A Heidi le encanta Vivaldi… pero a Rafaelito no

Por Susana Yépez de Álvarez

08-05-2008

Tenía tiempo sin escribir porque he estado muy ocupada.  Ya no es solamente dar clases, criar muchachos, ver como hago con un presupuesto que sencillamente no alcanza, vivir con la inseguridad,  la incertidumbre, buscar salsa de tomate, calarme a un marido que decidió que está a dieta… y que la cumple al pie de la letra, (¡qué fastidio!), ir a mis clases de yoga que ya no son chéveres y me tienen traumatizada porque estoy casi convencida que tengo principios de Parkinson porque todo me tiembla cuando el profe me dice que tengo que ponerme en cuatro patas y levantar una mano y una pierna lo mas alto que pueda, mirando hacia el cielo, quedarme inmóvil y respirar lentamente (por la boca)… ajá …yo te aviso chirulí… mientras que a mi amiga, (la expertísima en yoga), le estoy agarrando rabia por ser tan perfecta.  Y ahora, de ÑAPA, le puedo añadir a todos mis quehaceres… chivera.

Si señor.  Mi papá me convenció que me tengo que adiestrar en este arte ya que es el negocio de la familia y acepté porque aunque estoy de acuerdo que debo saber de que vive la familia, me gusta mucho complacer y hacer feliz a mi papi.

Me tocó coger con la familia y dormir en  la granja porque tenía que estar presente para el ordeño y presenciar la medición de la leche.   Estoy profundamente dormida, cuando en medio de la noche se abre la puerta del cuarto violentamente y veo a un hombre que me bate un palo en el aire mientras me grita.  Me tomó como 10 segundos entender era mi papá, que me decía “… ¡rápido Susana!  ¡Estamos listos!  ¡Vámonos pa´l ordeño!...”  ¡Ah diablo! ¿Así no más?  ¿No le dan a uno ni cinco minutos para cepillarse los dientes y beber café?  Ya la cuestión de los chivos no me estaba gustando tanto.  “…Entendí per-fec-ta-men-te papá.  Sal del cuarto que vas a levantar a los muchachos, yo me apuro…”, y el viejo me contesta “…ah bueno, apúrate pues, solo faltas tú…”

¡Y sacudí la cobija!  ¡Y me levanté brava! ¡Y murmurando me fui para el baño!, -…estoy aquí porque lo quiero hacer feliz y me tiene que levantar tan dramáticamente… casi me da un infarto del susto… iqué pa´l´ ordeño… ¿quién ha visto?  ¡Fenómeno!  ¡Yo en un ordeño!... -  Ya me estaba despertando y hasta me estaba cambiando el humor cuando mi papá me pegó otro grito mientras me cepillaba los dientes.  Me provocaba salir corriendo del cuarto y batirle el cepillo de diente por la cabeza. ¡¿Qué parte de “vas a despertar a los muchachos… no entendió?!

Yo me había preparado para ese día.  Hasta mi ropa estaba fríamente calculada.  Estaba vestida de vaquera y tenía mi gorra con el nombre de la granja… orgullo familiar.  Vámonos a ordeñar las cabras.  Ese día me limitaría a observar… y eso fue lo que hice.  Observé como los hombres (puros hombres) tenían su rutina bien establecida y perfecta, como mi papá anotaba cuanto daba cada cabra (que no solo tenía su número, sino su muy creativo nombre también, como “Mamona” o “Heidi”) en su libro de contabilidad, con la seriedad de un físico nuclear.   Hice algunas preguntas que me parecían pertinente hacer y hasta traté de ordeñar una cabra… sin lograrlo (es bien difícil).

Pero como mujer y madre que soy, también observé el pupú de chivo…hasta en las paredes y en el techo, (¿cómo llegaría eso hasta allí?),  el polvo, la poca ventilación y la oscuridad del interior del corral.  Fui testigo del olor tan particular que emanan esos bellos y simpáticos animales y escuché la música (raspa canilla) que amenizaba el ambiente.  Esa tarde, aporté mi primer granito de arena.  Ante la mirada atónita de los ordeñadores pedí que barrieran el techo y las paredes.

Al llegar a Carora compré dos galones de pintura amarillo pastel para pintar el interior del corral.  Eso si, ese color no lo escogí al azar, investigué primero.  Resulta que ese color anima a la gente porque semeja a los rayos del sol.  Los llena de energía y positivismo.  ¡Buenísimo!  Y ya que estaba en eso, me puse a pensar ¿que música hará que las cabras den mas leche?... y ¿adivinen qué?, ¡a las cabras les encanta Vivaldi!

Gracias a Dios, Salomé, (una de mis alumnas de ingles de 12 años) es fanática de la música clásica y… ¡voilá!... me prestó varios de sus cassettes.  Le robo el reproductor de música a Eleana que ahora usa es un tal MP... algo y contentamos a los “jombres” y a las cabras.

Vamos a ver que opinan al respecto.  Voy saliendo pa´ la granja con todos mis implementos nuevos.  Los mantendré informados.

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¿Gorda?... ¡Tu mama!

Por Susana Yépez de Álvarez

15-03-2008

Hay que ver que el caroreño es bien imprudente.  Y yo que me preguntaba de donde había salido mi papá como salió, y me la pasaba regañándolo por meter la pata por todos lados.  “Mas nunca papá…di lo que quieras.  Hay caroreños mucho, muy, mucho mas imprudentes que tú”.

Mi hermano Fernando se queja cada vez que viene a Carora a visitar, porque la gente le dice, “¡Ah Diablo mijito!  ¡Tú si estás gordo!”, y yo, me la pasaba excusando al pueblo caroreño diciéndole que eran costumbres coloquiales, mas o menos lo mismo a – ¿cuándo llegaste?... y… ¿cuándo te vas?-.  “No le pongas cuidado”, lo animaba, mientras que el pobrecito se miraba en el espejo… sobándose la panza.

Pero entonces, desde enero para acá, me han parado en la calle para decirme a mi, exactamente lo  mismo que a Fernando.  Aquí estaba yo, contemplando la idea de dejar de fumar, cuando me consigo con un amigo que me saluda diciéndome, “¡Susana!, ¡estas gordísima!, ¡¿qué te pasó?!”.  ¿Qué respuesta digna se le puede dar a este tipo de comentario?: “Si vale, estoy gordísima.  Gracias por arruinarme la vida”, o, “Caramba chico, tú también.  ¿Qué te pasó a TI?”, o “Bueno, eso se arregla con dieta, pero tu estás grave, porque la estupidez no tiene remedio”.  Yo me muero antes de decirle así a alguien.  ¡Ah buena pena!.

Decidí tirarles esa pelota a mis alumnos.  Ellos me ven todas las semanas.  Lo hago de la manera más sutil que conozco.  Exclamo a todo volumen, “estoy muy gorda. Tengo que hacer algo al respecto”, pero en vez de escuchar cosas como -Nooo Susana, así como estás, estás chévere-, o -¿Cuál gorda… tú estás loca?-, lo que escucho es lo siguiente: “… Y eso no se quita así de fácil”.  (¿QUEEEEE?).

¡¿Esta gente está LOCA?!  Trauma total y severo.  Esto va a ameritar un buen psiquiatra y terapia a largo plazo si quiero volver a ser útil para mi sociedad en un futuro… ¿Será que esos postres tan divinos que le compro los fines de semana a Carito, y que para los muchachos… ¡pero bueno! SI son para los muchachos.  Lo que me como yo es lo que le logro raspar a la bandeja con una cuchara, los domingos en la noche para ver Yo prometo, con Nitu Pérez Osuna.  ¡Siécara!

Me dispuse a hacer algo al respecto.  Pero caminar me da miedo, la inseguridad está rampante.  No tengo coordinación para hacer aerobics… perdón, Baile Terapia, como lo llaman hoy en día… (¡OH, OH… cómo que además de gooorda, también estoy vieja!).  Estoy dando clases cuando están dando clases de spinning… ¿qué hago?, y en eso una amiga me presenta la perfecta opción: Yoga, “¿pero me va a ayudar a perder esos kilitos de más?” le pregunto, y mi amiga me dice que no cree que sea el ejercicio ideal para adelgazar como tal, pero que si me ensaña a respirar y a controlar mi stress…” ¿stress?... ¡stress!... Siii, demasiado importante, ¡anótame!”

Fui a mi primera clase. ¡Lo máximo!.  Especialmente porque una de mis compañeras de yoga, que es una veterana en yoga televisiva, hace que la hora se pase volando. Ahora solo me toca agarrar mi palo de vera, y hacer un curso intensivo de imprudencia con mi papá para aprender a defenderme.  Voy a llamarlo.

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Buen Trabajo… ¡Congratulations!

Por Susana Yépez de Álvarez

02-03-2008

Mis hijas no tuvieron colegio toda la semana.  No estoy segura porque, un curso que tenían que hacer las maestras…creo.  Debería averiguar, porque es raro, ya que acaba de pasar Carnaval, y Semana Santa está a la vuelta de la esquina.

Ya que yo doy clases particulares de inglés en las tardes, no esperaba conseguirme con ninguno de mis alumnos.  Cualquier excusa es buena, y si no hay colegio…a correr se ha dicho.  Es por eso que quedé gratamente sorprendida cuando vi a la mayoría de mi grupo de adolescentes llegar a clases.  Eso me alegró mucho.  Es un grupo muy variado de los diferentes planteles educativos de Carora, y con el tiempo se han integrado en un grupo de amigos que conviven en perfecta armonía en mi salón, y eso me encanta.

Ese día les pedí que escribieran una carta de presentación en ingles.  “¡Eso es muy difícil!”, “¿en INGLÉS?”, “¿tú estás loca?”, entonces le entregué a cada uno un diccionario Ingles/Español, les volví a repetir que no pueden traducir literalmente, y que le echaran pichón.  Y entre quejas, risas, preguntas y música (los Backstreet Boys), hicieron lo que les pedí.

Ya casi al final de la hora, les confesé que no esperaba conseguírmelos en clases ese día.  Pensé que se escaparían.  Les agradecí la responsabilidad, y les anuncié que sus presentaciones saldrían publicadas en el periódico El Caroreño, el domingo siguiente.  Ojos se abrieron de par en par, el diccionario se abrió mas a menudo, llegaron preguntándome si lo que tenían estaba bien escrito, y a una le daba peeena,  “a buena pena Susana”.

Cuando me preguntaron porque publicaría sus presentaciones en mi columna, les dije que tenía un doble propósito.  Uno era un premio.  Habían trabajado mucho, y este era uno de los frutos de su trabajo.  Y dos, era para que todos los que nos leyeran ese día entendieran que los idiomas son importantes.  Nos permiten comunicarnos con mas personas, con otros países, y ojala todos pudiéramos hablar muchos idiomas para así poder comunicarnos y aprender del mundo entero.       Así que, lo prometido es deuda.  Si entienden, les presento a mis alumnos.  Y si no entienden, búsquense un diccionario, les prometo que vale la pena.

