenzó como un “quite” pronto se
convirtió en atracción. Yo era
(soy) muy tímido. Leru me presionaba.
Constantemente me azuzaba: “échale los perros” (¿?) “ya esta lista para la
parrilla”(¿?) “atácala que ella cae” (¿?) “lo que te falta es ponerle la tapa
a la olla” (¿?) decía. Yo asentía pero no entendía su jerga. Pero no en
balde asistía al cine todos los domingos. De las
películas recibí un abigarrado conjunto de enseñanzas. Por las películas –
teóricamente – estaba al día en las lides del amor. La besaría como había
visto hacerlo, cientos de veces, a los protagonistas de los film. La oscuridad
del cine y lo observado en las películas supliría mi falta de experiencia Para
nada importa que nunca hubiese tenido novia. Envalentonado con estas ideas;
invite a Ramona para la función de “Vermut” del domingo siguiente
Alguien con dos (2) dedos de frente; entiende que mejor es “declarársele” a
la muchacha primero y luego pasar a mayores. Pero ese no era mi caso. Como
curiosidad añado que– hoy en día – nadie se declara. Ahora “se pide el
empate”.
Pase una semana infernal. No podía pedirle consejo a Leru; seria el aceptar
que nunca había tenido novia – pero aunque todos lo sabían – eso nunca se
decía. Me martirizaban pequeños detalles “técnicos” En las películas siempre
veía a la muchacha besar con los ojos cerrados; pero jamás me preocupo mirar
al tipo ¿también el tendría los ojos cerrados? ¿Cómo acertaban los dos al
mismo tiempo si ambos estaban con los ojos cerrados? ¿Cómo median el espacio y
el tiempo para sincronizar la acción? ¿Quizás uno de los dos besaba con un ojo
abierto y otro cerrado; para no fallar?. Pero…en las películas nunca vi nada
de esto De mi bovino cerebro surgió la idea de que el protagonista besaba con
los ojos abiertos. No me parecía muy romántica la cosa y la descarte de plano
cuando recordé una película de Drácula donde este mordía mirando a la victima.
Yo no mordería a Ramona pero si la besaba con los ojos abiertos me vería como
el propio Drácula. Pero; si la besaba con los ojos cerrados… ¿no me vería
medio “gay”? Además existía otra dificultad: ¿Qué haría con mis manos? En las
películas – el héroe – toma a la protagonista en sus brazos y la besa, pero en
el cine, estando sentado, no podría hacer eso; entonces: ¿debía besarla con
los ojo cerrados y los brazos pegados a los costados? Que incómodo ¿verdad?
Luego me percaté de otra dificultad Al quererla besar; podríamos quedar de
frente – nariz con nariz; frente con frente – cosa totalmente ridícula. Alguno
de los dos tendría que ladear la cabeza para poder ejecutar la acción pero,
¿QUIEN LADEA LA CABEZA? ¿ELLA O YO? ¿Y EN QUE MOMENTO? ¿Debería advertirle:
Ramona; mi amor; mi vida; ladea la cabeza – por favor – que te voy a besar?
¡Dios mió!; porque todo era tan difícil. Además: !!todos mis amigos estarían
allí!!. De repente me sentí enfermar. No iría a la función del domingo y me
inventaría una excusa pero; no. Quería llevar al cine a Ramona y
deseaba…besarla.
Por fin, como en todas las semanas de mi vida llegó el domingo. La angustia me
devoraba. En cámara lenta me vestí para asistir a misa. Cada accionar era
pausado y torpe; esperando – secretamente -, el movimiento telúrico que
arrasara con el cine para no tener que asistir a la función. Sin embargo…nada
pasó. Era un domingo como cualquier otro: soleado; brillante; vistoso; de una
atmósfera transparente. Casi podía oír el canto de la naturaleza a la vida; a
la creación. Pero yo….yo era el único zombi que desentonaba en esa orgía de
vida. Cada zapato me pesaba 100000000000000000 kilos (c/u) Continuará
(...dentro de una semana)
Tunick (2)
Por: Pablo Arapé
25-04-06
...pues, si como les dije antes aun no había llegado lo peor. Ya avían tomado varias fotos cuando nos ordenaron emparejarnos - hombres con mujeres - y colocarnos unos detrás de otros en ese orden. No se a quien se le ocurrió semejante desatino; si a Tunick o algunos de sus ayudantes. Lo cierto es que mi vida se complico. Ya no era un solo problema; ahora eran dos. Como recordaran, yo solo miraba el sitio donde termina el cuero cabelludo y comienza la frente de mi reciente amiga, para no sucumbir a la lujuria y mirar su cuerpo desnudo Pero ahora ella quedo de espaldas a mí y, recuerden, éramos DOS MIL PERSONAS. Imposible no rozarnos accidentalmente. Estaba rezando para no perder mi concentración y mirar cuando empecé a sentir que “algo” allá abajo, al sur de mi ombligo, comenzaba a calentarse. Entre en pánico. No podía ser. No lo podía creer. “Algo” que había estado inerte y oscilante por años; ahora……..!!JUSTO AHORA!! Daba muestra de vida; y en ese momento y lugar. ¿Qué pensaría mi reciente amiga? ¿Qué pensarían las dos mil personas que se portaban correctamente? ¿Qué pensaría Mister Dánger..!Perdón! Mr. Tunick? y ¡!Horror!! ¿Qué pensaría Venezuela entera de mi indecorosa actitud si el “bello durmiente” se despertaba después de años de letargo. Era como para querer morir. Existieron momentos en mi vida donde rogué que esto pasara. Suplique; llore; me arrastre; maldije y nada paso. Tenia que esperar “el nene” a tener dos mil personas y toda la atención del globo terráqueo para despertar. Rápidamente pensé en la formada de suicidarme con honor, cuando de pronto el gringo gritó ¡! “Thank´s you!! Todo quedar mucho bonito”. Esta peculiar forma de dar por terminado la sesión fue música para mis oídos. Inmediatamente un profundo relax se apodero de mí y en estado de beatitud enfile al sitio donde nos guardaron la ropa.
Todo el mundo se vistió y se despidió…menos yo. !!No encontraban mis
calembitos!!. Les juro que era una situación absurda. Tuvimos de dos a tres
horas para hacer una maratón de fotos – todos desnudos – donde nadie miraba a
nadie. Pero vasto que yo quedara desnudo, íngrimo y solo, para que todo el
mundo mirara. Humillado me dirigí al gringo Tunick: ¡Mira musió! “I querer que
you wanted may calembitos”, dije con mal humor. ¿Wat? Pregunto el musió.
“Ningún wat; you me invitateicion a posar very en pelotas for your movie. I
exige wat you devolviendo may calembecion our Chávez and I declareicion person
very, pero muy very non grata”. Al oír esto el gringo palideció más de lo que
era. Inmediatamente, alterado y preocupado, regaño a sus ayudantes.
Seguidamente, en tono conciliador, se dirigió a mí. “My friend excuse me. Yo
no teniendo culpa. Todo el… hum… como decir ustedes… humm... “peo” se
debiendo al stupid de my assistent. Pronto resolviendo penosa situación” Esta
actitud me tranquilizo mas aunque la gente seguía desfilando para verme
desnudo. Al poco tiempo llego el ayudante y pronto entraron en una animada
discusión en la cual, de vez en cuando, me miraban y se reían. Pronto las
risas ganaron intensidad. De pronto el ayudante se separo de Tunick, que
literalmente se moría de risa, para decirme: “Perdone a Mr. Tunick pero no
encontramos su ropa por lo tanto se nos ocurrió colgarle del cuello una cámara
que tape sus partes púdicas y de esta forma avanzar al vehiculo donde lo
llevaremos a un lugar donde le facilitaríamos ropa” Me mostré de acuerdo pero
cuando vi. la cámara comprendí porque el maldito gringo se moría de risa. El
artefacto era uno de esos sofisticados aparatos digitales que son
extremadamente pequeños. Lleno de ira encare al gringo y le pregunte que si el
pensaba que esa camarita seria suficiente para tapar mi miembro viril. El hijo
de perra callo al suelo con un ataque de risa que necesito de la intervención
del cuerpo de bomberos, los cuales, procedieron a darle respiración
artificial y salir raudos con el al hospital mas cercano. En honor a la verdad
debo añadir que los efectivos bomberiles también se marcharon presas de una
irresistible hilaridad.
Humillado, degradado, burlado desaparecí del sitio. Hoy, ya aquí en Carora,
reflexiono sobre lo sucedido. Pienso que fueron excesivos aspavientos por algo
tan natural como lo es la desnudes. Demasiados tabúes jalonan nuestras vidas e
inclusive nuestras muertes. Nacemos desnudos, pero pretendemos presentarnos
ante nuestro creador ( el que nos envió desnudos) embutidos en un caro
vestido o traje con el cual nos meten en nuestro ataúd.
Por mi parte, yo volvería a fotografiarme desnudo; siempre y cuando no sea
para el lente de Mr Dánger… perdón: Mr. Tunick.
Tunick
Por Pablo Arapé
20-04-06
Pues, si. Yo fui uno de los que se fotografió desnudo, en la avenida Libertador de Caracas, respondiendo a la gentil invitación – que hiciera a todos los venezolanos – el fotógrafo Spencer Tunick. ¿Qué porque lo hice? Pues entre mil motivos el mas contundente y evidente fue…..”Porque me dio la perra gana”
Sin embargo, debo enfatizar que la idea no fue mía. Amigos y amigas comunes
insistieron en que “No debes ser egoísta con tu cuerpo; debes mostrarlo”
todavía desconozco si se chanceaban o fueron sinceros. Argumente que con 150
Kg. de peso y 1,50 de estatura no debía exponerme al escarnio publico, pero
ellos, alegaron que no veían nada anormal en mi físico y preguntaron que si
por esa pendejaita “arrugaría” Mis vacilaciones sucumbieron cuando
juraron que ellos también se desnudarían en el mismo evento. Causas ajena a
la voluntad de mis amigos les impidió (según ellos) presentarse al sitio. Sin
embargo mis temores se disiparon al observar la cantidad de personas – dos mil
– que se dieron cita en la Av. Bolívar. Negros, blancos, pelirrojos, mestizos,
zambos, altos bajos, chuecos, en silla de ruedas, clase media, clase alta,
segmento A, B, C, D, Chavistas y anti Chavistas. Todo el mundo estaba allí. Y
lo mejor de todo…..!TAMBIEN ASISTIERON MUJERES!. Demás esta decir que empecé
a sentirme cachondo y concuspicente. En ese preciso instante una hermosura de
mujer se dirigió a mí. “Lo vengo observando y creo que vino solo; yo estaba
acompañada pero nos extraviamos en la multitud; ¿podría acompañarme? no
quisiera hacer esto sola; me daría pena” La parte educada de mi contesto: “No
faltaba mas; en mi tiene un guardián” La parte obscena de mi pensó: ¡Guao!
¡Que buena suerte! “me voy a bucear a este jembron”. Inmediatamente solté los
trapitos que cargaba y me apreste a disfrutar de mi reciente “buenota” amiga.
Pero, hay; el pasar toda mi primaria estudiando con los padres del colegio
Cristo Rey desato la debacle. No podía olvidar mi educación católica. “La
carne es un modo de tentación de Satanás” “La lujuria es un vicio horrible que
te aleja del paraíso” Si miras a esa mujer – con impudicia – te ganaras una de
las pailas mas grandes del infierno” Proclamaban las voces de mis mentores
religiosos del colegio en mi interior. Intente un recurso contra mi santurrona
conciencia. “ Y si doy una pequeña miradita y nada mas” me dije a mi mismo.
“NOOOOOOO” contestaron al unísono los diez mil curas que cargaba en mi alma.
Abatido, contrariado, decepcionado, disgustado con migo mismo me apreste a
pasar la prueba. “Ya estoy lista” dijo una voz a mis espaldas. A su llamado
sensual me di vuelta y, de inmediato, la mire fijamente en el límite entre el
pelo y la frente. La miraría allí todo el tiempo y no bajaría la mirada. -
-¿Que le pasa; porque está tan tenso?- preguntó
- De repente se crispó un músculo del cuello y no puedo bajar la cabeza - le
contesté sin convicción.
- Si lo desea le doy un masajito - repostó
- ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! - grité.
Al instante las 1999 mil personas que estaban allí reunidas se voltearon para
mirarme. Sin embargo, esto no me perturbó. Dentro de mi alma se desarrollaban
acontecimientos más turbadores que un simple grito. La parte lasciva,
lujuriosa, libidinosa de mi se revelaba y armada con un tridente de diez
puntas buscaba en los recovecos de mi alma a esa voz pura que me incitaba a no
pecar.
- Bucéate al bombón y deja que mi tridente se encargue del santurrón - me
susurro una voz satánica. Mientras tanto, todos caminábamos hacia el sitio de
la foto. Tal vez la mujer no estaba tan buena; tal vez era hombruna, con
bigote; tal vez vivía amargada porque Chávez no caía. Un y mil talvez se
arremolinaban en mi mente para no mirarla.
En ese preciso momento, en todo mi cuerpo, se desarrollaba el Armagedon
bíblico: lo bueno y lo malo; el judeo – cristianismo y el satanismo pugnaban
por prevalecer.
En la Av., seguidamente, se procedió a la sesión de fotos. Demás esta decir
que mi cuello o cogote estaba casi en “rigor mortis” el mismo se esforzaba
por obedecer a la fuerza de gravedad (Satanás) y yo luchando por mantener mi
mirada arriba (fuerzas judeo – cristianas) Sin embargo el asedio era terrible.
Resulta que había un montón de mujeres por todas partes. No tenía a donde
mirar. ¿Qué estaban haciendo allí todas esas féminas? ¿Acaso no tenían
suficientes muchachos que atender en su casa? ¿No tenían ropa que planchar,
echar coleto, tareas escolares?. ¿QUÉ ESTABAN HACIENDO ALLÍ TODAS ESAS MUJERES
EN CUEROS?. Empecé a sentirme mal cuando vino lo peor: (continuara)
Ombligo
Por Pablo Arapé
07-03-06
Pues, si. Cicatriz redonda que queda en el medio del vientre, después de romperse y secarse el cordón umbilical. Esa es la lacónica explicación que nos deja el DRAE sobre el ombligo. En ninguna aparte aparece que es “sexy”; “erótico”; o quizás:”fuente de placer” Sin embargo; pareciera que es todas esas cosas y algo mas. Resulta que ahora esta de moda entre adolescentes, jóvenes y no tanto; el exhibir esa: “Cicatriz redonda que queda en el medio del vientre”. Yo, por mi parte, como buen viejo que soy y, ya alejado de las tentaciones de la carne; miro con curiosidad el ombligo de jóvenes y no tan jóvenes reconociendo que para ser una cicatriz es muy diversa. Veamos: los hay altos. Supuestamente deberían ubicarse en el medio del vientre. Pero no es así; están más altos. Existen los que se ubican en el mero centro del medio del vientre. También conseguimos algunos que parecen estar más a la izquierda del medio y otros más a la derecha del medio
Sus formas tampoco son uniformes. Encontré los perfectamente circulares.
Dentro de esta categoría están los “jondos” que son profundos y oscuros. Los
medianos que suelen ser poco profundos; como si les diera miedo la oscuridad.
Y los horizontales que casi se “voltean” para afuera. También descubrí los
verticales largos, que verdaderamente parecen una cicatriz, por su forma
alargada y estrecha que se asemejan a algo que no puedo recordar pero intuyo
que es muy importante en la vida. Los verticales pequeños; iguales a los
largos pero de longitud más corta.
Pese a mis observaciones no he podido certificar las dimensiones de: anchura; largura y profundidad de los ombligos, pues a todas la que me he acercado – con mi cinta métrica – han huido despavoridas (algunas) Otras han arremetido contra mi persona; asiendo caso omiso de mis protestas de ser una investigación científica. El colmo es que he pasado por el bochorno de ser detenido por la policía y ser llevado al calabozo; acompañado por los gritos de “viejo verde” y “baboso”
A pesar de todo, pude comprobar que los ombligos redondos pertenecían a mujeres de color achocolatado. Por el contrario, las mujeres con ombligos verticales, tienen la piel mas clara. La excepción es el del ombligo “vertical” el que casi se voltea para afuera. En este caso, la mujer, suele ser increíblemente pálida.
Es de resaltar el profundo deseo (gracias a dios) de la mujer en mostrar – sin enseñar – sus atributos femeninos. Cualquier cosa inventan con tal de liberar al cuerpo de la ropa. Sin embargo; existe una paradoja. Mientras menos tela tiene la prenda… más costosa es.
¿Y el ombligo de los hombres? ¿Es sexy? ¿Acaso viril? ¿Tentador; tal vez?
Para esta investigación decidí que con mi persona era suficiente. No podía
andar por allí, pidiéndoles a los caballeros mostrarme su ombligo, so pena de
morir golpeado o quedar etiquetado con esa fea palabra que ustedes están
pensando. Presuroso me fui a mi casa y, desnudo totalmente, me plante frente
al espejo de mi cuarto, que es de cuerpo entero.
