DISCURSO DE ORDEN PRONUNCIADO POR EL CONCEJAL
LIC. CARLOS GONZALO GONZÁLEZ EN LA SESIÓN SOLEMNE CON MOTIVO DE CONMEMORARSE EL
NATALICIO DEL GENERAL PEDRO LEÓN TORRES Y DIA DEL MUNICIPIO TORRES EL
25-06-2.005.
"Como un trueno principia la batalla,
Y al frenético ardor de la pelea;
El León embravecido forcejea,
Y el mundo tiembla y lo infinito calla".
Así comienza Bracho, su soneto para cantar las glorias de "Torres en Bomboná".
Hoy, 25 de Junio de 2.005, reunidos en Sesión Solemne, estamos los ediles
torrenses, como todos los años, para rendir tributo al epónimo de nuestro
municipio, en ocasión de conmemorar los doscientos trece años de su nacimiento.
El 25 de Junio de 1.788, vino al mundo este héroe de la patria, según consta en
la partida de bautismo que corre inserta en el folio 76, vuelto; del libro que
recoge todas las partidas de bautismo de la hoy Catedral de San Juan Bautista,
entre el 5 de Septiembre de 1.762 hasta el 19 de Junio de 1.822.
Pedro León de la Trinidad de la Torre y Arrieche, el hijo del matrimonio que
conformaban Don Francisco de la Torre y Doña Juana Francisca Arrieche. Pedro
León Torres, a secas; el de las hazañas de San Félix y la gloria de Bomboná,
hijo preclaro de esta tierra Bariquigua; ante tu busto venimos a ofrendar tus
virtudes y vanagloriarnos de tus meritos, como justiciero homenaje al hombre de
la libertad y al nombre de nuestro municipio.
Todavía a esta fecha, y desde que la Asamblea Constituyente del Estado Lara,
reunida en Cabudare, el 9 de Septiembre de 1.881, sancionó la Ley de División
Político Territorial que denominó con el nombre de "Torres" al antiguo
Departamento Carora; invariablemente en los años, como Distrito y ahora como
Municipio, esta porción del territorio venezolano ostenta el nombre de este
esclarecido paladín de nuestra gesta independentista.
Con la promulgación de la novísima Ley Orgánica del Poder Público Municipal, que
atribuye a los concejos municipales la facultad para cambiarle el nombre a sus
municipios previa consulta popular; no sería extraño pensar que hoy estuviésemos
concurriendo a la última Sesión Solemne para honrar a Torres. Y esta afirmación
de posibilidad, por demás traviesa, me vino a la mente cuando en días pasados un
colega, y me reservo su nombre para no avergonzarlo, en la jornada de
presentación al público de las propuestas para el nuevo logotipo de la
Contraloría Municipal, me llamó para preguntarme, delante de testigos y por eso
echo el cuento: ¿Qué significan esas torres que aparecen en el Escudo?.
Por Dios, qué nos esta pasando. Me horroricé como torrense. Cómo es posible que
ya cuando van más de cuatro años de ejercicio de una concejalía y se va a
terminar el período, se tenga una ignorancia crasa sobre el significado de
nuestra simbología municipal. Le dije: Colega, las siete torres de nuestro
Escudo representan a los siete hermanos Torres, Pedro León el mas grande, y a
Francisco, Miguel María, Acisclo, Bruno, Bernardino y Juan Bautista; todos
héroes de la patria.
Y ya unos días previos, al infortunado ya comentado; un vocero importante de la
cultura de Curarigua de Leal me había planteado la posibilidad de cambiarle el
nombre a la Parroquia Antonio Díaz, pues según él; el Comandante Antonio Díaz
que "Sirvió a la República con patriótica lealtad", como se expresa en el
"Procerato Caroreño"; no es el mismo que nació en ese Valle de Curarigua el 11
de Agosto de 1.787, según consta en el Acta de Bautismo.
Cualquiera pudiera esgrimir mañana o pasado, que en vista de que no se ha
aclarado el lugar exacto de nacimiento de Pedro León Torres, que si fue en El
Tigrito cerca de Arenales o aquí en Carora, entonces tenemos que cambiarle el
nombre al Municipio. Mi compadre Fortunato Hernández Sierralta, sentenciaría:
"La ignorancia es atrevida".