Hello.  How are you? My name is Ana Marina.  I am a tall, white girl.  I have yellow hair, green eyes and big lips.  I am an athletic girl and I like to dance.  I think I am pleasant...  Ana Oropeza.  13 años.  Instituto Maria Inmaculada.

…My name is Soliangel Rodríguez.  I live in Carora.  I like to dance, to sing, to study, to play.  I am 11 years old.  I am studying 5th grade…
Soliángel Rodríguez.  11 años.  Escuela Torres.

…Hello.  How are you? My name is José Rafael.  I live in Carora.  I’m a tranquil boy and a good student too.  I am 13 years old; I study in the school Cristo Rey.  I have two sisters; their names are Ligia Elena and Maria Claret.  I’m thin, tall and brown skin.  I like to play football, to study, I’m studying 7th grade and my last name is Ballesteros.  My parents, their names are Jose Armando and Ligia Figueroa…
José Rafael Ballesteros.  13 años.  Colegio Cristo Rey.

…Hi.  I’m Jesús E. Hernandez.  I am 13 years old.  I live in Carora.  I study 8th grade, section “U”, or only.  I have a brother Argenis and a sister Patricia.  My parents are Cornelia Carrasco and Argenis Hernández.  When I’m big I will travel to
Boston with my father.  I like to play football, I like Pizza.  Have a nice day.  Jesús Hernández.  13 años.  Colegio Corina de Zubillaga.

…Hello.  My name is Yerlis Carrasco.  I am from
Venezuela.  I am sixteen.  I have dark skin and brown, curly hair.  I have three sisters and three brothers.  I am studying 4th year…Yerlis Carrasco.  16 años.  Colegio Julio S. Alvarez.

…Hi! How are you? My name is Admary Carrasco. 
I live in Carora, Lara State.  I don’t have brothers or sisters.  I am an only daughter.  My father is called Adam Carrasco and my mother is Maribel Cárdenas.  I am studying 8th grade in school Cristo Rey.  I am blond, normal weight, I am short.  I will study English or Graphic Design…Admary Carrasco.  13 años.  Colegio Cristo Rey.

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Ir… y volver

Por Susana Yépez de Álvarez

07-02-2008

Tuve la gran oportunidad, la bendición, el destello mágico (y no estoy exagerando, ya que con la situación como está, es muy difícil salir hasta de tu  casa), de viajar en estos días.  Un reencuentro con mis dos hermanos, con mis sobrinas, con mi tía materna y con mi hija mayor en Wisconsin.  Mi otro país, Estados Unidos.

Me hacía mucha falta escapar.  Había sido un año demasiado difícil, más que todos los demás.  Se me hacía imposible sanar, olvidar y a veces… hasta dormir.  Así que SI, efectivamente era escapar lo que buscaba.  Escapar de la rutina, del mismo aire, de los problemas, de la vida.  Ver algo diferente, con otro aroma, con otros sabores, con otras razones de ser.

Aprovecharía el viaje  no solo para mirar hacia atrás y aprender de nuevo a valorar todo lo dejaba, sino también para aventurarme una vez más a enfrentarme con mis alternativas.

Fue muy provechoso mi viaje.  No solo fui objeto de amor del bueno por dos semanas, sin preocupación alguna, sino que también tuve tiempo libre en mis manos para observar y pensar.  Puede mentalmente cambiarme los zapatos y caminar en mi otra tierra.  Tierra donde me desenvolví por mucho tiempo.  Tierra en la que ahora veía a mi hija y a mis sobrinas desenvolverse como muchos años atrás lo hice yo.  Tierra que me infunde un gran sentido de pertenencia y orgullo… pues es tan mía… como lo es Venezuela.  Pude, de manera clara y nítida imaginarme, como sería  mi vida y la de los míos, si  todo fuera diferente.

Definitivamente nadie es igual.  Mis hermanos son peces de ese mar, y yo… de éste.  Con todas las maravillas que un país desarrollado me ofrece, a las dos semanas agarré mis maletas  llenas de nostalgias y de ilusiones y me devolví.  Estaba tranquila, descansada, y contenta. Volvía a casa.

Y aunque quisieras tener una varita mágica para escoger lo mejor de los dos y  construir el país perfecto… sabes que es solo un sueño.  No es posible.

Cuando tienes pedacitos de tu vida regados entre dos países, nunca es fácil renunciar a ninguno de los dos.   Por los momentos,  gracias a Dios, no he tenido que hacerlo, y ojala… nunca lo tenga que hacer.
 


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Para la Familia Álvarez-Yépez de la familia Yépez-Houser

Por Susana Yépez de Álvarez


14-01-2008

Mi tía Josefina.  Mi tía.  Mía.  Así le decíamos nosotros a la mujer más buena y más fuerte que hemos conocido en nuestras vidas.  La mayoría de nuestros primos y todos sus nietos la llamaban Mamachichina, o Chichi, pero a lo mejor porque nos criamos fuera de Carora, nosotros le decíamos Mi Tía Josefina.  Un sentimiento fuerte de pertenencia, que necesitábamos dejar bien claro…  Mía.
 

 

El hecho de no haber crecido en cambote en Carora, no significa que no convivimos con Mi tío Caché, con mi tía Josefina y con todos los primos de ese matrimonio.  Si lo hicimos, y no solo como sobrinos y primos, sino como hijos y hermanos. 

 

Desde pequeños, la casa de mi tía Josefina, siempre fue la base de la familia. Era en esa casa donde uno era testigo de un hogar en el verdadero sentido de su palabra.   Era allí a donde uno tenía que llegar para reencontrarse con sus raíces, para recordar que pertenecía a algo muy especial, para darse cuenta que era parte de una familia realmente maravillosa.

 

Es reconfortante saber, que tu vida está rodeada de mujeres fuertes y superiores.  Mujeres que lograron levantar familias con verdaderos valores católicos de corazón y no solo de palabra.  Una mujer bella en todos los sentidos de la palabra, dotada de una sabiduría mágica y un corazón grande y profundo donde todos cabíamos sin excepción.

Tía Josefina supo entretejernos por el resto de nuestras vidas con lazos de verdadera hermandad y amor INCONDICIONAL, utilizando su mejor hilo, sin mezquindades, para que su buen trabajo se mantenga mientras el mundo exista.

William, Sol, Cecil, Norma, Juan Carlos, Chulalo, Sara, Lourdes, Pastor, Cheo, no sabemos que decir después de tan lamentable noticia.  Que es un alivio saber que allá en el cielo la está esperando el amor de su vida con los brazos abiertos.  Que su papá y su mamá estarán encantados de poder estrecharla de nuevo en sus brazos, que Socorro y ella se reencontraran para continuar donde dejaron su camino en la tierra.  Que podrá conversar con tío Gustavo, tío Juan y con mi mamá que tanto la quería y admiraba.  Como provoca estar allá y poder ver ese espectáculo.  Que bueno.

Al acabar de cumplir un año de haber perdido a nuestra mamá, también sabemos que se trata de una perdida irreparable, de un dolor que no tiene fin, de una nostalgia eterna.  Como una espina con la cual aprendes a vivir el resto de tus días, pero a la cual no te acostumbras…porque duele.  Y, aunque no hay remedio para eso, es un bueno saber que estamos juntos en esto también, y nos tenemos para recordar, para llorar, para reír y para cuidarnos por siempre.  Eso fue lo que esas dos mujeres nos enseñaron.

 

Los queremos a todos. Lo sentimos tanto. Un abrazo fuerte.

 

Fernando, Rebeca y Susana

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¡Este realismo mágico, me tiene loca!

Por Susana Yépez de Álvarez

16-11-2007

Yo iba camino al colegio a buscar a las niñas, cuando escucho por la radio, con la música esa tan particular de Globovisión, las primeras declaraciones del General Raúl Baduel.  En realidad, no había reconocido la voz, y pensé que era Germán Escarrá.  Cuando me di cuenta que era el General Baduel, los ojos se me abrieron como los de las comiquitas y, aunque la cola de carros avanzaba, yo no  podía ni moverme. 

           
Llegué corriendo a la casa, y pude ver sus declaraciones por televisión.  Jamás, a lo mejor por buena gente e inocente, me pasó por la cabeza, que se podía tratar de otro Arias Cárdenas.  Estas eran declaraciones muy serias de un General que habló con palabras muy duras y fuertes el día que lo pasaron a retiro, acerca del rol de las Fuerzas Armadas de la República Bolivariana de Venezuela.  Además…es el responsable de devolver a Chávez a Miraflores el 13 de Abril del 2002, apegado a
la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. 

           
Me alegré.  Alguien que goza de respeto en este régimen, le estaba diciendo al pueblo de Venezuela sus cuatro verdades.  El presidente tendría que recapacitar por el bienestar de un país, que hoy… se encuentra más dividido, más empobrecido y más temeroso que nunca. 

           
Cual es mi sorpresa, cuando esa misma tarde sale el Presidente del CNE Jorge Rodríguez… ¡perdón!...si el descarado este ya no es rector de una institución que POR OBLIGACIÓN debe ser COMPLETAMENTE IMPARCIAL, sino que ahora es el VICEPRESIDENTE de la República, llamando al General Baduel… ¡traidor!  Los ojos… se me volvieron a poner grandotes.

           
Caramba vale.  Que vaina tan seria.  Que desfachatez.  Que bochorno.  Que hipocresía.  ¿Cómo podrá dormir este hombre Jorge Rodríguez por las noches?  ¿Con que riñones se atreve a hablarnos a los venezolanos acerca de la supuesta traición de Baduel desde el puesto que ocupa y el puesto que ocupaba hace menos de un año atrás?  ¿Cómo es posible, que los venezolanos no nos hayamos alzado antes, ante el nombramiento como Vicepresidente de este personaje?  Eso solo se ve en Venezuela, y exclusivamente en los parámetros de esta Revolución.

           
Es en casos como este, cuando CUALQUIER ciudadano venezolano, sin importar su ideología política, puede apreciar de manera clara y contundente, como este gobierno hace lo que le da la gana…y lo peor de todo, es que nos lo restriega en la cara, como si fuéramos unos zarrapastrosos.  Que pena.  Que rabia.  Que dolor.  Ver como el gobierno nos rebaja al sub-suelo, a comer caca, a cambio de alguna limosna de alguna misión, o por la oportunidad de regodearte ante la preocupación de aquellos que con su trabajo y esfuerzo pudieron mas que otros, o peor… tragándote tus principios, y vendiéndole tu alma al diablo, a cambio de real…en otras palabras… oportunistas del régimen.  Esa no es
la Venezuela grande que podemos ser.  Tener que tragarnos esa petaca, debería ser suficiente para decir BASTA a todo, ya que es solo una evidencia de la ilegitimidad con la que se maneja todo este proceso corrupto e inescrupuloso. 