Observando me sentí: decepcionado, desilusionado, desencantado, desesperanzado
del ombligo para arriba. Del ombligo para abajo me sentí: horrorizado,
minimizado, contrariado, robado, ridiculizado. En cuanto al ombligo; estaba
allí: quieto, inerte, fijo, ineficaz, inactivo. Decididamente; el ombligo
masculino no tiene nada de atractivo y se le puede aplicar, perfectamente, la
definición del diccionario: “Cicatriz redonda que queda en medio del vientre;
después que se rompe el cordón umbilical”
Para terminar debo añadir que existen también los ombligos “peluos” aunque
esta definición no es muy precisa. Se ajusta más la de “velludos” y son los
que están recorridos por un fino “vello” que se desplaza de norte a sur o
viceversa del ombligo, en forma vertical. Estos vellos suelen ser más oscuro
o más claro dependiendo del tipo de mujer. Pero amigo !cuidado! Ese fino
camino piloso que pudiese parecernos erótico, sensual, voluptuoso es solo el
anticipo de la…….horrible gorila en que se convertirá el objeto de su pasión.
Agotado el tema sobre el ombligo, pasare a relatarles mis estudios
(científicos) sobre la sexualidad femenina que irradia : “cada una de las dos
porciones carnosas y redondeadas situadas entre el final de la columna
vertebral y el comienzo de los muslos” (nalgas). Pero eso será en la próxima
ocasión
Reencuentro
Por Pablo Arapé
14-01-06
Mi esposa murió el
6 de diciembre de 1975; y yo fallecí el 28 de julio de 2005. Entre una y otra
fecha se contabilizan treinta años. Cuando mi alma abandono su masa (en todos
los sentidos) corporal, comencé a sentir las sensaciones propias del caso.
Primero liviandad; luego, apareció un punto de luz hacia donde me dirigí; a
continuación el punto se ensancho y una paz infinita me envolvió.
Seguidamente unos seres de luz me rodearon para darme la bienvenida. Allí
estaban mis padres, hermanos y mi primo Guillermo. Luego se acercaron mis
amigos y amigas: La primera en darme la bienvenida fue mi amiga Laura Álvarez
Todos éramos puntos de luz y las sensaciones que experimentábamos se
manifestaban en intensidad lumínica. Laura – toda brillante por la emoción –
me felicitó. Yo le trasmití mi (imprudente) pensamiento
- Laura; que sorpresa verte aquí - le dije.
Inmediatamente, consciente del error, mi resplandor, se redujo a su mínima
expresión, pero Laura, toda risueña ella me respondió:
- ¡Ay! no te mortifiques. Pasé sopotocientos años en el infierno, pero ya
pagué mis culpas y ahora – heme aquí - disfrutando de este sitio.
A todas estas me intrigaba que mi mujer no viniese a recibirme. Su ausencia me
había sumido en un infierno de dolor por treinta largos años. Pero de repente
dos luces llamaron mi atención. Una era enorme y ancha; la otra, mas pequeña y
menuda
- Hola Pablo - me dijeron.
!!Claro que si!! Eran Gerardo y Dilcia que habían fallecido con un día de por
medio; primero Gerardo y al día siguiente... Dilcia.
- Gerardo amigo – pregunté – ¿es cierto que fuiste a buscar a Dilcia, después
de muerto, por el amor tan grande que los unía?
- Nada de eso –replicó Gerardo - ella es tan ladilla que se me pego detrás.
No descanse ni veinticuatro horas -
A continuación se desató una discusión entre Gerardo y Dilcia acompañada de
rayos que cada uno se lanzaba. Yo – prudentemente – marqué distancia.
Todo era paz y dicha pero... ¿dónde estaba mi mujer? Seguí avanzando y detuve
otro punto de luz que marchaba en dirección contraria
- ¿Dios está aquí?”, pregunte
No – replicó la luz – salió para no se donde, a resolver no se que asunto. -
Confieso que la respuesta me turbo. Sin embargo masturbado quede cuando de
lejos creí reconocer un punto de luz.
- !!Claro – pensé – es ella!! -
Reconocería su luz en cualquier parte. Exultante de emoción me dirigí a su
encuentro. Me acercaba cuando note que su intensidad luminosa decaía.
- De modo que ya llegaste - musitó.
Su frío recibimiento me desconcertó
Tengo treinta años esperando este momento ¿y eso es lo que me dices? - le
reproché.
- Esos treinta años; no los pasaste muy solo ¿verdad? - respondió.
Inmediatamente entendí que algo no marchaba bien.
- Cuando DIOS se marcha por algún asunto – me informaba ella – nos aburrimos a
muerte; entonces abrimos el velo que nos separa de los vivos y, contemplamos
lo que hacen -
A todas estas, mi luz radiante, se había convertido en un punto opaco y
mortecino.
- Déjame explicarte - musité.
- Tu ausencia dejo en mi un vacío inmenso; la desesperación y el dolor
amenazaban con volverme loco. -
El resplandor de ella aumentaba inversamente a la declinación del mío.
- ¿Será por eso que llorabas descaradamente en los brazos de la catira
desteñida esa? -, señaló con furia.
- Je je je estee... bueno... ejem. No es como tu lo piensas Adelaida... ejem....
la catira; solo pretendía consolarme - murmuré.
Pues bien – repostó – espera que se muera, la tal Adelaida, para que te venga
a consolar y de mi... !!!OLVÍDATE!!! -
Pues bien señores; aquí me encuentro sin una respuesta para este problema. Sin
esposa y sin posibilidades de armar otro frente asta que Adelaida se muera. Si
alguno de ustedes tiene la solución; ¿podrían morirse para darme el remedio
“FACE to FACE; por fa?
Eternidad
Por Pablo Arapé
27-12-05
Pues si;
como recordaran, les contaba de mi muerte y posteriores aventuras en el mas
allá (cualquier olvido o querer refrescar la memoria; buscar “Reencuentro” en
este mismo nicho) Hoy me propongo relatarles como es este lugar y su rutina.
Para comenzar; lo obvio: somos muchos. No hay arriba; abajo; derecha o
izquierda. No existe bóveda celeste o nada que se le parezca. A pesar de ser
muchos; no estamos incómodos ni apretados. Como antes les dije, somos energía.
No poseemos materia física. Somos como la luz. Podemos ser, en un momento
dado, ondas y en instantes; haces de luz.
Aquí la felicidad es completa. Todos llevamos en el rostro estampada, una
perenne sonrisa. (No faltara el avispado que me grite “Epa; dijiste que no
tenían cuerpo” y es cierto. Pero como ustedes no saben como es esto, me veo en
la necesidad de escribir en sentido figurado). Puede usted estar muy
rrechoqueo se le quitara la sonrisa del rostro. La otra vez, tenía mucha
prisa, me di un taparazo donde en vida tenia la canilla y créanme!! la sonrisa
no se me borro del rostro!!.
En la tierra nos imaginábamos que en el cielo existía un coro de ángeles
cantando sin parar por toda la eternidad. Pues no; no es así. Si hay música,
pero instrumental. Antes existía el coro de ángeles. Pero aconteció que un
día, un ángel llamado Luzbel, armo un escándalo de padre y señor mió . Alegaba
en su rebelión, el tal Luzbel, que tenía: 90000000000000000000 millones de
años cantando lo mismo y que ya estaba obstinado. Dios; para fijar un
escarmiento, lo condeno a otros 90000000000000000000 millones de años a
cantar……..!!!reggaeton!!! .
Como les contaba si hay música. Después del incidente con Luzbel Dios,
molesto, decidió cambiar los cantos por melodías instrumentales. La música es
bellísima. Se podría decir – con parámetros de la tierra – que es un ambiente
“controlado”. Este lugar seria perfecto para mi amigo Cecil pero fue sepultado
en una de las pailas del infierno por inconstante (comunista; masista; adeco;
chavista mención: Cativelli) Su castigo consiste en editar un periódico en la
noche; que quebraría al día siguiente; y así por toda la eternidad.
Acá todo es perfecto. Sin embargo suceden cosas que me atrevería de calificar
como “desconcertantes” Por ejemplo: yo y muchísimos más no hemos visto nunca a
Dios. Recién llegado, pensé, que estaría en el comité de recepción; pero no.
Luego indague sin llegar a saber nada. Expoliado por la curiosidad me dedique
a visitar todos los sitios y rincones sin resultado alguno. Alguien me sugirió
que visitara la región dedicada al medio oriente; pues de aquí es donde llegan
más almas: Específicamente de Irak, Palestina e Israel. Sin embargo; dios no
estaba allí. Otros me aconsejaron no fatigarme mas – según ellos – Dios había
partido a crear nuevos mundos y galaxias y en esa actividad se le iba todo el
tiempo. Desconsolado vagaba por el infinito cuando percate en una aglomeración
de espíritus. Intrigado me acerque; es cosa muy rara la aglomeración de
espíritus. La última que presencie fue cuando un nutrido grupo miraba,
expectante, a la tierra para enterarse del resultado del referéndum
revocatorio. Allí casi que algunos perdieron la sonrisa. Daba gusto verlos
gesticular y amenazar con una sonrisa en los labios. Esta vez la escena era
igual ante los resultados de las elecciones parlamentarias. Unos y otros se
atribuían la victoria con idénticos arranques de ira; eso si; con una
correctísima sonrisa en el rostro. Un alma, que miraba los toros desde la
barrera como yo, me comentó:
- Que tontos,¿verdad? -
- ¿Por qué lo dices? - le inquirí
- Fíjate – me razonó – esos pobres diablos se atribuyen un paradójico triunfo
porque nadie fue a votar. La gente no acudió a la cita, por la sencilla razón,
de que jamás ni nunca le ha interesado lo que pasa en el parlamento. La gente
castigo a unos y beneficio a otros – simplemente – actuó como siempre… !!!con
indiferencia!!!
Me alejé de allí confundido pero en una próxima oportunidad les seguiré
contando sobre este maravilloso e inefable lugar.
Gay
Por Pablo Arapé
22-12-05
Pues si; resulta que en España y Chile, por ley, los homosexuales y lesbianas
se pueden casar. Esto ha desatado una conmoción en todas partes y - Carora –
no podía ser la excepción. Por este singular motivo, Rolando y Emma Rosa, me
solicitaron un reportaje sobre el tema para su exitoso
www.encarora.com
-¿Por qué yo? - les dije sorprendido - no conozco ningún homosexual; no
sabría como ubicarlo. Y además – argumenté – si me viesen con alguno,
inmediatamente pensarían que yo también lo soy. Fue en vano. Mis protestas
fueron acalladas por con un suculento almuerzo y, una paca de queso blanco
madurado “La Virginia,” fina gentileza de mi amiga Emma.
Con mi “paca” al hombro enfile mis pasos hacia el bar. “El Páramo” allí,
entre cerveza y cerveza, les conté a mis panas lo del reportaje.
- ¿Desde cuándo eres especialista en el tema? me preguntaron con ironía.
- ¿Y si en la entrevista te convencen para que te quedes del otro lado?-
añadió otro socarronamente.
- Pa´ mi, que lo que te falta es un empujoncito- añadió alguien más
Entre risotadas y chascarrillos abandoné el sitio. Estaba desorientado. No
sabía como enfrentar el tema. Quizás si me
hago el loco y le doy largas al asunto,
a Rolando, se le olvide,
pensé. Pero no se olvidara de la paca de queso que me
regaló, me conteste.
Mientras cavilaba en la plaza Pedro León Torres, un joven se acercó y me pidió
fuego para su cigarro.
- Lo siento, pero no fumo - respondí.
El joven, miro a los lados – y bajando la voz – dijo:
- Hay alguien que desea contestar sus pregunta -
Seguidamente en tono imperioso ordenó: !sígame!
Sin poder objetar enfilé mis pasos detrás del desconocido. Subimos a un carro
y alguien que estaba oculto, me colocó un trapo en los ojos.
-Es por su seguridad - recalcó.
A renglón seguido, rodamos por varios minutos; de pronto nos detuvimos y en
segundos me encontré en una sala espaciosa donde había un grupo de hombres
sentados y otros parados De repente, uno de ellos, con potente voz dijo .
¿Qué quiere saber
www.encarora.com de nosotros? -
¿De ustedes? - pregunté con curiosidad.
- Si de nosotros…los gay - contestó el hombre con aplomo
Yo, que no soy muy listo, comprendí inmediatamente. Esta era la “junta
directiva” del poder gay en Carora. Inmediatamente saqué mi cámara fotográfica
pero; un chillido me paralizó.
- !!!ALTO MALDITO; ¿Qué pretendes?!!! -
- Pues… este… tomar unas fotos… ¿no? - dije con candor
Su jefe me miró como a un repugnante batracio y con ligeros quiebres de voz me
increpó
- ¿Cómo te atreves? Todavía no somos del dominio público. !!!No hemos salido
del closet o escaparate!!! -
Anteriormente les dije que no era muy listo. Ahora debo añadir que también soy
muy lerdo. Por primera vez repare en el grupo. Todos estaban decentemente
vestidos. No había nada que delatara su preferencia sexual. Se veían comunes,
corrientes y molientes. Nada que ver con las “locas” que se ven en todas
partes.
- Sé lo que estas pensando. Si. Nosotros somos homosexuales; aquellos que ves
en la calle todos partidos, disfrazados, pintarrajeados, son “Maricas” - dijo
el jefe
Otro de mis defectos es que soy imprudente. Con ligereza comenté:
- Diferencias de clase entre colegas -
Enseguida comprendí que cometí un error. La cara del jefe se transformaba con
la ira y, lo mas probable es que de un momento a otro se… echara a llorar.
Para evitar esta situación – que arruinaría la entrevista – me vi. en la
necesidad de desprenderme de una posesión muy valiosa.
- Rolando, les dije, me ordenó obsequiarles esta paca de queso madurado La
Virginia; para repartirla entre ustedes -
La salida tuvo un efecto milagroso. La cara del jefe cambió su rictus de dolor
a una mirada de golosa satisfacción.
No es por nada – me dijo todo partido – La Virginia es mi favorito.
Subsanado el impasse continué con mi reportaje. Entiendo que no quieren
publicidad; entonces ¿para qué la entrevista?
Mañana, en la cabalgata, sacaremos una bella carroza rosada con primorosos
encajes; lindos lazos y tiernos cupidos. Allí nos destaparemos todos (as) y
aprovecharemos la ocasión para entregarle al alcalde un proyecto de ordenanza
– como la de Chile y España – donde se acepte el matrimonio entre individuos
del mismo sexo.
Confieso que me quede mudo del horror.
- ¿En la cabalgata de la feria? - atiné a preguntar.
- Si - contestó lacónicamente el “Boss”
- Pero… Pero esto es una locura - les grité. En Carora somos muy machos. Los
masacraran los demás. Este es un pueblo muy ortodoxo. Será un baño de sangre
!!!NO PASARAN!!! -
aullé.
Me miraban con conmiseración. Algunos ahogaban indiscretas sonrisas.
- Que pasa? ¿acaso no me creen? - les dijo indignado
El jefe , con aire piadoso, se dirigió a mí.
- Lo de muy “machos” era antes. ¿O es que no te has fijado en la cantidad de
amanerados y colegas que anda por la calle?. ¿No observas que niños y
adolescentes son mas “frágiles” mas “delicados”, mas de “mamá” Ahora las
mujeres luchan por los hombres porque ya no hay.
Horas después, me encontraba en la calle, caminando como sonámbulo; la cabeza
me daba vuelta. Eran demasiadas circunstancia para analizar. Demasiados
elementos; demasiadas verdades; demasiada incertidumbre. Un futuro preocupante
y siniestro y; sobre todo, la máxima preocupación: ¿Cómo me las iba a ingeniar
para que Rolando y Emma … me diesen otra paca de queso “La Virginia”
Funeraria
Por Pablo Arapé
05-12-05
Pues si; heme de nuevo con ustedes. Después de un largo periodo de
recogimiento, regreso para contarles de mis experiencias con la muerte.
Por causas que no vienen al caso comentar; me vi. sumergido en uno de los
ritos mas temidos por el hombre: “el rito funerario” La muerte siempre ha sido
tema “tabú” su ominosa presencia es desestimada con olímpica indiferencia.
Cada día nos acercamos más al final pero, nos negamos a pensar en ello.
Como dije antes, me tocó ser protagonista involuntario de la parafernalia que
acompaña a la muerte: sala velatoria; visita de familiares, amigos, conocidos,
conexos y similares. Paralización de la rutina diaria – por 24 horas – para
reconocer lo obvio: “somos mortales”
Todo este rito va acompañado, no faltaba mas, por algo que me atrevería en
identificar como la “puesta en escena”. No estamos acostumbrados al
espectáculo de la muerte. Por lo cual, cada quien, lo encara como mejor le
parece. El sentimiento o la falta de este marcan la pauta. Como yo me debo a
mi público he decidido brindarle una sucinta narración que les podría servir
de ayuda, en el futuro, para casos como estos.
Para empezar lo obvio: se va a la sala velatoria porque en ella conseguiremos
a un difunto (a) y a toda su familia. Vamos a “cumplir” con los familiares
aunque no lo deseamos: a nadie le gusta verse cara a cara con la muerte. Estas
visitas causan agobio pero también sirven - ¿por qué no? - para “ver a
zutanita” que dicen esta gorda como una vaca. O para oír los comentarios sobre
la señora de “perencejo” quien fue sorprendida por el marido mientras le ponía
una linda cornamenta.
Estas reuniones sociales (iguales a una fiesta pero sin palos) tienen sus
características y peculiaridades. No pueden existir velorios sin los gritos y
llantos de los deudos (curiosa palabra ¿verdad?) pero lo que debería ser una
respuesta normal al dolor, es medido con impiedad por los asistentes al
evento. En el funeral todos hablan al mismo tiempo, lo cual causa –
naturalmente – que se suba el volumen de la voz. Cuando los decibeles ya están
por alcanzar características de mercado dominguero; un familiar – ojo; un
familiar - debe prorrumpir en lastimeras lamentaciones; gritos (de ser
posible) y desmayos. ¿Qué porque un familiar y no todos? Pues si son todos al
mismo tiempo, la turba presente podría pensar en que están de acuerdo para
aparentar lo que no sienten; cuando sabemos que fueron unos malucos y
desconsiderados con el pobre muertito (a) en vida. Cada familiar debe
turnarse para la representación y lo más aconsejable debe ser cada media hora
más o menos.