Y quienes mas que nosotros, somos los culpables de esta perdida de valores, de
identidad y hasta del orgullo torrense. Y cuando digo nosotros, me refiero a
todos y cada uno de los moradores de esta tierra Ajagua. Los Maestros; los
hacedores de cultura que ahora llaman "cultores"; los poetas y escritores o los
que así se hacen llamar por cargar una boina estilo Chio Zubillaga, se dejan
crecer la barba o cargan una pelusina harta de liendres y escriben unas cosas
que no se entienden; las autoridades que asumen los cargos para servirse y no
para servir; los electores que arrastrados por cualquier motivación misionera o
mejor dicho, pecuniaria; eligen a cualquiera sin pedirle antes la rendición de
un examen por decir algo, sobre cosas tan elementales como nuestra simbología.
Llegamos al colmo de crear toda una bandería política electoral para rebautizar
el Municipio, ahora como bolivariano, que se yo o socialista; y que conste que
toda esa parafernalia se paga con los dineros municipales. Y los que tenemos
algunas inquietudes por la tradición, también nos hacemos conniventes, al dejar
pasar y dejar de hacer.
Una vez al año concurrimos aquí para rendirle culto al epónimo y después, "si te
ví, ni me acuerdo". Ah mundo!, aquellas celebraciones que los caroreños de la
época tributaron a Torres en su centenario en 1.888 y luego en el centenario de
su muerte en 1.922, cuando el Comité de Damas, juntó las colectas para encargar
a Tito Salas el lienzo que desde entonces y hasta hoy, engalana el Salón de
Sesiones del Concejo Municipal. El bicentenario se celebró con menos fasto y en
la ocasión, se bautizó con el nombre de Pedro León Torres la vieja Avenida
Aeropuerto. Nadie la llama por su nombre, ni en las mesuras que hace Catastro.
En las mismas, aún se le denomina Avenida Aeropuerto o Fuerzas Armadas. El busto
de Torres presidió por muchos años nuestra Plaza Mayor, así era el sentimiento y
orgullo de los caroreños por las glorias de su héroe. Y cuando se entronizó el
busto del Libertador, colocaron no uno , sino ocho pequeños bustos tanto de
Pedro León Torres, como de Lara, en cada entrada de la Plaza.
Hago un paréntesis para agradecer a mis colegas concejales la designación que me
hicieran para hablar este día, desde aquí. La referencia que hice antes, no me
la podía seguir guardando, porque yo mismo aun considerándome un caroreño por
los cuatro costados; siento la responsabilidad de hacer más. También quiero
saludar a los condecorados de hoy. Al Negro, Chico Juan Oropeza Alvarez, quien
sin abandonar las tareas del campo, ha dado un paso al frente por su terruño, al
permitir la continuación de la tradición periodística que nació en esta tierra
cuando apareció "La Patria" en 1.875, de la mano de José Mármol Herrera y el
Coronel Nicanor Pérez; fundando y editando desde hace un lustro, El Caroreño, el
Diario de los Torrenses. Igual consideración para nuestro muy recordado y
prematuramente fallecido Cronista, Alejandro Barrios "Andoche". Desde lo alto
estará escuchando estas palabras y muriéndose de las ganas de hacerme algún
comentario. Haydee, para ti y tus hijos mis respetos. "Puja y aguanta", qué se
le va hacer. Tú puedes, tienes madera y vales.
Oh! Dolor de esta tierra áspera y brava,
Ardida y ardorosa tierra mía,
Al fuego de los soles siempre esclava,
Al clamor de los hombres siempre fría.
Con Luís Beltrán Guerrero y su "Poema de la Madre Tierra", quiero adentrarme muy
superficialmente en una serie de sucesos históricos que explican nuestra forma
de ser y proceder, aun en estos tiempos. Los caroreños, producto del mestizaje
de los "prudentes y aconsejadores" Ajaguas, que también tenían algo de guerreros
de sus parientes jiraharas; con los conquistadores u ocupadores europeos y el
lamentablemente traído como esclavo, hombre africano; hemos sido siempre
difíciles por no decir otra cosa, para aceptar un gobierno o mejor dicho para
aguantar un gobierno que no nos interprete ni dé, nuestro justo lugar. En 1.671,
cuando era Alcalde Ordinario de esta ciudad, y conste que el título de ciudad lo
ostentamos desde el mismo día de la fundación, el Capitán Agustín Riera; los
caroreños de entonces "se sublevaron, lo pasaron por las armas y se apoderaron
del gobierno". En 1.721, el Vicario de Carora excomulgó a los alcaldes de
entonces. En 1.812, recién nacida la República, los caroreños también sacaron al
Jefe Civil de la época; y a "Brachito", el "mamonero amarillo" que mandaba en
esta ciudad cuando Jacinto Lara era Presidente del Estado, lo sacaron los de La
Propaganda. No hemos sido fáciles de gobernar o mejor dicho, no nos dejamos
montar. Mucho menos del Gobierno de Barquisimeto, así sea con un Gobernador
caroreño, pues al llegar allí se lo tragan la urbe y sus grandes problemas. A
quien obra mal, le va mal. El Pueblo Torrense cobra.