           
Toda la situación me tenía tan sorprendida, que no paraba de hablar sola por la casa.  Decidí ir a hablar con mi papá.  Me voy para su cuarto y lo consigo con unas pijamas de mi mamá, porque su ropa y que está sucia, (embuste, las pijamas de mi mamá son suavecitas y sabrosas), está acostado en el chinchorro leyendo el periódico, a un lado del chinchorro, en la mesita de noche tiene su café, sus medicinas y su palo de vera.  “… papá.  ¿Cómo es posible que el SINVERGÜENZA este ex Rector del CNE, institución y que imparcial,  a donde los venezolanos fuimos a depositar nuestros votos en las últimas elecciones presidenciales, sea ahora Vicepresidente de la República y que NADIE en este país diga o haga algo al respecto? ¿Cómo es posible, que el hipócrita este, venga ahora a descalificar al General Baduel?  ¿Cómo es posible…”, y en eso, el viejo, que ahora cree que es el rey de España, levantó su palo de vera para apuntarme con el, y me interrumpió para decirme “…mira Susana…”, entonces me callo de inmediato, esperando escuchar las perlas de sabiduría que saldrán de su boca, cuando lo que me dice es, “…¿por qué no te callas…y me traes otro café?...”.  ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Ahhhhhh!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!  ¡¿En que libro de Gabriel García Márquez estoy metida?!  ¿Puros locos en esta vaina?  ¡Yo quiero a mi MAMÁ!

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Estimado Señor Experto en la Materia

Por: Susana Yépez de Álvarez


02-11-2007

Por no haber sido nunca buena para las matemáticas, estoy vuelta un ocho con el fulano bolívar fuerte del cipote. Y mientras me acostumbro a quitarle ceros a los números, resulta que ahora, pretenden que analice, entienda, comprenda y vote, por una Reforma Constitucional.  Y por culpa de este gobierno ahora estoy exhausta y más enredada que un kilo de estopa. 


Como no consigo quien me explique la Reforma, decidí dirigirme por escrito a ver si alguien puede aclararme ciertas cosas.  OJO, solo ciertas cosas, porque son tantos los puntos a tratar, que no terminaríamos nunca y el artículo no me lo publicarían por largo. Y es que esta Reforma, con sus artículos originales, los nuevos y los últimamente agregados, escritos con un vocabulario que se presta a todo tipo de dobles sentidos, para que así, nuestro mandatario…único y perpetuo, las interprete como le de la gana, me tiene muy alarmada y confundida.


Es por eso, que yo quisiera que alguien, me aclare las siguientes inquietudes y preguntas personales que tengo sobre la materia, con respuestas concretas, de manera CLARA Y RASPADA.


Aquí voy.  Número 1. Yo firmé contra el presidente…varias veces, y siento que un sector de la población está favorecido por ser rojo-rojito y los demás estamos segregados por no serlo.  Eso se puede ver clarito cuando, con permiso en mano, unos estudiantes que pretenden marchar hasta el CNE a entregar una carta, pueden llegar, pero cinco cuadras antes de
la Institución gubernamental, pero a las puertas del lugar se encuentra todo aquel que apoye al gobierno nacional y quiera estar presente en el lugar.  Entonces yo pregunto.  Si la Reforma se aprueba, ¿se acabaría de una buena vez con el favoritismo, el segregarismo, etc.? ¿Todos tendríamos la misma protección de parte del gobierno sin importar si comulgamos o no con el mismo?  ¿Si yo aspiro a una posición pública, y soy la más apropiada para el empleo, me lo darán aunque no comulgue con el gobierno?


Numero 2.  La cosa está bien fea en Venezuela con respecto a la seguridad.  Atracos, asesinatos, secuestros por todos lados.  Y para ser sincera, les voy a confesar que le tengo miedo a la policía.  Opino, que esta debería estar mejor entrenada.  Es un trabajo difícil y de alto riesgo.  Propenso a las tentaciones y corrupción, porque  además de que no están bien preparados, no están bien pagados tampoco.   El trabajo de un señor oficial de la policía implica la seguridad de los ciudadanos, donde se deben enfrentar a gente mala que nos quiere hacer daño.  ¿Esta reforma contempla hacer una academia u universidad de calidad que prepare a las personas que quieran ser policías, para que hagan bien su trabajo y no caigan en tentaciones dados sus bajos sueldos?  Yo quisiera estar tranquila en mi hogar, en la calle, cuando mis hijos están en sus actividades, cuando voy y vengo a un lugar.  ¿La nueva Constitución contempla seguridad para TODOS sus ciudadanos?

           
Número 3.  Si aquí en Carora, por ejemplo, tenemos un problema porque se nos quedó pequeña la ciudad para la cantidad de dos milititos que hay, se nos quedaron pequeñas las escuelas por la cantidad de niños que hay, etc., ¿tenemos a quien acudir en Carora, o le tenemos que enviar una comunicación al Presidente de
la Republica?, ¿nos daría el su teléfono personal, su email, o le tenemos que mandar las cartas por Ipostel?, ¿Cómo funcionaría esto?

           
Número 4.  Me gustaría saber si la reforma contempla, que yo pueda ir al abasto y comprar leche para mis hijos.  Es que tengo cuatro que están en pleno desarrollo.  Ya yo pisé los 40 y por la cuestión esta de la osteoporosis, como que también tengo que tomar leche, y mi papá… ¿Qué hago si se me cae y se le parten los huesos por no beber leche?  Yo necesito leche…de los dos tipos. También quiero azúcar, aceite que no sea de soya, caraotas que no me cuesten Bs. 5000 el kilo (perdón Bs. 5 fuertes… a buen fastidio).  Para ser sincera, y llegando a las chiquiticas, lo que yo quiero saber es lo siguiente.   ¿Esta nueva Reforma Constitucional me va a permitir comprar en el abasto de mi preferencia lo que me de la gana comprar y de la marca que me de la gana comprar con el sueldo que me gano?  ¿Voy a poder hacer eso?

           
Número 5.  Mi casa.  Mi marido y yo, gracias a la ley de política habitacional, estaremos  pagando nuestra casa por muchos años más. Y aunque ya tenemos años pagando, no importa.  Somos dueños de la casa en la que formamos nuestro hogar.  Alguien me dijo que ya no les podremos dejar la casa en herencia a nuestros hijos.  Y entonces… ¿Quién se queda con la casa que con el sudor de nuestras frentes pagamos para dejarles un piso sólido y seguro a nuestros hijos? ¡Siécara! Aclárenme eso.

           
Número 6.  Bajo esta nueva constitución, ¿yo puedo escoger el tipo de educación que me gustaría reciban mis hijos?  Me explico,  pública, privada, religiosa, profesional, sin militarismos (no me gusta lo militar, porque no milito con la guerra).  Porque yo les digo una cosa.  La educación de mis hijos es la meta fundamental por la cual mi marido y yo trabajamos todos los días.  Una educación de calidad y la casa, que con el favor de Dios, lograremos terminar de pagar antes de morir, es lo único que les dejaremos a ellos. 


Ya que, gracias a su educación, yo quiero que ellos tengan opciones y puedan opinar, escoger y decidir, pregunto:   ¿Si uno de mis hijos quiere ser arquitecto y viajar por el mundo, el otro dentista y quedarse en Carora, el otro ganadero, y el otro político opositor al PSUV, entrar y salir del país cuando lo quieran o necesiten, ahorrar para buscar su felicidad a su manera…¿podrán hacerlo?

           
Número 7.  La salud.  Muy importante, ya que sin salud no hay nada.  Tengo entendido, que en el hospital de mi ciudad están trabajando con las uñas.  No hay médicos, ni material médico de ningún tipo.  Yo me imagino que la nueva constitución contempla darles trabajo a los miles y miles de médicos venezolanos, preparados en las mejores universidades del país, y que el gobierno estima entregarle todo el dinero que pensaba mandar a Nicaragua o Bolivia, o no sé para donde, para que nosotros, los venezolanos tengamos los mejores hospitales del mundo entero.  ¿Esto es correcto?

           
En resumen.  Con tanto real FUERTE que entra gracias al petróleo, entonces, entiendo que ¿con esta nueva REFORMA CONSTITUCIONAL vamos a tener las mejores instituciones médicas del mundo, la mejor y más plural educación del planeta, Trabajo digno y bien remunerado para todos los venezolanos y venezolanas, protección policial de primera, cero delincuencia, cero escasez,  justicia y paz?  ¿Todo esto lo contempla la nueva reforma constitucional?, porque eso es lo que queremos la mayoría de los venezolanos como yo.  Espero respuestas a mis inquietudes y preguntas, y muchísimas gracias de antemano.
Atentamente.

syepez@cantv.net




La educación y la política

Por Susana Yépez de Álvarez

26-10-2007

Vengo de una familia de docentes, de personas que creen en la educación como herramienta fundamental para el desarrollo del ser humano y del progreso.  Desde mi abuela materna que era licenciada en educación, mis padres que fueron profesores de la Universidad Simón Bolívar, varios tíos, primos, mis dos hermanos, y yo.

Me gradué en idiomas, específicamente en italiano.  No precisamente una carrera con la que me puedo poner millonaria, pero si una carrera muy bella que me mostró muchas cosas, como el amor por los idiomas.  ¡Como me gustaría poder hablarlos todos, para poder así aprender del mundo entero! Aprendí sobre religión, sobre arte, sobre literatura.  Una carrera que me llenó de esperanza por el inmenso potencial humano y por el mundo.  Amo ser maestra.  Y…aunque comencé a estudiar por conceptos “individualistas”, todo lo que he aprendido lo he compartido, segura de que, en algún momento, he prestado una mano amiga, o mostrado una visión o un camino a seguir a alguien que necesitó de mi consejo.

Mi papá tiene 78 años.  Es diabético. Es Doctor, no en medicina (no puede ver un médico ni un centro hospitalario ni en pintura), sino en Economía Agrícola.  El primer Doctor en Economía Agrícola que produjo Venezuela. Trabajó toda su vida, y cuando terminó de darle a sus hijos una buena educación, decidió dedicarse a lo que realmente le gusta: Leer sus libros de historia (de Roma, especialmente), y a su granja de chivos.

No sabe de Internet, aunque se está interesando en el tema después que chateamos mientras se encontraba en Wisconsin visitando a mis hermanos, y cuando se enteró que puede bajar cursos de chivos para su deleite, y buscar libros de chivos y de historia de Roma, para después llamar a mi hermano Fernando y decirle que se los compre… ¡urgente! ¡De una vez!… ¡antes de que se agoten!... “… ¡corre!  ¿Tú no los puedes comprar por Internet desde allá… ¡Aló!?...”, “…si papá, los puedo comprar por Internet…”, “…ah bueno.Dale pues. ¿Ya los compraste?…¿¡Aló!?…¿me escuchas??...” 