Las mujeres, familiares del fiambre, no deben cometer la torpeza de
maquillarse. Seria un error garrafal, entupido, bestial, dolicocéfalo y
braquicéfalo. Todos sabemos que nadie las ha visto como son en realidad, pero
cualquier fallo de la naturaleza será achacado al excesivo llanto y dolor.
¿Cómo deben comportarse los amigos, allegados, afines y conexos del finado o
la de la familia? Pregunta difícil de responder. Cada quien se prepara como
mejor puede pero en el momento crucial…. se mete una o ambas extremidades.
Conozco el caso de un señor que en el momento del pésame se equivocó y
“felicitó” a un tipo, todo lloroso, por la muerte de su suegra. Ahora al
señor lo conocen como “El loco Pancho” pues así quedo después de la coñaza que
le propinaron los hijos de la finada.
En estos casos hay que encomendarse a la buena de dios. Sin embargo, les largo
algunos ejemplos para que escojan la variante que mas les convenga: 1) Se
abraza al deudo mascullando palabras ininteligibles. El deudo contesta dando
las gracias mascullando – el también- palabras ininteligibles. 2) Se acercan
al deudo con sigilosos pasos y, después de abrazarlo, se le dice: “no somos
nada”. Esto, generalmente, paraliza al deudo pues no tiene una respuesta
inmediata. Parece una tontería la frase pero resume buena parte de la
filosofía occidental. La escolástica; Santo Tomás de Aquino; Maimonides; la
cabala judía y ¡por supuesto! El gran René Descartes. Todos están contenidos
en esa frase confusa y contradictoria porque “Pienso; luego existo” no es lo
mismo que “no somos nada” sin embargo, los conceptos, se solapan uno a otro.
Pero sigamos: algunos deudos son mas avispados que otros y aciertan a
responder: “es verdad; no somos nada” Con esto dejan al otro en un palmo y le
miran como Jaime Lusinchi miro al osado periodista de RCTV que lo inquiría
sobre no recuerdo que cosa y que propicio una respuesta que ha pasado a ser un
clásico de la historia patria. 3) Otra forma de dar pésame es dirigirse, con
pasos apresurados, casi corriendo, al encuentro del familiar; detenerse antes
del encuentro y, luego, proseguir con la embestida; abrazar al sujeto –
fuertemente – palmearlo repetidamente y sin – ojo – sin decir palabra
separarse del familiar unos centímetros asiéndolo por ambos antebrazos, para
seguidamente, quedarse mirándolo fijamente. Este tipo de pésame es el más
teatral y efectivo. Como no se cruzan palabras, el deudo, estupefacto, no
encuentra que decir. A medida que pasa el tiempo la situación se torna
insostenible y el deudo comienza a balbucear incoherencia. Yo recuerdo que
ante tal acoso solo atine a comentar “Que mala racha la del cardenales
¿verdad?” Seguidamente se suscitó una animada charla entre los varones
presentes en la sala funeraria donde todos coincidimos que la culpa era
¿Cuándo no? del fulan gerente general de la divisa; Humbertico Oropeza. 4)
Otra forma de salir del paso es similar a la anterior en todo solo que aquí si
se dice algo, pero una sola palabra; repito: igual al ejemplo anterior (3)
pero solo se dice una palabra: “VALOR”. Esto tiene los mismos efectos
devastadores. ¿Que puede pensar el deudo? Existen una panoplia de situaciones
que, necesariamente, tendremos que afrontar con “VALOR” Cuándo nos
aconsejaron “VALOR” lucubramos: ¿se referirán al momento de pagar la
funeraria? ¿O acaso será que la suegra se quedara a vivir conmigo?
Espero que estos ejemplos les ayuden a afrontar momentos tan desagradables y,
sobre el acto del sepelio, les hablare después…Se los juro.
LILA
Por Pablo Arapé
10-08-05
Pues si; murió mi esposa.
Pero no teman. No voy a iniciar un plañidero recuento de su vida. Ella no fue
astronauta, capitán de submarino ni salvo la patria. Tampoco escalo altas
montañas ni escribió enjundiosos libros. Nunca recibió el Novel, ni la nombro
el Papa, Bush o Chávez. Jamás recibió alguna orden al merito ni fue propuesta
para encabezar alguna asociación ni menos integrar alguna. No la postularon
para premios ni condecoraciones. No cantaba, pero sabía bailar. No escribía
poesía, pero le gustaba leerla. No conoció Disneyworld,
Francia o Nueva York. Le fascinaba la comida árabe y languidecía por las
tostadas caroreñas
Y ¿qué de extraordinario tienen todas estas cosas? Ninguna y todas. Para los
estereotipos de la cultura de masas, esta fue una vida simple y gris Pero para
la energía que mueve al mundo y al universo no fue una historia tan
intranscendental.
Nos casamos Hace 30 años después de ser conocidos, amigos y novios. Todo en
aquella Carora que en nada se parece a la actual. Iniciamos la vida de casado
con toda la incertidumbre que rodea a una pareja con personalidades
diferentes. Al comienzo, todo es confuso. Prueba y error. De pronto los
caracteres luchan por reafirmarse, uno frente al otro, y los desequilibrios
minan la unión. Se sigue adelante porque se ama con pasión e ilusión. Llegan
los hijos. Terror. No estamos preparados ¿Quien nos adiestro? Se sigue
adelante. Ya no somos dos. Ahora somos cuatro. Se debe levantar los hijos. Se
sufre por ellos, se sacrifica por ellos, para que al final; se independicen y
formen, a su vez, otros hogares donde se repetirá el ciclo. En el ínterin, la
teoría y la práctica se dieron la mano. Se establece un equilibrio en la
relación sustentado en el mutuo respeto y admiración. Cuando el egoísmo da
paso a la humildad podemos ver, en el sentido estricto de la palabra, al otro
o a la otra. No somos – ni ella ni yo - las mismas personas que iniciamos el
viaje treinta años atrás. Pudimos vencer nuestras propias contradicciones.
Nos sobrepusimos a las miserias que rodean la vida de pareja y, al final
logramos, la simbiosis que ha marcado a la humanidad a lo largo de incontables
milenios. Ella; por mi. Y yo, por ella; logramos consustanciarnos en uno solo;
sin dejar de ser diferentes. Ahora vengan ustedes a decirme ¿Qué de
extraordinario tienen todas estas cosas?
Quizás no tenga nada de especial. Al fin y al cabo, millones lo logran. Pero
desde el momento que nuestros hijos se marcharon de la casa y pudimos disponer
de tiempo para: conversar, pasear, compartir reír, amar, pelear, callar. Desde
el mismo momento, en que la palabra no es necesaria para comunicarte y te
colma el saber que ese ser amado esta allí, cerca de ti. Desde ese momento,
comprendimos que éramos felices. Nos lo dijimos. Lo analizamos. Lo
profundizamos. Lo entendimos. Y no crean que fue la proximidad de la muerte o
un mal presagio que nos llevo a todo esto. No. Años antes de esta fecha, ya
lo aviamos entendido y por eso la existencia transcurría, placida, lenta,
ideal.
Y ahora, ese detalle, es mi aval. No tengo porque gritar; ni rasgarme las
vestiduras; ni tirarme en el suelo a llorar. No es conmigo aquello de “Nadie
sabe lo que tiene asta que lo pierde” Nosotros fuimos concientes de nuestra
felicidad Y eso, mis amigos y amigas, es la energía que mueve al universo.
Instinto sexual
Por Pablo Arapé
12-07-05
Pues si. El instinto sexual esta presente en todas las etapas de nuestra vida.
La moral y costumbres se aliaron para domar nuestro instinto, pero, solo
consiguieron procrear una hija llamada “hipocresía”. Importantes autores:
desde Freud a Jesús Antonio Castillo – sin dejar de mencionar a Jung y “Lerú”
Silva – se preocuparon de escribir enjundiosos tratados sobre el sexo, no
pudiendo develar, del todo, el oscuro instinto que rompe tabú, jerarquías,
dogmas religiosos, enseñanzas, sometimientos y reglas.
Yo no pretendo, en estas líneas, aclarar el misterio – no faltaba mas – solo
contare una historia y ustedes me dirán su opinión
Me encontraba en el hospital de Carora, en busca de mi amigo Juan Morales,
quien se acababa de someter a una dolorosa operación de almorranas. Me
encontraba perdido. Preguntaba y nadie sabia orientarme. Procedí a sentarme
en una silla que estaba al pie de una cama vacía. Debía detenerme a pensar
que determinación tomar. De pronto sentí unas risas muy quedas. No
carcajadas, no. Eran unas risas diminutas, si tal cosa es posible. Intrigado
mire para todos lados. ¿Sería que las almorranas se habían “encargado” de mi
amigo Juan y, ahora, su espíritu almorranoso me espantaba?
Me hubiese marchado del lugar si no lo hubiese impedido los movimientos que
percibí en la cama, considerada anteriormente, vacía. En ella un ovillo de
sábanas escondía a un anciano de edad indefinida, de cuerpo mezquino y
esmirriado. Con profunda curiosidad le pregunte:
- ¿De qué ríe abuelo? ¿Se encuentra usted bien? - El vejete me miro con
sus ojillos llenos de lágrimas y siguió con su espasmódica risa. La situación
se tornó incómoda y ya me disponía a retirarme cuando una voz cavernosa me
intimó:
- Quédate hijito; no te marches y escucha mi historia. Dicen que antes de
morir, toda nuestra vida transcurre delante de nuestros ojos. Mi vida –
efectivamente - corría delante de mi hasta que llegué a un recuerdo de la
adolescencia y, desde ese momento, la película ha parado de continuar. El
recuerdo – a la distancia – me produce gran hilaridad. Imagínate; esto sucedió
infinidad de años atrás. Era yo un mozo fuerte y con todas mis energías en la
flor de la juventud. En esa época, Carora, llegaba a la Toñona y los perros se
amarraban con longanizas jua, jua, jua. En mi casa vivíamos mi mamá y yo. Era
una vida tranquila y reposada hasta que un día llego una muchacha bonita y
buenota. Era lo que llamábamos en ese entonces “servicio de adentro”. Mi mamá
me la presentó y empecé a sentir raras sensaciones. Mi respiración se hizo
más fuerte y una onda de calor se expandió por todo mi cuerpo. Mi madre
hablaba explicándole no sé que cosa, pero nosotros no le oíamos porque,
déjenme decirles, que las miradas que ella me dirigió no eran menos
incendiarias que las mías. De golpe y porrazo mis costumbres cambiaron: Ya no
vivía en la calle. A las seis de la tarde estaba en mi casa y no salía hasta
el otro día. Si los facinerosos de mis amigos preguntaban por mi; me escondía
para no salir con ellos. Lejos de la mirada de mi mamá retozábamos y jugamos:
yo que la agarraba y ella que fingía rechazar mis acometidas. Como podrás
entender, hijito, la atmósfera
de mi casa era eléctrica; cargada de feromonas y de lujuria sensual. Sin
embargo, nada es perfecto. Mi madre – que en la gloria esté – no era ninguna
estúpida. Desde el principio
ella entrevió el peligro, pero acepto el reto como toda matrona caroreña. Al
principio quiso combatir mi lujuria con el argumento religioso. “Perucho: el
demonio de la carne es la perdición de los hombres. “Peruchin, hijo; las
mujeres tienen una “cosa” allá abajo que cuando agarra no suelta”. Luego uso
la táctica del “martirio” Perucho, hijo de mi alma: si alguien me dá un
disgusto, te lo juro que mi enfermo corazón no aguanta y me muero”
Desconsolada con su fracaso, recorrió a las amenazas: “Mira Perucho, tu eres
igualito a tu papá – que dios tenga en la gloria al desgraciado – si te “cazo”
en la cama con la mucama !te mato! Todas esas tácticas eran tiempo perdido. Ya
teníamos todo planeado. La muchacha y yo nos veríamos esa misma noche. Te digo
que fue el día mas largo de mi vida. Eistein dice que el tiempo es relativo.
Debió tener una experiencia igual a la mía. Las horas no trascurrían ni
pasaban....se arrastraban Vague por toda Carora esperando el anochecer.
Después de mil años llegaron por fin !las seis de la tarde! Raudo, como el
viento de junio me dirigí a mi casa. !por fin! Allí estábamos los tres, como
todas las noches, instalados viendo la televisión. No obstante, yo temía que
mi madre oyera los furiosos latidos de mi corazón o notara las concupiscentes
llamas que eran mis ojos. Un volcán tenia por respiración y abrazante sudor
lascivo transpiraba mi cuerpo. Al cabo de una eternidad, el objeto de mi
pasión, anunció que se sentía cansada y se acostaría. Una risa nerviosa ahogué
en mi garganta. Luego de incontables eras geológicas - mi madre - se retiró a
su dormitorio
¡!!Solo faltaban pocas horas!! En mi cuarto, despierto, excitado, a punto de
sufrir un derrame cerebral, esperaba el momento. Las campanas de la iglesia
San Juan, marcaban el paso del tiempo. Las diez, las once, las doce, la una.
!!Ya era hora!! Era tal la excitación que me provocaba salir de mi cuarto
gritando y aullando, sin importarme nada. Sin embargo debía callar. Abrí la
puerta de mi cuarto en cámara lenta. Había ahogado las bisagras en aceite 3 en
uno, pero ninguna precaución era poca. Desnudo, como estaba, me quede parado
en el marco de la puerta. Una luna blanca; feroz, alumbraba el camino. Solo
había pocos pasos. La adrenalina inundaba en furiosas olas mi organismo.
Comencé mi desplazamiento. Torpemente, como un gran animal antediluviano, me
arrastraba. Sentíame como un primitivo cazador prehistórico acechando a su
presa. Después de innumerables marchas y contra marchas, llegue a la puerta
del cuarto de mi oscuro objeto del deseo. Estaba mareado. No me extrañaría
morir de un fulminante ataque al corazón. Súbitamente sentí que había pisado
una sustancia viscosa, aceitosa. Pero claro; era el aceite que rezumaban las
bisagras. Lentamente, sigilosamente, furtivamente, procedí a abrir la puerta.
Mis ojos taladraron la oscuridad y pude ver la sombra de un cuerpo que se
encontraba en la cama. Inmediatamente... se hizo la luz. !!!Horror!!! Mi
madre, al lado de la puerta, había encendido la luz. Inmediatamente, con
agilidad felina, se plantó delante de mí. ¿Acaso, sonámbulo?, pregunto.
Hubiese preferido la muerte por aceite hirviendo y no su sarcasmo. Te
equivocaste – continuó - la nevera está por allá; porque ibas a beber agua
¿verdad?
Esteee... yo... (no atinaba a decir nada). Y te voy a agradecer algo hijito;
dijo amenazadoramente: Deja de apuntarme con “eso”. A pesar de la embarazosa
situación, mi órgano sexual, seguía enhiesto. Inmediatamente, apenado, me di
la vuelta y en ese preciso instante, empecé a sentir sobre mi humanidad los
miles de correazos que me propinó esa noche mi madre.
Al terminar su relato yo no entendía porque el viejito se reía. “Claro que me
río”, explicó: Esa misma noche; adolorido, vejado y humillado regresé al
cuarto de la muchacha y consumamos lo que teníamos planeado. “Mi madre; jamás
imaginó que lo intentaría esa misma noche”
Ya en mi casa meditando sobre la historia del anciano, una pregunta se tornó recurrente: no les parece a ustedes que el instinto sexual no le “para” a la razón ¿verdad?
Auto ayuda
Por Pablo Arapé
24-04-05
Los libros de autoayuda son las publicaciones mas leídas de finales del siglo XX y principios del XXI. No existe mortal entre cielo y tierra que no aya leído un libro sobre este tema a lo largo de su vida
No es mi intención elaborar un sesudo análisis sobre la psicología de estas
publicaciones. Debido al éxito de mis “Esquelas mortuorias” me han pedido –
miles y miles de e mail – que repita la formula pero con los libros de auto
ayuda. Para empezar les comunico que el mercado esta saturado de títulos que
abordan la temática de la ayuda. Pero la demanda es mayor que la oferta.
Lo primero es encontrar un titulo impactante. El noventa por ciento de estas
publicaciones basan su éxito en un titulo desopilante. Si ustedes leen el
libro en cuestión, comprobaran que es un bodrio y lo único rescatable es el
titulo. Pero no importa. Cuando ustedes tengan el libro en las manos es porque
ya sus dineros engrosaron la abultada cuenta del autor Así que a pensar en
algo que llame la atención como: ¡¿quien se llevo mi queso que no lo pago?! O,
“el caballero de la armadura oxidada por ser un miserable y no comprar aceite
tres en uno”.
