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Historia
Carora desde
siempre.
Por: Ing. Emma Rosa
Oropeza de Herrera
La esencia de la
verdadera historia de Carora y el principio de su larga aventura que ya dura
cuatrocientos treinta y cinco años, empieza en una zona predominantemente árida,
donde generalmente se siente el presagio
de un verano recio,
cómplice del viento y el polvo que se levanta de su tierra seca, para teñir de
marrón el paisaje y que bien ha servido para templar el carácter del caroreño en
el trabajo arduo y creador que ha moldeado su espíritu desde siempre.
En tiempos pre-hispánicos
la región estuvo habitada por indígenas Ajaguas, Gayones, Ayamanes y por los
belicosos Jirajaras. Mas tarde, hacia principios del siglo XVII, vemos a indios
Caquetíos que se van integrando a la región. Fue fundada con el nombre de la
Nuestra Señora Madre de Dios de Carora en 1569 por el Capitán Juan del Thejo,
trasladada de su sitio original por al Capitán Pedro de Maldonado en 1571 y
repoblada por el Capitán Juan de Salamanca el 19 de Junio de 1572, con el nombre
de San Juan Bautista de Portillo Carora. Es una de las pocas ciudades
venezolanas que cuenta con acta de fundación. Ya avecindados los españoles en el
sitio, el proceso de conquista experimenta un significativo cambio en la
ocupación del territorio, dando comienzo a la repartición de tierras, y las
encomiendas de indios entre ellos, atendiendo el mérito de su participación en
el proceso. Ya consolidada esta fase de la colonización, se exige el
cumplimiento de las Ordenanzas de Poblamiento que ordena España. En Venezuela
esa iniciativa tiene dos puntos de partida: uno arranca desde la propia
Provincia, con sede en El Tocuyo y bajo el control de la Real Audiencia de Santo
Domingo. La Casa de Cabildo, que conocemos como la Casa Amarilla, es la
edificación de su tipo más antigua del país que se conserva; fue construida
como casa de habitación del Capitán Félix de Almarás, nieto del repoblador de la
ciudad, Don Juan de Salamanca.
Alrededor de l582 los
franciscanos fundaron el convento de Santa Lucía, a la margen derecha del río
Morere. La Iglesia San Juan Bautista entra en servicio en Noviembre de 1658,
después de casi cien años de construcción y es el primer templo de la
Parroquial de Carora que cumple con las condiciones como tal. Por supuesto,
existían una capilla y una ermita que le anteceden, que permitían el
cumplimiento de los servicios religiosos de los primeros pobladores. El Hospital
de la Santa Cruz, el primero que se establece en la ciudad es fundado el 8 de
Mayo de 1659 por el Capitán Don Pedro Velázquez de Mendoza quien para su
funcionamiento, donó su casa de habitación y dotó de algunos enseres... En su
crecimiento, Carora se va convirtiendo en centro de negociaciones, de hatos de
ganado vacuno y cabrío principalmente. La caña de azúcar se introdujo a partir
de 1607. Dependían de Carora 4 pueblos de indios: Siquisique, San Miguel de los
Ayamanes, Aregue y Río Tocuyo y el Valle de Moroturo. El Obispo Mariano Martí
residió en Carora durante su visita pastoral, entre el 14 de mayo y el 16 de
agosto de 1776; según él, los cueros constituían el renglón económico más
importante, y se fabricaba todo tipo de artículos de ese material; también había
trapiches de caña en los alrededores. El deseo de mejorar siempre, de
evolucionar, de prepararse y lo que es más importante, mantener sus tradiciones,
ha hecho que el caroreño mantenga un ambiente cultural amplio en la ciudad,
dándole un carácter notoriamente intelectual a través de las letras, ayudado con
el aporte del Convento Santa Lucía, que convertido en aula de clases de los
caroreños, les preparaba en las ideas de libertad y justicia que mas tarde daría
sus frutos, dándole a Carora entre otras cosas, el título de Ciudad Levítica y
personajes de muy alta preparación académica como el Dr. Juan Agustín de la
Torre y Urrieta, caroreño y primer venezolano civil que ocupara el cargo de
Rector de la Universidad de Caracas... y no podemos olvidar una no menos
importante trayectoria en el campo de la música. Ese ambiente cultural ha sido
testigo de los procesos que marcaron la historia de Carora, confundida en la de
Venezuela. Ha hecho posible además que mitos legendarios interactúen entre
nuestra gente, unidos a hechos verdaderos que hace una realidad la permanencia
del demonio entre nosotros, en las tres leyendas populares que lo involucran
junto al hábito de fraile franciscano.