Con los años, el viejo se ha puesto imprudente.  No voy a excusar sus imprudencias ni en sus años ni en su diabetes…aunque podría hacerlo.  Tampoco lo voy a excusar a la injusticia que siente por haber perdido a mi madre, porque el carajo era imprudente mucho antes de ella morir.  En realidad, es mi opinión, que el es imprudente por dárselas de gracioso y el tiro, a veces, le sale por la culata (¿se dice así?).  “… ¿Tú eres hijo de quien?...”, le pregunta a alguien, “…de tal y tal…”, le contestan, y entonces viene el viejo y dice, “…ahhh si, como no, sumamente pretencioso tu papa…”.  Aquel que no lo conozca, le puede caer mal este tipo de comentario, y como uno lo regaña por hacerlos, entonces…el lo hace más… para joder (como el viejo español, que decía que si moría en Madrid lo enterraran en Sevilla, y si moría en Sevilla lo enterraran en Madrid). 

Pero, yo que lo conozco, sé quien es, y  entiendo que no le desea mal a nadie, hace tiempo comprendí, que tengo que estar preparada para defenderlo, el día que, por sus imprudencias, (que generalmente no son mentiras, pero igual no debe decirlas),  le den un tate quieto.  Después de todo, es mi papá…y es el mejor del mundo entero.

Yo debo haber escuchado en el trayecto de mi vida, como un millón de veces, de su boca, lo siguiente: “…los que estudiaron conmigo fueron: Aponte Otto, Campos Carlos, Curiel, Curiel y Curiel, Chávez Hermes, González Bernabé, Gutiérrez Joel, Herrera Eduardo, Quintero Alberto, Santeliz Gerardo, Vázquez Carlos y Yépez Luís Fernando…”, (ese es él).  Yo escribo los domingos, y comparto la columna de opinión con el Sr. Hermes Chávez, compañero de estudios de mi papá, y persona con la cual no comparto en absoluto nada de lo que ha escrito, ni de lo que ha dicho por radio. 

En conversaciones con mi papá, le he preguntado, totalmente sorprendida a veces por los comentarios del Sr. Hermes, si en realidad cree lo que predica, “… Si.  Toda la vida ha sido comunista…”, “… ¿y tú eres su amigo…?”, “…Si, como no.  Estudiamos juntos…”. 

Yo no creo que el Señor Hermes Chávez me reconozca cuando me ve en la calle, pero yo si lo reconozco a él.  Y por ser mayor, por ser compañero de estudio de mi padre, y porque compartimos una página de opinión los domingos, yo paro lo que estoy haciendo, voy, y lo saludo.  No comparto su postura, pero si lo respeto.

Explico esto, porque cuando vi por televisión, como un joven,  un mocoso, escudado en su misión política,  insultó, humilló y apuntó con el dedo a un señor de 85 años, como lo es Pompeyo Márquez, me di cuenta, que el fondo del problema en Venezuela tiene que ver con
la EDUCACIÓN.

El otro día vi, en VTV, a una estudiante universitaria “bolivariana”, que le decía al hombre este que tiene el programa de entrevistas en las mañanas y que me cae mas mal que un plato de caraotas viejas, que las universidades enseñan  una educación “individualista” en vez de colectiva, y que, al entrar a la institución educativa, lo primero que te señalan es que, por el simple hecho de estar en la universidad, eres superior.

Los ideales de la igualdad, son ideales muy bellos.  Y es verdad, todos somos iguales y merecemos ser tratados con respeto y dignidad.  Pero no es menos cierto que el ser humano es un ser individualista.  Punto.  Lo tiene en los genes.  En su naturaleza.  Que no me venga a decir esta joven, que ella se va a quemar las pestañas estudiando 5 años en la Universidad Central de Venezuela, y que alguien, que no le interesó ni siquiera estudiar bachillerato, pretenda ganar lo mismo, tener los mismos beneficios, las mismas puertas abiertas que se le puedan abrir a ella por tener un titulo universitario bien ganado, porque eso es BULLSHIT, eso…no se lo cree ni ella misma.       

Todos tenemos derecho una educación.  Esa educación comienza en el hogar, donde se imparten principios, moral, amor por tu prójimo y respeto.  Luego, le toca al estado dotar a sus ciudadanos con una educación de calidad.  No todos quieren ir a la universidad y no deberían tener que hacerlo.  Tener una buena educación primaria y secundaria, donde te den las herramientas para salir al campo laboral y dar lo mejor de ti, es suficiente para unos, pero para otros no.  Otros quieren profesionalizarse, y eso es bueno.  Necesitamos buenos profesionales, bien preparados por profesores expertos en su materia.  De esta manera tenemos ciudadanos productivos (en todos los niveles), que aunque sean “individualistas”, mejoran la calidad de la sociedad. Los conocimientos de estas personas caen como cascada sobre los demás y no hay manera de detener ese efecto multiplicador.  Si ellos se hacen ricos gracias a sus conocimientos, también generan riqueza, que genera más trabajo, que genera más educación, que genera más conocimiento.   Y la bola de nieve no se detiene. 

La prueba mas contundente de lo que pueden hacer los dos peores males de la humanidad, actualmente se están carcomiendo el alma y la esencia de nuestro bello país.   El resentimiento y la ignorancia.  El resentimiento se traduce en odio y envidia,  un cáncer que envenena el alma…y si a esto le añades la ignorancia, (falta de educación en todos sus niveles),  terminas con un país que no sirve para nada.  Un país, como jóvenes capaces de insultar vilmente a un anciano de 85 años, un país, que como dice Yon Goicoechea, lo están tirando por la poceta.  Muy lamentable y muy cierto,  y tú lo sabes.

syepez@cantv.net




No Gracias

Por Susana Yépez de Álvarez

21-10-2007

Cuando yo tenía 15 años, vi un programa parecido a Radio Rochela donde hicieron un sketch que se llamaba “el invitado que no se iba”.  Trataba de un amigo necio de una pareja que llegaba a visitar, abría la nevera para ver que se comía, llamaba amigos para que se fueran para allá, agarraba el control remoto para ver que película estaban pasando, mientras que la señora gritaba horrorizada (¡¡¡Ahhhhhh!!!), y el señor se agarraba la cabeza sin saber como hacer para salir del invitado.  Y aunque le decían cosas como “…ya es tarde (y bostezaban y todo), el invitado hacía otra cosa y la mujer volvía a gritar y el hombre volvía a agarrarse la cabeza.    

Aunque era cómico, ese sketch me traumatizó, y hasta el día de hoy, soy incapaz de visitar a alguien y durar más de media hora en mi visita por terror a convertirme en “el invitado que no se iba”.          

Eso me hace, por naturaleza una persona muy poco metida.  Voy, converso, máximo me bebo un refresco y chao contigo. Prefiero dejarlos con más ganas de conversar que con la sensación de ser una fastidiosa.           

Es por eso, que cuando a mis manos llegó un censo para la junta comunal de mi zona, quedé loca. Yo soy incapaz de preguntarle a mis mas íntimos amigos cuanto ganan, y ahora pretenden ponerme a responder (¡ojo!…por escrito), para beneficio del gobierno (vía junta comunal), los más ÍNTIMOS detalles de mi vida privada.           

Lo peor de todo, es que cada vez que salía de mi casa, por haber formado parte de la Asociación de Vecinos de mi zona, los vecinos me preguntaban extremadamente sorprendidos por la calidad y cantidad de preguntas personales, como llenar esa planilla, y yo…no estaba segura cómo responderles. Yo me salí de todo lo que tenía que ver con esto en lo que pasamos a ser junta comunal por no creer en el proyecto.  Pedí explícitamente ser sacada, primero por mi profunda ignorancia al respecto, y segundo por mi profundo rechazo a este gobierno.           

Llamé a mi papá.  “…llénalo o nos pueden jo…”, fue su respuesta.  Le leí las preguntas a mi hermano por teléfono, “…esto es completamente inconstitucional. No lo llenes…”.  Pregunté por la calle y algunos me aconsejaron…no ser completamente sincera.           

En realidad tenía tres opciones.  La primera era no llenarlo.  La segunda era llenarlo y mentir.  La tercera era llenarlo y decir la verdad.  Pero una vaina que llaman instinto me decía, que con las tres opciones, igualito me embromaba.          

Las opiniones al respecto me confundían más todos los días, y mi decisión de NO llenarla, se tambaleó hasta que agarré un bolígrafo y decidí llenarla, para después decidir que hacer con ella.            

Comienzo a llenar la planilla y a hablar sola al mismo tiempo.  Me estaba poniendo más y más arrecha ante cada cuadrito.  En realidad, era la primera vez en mi vida, que sentía este tipo de indignación.  Cuantos cuartos, cuanta gente, sus cédulas de identidad, nivel educativo, que hago y cuanto gano.  Donde compro el mercado, a donde voy cuando me enfermo.  ¿Tienes nevera?... “si”…ah caramba, ¿y cuántas?, ¿y microondas?,  ¿y celular?,  ¿y lavadora?, y dale, y dale y dale.  Llegué hasta el final.  No me preguntaron si prefiero utilizar pantaletas tipo faja, bikinis o hilo dental, cosa que después de llenar la planilla no me hubiera sorprendido en absoluto.            

Quedé con la planilla en mis manos y me dio una tembladera. Una tembladera literal. Los dientes me pegaban los de arriba con los de abajo y hacían un ruido enorme que no podía evitar.  Estaba sufriendo un ataque de histeria.  Era una mezcla de MIEDO, ligado con RABIA, ligado con IMPOTENCIA, ligado con DESILUSIÓN, ligado con INCERTIDUMBRE, y ligado con una voz que muy tenue, pero sin parar me decía…  “nos jodimos”.             

¿A cuenta de que carajo, tengo que decirle yo a NADIE, cuantos cuartos tengo, donde compro mi comida y si tengo poceta o un hoyo en el patio?  ¡¡¡¿A CUENTA DE QUÉ?!!!  ¡¡NO ME DA LA GANA!!  Esto es una intromisión a mi vida privada y ¡no la ACEPTO!  Doblé la planilla y la guardé.  Y aunque ya me había decidido a no entregarla, el miedo no me abandona.           

Indignada ante esta invasión a la privacidad de los ciudadanos, hablé al respecto con una amiga.  Una de esas mujeres maravillosas que son SUPER  positivas, y todo…lo ven bello.  Furiosa, le cuento la situación en la que me encuentro, y ella, con tremenda sonrisa en la cara ella, me presenta una cuarta opción.  “Pero mi reina, contéstala.  Si te preguntan cuantas pocetas tienes, di, las suficientes.  Cuanto ganas, insuficiente, siempre estoy pelando.  Si te preguntan donde compras la comida, di, donde la consigo porque aquí no hay NADA.  Lo contestas todo así mi corazón precioso, y se acabó el problema.  Tan preciosa mi nena, poniéndose brava por tonterías”.  Se montó en su carro y se fue.
           