Teniendo el titulo la cosa se torna más fácil. Ahora solo debe tratar a su
lector como una persona babeante, mas cerca del eslabón perdido, que de un ser
humano corriente. Cuando tenga treinta capítulos de la obra vapuleando a su
victima proceda a ofrecerle las soluciones que el caso amerite. Dedíquele un
capitulo al tema de ser un individuo nuevo. Esto es sumamente fácil. Todo es
una formula. No importa lo que ponga en el papel. Solo recuerde, entre párrafo
y párrafo, intercale alusiones a la naturaleza, la mañana, la claridad del
alba la pureza del aire, la hermenéutica, mayéutica, floricultura, esgrima,
zen, tao, psicología y filosofía. Jamás – ojo – jamás mencione la tarde, el
ocaso o la noche so pena de que ni su madre compre el libro.
Ya su victima – perdón – lector esta a punto de llorar. Es el momento de
insertar el cuento oriental. No puede faltar el relato ambientado en Japón la
India o el Asia en general. Olvídese de Estados Unidos, Canadá y países
desarrollados. Tampoco debe cometer la torpeza de dar nombres latinos a sus
protagonistas. Nada de Pablo, Rafael o Andrés. Debe ser: Lao – Mi o Chupa –
me.
Espero que con estos sabios (modestia aparte) consejos se conviertan en
celebres escritores de auto ayuda. Y a continuación; el ejemplo.
La culpa es del bóvido que rumia en la pradera
Por Pablo Cojéelo
Capítulo I
¡!¿Qué te pasa cretino?!! ¿Seguirás con ese aire de yo no fui? Solo los necios se dejan vapulear por los avatares de la vida. No es una afrenta ser homosexual como tu. ¿Por qué te achicopalas? Estar en la lista de Tascón no es el fin del mundo. Ya no matan, como en el pasado, a los travesti. La culpa es tuya. Todos te dijeron que si le dabas plata a Ortega, para el bingo, no la verías mas (la plata). Estas acabado. El alcalde no te quiere ver. Javi sabe que lo traicionaste y Leonardo te expulso del partido. ¡!!Eres un paria Irredento!!
Capitulo XXX
Sin embargo no estas perdido, no. Dios te ama. Quizás tú no lo sepas. Talvez nunca lo has pensado pero; ese sol radiante que todos los días sale y se mete, sale y se mete, sale y se mete, sale y se mete, sale y se mete, sale y se mete, sale y se mete, sale y se me, ¿sabes porque? Porque ese sol radiante que sale y se mete, sale y se mete, sale y se mete, sale y se mete, sale y se mete, sale y se mete, sale para ¡!!TOODOS!!. Inclusive para ti. Este sol, esta mañana tan limpia y cristalina es para ti, para mí, para los de Afganistán, Turquestan, Tierra del Fuego, Alaska Oceanía, Vietnam, Tongo, Papua, Nueva Guinea, Carora y hasta para los de la otra banda. El sol sale para ti, criatura de Dios. ¡!!Tú puedes!!. Claro que si. Tú puedes. No como los del Mas o Podemos. Olvida que algún día gritaste ¡!! Hu Ha Chávez ya se va!! Estás perdonado. Todavía están aceptando las cartas pidiendo borrar nombre del sí. ¡!!Alégrate, eres un hombre nuevo!! Estás lleno de potencialidades (poner el C D de DESIDERATA que se vende separado del libro)
CapituloXXVLLKKNN
Relato Oriental
¡!!Maestro Sin- gao, maestro Sin-gao!!. Ayúdeme “Que te sucede Ho-pin-ga”. Maestro: quiero ser bueno pero la lujuria muerde mi carne. El maestro Sin-gao, con infinita bondad, mira a su discípulo y, sin ninguna explicación, se arranca con una historia
Mí – jito era un buen hombre. Respetuoso de la religión y dedicado a la familia. Mi –jito era pobre; ¡!!pero eso sí!! Honrado. Sin embargo, nada es perfecto. Mí –jito arrastraba un horrible pecado: era libidinoso. Mi –jito, luchaba contra su defecto mortificaba su carne con castigos y penitencias, Mi-jito estaba en la senda de la santidad. Un día lo sorprendió la noche por la otra banda. Estaba perdido. Tenía una antorcha y un mecate, pero no sabia donde se encontraba. En eso escucho un trote. Era una burra que pasaba por el lugar. Mi-jito le hablo: Hermana burra ¡! Ayúdame!! Hermano ¿qué te sucede? Estoy perdido. Mi familia me espera. Deben de estar preocupados. La hermana burra que era muy bondadosa, se compadeció y hablo de esta forma: Te ayudaré; caminaré delante de ti. Levanta la antorcha para que veas el camino. De esta forma caminaron varios kilómetros, pero el demonio de la lujuria asechaba. En un punto del camino, Mi-jito reparo en que la burra tenía una hermosa anca. Su paso le parecía rítmico y gracioso. Su pelo sedoso y limpio “No esta nada mal la burra ésta” pensaba. Varios kilómetros después, Mi-jito se abalanzó con la cuerda sobre la burra. “Mi-jito, hermano no lo hagas te arrepentirás por siempre, le gritó la burra. Mi-jito se contempló y horrorizó por lo que iba a ser. ¿Y qué pasó, maestro? interrumpió, Ho-pinga. Paciencia, pequeño saltamontes, recomendó el maestro Sin-gao. A la mañana siguiente, Mi-jito, vendió todo lo que tenía, y se lo dió a los pobres. A su mujer e hijo les dió la casa. ¿Mi-jito se volvió santo, maestro? No – respondió con resignación- el maestro Sin-Gao. MI-jito se fue a la otra banda y fue feliz, con la burra, para siempre.
Ho-pin-ga cayó como Con-dorito mientras el maestro Sin-gao repetía con
monótono acento: lo mejor es lo que pasa, lo mejor es lo que pasa, lo mejor es
lo que pasa
FIN
Incontinencia
Por Pablo Arapé
24-04-05
Pues, si. La vejes no es, solamente, el paso de los años. También es una serie
de achaques y dolencia que acompañan a los que cruzan el umbral de la “tercera
edad”
Yo, a mis cuarenta y cinco años, no soy la excepción. Mi vista no es muy
buena, en cualquier parte me ando durmiendo y, para colmo: “la incontinencia”
Antes caminaba por todo Carora. El Torrellas, Campanero, Calicanto,
Trasandino, el Roble y muchos otros sitios. Todos los andaba y desandaba con
placer pero ahora; ahora no doy un paso sin establecer – de ante mano - en que
sitio puedo contar con un baño, pues las ganas de orinar son incontenibles.
Esta situación me tenia arrecho. Asta que un día maravilloso encontré la
solución en un comercial de televisión. Dos viejecillos, hombre y mujer, según
la propaganda, reían y gozaban mientras se inundaban en orines y excremento
(pero nadie percibía el antiestético mojado ni los olores ofensivos) por los
mágicos y modernos PAÑALES DESECHABLES para adultos. Demás esta decir que
“volé” a comprarlos en... Barquisimeto porque en Carora nadie guarda un
secreto y mis amigos tienen lenguas arrechísimas. Confieso que me dió un
ataque de risa, en el baño, cuando intente ponérmelos. Me sentía tan ridículo
y absurdo que no podía aguantar la risa. Era risa y risa y risa y risa y risa
y risa por siempre jamás, pero de repente, me asalto un pensamiento
tenebroso. ¿Y si se enteraban mis amigos? Tendría que asilarme en Irán. Seria
preferible confesar que vote por Cattivelli o que yo inventé aquello de!!
con Cheo me resteo!! o
quizás peor: aceptar que Cecil Álvarez es mi amigo o que fui
yo quien le sugerí a Julito lo de la constituyente. Nada de esto seria malo
con tal de no caer en las lenguas de: Orlando (comunista) Álvarez, Franklin
Piña, Fortunato Hernández, Laura
Álvarez Yépez, Rolando Herrera, Antonio Maria Quintero, Carlos Humberto (la
funcha) Alvarado, Dionisio (nicho) Meléndez, Gerardo Castillo, Dilcia
Betancourt, Mauricio Zapata, Dilcia Álvarez, Perucho y Napoleón Arispe,
William Ávila y pare de contar. Este pensamiento me bajo la tensión sanguínea
y empecé a preocuparme seriamente. Pospuse por varios días la operación
“Pañal Furtivo” pues el temor me paralizaba. Sin embargo, la necesidad de
caminar con libertad se impuso y un aciago día me lance a la aventura.
Al principio, caminaba una cuadra. Llegaba a la Chimpolera y me devolvía.
Luego alargue el paseo y, atrevidamente, alcancé la casa de Pedro Domingo
Oropeza (hijo) sin sufrir ningún percance. Ya había logrado confianza. Podía
alargar los paseos sin sentir temor
Al día siguiente salí a recorrer Carora. Era todo o nada. A medida que me alejaba de mi casa, aumentaba la confianza. Ya sentía la felicidad del comercial. Era cierto. Llevaba en mi pañal mas agua que el rió Morere y... nada. Sin embargo, de repente, experimenté cierta zozobra. Empecé a creer que parte del pañal se notaba en la parte trasera de mi pantalón. En otras palabras cargaba un “bojote” atrás. Con angustia empecé a mirarme en la vidriera de la juguetería de Said Morón. Pero no se me notaba nada. Continué con mi despreocupado paseo cuando de pronto!!Terror!! !! Peligro!! Sentí que los cierres mágicos del pañal se estaban desprendiendo. Me quede paralizado. Estaba muy lejos de mi casa. No tenía dinero para un “todoamil”. Quería que la tierra me tragara. Esta experiencia es inenarrable. Toda la sensibilidad de mi cuerpo se localizó en un punto: !donde el cierre del pañal se desprendía!. Es como si el cerebro, los sentidos y la sensibilidad abandonaran la superficie del cuerpo para concentrarse en un espacio muy pequeño de epidermis: donde el cierre se deslizaba lentamente. Yo podía sentir, respirar y ver como centímetro a centímetro el cierre se corría. Comencé a sudar copiosamente. Decidí quedarme allí asta las doce de la noche, para escabullirme al amparo de la noche. Pero esto no podía ser. Llamaría más la atención inmóvil que en movimiento. Rápidamente lucubre: no podía caminar con normalidad; el cierre cedería. No podría recorrer ni una cuadra. Tendría que intentarlo como si tuviera la pierna rígida. Como si no pudiese doblarla. Empecé a caminar “envarado” y funcionaba. El cierre no deslizaba más. Sin embargo surgió otro problema. Al inutilizar la pierna derecha no podía mover el brazo con normalidad. Note que la gente me miraba con curiosidad y algunos intercambiaban miradas de burla. Rápidamente “inutilicé” mi brazo derecho y comencé a marchar, pues aquello no era caminar. Parecía uno de esos soldados de juguetes que marchan con movimientos exagerados. Pero lo exagerado, en mi caso, era el brazo izquierdo y la pierna derecha. De esta forma poco digna me dirigí a mi casa.
Ya sentía calambres en brazos y piernas cuando llegue a mi hogar. El suspiro
de alivio, estoy seguro, se escucho en Java. Había llegado y nadie me
sorprendió. La dignidad estaba salvada. Ninguno de mis amigos se podría burlar
de mí. Comencé a quitarme el pañal y ya, a media pierna, me ría obsesamente.
Pero ¿me reía?!Yo no estaba riéndome! Y ¿esa risa? Voltee a mirar y contemplé
con horror, a mi mujer, desternillada de risa en el suelo. !!Trágame
tierra!!. !!Dios, porque me castigas así!! exclamé. Solo existe una cosa
peor que las lenguas de mis amigos. “Las burlas de mi mujer”. La desgraciada,
llorando, se contorsionaba en el suelo y, cuando la risa amainaba, me enseñaba
un pote de talco para bebes.
Pronto llegaron los bomberos y se la llevaron en la ambulancia para tratarle
un agudo caso de “risitis aguda” Yo mientras tanto la aguardo aquí; rumiando
la forma como matarla Acaso con fusil, puñal, sierra eléctrica o martillo ¿Ha?
Reojo
Por pablo Arapé
10-03-05
Pues si; mi amigo y compadre, Gerardo
Castillo Riera, es un filosofo de alto vuelo. Sin embargo (misterio) nadie lo
sabe. Yo creo que ni el mismo.
Veníamos en un autobús procedente de Caracas. Yo hablaba,
hasta
por los codos, del drama existencial que significa envejecer. Citaba a Broch y
su “ Einige Bemerkungen zum Problem des Vejem. A Giesz y su excelente tratado
geriátrico: “Phaenomenologia des edad” y por su puesto a Lecaunet con su
inigualable estudio “Some New Light on the Golden Years”. Gerardo, el
filósofo, me oía con displicencia. Yo, argumentaba: te fijas lo que pasa en
Carora; ahora hay un pocotón de viejos enamorando a puras carajitas. Y como ya
estoy viejo, no quiero caer en lo mismo. Pero es que esto de envejecer trae
consigo nuevas reglas. No vasta con el deterioro físico y mental. También se
le añade aquello de: “envejecer con dignidad” Esto se debe entender como “no
te orines los pantalones en la calle ni mires a las mujeres; menos si son
menores que tú”
A lo primero ya le conseguí solución con los pañales para la incontinencia.
Pero lo segundo... como no mirar a las mujeres si son tan lindas y diversas.
Diferentes colores, diferentes formas, diversas turgencias, la manera que
hablan, los diferentes tonos de voz, sus risas cantarinas el caminar. Yo no
aspiro a “atacarlas pero... ¿ni siquiera mirarlas? Desesperado le pregunté a
Gerardo ¿De estopabloarape@yahoo.com
se trata el envejecer con dignidad? Gerardo, filosofo, Castillo me miró
fijamente. Me sentí abrumado: “La esfinge hablaría”. Con una voz que parecía
provenir de una caverna; dijo: “REOJO”
Seguidamente se arrellano en el asiento y lentamente fue cerrando los ojos,
para caer en un profundo sueño. Pasarían como trescientas horas y yo seguía
mirándolo con la boca abierta y pensando: “REOJO” pero ¿Qué quiso decir este
Buda tropical? Desconsolado mire por la ventana y contemplé las múltiples
tonalidades del pardo con que el sol, despiadadamente, pintaba la tierra.
Todavía estuviese pensando, pero gracias a mi laptop, desentrañé el acertijo.
El diccionario define “REOJO” como: “Mirar disimuladamente dirigiendo la vista
por encima del hombro hacia un lado y sin volver la cabeza” ¡por supuesto; esa
era la solución! De esta manera, la dignidad quedaba incólume, pues nadie me
podría acusar de viejo verde o “mirón”. ¡Claro que si! Gerardo Castillo era
ciento ochenta kilos de pura filosofía.
En ese preciso instante, abordó la unidad, una mujer escultural. De esas que –
lamentablemente – poco se ven. Esta mujer tenia generosas “curvas” aderezadas
con pechos, cintura y caderas Todo un monumento. Sin embargo, nada es
perfecto. Detrás de la diosa, caminaba un gorila de dos metros de alto,
adobado con músculos hasta en el hipotálamo, quien parecía ser el esposo de la
beldad. Pero para mi no existía problemas pues ya conocía la técnica del
“REOJO”
Comencé a darme un banquete. La dama era escultural. Su voz; preciosa. Sus
movimientos; sensuales. Todo estaba saliendo bien. Mis movimientos fueron
felinos; nadie se percataba. Sentía deseos de reírme, cual niño travieso. Sin
embargo; no. La felicidad no fue
hecha para nosotros; pobres
mortales. La pareja se había ubicado en puestos posteriores al mío. La fémina,
consiente de su atractivo, se paseaba por el pasillo, inundando al autobús con
sus feromonas. Yo alelado, la miraba de “REOJO”
cuando de pronto sentí como si un escaparate me cayese en el hombro. ¡Era la
manaza del esposo (gorila) que con cavernosa voz me inquiría:
- ¡¿Que le pasa a usted con mi mujer?! -
- ¿¿¿Yo???? - Atiné a contestar.
- No crea que me engaña ¡Viejo verde! Le he precisado, varias
veces,
mirando a mi mujer de “REOJO”-
- ¿¿¿Yo??? -
- ¡Si, usted. Maldito mirón! -
- ¿¿¿Yo??? - Sólo atinaba a decir.
La situación era desesperada. El gorila (esposo) pronto llegaría a la agresión
física si no se me ocurría algo. El filosofo (desgraciado) Gerardo Castillo,
dormía – o fingía – como un bebé. El resto de los pasajeros eran puros
escuálidos (en todos los sentidos) ni el Chapulín Colorado me podría ayudar.
Pero ¿porque necesitaría ayuda? ¿Acaso no vencía la inteligencia a la fuerza?
¿Podría esa masa de músculo conmigo, que era el producto de miles de años de
evolución? ¡!Claro que no!! Mi intelecto superior me sacaría del embrollo No
en
balde cuando ganaban los adecos; yo era adeco. Y si ganaban los
copeyanos; yo era copeyano. Si ganaba el Torrellas; yo era del barrio. Si
ganaba el Liceo; yo pertenecía al liceo. Voté por Javi y al día siguiente me
encontraba en la caravana triunfal de Julito. En el referéndum, realicé
campaña por el si; y voté por el no. Si Fortunato Hernández dice que Estado
Torres; yo digo si. Si Franklin Piña
dice no; hago mío el no. Soy un superviviente, este Esposo (gorila) no podría
con mi inteligencia.
En nanosegundos planeé mi estrategia. Me pararía delante de
él;
lo miraría a los ojos directamente y, sin pestañear, le diría – con voz firme
– “REOJO”. Seguidamente cerraría
los ojos lentamente, dejándome resbalar en el asiento y fingiría dormir. Esto
no podría fallar. El hombre montaña – gorila esposo – quedaría confundido y no
atinaría a reaccionar.