Carora, en la lejanía
de la Provincia, no escapa a los acontecimientos históricos posteriores al 19 de
Abril de 1810 que promueven la libertad de Venezuela, por la que sus hombres
inspirados en un patriotismo leal y desinteresado se dispersan por la geografía
de la Patria, dispuestos valientemente a ofrendar su vida si así fuese
necesario por su Independencia y la de otros pueblos hermanos. Don José María
Zubillaga Perera en su PROCERATO CAROREÑO, rinde justo homenaje a esos hombres
por su destacada participación, entre los que destacan el Gral. Pedro León
Torres, el Gral. Jacinto Lara, el Dr. Domingo Perera Alvarez y el Lic. Pedro
Regalado de Arrieche, por su mayor rango, encontrándose además, 12 Coroneles, 2
Tenientes Coroneles, 5 Comandantes, 10 Capitanes, 13 Tenientes, 2 Subtenientes,
1 sargento, Policarpo y Juan José Samuel y los dos de La Torre mas jóvenes, de
15 y 17 años, Bernardino y Juan Bautista cuando apenas la guerra comenzaba para
ellos.
Las luchas fratricidas
posteriores a la guerra de Independencia que nos declara libres del yugo español
y conocidas como la Guerra Federal, trae consecuencias nefastas por su larga
duración y porque una vez concluida, sume a la nueva Nación en una agitada
contienda, teatro de episodios sangrientos de caudillos y montoneras en toda su
extensión territorial, unas veces al lado de los liberales y otras al de los
conservadores. En este tiempo de la Revolución Liberal Conservadora, se alzó en
Carora Clemente Fonseca contra el gobierno del Presidente José Gregorio
Monagas, el 11 de julio de 1854, simultáneamente con San Felipe y Quíbor y al
siguiente día Barquisimeto, donde el general Juan Bautista Rodríguez ocupó la
ciudad matando, según parece, al gobernador, Capitán Martín María Aguinagalde,
prócer caroreño y hermano del Fraile Ildefonso Aguinagalde, lo que motivó a la
poco ceremoniosa salida del religioso de Carora y del cierre definitivo del
Convento Santa Lucía. En 1856, Carora fue erigida en cantón de la provincia de
Barquisimeto. El
26 de Abril de 1870, la Revolución de Abril se libra en esta
ciudad, en el sitio que se conocerá con el nombre de La Playa Fréitez, una
batalla que tristemente pasa a nuestros anales como una de las más
sangrientas... en ella se enfrentan el Gral. Buenaventura Fréitez, por el bando
Conservador y pabellón Azul y el Gral. León Colina, Liberal y de bandera
Amarilla. Encendidos los ánimos por una lucha a todas luces cruel e innecesaria
que acababa con toda vinculación fraterna posible, resulta doloroso que ambos,
antes de que sus ideales se hiciesen contrarios, les había unido una hermosa
amistad. Es legendaria la bravura de ambos, pero uno de ellos, el Gral. Fréitez
cae abatido... dando el triunfo a los Liberales, cuyas tropas ocuparon de
inmediato a Carora. En el libro de Entierros Nº 11 (1859-1870), folio379 de la
Parroquia San Juan Bautista de Carora, se encuentra dos partidas: del Gral.