No me quedó más alternativa que sonreír.  -Ah muuunndo-pensé, - ojala y Venezuela fuera toda como ella, color rosa-rosadita.  Y aunque sé que mi amiga se escuda en su optimismo para sobrevivir sin tener que cambiar su lindo estilo de vida feliz y positivo, también sé que es solo eso, un escudo.  Pero para decir la verdad, ella logró tranquilizarme, y cuando me de el ataque, pensaré en su sonrisa y su optimismo… para calmarme. Tan bella.

syepez@cantv.net




¿Instruirnos?... Ay no.  ¡Qué fastidio!

Por Susana Yépez de Álvarez

01-09-2007

Rebequita, mi hija de 9 años, decidió que se iría con su abuelo Nano para la granja de Chivos.  “…Rebeca.  ¿Quién te va a cocinar? ¿Qué te van a cocinar?, allá no hay sino huevos, caraotas y arepas….”, “… y ¿con quién vas a dormir… sola?...”, y ella, más fresca que una lechuga me contesta que dormirá sola “…¿cuál es el problema?...”, y además de eso, que comerá caraotas y sardinas (guácatela), ah si, y toddy, “…chao pues, ¿la ción?, nos vemos el sábado…”

           
Al día siguiente, en la tarde, comenzó a caer un diluvio.  Me encontraba en la computadora haciendo una de mis famosas listas de “cosas por hacer”, pero la luz amenazó con irse y la computadora se prendió y se apagó dos veces.  Rapidito apagué todo lo que estaba conectado a la computadora.  Nada le podía pasar a mi medio principal de comunicación con mi hija mayor.  Después me fui corriendo a mover muebles, trancar  las ventanas y colocar toallas en el piso para evitar  una inundación.  

           
Me senté en la cocina a mirar el agua caer en el patio.  Estaba completamente sola.  Prendí la televisión y puse al ciudadano.  Tenía literalmente meses sin ver el programa.  Estaban hablando con David de Lima, ex gobernador de Anzoátegui.  Hablaba acerca de la nueva Reforma Constitucional que quiere implantar Hugo Chávez.  El argumentaba que en Anzoátegui va a ganar el NO, la mayoría de las personas en Anzoátegui no quieren nada que ver con la Reforma Constitucional.  “…Hay que votar, ESO, es lo mas importante…”

           
En la cocina de mi casa, hay una barra con unas sillas altas, para comer y trabajar.  El teléfono está allí.  En lo que el ciudadano dice “… ¡Otra llamada más!…”, mi instinto, ¿será de sobrevivir?, hace que agarré el teléfono y marqué el
207 10 00.  Con un lápiz que estaba al lado del teléfono, comencé a garabatear mis puntos de vista en las baldosas de la barra por falta de papel.  De golpe me contestan el teléfono, “Bienvenido al programa radial y televisivo “Aló Ciudadano”, recuerde…”, - ¡estoy lista! – pensé, hablaré con el Ciudadano y con David de Lima.
Como tengo el celular al lado, comienzo a mandarles mensajitos a mis amigos, diciendo que pongan al ciudadano, porque voy a salir YO.  También llamo a Rebequita y a Nano a la granja de chivos.  A Rebeca le costó escucharme porque estaba lloviendo allá también, pero por fin trancó el teléfono y pegó la carrera a escucharme hablar por televisión.

           
Una de estas llamadas, de una señora en el Táchira, denunciaba una cantidad muy grande de propiedades agropecuarias que han sido adquiridas por altos funcionarios del gobierno revolucionario.  El ciudadano la interrumpe, y le pregunta “… Señora, disculpe, ¿usted tiene pruebas de lo que está diciendo?...”, la señora queda como muda ante esta pregunta y luego le responde, “… Ciudadano.  Todos aquí sabemos de quién son estas propiedades.  Estamos pidiendo que lo investiguen…”, “… Señora…”, le vuelve a decir el ciudadano, “…aquí no podemos decir cosas sin estar basados en evidencias, ¿usted tiene evidencias?...”  Mientras tanto, yo estoy escribiendo en las baldosas para preguntarle al ciudadano,  a que instancia exactamente se supone que se deba  dirigir esta señora a pedir una investigación, si todo el gobierno, todo todito… es rojo, rojito.

           
“…Gracias por permanecer en línea, su llama es importante para nosotros, en unos momentos le atenderemos…”, se van a propaganda, vuelven, despiden a David de Lima después de dos o tres llamadas más, y llega Henry Ramos Allup.  Rebequita me llama  al celular y me pregunta que cuando es que voy a hablar con el Ciudadano.  “…Ahorita voy a hablar con el Ciudadano, tranquila.  Sigue mirando la televisión.  Ya me van a contestar.  Chao…”, “… Chao pues…”.

            Parece ser, que este señor, de parte de su partido Acción Democrática, pidió un derecho de palabra en la Asamblea Nacional, para discutir esto de la Reforma Constitucional.  El está convencido que es sumamente importante, instruir a la población venezolana acerca de su contenido y de sus consecuencias a corto y mediano plazo.  Mientras yo escucho esta retahíla de pendejeras, continúo garabateando mi opinión en las baldosas de la barra de la cocina.  Si me llegan a contestar, - pensé-, no sé por donde comenzaré a leer este poco de cosas.

           
Mientras pasaban llamadas que no eran la mía, “…Gracias por llamar a Aló Ciudadano…”, decidí ponerle orden a lo que diría al salir al aire.  Primero hablaría de las denuncias de esta señora, a quien le piden lo haga con evidencias en mano.  Esto me parece una locura. Pienso que una buena alternativa, sería decirle algo como,… “Señora.  Sabemos que todos los poderes del gobierno están secuestrados, y la vamos a pasar con un grupo de voluntarios capacitados en leyes, etc., para que les de la información, y ellos se encargaran de investigar el caso, un momento por favor, y gracias por llamar…”.

           
Mi segundo punto era la fula Reforma Constitucional.  Parece que después de casi diez años, no han entendido, que al ciudadano común, le sabe a pepino frito lo que diga ni la constitución, ni la reforma, ¡ni nada!  Con Chávez manda el pueblo.  ¡Más Nada!, y no necesitan saber mas nada… aunque no manden un carajo.

           
Tercero.  Un señor con tantas características de tirano, no puede ser un demócrata.  Ni un demócrata socialista, ni un demócrata participativo, ni un demócrata nada.  Esto de votar tiene que ver con democracia.  En una democracia se vota.  Yo dejé de creer que vivíamos en democracia hace tiempo ya.  Y otra cosa, un Dictador… no se mide.

           
“Gracias por llamar a Aló Ciudadano.  Su llamada es importante para nosotros.  Espere en línea que pronto le atenderemos.”.  Menos mal, pude poner mis ideas en orden.  Resumen, Necesitamos un plan B, bajo los lineamientos que yo proponía, porque al parecer, soy la única que sabe lo que aquí está pasando.

           
Cada vez que decían “¡Otra llamada más!”, estaba segura que sería yo.  Pero a las 8 en punto, me colgaron el teléfono.  Quedé paralizada en medio de la cocina, con toda la barra llena de párrafos, tachaduras, flechas, etc.,  con el teléfono en la mano haciendo piririiii, piririiii, piririiii.  Por fin lo colgué, y me comencé a reír en voz alta.

           
Ayer llegó Rebequita.  Me acompañó a hacer unas diligencias.  Entonces me comenta que cada vez que decían ¡Otra llamada mas!, ella gritaba “… ¡esa es mi mamá!”, pero entonces la persona decía “buenas noches.  Me llamo José y estoy llamando de Tucacas”.  Y después, a la llamada siguiente, ella gritaba “¡esa si es mi mamá!”, pero decían “Buenas noches.   Soy Maricela y estoy llamando de Valencia”.  Una vez, una de las llamadas del ciudadano se cayó al salir al aire, y Rebeca, le anunció a su abuelo Nano, con los brazos alzados en el aire, “¡Esa!…SI ERA mi mamá”.

 syepez@cantv.net




Si van a montar un espectáculo… nosotros vamos a mirar


26-08-2007

Okay.  I´m sorry.  Aquí viene un sermón otra vez.  Es que no me aguanto porque esto está horrible.   Estoy completamente horrorizada de la descomposición de nuestra sociedad.  ¿Qué es lo que está pasando Dios mío?, ¿Dónde están los valores y los principios con los cuáles nos debemos guiar para poder convivir como ciudadanos DECENTES?


No tenía ni cinco minutos de haber pasado por la calle Bolívar, cuando le dispararon a un señor en una moto, porque se la querían robar y el no quiso entregarla.  Si no lo mataron está seriamente herido.  A una amiga se le metió un hombre a la casa, traspasando portones y puertas, un domingo a
medianoche.  Ella estaba sola con su hija.  Eso no da miedo… da TERROR.  No hay reglas, y la única ley que existe hoy en Venezuela es la del más vivo y el más pícaro.  ¡Que vaina tan seria!

Nos estamos comportando de manera mediocre.  Sin pararle a los semáforos, estacionándonos donde nos da la gana.  ¡Estamos bebiendo y manejando!  Hay motos en la calle con familias completas, incluyendo recién nacidos, que transitan libremente por calles y avenidas.  No existe autoridad que se respete.  Estamos haciendo lo que nos da la gana.  Es grave, muy grave, porque el ser humano es tan débil, que si no tiene reglas claras por las cual guiarse, se destruye a si mismo y a los que lo rodean, creando así una bola de nieve que arrastra  todo a su alrededor.


Hace unas noches, invité a mi hija, con una amiga, las dos de 12 y 13 años, al cine.  La película era la tercera de una trilogía y ninguna de las tres habíamos visto  ni la 1 ni la 2.  Fuimos porque era lunes popular, y era más barato.


Yo logré conectarme con la película porque los actores me gustaban.  Pero las niñas estaban muy concentradas en una pareja de adolescentes que teníamos atrás.  Ya que estaban muertas de risa y comentando cosas que no tenían nada que ver con la película, volteé a ver lo que ellas miraban tanto.  De casualidad no me dio un infarto ahí mismo.  La muchachita, que no tendrá más de 16 años, y el muchacho, se besaban locamente, y el le tenía las manos tan metidas dentro de la camisa, que se le estaba cayendo.  ¡Estaba semi desnuda!


Me entero al salir del cine, que esta parejita es conocida por mi hija y su amiga, y sus otras amigas también.  No es primera vez que ven este espectáculo casi-que-pornográfico.  Las niñas estaban de acuerdo que ver eso era mucho más interesante que ver la película.  Lo que más me horrorizó, es que para ellas, el comportamiento de esta parejita es algo medio normal, ya que lo ven muy a menudo, y en todos lados.