Conste que la animadversión barquisimetana para con Carora no es nueva. En la
Primera Ley de División Político Territorial de la Venezuela independiente en
1.811, la Provincia de Caracas se dividió en departamentos y estos a su vez en
secciones y distritos. La Diputación Departamental de Barquisimeto, asignó
entonces al Partido Capitular de Carora como Distrito de la Sección San Felipe y
no a la Sección Barquisimeto, cosa por demás absurda. Para resolver cualquier
asunto público era menester viajar con las dificultades de la época, a San
Felipe; pasándole por un lado a Barquisimeto.
Carora siempre ha buscado su emancipación, primero de la Corona Peninsular y
aportó sus mejores hombres como Pedro León, a dicha causa. En la Federación
pasamos agachados y no encuentro otra explicación que no sea la de mantener los
dueños de la tierra en ese entonces, sus posesiones; muchas de ellas obtenidas
como premio de guerra. Pero la semilla de ser un Estado más de la República, ha
venido germinando desde finales del Siglo XIX, como consta en papeles del
Archivo Zubillaga, hasta el punto de haberse solicitado ya, al Poder Electoral,
la convocatoria de un Referéndum Consultivo.
El 2 de Febrero de 1.920, Chio Zubillaga escribió en su columna "La Charla de
Hoy" y con motivo de la erección de un busto de Pedro León Torres en
Barquisimeto, luego de elogiar con decencia al Presidente del Estado, General
David Gimón por el Decreto, reclamó el olvido en que estaba el héroe caroreño
por parte de los barquisimetanos: "Cuando uno va a la Plaza Bolívar -de
Barquisimeto- y observa la ausencia de Torres entre el grupo de héroes que
sostiene el monumento central, es preciso solicitar del espíritu una piadosa
tolerancia para que no alce su grímpola la indignación patriótica por un
desconocimiento tan reprochable que quiero achacárselo (¡ por pura y
antojadísima coincidencia!) a la ceguera de la ignorancia y no al capricho
convencional de la intención". Otra más para querer dejar de depender de
Barquisimeto.
Por cierto que a Chio Zubillaga se le llegó a acusar de desconocer los méritos
de Jacinto Lara, en una columna de El Impulso; a lo que contestó sin desmerecer
las glorias del "Ulises de Colombia", que también era caroreño; que Pedro León
adquirió el grado de General de Brigada a los 30 años mientras que Jacinto Lara
a los 40, apenas alcanzaba el grado de Coronel. Asienta Chio que la carrera
vertiginosa de Pedro León Torres no sólo conoció reveses, sino que al final de
su vida "la historia no le hace ningún cargo, ni le enrostra ninguna vajeza, ni
le cobra ninguna desafección, ni le señala ningún decaimiento, sino por el
contrario, siempre lo muestra distinguido en selección de hidalguía y de
heroísmo, siempre sobresaliente por encima de la muchedumbre de tenientes que al
lado de Bolívar peleaban con fe entusiasta por el ideal de la libertad".
En estos días se ha puesto de moda el cliché de "Desarrollo Endógeno". Y
presuroso a repetir como un loro lo que el Presidente dice, pues pareciera que
nuestra primera autoridad civil no tiene discurso propio; propuso en la
inauguración de la Feria Agropecuaria de este año, que a partir de ahora
nuestras ferias serán endogenistas. Nuestras ferias siempre han sido
endogenistas, por Dios. Cómo se llama al hecho de haber sacado de esta tierra
seca un ganado como la Raza Carora, la caña de azúcar para dos centrales
azucareros, quesos de todas las variedades, los ladrillos y tejas de Alemán,
chinchorros y hamacas, conservas y pan de Tunja, una cultura de riego, nuestro
acueducto y nuestro hospital y la luz eléctrica; cabezones médicos, abogados,
periodistas, curas, obispos, poetas, historiadores, ingenieros, técnicos y
cuántas gentes, empresas y cosas mas. No es eso Desarrollo Endógeno?. Si de algo
sabemos los torrenses, por tantos años aislados y desatendidos, es de hacer y
crear, sin que medie lo externo, lo foráneo. Nosotros resolvemos. Por eso
reclamamos a nuestras autoridades de hoy, que dejen de hablar y repetir
consignas y se pongan a resolver. Como resolvieron nuestros antepasados, como
seguimos resolviendo los torrenses de hoy.