Regodeándome con mi triunfo, me pare frente al individuo; me empine para
llegar cerca de los ojos; y con voz firme exclamé. “REOJO” A continuación les
cuento lo que me dijeron cuando desperté del coma. Antes de que pudiera
cerrar
los ojos, el tipo me disparó un gancho a la mandíbula que me hizo volar como
veinte puestos. Después la fiera humana – gorila, esposo, hombre montaña – se
abalanzó sobre mí dando golpes de todos los calibres. Solo dos piquetes de la
guardia nacional, que estaban en la alcabala de Atarigua, lograron contenerlo
Pues si; y ahora estoy aquí, en el hospital, con innumerables fracturas y la
mandíbula partida en dos. Pero esperen..... ¡Guao! Que espectacular enfermera
acaba de entrar. ¡Que cuerpo, que pelo, que caderas! Discúlpenme que los deje;
pero entiendan que llegó la hora de practicar el arte del “REOJO”
Tímido
Por pablo Arapé
10-03-05
Pues si, siempre he sido una persona tímida. Según “el bicho” (si la constitución es “la bicha”; el diccionario debe ser “el bicho”) se define así: temeroso, medroso, encogido, falta de animo. Definición perfecta, aunque lo de encogido, no lo entiendo. Esta disposición – la de tímido, no la de encogido – puede ser una bendición, o una verdadera desgracia.
Cuando repetía (por tercera vez) segundo año de bachillerato; me tocó a mi
lado una muchacha preciosa: pelo lacio y negro. Ojos grandes y profundos, como
la desesperanza y un cuerpo bien proporcionado a su estatura. Inmediatamente,
Octavio Pérez, - un pupitre delante del mío – inició un acercamiento, a la
niña, que fue respondido con monosílabos evasivos. Esto estaba mucho mejor.
Mi adorada no era ninguna regalada. Le participe a Octavio que Lucia (la
llamaremos así desde ahora) seria mía. Después que lo botaron de la clase por
reírse a carcajadas, continuamos – Octavio y yo – conversando y desafiándonos
a ver quien conquistaba primero a Lucia.
Estaba en un verdadero predicamento. Traicionando mi forma de ser (tímido, no
encogido) había tenido la audacia de vaticinar que competiría por la atención
de una mujer. Y ahora ¿que hacia? ¿Que le diría? ¿Cómo la abordaría?
El tiempo paso y Octavio no hacia progreso y yo.......yo ni siquiera había
arrancado. Esa tarde estábamos en casa de Carlos Humberto – La Funcha –
Alvarado; oyendo música. La Funcha, con grandes esfuerzos había adquirido un
“plato” unas cornetas y cantidad de discos, para incursionar en lo que se
convertía en un furor: las minitecas. El “bachi” Quintero, Fortunato
Hernández, Guillermo “Memo” Meléndez y yo escuchábamos los últimos discos del
momento; adquiridos recientemente por la Funcha. Todos hablaban sobre
cantantes y autores y escuchaban la música. Yo... languidecía en silencio. Mi
mente estaba con Lucia.
El bachi Quintero, con su habitual delicadeza, me sacó de mi ensimismamiento:
- ¡!!Epa, pajúo!!! ¿Qué es lo que te pasa? Estas “más turbado” hoy que de
costumbre. –
- No es nada; lo que sucede es que estoy enamorado, les dije.
Craso error. Inmediatamente un trueno de risotadas abarcó el lugar.
- Aaayyyyy. ¡!!¿Y de que hombre te enamoraste?!! - me dijo uno.
- Esa muchacha ¿no tendrá unos bigototes?, me dijo el otro.
Puedo jurar que duraron como media hora riéndose sin parar: se agarraban la
barriga, se tiraban al suelo, lloraban. Yo mientras tanto... impertérrito. No
estaba en este mundo. El principito y yo compartíamos la misma roca sideral. A
la media hora lograron recuperar el control de sus cuerpos.
- ¿Cómo vas a hacer? Eres demasiado tímido ¿Qué le dirás? - me dijo la Funcha.
- Te daré unos poemas – dijo Fortunato – ella pensara que son tuyos y...
asunto concluido.
Le dije que no, porque al final, ellas se quedan con él. Los demás se
dedicaron a aconsejarme basados en sus experiencias. Mirando los discos me
vino una idea a la mente. LE DIRIA LO QUE SENTIA, CON LOS TITULOS DE LAS
CANCIONES. Esa es otra de las características de los tímidos. Se nos ocurren
cada idea peregrina, que da lastima. Raudo, empecé a redactar la misiva
musical: Para que ustedes puedan entender, les diré los títulos con los
intérpretes entre comillas. Detalle que no estaba en el original: ¡Hola como
estas! (Las Fresas Ácidas) El sol no brillara ( Eddí Castro) un Momento (Los
Ángeles) si tu Cariño se me va (Pecos Kanvas) vivo Sin una ilusión (Moby Dick)
Lucia (Los Cazadores) Rómpeme, mátame (Trigo Limpio) pero no me dejes Soplando
en el Viento (Los 007) Hazme una
señal (Roberto Carlos).
No se como ni cuando le entregué la carta. Esa parte del cuento se ha borrado
de mi memoria. Nada más ponerla en sus manos y arrepentirme. En mi casa,
pensaba en las consecuencias de mis actos. Ya todo el liceo abría leído tamaña
ridiculez. No volvería al liceo. No podría entrar a la Chimpolera ni al
Primero de Mayo. ¡!!Todo Carora se estaría riendo!!
No dormí en toda la noche. Tendría que volver al liceo. Tenía dos exámenes, y
si bien sabía que no pasaría, necesitaba los dos puntos que asignaban por
firmar. Entre al liceo, y esta vez si, bien encogido. Me parecía que todos
sabían. Que todos se reirían. Sin embargo; no paso nada. Entre al salón sin
mirar a Lucia; pero ella, sin hablarme, deslizó un papel entre mis manos. Los
minutos se tornaron siglos y las horas eternidades. Quería marcharme a mi casa
para leer la carta. Llegué, a la misma como a las diez de la mañana. Pero era
tanto el terror, que abrí la carta a las tres de la tarde. A continuación
transcribo lo que Lucia puso en el papel: Hola como estás (Las fresas ácidas)
eres un Chico de mi barrio (Tormenta) pero Ahora es tarde (Los Darts) no tengo
Tiempo para amar (Edgar Alexander) me gusta un hombre pero No se como amarlo
(Vecinos de la cuadra) de todas formas, gracias Joven amor (Edgar Alexander) y
perdona, pero Soy así (Azúcar Cacao y leche).
Todo había terminado. Lucia no era para mi pero... tampoco para Octavio. Tomé
con filosofía el desenlace, Monte en Mi Cacharrito (Roberto Carlos) En la
radio se escuchaba Esa canción
(Los Cazadores) y tarareándola me dirigí a un bonche, pues hoy era La fiesta
de Blas (La Formula V)
Rapidito erótico
Por Pablo Arapé
10-03-05
Pues, si. A pesar de mi titulo universitario y mis dos postgrados; me he visto en la necesidad de ejercer diferentes oficios: he trabajado como pintor de brocha gorda, caletero, nigromante, entrenador de natación. Asimismo he regentado dos parques de atracciones, manejado fuentes de soda, queseras, puesto de revistas, decoración. De igual manera maneje una casa de repuestos y ventas de motos, editado revistas de ganado y caballos. También he impartido clases de cine, castellano, literatura e historia
De todas estas profesiones la que recuerdo con más cariño es la de caletero;
pero esa es otra historia. Hoy le quiero relatar mi ocupación actual. Sucede
que entre unos y otros oficios han mediado periodos de inactividad, cesantía,
paro. Generalmente, con la invalorable ayuda de mi esposa, he logrado salir de
estas situaciones (“si no sales a buscar trabajo; te voy a cortar las·**++¨´´·)
y extrañamente me consigo trabajando en un santiamén.
Acababa de alentarme mi mujer del modo antes relatado, cuando mi hijo me
propuso que manejara un vehículo que el no usaba y me ganara la vida como
rapidito de mil Bolívares (doquiera que valla; mil bolívares) Estaba a punto
de rehusar cuando recordé los consejos de mi mujer y... a trabajar
Es una labor chévere. Conoces muchas personas. No tienes horario ni tarjeta
que marcar.
Me estaba yendo muy bien; sin embargo, cada ves era más duro ganarse la misma
cantidad de dinero. Duraba mas tiempo para obtener el mismo beneficio.
Comprendí la razón: cada vez había más rapiditos.
Esta situación me obligó a alargar las horas de faena. Me encontraba, como a
las nueve de la noche por la Guzmana, cuando aviste una pareja que me hacia
señas. Me acerqué con cautela; muchos compañeros sufrieron asaltos de parejas.
Eran un muchacho y una muchacha como de 20 años o menos
- Señor, buenas noches. ¿Nos lleva al Trasandino?-
- Está bien móntense - les dijé.
Llevaba recorrido pocas cuadras, cuando el chamo ordenó:
- ¡¡Señor deténgase por favor...!! -
- ¡¡Estoy muerto; este es un asalto!!,pensé. Tenía que pensar algo para salvar
la vida. !!Debía arriesgar el todo por el todo!!. Armándome de valor
reaccione. !!!NO ME MATEN POR FAVOR. Soy padre de familia. Déjenme vivir
!!!!POR FAVOR!!!! BUAA.BUAA.
-Señor, no deseamos matarlo -
- BUAAA.NO ME... ¿cómo dijiste? -
- No deseamos matarlo. Solo queremos proponerle algo. -
- Este... je, je, me estaba jugando con ustedes dos – les dije. Estaba
ensayando para la obra del sábado en la noche, je je je ¿verdad que los
engañé? La obra se llama: por favor... no me maten
- Señor; insistió el chamo con fastidio. ¿podemos hablar? -
- Esta bien, esta bien. ¿qué quieres. -
El jovencito comenzó a hablar y a medida que lo hacía, yo abría más y más mi
boca. Al fin se calló y, los dos, tomaron actitud de espera. Los condenados
mocosos no tenían dinero para tomar una habitación donde tener relaciones
sexuales y pretendían !!!PAGARME PARA TENER SEXO EN MI RAPIDITO MIENTRAS YO
MANEJABA!!!
Casi me da un infarto. Jesús; Maria y José: ¿qué pasaba en el mundo? ¿Se
acababa la decencia? Estaba a punto de retirarme, sin contestarles, cuando
pensé: El chamo ofreció pagarme bien. El día estuvo malo. Además; recordé mi
adolescencia cuando más de una vez quede yo con yo por no tener dinero y menos
vehículo
- Esta bien, les dije: volteare el retrovisor. Pero ¡!!APURENSE!!
Inmediatamente comenzó la acción en el puesto de atrás. Diría que en forma de
Adagio (lento, reposado) Yo enfile hacia el hospital por el aeropuerto La
Greda evitando que alguien me viera en tan engorrosa situación.
Me desplazaba despaciosamente y de repente, el carro, tomo un movimiento “animato,”
cadenciosamente arriba y abajo; arriba y abajo. Los inexistentes
amortiguadores traseros colaboraban con esta situación Se podía decir que el
movimiento seguía un patrón – musicalmente hablando – de 2/ 2 pausado. El
chico jadeaba; ella jadeaba.
- ¿Qué le sucede? Me preguntó de repente el Chico.
- ¿Por qué? balbucí. Usted esta jadeando, me acusó.
- Bueno... ejem... yo... No puedo evitar oírlos.
El chico me miró y volvió a lo suyo. Yo traté de pensar en otra cosa pero;...
el carro se empezó a mover más rápido. Ya entrábamos a la categoría de
“Allegro man non troppo” (alegre pero no tanto) Parecía como si todo el
vehículo se hubiese compenetrado con los chamos que hacían el amor.
El movimiento de vaivén se acentuaba cada vez más. Me parecía como si fuese en
un pequeño bote sorteando gigantescas olas: subía y bajaba; subía y bajaba. Yo
manejaba, la cadencia aumentaba: la chica jadeaba; el chico jadeaba; y yo...YO
TAMBIEN JADEABA
-¡!!Dale; decía ella. ¡!!Dale decía yo!! ¡!!!Aprieta la chancleta!!!chillaba
ella.
- ¡!!Apriétala ¡!! Le gritaba yo. El chico resoplaba y resoplaba
- ¡!!!!Voy a terminar!!! - Chilló la chama
- ¡!!Voy a terminar!!! Vociferó el chamo.
- ¡!!YO TAMBIÉN!!! - Grité.
En un momento, todo había concluido. El carro se desplazaba suavemente en la
calida noche caroreña. Una gigantesca luna amarrilla servía de fondo a mi
vehículo. Liviano. Sereno. Feliz. En el interior – yo al volante, ellos atrás
– fumábamos un delicioso cigarrillo cada uno en silencio. Los chamos se
bajaron en la entrada de la Guzmana y, yo decidí, en adelante, “salir” nada
más en la noche para servirle de nido de amor a parejitas que no tienen dinero
para pagar una habitación, en este mundo presa del capitalismo salvaje y,
despiadadamente globalizado, que no permiten un espacio para la vida, para la
felicidad. He dicho.
NOSTALGIA
Por Pablo Arapé
10-03-05
Pues, si. Me encontraba buscando no se que en el pequeño tinglado del patio.
El calor era inclemente; como corresponde al periodo que antecede a semana
santa. La tarde parecía que estallaría para dar nacimiento a un nuevo sol.
Cuando se busca algo, se consigue todo lo que se buscaba la vez anterior.
Pero no lo que se quiere conseguir en ese momento. Abrí una caja de zapatos.
Estaba llena de cintas o casetes. La cerré y seguí buscando pero, casi
enseguida, por un ciego impulso, volví sobre mis pasos; tome la caja, me
olvide de lo que buscaba y, me dirigí al aparato de sonido.
Enseguida la música sonó. Lejana en el tiempo. Lejana en el espacio. Pero
cercana en la remembranza. “Cha la la. Manzanitas Verdes. Arizona”. Fueron
surgiendo del aparato de manera fresca; reciente; nueva; fragante. “Por favor,
ámame por siempre, Como violetas, Has perdido el sentimiento de amar”. Y de
pronto: fuerte, inesperado, vital, surgió el clásico: “American Woman”. Mujer
americana. rock y pop. Pero mas ingredientes del rok, como debía ser.
Fue automático. Escuchar mujer americana y regresar al pasado fueron uno solo.
Un grupo de muchachos y muchachas caminaban por la calle Carabobo hacia la
Pedro León Torres. Carlos Herrera, Jorge Pérez, Dionisio (Nicho) Meléndez y mi
persona. Dilcia Betancourt, “Lula” Alvarado, “Chabela” Lozada, Dilcia Arroyo
“Arroyito” y otras amigas y amigos que hoy escapan a mi memoria. Entre chanzas
y pláticas llegamos al sitio de reunión. El salón Titiriji de Madre Vieja.
Allí se podía bailar. La música era la del momento; y lo mejor, en horas de la
tarde.
Habíamos llegado temprano (sábado, 2pm) y debíamos que esperar que abriesen.
Después de una eternidad de impaciencia, se abrieron las puertas y penetramos.
Extensas cortinas cubrían las paredes. La consola de sonido se ubicaba hacia
la salida que daba a la recepción. Prender el aire acondicionado y sonar la
música fue uno solo. Las muchachas, impacientes, nos urgían a bailar. Sin
embargo; faltaba un requisito: La “vaca” para el consumo. Se tenía que comprar
una botella de ron, que era lo más barato.
Esculcábamos los bolsillos con la ilusión de un milagro. Con dificultad
reuníamos la cantidad, pues siempre existía uno más escuálido que los demás
(yo) a quien siempre se le tenía que prestar dinero. Aunque ustedes no lo
crean, esta botella, nos la llevamos, de regreso, casi entera. Y esto tiene
una razón de ser. Lo que nos motivaba era el baile. No la caña. Bailar era lo
nuestro. Yo entiendo que nadie pueda creer que Jorge, Carlos y Dionisio no
nacieran bebiendo; pero es verdad: éramos adolescentes que queríamos bailar
Todo estaba listo: A bailar. Pero... otro detalle. La administración había
contratado una persona que animaba a bailar. Enseñaba pasos y bailaba también.
Nos armamos de paciencia mientras Alberto Díaz “El Cordobés” – el propio DJ -
nos impartía su clase.
Ahora si. !!A bailar!! Y allí estaba American Woman. Nada mejor. Recuerdo que
se bailaba con largos pasos laterales; arrastrando los pies y uno podía
moverse en cualquier dirección. Las horas transcurrían con deliciosa lentitud.
Al final, un grupo de muchachos y muchachas, caminaba por la Pedro León Torres
hacia la calle Carabobo. Todos hablando
al mismo tiempo y riendo. Al despedirse, la convocatoria era unánime !!El
sábado; en Madre Vieja!!
El aciago día de
la mujer
Por Pablo Arapé
10--03-05
Pues si; llego ese día. El día de la mujer. Yo, como buen hijo de mujer, soy machista. Y por lo tanto, digo que si esta fecha no existiera... abría que crearla.
Fíjense bien: Este es el día de la mujer; que no confundir con el día de la
madre.
¿Qué cual es la diferencia? Pues bien; macho que se respete no puede parecer ni ser pendejo ¿estamos?
El día de la madre es aquel donde, nosotros, los hijos, reconocemos los
desvelos, tribulaciones, soponcios, angustias, llantos congojas, desconsuelo,
pena, aflicción, agonía malestar, padecimientos que hemos inflingido a nuestra
progenitora.
