|
|
| Curar con medicamentos naturales |
| ¿Franciscano Cura el Cáncer? |
| Especial.- |
El cáncer se puede curar, al menos en muchos casos. Así se ha podido constatar muchas veces , en muchos sitios, en diferentes naciones, con curaciones sorprendentes. Se trata de un tratamiento que propone un fraile franciscano brasileño. Es tan sencillo que puede parecer hasta ridículo, sin embargo ha sido avalado tantas veces con hechos reales… Nadie podría prestar la menor fe a la proposición de un tal tratamiento, a no ser por la innegabilidad de tantos hechos constatados. A medida que se ha ido extendiendo su conocimiento y la constatación de su efectividad, son ya bastantes los médicos, algunos de ellos expresamente dedicados a la curación del cáncer, que se han interesado por él. Tras haber comprobado su éxito también interesados en estudiarlo y comprenderlo mejor.
El tratamiento que indica el fraile franciscano
brasileño, a quien llaman Fray Romano, es una sencilla receta que se basa en el
uso de la sábila. Causa revuelo en las montañas de Judea, donde habita en la
actualidad, en el Seminario franciscano de Belén.
― "No es un
milagro, tú puedes curar el cáncer y otras enfermedades... y también prevenirlo.
La Naturaleza tiene remedios para
curar las enfermedades. Basta descubrirlos. Debo mencionar que no sólo es para curar el cáncer,
sirve además como restaurador de
células natural, y refuerza nuestro sistema
inmunológico."― sostiene.
¿Este tratamiento cura toda clase de cáncer? No se sabe con exactitud, pues siempre esta enfermedad está rodeada de misterios insondables. ¿Qué tipos de cáncer cura de hecho? Se conoce que ha habido curaciones de muchas clases de cáncer: cáncer de piel, de garganta, de mama, de útero, de próstata, de cerebro, del hígado, del intestino, de leucemia, etc. Incluso en personas diabéticas.
¿Es una curación << definitiva>>? En muchos casos la curación del cáncer ha sido definitiva. Otras veces el cáncer, tras haber sido curado, ha vuelto a aparecer de nuevo.
Se puede repetir
el tratamiento de nuevo con eficacia. Cuando todavía no se tiene cáncer el
tratamiento puede prevenir o evitar durante un año. Este tratamiento se puede
hacer siempre, en cualquier estadio de cáncer. Por supuesto es mejor si el
tratamiento se empieza cuanto antes. Pero aun cuando el cáncer sea viejo y aun
cuando parezca ya irremediable a los ojos de todos, son muchas la veces en que
el tratamiento ha surtido efecto.
Este tratamiento se puede hacer simultáneamente con cualquier otra cura del
cáncer, por ejemplo la quimioterapia; no entorpece la eficacia de la otra
cura.
CONTROL MÉDICO
Muy importante:
la constatación de si este tratamiento ha curado o no el cáncer no se puede
determinar por meras impresiones subjetivas. Es preciso un conocimiento
objetivo, que sólo se puede obtener mediante los controles médicos.
Por eso hay que recurrir a ellos, tanto antes de empezar el tratamiento (para
saber cuanto cáncer hay) como después una vez comenzado el tratamiento (para
saber si el cáncer progresa aún, o se ha estabilizado ya, o disminuye, o ha
dejado de existir). Solo los resultados de esos controles pueden determinar
con seguridad el estado del cáncer y no las sensaciones de mejoría que pueden
sentir los enfermos.
En efecto es muy frecuente que este tratamiento produzca pronto en el enfermo
una cierta sensación de bienestar y de mejoría. Pero esos síntomas no
constituyen ningún índice de que el cáncer está realmente curado. Es
peligroso, pues dejarse guiar por esas sensaciones. El tratamiento consiste en
la toma de un jarabe que se hace con la planta llamada <<Aloe Vera>> Sus hojas
son duras y sus bordes espinosos. Su contenido interior es baboso. Su sabor es
muy amargo. Su nombre en español es << sábila>>, <<atzavara vera>>, en
catalán, y <<erva babosa>> en portugués. Crece en regiones más bien secas.
EL JARABE SE HACE CON LOS SIGUIENTES ELEMENTOS
Ingredientes
● Dos hojas grandes (o tres pequeñas) de esa planta, que no sean ni muy
viejas ni muy jóvenes (peso total de unos 300 gramos).
De
preferencia la “manchada”, pues la lisa amarga un poco más. (Ver ↓(*)NOTA
IMPORTANTE)
● Medio kilo
o litro de miel de abeja pura.
● Tres cucharadas de
coñac, whisky, tequila o aguardiente.
Preparación
●
Se lava con agua (para quitarles el polvo)
y con un cuchillo se le quitan las espinas a la Sábila, recortando
solamente sus rebordes.
●
Se corta en pequeños trozos, y se introducen todos los elementos en la
licuadora durante uno o dos minutos
más o menos.
●
Se espera hasta que se hagan una pasta viscosa, y ya está listo para ser
utilizado. Se puede dejar fuera de la nevera o ponerse
en el refrigerador, al gusto de cada cual. No debe quitarle la cáscara a la
Sábila, ni colar el remedio.
●
Se aconseja agitar bien el frasco y haber pasado varias horas en ayunas, con
el fin de que las pepsinas del organismo entren en acción y el remedio pueda
entrar fácilmente al organismo. De este modo la sangre purifica lentamente en
10 días.