Fréitez y de Pedro Solares, ambos, muertos en combate. Con una nota, termina
esta página...”En este día, fueron sepultados en el Cementerio, sin permiso del
Cura y Celador, como treinta hombres mas, cuyos nombres no pudieron saberse: y
no se les hizo oficios de sepultura, porque no los llevaron a la Iglesia
parroquial á causa de que todos murieron trágicamente en el combate de ayer.
Carora, Abril 27 de 1870. M. Hurtado”. M. Hurtado es, Mons. Dr. Maximiano
Hurtado Colmenárez, párroco para esa época.
Muy poco tiempo después, el 19 de Junio de 1870, se enfrentan, en
lo que se llamó la Nueva Revolución Azul las fuerzas del Gobierno comandadas por
el Gral. Pilar Bracho, reforzadas con las de Siquisique, del Gral. José Mora,
contra las guiadas por el Gral. Froilán Alvarez, quien logra la victoria. Ese
día murió en el combate Don Salustiano Alcalá, Jefe Civil de Carora y por la
misma causa, Rafael María Meléndez, Juan Bautista Montes y Víctor Sarmiento.
En 1875 llegó la
primera imprenta y se publicó su primer periódico: La Patria, de José Antonio
(Pepe) Mármol Herrera. Ese mismo año, siendo Jefe Civil de Carora, el Gral.
Juan Agustín Pérez, acude ante su amigo el Presidente Guzmán Blanco, atendiendo
al clamor de los caroreños por agua. Le es concedida al Gral. Pérez y en un
terreno ubicado por detrás de lo que después sería el Hospicio San Antonio (hoy
día aún puede verse restos), una cisterna que llevó el nombre del Magistrado. .
En 1890 se instaló el telégrafo.
Nunca cesaban las
guerras y en 1892, por la llamada Revolución Legalista, la ciudad fue tomada
por las tropas de Joaquín Crespo y en 1898 la ocupan los liberales comandados
por el legendario Mocho Hernández, Gral. José Manuel Hernández. Al año
siguiente, en su marcha hacia Caracas, proveniente de los Andes, la retoma de
nuevo el Gral. Crespo. A pesar de las guerras, la ciudad seguía desarrollándose
y convertida en un centro importante de economía y cultura... es su época de
oro, al incursionar con éxito en el mundo de las artes gráficas y la
comunicación social. La imprenta Torres, de los hermanos Carmona publica una
serie de folletos que motiva a los caroreños a la lectura de un género literario
distinto y que anima a Don Federico Carmona Álvarez a editar el primer número
de EL IMPULSO, el 1º de Enero de 1904, periódico que fue trasladado a
Barquisimeto en 1919, donde continúa funcionando ininterrumpidamente,
convirtiéndose en el más antiguo del país. El 1º de Septiembre de 1919 aparece
EL DIARIO, periódico fundado por Don José Herrera Oropeza y que viene a llenar
el vacío que deja EL IMPULSO; funcionó hasta 1995 y un poco mas tarde reaparece
hasta el 2003. Existieron una serie de periódicos diarios y semanarios de corta
vida pero no por eso menos importantes, que reseña el insigne historiador
caroreño Don Ismael Silva Montañez en su trabajo Imprentas y Periódicos
Caroreños. Es suya también la obra Hombres y Mujeres del Siglo XVI, que es
referencia obligada para la historia de ese período de tiempo.
El Hospital San
Antonio de Padua, se funda en 1902, regentado por la Congregación Hermanitas de
los Pobres de Maiquetía, en la persona de su superiora local, Sor Regalada de
San José, caroreña. Es una de las magníficas obras del Pbro. Dr. Carlos
Zubillaga Perera, con una muy estrecha participación del Pbro. Lisímaco
Gutiérrez Meléndez.