Ese día para hacernos perdonar. Nos aparecemos con cualquier electrodoméstico,
-de regalo - nos caemos a palos, nos comemos el mondongo y...
hasta el otro año.
El día de la mujer es diferente. Aquí no encontraremos martirio,
electrodomésticos, ni mondongo que valga. Es sencillamente EL DIA DE LA MUJER.
Y eso significa: combatividad, reivindicación, agresividad, polémica,
vehemencia, conflictividad, reivindicación, pena de muerte, tortura a los
hombres hostilizar, desafiar, encarar y otras menudencias.
Toda esta hostilidad parte de de un equivoco. Las mujeres creen que, nosotros
los hombres, pretendemos dominarlas. Nada más lejos de la verdad. Nosotros lo
que pretendemos es paz, bañarnos una vez
a la semana, que no se metan con nuestros papeles, que no nos manden a rebajar
y que no arreglen la casa los sábados o los domingos. Sin embargo, esto parece
imposible; mientras sean las mujeres quienes eduquen a los hijos. La madre
siempre toñequeara y preferirá al hijo por motivos antropológicos,
sociológicos y culturales. La madre siempre le dirá al hijo que se cuide de...
las mujeres pues “son capaces de j^^xx** la vida aun hombre”. A las hijas le
aconsejaran que cuiden a su hombre de... las otras mujeres. Cuando al hombre
le toca casarse, lo que logra, es prolongar el círculo vicioso. Su esposa,
convertida en madre, repetirá las mismas enseñanzas a sus hijos; por siempre
jamás.
Las mujeres, en esta fecha, alegan que pueden ser: científicas, diputadas,
artistas, parlamentarias, vendedoras informales, astronautas,
caleteras, locutoras, abogadas, toreras, profesoras,
carniceras, vendedoras de panelas de San
Joaquín, queseras, prostitutas (aplausos) cantantes, industriales, cineastas y
diez millones de cosas mas que nosotros sabemos que ellas pueden realizar muy
bien. Por eso insisto: la pelea esta mal cazada; no debería ser contra
nosotros.
¿Conocen ustedes el día del hombre? Pues claro que no. No existe. ¿Lo
necesitamos acaso? Pues no. No solicitamos reivindicaciones. Ni
reconocimiento. Somos felices.
Pero no es de nosotros que trata este día. Yo felicito a la mujer. Y sostengo
que si no existiese esta jornada... abría que crearla para que ellas puedan
drenar una frustración que nada más existe en sus mentes.
Sin embargo, tengo una duda. De entre todo el rosario de cosas, que las damas
pueden hacer; creo - CREO - que no vi. en el texto; que podían orinar paradas.
¿Ustedes lo vieron?
¡Felicidades en su día!
De las cosas más sencillas
Por Pablo Arapé
03-03-05
Así; con este titulo y con el sello de la fundación Teatro Alirio Díaz se nos
presenta esta obra de Cecil Álvarez; con prologo de la lic. Teresa Bianculli.
Ya en la introducción, Álvarez, nos advierte: “Este trabajo no tiene la
intención ni la arrogancia de ser una investigación científica, y por lo tanto
no intentara en erigirse en verdad absoluta...... A continuación nos presenta
nueve capítulos y un epilogo, donde el autor inicia un periplo que abarca
desde 1919 hasta nuestros días. Nietzsche, Kant, Hesse, Briceño Guerrero, la
globalización, Carora, Europa, el capitalismo, el comunismo, Chávez. Todos
estos personajes, lugares y nombres se dan cita en esta obra intentando
definir el pasado, presente y futuro de Carora en Venezuela y el mundo.
No se debe pensar que por su temática esta obra sea excesivamente barroca o
abigarrada; no.
Con un estilo llano, sencillo y directo, el autor, nos pasea por lugares y
personajes en busca de exorcizar una vicisitud: como insertar a Carora en la
irresistible globalización y no perder el alma en el intento.
Con ese objetivo, se nos lleva a la Carora rural de 1919 - donde conocemos
sus fortalezas más emblemáticas - y, seguidamente vamos decantando el tiempo
hasta llegar al capitulo de: Chávez y la crisis Venezolana. Para seguidamente
ingresar al epilogo de la obra.
¿Logra Cecil Álvarez indicarnos como evitar... ”Sucumbir ante el stress
producido por los rápidos cambios sucedidos en el mundo en las postrimerías
del siglo XX”... tal como es su anhelo expresado en la introducción de esta
obra? O quizás es el lamento de un hombre que se encuentra a caballo entre
dos siglos con todas las implicaciones que ello conlleva.
De la forma que sea, en la obra, se palpa la angustia que siente el autor por
el solar nativo. Su preocupación por la perdida de tradiciones y formas de
vida , que Álvarez juzga, serian útiles para conjurar las nuevas formas de
existencia cambiantes y volátiles que ignoran los valores éticos y morales
forjados durante siglos de duro trabajo en el campo Torrense. Sin embargo,
no todo es parejo en el volumen. Encontramos que falta prefundida conceptual
en algunos capítulos o quizás este sea un primer acercamiento que será
ampliado en una segunda publicación. Sentimos que al beneficiar lo europeo, en
detrimento de lo negro e indio, se entra en mora con las otras dos patas de la
mesa y asta una tercera: el mestizaje; que forma parte de la totalidad. De
igual forma, en el capitulo dedicado a la cultura y el arte, - sobretodo en la
música – creemos que el elemento racial, por ausencia, sesga la base
ideológica del discurso.
Se puede estar de acuerdo con esta obra. Se puede no estar de acuerdo con
ella. Se pueden aceptar algunas cosas y otras no. Lo que no se debe es dejar
de leer el tomo. En raras ocasiones, por no decir ninguna, logramos tener un
libro – contemporáneo - que nos hable del alma de la patria chica. No es común
una obra que conjugue el pasado con el presente e intente proyectarse al
futuro; mostrando una genuina preocupación por la Caroreñisidad y todo lo que
gira alrededor de este tema
No es chovinismo ni un trasnochado nacionalismo. Es el Caroreño integral que
se preocupa por los vertiginosos cambios que transforman a su lar nativo.
Cambios que pueden ser espejismos o avances de una nueva era que quizás somos
demasiados contemporáneos para entender o que son, definitivamente, caballos
de Troya de una pretendida modernidad. Ojala no sea Cecil Álvarez un Laocoonte
moderno y el publico pueda percibir el valor que esta implícito en “De las
cosas mas sencillas”
De las cosas más sencillas
Fundación Teatro Alirio Díaz
Cecil Álvarez
Editorial Venezolana ( Mérida ) 111 Pág.
GENERO LITERARIO
Por Pablo Arapé
03-03-05
Que me perdonen los profesores de castellano, pero para mí, las esquelas fúnebres, son un género literario. Para ser más específico: aquellas donde el deudo se dirige directamente al difunto. Veamos porque.
El referido género tiene sus reglas precisas. Si hacemos abstracción del
muertito; podemos admirar la estructura semántica, giros verbales, estilo,
redacción, prosa, verbo y, sobre todo, la poderosa carga sentimental que
generalmente le acompaña.
Impío, como soy, me imagino al extinto – de mucha patica cruzada – leyendo la
sentida esquela que sus deudos le envían desde esta orilla de la vida.
Aclarado que me considero una autoridad en la materia, paso a darles unos
consejos de cómo redactar estos sentidos recordatorio, pues no debemos olvidar
que tarde o temprano, nos veremos en la triste necesidad de redactar una
“misiva fúnebre.”
ESTILO
¡Muy importante el estilo! Deténgase a pensar que su creación será leída por
la mitad de Carora (el Diario es el mas vendido) y la otra mitad se enterara
por intermedio de la mitad anterior subsiguiente. Aclarado el punto, comprenda
que no es cosa de avergonzar al occiso con cualquier poesía tipo escuela
primaria o con una prosa anestesiante. Si sus luces literarias son
decididamente opacas; no vacile en recurrir a los servicios del bardo de la
represa Fortunato Hernández. Y si su preferencia es la prosa, nadie mas
indicado que el rapsoda Gerardo Castillo (celebre autor del éxito literario
“Quién se llevó mi queso de crineja”) quienes por una módica cifra le abrirán
las puertas del parnaso Venezolano. Pero si osadía es tal que se considera
bien preparado para afrontar tamaña empresa; pues bien... adelante.
FOTOGRAFIA
Si no quiere que el muerto le salga... mandé a ponerle una foto a la esquela.
No sea miserable. Procure que la instantánea no retrate el momento cuando, el
fallecido, cayó preso o en la ocasión de tirar piedras en una marcha Chavista.
Si la gráfica fue tomada en vida del fallecido, por el señor cabeza, pues
olvídelo; mejor no ponga nada.
REDACCIÓN
¡Cuidado! si ya
salvó los escollos anteriores, no venga a bajar la guardia con la redacción
Las fauces del infierno lo tragaran vivo, si mete las extremidades inferiores
en esta parte de la esquela. El Diario tiene un tiraje de cien mil ejemplares
diarios (100.000) ¡y todos se venden. De manera que si usted pensaba en no ser
tan riguroso con la redacción pues “casi nadie lee El Diario”... permítame
decirle que usted es un infeliz.
Siga mis consejos: escriba en primera persona. Diríjase directamente al
finado. A Usted no le importa que los de Calicanto, el Torrellas o Pueblo
Aparte se enteren de su dolor. Lo suyo es directamente con el finado. Insista
en la irreparable perdida. No deje dudas del paradero del occiso. ¡Esta en el
cielo comiendo con papa Dios!. Con estos consejos ya usted esta preparado para
afrontar el reto. Pero si alberga dudas y temores... aquí le va el ejemplo:
A dos años de tu partida
(Q. E.P. D.)
¡Porqué te fuiste, papá! Te llevó Dios, si. Te marchaste......como aquella ves que saliste a trabajar y luego supimos que, tu compadre Agapito, te había conseguido con la mujer de él y en su cama ¿cómo pudiste?... Pero... perdóname... yo no quise... no era esto lo que deseaba decir. Sigo. Cuándo te marchaste de manera rauda al cielo, dejaste un recuerdo imborrable en mi.....imborrable...si ¡Claro, como me iba a olvidar! Todavía recuerdo cuando me obligaste a memorizar el discurso de Chávez que duró ¡seis horas! Y que me hacías repetir cada ves que nos visitaban tus amigotes de los círculos Chavistas. ¿Tú crees que eso es ser buen padre? Oh!, no... disculpa papá... no fue mi intención... no, no. Es que me dejé ganar por la ira. Te juro que no volverá a pasar. Continúo. Tu deceso fue una sensible e inexcusable pérdida. Sí... claro... !Claro que sí! Inexcusable fue la última paliza que le atizaste a mi mamá. Degenerado. Y ultimadamente. No te sigo escribiendo N A D A. Que lo hagan los hijos que tuviste con tus innumerables queridas
Anacleto Matarrosa
Encuentro existencial
Por Pablo Arapé
21-02-05
Pues, si. Reencontrarme con Toribio Oropeza fue todo un acontecimiento. Cuando comencé mi bachillerato, en el Egidio Montesinos, conocí a Toribio. Los dos coincidimos en primer año. Al principio fuimos conocidos nada más; pero al pasar el tiempo consolidamos una sólida amistad. Al terminar la secundaria, nos separamos y no nos volvimos a ver
Sin embargo hoy, después de veinte años, nos volvemos a encontrar. Pero; ¿qué
tiene de extraordinario?
Bueno, a excepción del tiempo y el espacio lo excepcional es que Toribio
estaba igualito o yo avía envejecido cien años en veinte años. ¿Verdad que no
puede ser?
Y no puede ser. Yo no había envejecido tanto. ! Pero Toribio estaba casi igual!.
La conversación que sostuvimos, palabras mas, palabras menos, la transcribo a
continuación!
- Pero Toribio; &%$ de madre! ¿Como te mantienes tan joven? -
- !!!Pablo; hijo de $%&/!!!. Eres tu quien estas viejo. –
- No me vengas con ese calamar, Toribio.!!!Somos de la misma edad!!! –
Bueno, bueno, - me dijo - me gradué de profesor. Acepté unas pocas horas en
un liceo, y me dediqué a vivir. Tuve muchas novias, pero nunca me casé. Tengo
hijos que viven con sus madres y, a veces, yo vivo con ellos. Pero nada
formal. No tengo casa ni lo que eso significa: cuentas, sedentarismo, penas,
alegrías, sinsabores. Vivo al día. Viajo mucho. Conozco lugares, personas,
geografías, dialectos, culturas. Soy mi propio jefe y amo. Voy a los sitios
que quiero con quien quiero y cuando quiero. Estoy al día con lo humano y lo
divino. Y esta diversidad es la que me brinda mi “eterna juventud”
Conversamos de mil cosas más. Nos bebimos treinta cervezas. Yo cinco, el
veinticinco. Yo me volví leña; el no. Nos despedimos jurando volver a vernos.
Dando trompicones comencé mi viaje a casa. Mientras coordinaba las órdenes que
daba a mí cerebro para poder caminar pensaba: !!!Pobre Toribio; se cree
feliz!!! No tiene casa ni perro ni mujer ni hijos que lo esperen en un hogar.
No tiene un trabajo estable y bien remunerado, ni jefe, ni oficina, ni horario
de trabajo. No tiene que marcar tarjeta de trabajo ni compartir con unos tipos
más entupidos que el. No se le vence la cuota del carro, la hipoteca de la
casa, ni el colegio de los muchachos. No tiene que lidiar con los impuestos Y
lo peor de todo: No se define entre Chavista o Antichavista.
Marchaba contento. Y tarareaba una canción. Sin embargo; algo no estaba bien.
Algo no funcionaba. Mi cerebro, medio ahogado por el alcohol, me decía que
talvez ¡!!!Horror!!! Toribio Oropeza podría tener razón. Todas las peripecias
de la vida, impuestas por nosotros mismos, nos envejecen – física y
mentalmente- pero estamos condicionados a aceptarlas.
!!!Esto no podía estar sucediendo!!! Todo por lo cual uno vive se estaba
desmoronando lentamente, dentro de mi. Todos los conceptos, las enseñanzas,
estudio, preparación, aprendizaje, todo se venia abajo. ¡!!!Toribio tenia
razón!!!!.
Tenía que parar todo aquello o perdería la cabeza. Necesitaba algo que me
anclara a la realidad. Comencé a pensar en lo que tenía que comprar para la
primera comunión de mi hija. También me sirvió pensar en el milagro de la
multiplicación del dinero en diciembre;
Para la compra de los regalos. Las vacaciones, el colegio, el campamento
vacacional, la crianza de los niños y bla, bla, bla. Lentamente me fui
normalizando. Poco a poco fui recobrando la la cordura y el buen juicio.
Inmediatamente pensé en la hipoteca de la casa, las elecciones parlamentarias,
el arreglo del motor del carro, en sacrificar 20 o30 años de mi vida en
beneficio de la crianza de unos hijos, que luego se marcharan con cualquiera;
¡pero claro! Todo redundaría en mi orgullo por el deber cumplido con la patria
y la sociedad. !!CLARO QUE SI!! Toribio solo era un pobre ser, que
sobrellevaba una vida egoísta y parasitaria. Mezquino en preocupaciones.
Mezquinó en desvelos. A si cualquiera.
Me sentí mejor con estos pensamientos. Inclusive; la pea se me pasaba. Y lo
mejor: No sentía ratón.
Tarareando una canción, pleno de felicidad, me fui corriendo a mi hogar
Cazador de mito urbano
Por Pablo Arapé
21-02-05
Pues, si. Dicen y comentan los que tienen “cable” que existe un a serie televisiva llamada “Cazadores de mitos” En la misma, dos personas, se encargan de desenmascarar los mitos mas comunes que rodean nuestra existencia. Presumo que es una de esas series llamadas de entretenimiento, donde toda una parafernalia técnica es puesta al servicio de un objetivo que podríamos llamar banal; pero que cumple su rol de entretener y, ¿por qué no? educar.
Debo insistir que mi fin no es el de despotricar de el serial norteamericano,
al fin y al cabo, nunca lo he visto. Por una razón extremadamente escuálida:
no tengo cable. Los que he tenido....me los he comido.
Como siempre me gusto imitar; decidí convertirme en “cazador de mito urbano
solitario”. Confieso que no sabía por donde empezar: Que si fue golpe o no.
Que si la huelga yo quería pararla y no me dejaron. Que si el decreto Carmona
fue creado por generación espontánea o por complicidad de la divina trinidad.
Que ¿por qué Chávez si va a Cuba es castrista. A China; maoísta. A Irak;
fundamentalistas? ¿Por qué la oposición no pega una? Y sopotocientos mitos
más. De solo pensar en la empresa me sentí agobiado. Esto me decidió por algo
que fuese mas sencillo... más fácil.
Cavilaba debajo de una de las frondosas matas que se ubican en la parte
trasera de El Páramo, cuando escuché que Guillermo ( Memo ) Meléndez le decía
a Juan Perera:
- Nuestros jóvenes son todos unos vagos. No quieren trabajar. Los mata la
pereza -. Juan Perera repostó
- Es cierto. Es la herencia del indio indolente, el negro ladino y el blanco
criollo, para quien el trabajo era deshonroso.- continuó diciendo Juan Perera
Esta conversación me quedo en la mente – y no se porque – marco un empeño por
descubrir si lo de la juventud perezosa era un mito. Decidí empezar mi
trabajo de campo en la ciudad de Barquisimeto; por aquello de “Barquisimeto
es un barrio de Carora”. Aborde una de las unidades de transporte urbano (
ruta 5 ) y observé. En breves instantes subió un joven que vendía bambinos.