Entonces me toca a mi tratar de deshacer lo que la sociedad les está enseñando por no tener disciplina ni reglas claras.  “Eso es feo.  Muy feo.  Esa niña perdió su reputación para siempre.  Este tipo de cosas, si las vas a hacer, las haces donde no te vea nadie.   Es algo vulgar y ordinario que cae muy mal.  ¿Qué van a decir los otros hombres de esta muchacha?  Que es fácil, que le pueden hacer lo que quieran.  Que feo eso.  No tener respeto ni por uno mismo, ni por los demás”, ya no conseguía que decirle a las niñas para asegurarme que entendieran que ese comportamiento es incorrecto sin tratar de sonar como una madre de la época de la conchinchina que no está en nada. 


Al día siguiente me tocó ir a un curso bien chévere de Serigrafía que estoy haciendo en
la Biblioteca.  El profesor nos da un recreo de cinco minutos y quiero ir a comprar un Nesté en la panadería.  Eso significa que tengo que cruzar la Plaza Bolívar.  Un compañero de clases que tiene 12 años, la mismita edad de mi hija, me dice que el me acompaña.  ¡Que bueno! Alguien que me proteja de la inseguridad en la que vivimos.  ¡Vámonos! 


Entrando a la Plaza nos conseguimos con un grupo de niños que están participando de un plan vacacional.  Están sentados en el suelo jugando y una profesora les está leyendo un libro.  El día está soleado y yo estoy de buen humor.  Saludamos a los niños y seguimos nuestro camino hacía la panadería.  A menos de
10 metros de los niños, en uno de los bancos, nos encontramos con un hombre sentado, y una mujer sentada arriba de el… jamoneándose… (de verdad que pensé y pensé y no conseguí otra palabra para describir lo que se estaban haciendo). 


Esta pareja era mayor de edad, no eran tripones.  Cuando yo veo este “show”, lo primero que quiero hacer es taparle los ojos al niño que me acompaña, pero me da pena porque va a creer que estoy loca.  Así que comienzo el sermón de nuevo, mientras que le anuncio a los cuatro vientos a esta pareja… que hay niños a menos de
10 metros de distancia y que ¡por favor! dejen la vaina.  El hombre me alzó la mano como mandándome pa´l carajo, y a mi… se me subió la adrenalina. 


Traté de conseguir un policía que me ayudara a detener tanta indecencia a la luz pública y enfrente de niños, pero no conseguí ninguno.  Un vigilante con uniforme también serviría… pero nada.  De regreso, mientras yo hablaba y hablaba explicándole a mi compañerito lo feo que era ese tipo de comportamiento, nos conseguimos con… ¡OTRA pareja más!  Mi compañero… estaba gozando un puyero con el espectáculo y con mi indignación. 


Yo no puedo meterme a policía y agarrar ladrones porque no tengo las herramientas ni el conocimiento requerido para ese trabajo.  Tampoco soy fiscal de tránsito, Alcalde o Gobernadora.  Pero si estoy harta de tener que pasarles por un lado a estos ciudadanos como si fuera ciega, porque todavía NO LO SOY


Así que tengo ganas de formar un grupo.  Un grupo numeroso y variado de personalidades, incluyendo viejos y viejas honorables, madres y padres de niños y adolescentes, adolescentes, etc., con cámaras y todo, para pararnos frente a estas parejitas e informarles que si van a montar un espectáculo, entonces, nosotros  vamos a mirar.   Y para comenzar, me voy a llevar a mi hija, su amiga, mi compañero de clases de serigrafía, a Chiquita, (mi perrita), para que les ladre, a dos o tres de los Melenditos, ¡si señor!… y a mi papá también... y CON hambre,
para que esté mas malasangre de lo que normalmente puede ser.   Me está  sonando muy divertida la cosa.  

syepez@cantv.net




Llámenme Lina Ron

Por Susana Yépez de Álvarez


 10-08-2007

La otra noche, sintiéndome sola y desamparada por la partida de mi hija mayor, decido salir en busca de mis otras dos hijas.  Con la excusa de consentirlas, les preguntaría si querían jugar una partida de UNO, y así ellas me consentirían a mí sin darse cuenta.  Eleana, de 12 años y a Rebeca de 9, estaban embebidas mirando un programa de televisión, y como ni siquiera se daban cuentan que yo estaba parada frente a ellas con las cartas en la mano, decido sentarme y ver lo que ellas están mirando.


Tardo en darme cuenta que se trata de un programa de Mtv.  Me parece rara la cosa, porque lo que yo tenía entendido de cuando era “chama”, es que este, era un canal de videos musicales en inglés, y lo que ellas miraban tan fijamente, era un programa… y en español.

           
“… ¿Qué es ésto?...” les pregunto, y ellas me contestan, con un tono de voz  tajante,  “… ¡ay mamá!, tú no estas en nada…”.  Quedé en shock.  ¿Cómo que yo no estoy en nada?, yo soy la mamá mas cool del mundo entero.  Es más, sé de todo un poco y soy muy buena echando cuentos.  Les digo todo esto, pero no era posible interrumpir su concentración.  Este programa podía más que yo.


Por fin, durante la propaganda, me cuentan que es un programa donde les celebran los 15 o 16 años a las jóvenes de diferentes países.  El programa de hoy, por pura coincidencia, trataba de una muchacha venezolana.

           
- Ay que chévere -, pensé, - voy a mirarlo para agarrar dato -.  Después de todo el cumpleaños es el día más importante en la vida de una persona.  Me encanta celebrarles los cumpleaños a mis hijos.  Los despierto bien temprano cantándoles las mañanitas y dándoles un regalo.  Me gusta inventar juegos, pero después de celebrar 37 cumpleaños en total entre mis cuatro hijos, la imaginación me estaba comenzando a fallar.  Este programa era justo lo que necesitaba. 

           
Así que me instalo emocionadísima a ver el programa con las niñas.  No había pasado un minuto, cuando se me comienzan a parar los pelos de puntas.  ¡¿Qué vaina era ésta?!  Comienzo de nuevo a preguntarle a las niñas, ya que lo que estoy mirando parece ser uno de los tantos “reality shows” que están de moda.  No podía ser posible.  Esto tenía que ser un montaje… ¡a juro!, porque si no, me cambiaría  el nombre a Lina Ron.


Me cuentan las niñas que si es un “reality show”.  Llaman al programa y le piden que grabe y transmita todo lo relacionado con la preparación y la celebración de la fiesta.  Se trata de niñas cuyos padres tienen muchísimo dinero.  “… ¡¿EN UN CASINO?! Pero bueno, esos muchachos son menores de edad  ¿Le están celebrando los 15 años en un Casino? ¡Mira!  ¡Esos tripones están jugando a la ruleta!”  Mis hijas no han caído en cuenta que yo estoy completamente horrorizada, y me anuncian que “… Calle Ciega es solo UNA de las TRES orquestas que va a tocar.  ¡Lo máximo!…”

           
La jovencita le comenta a su madre, (quien se presta junto al padre para que graben y transmitan esto al mundo entero), que si su papá no le regala el Mercedes Benz que ella quiere, sencillamente no le hablará jamás.  Después que su mamá le prohíbe ponerse un vestido transparente,  diciendo algo así como, “… ay mi amorcito, es que pareces de 21 y no de 15 mi
corazón…”,  la niña, fingiendo un dolor muy profundo, le ruega “¿15, 21?… es prácticamente la misma cosa mamita.  Dime que si por fa, ¿si?, ¿si?...”, y la imbecileta de la mamá la consuela diciéndole algo así como, “mi amor, lo siento.  Tu papá me mata.  No te puedo comprar el vestido”, y este dulce de melocotón se esconde detrás del vestidor a hacerle muecas groseras a su madre sin parar, como por cinco minutos. 


Al final del programa, y después de escucharme a mi hablar incoherencias sin parar, mis hijas decidieron que no volverían a ver televisión conmigo.  “… Contigo no se puede ver nada mamá…”.  No podía dejarlas irse a dormir con la idea de que la equivocada era yo.  Así que arranqué con la versión larga y sin editar de mi sermón numero 47. 

           
Les hablé de la superficialidad.  Les dije que ni que los reales se me estuvieran saliendo por los huecos de la nariz,  les celebraría JAMÁS un cumpleaños como el que acabábamos de presenciar.  Una niña malcriada que maneja a sus padres a su antojo, y que a la final es incapaz de ser feliz si no puede usar un vestido que no es apropiado para su edad, o si no le dan un carro.  “… ¿a cuenta de que le van a dar un carro tan caro a esta mocosa?...”  Hablé mal de los padres.  Irresponsables, incapaces de criar a un ciudadano con principios.   Me arriesgué dándoles un ejemplo de mi vida real, y les conté de la vez que yo le quería celebrar el primer cumpleaños a Carol Cristina, la mayor, con una fiestecita cuya lista comenzó siendo de 12 y terminó siendo de 150, y de como, cuando mi papá se enteró, me comunicó que si yo celebraba ese cumpleaños de esa manera  no me volvería a dirigir la palabra,  primero por que no teníamos la plata para hacerlo,  y segundo, porque era de mal gusto y punto.  Y hasta les pregunté que tendrían que hacer ahora esos padres para hacer feliz a su terrón de azúcar después de ese espectáculo, “… ¿arrancarse el corazón del pecho y entregárselo todavía latiendo a la niña, ah, ah, ¡AH!?...”

           
Las dejé que se fueran a dormir.  Las dos me miraban y se miraban entre ellas como diciéndose en silencio que definitivamente esa sería la última vez que verían cualquier programa conmigo, aunque estoy segura que algo del sermón, (que duró mas de una hora)… les quedó.

           
A la noche siguiente, curiosa, volví a poner el programa.  Esta vez se trataba de una niña del norte, y una de las tantas cosas que quería esta preciosura para celebrar su cumpleaños, era que pintaran con wiki-wiki a sus dos poodles, y ¿adivinen que?... ¡lo hicieron!  ¡Los pintaron con wiki-wiki!  ¡CON WIKI WIKI ROSADO!

syepez@cantv.net



Mi reencuentro con las despedidas

Por Susana Yépez de Alvarez

 

27-07-07

 

Yo comencé a tener contacto con los aeropuertos a la edad de 13 años.  De los 13 a los 23 años, afortunadamente, fueron muchos los aviones en los que me monté y muchos los aeropuertos que conocí.  Fueron muchas despedidas y fueron muchos reencuentros.
 

 

Fue por eso que los aeropuertos se convirtieron para mí en lugares especiales.  ¿Cuanta gente  le dice adiós a un ser querido en un aeropuerto?, ¿cuanta gente  vuelve a encontrarse con su ser querido en un aeropuerto?  Las emociones abundan en estos lugares, y desde esa temprana edad, todo esto de las despedidas y los reencuentros me llamó mucho la atención y yo me sentaba a observar a la gente, a aquellos que llegaban… a aquellos que se iban.  Y veía abrazos, besos, risa, llanto, y yo me imaginaba sus vidas y todo el recorrido que los llevó hasta ese lugar para irse… o para volver.  En realidad era muy lindo y muy interesante.