Ahora quiero hacer un reclamo. Nos damos bomba pero, y nunca falta un pero;
estamos todos haciendo algo para sacar adelante este Municipio Torres y próximo
Estado?. Tendremos que recordar a Maria de la Concepción Perera que sentenció:
"Cuando la Patria perece, vacilar es traicionar". Dónde está ese espíritu
impetuoso de los caroreños que en el Club Torres profirieron un Acuerdo el 4 de
Febrero de 1.903 para: "Protestar de la manera mas solemne contra el violento y
escandaloso ataque a la Soberanía Nacional hecho por Alemania e Inglaterra".
Donde están los caroreños que se agruparon para lograr la construcción de la
Represa Cuatricentenaria, para lograr un núcleo universitario, para defender el
agua que querían llevarse los barquisimetanos. Los caroreños que se hicieron eco
de "Lídice" y los sucesos del "14 de Febrero" del treinta y seis, bautizando
sendas calles con estos nombres.
La clave, amigos y amigas que me escuchan, es unirse y encontrarse en objetivos
comunes. Mientras cada quien quiera enarbolar una bandera distinta por ganar
protagonismo electoral, nos alejaremos mas de la ansiada meta y muchos
nuevamente seguirán pasando agachados. José Martí sentenció: "Juntarse: esa es
la palabra del mundo".
Si hay algún objetivo común en nuestros días, que nos puede juntar, que nos
puede unir, que nos puede reconciliar; es la creación del Estado Torres. Yo se
que en lo mas profundo del ser torrense, sin distinción política, se alberga
este anhelo. Hasta la Constituyente Municipal misma, es una expresión de un
deseo emancipador innato, solo que por razones electorales se nos quiere vender
como panacea, sin imaginar siquiera que es una pérdida de tiempo. El gran
objetivo, el camino a seguir, es el Estado Torres. Es el futuro, es la
esperanza; y cuanta falta hace en estos días, tener una esperanza.
En este día de conmemoración, los invito a pensar y actuar en grande como pensó
y actuó Torres; que de vivir en el presente estaría luchando y obrando por el
Estado, que honrosamente llevará su nombre; sin copiar consignas ni seguir
doctrinas ya caducas, que no resuelven ni el hambre ni la miseria, no generan
fuentes de empleo y menos, riquezas.
Cabe perfecto parafrasear a nuestro Chio en su discurso pronunciado desde este
podium con motivo del centenario de la muerte de Pedro León Torres. Cito:
"Nuestro culto por Pedro León Torres vivo, inquebrantable, permanente y
clamoroso, como es, si fuera no mas por el hecho de haber sido Pedro León,
Héroe, ya rayaría en exageración, ya culminaría en fanatismo, porque al fin de
cuentas nuestro culto quedaría expuesto a las contingencias de quienes se rinden
a la reverencia ciega por un hombre y ante los hombres, así sean ellos grandes
por el poder o por la gloria, es un absurdo de la dignidad humana postrarse de
rodillas". No nos postremos.
Honremos a Torres hoy y siempre y honremos a Carora. Honremos a los aguerridos
caroreños, honremos nuestras memorias, honremos nuestro futuro.
Y para honrar a Carora y a los caroreños de ayer, de hoy y de siempre; termino
con Alí Lameda, el poeta de la Otra Banda, de Torres, de Venezuela, del mundo;
el poeta de todos:
"La piedra ajagua la conserva intacta
y el dato de purpúreo
ropaje la conserva,
y el cundiamor y el labio
de la arcillosa loma,
y el insecto bruñido que como una impalpable
yema de fuego vuela sobre las grandes tunas.
A tu lindero extinto, con potros y arcabuces
vino el sangriento, cuando el aborigen
ocaso dominaba
las recias extensiones;
y allí junto a tu rió de mínima pestaña
alzó tu pedestal amarilloso;
y luego en una dura
frontera de granito
quedó tu seco sol aprisionado,
y quedó así encerrada como una llama ciega
tu desolante cuerpo más árido que nunca.
Del fondo muerto de una edad sin ojos
surge, Carora, entre el occiduo escombro,
tu hirsuta vestidura polvorienta".
Señores, torrenses todos; el futuro esta en nuestras manos