- Chupelo, pero no lo muerda” ( refiriéndose a los bambinos) recomendaba a sus
clientes de la buseta, que de inmediato compraron. Luego le tocó el turno a
dos muchachos: mientras el primero repartía caramelos; el segundo largaba el
siguiente discurso:
- No se asusten. No vamos a robarlos (por las caras patibularias parecía que
si) trabajamos con jóvenes con problemas de drogas y nos financiamos con lo
que produce la venta de los caramelos” Luego le toco el turno a un individuo
que “acababa de salir de la cárcel de Uribana, pero como no quería delinquir,
otra vez, vendía chocolates”.
Luego abordaron la buseta 20 personas más que ofrecieron galletas, caramelos
estampas, oraciones, bocadillos, pasteles, hayacas, agua, refrescos y mil
cosas más. Pero todas tenían dos cosas en común: la juventud y el trabajar
para asociaciones que velaban por jóvenes con problemas de drogadicción,
prostitución y abandono del hogar.
No tenían ayuda del estado, pero ellos, desinteresadamente, colaboraban. Luego
aparecieron cuatro jóvenes que esgrimieron modernas armas y nos arrancaban
nuestras pertenencias, mientras nos informaban que parte del dinero seria para
los niños de la calle.
Como ustedes verán, lo de la juventud haragana es un mito urbano que se
cimenta en prejuicios estériles. Debemos sentirnos reconfortados al saber que
existe una juventud, que a pesar de serias limitaciones han decidido trabajar
en el comercio (informal ) dentro de las busetas; brindando un servicio a la
comunidad. Y lo más auspicioso: sin fines de lucro. Solo con el afán de ayudar
a otros jóvenes con menor suerte que ellos. Esto es reconfortante; y da mentís
a un despiadado mito urbano ¿no les parece?
Cuento (machista) de Navidad
Por Pablo Arapé
Pues, si. El asunto era increíble. No sabíamos si reírnos o apesadumbrarnos. “No es cosa de risa”; dijo Salomón. José es nuestro amigo, nos ha convocado aquí para contarnos su pena. Pero, ¿es como ustedes lo cuentan? pregunté. – Bueno; no te preocupes. Allí llega José; el nos lo contara todo. Efectivamente; José entraba en la taberna pero... estaba todo demacrado, ojeroso. Tenía signos evidentes de no haber conciliado el sueño.
Sin saludarnos se acomodó en uno de los taburetes de la taberna; rechazó el
vaso de vino y, seguidamente, pasó a lamentarse. Amigos; es terrible lo que me
sucede –exclamó- “No te preocupes” le dijo Gideón. – Estamos para ayudarte –
“Somos tus amigos” añadió Ezequiel. “Cuéntanos todo” le pedí. Mis amigos me
miraron como si tuviese lepra. – No te preocupes Pablo, dijo José, ustedes son
mis mejores amigos. Les contaré. Sucedió la semana pasada. Llegaba de la
carpintería cuando Maria, mi mujer, me dijo que estaba en estado. Casi me
vuelvo loco de alegría. Sin embargo, Maria, con voz grave, cortó mi euforia.
–José; el hijo que voy a tener no es tuyo – Creánme que sentí como si un
mazazo me aplastara el cráneo. No atinaba a decir palabra. Maria, sin vacilar,
continúo con su historia. “Esta mañana me visito un ángel que me anunció que
estaba preñada y pariría el hijo de Dios”.
Todos nos miramos confusos: Salomón, Gideón, Ezequiel y yo no sabíamos que
decir. Jamás había pasado algo así aquí en Nazaret. Sin decirlo recordamos el
viejo refrán: Pueblo chiquito, infierno grande; pobre José. “Amigos, amigos,
-sollozo- ¿qué hago ahora?
Gideón intentó ser reflexivo: - creo que existe una profecía con esa historia;
pero es algo muy antiguo que no recuerdo muy bien – “Si, exclamé sin mucha
convicción, yo también he oído algo parecido”. El silencio que siguió a
continuación fue glacial. Luego de una eternidad, Salomón, el más sabio de
nosotros, habló. “Pues tendrás que aceptar al hijo de Maria. No te queda otra
solución Pero eso si: No le eches ese cuento a nadie mas o serás el hazmerreír
de Judea y todo el imperio romano” Inmediatamente asentimos aprobando sus
eruditas palabras.
Está bien, está bien; pero...es que... hay algo peor, musitó José. !!¿Algo
peor?!! Exclamé. Balbuceando. José añadió: Yo siempre quise tener un hijo... y
el ángel se lo anunció a Maria. Pero yo... Pero yo... “ Pero tú ¿qué?”
aullamos todos al unísono Pero yo... Pero yo.... Yo quería hembra!!Coño!!
Asesor de imágen
Pablo Arapé
Pues, si. Llovía en Carora. Caía lo que nosotros llamamos: un palo de agua. Los intermitentes rayos apuñalaban la oscuridad con restallantes latigazos y poderosos truenos destrozaban la eufonía de la noche. En lo más furibundo de la tormenta, sonó el timbre de la casa. Ignore el llamado: nadie sensato saldría en una noche así. Sin embargo; sonó de nuevo con más insistencia. Abrí; no podía ver bien, pero un hombre me pedía que lo dejase entrar. Al franquear la puerta reconocí al visitante de la lluvia: era Julito Chávez.
Antes de seguir adelante permítanme una breve explicación. Recibí una buena
educación. Me gradué en la Universidad Complutense de Madrid en Astrofísica,
mención Agujeros Negros (del espacio) con honores. Raudo cruce el charco y
me matricule en la universidad de California donde tome una maestría en Termo
Dinámica asociada al volumen exagerado de la caja craneal del Homus
Carorense. Sin embargo, sentía que mi educación no estaba completa. Aborde
un avión y llegue a Carora en donde solicite de Cecil Álvarez un curso de
asesor político. Terminado el mismo convencí a Fortunato Hernández para que me
abriera las puertas del saber poético. La rima, los exámetros, la métrica, la
elegía, el aiku, la oda y el verso libre dejaron de ser un misterio para mi
Seguidamente rogué a Gerardo Castillo para que explicara si el queso Kasseri
de Grecia, el Edam de Holanda y nuestro Guayanés eran la misma cosa. A
continuación le supliquée a Maria Matilde Ferrer que me iniciase en el
intricado mundo del derecho. El código Justiniano, la ley de las doce
tablas, los criterios hermenéuticos y la “ bicha” dejaron de ser un arcano.
Armado con todo este bagaje me lance al mundo a buscar trabajo y... no lo
conseguí. Una tarde me lamentaba con Javi Oropeza sobre mi mala suerte,
cuando el me comento que necesitaba un “eslogan” que lo posesionara en la
opinión publica Torrense. Yo, sin pensarlo mucho y, al desgaire, le comenté:
“Haciéndolo bien” es tu slogan. Javi enmudeció, me miró y gritó “Eso es
excelente”y, seguidamente, se marchó corriendo No reparé mucho en esto pero
a mediado de este año vino a verme Luis Figueroa (el cabeza) de parte de
Cheo Álvarez. Cheo necesitaba un slogan (adivinen) que lo posesionara en la
mente de los Torrenses. Ese día estaba muy inteligente, mis neuronas y sus
respectivas neuritas, funcionaban a millón y prontamente se me ocurrió: “Con
Cheo me resteo”. Figueroa palideció y se desmayó. Cuando volvió en si, dijo
que la frase lo había impresionado tanto que se desvaneció de pura emoción.
De esta forma llegamos al momento en que Julito Chávez se presento a mi casa
en pleno invierno. Chávez me explicó que no podía venir a consultarme, a pleno
día, porque asesore a cúpulas corruptas y escuálidos irredentos; por lo cual
no quería manchar su reputación. Sin embargo deseaba que yo le crease un
slogan que (para variar) lo posesionara en la mente de los Torrenses,
escuálidos o no. Confieso que no fue fácil. Mientras elucubraba le sugerí que
cuando ganara la alcaldía, me contratase como su asesor de imagen. Me miró; sé
rió y añadió: “el que va a ganar es Walter Cattivelli.” Ante mi extrañeza me
explicó que Cattivelli era el hombre de Chávez y que por eso pedía mi ayuda.
El sabía que yo era inteligente, creativo, erudito, sapiente y lumbrera. Demás
esta decir que me sentí alagado e intrigado de cómo Julito me conocía tan
bien. Acto seguido le lance mi propuesta. “Tu no necesitas un eslogan” le
dije. “Lo que te asegurara la victoria es una propuesta”. Impresionado,
Julito pregunto: ¿cual? “La constituyente Municipal” le respondí.
Julito me miro como a un insecto. ¿Constituyente municipal? pregunto. Pero
¿qué es eso?. -Pues,... no lo se.... pero se oye muy bien; le contesté.
Chávez se marchó triste; no estaba convencido.
Como ustedes saben, a pesar de su escepticismo, Julito triunfo con mi
creación. No es difícil asesorar para un hombre inteligente como yo
(modestia aparte) y si quieren alguna accesoria mi dirección es: Oficina
asesora de imagen de la Alcaldía de Torres
Fin de la primera parte
Brecha generacional
Por Pablo Arapé
Pues, si. Mi hijo ya empieza a cambiar la voz. Se lleva todo por delante y un fino vello le oscurece el labio superior. “Ya nuestro hijo entro en la adolescencia, hay que hablar con el” – me dijo mi mujer. “Es cierto – respondí – que tengas suerte” Mi costilla me miró y ladro: – “TU tienes que hablar con el”- Para evitar discordia en un feliz y largó matrimonio asentí
Toda la confianza que tenía en mi mismo, se volatilizo cuando tuve enfrente
ese casi niño, casi hombre que me miraba con evidente fastidio: - mama dijo
que tenías algo importante que decirme – puntualizó. Bueno... ejem.... si. Es
algo muy... Importante... si. En mi mente trataba de recordar como mi padre
había afrontado tan embarazoso momento. Y he aquí que no recordaba nada.
!!PUES CLARO!!! Mi papa JAMÁS, pero JAMÁS me hablo nada de eso. El simplemente
saco la cartera, me dio dinero y... me mandó para el burdel.
Instintivamente lleve mi mano a la cartera pero, al imaginarme lo que diría la
cuaima de mi esposa, decidí enfrentar la situación de la mejor forma.
Mi hijo, con mirada bovina,esperaba. Bueno... ejem... Hay cosas de la vida
que, a tu edad, debes saber. Como nacen los niños es una de ellas.
Seguidamente me enfrasqué en una prolija explicación donde las cigüeñas y las
abejitas eran decididos protagonistas... “y así, en el pico de una de una
cigüeña, llegan los niños” – concluí.
El silencio era glacial. El muchacho me miraba con curiosidad, pena y desdén.
Bueno....este....¿alguna pregunta? – balbucí. Con hiriente sarcasmo, el
mocoso, pregunto. La cigüeña que trajo a Caldera, Carlos Andrés y Chávez......
¿es la misma o son una familia? Y con candor añadió: ¿siente (n) remordimiento
(s) esa (s) cigüeñas?
Lo miré con curiosidad: ¿Acaso se burlaba de mí este mal nacido?- pensé.
Seguidamente le pregunte: ¿cuado te di una paliza por última vez? El monstruo
inició un repliegue táctico. Papa; deja que te diga como me explicaron mis
amigos del liceo lo de la cigüeña. La concepción de los bebés esta ubicado en
horario nocturno. Como hay caricias, desnudos y besos, clasifica para después
de las doce de la noche y es para público adulto.
!!! Touche!!! Con inefable mirada contemplé al producto de un condón roto. Y
buscando recuperar terreno proseguí. A las muchachas hay que tratarlas con
delicadeza y respeto. Si quieres tener éxito tienes que decirles palabras
dulces, poéticas y... – Papá – me interrumpió mi engendro – Si actuó así
creerán que soy parcha (¿?) y me rayaría (¿?) Ahora las cosas son diferentes:
Tu pides el empate (¿?) y ya está. Si hay que “Darle” (¿?) a la jeva... se
recurre a las pepas(¿?) y si ya terminaste el discurso; chao.
Lo dejé marcharse. Fueron demasiadas cosas que no entendí: empate, darle,
pepa, parcha, raya. Y esa actitud de “sabelotodo” de que “el mundo actual lo
manejo yo” me causo ira. Pero también recuerdos de mi juventud, cuando yo me
sentía el “sabelotodo de la partida” Definitivamente; existe la brecha
generacional. Y a propósito ¿que tendrá que ver “la parcha” con el “empate”
... Ah?
Anónimo
Por Pablo Arapé
Pues, si.
Tome el expreso que salía del Terminal de la Bandera en el último instante.
- Siéntese al lado de la señora; es el ultimo asiento que queda”- me indicó
el colector.
Obediente me deslice en el asiento, cuidando no despertar a la dama que dormía
en la butaca contigua a la mía.
Al apagar la luz interna, la unidad se puso en marcha desplazándose
suavemente. Se diría que un gigantesco felino nos transportaba, ronroneando
mansamente. El frío y el cansancio se adueñaron de mi humanidad. No opuse
resistencia y, fatigado, me entregue al sueño.
No sé cuanto tiempo pasó. Ni que hora era; pero una suave fragancia comenzó a
invadir mis sentidos; arrancándome al mismo tiempo, del negro pozo que era mí
ensueño. Una suave opresión, me hizo despertar. Cuando logré salir de mi
letargo comprendí la situación. La dama que estaba a mi lado; quizás por lo
sinuoso del camino, quizás por su sueño intranquilo; descansaba su cabeza en
mi pecho. En el momento que me inclinaba; ella despertó, elevando su rostro.
Fue inevitable. Quiso un arcano que nuestros labios se encontraran en furtivo
y cómplice roce.
Cuanto tiempo duro. No lo se... Un segundo... Un minuto... Mil años; tal vez.
Con repentino estupor nos miramos sin vernos. Solo era su presencia y la mía
hundida en la fiera oscuridad que nos rodeaba. El tiempo se detuvo. La unidad
nos trasladaba en la noche. Mi corazón retumbaba. Los dos esperábamos.
Después de un minuto infinito ella... Reclinó, nuevamente, su cabeza en mí .No
me pregunten porque: pero yo sabía que sería así. Lo intuí en ese micro –
macro segundo de tiempo en que la tierra se detuvo, esperando la reacción de
los dos.
Sabía que no dormía. La agitación de mi pecho se lo impedía. Pasé mi brazo por
debajo de su cabeza para brindarle más apoyo y ternura. Ella, permitiéndolo,
se acomodo mejor. Seguidamente tome su barbilla y, atrayéndola hacia mí como
si fuera de cristal, me apreste al contacto; a la caricia. Sus labios eran
turgentes, mórbidos, tersos, delicados. No fue un beso apasionado. Como el de
los amantes que se desafían antes de la unión final; no. Fue un beso de una
infinita ternura. Como si te despidieras; como si renunciaras.
Pero; no se pueden explicar sensaciones que manan de nuestros sentidos y no
de la razón. Sin embargo, en medio del éxtasis que se había convertido mi
viaje; la ansiedad y el desasosiego se habían adueñando de mí. En algún
momento – pensé - el viaje terminara y no la veré nunca más. La desesperación
quebró mi felicidad. ¿Y si fuese casada?. Quizás algún hombre la espera en
cualquier otro lugar. Me revolví inquieto en el asiento. “Cuando se detenga el
transporte le diré que sea mía para siempre”.
Al entrar en Carora me apreste a encararla. Sin embargo; antes de que se
prendiese la luz; me levante lentamente, deje que su mano abandonara la mía y,
decididamente, avancé hacia la salida del autobús. Cuando la luz se encendió,
sin mirar atrás, abandone el vehículo.
¿Qué porque me bajé sin hablar con ella? Por todas las cosas que ustedes
quieran pensar y por ninguna. Comprendí que solo fuimos dos personas en un
anónimo ómnibus, de un anónimo viaje. El tiempo de ella y el mío no se
ajustaba a días o años.
Solo representábamos dos fuerzas puras que se involucraron emocional e
intensamente; durante las infinitas horas que nos transporto el bus. En ese
intervalo, ella y yo, encarnamos a todos los hombres y todas las mujeres del
mundo - que sin pensar en el como y porque- amaron sin objeción. Demás esta
decir que jamás la volví a ver.
Pues si; siento terror por la música. Quienes me conocen no entenderán mi
afirmación; pues siempre me gusto lo musical. En casa de mis padres se
escuchaba música. Mi adolescencia no solo trajo cambios hormonales, físicos y
sexuales a mi vida. También me doto de un radio transistor, que
invariablemente se localizaba en mi pabellón auricular derecho, las 17 horas
del día, sintonizando música; pudiendo considerarme – echonamente – como un
adelantado de la cibernética. En mi vida de adulto nada cambio; si bien es
cierto que la mitad de mi familia es chavista, y la otra mitad es opositora,
todos estamos unidos por la pasión musical. Entonces, ¿como se entiende este
abrupto cambio?. Les contare, pero….. No me responsabilizo por los que
narrare. !!Júrenme que no permitirán que esto lo lean niños inocentes; o
personas sensibles!!