En estos días, tuve de nuevo contacto con El Aeropuerto de Maiquetía.  Aeropuerto que muchas veces me vio ir y me vio volver a mi tierra querida.

Fui a despedir a mi hija mayor.  Se fue a estudiar,  a vivir con sus tíos, y a conocer su otro país, los Estados Unidos, ya que su abuela era norteamericana, y esa tierra es tan parte de su vida, como lo es Venezuela.  Se fue a la misma edad que hace muchos años atrás me fui yo. Me dijo adiós, por primera vez en su vida, en el mismo aeropuerto donde una vez yo, a esa misma edad,  hice lo mismo.  A lo mejor por eso, esta ida a Maiquetía me trajo muchos recuerdos, y a lo mejor por eso, detallé el aeropuerto que en una etapa de mi vida, fue tan importante para mí.

Este aeropuerto ha cambiado mucho.  Existía un lugar donde uno podía, al aire libre, ver los aviones ir y venir.  Ese lugar ya no existe y eso me dolió.  Se habían metido con algo que estaba intacto en mis recuerdos.   Y ahora,  aquellos que llegan, lo hacen en el segundo piso, y aquellos que se van, lo hacen en el primero.  Eso me confundió, porque en esta oportunidad solo pude ver gente diciendo adiós y no hola, y yo quería ver un poco de los dos.   Por alguna razón creo, que de esa manera el adiós… es menos doloroso.

Mi hija se fue al Imperio, como le dicen algunos.  Pero ese imperio se encargará de enseñarle muchas cosas, y por experiencia propia sé, que serán mas las cosas buenas que las malas.  Aprenderá inglés y así se podrá comunicar con más personas y tener más amigos… que bueno ¿no?  Aprenderá a manejarse en un ambiente desconocido, y eso la hará fuerte y segura, y al final de su jornada sabrá que tiene alternativas y opciones.  Podrá  escoger… y eso… es lo más importante.

Y cuando vuelva, con el corazón en la boca, llena de alegría y emoción subiré al segundo piso del Aeropuerto de Maiquetía para recibirla.  La emoción del reencuentro es tan fuerte como el de la despedida, solo que muy  feliz.  No podré ver las caras, los abrazos, las lágrimas o la risa de aquellos que emprenden un viaje y quien sabe si una aventura, y estoy segura que volveré a notar este cambio con una especie de nostalgia de esas, que pega en el alma.

 Cuando ella vuelva estaré ahí, en primera fila para celebrar su regreso, para abrazarla, para decirle “que bueno que volviste y que estás otra vez a mi lado”.  Y algún día, en algún otro aeropuerto, sé que podré observar una vez mas, las dos emociones juntas, como a mi me gusta, los hasta pronto, te extrañaré,  ligado con los hola… regresé.
 

syepez@cantv.net



¡Mi papá me tiene loca!… ¿ó serán los médicos?

Por Susana Yépez de Alvarez

22-07-07

Mi señor padre se me escapó con Oscar Andrés a las 2 de la tarde, el pasado martes, sabiendo que sufro de morrondonga, y justo ese día, teníamos cita con el otorrinolaringólogo.  Como él no quería ir ni de vaina, porque no puede ver un doctor, un enfermo, o un centro hospitalario, sencillamente… se fue pal´carajo.  Con Tamakun basta y sobra, y como se había visto con él el día anterior, decidió que ya estaba listo, aunque fue el mismo Tamakun quien lo mandó a verse con el especialista.

Lo llamé a la granja de chivos por teléfono, “… papá, te fuiste aprovechando que estaba dormida ¿no?...”, y me dice “…a bueno, yo no sé.  Yo llegué y no te vi y en eso llegó Oscar Andrés y me OBLIGÓ a venirme con él…”, (¡que embustero!), “…ajá.  Oscar Andrés te obligó, ¿y el otorrinolaringólogo?...”, y entonces se hace el sordo, “… ¿QUÉ?… ¿el qué?… ¿qué es lo que estas diciendo tú?, ¡no entiendo nada!… ¡¿aló…ALÓ?!...”, conociéndolo ya, demasiado bien, cambio el tema, “… ¿te hiciste los exámenes que te mandó Tamakun?...”, y muy orgulloso me contesta, “… ah si.  Me los hice todos… menos el de la próstata, porque yo no tengo próstata… ¿¡ALÓ!?...”, “…si papá, aquí estoy…”.  “… Bueno, ¿Qué más?...”, y esa es la clave para salir de mi, “…no.  Más nada.  Good night…”, “… okey.  Good night…”

Para no dejarlo solo tanto tiempo, decidí irme el fin de semana siguiente con los muchachos, para la granja. Mi papá se había inclaustrado allá, negándose a quedarse conmigo en mi casa, porque IQUE… “… en esta casa no hay comida, y yo sufro… ¡Yo SUFRO!...”

Por estar ocupada cocinando, limpiando y recogiendo regueros todo el fin de semana, no le paré mucho al viejo.  Cuando estaba a punto de regresarme para Carora, suena el teléfono, y escucho cuando mi papá le dice a mi hermano, sin haberme comento absolutamente nada a mi durante todo el fin de semana, con cara de pobrecito, que él, se siente muy mal, “… me siento muy mal.  No  puedo respirar.  Creo que se me taparon las arterias del corazón otra vez… ¿Susana?, Susana llegó aquí con los muchachos y no me ha parado desde que llegó…”, y después de anunciarle esto a mi hermano mayor, me estira la mano con el teléfono para QUE ME REGAÑEN A MI.

Me calo todo el sermón, y le anuncio al viejo, con Fernando todavía en el teléfono, “… Papá, te vienes conmigo para Carora…”, e inmediatamente volteo el auricular para que Fernando pueda escuchar los gritos, tal cual niñito malcriado, que a todo pulmón y diciendo todo tipo de groserías, anunciaba “… ¡yo no me voy para Carora!  ¡NO ME DA LA GANA!...”

Le pregunto a Fernando como quiere dirigir ahora al mundo por vía telefónica, y mi hermanito pasa entonces al plan “B”, que consiste en  darme la explicación médica que le dicta atrás su esposa la doctora, del porque es demasiado importantísimo que mi papá no se quede sin mí, en la granja de chivos esa noche, si no está respirando bien.  Volteo a mirar a mi papá, recriminándole su actitud poco cooperadora, y el viejo…me hace una seña obscena utilizando los dedos, diciéndome “… por aquí que me voy pa´ Carora, por aquí… mirá…”.

Como la Supermana que ya me considero y declaro, logro, no solo que mi papá se haga una radiografía del torax a la mañana siguiente en Carora, sino que coja conmigo para Cabudare, donde trabaja su Cardióloga.  – Aya-yai – pensé, - se debe sentir muy mal si me está siguiendo la corriente -.  Me asusté.  Pensé en la última vez que lo intervinieron en Ascardio. En esa ocasión, casi toda la familia estaba aquí, y nos repartimos el trabajo.  Pero ahora, de la familia inmediata, quedamos mi papá y yo solos en este lío.  Entonces recordé la cava que me dejó en esa oportunidad, mi hermana Rebeca, la noche que nos tocó dormir a mi papá y a mí en el Hospital Gómez López.  Tan bella esa cava.  No le faltaba nada.  Hasta cervezas tenía… me imagino que por si nos provocaba agarrar un peón en el Hospital Gómez López luego de una delicada intervención cardiaca.

Al llegar al sitio, por órdenes de su doctora, lo tratan de meter por emergencia para ponerle oxígeno y nebulizarlo, pero mi papá decide, frente a doctores y enfermeras… echarse un cigarrito primero.  Adentro de Emergencia… se asustó.  A lo mejor el señor que estaba agonizando en la camilla de al lado tuvo algo que ver con eso, porque comenzó a sudar como un loco, y lo único que me decía es “… ya yo me siento bien, vámonos pal´ carajo…”

Luego nos mandan a ver a la doctora.  Yo juraba que lo verían inmediatamente, pero la secretaria me dice que tiene 4 por delante.  Otra vez la cantaleta, a todo volumen que él no va a esperar.  Le ruego que se siente, que ya estamos ahí.   Le pregunto si quiere algo, y me pide que le compre un chocolate, y “… ¡agua!… ¡Mucha agua!… ¡Agua en abundancia!  ¡Rápido que se me va a bajar la azúcar y me da la vaina!  ¡Corre!...”

Bajo los tres pisos a millón, cruzo la calle para la cafetería, y pido el chocolate, “… rápido, rápido, POR FAVOR, que es para mi papá y si no se lo llevo le va a dar la vaina…”.  Vuelvo, le doy las cosas a mi papá, y le digo a  la secretaria que la doctora debe ver a mi papá ya, dado su delicado estado de salud.  La secretaria entra a hablar con la doctora, sale y me anuncia, “…su papá puede esperar.  La doctora se comunicó con emergencia, y le dicen que no se está muriendo…”  ¡Ay Dios mío!  ¡Jesús Christ!  ¡San Judas Tadeo bendito!, ¡al viejo le va a dar la vaina!

Ante esta noticia, mi papá procede a hartarse el chocolate y una de las tres botellas de agua que le llevé, y luego, se acuesta en el suelo, ante la mirada de todo el público presente.  En cinco segundos estaba roncando, y yo, que ya estoy acostumbradísima a este tipo de espectáculos, me siento en el piso a su lado, y aprovechando la tranquilidad, leo mi libro.

Dios, Jesús Christ y San Judas Tadeo deben haber escuchado mis plegarias, porque mi papá no tiene nada malo con su corazón.  La doctora pensó que había una infección en los pulmones y amenazó con hospitalizarlo, pero después que escuchó el berrinche número 57 de  mi papá, que tiene que ver con, “… ¡primero muerto en Carora que vivo en Cabudare!  ¡¿Dónde está Tamakun?!...”, la doctora, que todavía no sabe exactamente, que es un Tamakun, decidió hacerle un examen mas, y el resultado, fue muy favorable.

Y muy contentos con la noticia, y por órdenes de él, que también es doctor, antes de coger para Carora nos dirigimos a UNA de las dos mejores Areperas de Barquisimeto… a celebrar.

syepez@cantv.net



Largo pero interesante… como Ángel y/o Demonio


01-07-07
 

                                           Con todo mi amor y profundo agradecimiento a
3 grandes doctores:  Virginia, Tamakun y Toto
 

En mi último artículo escribo acerca de mi hijo menor, (quien habla poco para su edad y camina en puntitas), y la odisea médica en la que nos encontrábamos.  Decía que estaba frustrada y cansada ante tanto médico sin respuesta CLARA.  Para mí, estábamos tratando con un niño querido, sobreprotegido y requete mimado, aunque algunos pensaban que yo estaba demasiado cerca, para ser objetiva.