Fue decretada la
construcción del Acueducto de Carora en el Gobierno del Presidente Alcántara,
pero su repentino deceso y una nueva guerra civil llamada La Reivindicación,
acaba con los planes. Pareciera que no ejecutaría nunca y como una de esas cosas
raras que llegan a suceder y cuando ya no se esperaba, en 1913 llega a Carora
como Jefe Civil, el Gral. Juan de Jesús Blanco, como parte del régimen gomecista
y quien por la misma razón era visto con desconfianza y por su posición
contraria, en un principio a los ediles de la municipalidad caroreña, presidida
por Don Flavio Herrera Oropeza... y mientras tanto, la cisterna “Guzmán Blanco”
se hacía insuficiente y se acababa. Se debe al Gral. Blanco el Acueducto para
Carora, por su solicitud hecha al Gobierno Nacional: el 19 de Diciembre de
1914, recibe la ciudad el primer chorro de agua proveniente del Morere, a través
del mismo, cumpliéndose de esa forma, esa vieja aspiración de los caroreños que
no tenían uno adecuado para el consumo de agua potable.
En 1915 se inicia un
importante proyecto ganadero,
con el fin de
contar con reses adaptadas a nuestro medio. Tras un largo proceso de mestizaje
del ganado “Criollo Amarillo de Quebrada Arriba” con
ganado Holstein en un principio; quince años mas tarde, en 1930, se abandona
este
cruce para iniciarlo con ganado Pardo Suizo de origen europeo primero y luego,
en 1947, procedente de los EE.UU.
En 1920 y más tarde
en 1937 se introdujo en esta manipulación genética sangre Cebú. La empresa tuvo
los resultados favorables que se querían obtener y hoy día, la raza Carora
constituye uno de los componentes más importantes de la ganadería nacional: hemos
dado al mundo la única raza tropical de ganado lechero, aporte que se da por la
constancia y el trabajo creador que caracteriza a los hijos de esta tierra.
En 1922, con motivo
del centenario de la muerte del Gral. Pedro León Torres, se instala la luz
eléctrica por iniciativa privada de los mismos caroreños. Un poco más tarde, en
1925 comienza sus funciones la carretera Trasandina, importante arteria vial que
nos comunicaría con Caracas y el resto del Occidente del país; obra del Gral.
Juan Vicente Gómez donde mucha de la mano de obra utilizada, estaba constituida
por presos políticos, por sus ideas antagónicas al régimen dictatorial del
mencionado General.
El río Morere que
corona a Carora como su sultana, es indomable cuando las lluvias logran llegar
al fin... Deja de ser un río de dormido cauce y sus aguas se desbordan azotando
la ciudad. De esas inundaciones se tiene noticias como las que más estragos han
causado, las de 1893, 1916, 1937 y 1973. La de 1916 destruye la Iglesia de la
Pastora y el sector que la rodea; igualmente es producto de esta inundación el
Barrio Torrellas, llamado así como homenaje al Gral. Diógenes Torrellas Urquiola,
Presidente del Estado para esas fechas y que se convirtió en uno de los
benefactores de Carora, junto a un grupo de ilustres caroreños.
En 1947, se construye
el dique que contiene las aguas del Morere, pero que por falta de un
mantenimiento adecuado, se produce su ruptura el 14 de Noviembre de 1973,
acabando con un importante sector del casco histórico de la ciudad, que fue
declarada en emergencia y habilitada una junta que habría de hacerse responsable
de la reconstrucción de los daños ocasionados por la inundación. Es decretada
nuestra zona colonial, Patrimonio Histórico de la Nación.
A mediados del siglo XX, a la actividad económica se va sumando
un importante desarrollo industrial que genera la siembra de caña de azúcar: en
Octubre de 1952, se establece el Central Pastora y el Central Carora arranca con
su factoría en 1976 después de su primera zafra sin tropiezos. En la actualidad
se produce en ellos alrededor del 20% de la producción nacional. Se producen
además en la región, significativos rubros de cebollas, tomates, pimentones,
melones, champiñones, café, sin olvidar que se caracteriza por ser uno de los
mayores productores de carne, leche y derivados lácteos de Venezuela, de los
que se destacan sus quesos, ampliamente conocidos en el país.