Tampoco
crean que me volví loco cuando supe que había ganado Julito Chávez. No, no. No
es nada de eso; déjenme explicarles: Todo sucedió un día en que mi hijo y yo
discutíamos en nuestro carro quien ganaba la alcaldía: el decía que
Cattivelli; yo, que repetía
Javi. Al calor de la discusión no vimos el Jeep de Orlando Álvarez Crespo ( el
comunista) que venia sin frenos y nos impacto por el lado del conductor. El
comunista nos juro que el nos pagaba el choque pues estaba resteado con Cheo
Álvarez para la Alcaldía y que cuando este ganara lo
nombraría jefe de redacción de un periódico – del cual le juro de rodillas –
que Cécil Álvarez no tendría nada que ver. Como
ustedes entenderán… me quedé a pie. Esta desgracia
trajo a mi vida la animadversión por la música.
Lo anterior me obligo a convertirme en usuario de taxis, carritos por puestos,
autobuses, líneas que viajan para Barquisimeto, piratas, todo a mil, colero y
mil cosas más. Antes entraba a estos vehículos sin ninguna aprensión. Pero
ahora… Antes de entrar me fijo si tienen radio o reproductor. Si lo tienen…
furtivamente… miro sus CDs
o cintas… Y si estas son de vallenatos, rancheras o
música del norte de México me bajo pegando gritos de terror. Ya soy conocido
entre todos los conductores, ellos me llaman “el misterioso” - y pensando que
me aqueja una terrible maldición - apagan sus reproductores en mi presencia.
Sin embargo, amigos míos, yo no quiero que apaguen sus aparatos. Solo pido -
¿será mucho? – que de vez en cuando “pongan” de Vivaldi : concierto para fagot
No 33 – tercer movimiento, “allegro”. O talvez de Beethoven: sinfonía No 9 en
si menor, Op125 – tercer movimiento, “Adagio Molto e cantabile – andate
moderato” ¿Será mucho pedir, será mucho?
Paso a explicarle mi situación y la de miles de niños como yo: Siempre me ha
gustado escuchar las conversaciones que mantienen mis padres con sus amigos
cuando estos nos visitan. Me gusta oírlos porque casi siempre están recordando
los momentos de felicidad vividos en sus vacaciones: Paseos a caballo, nadar
en los ríos, partidas de béisbol, fútbol, chapitas!!Y en la calle señor
Rolando!! ¿Se imagina que a mí, Pablito Arapé, mis padres me dejen jugar en la
calle hoy en día? !Jamás!. También platican sobre los paseos en bicicleta a
Aregue y a las diferentes quebradas que cruzan la ciudad. Debo resaltar los
juegos de béisbol en las playas del rió y un sin fin de actividades que
cubrían todo el tiempo de las vacaciones. Y lo más increíble y excitante.
¡NADA PROGRAMADO O CALCULADO! Solo el libre albedrío y la voluntad plena de
escoger. He llegado a pensar que todo esto son cuentos y nada mas que inventan
los adultos para tratar de olvidar que ellos también pasaron por un suplicio
llamado: “vacaciones dirigidas, actividades vocacionales o el colmo del
cinismo: “Planes Vacacionales” Esto no tendría nada de malo si uno pudiese
escoger la actividad que más le gustase pero no, señor Rolando. Los planes los
ponen nuestros padres y las vacaciones.....nosotros los pobres niños. Mi
amiguito Fortunato Hernández, que es mayor que yo, dice que esto de las
vacaciones dirigidas es una excusa de nuestros progenitores para librarse de
nosotros y poder descansar teniéndonos lejos de casa
Señor Rolando ya yo no sé que pensar pero; ¿qué sentido tiene estar en un
sitio en el cual los adultos lo llaman a uno “amiguito”; donde por cualquier
cosa hay que cantar unas canciones estupidísimas?. Además a cada rato te
preguntan si la estas pasando bien. Y para rematar te recuerdan que debes ser
bueno, querer a tus padres y regresar el año que viene al taller. Mi amiguita
Emma Rosa Oropeza me propone hacernos los enfermos para no volver; pero, el
remedio seria peor que la enfermedad pues nos llevarían para que Tamakun y
éste, inmediatamente, recetara inyecciones de vitamina. No; definitivamente,
eso no
Como le expresaba al principio de este mail, señor Rolando, cuando lo lea ya
yo estaré lejos de mi casa y no crea que me marcho por malcriado o por la
libertad perdida de estar en mi casa haciendo lo que yo quiera, o jugando con
mis amigos, o estando en casa de mi amiguito Gerardo Castillo quien se empeña
en enseñarnos a hacer queso de crineja pues el dice que de grande será un gran
quesero. No señor Rolando, no me voy por eso. Me marcho porque mis padres me
participaron que en este año me inscribirán en una tortura llamada !!PLAN
VACACIONAL DE... TAREAS DIRIGIDAS!!
Continuación de vacaciones
Por Pablo
Arapé
Señor Rolando: estoy muy contento. Y en parte se lo debo a usted, pues mis padres leyeron el mail que le dirigí a “En Carora. com.”. Súbitamente suspendieron el siniestro plan vacacional conocido como; “Tareas dirigidas” y armaron un estupendo viaje a la playa. Le cuento: Salimos de Carora bien tempranito y llegamos a Morrocoy. Llegar y meternos al agua fue una sola cosa. !Qué delicia! !Qué placer! Mi papá dice que la humanidad se inicio en el mar. Yo francamente, no entiendo como pudo ser; pero si creo que la humanidad se inicio en la arena de la playa y no en el mar, como algunos creen. Paso a explicarle mi teoría, señor Rolando. Mis padres no son personas que exterioricen sus emociones. Se podrían definir como lo que en Carora conocemos como “tusas”. Sin embargo, al contacto con la arena de la playa, sufren una transformación que no vacilaría en definir de “sorprendente”. Usted los conoce a ambos, señor Rolando. Se puede usted imaginar a mi papá; hombre ya mayor; miembro de diferentes Cofradías. Miembro del Club Torres, miembro del Centro Lara, miembro de la Ganadera, asiduo del Club Caza y Pesca. Dirigente del escultismo junto con el señor Cruz Mario Zubillaga. Grado 32 en la masonería, serruchándole el gado 33 a Cécil Álvarez. ¿Se imagina, usted a él, diciéndole a mi mamá?...”Mi pichoncito de agua salada”
Acabazón de mundo, que diría mi abuela. Pero no es solo lo que el ridículo de
papá le dice a mamá; creyendo que no lo escuchamos. Lo más sorprendente es el
cambio físico que sufren ambos. Mi papá se torna más solicito, más diligente
y, mi mama, cambia su habitualidad, para asumir una rara actitud que podría
señalar como coqueteo. Para mí todo es Chévere; pues ya no soy el centro de
atracción. Sin embargo, esto es solo un preámbulo para la siguiente
metamorfosis. Resulta que a los adultos los posee unas ganas terribles de
caminar en las noches por la playa. Mi papá, con voz cavernosa, le propuso un
paseo a mi mamá. Al instante yo dije que si, incluyéndome en la caminata. La
mirada que mi papá me dirigió no hubiese sido peor, si yo hubiese propuesto
que el nombre de mi Colegio Cristo Rey, se cambiara por el de Hugo Chávez
Frías. Inmediatamente inicié una prudente retirada, manifestando mi repentino
cansancio y mi deseo de ver TV. Seguidamente, señor Rolando, mi papá y mi mamá
salieron intercambiando miradas de complicidad a pasear por la arena. Yo,
francamente, no entendí nada. Sin embargo la clave de todo me la entregó mi
hermana mayor cuando le insinué que siguiéramos a papá y mama para darles una
sorpresa. ¿Y sabe que, señor Rolando?. Mi hermana soltó una estruendosa
risotada y añadió: “Si todos fuesen como tú, de ladilla, no existiría media
humanidad”.
¿Se fija, señor Rolando. ¿Lo entiende usted? !ES LA ARENA! ¿De que forma y
manera?... no lo sé. Pero es la arena la que precipita tales cambios en la
naturaleza aburrida de mis padres. Pero lo averiguaré y se lo contaré, señor
Rolando. Aunque sospecho que existe una conspiración. Los mayores lo saben
pero lo guardan como secreto para que los niños no nos enteremos. Es como
cuando yo le pregunto a mi papá que ¿por qué siendo adeco, votó por Chávez? La
respuesta es un gélido: cuando seas grande lo sabrás.
Señor Rolando; usted es una persona proba y veraz. Me podría explicar: ¿por
qué a los adultos los afecta de esa forma la arena del mar?
YO HABLO SOLO !! Y QUE!!
Por Pablo Arapé
Si; yo hablo solo. !!!Y que con eso!!! No tienen por que ser tan entrometidos
en la vida ajena. O acaso no se dan cuenta que yo percibo sus ridículas
risitas torpes, o las miradas de complicidad que intercambian, como si hablar
solo fuese una anormalidad.
Envidiosos. ¡Si envidiosos! Eso es lo que son. Les gustaría a ustedes hablar
solos también. Pero el “que dirán” los mataría de pena.
Me dan lastima. Al contrario de ustedes, yo en mi mundo, si tengo paz. Hablar
solo es una de las alternativas de la felicidad. Imagínense: hablo con quien
quiero y cuando quiero. La charla comienza cuando me da la gana y, termina de
la misma manera. No hay forma que pueda perder en estos torneos verbales.
Siempre soy el victorioso
Cuando camino no hablo solo, pero cuando manejo mi vehículo… es cuando estoy
en mi elemento. No sé porque, pero, manejar es el momento ideal para la charla
en solitario. Solo, al volante, me imagino reclamando por el recibo de
Hidrolara o de la Energía eléctrica: son tan contundentes mis argumentos y mi
rabia tan poderosa que, cuando me bajo de mi vehículo, siento pena por los
pobres empleados a quienes insulté; y me prometo, la próxima ves que maneje (y
que hable solo) el pedirles disculpas por mi actitud
Pero nada como dirigirse a una dama. Inmediatamente se rinden a mi caballerosidad, hidalguía y don de gente. Cuando la charla es con políticos la cosa cambia: Chávez me pide consejo; la gente de la coordinadora quiere que yo sea su candidato. Leonardo Oropeza me dice que yo soy el hombre. Cativelli jura que el se apartara si yo me lanzo. Cheo promete que renunciara. Javier Oropeza me ruega que no le quite los votos compitiendo con el por la alcaldía. !En fin! Todo un placer. Por eso, no se rían de mi cuando me vean hablando solo. Solo piensen que me dedico a enderezar el mundo... !!!El mundo de ustedes!!!!
!!!AQUELLO!!!
Por Pablo Arapé
!!Si señor Rolando!! Menos mal que ya paso lo del revocatorio. Usted pensara:
¿qué le puede importar a un niño, el referendo? Pues mucho; le contare: Desde
que Chávez llego al poder mi vida se convertido en un infierno: mi padre
Chavista y mi madre... mi madre escuálida. Como comprenderá, mi casa, se
convirtió en campo de batalla. Mi papá se apoderó del televisor, y se sienta
horas y horas a ver los discursos de Chávez Mi mama se compro un televisor
pequeño y no deja de ver a un señor ridiculísimo que tiene un esperpento
llamado “Aló Ciudadano”. ¿Y la programación infantil?... pasó a mejor vida.
Como le comente antes, señor Rolando, mi vida se convirtió en un infierno. Mi
mamá me llama “pequeño chavista” porque cree que apoyó a mi papá. Y mi papá me
llama su “pequeño escuálido” por razones inversas.
Sin embargo ya pasó lo del referendo y mi papa empezó con la guachafita: que
si escuálidos, que a buena paliza, que hasta el 2021, y cien mil bromas más.
Mi mamá, arrechísima, aullaba !!! fraude, fraude!!! Mi papá remató diciendo
que el del fraude fue un chino, capturado por la policía, y que se llamaba...
Cham Chullo.
Esto colmo la paciencia de mi mama que roja de rabia le dijo a papa “ Si continuas con esas bromas; no volverás a ver a... !!!AQUELLO!!!
Al instante mi papa cambió. La risa se le congeló en la cara. Se puso tenso.
Su tono de voz cambió. Siguió con la guachafita; pero no con la misma
intensidad Ya no era risa, si no media risa. Seguidamente le reprochó a mi
mamá ser mala perdedora, no aguantar bromas y no ser como el que le aguantaba
todo con buen humor. Al final se marchó a la calle, no sin antes exclamar
!!!escuálida!!! Pero con un ratoncito de voz
Para mí; esto fue fantástico. Mi mamá sacó del foso una pelea que tenía
perdida. Mi papá, que se parece al papá del César Augusto de la propaganda...
se convirtió en un manso corderito. Pero ¿qué es “Aquello” ¿Otra palabra
mágica compañera de Abracadabra o Ábrete Sésamo? Inmediatamente le pregunte a
mi mama que significaba “Aquello”. Seguidamente miró como a un protozoario y
ladró: “ya lo padecerás cuando te toque el tiempo; pequeño Chavista” Respuesta
incompresible y misteriosa. Seguidamente, recurrí a la sabiduría de mis
amiguitos. Mi amiguita Emma Rosa Oropeza me miró; me dijo !JA! y se alejó
sonriendo, con aire de superioridad. Mi amigo Fortunato Hernández, se mostró
sincero al manifestar su ignorancia. Sin embargo, como buen pichón de poeta,
manifestó que “Aquello” debería ser algo mágico, sublime, de éxtasis. Algo que
apaciguaría a cualquier fiera, incluido mi papa. No quede conforme con aquella
explicación. ¿ En donde tendría mi mama escondido “Aquello” que yo nunca lo
había encontrado en el garaje, en el closet o en el solar?. Solo me restaba
hablar con mi amiguito Gerardo Castillo. El como siempre con sus sueños de ser
un gran quesero pontifico: “Aquello lo debe tener tu mama escondido y seguro
que es algo blando; pero firme. De textura suave pero con turgencia! ¿Con
qué?! Pregunté. Con turgencia; abultado, elevado: so estúpido, respondió.
Además, prosiguió, su olor debe ser casi neutro y su contacto con la lengua
debe ser semi áspero. Pero !¿qué es?! Grité. Sin mirarme, como si yo no
existiera, y con grandilocuencia contestó: !!!ES... UN QUESO DE CRINEJA!!!
Señor Rolando; gracias a “aquello” la paz volvió a mi hogar. Y supongo que a
todas las casas de Venezuela
Pero señor Rolando: nadie me ha dicho que cosa es. ¿Podría decirme si usted
alguna vez ha visto a “AQUELLO”?
La pasión (económica) según
Mel Gibson
Por Pablo
Arapé
Pues si.El actor y director Mel Gibson alboroto el cotarro mundial con su producción: “La pasión de Cristo”. Gibson se lanza por la calle de en medio y trajo a la pantalla (según él) las ultimas horas de Cristo en la tierra. Las críticas se han dejado sentir y ninguna es particularmente neutra. Las opiniones van desde las más encendidas alabanzas hasta los más fieros denuestos. Pero no crean que me refiero a la critica cinematográfica; no. Les hablo del publico corriente y moliente: católicos; católicos tradicionalistas, judíos, evangélicos, semitas, antisemitas, intelectuales, ortodoxos y pare de contar.
Mel Gibson es católico tradicionalista y su versión de la Biblia, según los
entendidos, es literal y lineal. El periódico francés Le Monde se expresa así
del filme: “... ningún profesional del cine se había detenido jamás en la
muerte de Cristo con tanta bestialidad” El teólogo brasileño Leonardo Boff,
ideólogo de la Teología de la liberación, opino para Jornal do Brasil: “La
Pasión de Cristo” es excesivo, sublevante y sádico.......
Todo este pandemonio deja en segundo plano ciertos elementos que deberíamos
tomar en cuenta a saber: Mel Gibson pertenece a la industria cinematográfica;
donde toda producción esta fríamente calculada. Gibson se encargo de la parte
financiera del filme y ningún estudio colaboro económicamente con la película;
todo el dinero provino del actor Australiano.
Es aquí donde podemos ver la astucia del protagonista de “Arma mortal” ¿Cual
es el gancho de la película?. ¿Acaso que esta hablada en arameo; lengua nativa
de Jesús? ¿O por sus efectos especiales? ¿Quizás los dotes histriónicos de
los actores? Pues no creo que sea nada de esto. Me disculpan mi escepticismo
pero para mí la virtud de Mel Gibson – si se puede llamar así – radica en que
ha convertido una historia archiconocida, filmicamente hablando, en una mina
de oro. Pero; ¿cómo? Todos conocemos la vida del salvador. Nadie desconoce los
horrendos suplicios a que fue sometido Entonces; ¿que tiene la película? Tal
ves la respuesta nos la da el mismo Leonardo Boff, en la entrevista para
Jornal do Brasil, cuando afirma:.. muestra (el film) “la pasión de Mel Gibson”
por la sangre, por el látigo, por la tortura... Y mas adelante añade... “Se
trata de una versión enfermiza de la pasión, lejos de la versión moderada y
digna de los cuatro evangelistas”...
Entonces ¿por qué es un éxito de taquilla este film?
Pues porque el señor Gibson ha conseguido convocar uno de los aspectos más oscuros de nuestra identidad humana: la morbosidad.
!Pues claro! Gibson encontró la forma de encajar una historia de redención en
los cánones del mercadeo de la industria fílmica mundial El actor australiano
sabia que seriamos incapaces de renunciar a presenciar escenas de “sangre,
látigo, tortura y cruz” porque no solo la pornografía atrae; también nos
llaman el martirio y el dolor.
De manera que el gran ganador de esta polémica película es el inefable Mel
Gibson quien demostró ser conocedor de la “Pasión humana”... según su “real”
entender
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