Escuchar los consejos de medio mundo, solo me confundía más, y llegué a pensar que a lo mejor era verdad que yo no podía ser objetiva en este caso.  Toto, el Dr. Teodoro Herrera, buen amigo de mi familia, habló conmigo sobre este asunto.  “… El muchacho no tiene absolutamente nada…”, me dijo luego de examinarlo en mi casa, y muy seriamente me aconsejó,  “… Deja de preocuparte, porque la que se va a enfermar eres tú…”

Por pendeja, (ya que tenía igual cantidad de personas que creían que había que descartar y personas que creían que el muchacho no tenía nada), me decidí a evaluarlo… ¡qué más!... si no lo hacía iba a quedar con la duda por el resto de mi vida, pero jamás me imaginé, que evaluarlo tardaría dos meses, toda la plata del mundo, y un poco de doctores que no sentían ni mi preocupación ni mis miedos.  Era claro… ¡qué no le importábamos un carajo!

Yo me machuco los dientes dormida desde hace años.  Esta condición se llama bruxismo.  Nunca me había creado un problema grave a mí, pero a mi marido si.  A veces, el ruido que hago en las noches con los dientes, es muy parecido al de un terremoto, y en tres ocasiones, Luís Oswaldo ha pegado la carrera a buscar a los muchachos para salir a la calle en busca de protección.

Desde que comenzó esta travesía en búsqueda de la solución a un problema que yo sentía NO existía en mi niño, mi bruxismo empeoró y me comenzaron a doler los dientes.  Todos los dientes: los incisivos, los molares, los premolares y otros.  El dolor me lo calmaba un par de analgésicos, y así, podía continuar buscándole las cinco patas al gato.

Un día me di cuenta, que ya no solo dos analgésicos me calmaban el dolor.  Tenía analgésicos en la cartera, en el baño, en la cocina, en el carro y en el bolsillo de atrás del pantalón.  El dolor estaba aumentando, y ya me agarraba el ojo, el oído, la mandíbula y la garganta… además de los dientes.  A veces las crisis eran tan agudas… que lloraba del dolor.

Como me encontraba demasiado ocupada dándome golpes contra las puertas de diferentes consultorios médicos a lo largo y ancho del país, buscándole la respuesta a la pregunta de las diez mil lochas con respecto a mi hijo, solo bebía analgésicos como si fueran caramelos y me quejaba ante la mirada desesperada y antagónica de un marido que estaba ya harto de escucharme, y que me reclamaba por no hacer algo al respecto, como coger para un médico… “¿más doctores?, ¡¡¡Huuuy!!!”

En una de esas crisis,  desesperada, me fui  a media noche para la casa de Toto.  El es doctor y me ayudaría.  Toto salió hasta la puerta de la calle, medio dormido y en pijamas, escuchó mi cuento y me dijo lo que tenía que comprar para aliviar el dolor.  Le di las gracias y me fui a millón para la farmacia, pero cuando ¡por fin! conseguí la que estaba de turno… había olvidado el nombre de las pastillas y me daba pena volver a despertar a Toto.  Así que le dije al farmaceuta todos mis síntomas, y él me vendió una medicina… que no sirvió para nada.

No volví a preguntarle a Toto, porque mi Odisea médica me tenía por Caracas y Barquisimeto.  Sencillamente, seguía tomando analgésicos a toda hora, deseando que solo fueran los dientes los que me tenían embromada… y no algo peor.  Ya mis pensamientos me atormentaban.

Cuando ya no aguantaba más, hice lo mismo conmigo que hice con mi hijo.  Visité a varios dentistas, aquí y en Barquisimeto.  La respuesta era siempre la misma: bruxismo. La causa: la ansiedad.  El alivio era más analgésicos, y el dolor… continuaba. 

Uno de los dentistas que vi me dijo que el problema se solucionaría con frenillos, pero para hacer esto, tendría que, primero, arreglarme todas las muelas que literalmente me había comido dormida.  ¡Perro! -, pensé, -si la vaina es así, ¡me va a doler por tres años mas! 

Salí corriendo a arreglarme los dientes, (mientras mas rápido comience, mejor), y fue así como me encontré, un viernes, en las puertas del consultorio de mi amiga, la Dra. Virginia Arias de Montes de Oca. 

Cuando comenzó a ver el daño en mis muelas, y a comentarme, bastante alarmada al respecto, yo… comencé a llorar.  Y llorando le pedía auxilio, y le rogaba por ayuda, ya que el dolor era permanente y casi imposible de aliviar.  Las lágrimas me salían como un manantial, y aunque me daba una pena terrible y trataba de parar, no podía hacerlo.  

Viendo mi desesperación, ella me prometió no descansar hasta aliviar mi dolor.  Salí de su consultorio agradecida por su oído compasivo y medio avergonzada por perder la cordura de la manera que lo hice.

El lunes siguiente, mi marido me envía angustiado, por fax, desde un ciber café de Barquisimeto, el resultado del examen más importante que le habíamos hecho a nuestro hijo.  Teníamos semanas esperando este resultado.  Ya que iba con mi papá a ver al Dr. Carlos Alvarez (Tamakun), recibí el fax y pegué la carrera con mi papá para su consultorio.  Se me ocurre, ya que estoy allí, verme con él, yo también. 

Después que ve a mi papá, escucho que le dice a Tamakun “Revísame a Susana que creo que se está volviendo loca”, ja…ja…ja.  Le entrego el resultado del examen de Luís Fernando.  Tamakun lo lee y me pregunta “… ¿y entonces?...”, “… ¿Cómo que que entonces… que tiene…?” le pregunto, “… no tiene absolutamente nada…” me anuncia.  “… ¿Cómo que nada?, camina empinado y habla poco…”, y me echa el cuento de una sobrina de él que caminó empinada hasta hace unos días atrás, “…ella es una adolescente y tu no me vez a mi preocupado por eso.  Que habla poco, ¿y que importa esa vaina?...”  Luego me pregunta, (sin haber leído mi último artículo), “… ¿qué le ves tú…?”, y le respondo “Nada.  Que es un bebé sobreprotegido”, y entonces me dice que la mamá es la que sabe, mejor que nadie en el mundo entero, cuando su hijo tiene algo serio.  “…Quédate tranquila.  Luís Fernando no tiene nada”  Y sin parpadear pasa a otro tema,  “…ahora, ¿Qué tienes tú?...” 

Le trato de explicar que mi dolor no era normal, “¡creo que tengo cáncer de la cara!” y comienzo de nuevo a llorar.  Tamakun me pregunta los síntomas, me da con un mini martillo por toda la cara, me revisa la garganta y los oídos y me dice sin titubear “Tienes una Neuralgia Trigeminal, con el tratamiento que te voy a mandar el dolor se te va a quitar”.  Pegué un brinco cuando dijo el nombre de la medicina.  Era el mismo medicamento, que a media noche, dos meses atrás, Toto me había mandado para el dolor.

Con solo saber, exactamente, que teníamos mi hijo y yo, con nombre y apellido, (absolutamente nada, y Neuralgia Trigeminal), sentí como si el peso de doce gandolas y MEDIA, que venía cargando sobre de mis hombros por tanto tiempo, me lo habían quitado de encima.

Y puedo jurar, (con el perdón de Triny),  que en ese momento, con esa luz que entraba en el consultorio y le caía en la calvicie… que Tamakun…se veía sumamente SEXY.  Mi pensamiento me llevó inmediatamente a Toto, y a como él las había pegado todas desde un principio.  Y recordé cuando lo vi en pijamas, medio dormido en la calle, iluminado por la luz de la luna ayudándome y  el también me pareció demasiado bello.  (Con el perdón de Rocío).

Esa noche, mientras me encontraba pintando mis franelas, SIN DOLOR, suena el teléfono.  Era Virginia, la dentista que me prometió no descansar hasta aliviar el dolor tan grande que sentía.  Casi sin aliento, pero muy contenta me comunica “… ¡Susana!  Estuve todo el fin de semana estudiando tus síntomas.  No puede ser que tengas que vivir con tanto dolor chama.  Di y di hasta que encontré lo que tienes.  Es una Neuralgia Trigeminal.  Eso duele como el diablo, pero no te preocupes más porque YA lo vamos a solucionar…” 

Al colgar el teléfono, pensé en el dolor que ya no me acompañaba y en los tres nuevos héroes que tenía. Y agradecida a estas personas que desinteresadamente me tendieron una mano amiga, volví a llorar.  Solo que está vez…fue de alegría.

syepez@cantv.net



Que así sea…

01-07-07

Mi hijo camina empinado.  Recuerdo que en una de las últimas conversaciones que mantuve con mi mamá, me comentó, “…antes era gracioso, ya no lo es.  Hay que averiguar que pasa con eso…”.  A lo mejor ese comentario de mi madre, fue el que me hizo decidir por fin “evaluarlo”.  Al parecer no solo camina empinado, sino que además habla poco y a veces le cuesta prestar atención.

A mi marido y a mi, no solo nos ha tocado lidiar con los doctores  “todo poderosos”, sino que también nos ha tocado escuchar las opiniones y consejos de todos aquellos que nos quieren: - Es necesario descartar, por eso tantos exámenes -, - las terapias son sagradas…y hacen milagros -, - el muchacho no tiene un carajo -, - vamos a destriparle una chuchuba, (un pájaro, tengo entendido), por la cabeza, con eso habla rapidito -, etc., etc., etc.

Después de 2 meses y medio de evaluaciones, ninguno de los diez médicos que hemos visto hasta ahora, nos ha dado una respuesta concreta y satisfactoria.  En realidad, lo único que han logrado, es confundirme a mí, crearle una fobia anti-médico a mi hijo, y dejarnos en la carra plana.  Sin darme cuenta, el resentimiento y el dolor estaban entrando en mi corazón, dejándome débil y vulnerable,  – la intuición maternal debe valer para algo, y yo lo veo bien -, pienso, -¿eso no vale para nada?-

Un doctor nos llevó a otro, y ese a otro, y el otro a otro, y así sucesivamente.  Ellos tienen el título de doctor, y tú no.  Esto hace que se sientan superiores.  Si quieres hablar con el o la doctora, te citan para las 10:30 de la mañana y tu, te puedes sentar a esperar con tu hijo pequeño, que por su corta edad es inquieto, sabe que algo raro sucede, y decide encaramarse encima de las sillas, escritorios, desconocidos y de tu cabeza, correr, morder, gritar, llorar, quitarse los zapatos, peinarte con el zapato, comerse unas galletas después de restregarlas por todo el piso del consultorio,  hasta las 3 o 4 de la tarde, cuando por fin tienes el honor de entrar a hablar con su majestad, para que te haga las mismas preguntas que ya haz contestado mil veces.   Uno, una vez, me preguntó hasta mi religión, y yo… ¡le respondí! 

Existen en el mundo de hoy, dos cosas muy importantes.  Una es vieja como el mundo, y son los libros.  Otra es nueva y tecnológica, se llama Internet.  Gracias a la inteligencia de mi madre, los libros de todo tipo, hasta los médicos están en mi casa.  Y