En la otra banda del
río Morere, una muy extensa región que no estaba siendo aprovechada por su falta
del recurso agua y específicamente en las cercanías de la población de
Altagracia, las empresas Pomar, inician experimentalmente en 1986, mediante una
bien lograda cosecha de uvas y construcción de bodegas de maduración de las
mismas, la elaboración de vinos que fueron embotellados por primera vez en
1990. Han alcanzado una alta calidad nacional e internacional y en los viñedos
se dan dos vendimias anuales de cosechas.
En el desarrollo
de toda actividad generadora de recursos para nuestra región, juega una muy
importante participación presente y futura, el Embalse Ricardo Meléndez Silva,
represa solicitada por los caroreños al conmemorarse el cuatricentenario de
nuestra ciudad. Rinde homenaje con su nombre a un progresista e insigne
caroreño. Almacena 423 millones de m3 de agua y es fuente invalorable de
dotación. En su ejecución se sacrificó el pueblo de Atarigua, la vieja, cuyos
sueños vela esta represa y los eleva al creador.
Carora, siempre a
la vanguardia en lo que a comunicaciones respecta, el 6 de Junio de
1948, sale al aire la emisora
Radio Carora, pionera en su ramo y dirigida hasta su muerte por
el siempre progresista, Carlos José González Perera.
En su carácter de
ciudad levítica, producto de una inquebrantable fe, Carora nos ha dado 5
Obispos:
Mons. José Manuel Arroyo y Niño, asignado en Caracas
en
Diciembre de 1856, Obispo de Guayana;
Mons. Salustiano
Crespo Catarí, Obispo Calabozo, en manos del Mons. Ponte (educado en Carora
también), el 30 de Octubre de 1881;
Mons. Críspulo Uzcátegui Oropeza, Arzobispo de Caracas,
el 22 de Febrero1885; Mons. Salvador Montes de Oca, electo Obispo de Valencia en
el Congreso de 1927 y consagrado allí el 23 de Octubre de 1927 y Mons. Eduardo
Herrera Riera, el 7 de Enero de 1965,Obispo Titular de Sesta y Auxiliar de
Cumaná, consagrado en el Santuario Mariano de Aregue, de manos del Excmo. Mons.
Luigi Dadaglio, Nuncio Apostólico de su Santidad el 25 de Marzo de 1965 y el 5
de Julio de 1.994 fue nombrado primer Obispo de la Diócesis de Carora.
Es imposible dejar de
mencionar a la música en Carora, donde la música es el pan espiritual de cada
día. En cada casa hay un instrumento, un cuatro, un violín, una guitarra, una
mandolina, unas maracas, un tambor... como algo íntimo dentro de cada uno de
nosotros y como parte integral de un rico acervo cultural, tan legítimamente
representados en las guitarras de Alirio Díaz y el Chueco Riera y para las
nuevas generaciones, un caroreño asimilado que fue maestro de juventudes,
dejando sembrado en nosotros el recuerdo indeleble de sus acciones y ejemplo a
seguir... el Dr. Juan Martínez Herrera.
Han nacido en Carora personajes importantes de la historia
venezolana, en todas las épocas y en todos los renglones que el hacer historia
exige y no terminaría nunca de mencionar nombres y para no dejar de rendir un
justo homenaje de admiración por cada uno de ellos, no les voy a nombrar,
evitando así un posible olvido. Para todos ellos, que ya se han ido, elevemos
una oración y yo así mismo por mis padres, Adela Virginia y el Chueco Oropeza,
por tan rica herencia de una Carora por siempre y para siempre...
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