●
Se debe tomar una cucharada grande 15 minutos antes de cada comida, durante 10
días. El jarabe formado por las indicadas cantidades de estos elementos
constituye una << unidad de tratamiento>>.
POSOLOGÍA
Antes de tomarlo
<< agitar>> el frasco (para que se mezclen bien los diversos componentes).
Tomar una cucharada de este jarabe tres veces al día : mañana, mediodía y
cena, de un cuarto de hora a una media hora antes de tomar cualquier otro
alimento.
La cantidad de la preparación indicada puede durar unos diez días.
No interrumpir la toma de la << unidad de tratamiento>> hasta su consumición
total (aunque parezca que hay síntomas de mejoría).
El fraile advierte que si
después de haber tomado la bebida salen abscesos en la piel, esto es buen
síntoma. Continúa diciendo que si después de la primera toma no se han obtenidos
los resultados deseados, repetir después de haberse hecho los exámenes
pertinentes a ver si el tumor no ha cedido, beber 4 veces más, hasta la curación
total.
DURACIÓN DEL TRATAMIENTO
Se ha señalado
antes la gran importancia de los controles médicos. Lo ideal ,si bien por
diversas razones no siempre es posible, sería hacer un primer análisis de <<
cuanto >> cáncer se tiene antes de comenzar el tratamiento, y otro análisis
después de cada unidad de tratamiento es decir, unas dos semanas.
Tras cada unidad de tratamiento, caben cinco hipótesis:
1) El cáncer sigue creciendo: no hay todavía síntoma de curación. Tomar otra unidad de tratamiento.
2) Después de la toma de dos unidades de tratamiento, el cáncer sigue creciendo. Doblar la dosis. O sea., tomar el jarabe como antes, mañana, mediodía y cena pero, esta vez, dos cucharadas en de una sola. Y así otra vez de nuevo, si es preciso, hasta que deje de crecer el cáncer.
3) El cáncer ya no crece, se ha detenido: buena señal. Tomar una nueva unidad de tratamiento normal. O sea, en caso de que se hubiese doblado antes la dosis, volver a tomar una sola cucharada mañana, mediodía y cena.
4) El cáncer disminuye: muy buena señal. Hacer un nuevo tratamiento de diez días, y repetirlo si es necesario, hasta que desaparezca del todo.
5) El cáncer ha desaparecido del todo. Son muy frecuentes los casos en que ha bastado una sola unidad de tratamiento para que se haya eliminado el cáncer. Entonces se puede hacer dos cosas: o bien cesar definitivamente el tratamiento, o bien tomar todavía una nueva unidad de tratamiento más, como prevención al menos para un año, como queda dicho.
Ahora bien, desgraciadamente no siempre se puede conseguir que le hagan a uno todos esos controles del cáncer en los tiempos ideales que se acaban de indicar: exactamente antes del comienzo del tratamiento y después del la toma de cada unidad de tratamiento. Entonces no cabe otro remedio que esperar y adaptarse a los ritmos de control que los médicos proporcionan. Como sólo estos controles pueden asegurar con certeza el grado de curación conseguido, tendrá que ser uno mismo el que tendrá que repetir el tratamiento , según el grado de cáncer detectado por los controles disponibles.
(*)NOTA
IMPORTANTE: Cuando se toman varias unidades de tratamiento entre la toma
una unidad y la siguiente, hay que guardar siempre un intervalo de unos siete
días, porque la planta es un tanto tóxica. La resina amarga o Acíbar de la
Sábila o Aloe es nefrotóxica, es decir que puede causar graves daños a los
riñones, por lo cual es preciso tener las siguientes precauciones: al cortar
la hoja manténgala vertical para dejar que gotee ese líquido amarillo y
amargo, luego deje la hoja por 24 horas en agua. Cuando ya tenga preparada la
mezcla con la miel de abeja, consuma el remedio por 7 días, descanse 7 y
vuelva a comenzar. Pero si nota algún daño al riñón, como orina en sangre, no
dude en suspenderlo.
Con estas interrupciones, toma repetida de este tratamiento no hace nunca
daño. Por esta razón, en los casos en que uno no puede disponer de los
controles médicos en las condiciones ideales, no se corre ningún peligro con
la repetición del tratamiento aun cuando no fuese ya necesario, porque como
queda dicho, no hay que temer nada por la repetición del tratamiento se hace
con la interrupciones semanales señaladas.
OBSERVACIÓN : Es recomendable abstenerse lo más posible de comer carne durante el tratamiento. Alimentarse más bien de verduras y fruta. El tomar carne puede retardar el efecto del tratamiento aunque, de todos modos, el tratamiento terminaría por prevalecer. Por último, como queda dicho, se puede tomar una unidad de tratamiento aun cuando no se tenga ningún síntoma de cáncer, a modo de simple prevención.
Luego del conocimiento de las virtudes de este medicamento totalmente natural, me he propuesto hacerlo circular, por esta vía, para que cualquier persona que tenga un amigo, pariente relacionado con esta terrible enfermedad prepare la receta y se lo de a tomar. Según Fray Romano, los resultados pueden verse desde la primera semana del tratamiento porque es algo que trabaja rápidamente.